Capitulo 24

Incluyendo integrantes a la familia "Cullen y Swan"

A ojos de Klaus

Habíamos vuelto a la casa después de estudiarnos perfectamente lo que Rajky le iba a exponer a Charlie sobre el tema de su linaje con el policía.

Entramos y a la primera que vimos fue a Alice la cual nos saltó encima preguntándonos sin tan siquiera dejarnos entrar.

-¿Quieren pastel de boda o simplemente un simulacro de pastel?-

EdwJake la miraba con el ceño fruncido mientras yo le hacía señas para que no lo molestara escuchando como el señor Edward bajaba las escaleras y nos decía.

-¿Así que fuiste a hablar con Charlie?-

Rajky se tornaba nervioso mientras Edward le decía ya encaminándose hacia nosotros.

-No tienes que cubrirle los pensamientos a Klaus… ya bajaste la guardia y lo he visto todo en su mente-

A lo que Rajky respondió acercándose a él.

-¿Papá?... Ya Jacob y yo hablamos y él me apoya, ¿por qué tu no?-

A lo que su padre le respondió.

-Sabes que puedes ponernos en un nuevo peligro en contra de los Vulturi y lo sabes-

Éste se enfrascaba en un debate con su padre mientras veía entra a Jasper y éste me hacía un ademán con la cabeza para que lo siguiera saliendo por la puerta de la cocina hacia la parte trasera de la casa.

Aquello me había extrañado, por unos segundos imaginé que simplemente me llevaba a conversar con el señor Emmett pero después de estar lo suficientemente lejos de la casa este me soltó de golpe.

-¿Cómo van las cosas con mi sobrino?-

Esto me estaba pareciendo extraño… ¿Jasper deseaba una conversación conmigo?... ¿y de ser así con que intenciones?

Me le quedé observando por un rato para luego responderle.

-Estupendamente- él asentía y luego comencé a sentir un poco de tranquilidad ante tanta tensión imaginando que él lo provocaba.

Siguió preguntándome sobre si estaba de acuerdo con la boda y otras nimiedades como lanzando pequeños entremeses para luego soltarme el plato principal.

-¿Piensas traer a tu hermanita a vivir con nosotros o la dejarás en Alemania?-

Aquello me dejó en tres y dos, si bien me había planeado tener una vida con Rajky esa no sería con los Cullen, pensé que si llegaba a enamorarle como yo lo deseaba me lo llevaría a Alemania, pero viendo el tipo de familia que eran los Cullen, simplemente era yo quien debía de cambiar de idea de vivir en mi país.

-Yo… pensaba en vivir en Alemania con Rajky, pero creo que el desligar al chico de su familia y más aún con su rollo con el jefe Swan pues, supongo que eso será imposible-

Él me daba una mirada furtiva y asentía para luego soltar.

-Los Cullen somos vistos como los benefactores… todos saben que nos gusta adoptar a jóvenes ya adultos para que pertenezcan a nuestra familia-

Yo le asentía esperando a que soltara lo que me iba a decir.

-¿Tu hermana sabe lo que eres?-

Yo le asentía mientras el proseguía.

-¿Y quiere ser como tú?-

Yo no decía nada y después de un rato le respondía.

-Mmm… ¿puedo saber por qué el interrogatorio?-

El mayor Hale me sonreía respondiendo a mi pregunta.

-Edward quiere que seas un Cullen por todas las de la ley-

Yo me detenía observándolo fijamente mientras éste proseguía.

-Y quiere que tu hermana también lo sea, siempre y cuando ambos estén de acuerdo-

Yo no sabía que alegar a eso y simplemente seguí caminando recordando las conversaciones con mi hermana sobre la inmortalidad.

-Ella aún es muy joven- solté observando de reojo a Jasper el cual me respondía.

-Nadie está diciendo que la transformaremos ahora, solo queremos saber si ambos están de acuerdo-

Yo le asentía soltándole que debía de hablarlo con mi hermana a la brevedad posible a lo que el Mayor simplemente asintió.

-En cuanto a lo de ser un Cullen por todas las de la ley… Mmm… ¿a qué se refería con exactitud?-

Preguntaba yo a lo que Jasper respondió sonriéndome de medio lado.

-He hablado con Francesca para que sea ella quien redacte el documento…-

Al escuchar mencionar a mi Ama pensé en que de seguro ella pegaría el grito al cielo ante mi boda con Rajky mientras le asentía para que prosiguiera.

-… Alice y yo…- él me daba una mirada y luego volviendo a mirar al frente soltó. -…Queremos adoptarte, a ti y a tu hermana-

Me detuve en seco observándole fijamente mientras él se detenía y me miraba como si disfrutara mi rostro.

