Tercera fase.

Capítulo 2 : Érase una vez un Power Ranger, parte 2.

El niño seguía esperando en la cama a que su madre, hacia ya varios minutos que se había ido hasta que la vió entrar nuevamente por la puerta de su habitación.

- ¡Al fin mamá! ¡Quiero saber como sigue la historia! - decía emocionado aquel niño de 5 años de cabello castaño y ojos algo azules.

- Se ve que quieres seguir escuchando la historia. - sonrió esa mujer delgada de quizas unos 30 años y que tenía el cabello del mismo color que su hijo pero largo hasta la cintura. - pero alguien importante llamó, nos hará una visita una vez que termine todo esto.

- ¿Alguien vendrá? ¿Quien? - preguntó el niño. - es muy tarde como para que alguien venga.

- No te preocupes por eso, es una visita que esperamos hace mucho tiempo. - respondió la madre volviendo a tomar el pequeño libro rojo que estaban leyendo. - ¿Quieres continuar?

- ¡Claro que si! - exclamó sonriente el niño.

- Muy bien. - sonrió la mujer abriendo el libro en la página que habían quedado antes de antender la llamada - continuemos entonces...

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Ellos no habían dejado de observar aquel contador que seguía bajando y que en estos momentos ya andaba por los 48 minutos.

Los tres jóvenes habian tratado de improvisar una pequeña fogata mientras tanto porque era sorprendentemente un lugar bastante frio, sin embargo se habían quedado en silencio por esos pocos más de diez minutos que habían estado juntos ahí.

Todavía no tenían ningúna explicación lógica de que podía estar sucediendo.

Carmen y Jonathan no podían convertirse en Power Rangers mientras que el bracelete de Conan que le permitía transformarse tampoco estaba en funcionamiento.

Aun llevaban puesta la ropa que tenían durante la batalla final contra Reyis antes de que la ruleta del destino estallara, solo que estas estaban rasgadas en varios sitios.

El jóven de Piscis pensaba no solo en lo que había vivido anteriormente dentro de sus propias memorias, sino también en lo que podía estar pasando ahí afuera con todas las personas que estaban necesitando ayuda y sobretodo, en su familia y en Sophia, que lo último que escuchó decir de la boca de ella fue su nombre.

Los pensamientos de la joven morena con el medallón de Aries no eran muy diferentes. Vivir nuevamente todo lo que había pasado con su familia la había dejado bastante afectada, pero debía ser fuerte como lo había sido en ese momento, y entender las cosas que Laura le dijo.

Mientras trataba de hacer funcionar su bracelete aunque ya era obvio que dentro de esa cueva no lo iba a lograr, Conan había logrado entender el por qué de su tal admiración por los Power Rangers y

de por qué deseaba tanto ser uno algún dia para ayudar. Quizás sus padres no eran buenas personas, pero era por ellos que había decidido ser un héroe.

Como si las mentes de los tres se conectarán, se dieron cuenta de que quizás en este mismo momento eran Brian, Paul y Sun lo que estaban viviendo lo mismo que habían vivido ellos antes de aparecer en esa cueva.

Pero la única forma que tenían de saberlo, era que las demas columnas con los medallones de Sagitario, Tauro y Escorpio también se destruyeran.

Debian esperar, mientras el contador seguía bajando.

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Su tenacidad y fuerza de voluntad son únicas pero sin embargo, son muy sensibles y fácilmente afectados por las circunstancias que los rodean.

Balance entre su tranquilidad y agresividad.

- Otra vez en mi oficia Sunshine. - decía ese hombre de unos 45 años y algunas canas mientras se sentaba en su escritorio. - con esta creo que ya es la sexta ves en medio año.

- Que puedo decir. - sonrió la adolescente de 17 años de cabello negro largo pero que lo tenía atado en una cola de caballo. - me encanta estar aquí, es mejor que el salón de clases.

- Bien, pues veamos cual es el reporte esta vez. - dijo el hombre revisando los papeles que recientemente le habían entregado. - ¿Con que has vuelto a golpear a Melanie? Y de paso también a Ian.

- Ellos se lo merecían Director López. - dijo Sun orgullosa. - estaban jodiendo a alguien de apenas primer año, tratándolo como si fuera un juguete.

- Lo se. - afirmó López. - me encargaré de eso ya que aquí no vamos a tolerar ningún clase de maltrato entre alumnos... pero tu Sun, ya eres un asunto un poco más complicado.

- Me encanta ser especial. - sonrió Sun.

- Esto es serio. - López tomó un tono de voz un poco mas elevado. - está es la institución más prestigiosa de Mane Falls, y al igual que no podemos dejar que alumnos molesten a otros, tampoco podemos dejar que simplemente alguien reaccione siempre de una forma mas fuerte que la debida, como tu por ejemplo...

- Pero...

- Esto no te lo digo solo como tu director Sun, también como tu consejero. - la interrumpió López. - ya hemos tenido quejas de varios padres sobre ti y de como te violentas ante cualquier situación que no te gusta, si esto sigue tendré que tomar la difícil decisión de expulsarte y creeme que una excelente estudiante como tú no debería arruinar su año de graduación solo por no saber manejar sus impulsos.

- ¿No saber manejar mis impulsos? - preguntó Sun riendo. - tiene que ser una maldita broma, ¡Si! ¡Una maldita broma! - gritó a lo que López con una señal de sus manos le indicó que bajara la voz.

- A esto justamente me refiero. - dijo el director. - trato de entenderte, se que a veces vemos cosas que no nos gustan y pensamos en acciones quizás desquiciadas para poder detenerlas, pero eso puede traer muchos más problemas que soluciones... y se que tu Sun, eres capaz de manejar cualquier situación sin la necesidad de tener que salirte de tus cabales.

- Que maldita mierda. - suspiró Sun.

- Se que tus padres se esfuerzan mucho para poder lograr que estudies aquí, y que la beca que te damos también sirve. - López sonrió dándole un papel. - es por eso que deberías valorar esas cosas que se están haciendo por ti, porque realmente eres una persona que lo merece.

La chica leyó ese papel de detención que ya varias veces había le habían entregado en el año, pero esa vez sintió que por algún motivo tenía un significado especial.

- ¿El mismo salón? - preguntó Sun con media sonrisa.

- Tu lo sabes mas que yo. - río López.

Una vez que las clases terminaron, Sun se encontraba en la sala 106 donde siempre debía cumplir su castigo.

Parecía que ese lugar era solo de ella ya que tal cual como había dicho López, una de las reglas principales de la Escuela Privada Amadeus Brighton Mane era la cero violencia tanto verbal como física para así poder formar una mejor sociedad.

Y funcionaba, ya que casi nunca nadie se comportaba mal ni estaba en detención, claro a excepción de ella.

Para matar el tiempo estando ahí, Sun arranancaba hojas de su cuaderno para hacerlos bollos y tirarlos hacía el cesto del basura en la esquina del salón desde el asiento donde se encontraba.

Poco a poco, eso se fue convirtiendo en una competencia contra si misma buscando lograr meter la mayor cantidad de bollos de papel en el cesto de forma seguidas.

Iba por ya los 25 bollos seguidos hasta que finalmente falló.

- ¡Mierda! - se quejó la chica pero en ese momento escuchó una risa tras suyo y al voltear, se dió cuenta de que habia un joven sentado unos cuantos asientos tras ella.

- Se ve que eres una persona extremadamente competitiva. - volvió a reir el joven.

- ¿Quien eres? ¿Hace cuanto tiempo estas aquí? - preguntó Sun confundida.

- Desde que empezaste con ese juego. - dijo el joven de cabello oscuro corto y ojos verdes poniéndose de pie para acercarse y sentarse en el asiento junto a la chica. - pero como estabas tan concentrada no te quería interrumpir, por cierto, soy Kevin.

- ¿Y tu nombre me debería de importar? - preguntó Sun mirando al lado contrario del jóven.

- Si vamos a ser compañeros de detención, mínimo hay que saber cómo nos llamamos. - sonrió Kevin de manera simple.

- Te diré mi nombre si me explicas que carajos haces aquí, si en este lugar todos son unos malditos niños buenos. - dijo Sun sarcástica.

- Te lo diré, pero promete no reirte.

- No prometo nada.

El joven subió sus piernas a la mesa de su asiento y mostró que llevaba puesto unos calcetines rojos.

- Pero si que sos un estúpido. - comenzó a reír Sun recordando que el codigo de vestimenta de la escuela prohibía el color rojo. - ya es una completa ridiculez que prohíban ese color, pero es más ridículo que alguien sea capaz de desobedecer eso, bravo amigo, ya eres el idiota de la semana. - seguía riendo. - soy Sunshine, o Sun para ti.

- Creo que ya te reiste de mi lo suficiente Sun. - dijo Kevin suspirando mientras fingía tristeza. - y lo siento, hace una semana que estoy aquí y no lei ese codigo, me enteré recién cuándo estaba en la oficina del director.

- Ya has aprendido la lección entonces supongo. - sonrió Sun.

