Capitulo 11

Despedidas que duelen, verdades que afloran y realidades que agolpan el alma.

A ojos de Edwjake

La euforia del juego del sábado se había quedado aún en nosotros, Klaus y yo nos pasábamos la pelota entre nosotros mismos en la sala de espera del aeropuerto mientras mi madre trataba de controlarnos y Alice se encargaba de que les aprobaran los documentos y papá Edward seguía aferrado a Jake como si los hubiesen adherido con pega universal.

-Solo van a ser dos semanas rey, vas a ver que se irán como nada-

Le soltaba Jake a Eddy el cual no decía nada y seguía tomado de su mano recostándole el rostro sobre su hombro.

-Listo- le soltaba Alice a Jasper y éste le sonreía aunque de manera desganada.

-Apenas lleguemos prometo llamarlos ¿está bien?-

Jasper le asentía tomándola entre sus brazos para despedirse de ella mientras nosotros nos acercábamos junto a mi madre para despedirnos de igual manera.

-Edward por Dios, pareces un niño, suéltalo ya-

Le soltaba mi mamá mientras Jake sonreía al ver como éste levantaba el rostro para mirar de malas a Rosie y Klaus me soltaba de golpe.

-Después de despedir a tu padre iré a hacer unas diligencias-

Yo volteaba a verle y éste observaba al frente.

-Vas a ir a verla, ¿cierto?-

Él no decía nada dándome a entender que no me equivocaba, haciendo que le soltara de repente.

-No vas a ir a ver a Francesca ¿Me has entendido?-

Observé como Jacob volteaba a verme y yo le sonreí mientras lo abrazaba despidiéndome de él y éste me decía al oído.

-¿De qué Francesca hablan?- a lo que yo sonriendo de medio lado le respondía sin soltarlo.

-A la misma Francesca que tú conoces-

Yo me separaba de él y éste me miraba con los ojos bien abiertos mientras Alice se nos acercaba alegando que debían irse.

-Aaammm… si, es hora…- Jacob me miraba y yo sonreía observando su nerviosismo confirmándome lo que yo ya sabía.

-Eres muy cruel, ¿por qué me haces pagar esta pena solo por una mentirita?-

Le soltaba Edward a lo que yo alegué.

-Tienes razón papito Eddy… ¿Jake? ¿Por qué lo torturas así si tú también has mentido?-

Todos volteaban a verme sintiendo como Edward intentaba leerme la mente sin lograr penetrar mi escudo.

-¿Qué me ocultas EdwJake?- preguntaba éste mientras Jacob me miraba con el ceño fruncido y escuchaba decir a Klaus.

-Rajky, creo que no es el momento-

En serio había pensado callarme aquello, pero sentía que Jacob estaba siendo por demás cruel con Edward, si ya se habían arreglado ¿por qué no le daba la oportunidad de terminar sus cirugías y así viajar con él?

-Sigues metiéndote donde no te llaman EdwJake- soltaba Jacob mientras Jasper le soltaba a Edward palmeándole la espalda.

-Prometo contarte todo, pero necesito que te calmes y se despidan como debe ser- éste comenzaba a infundir su don en los demás controlándonos a todos mientras yo me disculpaba por haber soltado aquello y que mi única intención era que todo fuese equitativo y que sabía que no solo en eso habían mentido, que también me mentían a mí y que aún no me habían dicho nada.

Rosalie me tomaba por el brazo alegando que aquel momento no era el mejor de todos, yo bajaba la mirada mientras todos se despedían y Klaus me soltaba después de guardarse el teléfono en el bolsillo.

-Me voy, volveré a eso de las seis de la tarde- a lo que yo le respondí molesto.

-No vas a ir a verla Klaus, es una orden- pero el chico comenzaba a caminar sin importarle nada a lo que yo volteaba a ver a mi familia que se despedían de Jacob y de Alice alzando mi brazo y dando mi mejor sonrisa para luego soltarle a mi padre.

-¿Me dejas llevarme el volvo y tú te vas con mami?- él me miraba serio y luego me preguntaba que a donde me dirigía.

Yo volteaba hacia atrás a ver por dónde iba Klaus al que había perdido de vista.

-Aaammm… voy a acompañar a Klaus a hacer unas compras, ¿me dejas… por fa?- éste me asentía dándome las llaves mientras yo le daba un beso y salía corriendo escuchado que éste me decía que le debía una explicación... Yo le asentía volteando a verle respondiéndole que ya hablaríamos.

Salí del aeropuerto viendo a todos lados observando que Klaus caminaba por la avenida, tomé el auto y conduje hasta donde el chico se encontraba tocándole la bocina.

Éste seguía caminando como si no fuera con él a lo que viré para interponerme en su camino, éste se detuvo y me observó serio mientras yo salía del auto y le reprochaba molesto.

-Qué diablos te sucede, dije que no te dejaré ir allá- a lo que él respondió.

-¿Y quién eres tú para decirme a mí lo que debo o no hacer con mi vida?-

Aquello no me lo esperaba, pero no me iba a dejar batuquear así por él.

-Soy tu superior- a lo que él respondió bufando por la nariz.

-Eres mi superior en el buque o en la academia, aquí eres un civil igual que yo-

El chico comenzó a caminar mientras yo le soltaba caminando detrás de él.

-¿Qué necesidad tiene tú de ir hasta allá?... ¿Cuál es tu anhelo de verla si no la amas?- a lo que él respondió sin dejar de caminar.

-¿Tú que sabes?- yo caminé sobrepasándolo para ponerme en frente de él y responderle.

-Vives diciendo que me amas, entonces si la amas a ella… lo que sientes por mi es solo una fijación ¿no?-

Klaus me miraba fijo sin decir nada mientras yo proseguía.

-Vamos Klaus, sabes que estoy en contra de lo que ella hace, es una mujer cruel… ella dice que es su manera de amar, yo digo que es una loca-

A lo que él respondió.

-Pues a mí me gusta lo que ella me ha dado-

Yo negaba con la cabeza mientras le decía.

-¿Dolor, sufrimiento, castigos?... ¿Eso es amor para ti?- a lo que él respondió acercándose a mi mirándome fijamente a los ojos de manera retadora.

-Es lo mismo que tú me das Rajky, ¿de qué te quejas?- yo tragaba grueso mientras me comenzaba a temblar el labio inferior de la rabia.

-Tú me lastimas y me haces sufrir con tu indiferencia… cuando me llamaste pensé que había ocurrido un milagro y que la maldita imprimación se había roto, ¿pero solo me llamaste para restregarme tu felicidad en mi cara?- éste negaba con la cabeza mientras chasqueaba los dientes y proseguía.

-Tienes todo servido en bandeja de plata- yo sonreí respondiéndole.

-¿Ahora estás celoso de lo que tengo?- el chico me tomó por el cuello de la camisa mientras me respondía con prepotencia.

-Jamás he sentido envidia de nadie, yo admiro a su familia y usted sale a soltar en plena despedida que el señor Jacob le ha mentido al señor Edward-

Éste me soltaba de malas mientras proseguía.

-Es un niño malcriado… pero usted siempre hace lo que quiere ¿no es así?-

Yo no podía creer que él me estuviese hablando de esa manera.

-Yo solo quise que las cosas fuesen equitativas entre mis padres- el chico comenzaba a caminar de vuelta mientras yo le seguía.

-¿En serio crees que soy malcriado?- él sonrió y dándome una mirada furtiva respondía.

-Sí, lo es- yo no decía nada mientras él soltaba de golpe.

-Pero no por eso dejo de amarle- aquello hacía que mi corazón golpeara y él lo notaba.

-Deja de hacer eso- sentía como mis latidos se normalizaban tan solo al pensar en ella.

Él se detenía y me decía en un tono suave.

-Iré a verla- yo rodaba los ojos tornando el rostro serio nuevamente a lo que él soltaba de golpe.

-Rajky, por favor… tú no me das aliento, ella logra calmar lo que tu destruyes aquí- alegaba él acariciándose el pecho mientras seguía caminado y yo miraba al suelo.

-Dios sabe que aún no pierdo mis esperanzas contigo, pero mientras sigo luchando, necesito descargar todo el dolor que TÚ me haces sentir y solo ella puede hacerlo-

Yo tragaba grueso de nuevo y le asentía mientras le respondía.