- ¿Y tu por que estas aquí? Pareces tener una muy larga experiencia. - preguntó Kevin.

- Nada importante, tan sólo un pequeño problemita con dos personas insignificantes. - respondió la chica.

- ¿Tendrá algo que ver con ese chico y esa chica que en la mañana tenían la nariz rota? - cuestionó Kevin. - por que si se trata de eso, creo que lo más indicado sería que me alejé de tí.

- Me descubriste. - dijo Sun no tan alegre.

En otros momentos esto la dejaría llena de orgullo, pero tras las palabras del director López se dió cuenta de que tenía razón y que ella estaba ahí sobretodo por el esfuerzo de sus padres.

No eran una familia rica como la de el resto de alumnos de esa escuela, por eso la actitud que ella venía manejando haría que todo el gran trabajo de sus padres sea en vano si ella no empezaba a manejar sus emociones.

Pero eso era algo que realmente le costaba, por que después de todo, ¿Como haces para que un río pare y deje de fluir?

- ¿Que sucede? ¿Pasa algo? - preguntó Kevin notando que la chica se había quedado callada mirando un punto fijo en la pared.

- ¿Tu crees que estuvo bien lo que hice? - preguntó Sun y por la expresión del chico era evidente que no se esperaba esa pregunta.

- Es algo muchisimo más grave que traer calcetines rojos, eso te lo aseguro. - contestó Kevin y Sun no pudo evitar dejar escapar una ligera risa. - ahora hablando en serio, no dudó que lo hayas hecho por una causa que creías justa ya que no luces como alguien que se descontrola por cualquier cosa, pero acciones así pueden traer siempre mas problemas que soluciones.

- Mierda, usaste las mismas palabras que el director. - río Sun.

- Es que eso me dijo por el asunto de los calcetines rojos, quizás siempre da el mismo discurso pero lo adapta a la persona.

La charla de los dos adolescentes en ese salón de castigo empezaba a ser más divertida y relajada, incluso el enojo que Sin sentía empezaba a disiparse cada vez más tiempo hablaba con Kevin.

- ¿Ya término el castigo? - Kevin miraba su reloj. - justo cuando empezaba la parte mas divertida.

El joven de cabello negro se puso de pie y preparaba sus cosas para irse.

Cuando finalmente estaba todo listo para irse del salón, volteó para ver a Sun.

- Por suerte queda una semana de castigo más. - sonrió Kevin marchándose dejando a Sun con una extraña sensación que hace mucho no había sentido.

Paz.

La semana de castigo continuó con tan solo Sun y Kevin en ese salón a la misma hora.

Jugaban juegos de cartas, algún que otro juego de mesa que había por ahí y hasta incluso habían vuelto a armar la competencia de los bollos en el cesto de basura pero esta vez de a dos.

En todos esos momentos, no paraban de charlar ni de aprender cosas el uno del otro.

Una vez que el castigo había terminado, ambos siguieron viéndose prácticamente todos los días tanto en la escuela como afuera.

- Entoces dime una cosa, ¿Que crees que sea lo indicado? ¿Salvar a una mujer embarazada o salvar a una familia completa? - preguntó Kevin, los dos estaban sentándos juntos contra un árbol del parque.

- ¿No pueden morirse todos? - cuestionó Sun. - ¡No me mires con esa cara! Solo piensa, de todas formas vas a dejar a alguien morir y te sentirías terrible de todas formas y pensarías, ¿Y si no era mejor salvar a tal persona? Y asi sucesivamente hasta que entras en depresión y terminas suicidándote tu también.

- Vaya, parece que tu si no eres un extremo, eres el otro. - río Kevin.

- ¿Que quieres decir con eso? - preguntó la chica.

- Eres muy explosiva en algunos momentos, y muy tranquila en otros, por ejemplo cuando estas conmigo. - sonrió Kevin. - y pienso que si puedes lograr un equilibrio entre ambas cosas, vas a ser capaz de sacar la mejor versión de tí.

Al escuchar esas palabras de parte de Kevin, la chica no pudo evitar mirarlo a los ojos por varios segundos, conocía a ese chico tan solo hacía unas cuantas semanas pero nunca había sentido esa tranquilidad con otra persona.

Sin avisar, Sun tomó el rostro de Kevin y le dió un beso que primero tomo desprevenido al muchacho pero que después siguió con la misma intensidad.

- Creo que está fue tu parte más explosiva. - río Kevin una vez que ambos se separaron. - pero de toda forma me agrada.

Las semanas seguían pasando, también los meses y la relación ya se había formalizado a un noviazgo oficial.

Todo esto fue totalmente positivo para Jane y el director López lo notaba, ya que la chica no aparecía en su oficina por malos comportamientos y sus notas eran las mas altas de la clase, incluso mayores que antes.

Ya faltaba poco para la fiesta de fin de curso, y era más que obvio que ella y Kevin irían juntos.

Con una sonrisa en su rostro, llegó uno de los días que Sun más esperaba.

Gracias a sus ahorros, se iba a comprar el vestido que ella quería para el baile de graduación. Rápidamente se vistió y bajó de su habitación hacía la cocina donde estaban sus padres.

- Veo que estas muy emocionada hija. - sonrió su madre, Riley.

- ¿Y por que crees? - río Sun.

- Bueno, se ve que tendré que llevarte de compras hoy. - bromeó Zoran, su padre.

- No es necesario, iré yo sola. - dijo Sun mordiendo una tostada. - ya te obligué a usar el auto muchas veces.

- Mejor, me ahorro el combustible. - río Zoran.

Una vez que Sun terminó de desayunar, se despidió de sus padres y dejó la casa para dirigirse al centro comercial de Manera Falls para elegir el vestido.

Mirando vidriera por vidriera, no sabía por cual decidirse ya que todos le parecían bonitos.

Como estaba tan distraída observando, no notó al joven que venía con varias bolsas en sus manos y ambos chocaron a la misma vez que las bolsas cayeron al suelo.

- Uy lo siento, es que...

La chica de pelo largo oscuro se quedó callada al ver a la persona que tenía en frente.

Era un joven de unos 21 años vestido con una musculosa negra, pantalones cortos negros, su cabello era castaño claro corto y casi parecía rubio. Los músculos de su cuerpo se notaban bastante.

- No te preocupes. - dijo el joven levantando sus cosas. - en estos días todos andan distraidos, que tengan mucha suerte. - para luego marcharse en dirección hacía el gimnasio del centro comercial.

Sun se había quedado anonada.

"Paul" pensó, ese nombre de repente se la había venido a la cabeza al ver a ese chico, como si ya lo conociera o como si en algún futuro lo fuera a conocer.

No entendió lo que había pasado, pero dejó de pensar en eso ya que vió en una vidriera un vestido que la enamoró.

Era amarillo.

- Es perfecto. - sonrío, y más sabiendo que tenía el dinero justo para comprarlo.

Al llegar a su casa con el vestido bien cuidado dentro de una bolsa, vió como su padre hablaba por teléfono por el problema de una deuda o algo por el estilo, ella sabia que muchas veces habían pedido préstamos para poder pagar esa escuela.

Pero ella ahora confiaba mucho más en sus padres al darse cuenta del esfuerzo que hacían, por lo que no se preocupó tanto por eso ya que de una forma u otra sus padres lo iban a solucionar.

Y en todo caso no podía pensar tanto en eso, ya que el baile seria en pocos dias y no quería pensar en otra cosa que no fuera eso.

- Estoy ansioso por verte dentro de ese vestido. - decía Kevin mientras ambos caminaban tomados de la mano por las calles de la ciudad.

- Creo que lo que mas quieres es quitarmelo después del baile. - río pícara la chica.

Ambos rieron para luego abrazarse y besarse, estaban feliz.

Pero por otro lado, los padres de Sun estaban cada vez más preocupados por como iban a pagar sus deudas, además de que habían pedido dinero prestado a personas de no tanta confianza que no paraban de llamarlos para que les devuelvan lo que les prestaron.

Finalmente, el dia había llegado.

- Estas hecha realmente una reina hija, ese vestido te queda precioso.

- Muchas gracias mamá, realmente. - sonrió Sun viéndose en el espejo.

- Creo que es el momento de que bajes, tu padre y Kevin te están esperando.

- Pues bien, es el momento entonces. - sonrió la chica.

Cuando bajaba por las escaleras pudo notar la sonrisa de su padre y la de su novio y pareja de baile Kevin.

Era un momento que no se iba a arruinar por nada del mundo.

Mientras seguía bajando por las escaleras, notó como al parecer el tiempo se había detenido ya que ni su novio ni su familia se movían, parecían estatuas.

Inclusive una mosca que estaba pasando a su lado se había quedado quieta, tan sólo flotando en medio del aire.

- ¿Es necesario volver a recordar esto otra vez? ¿El momento donde tus padres en desesperación por huir de sus problemas acaban con su vida? - preguntó aquella chica de cabello negro largo que tenía ese simple vestido blanco y el símbolo de Escorpio en su nunca. - podemos verlo de vuelta para que ese enojo en ti vuelva a explotar, o solo podemos dejarlo hasta aquí para que recuerdes los buenos momentos y logres balancear tu forma de ser. - la chica se acercó a Sun para tocarle el hombro. - él fue el primero en decirtelo.