-Bien… pero no quiero saber nada mas del asunto- éste me asentía y dándome un abrazo se despedía de mi comenzando a caminar por la avenida mientras yo me giraba para volver al auto recordando el día en que él me había llevado a conocer a Francesca y yo me había enterado que su creador había sido mi propio padre.

=(Flashback)=

Una de las tantas veces que Klaus me había acompañado hasta Seattle en los permisos que otorgaba la academia yo le preguntaba a éste.

-¿Por qué siempre te empeñas en querer acompañarme a sabiendas de que no puedes ir a Forks?-

A lo que éste me respondía preguntándome si en verdad deseaba saber; yo le asentía y el chico comenzaba a llevarme hacia una calle poco transitada de Seattle, era como si el tiempo se hubiese detenido en aquel lugar, las casas eran antiguas y la casa donde él se detenía parecía una especie de museo.

El chico pasaba las rejillas y tocaba la aldaba de la puerta y ésta se abría dejando ver a un vampiro de cabello rojizo que lo miraba fijamente.

Éste le asentía al joven observándome como si me estudiara oliéndome como si fuese un perro de seguro sin comprender de qué raza era yo.

Entramos y él comenzaba a caminar por un pasillo que daba a unas escaleras y así mismo a una especie de sótano donde parecía más que un sótano una cámara de tortura medieval.

-¿Se puede saber a dónde me has traído?-

Éste me sonreía y me respondía que ya vería su deseo de venir siempre a Seattle comenzando a ver como una pequeña puerta se abría dando paso a una hermosa mujer de cabellos cobrizos que caminaba con gracia hacia nosotros mientras observaba que habían dos vampiros más, vestidos de la misma manera que el que nos había abierto la puerta.

La vestimenta de ellos era de cuero y tenían collares como los de los canes… los tres se arrojaban al suelo casi besándolo mientras yo volteaba a ver a Klaus para burlarme de aquel acto encontrándome con que el chico estaba arrodillado con la cabeza gacha mientras ella me miraba fijamente como esperando que yo también la reverenciara.

-¿Mi ama?- soltaba Klaus haciendo que yo volteara a verlo mientras la mujer se le acercaba y le acariciaba el cabello para luego tomarlo con fuerza y halándoselo hacia atrás hacía que éste la mirara.

-¡Vaya!... mi esclavo me ha traído un…- ésta observaba mis divisas mientras soltaba. –Un alférez… muy bien hecho sargento-

Yo la miraba sin comprender mientras ella comenzaba a rodearme como si fuera una presa mientras Klaus le decía.

-Mi señora, usted me pidió una vez que le trajera a un superior para humillarme delante de él… y aquí le he traído al alférez Rajky-

Ella me seguía detallando por todos los flancos hasta que sentí de golpe que me apretaba una nalga.

-¡HEY!… cuidadito con lo que tocas- le soltaba yo a la mujer y ésta sonreía con malicia mientras soltaba.

-Mmm… firme y bien torneada como me gustan- yo volteaba a ver a Klaus el cual no decía nada y simplemente miraba al suelo.

La esbelta mujer tomaba un collar como el que traían sus "sirvientes" por decirles de algún modo y se lo colocaba a Klaus para luego engancharle una cadena y halándolo de ésta, hacía que mi mejor amigo caminara como un perro mientras me señalaba una silla al fondo soltando en un tono autoritario.

-Siéntate allí-

Yo la miraba de malas mientras tomaba asiento y ella colocaba a Klaus en una especie de potro de acero y comenzaban a encadenarlo con grandes cadenas casi al punto de envolverlo en una especie de crisálida metálica tan solo dejando sus pies y manos fuera de esta.

Tomó una pinza industrial, de esas que se usan para cortar acero y colocándolo en el dedo índice del muchacho volteo a verme mientras preguntaba.

-¿Has notado la manera tan cursi que tienen los humanos de martirizarse deshojando una flor mientras que en cada pétalo le preguntan al destino si los quieren o no los quieren y lo que decrete el ultimo pétalo es lo que en verdad creen que el otro siente por él?-

Yo no podía creer que esa mujer era capaz de hacer lo que me estaba imaginando hasta que le dijo a Klaus al ver que yo no respondía.

-Empezarás con un me quiere, ¿está claro?- éste le asentía y escuchaba el primer corte del dedo que caía al suelo y el chico pegaba aquel grito de dolor haciéndome para de golpe mientras el trataba de controlarse y decía entrecortado.

-Me… me quiere- y al momento otro dedo caía al suelo volviendo a hacer que Klaus rugiera de dolor mientras yo trataba de acercarme observando cómo los súbditos de esta se interponían delante de mí y Klaus soltaba en un tono adolorido.

-No… ggrrr… no me quiere- el tercer chasquido de la pinza no se hacía esperar observando como el tercer dedo caía al suelo y el chico rugía aún más fuerte.

-Me… me… quiere- el chico dejaba caer su cabeza dejándola guindando como si hubiese perdido el conocimiento y observaba como la mujer ponía de nuevo la pinza en el próximo dedo.

Yo hacía que la pinza saltara hacia un lado y tomaba la cabeza de ambos esclavos estrellándolas entre sí mientras los arrojaba a los lados y me acercaba a ella para tomarla por cuello mientras ella me decía señalándome con el dedo índice.

-ARRODILLATE-

Mi cuerpo se detenía en seco como si me hubiesen pegado los pies al suelo, yo le rugía para luego comenzar a moverme de nuevo hacia ella mientras ella decía de nuevo.

-DIJE… QUE DE RODILLAS- mi cuerpo caía al suelo de rodillas como si aquellas fueran de metal y el suelo un gran imán, yo trataba de soltarme pero la endemoniada mujer seguía infundiendo aquel don de dominación en mi cuerpo a lo que yo observando las cadenas que ataban a Klaus comencé a destrozar aquel capullo de acero que lo mantenía preso y con varios trozos de las cadenas traté de inmovilizarla de cuello y manos pero la mujer me daba guerra sin dejar de infundir su don y yo el mío comenzando a estrangularla mientras los esclavos me caían encima y observaba a Klaus en el suelo recogiendo los trozos de dedos que esta le había arrancado.

-SUÉLTAME MALDITA BESTIA- me gritaba la endemoniada mujer mientras yo trataba de zafarme de los esclavos y volviendo a lanzarlos con fuerza y usando sus mismos utensilios de tortura los inmovilice mientras alzaba la mano para elevarla con las cadenas que comenzaban a desgarrar su cuello sintiendo como me alaban el pantalón y baja la mirada encontrándome con los ojos implorantes de Klaus que me pedían muy dulcemente.

-Suéltala Rajky… por favor- yo no podía entender que después de lo que aquella maldita mujer le había hecho él seguía rogando que la dejara en paz.

Él se abrazaba a mis piernas y volvía a pedir que la soltara a lo que yo dejé de infundir mi don haciendo que la mujer cayera al suelo y esta se acariciaba el cuello que comenzaba regenerarse.

Yo me agachaba tomando los dedos del muchacho y comencé a colocarlos en sus respectivos puestos donde se comenzaban a unir y el chico gemía ante el dolor de la reconstrucción mientras yo le levantaba el rostro y le preguntaba.

-¿Por qué haces esto Klaus, porque dejas que te torturen de esta manera?-

Él me respondió sin mirarme al rostro.

-Porque es lo único que logra calmar el dolor interior de no ser correspondido por usted-

No podía creer que aquello lo hacía por mi culpa, me odiaba a mi mismo por eso, pero sin duda no iba a dejar que nadie lo lastimara de esa manera y mucho menos delante de mí.

-¿Tanto te hiero, amigo mío?- el chico asintió mientras yo lo abrazaba y él se aferraba fuertemente a mi mientras escuchaba a Francesca decir.

-El dolor interno es más difícil de sanar que el físico… ¿Crees que soy cruel?...- ésta bufaba por la nariz mientras proseguía. –entre tú y yo eres tu el monstruo… lo mantienes a tu lado dándole falsas esperanzas que jamás llegaran, juegas con sus sentimientos y te haces llamar "SU AMIGO" cuando en realidad eres un amo tan o más cruel de lo que soy yo-

Yo ayudaba a levantar a Klaus mientras le respondía sacado de control.