Al escuchar eso, Sun no sabia que hacer ya que volver a recordar nuevamente la muerte de Kevin sería arriesgarse a volver a hacer un desastre como lo hizo en la graduación de sus amigos, pero tampoco quería olvidarlo.

Sin embargo, al verlo quieto ahí con esa sonrisa que tanta paz le daba, optó por no volver a repetir ese momento y solo quedarse con la última mirada de amor que ese chico le había dado.

- Parece que decidiste. - dijo la chica del tatuaje de Escorpio. - ahora solamente debes cerrar los ojos.

Sun sin mediar palabra, obedeció y al volver a abrirlos se encontraba nuevamente en el lugar blanco donde recordaba que ya había estado ahí.

Caminando por el sitio, vió a lo lejos unos cuantos objetos brillantes tirados en el suelo por lo que corrió para llegar hasta ellos.

Se trataban de un medallón plateado con el símbolo de escorpio, algo parecido a un celular amarillo con una ranura por la que cabía ese medallón y además la mitad de lo que parecía ser un escudo negro con bordes amarillos que tenia también el símbolo de escorpio pero combinado con otro símbolo que no lograba reconocer ya que estaba partido.

Confundida, tomó el medallón de escorpio, el horoscomorpher amarillo que se unió a su mano derecha y la mitad de ese escudo.

Con el escudo en mano, varios flashes de ella estando en una escuela de defensa personal entrenando con ella junto a ese sujeto Paul aparecieron, además de también ver a varias mujeres vestidas con trajes de amarillo luchando contra varios tipos de monstruos de la misma forma que ella lo hacía.

Mujeres que también eran explosivas y de carácter fuerte, pero que también eran tranquilas y que trasmitian calma.

Finalmente, se vió a ella misma en un traje amarillo luchando contra criaturas aterradoras y oscuras pero que siempre lograba vencer.

Notó que una pequeña criatura se estaba acercando a ella, un escorpión biológico robótico que empezó a trepar por su pierna hasta llegar a colocarse en su hombro.

El escorpión zord.

"El balance está en ti" escuchó la voz en su cabeza de esa chica con el tatuaje de escorpio. "Lo conseguiras, tranquilidad y furia, logrando sacar la mayor fuerza que hay en ti y todo ese poder único que tienes, lo has estado logrando pero puedes ir mucho más allá"

Tras escuchar esas palabras, Sun miró el medallón de escorpio e inmediatamente lo colocó en el horoscomorpher provocando que todo ese lugar blanco brillara y no la dejara ver nada más allá.

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El contador ya había bajado hasta llegar a los 35 minutos, el tiempo realmente estaba pasando muy rapido mientras que Conan, Carmen y Jonathan comenzaban a ponerse más nerviosos pero seguían sin decir una palabra.

Los tres jóvenes se pusieron de pie al ver que una de las tres comunales que quedaban estaba empezando a agrietarse hasta finalmente romperse y sus pedazos caían al suelo.

La columna con el medallón de escorpio.

Una vez que la columna ya estaba destruida, se dieron cuenta que al lado de esta se encontraba Sun tirada en el suelo con su medallón y su morpher, pero había algo mas junto a ella.

La mitad del escudo Tauroscorpino que pertenecía a Paul pero que también ella podía usar.

Entre Carmen y Jonathan, ayudaron a Sun a ponerse de pie mientras que el Conan tomaba aquella mitad del escudo tauroscorpino.

- Creo que falta la otra mitad. - sonrió Sun estando agitada. - pero no sólo hablando del escudo.

La chica de escorpio tardó un par de minutos más en recomponerse y de darse cuenta donde se encontraba junto a sus demás amigos.

Vio el contador que ahora ya andaba por los 30 minutos, se acercó a aquella puerta con esas extrañas piedras en circulo donde una se iluminó de color amarillo cuando ella se acercó y de también los colores de los demás cuando se colocaron junto a ella.

- Al parecer solo faltan ellos para que podamos salír de este lugar. - dijo Conan.

- Y ese es el tiempo que nos queda. - mencionó Carmen señalando el contador. - si ellos no aparecen antes de que se acabe el tiempo...

- No sabremos que podría pasar. - siguió Jonathan. - pero de seguro no es nada bueno...

Con una seña, Sun le indicó que Conan le devolviera la mitad del escudo tauroscorpino y él se lo entregó sin ningún problema.

Nuevamente con la mitad del escudo en sus manos, Sun dirigió su vista a las dos columnas que aún quedaban en pie, las columnas que tenían incrustadas en ellas los medallones de Tauro y de Sagitario, pero le prestó mas atención al primero.

- Tu otra mitad te está esperando Paul. - sonrió Sun.

El contador seguia bajando y el tiempo que quedaba era cada vez mas corto, pero los 4 rangers estaban seguros de que tanto Paul como Brian iban a aparecer antes de que acabe.

Eran un equipo e iban a salir de ahí todos juntos.

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Tranquilo y decidido, el protector de Tauro.

- ¡Retirada! ¡Son demasiados! ¡Repito! ¡Retirada!

Los disparos en aquel casi desierto en Irak no dejaban de sonar.

Al principio parecía que estaban dominando la situación pero los soldados de la ISIL eran más de lo que creían por lo que acatando al lo que el general de aquel escuadrón les ordenaba, el jóven Paul de 20 años corría junto a sus demas compañeros a buscar algun refugio cercano.

Aquel día todo había salido mal, pero por suerte nadie había perdido la vida y todo parecía indicar que muy pronto todos volverían a casa ya que las fuerzas del ISIL estaban totalmente debilitadas y los iraqies se iban a alzar con la victoria, y los soldados estadounidenses estaban ahí para apoyarlos al igual que soldados de otros países.

Aquella noche, ya todos se encontraban en el refugio porque era el momento en que se comunicaban con sus familias vía videollamadas o mails desde varias computadoras.

Algunos claramente se mostraban emocionados al hablar con sus familias, a pesar de que la victoria era básicamente en un hecho, seguian estando ahí y siendo un miembro de las fuerzas armadas siempre era un riesgo para la vida.

Pero todo lo valía para mantener a la gente protegida y que el Estado Islámico no ganara terreno en los países arabes.

La fila para hablar con sus respectivas familias eran larga y los tiempos eran bien respetados, pero Paul era el único que no estaba haciendo fila y también el único que en esos meses no había recibido ningún mensaje.

- Parece que hay alguien que todavía está jugando al solitario. - dijo un compañero moreno sentándose a su lado. - y no me refiero al juego de cartas.

- ¿Ya terminaste de hablar con tu novia James? - preguntó Paul riendo, ahora ambos estaban sentados fuera del refugio viendo las estrellas que se podían notar bastante. - parece que te dijo algo muy importante por la cara de enamorado que traes.

- Mary está embarazada. - sonrió James con unas cuantas lágrimas que caían por sus ojos. - se acaba de enterar.

- Una razón muy valida para volver. - dijo Paul dándole un pequeño abrazo. - felicidades, te lo mereces.

- Es quizás lo que soñaba desde que era pequeño, la familia que no tuve en ese momento. - sonreía James. - quizas somos muy jóvenes ahora, tenemos apenas 20 años pero ya puedo hacerlo realidad.

- Familia...

- Uh, lo siento Paul. - la sonrisa de James habia cambiado a un semblante de disculpas. - ambos hemos crecido básicamente sólos, de distinta manera pero solos. - decía el moreno.- yo de orfanato en orfanato, y tu sobreviviendo en la calle.

Ante las palabras de su amigo y compañero, Paul recordaba esos dias de niño en las calles de Mane Falls buscando como sobrevivir por su propia cuenta.

Su familia estaba en un punto de no retorno.

Su padre alcoholico, su madre se la pasaba con otros hombres todo el tiempo y su hermano huyó de ahí apenas pudo y jamás supo nada más de él.

La vida en la calle para él era difícil hasta que en uno de esos días conoció a James, con quién forjó una amistad debido a sus historias similares y decidieron poder hacer algo para cambiar el futuro de cada uno.

Cuando cumplieron la mayoría de edad, decidieron enlistarse en las fuerzas armadas de los Estados Unidos y tras pasar varias pruebas que mostraban lo capacitados que estaban, no pasó mucho tiempo para que juntos hagan varios viajes por el mundo en donde el ejército se localizaba.

Ahora por el avance de ISIL en Irak, se encontraban ahí pero faltaba cada vez menos para regresar a casa.

- Ojalá tuviera un motivo para volver. - dijo Paul. - tu tendras una familia, yo no tengo a nadie y por eso creo que me quedaré aquí para entrenar a las fuerzas iraquíes ante cualquier insurgencia de ISIL.

- Claro que es tu decisión compañero. - afirmó James. - pero quién sabe, quizás al volver te espera algo espectacular.