-Estás demente mujer, juro que haré que Klaus no vuelva nunca a pisar este antro-

Ella sonreía mientras se levanta del suelo y observaba mi anillo tomándome de la mano y yo la observaba sin decir nada aún aferrando a Klaus muy cerca de mí.

-¿Eres un Cullen?- yo le asentía mientras apartaba mi mano de la suya y le preguntaba que de donde conocía a mi familia.

-El Mayor Whitlock es mi tátara, tátara, tátara tío y el joven Jacob es mi creador-

Klaus y yo nos observábamos las caras sin poder creer aquello mientras ella proseguía.

-Hace dieciocho años Jasper me pidió hacer una documentación para ellos y fue el joven Jacob quien vino a recogerla dándome como pago la inmortalidad.

Qué pequeño era el mundo, venir a caer justo acá por obra de Klaus y resulta ser que trabaja para mi familia, una abogada Dominatrix, que mundo más loco en el que vivimos y tan pequeño como una caja de cerillos.

Recordaba aquello, de seguro eran los documentos que mi padre me había entregado junto a una buena faja de billetes para que huyera con Idalí, Benjamín y tía Leah bien lejos de Forks ante la posible guerra que Alice había previsto donde mi familia tenía todas las de perder.

Yo comenzaba a caminar hacia las afueras de aquel lugar mientras la mujer venía detrás de nosotros y a su vez escoltada por los tres súbditos que al parecer de seguro corrían con más mala suerte que la de Klaus.

-Dime que no le pagas a esta loca para que te torture-

El sonreía aun abrazado a mí y me respondía que ella lo hacía por puro placer y que la abogacía le daba suficiente para vivir como una reina, y que además era la viuda de un general ruso bastante adinerado que le dejó una cuantiosa herencia.

Llegamos a la puerta donde la mujer soltaba refiriéndose a mí.

-Tienes alma de amo, pero no te das cuenta- yo rodaba los ojos y saliendo de aquel lugar no decía nada rumbo al aeropuerto donde hacía que el chico tomara un vuelo hacia su país de origen para luego encaminarme hasta mi casa guardándome aquel secreto que no había soltado hasta ahora.

=(Fin del Flashback)=

Iba en el volvo rumbo a la casa pensando en las palabras que la mujer había soltado.

"Eres un amo, pero no te das cuenta" yo negaba con la cabeza mientras viraba hacia la carretera de tierra pensando que yo no era un ser tan cruel… era mentira… sus palabras me atormentaban y yo simplemente no podía creer en ellas, rehusándome en mi mente a aquella posibilidad.

Llegué a la casa y bajando del auto trate de dirigirme a mi habitación pero escuchaba a Rosie conversar con tío Emmett comenzando a caminar hacia dicha habitación tocando la puerta.

-¿Se puede?- mi madre asentía y yo abría la puerta encontrándome con mi tío recostado en la cama viendo el partido y mi madre peinándose frente al espejo… recogiéndose el cabello sonriéndome al verme.

-No interrumpo nada ¿cierto?- mi tío respondía que no y que me sentara a su lado a lo que yo acomodándome en la cama le preguntaba a mi madre.

-¿Ma?... ¿crees que soy dominante?- ella volteaba a verme mientras se ataba la trenza que tejía en su cabello para luego observar a Emmett que simplemente observaba el partido.

-¿A qué viene esa pregunta mi rey?- preguntaba ella sin responder mi interrogante soltándole mientras observaba la pantalla del televisor.

-Alguien me dijo una vez que servía para ser amo, pero yo no creo ser tan dominante así… ¿O sí?-

Rosalie volteaba a ver a mi tío y éste sonreía de medio lado sin dejar de ver la televisión.

-Tú eres un hermoso y consentido bebé Cullen- yo sonreía pícaramente para luego preguntar de nuevo.

-¿Pero crees que el dominar a alguien es malo, o es algo demasiado cruel?-

Emmett soltaba la carcajada mientras mi madre le clavaba la mirada y éste alegaba de golpe.

-Ese Jasper… me hechó un chiste que aún me causa gracia- yo apretaba los dientes para no reír observando como mi madre fruncía el ceño y le soltaba de golpe.

-Suéltalo Emm… yo también quiero reírme- éste miraba a mi madre y decía que no era muy bueno en realidad y que solo le hacía gracia la manera en la que Jasper lo contaba.