- Tal vez, quien sabe.

- Sabes que hay una cosa que admiro totalmente de ti Paul. - habló James poniéndose de pie mientras seguía mirando las estrellas. - lo tranquilo que eres y como eres capaz de manejar cualquier situación, yo te juro que a pesar de que me digan que está todo bien, estoy totalmente cagado de miedo. - río nerviosamente.

- Calmate. - río Paul. - todo estará bien, serás un gran padre, joven pero gran padre, así que nada de tomar alcohol.

- Y eso también, cuidas a todos, incluso a los que tienen más experiencia que tu.

- Esta bien, está bien. - sonrió Paul. - creo que ya entendí.

En el fondo, Paul quería creer en todo lo que James le decía, en que debía volver para ver si algo nuevo le esperaba pero sabía que no iba a ser así por lo que optó que su vida sean las fuerzas armadas y al menos tener algo ahí.

Los dias pasaban y como estaba dicho, faltaba poco para que la mayoría de los soldados regresaran a casa ya que prácticamente el Gobierno iraquí había declarado la victoria contra las fuerzas de ISIL.

Pero como Paul había dicho, el no volvería y se quedaría como parte de los soldados estadounidenses que entrenarian a las fuerzas iraquíes.

Ese dia en particular, Paul junto a James y otro grupo de soldados hacían una de las patrullas finales en uno de los sectores que les habían indicado que aun quedaban mínimos grupos de ISIL.

- Creo que le pondré Percy a mi hijo. - decía James con su arma mirando de un lado a otro pero con tranquilidad.

- ¿No es algo que debas discutir con tu esposa? - se burló otro soldado y los demas rieron.

- Yo diría que le debes de pedir casamiento cuando vuelvas. - dijo otro.

- Él ya sabrá que hacer. - los interrumpió Paul con una sonrisa. - nosotros deberíamos estar concentradonos en lo que el general nos ordenó.

Los soldados rieron ante la actitud de Paul, pero callaron al escuchar un ruido extraño por lo que entraron en alerta y tomaron más precaución.

Los pasos de los soldados ahora eran cada vez mas lentos y sus ojos miraban hacia todos lados, hasta que un pequeño objeto salió de la nada y cayó entre ellos.

Una granada.

- ¡Cubranse! - gritó James.

Al ser el que estaba más cerca del objeto, decidió abalanzarse hacía el para proteger a sus compañeros a costa de su propia vida.

La granada explotó, machando de sangre a los demás solados incluyendo a Paul.

Rápidamente, los soldados divisaron al único miembro de ISIL que había ahí y era quien había lanzado la granada, disparando todos al mismo tiempo para darle fin a su vida.

Tras eso, se acercaron la cuerpo fallecido de James, y por lo menos lo que antes solía ser su cuerpo ya que la granada lo había vuelto irreconocible.

Una imagen que no valdría la pena describir en lo absoluto.

Al ver a su amigo muerto, Paul se arrodilló ante él dejando el arma a un lado.

Trataba de mantener la compostura, trataba de verse tranquilo, es tranquilidad y perseverancia que tanto James decía que admiraba de él pero esta vez no pudo aguantarlo de ninguna manera.

Con lágrimas en sus ojos, Paul dió ese grito que por tanto tiempo había guardado.

Un grito que lo soltaba todo.

No solo era tener el cuerpo de su amigo James muerto frente a él, también era la vez que su padre había comprado alcohol en vez de comida y tuvo que ir por calle pidiendo algo para comer.

Era la vez que vió a su madre destruirse a si misma mientras se inyectaba con una jeringa sustancias de las que no tenía ni la menor idea.

Era la vez que su hermano se fue de casa y nunca mas lo volvió a ver.

Todo estaba contenido en ese grito, y ahora había salido.

Los dias habían pasado tras la muerte de James y la mayoría de los soldados ya habían vuelto a casa a excepción de los que iban a continuar en Irak.

Paul era de los que se quedaría, pero decidió volver a Mane Falls por tan sólo unos dias para asistir al entierro de su amigo.

Durante ese momento, veía como la novia de James lloraba desconsoladamente mientras se tocaba su vientre.

Iban a formar una familia pero ahora tenían un daño del que probablemente no se recuperarían en mucho tiempo.

Tras esos cuantos dias en Mane Falls, Paul volvió a Irak para ser parte del equipo de entrenamiento de las fuerzas iraquíes tal como siempre había dicho.

Unos 5 meses habían pasado de la muerte de James y Paul se encontraba junto a otro grupo entrenando a unos cuantos soldados iraquíes.

Sin embargo, algo había cambiado en él.

Sus manos temblaban cada vez que tomaba un arma y ver cosas como granadas le estaban empezando a dar terror, trató de ocultar esto para que no lo devolvieran a Estados Unidos ya que estar en las fuerzas era lo único que tenía ahora.

Claramente, esto no funcionó ya que su trastorno de estres postraumático era cada vez más notorio por lo que el general de su pelotón habló con los altos mandos de Estados Unidos para enviarlo de vuelta a Mane Falls e iniciara un tratamiento psicológico.

Claramente Paul estaba negado a esto, pero no podía hacer nada, ya habían firmado la baja de sus servicios en las fuerzas armadas para así proteger su salud mental.

Nuevamente en California, nuevamente en Mane Falls, Paul había iniciado el tratamiento psicológico e iba varias veces a la semana.

Se lo notaba deteriorado y que no hacia mucho caso en las consultas, pero de todas maneras iba porque quizás de algo serviría aunque ya no importaba porque lo había perdido todo.

Cuando llegaba a su departamento, Paul simplemente comia un poco, se daba un baño y luego se iba a dormir o al menos eso era lo que intentaba porque no lo lograba.

Una noche, estaba lloviendo en la ciudad de una manera muy fuerte y él había logrado conciliar el sueño después de mucho tiempo pero escuchó un gran rayo que lo despertó e inmediatamente se levantó de la cama.

Ese rayo le había recordado a la granada que explotó acabando con la vida de James.

Ya no lo podía aguantar, por lo que fue al baño rápidamente y tomó el arma que tenía en uno de los cajones que había allí y se apuntó a la cabeza mientras se miraba en el espejo.

Cuando estaba a punto de jalar el gatillo, Paul se dio cuenta que no se veia en el espejo, sino que la persona que había en el reflejo era un hombre vestido de blanco y pelo oscuro con un símbolo tatuado en su nuca.

El símbolo de Tauro.

- No creo que esto sea lo que realmente quieres. - dijo el hombre dejando a Paul totalmente confundido haciendo que baje el arma de su cabeza. - así es, pero en ese momento no lo hiciste por mí, lo hiciste por otra cosa.

Al desaparecer ese hombre del reflejo en el espejo, Paul se dió cuenta que el arma estaba tirada en el suelo y desde su celular estaba llamando al número de ayuda psicológica.

Su família había tenido un punto de no retorno, pero a él no le pasaría lo mismo.

Desde ese momento, Paul fue con responsabilidad a cada sesión y obedecía cada orden para poder estar mejor.

Es lo que él quería, también lo que James hubiera querido.

Poco a poco, su apariencia física estaba empezando a mejorar y también su mente.

Salía a correr por las calles de Mane Falls y entrebana en él parque con los diferentes objetos para hacer ejercicio que había ahí.

En uno de los tantos días que trotaba por la ciudad, notó un lugar en venta y se quedó observando.

Necesitaba hacer algo que lo llenara y debido a la experiencia que había obtenido de las fuerzas armadas y al dinero que había ahorrado, podría comprar ese lugar para abrir una escuela de defensa personal o algo por el estilo.

Sonrió pensando en esa idea, por lo que los siguientes dias se encargó de los trámites para comprar y empezar a preparar ese lugar.

Estando en el centro comercial, iba por varias casas de deportes comprando diferentes cosas para el lugar y sus manos ya estaban llenas de bolsas.

Saliendo de uno de esos lugares distraido, chocó con una chica de al parecer unos 17 años que estaba viendo un vestido amarillo en una vidriera.

- Uy lo siento, es que...

- No te preocupes. - dijo el joven levantando sus cosas. - en estos días todos andan distraidos, que tengan mucha suerte. - para luego marcharse en dirección hacía el gimnasio del centro comercial.

Mientras seguía su camino, Paul dejó las bolsas en el piso ya que su cabeza le había empezado a doler repentinamente y varias imágenes de él compartiendo momentos con esa chica que se había cruzado hace tan sólo segundos habían aparecido en su cabeza.

Al darse vuelta para verla, se dió cuenta que ya no se encontraba en el centro comercial, sino nuevamente en el campo de batalla de Irak pero totalmente solo.

Nervioso, comenzó a correr tratando de buscar señal de alguna persona hasta que la vió, la misma chica que se había cruzado en el centro comercial solo que se encontraba de espaldas.

- ¿Su.. Sun? - preguntó Paul, siendo ese el primer nombre que sintió al ver a esa chica, pero no volteaba.

Paul se siguió acercando hacía la chica, pero esta se desvaneció dejando en su lugar lo que parecía ser la mitad de un escudo que poseia el símbolo de Tauro en el y que también parecía tener otro pero que se encontraba en la otra mitad.

- Tienes que tomarlo. - dijo una voz, era nuevamente aquel hombre con el símbolo de Tauro en su nuca.

Con la mitad del escudo en su mano, más imágenes vinieron a la cabeza de Paul.

Imágenes de él en un traje negro luchando junto a otros que tenían trajes parecidos, una de esas personas también era Sun.

Al buscar con la mirada a aquel con el tatuaje de Tauro no logró encontrarlo, pero lo que vió fue una cosa que realmente no esperaba.

Frente a él habia muchos cascos negros en el suelo, tenían diferente forma y eran muy variados.

Había varios que parecían tener la forma de diferentes dinosaurios, otros tenian forma de animales y muchas más cosas.

Tocando cada uno de esos cascos, las imágenes de otras personas luchando de la misma forma que él a lo largo de todo este tiempo.

Cuando llegó al fondo de esos cascos, se encontró con uno que le parecía familiar.

El casco con el que se vió peleando en ese traje negro.

Junto al casco, había otros dos objetos. Uno era un medallón plateado con el símbolo de Tauro y otro era una especie de celular oscuro con una ranura donde el medallón podía caber.

- Tuviste una vida dura Paul. - era el hombre del símbolo de Tauro apareciendo nuevamente. - sin embargo, supiste la forma de poder seguir adelante, con la decisión y tranquilidad que tanto forma parte de tu ser... la mitad de tu escudo que tienes en tus manos representa eso, mientras que la otra mitad te está esperando.

- ¿Otra mitad? - preguntó Paul pero el sujeto había desaparecido nuevamente.

Todos los demas cascos del lugar se habían desvanecido, dejando solo el suyo con el medallón y el horoscomorpher.

Sin soltar la mitad del escudo, Paul tomó el medallón y se colocó el morpher en su mano izquierda mientras que su casco empezó a flotar a la altura de su cabeza.

Escuchando una clase de rugido, el joven volteó y vió como un toro negro mitad robótico mitad orgánico se acercaba a él hasta que quedaron uno frente a él otro.

Con cuidado, Paul comenzó a tocarle el lomo mientras el Taurus Zord relinchaba con cierta alegría.

Teniendo la confianza y decisión suficiente, Paul sonrió ante la mirada de su zord colocando el medallón plateado dentro del morpher y el casco se dejaba caer en su cabeza.

(-)

Con tan sólo ya 15 minutos restantes, el contador continuaba en picada provocando mas preocupación en los rangers ya que ahora sus cabezas empezaban a entender que el tiempo se estaba por acabar faltando todavía Brian y Paul.

Sin haber soltado la mitad del escudo tauroscorpino, Sun no dejaba de observar la columna donde se encontraba incrustada el medallón de Tauro.

Ella lo sentía, sabía que en cualquier momento él aparecía y efectivamente no estaba equivocada.

La columna de Tauro comenzó a agrietarse hasta que finalmente se quebró y todas sus partes cayeron al suelo.

- ¡Paul! - gritó Sun pero sin embargo el joven de Tauro no se encontraba por ningún lado a pesar de que la columna ya estaba destruida.

La joven de escorpio comenzó a buscar por toda la cueva en busca de Paul pero evidentemente él aún todavía no estaba ahí.

- ¡Ayuden algo carajo! - exclamó a los demas que simplemente estaba callados sin saber que hacer. - ¡No puede ser que todavía no este aquí!

Tomandose de la cabeza, Sun tiró el escudo de escorpio a un lado mientras trataba de encontrar algo entre los escombros de la gran columna no teniendo exito.

- Creo que estabas esperando la otra mitad. - dijo una voz masculina repentinamente.

Tras escuchar esa voz, dejó de revólver los escombros y volteó.

Frente a la mitad del escudo que había tirado al suelo, se encontraba Paul con la otra mitad en sus manos.

- Es lo que tenía que haber buscado desde un principio. - dijo Sun sin poder creerlo.

- La has encontrando entonces. - sonrió Paul tomando la otra mitad del escudo para unirla a su mitad y volver a formar ese poderoso objeto que los protegió muchas veces.

El escudo tauroscorpino, la unió entre Tauro y Escorpio.

- Hay que admitir que fue una entrada mucha más epica que la nuestra. - susurró Paul pero Carmen le hizo un gesto de que se callara y Jonathan observaba cómo si fuera una novela.

Como si una voz en su interior se lo dijera, Sun fue hacia Paul para darle un beso y este se lo respondió sin ninguna prueba para luego terminar en un abrazo mientras que el escudo tauroscorpino estaba brillando.

Tras separarse, el jóven de Tauro miró a sus demás amigos rangers con una sonrisa y la cueva en donde se encontraban todos.

La chica de Escorpio lo tomó de la mano para llevarlo frente a la puerta con las seis piedras y dos de ellas se encendían en negro y amarillo, mientras una se encendía en azul, otra en rosa y otra en gris cuando también Carmen, Jonathan y Conan se acercaron.

Solo faltaba una.

Paul también observó ese contador para finalmente fijar su vista en la única colomna que quedaba, la que tenía incrustada el medallón de Sagitario.

- ¿Lo único que podemos hacer es esperar verdad? - preguntó el joven de Tauro, los demás simplemente asistieron con sus cabezas. - esperaremos entonces, de la misma manera que nosotros, él lo va a lograr.

(-)

¿Sagitario?

Con todo lo que acababa de ver, Brian no podía siquiera emitir algún sonido desde su boca.

Ver el pasado de sus amigos con sus propios ojos, ver todo lo que habían sufrido antes de que el destino los hiciera Power Rangers era algo que no se esperaba de ninguna forma.

Ahora lo sabía todo.

Sabía por qué Jonathan siempre se preocupaba más por la seguridad de los demas que por la de él mismo y las razones de su casi obsesión por ayudar a las demas personas todo el tiempo.

Sabía por que Carmen queria proteger ese lugar, su cabaña y sus animales a toda costa. La conocía desde poco tiempo pero ahora sentía que lo hacía desde toda la vida.

La razón de Conan de querer ser un héroe a pesar de no haber sido elegido para serlo al igual que ellos, el por qué de su admiración por los Power Rangers y el uso de su inteligencia para poder ser de ayuda para ellos.

Como Sun antes de conocerlos a todos, había conocido a alguien que había amado y le había dicho por primera vez que si sabia manejar sus emociones podría lograr muchas cosas más y ser mucho mas fuerte.

Y finalmente, ver al "tranquilo" Paul casi tomar la peor decisión de su vida y a pesar de los traumas que su vida le habia dejado, poder sobrellevarlos y mejorar hasta ser la persona de gran confianza que hoy era.

¿Pero donde estaban todos los demás?

¿Donde estaban Sophia, Clyde, Vanessa, Jane, Gabriel y Sarah?

¿Donde estaba Florence?

¿Donde estaban la família y los seres amados de cada uno de ellos?

¿Que sucedió después de que la ruleta del destino explotara?

Tras haber visto todas esas imágenes, Brian ahora se encontraba corriendo por ese largo bosque en el que repentinamente había aparecido mientras las hojas de los árboles a su alrededor cambiaban rápidamente según las estaciones del año.

- Tienes demasiada prisa por lo que veo. - dijo la mujer rubia con vestido blanco y el símbolo de Sagitario en su nuca.

- Quiero encontrarlos a todos. - dijo Brian mientras se arrodillaba sobre el suelo de ese bosque suspirando por el cansancio que sentía.

- Descancemos un poco. - sonrió amablemente la mujer de Sagitario sentándose en el suelo. - y disfrutemos esta maravillosa vista.

No se había dado cuenta, pero al alzar la vista Brian notó que había llegado a un lugar que era hermoso.

El pasto era verde y apenas un poco largo, un rio cristalino corría y también podía ver a lo lejos una pequeña pero bella cabaña.

Era de noche en aquel lugar, pero las estrellas y la Luna lo iluminaban de manera perfecta.

Observando mejor, Brian vió que un hombre vestido con una campera marrón y que llevaba puesta una bufanda roja, llegaba a esa cabaña y tocaba la puerta, esperaba que alguien abriera.

Cuando la puerta se estaba abriendo, repentinamente Brian y la mujer de Sagitario se encontraban nuevamente en ese clásico lugar de blanco que tantas veces ya había visitado en sus peores momentos.

- Espera... ¿Quien era ese sujeto?¿Que era ese lugar? ¿Quienes lo esperaban en esa cabaña? - preguntaba Brian sin entender.

- Es algo que todavía no sabría responderte. - respondió la mujer de Sagitario. - es algo que también me mantiene intrigada a mi la verdad realmente.

- ¿Entonces que significa todo esto? - preguntó Brian pero con un tono de voz un poco más alto. - ¿Que es lo que esta pasando mientras nosotros continuamos aquí?