-Jasper haciendo chistes… esto es fin de mundo, igual quiero que me lo cuentes Emmett-

Yo me levantaba de la cama alegando que mejor me retiraba pero mi madre se levantada de su asiento y me soltaba sonriéndole con ironía a mi tío.

-¿Y bien?- soltaba ella cruzándose de brazos a lo que Emmett acomodándose en la cama y bajándole el volumen al televisor comenzaba a soltar el chistes "de seguro improvisado" ya que sabía que él se había reído de mi pregunta.

-Pues, esteee… a ver si me sale como a tu morocho-

Yo no aguantaba las ganas de reírme apretando los dientes mientras Emmett comenzaba a soltar el chiste.

-¿Para qué necesita un vampiro un tractor agropecuario?-

Mi madre no decía nada y era yo quien hacía la pregunta.

-¿Para qué tío?- a lo que éste respondía.

-Para sembrar el pánico-

Al culminar aquel chiste yo solté una carcajada, no por el chiste en si sino al ver la cara de culo que mi madre ponía sin tan siquiera dar índices de sonreír mientras Emmett se moría de risa como si hubiese lanzado el mejor chiste de su vida.

-Avísame cuando deba reírme Emmett-

Mi tío ponía el rostro serio y se cruzaba de brazos alegando que no le contaría nunca más un chiste a lo que ella le daba gracias a Dios por eso mientras me respondía a mi llevándome hasta la puerta.

-Tú no eres dominante mi ángel, simplemente eres un semental que infunde dominio y don de mando sin querer, así que si alguien te quiso hacer sentir mal tú solo dile que se vaya a lavar platos sucios o a planchar las camisas de su marido-

De seguro ella pensaba que había sido Idalí, aquello me hacía gracia y dándole un besototote muy sonoro en la mejilla salí de la habitación rumbo a la cabaña donde de seguro estaba mi padre dándose golpes de pecho o tratando de lacerarse las muñecas con un esmeril o vaya dios a saber con qué diablos se estaba torturando como buen sufrido a causa de no tener a Jacob cerca.

En el camino me llega un mensaje de Idalí preguntando que si hoy iría a verla a lo que respondí rápidamente.

"Hoy no hermosa, quiero acompañar a mi padre ya que de seguro debe de estar muy mal por tener que dejar ir a Jacob"

Enviaba el mensaje y entraba en la casa observando que mi padre estaba en mi habitación remodelando mi cama.

-Mi cama de barquitoooo. Nooooo…- me tiraba en el suelo arrodillado ante los escombros mientras éste sonreía alegando que era un exagerado y que ahora me haría un buque.

Yo abría grande los ojos y levantándome del suelo comenzaba a bailar tongoneando mis caderas en círculo mientras este moría de risas lanzándome un martillo el cual yo detenía con mi don y se lo regresaba observando cómo este trataba de tomarlo y yo se lo movía de arriba hacia abajo y de izquierda a derecha, éste me fruncía el ceño y yo sonreía cantándole la canción del ratoncito Speedy Gonzales.

Éste al fin lo tomaba mientras yo le preguntaba que si necesitaba ayuda a lo que éste negaba con la cabeza soltándome que el trabajar en esto no lo hacía pensar en que Jacob no estaba a su lado.

Yo le asentía mientras escuchaba sonar el teléfono saliendo de la habitación mientras abría el mensaje instantáneo de Klaus que decía.

"Ya estoy en casa" me extrañó que volviera tan rápido y le escribí que me encontraba en la cabaña de mis padres y que viniera hasta acá.

Yo me encaminaba hacia la sala donde estaban todos mis juguetes de piratas, barcos, espadas y un sinfín de cosas las cuales éste había sacado y colocado en dos cajas haciendo que me sentara en el suelo mientras le gritaba.

-NO VAS A REGALAR MIS COSAS- éste reía y alegaba que ya estaba viejo para la gracia y yo le decía con voz de nene que se lo diría a mi mamita Rosie para que lo descuartizara.

Tocaban a la puerta mientras yo daba permiso a pasar y Klaus se asomaba observando la pequeña pero acogedora cabaña mientras yo le hacía un ademán para que se sentara en el suelo conmigo.