- Escuchame Brian. - dijo la mujer. - quizás lo que vaya a decir ahora es la cosa mas trillada y básica posible, pero todo lo que pasa siempre pasa por algo, ¿Alguna vez estuviste aquí sin que después puedas darte cuenta de las cosas?

Ella tenía razón, nunca pasaban cosas así si no era por algún motivo fuerte en particular, ¿Pero cual sería el motivo ahora?

- Quiero estar con ellos. - dijo Brian decidido. - quiero encontrarlos y enfrentar los que nos toque ahora enfrentar sin importar que tengamos miedos, inseguridades y dudas.

- Sabía que ibas a decir eso, después de todo eres mi elegido, el protector de Sagitario. - sonrió la mujer. - cada vez que has estado aquí, supiste muy bien lo que había que hacer.

Sin aviso, la mujer desapareció y Brian quedó absolutamente solo en el lugar blanco.

Dando vueltas en círculos, lo único que veían los ojos de Brian era los kilómetros y kilómetros de blanco de aquél sitio.

Se detuvo y se puso en posición de pelea al escuchar una serie de pasos que se acercaban lentamente a él pero no podía notar de quién se trataba ya que una extraña neblina había aparecido en el lugar y su visión se había reducido.

Los pasos se oían cada vez más de cerca hasta que Brian pudo ver de quién se trataba.

Detrás de esa neblina, había aparecido él, el primer power ranger rojo de hace aproximadamente como 30 años.

El primer Ranger Rojo de la era moderna.

El Mighty Morphin Power Ranger Rojo.

Al ver de quien se trataba, Brian dejó su posición de pelea y se acercó lentamente al otro ranger.

Sin embargo, el Mighty Morphin rojo tomó su Blade Blaster y comenzó a disparar contra Brian, quien de suerte pudo esquivar cada disparo.

El joven de Sagitario no tenía como defenderse ya que no tenía su morpher ni medallón ni nada por el estilo, por lo que simplemente tuvo que defenderse a mano limpia

Ahora con su espada de poder en mano, el Mighty Morphin rojo trataba de acertar un golpe contra Brian pero no lo lograba ya que el los seguía esquivando pero con cada vez más dificultad.

En un momento de distracción, Brian logró darle una patada en las manos logrando que soltara su Blade Blaster y así disparar contra el Mighty Morphin rojo que no pudo esquivarlo y terminó cayendo al suelo pero se levantó casi de inmediato.

Por lo menos Brian ya tenía con que defenderse.

Con su espada, el Mighty Morphin rojo siguió atacando mientras Brian disparaba con el Blade Blaster hasta que con un tiro certero logró que el otro ranger soltara su arma.

La espada voló por los aires hasta caer en una de las manos de Brian, que teniendo ya ambas armas, estaba dispuesto a seguir atacando pero se dió cuenta que el Mighty Morphin rojo había desaparecido de un momento para otro.

Las dos armas que tenía en sus manos también se habían esfumado.

Tras él, Brian escuchó nuevamente pasos lentos que se acercaban cada vez más.

Los ojos del joven de Sagitario volvieron a abrirse al voltear otro ranger rojo.

- ¡Zeo Ranger Cinco! - exclamó el ranger recién aparecido que sin perder tiempo, hizo aparecer su espada de poder Zeo para atacar a Brian.

De la forma que podía, Brian trataba de esquivar pero varios espadazos del ranger rojo Zeo había logrado rozar varias partes de su cuerpo provocando varios cortes que empezaban a sangrar.

El ranger rojo Zeo tomó su Zeo blaster y comenzó a disparar contra el joven de Sagitario que mientras esquivaba, avanzaba cada vez más para lograr darle una patada en el pecho y así derribarlo mientras le arrebataba la espada Zeo de sus manos y así poder defenderse.

Los disparos seguían saliendo de la Zeo blaster, pero esta vez Brian usaba la espada para poder desviarlos e incluso logró devolver varios logrando que impactaran en el ranger Zeo rojo derribandolo.

Al caer al suelo, el ranger rojo Zeo se hizo humo al igual que las armas de la misma forma que había sucedido con el Mighty Morphin rojo hace unos momentos.

- ¡Red Lighting! ¡Turbo Power!

Escuchando esa gran voz a lo lejos, Brian pudo ver cómo el ranger rojo Turbo se acercaba con su Auto Blaster y comenzaba a disparar de manera frenética provocando que el joven corriera por todo el lugar blanco para no lograr ser herido.

Dejando de disparar, el ranger rojo turbo tomó su lighting sword y corrió hacía Brian a atacar pero el joven de Sagitario logró agacharse para esquivarlo y así darle una patada en el estómago y después varios puñetazos que lo terminaron dejando en el suelo.

De la misma forma que los otros, el ranger turbo rojo se desvaneció convirtiéndose en polvo a la misma vez que varios grandes estruendos se escuchaban en el lugar blanco, donde varios edificios del mismo color y varias estructuras habían aparecido.

En la cima de uno de esos edificios de blanco, Brian vió como una figura voladora de rojo se había posado.

Se trataba del Ranger del Espacio Rojo, pero este llevaba puesto su batallador que lo hacía mucho mas fuerte que los demás.

Brian se escondía tras esas varias estructuras para tratar de que el red space ranger no lo notara, pero fue en vano ya que desde la punta de ese edificio varios misiles habían sido lanzandos por el red space ranger y su batallador.

Los misiles impactaron contra esas estructuras de las cuales Brian habia estado oculto hacía tan solo unos segundos pero por poco había logrado salir.

Mientras Brian seguía caminando con cuidado por las estructuras asegurándose de que el Red Space Ranger no lo veía, fue tomado del cuello repentinamente por otra figura vestida de rojo.

El Red Alien Ranger no lo soltaba y terminó lanzándolo fuera de las estructuras, así el Red Space Ranger logró verlo desde el edificio y nuevamente lanzó aquellos misiles con su batallador.

Los misiles se dirigían a Brian que apenas se había puesto de pie nuevamente, no tenía tiempo esta vez de poder esquivarlos pero viendo que a su lado había varios metales color blanco y que parecían bastante filosos, los tomó y los lanzó con gran fuerza hacia los misiles que terminaron por explotar en el aire creando una gran humareda.

Aprovechando que el humo cubría todo el lugar, Brian atacó por atras al red alien ranger con una patada y logró arrebatarle su espada para así lanzarla hacía la punta de aquel edificio donde estaba el red space ranger.

La espada del red alien ranger dió directo en el orificio por donde el batallador del red space ranger disparaba sus misiles, provocando una gran explosión que lo hizo polvo.

Mirando hacía el suelo, Brian vió como el red alien ranger también se desvanecía hasta desaparecer por completo.

Sin tener tiempo de otra cosa, el joven de Sagitario se dió cuenta que estaba en la mira de alguien más que se estaba acercando a él.

- ¡Red armored Power Ranger!

Frente a sus ojos, el ranger rojo galáctico con su batallador colocó en su mira a Brian con el láser que tenía esa gran armadura gris y disparó.

El joven de Sagitario apenas tuvo unos segundos para poder esquivar ese laser, que impactó en una de las estructuras haciendola añicos.

Ocultándose tras unos escombros, notó que aquel laser le había rozado el hombro dejando un gran que sangraba y se sumaba a las demas heridas que había recibido de los otros rangers rojos.

- Mierda... - susurró Brian mientras se tomaba el hombro que le sangraba.

Escuchaba como los pasos metálicos del red galaxy ranger y su batallador se acercaban cada vez más mientras seguia caminando entre escombros y esas estructuras blancas para ocultarse.

Es como si estuviera siendo cazado por todos los Power Rangers rojos.

Teniendo a uno de esos gran edificios blancos cerca, Brian tuvo una idea y corrió hacía allí para que el red galaxy ranger disparará nuevamente con su laser del batallador.

Logrando esquivar el laser, este impactó contra aquel edificio que comenzó a venirse abajo y debido a la lentitud de ese batallador, el red galaxy ranger no pudo evitar que todo le cayera encima.

Tomándose su hombro que sangraba Brian miraba para todos lados hasta que escuchó el sonido de una moto acercarse.

- ¡Trans Armor Cycle! - exclamó el red lightspeed ranger mientras su moto se transformaba en una armadura que le cubría todo su traje y lo hacia más imponente.

Inmediatamente, Brian otra vez se encontraba tratando de escapar de cada disparo que el lightspeed red con su batallador le tiraba sin parar.

Las estructuras blancas explotaban al recibir cada impacto, cosa que Brian aprovechaba para poder estar más lejos del rango de vista del Lightspeed Red.

Una de las estructuras había lanzado cerca de Brian una barra de metal con forma de una clase de lanza blanca y puntiaguda que tomó, con eso podria la menos hacerle algún daño a la armadura del ranger.

Cuando estuvo cerca del Lightspeed red, Brian dió un gran salto y con esa especie de lanza logró romper los cañones de uno de los brazos del ranger para después destruir una de sus hombreras que estaban hechas con las ruedas de esa moto para finalmente clavarle la lanza en la armadura de su pecho.