Este sonreía al ver el montón de juguetes y yo le contaba que de niño era fanático de los piratas del Caribe, este comenzaba a observar la caja y a sacar uno que otro juguete mientras me preguntaba.

-¿Por qué no estás con la chica?- yo le respondía que prefería quedarme con papá Edward por si le daba un ataque de depresión suicida y se cortaba el mismo la cabeza con un hacha.

El chico reía observándome fijamente mientras yo era ahora quien preguntaba sin dejar de hurgar en la caja.

-¿Y tú por qué volviste tan rápido?- éste me observaba fijamente mientras respondía casi entre dientes.

-Por qué, por más que intento, no pudo hacer que yo le soltara un te amo de corazón, me azotó con un látigo de siete puntas de acero…- yo no dejaba que terminara la explicación recordándole que no quería saber nada de eso.

-Pues al final yo solo pensaba en ti y nada me hacía estar completamente concentrado así que me sacó arrastrando como un saco de basura a la calle y me dijo que volviera cuando estuviera deseoso de su amor-

Yo rodaba los ojos y negaba con la cabeza mientras observaba hacia el pasillo tratando de ver si mi padre venía, aunque desde que el chico había entrado ya yo mantenía el escudo envolviéndonos a ambos mientras yo le respondía.

-Pues me alegro que te corriera, estoy cansado de decirte que aquello es inhumano y que odio que busques a esa bruja, sádica de Francesca-

Él se encogía de hombros aún serio mientras sacaba un pequeño barco de la caja y observando sus detalles mientras respondía.

-Si tú me dieras, por lo menos un poquito de ti, yo… yo no tendría que ir a verla-

Yo no le miraba a la cara mientras ensamblaba unos muñecos de colección que se habían desmantelado sintiendo como la cara se me tronaba roja.

-Klaus, no empieces, sabes que yo estoy…- pero este me tomaba de la mano empujando la caja había un lado para que nada se interpusiera entre nosotros.

Yo alzaba el rostro observando hacia el pasillo mientras el comenzaba a decirme en aquel tonito suyo que no me dejaba soltar palabras.

-Yo sé que si tu no estuvieras imprimado, me corresponderías… estoy casi seguro de eso- yo me echaba hacia atrás y él se rodaba para volver a quedar cerca de mí.

Tomándome con fuerza de la mano acercando su rostro al mío.

-¡Basta!... mi padre está en mi habitación, estoy cansado de decirte que…-

Pero el chico no se detenía posando mi mano sobre su pecho mientras me decía.

-Solo tú logras hacer que algo que ya está muerto comience a latir de nuevo-

Yo me quedaba helado, sin duda Klaus sabía como ponerme nervioso, yo me encontraba ya recostado del borde del sofá aún sentado en el suelo y el casi sobre mi mientras yo lo trataba de mantener a raya posando ambas manos en su pecho.

-Klaus, Basta… es una orden- a lo que el chico respondía.

-No me suena a orden, me suena a detente porque estoy hechizado y no puedes aunque quiera-

Yo posaba mis pies sobre su abdomen y lo empujaba con fuerzas haciendo que pegara contra las cajas regando todos los juguetes escuchando decir a mi padre.

-Van a recoger ese desorden o los voy a poner a limpiar toda la cabaña como castigo-

-Si señor- soltábamos ambos a lo que yo me levantaba del suelo observando cómo Klaus comenzaba a recoger los juguetes y yo le ayudaba para luego escuchar de nuevo de sus labios.

-Mañana volveré a Seattle, no soporto esto- yo alzaba la mirada observándolo de manera retadora a lo que él me preguntaba.

-¿Qué?... ¿Me lo piensas impedir de nuevo?- yo negaba con la cabeza mientras le respondía.

-No quiero que sea una orden, si en verdad me amas como dices amarme, no volverás a verla nunca más-

Klaus bajaba la mirada y me pedía en un tono cálido, como cuando un niño le pide algo muy costoso a sus padres y sabe que estos no lo van a complacer.

-Si tú me dieras algo por lo que yo muero, juro que jamás volvería a verla-

Yo bajaba la cara y volvía a ver hacia mi habitación donde mi padre seguía trabajando.