El lightspeed red dió varios pasos hacía atras mientras su armadura lanzaba varios chispazos hasta que terminaron desapareciendo.

Sin soltar la barra de metal, Brian corrió por el lugar blanco hasta notar una pequeña fogata cerca de un edificio por lo que se dirigió hacía allí.

Pero esa fogata se convirtió en una bola de fuego que se dirigió hacia otra figura rojo, el red time force ranger.

- ¡Red Battle Warrior! - exclamó el time force red mientras el fuego lo cubría dotándolo de una gran armadura medieval y una espada de fuego, que inmediatamente usó contra Brian.

El joven de Sagitario esquivó ese espadazo de fuego, notando que sentía el calor y que el fuego lo podía quemar, entendiendo que no podía usar sus poderes de fuego ni para protegerse.

Sin demasiadas opciones, Brian tomó la barra de metal y empezó a chocarla contra la gran espada del time force red hasta que de manera obvia, la barra quedó destruida dejandolo indefenso.

Con una patada, el time force red dejó a Brian en el suelo y justo cuando lo iba a atacar con la espada, el joven de Sagitario logró reaccionar a tiempo dándole también una patada en la mano que sostenía su arma para que así pudiera soltarla.

Poniéndose de pie rápidamente, Brian tomó la espada y con varios golpes de la misma, logró hacer retroceder al red time force ranger y su poderoso Batallador.

Tras varios espadazos más, Brian dejó la espada a un lado para primero darle una patada en el pecho al time force red y finalmente un puñetazo que lo dejó en el suelo.

Una vez vió que el time force red se convertía en polvo al igual que la espada a su costado, Brian miro sus puños que estában totalmente enrojecidos y sangrando debido a sus golpes.

El dolor en su cuerpo era cada vez mayor.

Luchar sin sus poderes estaban comenzando a tener sus graves consecuencias. Su hombro seguia sangrando, los cortes por todo su cuerpo ardían y además ahora también le dolian sus puños.

- ¡Wild Access! ¡Animarium armor!

Por los cielos de el lugar blanco, ahora se encontraba volando el Wild force Red hasta posarse en la cima de otro de los edificios que se habían formado.

Cuando lo vió, rápidamente el wild force red voló hacia Brian rápidamente y lo tomó de los hombros para llevarlo por los aires.

La altura y la velocidad en la que iban mareaba a Brian y le daban ganas de vomitar, por lo que de la forma que pudo comenzó a darle patadas a las alas del wild force red hasta que terminó por soltarlo.

Brian caía a gran velocidad pero con suerte logró sostenerse de unos barrotes que salían de uno de los edificios y así poder volver al suelo sin ningún otro daño más grave.

El wild force red seguía volando por los cielos hasta que nuevamente logró divisar a Brian para tratar de agarrarlo y llevarlo al aire otra vez, pero esta vez el joven de Sagitario lo evitó tomando otra barra de metal blanco que había encontrado en el suelo y con la misma atravesó una de las alas del batallador para que así el ranger leon rojo cayera al suelo.

Teniéndolo en el piso, Brian usó el barrote para así destrozarle la ala restante y alejarse mientras el wild force red daba chispazos en el suelo y desaparecía.

La desesperación era aún mayor y Brian miraba para todos lados dando vueltas en si mismo sin soltar el nuevo barrote que había encontrado hasta que recibió un veloz puñetazo sin darse cuenta que lo dejó en el suelo.

El wind ninja red ranger era el que le había dado ese golpe.

Con la nariz sangrando, Brian se puso de pie aunque le estuviera doliendo todo el cuerpo y se lanzó hacía el ranger ninja para atacarlo, obviamente todos sus golpes eran esquivados hasta que el joven de Sagitario logró acertarle uno en medio del pecho.

Dando varios pasos atras por ese golpe, wind red ranger estaba a punto de activar su Batallador pero Brian rápidamente tomó su muñeca en donde estaba el morpher para así quitarselo y arrojarlo lejos.

Tras varios puñetazos y patadas en el pecho de parte de del sagitariano, el wind red ranger desapareció antes de que pudiera caer al suelo.

Había evitado que el ranger ninja usara su Batallador, pero no la tranquilidad le duró muy poco al ver que tras las estructuras se acercaba el Dino Thunder Red Ranger ya con su Batallador activado y preparando su ataque.

- ¡Dragon Yo-Yo!

Aquel ataque con forma de dragón enrollado destruyó cada estructura que se le cruzó en el camino y el edificio tras Brian después de que este lo esquivar a por milímetros aunque parte izquierda de su rostro resultó algo quemada.

El próximo ataque del Dino Thunder red iba a ser con los cañones que salian de su espalda, pero Brian notó que debido a la destrucción anteriormente provocada había varios barrotes de metal a punto de caer sobre el otro ranger y simplemente esperó a que pasara eso.

Todo esos barrotes cayeron sobre el dino thunder red distrayendolo, momento en el que Brian aprovechó para tomar uno clavarserlo primero en uno de los cañones y luego en el otro de manera rápida para finalmente darle un golpe en el casco provocando que se quebrara un poco y el ranger se alejara tambaleándose mientras se hacía humo.

Los ladridos de un perro se escucharon, se trataba de uno blanco con forma robótica que se acercaba cada vez más a Brian en posición amenazante.

- ¡SPD Battlizer! ¡Sonic Mode!

Tras esas palabras aquel perro se unió al recién aparecido SPD red ranger que al obtener su Batallador, tomó su espada y lanzó varios ataques contra Brian se escondía detras de varios escombros para no ser visto.

El SPD red ranger seguía buscando a Brian entre varios escombros y estructuras hasta que el sagitariano apareció frente a él y tras forcejear por varios segundos, logró quitarle su sable que comenzó a usarlo contra su propio dueño hasta dejarlo tirado en el suelo con su Batallador destruido.

Antes de que Brian le siguiera dando golpes, el SPD red ranger ya se había esfumado al igual que el sable que traía en su mano.

Un rugido era lo que ahora se escuchaba y al ver de qué se trataba, Brian notó un dragón bastante grande de colores rojo y azul posado sobre la cima de otro de los edificios.

- ¡Fire heart! ¡Red dragon Fire Ranger!

Aquel dragón comenzó a bolar lanzando varias bolas de fuego por todo el lugar blanco hasta que llegó junto al que dijo esas palabras, el red mystic ranger para unirse a él y dar paso a su Batallador.

Con gran velocidad, el red mystic ranger atacó usando sus dos pequeños bastones a Brian, quién tan sólo trataba de cubrirse y de evitar cada ataque hasta que un golpe en el rostro hizo que casi cayera al suelo.

De esta forma, Brian también comenzó a atacar al red mystic ranger con varias patadas y golpes que eran cubiertos o esquivados fácilmente hasta que con una veloz patada en una de sus manos, logró que soltara uno de sus bastones para tomarlo y con otro golpe, hacer que suelte el otro.

Ahora era Brian el que atacaba al red mystic ranger con sus propios bastones de una manera totalmente violenta, incluso más que antes.

La furia del joven de Sagitario era cada vez mas notoria, tan así que cuando volvió a prestar atención se dio cuenta que el red mystic ranger ya no se encontraba ahí al igual que sus armas, le había estado pegando al aire por un largo rato.

Debía controlarse y no perder la razón ya que si eso pasaba todo siempre sería para peor.

Ya con la mente un poco más tranquila, Brian caminaba debil por el lugar blanco y esas nuevas estructuras y edificios que iban apareciendo allí.

La realidad no entendía como no se había ya desvanecido después de tantos golpes, aunque ni tenía tiempo para que eso pasara ya que ahora el red overdrive ranger había aparecido junto al caballero sentinela a su lado, uniéndose.

Brian sabía que la única forma de poder salir de ahí era seguir luchando sin parar y sin bajar sus ánimos por más complicada sea la situación.

A pesar de sus heridas por todo el cuerpo, Brian se sintió fortalecido de tal forma que corrió hacia el red overdrive ranger esquivando todos sus ataques y así darle una fuerte patada en su pecho.

Aún teniendo el Batallador, el red operator sintió muy fuerte el ataque y comenzó a dar varios puñetazos pero Brian los esquivaba para después darle un gran cabezazo en su casco.

Sentía que su cabeza se partia tras darle ese golpe, pero Brian cada vez se sentía más fuerte.

Tras varios golpes más, el caballero sentinela se separó del red overdrive y ambos desaparecieron.

Sangre caía por el rostro de Brian, el cabezazo que le había dado al red overdrive le provocó un gran corte en su frente pero aún así sus energías se seguían renovando.

- ¡Con la fuerza de Jaguar! ¡Jungle Fury Red ranger!

Con la velocidad de un jaguar, ahora el jungle fury red ranger era el que trataba de golpear a Brian, pero la velocidad del sagitariano también había aumentado y por eso evadia cada ataque.

Al ver que no lo podía atacar, el jungle fury red invocó a su moto para subirse y tratar de arrollar a Brian mientras que también disparaba con la misma.