-No voy a acostarme contigo Klaus- éste sonreía y negaba con la cabeza.

-No es eso lo que quiero… eso no se pide de esa manera, se gana-

"Maldito" pensaba yo observando que el muy hijo de su madre sabía usar bien las palabras haciéndome sentir mal.

-¿Y entonces?- preguntaba yo temiendo a lo que el chico iba a pedir.

-Un beso- yo levantaba el rostro y negaba con la cabeza observando de nuevo hacia la habitación donde mi padre comenzaba a tararear claro de luna.

-¿Por qué no?- preguntaba el chico a lo que yo respondí

-Ya sabes el porqué, así que esta demás tu pregunta- él volvía a acercarse a mí y yo me levantaba comenzando a caminar hacia la cocina.

Abría el congelador tomando dos bolsas de transfusión y la metía en el microondas colocando los minutos necesarios mientras veía entrar al chico, el cual se recostaba en el marco de la puerta y me soltaba a modo de amenaza.

-Entonces mañana mismo volveré a Seattle- yo me encogía de hombros y volteaba a ver como giraban las bolsas de sangre mientras sentía como el chico me tomaba por la cintura y yo volteaba rápidamente quedando tan cerca de él que nuestros cuerpo se tocaban.

-No, basta- lo empujé pegándolo contra la pared mientras el microondas sonaba informando que ya había calentado las bolsas.

Saque ambas y lanzándole una a Klaus éste la dejaba caer al suelo mientras me decía en un tono retador.

-No quiero sangre, no quiero nada… no me alimentaré e iré cada dos días a ver a Francesa así me mate a palos y me corra como una sabandija-

Éste comenzaba a caminar hacia la puerta mientras yo dejaba la bolsa en la barra y le gritaba.

-NO ME MANIPULES MALDITO- éste volteaba a verme y me mostraba el dedo medio a modo de grosería mientras veía la cara de mi padre asomarse y Klaus salía de la casa lanzando la puerta.

-¿Qué sucede, demonios?- preguntaba mi padre a lo que yo alegaba que era algo entre él y yo mientras volvía a meterme en la cocina y recogía la bolsa de transfusión del suelo mientras comenzaba a beber de la mía.

"Maldito, por mi te puedes morir de hambre, sé que no aguantaras" sonreía imaginando que pronto se le pasaría y que yo "como siempre" ganaba.

Me encaminé hasta mi habitación bebiendo de mi bolsa de sangre que sabía espantosa pero era mejor que nada observando lo bien que le estaba quedando el trabajo a mi padre sin dejar de pensar en todo lo que había sucedido en la sala tratando de no manifestar en mi rostro lo que aquello me había hecho sentir.

Extra

Mientras Klaus y EdwJake tenían aquella tensa conversación Edward escuchaba detenidamente cada palabra de estos.

No estaban lo suficientemente lejos ni Edward lo sufrientemente distraído como para no haber captado semejante conversación.

Al escuchar el grito que le soltaba EdwJake a Klaus y asomándose a ver qué sucedía Edward observaba como a EdwJake le temblaba el labio inferior.

Al este salir EdwJake dejaba de infundir su don sobre el muchacho que pasaba cerca de la ventana de la habitación donde éste se encontraba pensando.

"Vamos a ver quién es más jodido Rajky, tú o yo… juro que haré que me beses maldito desgraciado"

Corroborando las sospechas de este sobre ambos jóvenes.

EdwJake y Klaus se amaban y aunque Klaus creía que no, Edward sabía de antemano que su hijo estaba muerto de amor por el joven y que simplemente el quitarle la venda de la imprimación de sus ojos y corazón el lograría ver esa realidad.

"Segundo punto a favor tuyo muchacho" soltaba Edward mentalmente mientras comenzaban a tener la conversación que habían dejado a medias en el aeropuerto.


NOTA DE AUTOR: Allí tienes mi Frances… Un regreso digno de una reina, con sus Esclavivampis como les llamas tú… Jajajajaja.

Gis… Me gusta Metallica y Evanescence… Pero sin duda que Nirvana… es Nirvana… Todo un señor del rock metal el gran Kurt Cobain.

Y espero que no me arrojen tomates por lo que pienso hacer con sus personajes jajajajaja...

Saludos.