Esquivando cada disparo, Brian esta vez se quedó en medio del camino y parecía que estaba a punto de ser arrollado, pero antes de que la moto lo tocara dio un gran salto y le dió una patada en el casco al jungle fury red ranger que terminó cayendo al suelo mientras que su vehículo siguió su camino hasta chocar con una de las tantas estructuras y explotar.

Cuando cayó al suelo, el jungle fury red desapareció.

- ¡RPM! ¡Get it gear!

El red operator series red corría mientras disparaba contra Brian, pero este uso varias estructuras para poder ser cubierto de cada ataque.

Notando que varios disparos rebotan en las estructuras, Brian tomó la parte de una para usarlo como si fuera un escudo y acercarse corriendo al red operator red que seguía disparando.

Los ataques rebotaban en ese pedazo de metal que habia agarrado e incluso varios fueron devueltos al red operator, que a pesar de no haber caído al suelo quedó dañado pero siguió disparando.

Estando ya frente a él, Brian uso ese mismo pedazo de metal que había usado como escudo para darle un golpe en el estómago y después en el casco del red operator.

Dejando ese metal a un lado, Brian le dió una patada en cada rodilla y después en em estómago para dejarlo tirado en el suelo.

Como venía pasando, el ranger operator rpm también desapareció y no pasó mucho tiempo para que otro ranger rojo apareciera en el lugar bianco.

- ¡Shogun mode! - exclamó el red samurai ranger apareciendo frente a Brian. - ¡Poder de los ancestros!

El red samurai ranger y su imponente armadura tomó su espada y atacó a el joven de Sagitario que no se movió de su lugar.

Las manos de Brian comenzaban a sangrar ya que había detenido la espada sosteniendola desde la misma hoja para después darle una patada en el pecho al red samurai ranger y quitarle el arma.

Varios espadazos recibió el red samurai hasta que el modo Shogun desapareció y cayó al suelo, esfumandose de manera instantánea al igual que la espada.

Mirando las palmas de sus manos, Brian vió los profundos cortes que tenian y apretó sus puños mientras que el líquido rojo que salía de ahí caía al suelo formando un pequeño charco.

Sintiendo que alguien detrás de él estaba a punto de golpearlo, el sagitariano se agachó para esquivarlo.

Ahora intercambiaba varios golpes con el red megaforce ranger.

- ¡Super mega mode! - cambió de forma el red megaforce ranger al verse superado tanto en fuerza y velocidad por Brian, tomando el aspecto parecido a un pirata.

Sin embargo, esto no le sirvió ya que tras varios segundos Brian lo volvió a superar y tras un codazo en el estómago, el sagitariano vió como soltaba su espada para así tomarla y darle varios golpes.

Viendo como el red megaforce ranger estaba en el suelo desvaneciendose, delante de Brian ahora se encontraba el dino charge red ranger.

Aquel ranger rojo saltó por varias de las estructuras disparando con su arma pero Brian esquivaba cada disparo y desviaba otros usando varios de los escombros del lugar.

En el momento que Brian notó que el dino charge red ranger hacia aparecer al pequeño rexy para poder usarlo como su Batallador, corrió rápidamente para darle primero una patada y luego un puñetazo en el casco haciendo que soltara el arma, para así tomarla y disparar contra él.

Ni hubo segundos para pensar ya que tras la desaparición del Dino charge red, ahora el ninja steel red con toda su habilidad trataba de golpear a Brian.

No tuvo que pasar mucho tiempo para que Brian dominara la pelea al recordar sus movimientos la vez que había luchado en equipo contra los ninja rangers.

Tomandolo del cuello con ambas manos, Brian tiró al ranger ninja al suelo y le pegó una patada en la espalda.

El ninja ranger se puso de pie rápidamente pero no para atacar, sino para dar varios pasos para atras y desaparecer.

Los edificios y las estructuras del lugar blanco empezaron a desaparecer, dejando al sitio vacío como siempre solía estarlo.

Escuchando varios pasos, Brian volvió a ponerse en posición de pelea al ver que el beast morpher red ranger estaba caminando hacía él.

Sin embargo, el red beast ranger en vez de atacar detuvo su pasopaso dejando confundido al sagitariano.

Tras aquel ranger, todos los demas rangers rojos con los que Brian se había enfrentado también aparecieron y entre todos se pusieron en círculo alrededor de él.

Estando rodeado por ellos, Brian no sabía que hacer ni si ellos iban a empezar a atacarlo todos al mismo tiempo, pero su sorpresa fue mayor cuando el mighty morphin red ranger comenzó a aplaudir y todos los demás hicieron lo mismo.

Mientras los rangers rojos seguían aplaudiendo, se iban convirtiendo en pequeñas luces rojas que se dirigieron hacía el cielo del lugar blanco formando una clase de portal.

Antes de desaparecer, varios rangers rojos se quitaban el casco y sonreían a Brian de manera orgullosa como el caso de Jason, Leo, Carter, Wes, Mack y Jayden.

Cuando todos desaparecieron y formaron ese portal, Brian vio a través de el a Carmen, Conan, Jonathan, Paul y Sun.

Estaban al parecer encerrados en una cueva mirando una especie de contador que estaba a tan sólo unos pocos segundos de llegar a cero.

No tenia la forma de poder llegar a ese portal, pero como si lo estuvieran escuchando, el Centaurus Zord apareció frente a él con mucha tranquilidad acompañado de una pequeña llama que giraba a su alrededor.

Esa llama se dirigió a las muñecas de Brian, dándole su medallón de Sagitario y su clásico horoscomorpher.

Fugazmente, la mujer rubia de Sagitario apareció y sonrió, de esa forma Brian lo entendió.

Montando el Centaurus Zord, Brian le indicó que diera un gran salto hacia a aquel portal por donde podía ver a sus amigos.

El Zord obedeció y saltó hacía el portal.

(-)

Solo 30 segundos faltaban para que el contador llegara a cero y los rangers tan solo estaban esperando a que pasara lo que sea que tuviera que pasar.

Sabían que Brian era fuerte y que podría superar cualquier prueba que tuviera frente a él, aunque también entendían si no lograba ya que seguramente le había tocado algo totalmente difícil.

De una u otra forma, habían luchado hasta el final.

10 segundos eran los que quedaban y Paul se mantenía abrazada a Sun, luego Carmen, Jonathan y Conan también se unieron formando un abrazo en conjunto.

Incluso algunas lágrimas caian por el rostro de ellos.

5...

4...

3...

2...

1...

Los ojos de ellos se habían cerrado, pero al volver a abrirlos se dieron cuenta que el contador no había llegado a cero, que se había detenido en uno.

Inmediatamente miraron hacia la columna de Sagitario que no estaba destruida, pero que el medallón ya no se encontraba allí.

- Al menos a todos ustedes los trataron mejor que a mí.

Todos voltearon y vieron como Brian sonriendo se acercaba caminando a ellos.

Todos los golpes y heridas que tenía hicieron que casi se cayera al suelo pero esto fue evitado por Paul y Conan rápidamente.

Entre todos, abrazaron a Brian.

- Calmense que creo que tengo un hueso salido de lugar. - río el sagitariano alejando un poco a los demas para tomar aire.

- Nos hiciste esperar idiota. - dijo Sun, tratando de ocultar una lágrima.

- Creo que lo hicimos mejor que ti. - sonrió Carmen.

- Es bueno saber que estas bien. - agradeció Jonathan.

- ¡Pero cuentanos que cosa loca te pasó! ¡Suopongo que fue impresionante!. - decía Conan emocionado. - en mi caso...

- Si no me equivoco, primero tenemos que salir de aquí. - dijo Brian mirando a Paul. - ¿Verdad? a

El taurino afirmó y de esa forma, los seis se dirigieron hacía el frente de esa puerta que los mantenía encerrados en aquel extraño lugar.

La primera de las piedras que se encendió fue la azul, luego siguió la de color rosa, seguida de la gris, la amarilla y la negra.

Finalmente, la piedra faltante brillo en un un rojo intenso y la puerta comenzó a quebrarse hasta quedar abierta por completo, dejando a los rangers frente a lo que ahora los esperaba.

(-)

Una pequeña mariposa de un extraño color oscuro volaba por los aires de esa ciudad donde predominaban los edificios del mismo color que ella, las calles también y el ambiente en general se mostraba sombrío y aterrador.

La mariposa se detuvo sobre la punta de una antena de control al sentir una nueva presencia en el lugar y comenzó a tomar una forma humana masculina que llevaba puesto unos guantes oscuros, una camisa corta negra que le dejaba ver su ombligo, unas botas oscuras un pantalon también negro.

Su pelo era blanco y tenía tanto los labios como sus uñas igualmente pintadas de de negro.

Aquel joven hizo equilibrio con una sola pierna sobre esa antena y sacó una especie de comunicador de su bolsillo.

- Atención a toda la gente sombra. - dijo ese joven con una voz delicada. - son ellos, los power rangers han vuelto.

Gracias por leer, espero que les haya gustado.

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Próximo capítulo : 1 de junio.

Nuevamente gracias, nossss vemosss.