-¿Usted me está hablando en serio?-

Yo no podía creer aquello… un padre, tendría un padre y una madre a mi punto de ver excepcionales sin duda ser hijo de un confederado y una espectacular vampira como lo era Alice, era pedir demasiado de esta familia.

Jasper negaba con la cabeza ante mi pregunta y luego acercándose a mi me soltó muy sonriente.

-Se que no somos la clase de padres que tú esperabas tener…-

Pero mi emoción y mis ganas de expresarle que se equivocaba en sus suposiciones fue tan grande que no fue sino hasta que sentí que correspondía a mi abrazo el que me había dado cuenta que me había atrevido a tanto, soltándole de golpe para ver su rostro que dibujaba una mueca, como aguantándose las ganas de reír.

-Usted debe estar bromeando, sin duda ¿Cierto?-

Jasper me palmeaba la espalda mientras yo proseguía.

-No, no tiene ni la más remota idea del orgullo que sería para mí ser hijo suyo Mayor Hale-

Él bajaba la cara como sintiéndose avergonzado ante mis palabras mientras las agradecía alegando que Alice estaba más que encantada de saber que me tendría a mí y a Agnes como hijos.

Yo no podía creer mi suerte aún, no solo había logrado ganarme el amor de mi príncipe americano, sino que ahora iba a pertenecer al mejor aquelarre del mundo a mi punto de vista, sin duda no había mejor Clan de vampiros que el de los Cullen y yo junto a mi amada Agnes seríamos parte de ellos.

A ojos de EdwJake

Me encontraba recostado en la cama de mi habitación contando las horas para ir a ver a mi abuelo.

"Tienes su sonrisa de conejo"

Recordaba yo aquellas palabras suyas levantándome de la cama al ver que eran las siete de la noche.

Tomé mi chaqueta y bajé rápidamente pidiéndole a Jacob el Camaro.

-¿A dónde vas? A lo que respondí que necesitaba salir de la casa.

-Edward me contó que habías ido a hablar con Charlie-

Yo suspiraba volteándome para verle.

-Pues voy a verlo de nuevo… dejé una conversación inconclusa con él-

Él me asentía mientras me pedía que lo saludara de su parte, yo le asentí y salí en busca del Camaro que se encontraba aparcado en frente de la casa.

Encendí el auto y rápidamente un sonido seco me hacía voltear a un lado del auto.

-¿Vas a ir sin mí?-

Me preguntaba Klaus a lo que yo respondía que debía ir solo.

-¿Estás seguro?- yo le asentía y mientras comenzaba a echar el auto hacia atrás para salir de aquel lugar le gritaba desde el vehículo.

-¿Por qué no escoges el pastel por mi?- Él alzaba su pulgar sonriéndome sin dejar de verme fijamente.

Yo salía de aquel lugar tratando de recordar cómo le pensaba abordar… traté de encender el equipo de sonido pero aquello sin duda no calmaba mi nerviosismo.

Llegué al fin a la parte más urbana de Forks conduciendo lentamente hasta llegar a la casa de Charlie el cual ya se encontraba en su casa observando que la patrulla se encontraba apartada en frente.

Dejé el Camaro detrás de la patrulla y justo al salir del auto observé que él abría la puerta de la casa como si me estuviese esperando.

-Pensé que solo lo habías dicho para tranquilizarme y zafarte de mi- soltó éste al ver que había cumplido mi promesa de volver a lo que yo le respondía acercándome a él.

-Soy un hombre de palabra- él me asentía apartándose para dejarme entrar mientras yo comenzaba a caminar observando que todo estaba como siempre en aquella casa.

Me quedé de pie observándolo mientras él me señalaba el sofá para que me sentara; yo lo hacía sin dejar de verlo comenzando a jugar con las llaves del Camaro observando cómo me detallaba.

-Dime que no me estoy volviendo loco- Yo le sonreía y negaba con la cabeza mientras le respondía con una pregunta.

-Qué… ¿Qué has pensado?- él seguía observándome aún de pie paseándose de un lado a otro sin dejar de verme.

-Ya… ya no sé ni que pensar, dime lo que vienes a decirme EdwJake porque desde que dejaste la comisaría no he podido ni siquiera probar bocado-

Yo me levantaba de golpe preguntándole si deseaba que le preparara algo mientras hablábamos.

Él no decía nada y simplemente me observaba caminar hacia la cocina donde comencé a revisar la nevera.

Casi todo lo que había dentro se encontraba en mal estado… comencé a botar todo lo que vi que ya no servía mientras él me miraba sonriéndome.

-Ya veo quien cocinará entre el sargento y tú-

Yo volteaba a verlo y me sonreía alegando que Klaus era mejor cocinero que yo, claro que éste solo cocinaba para mí.

Yo saqué unos filetes de pescado y un montón de cosas que podían servirme mientras Charlie soltaba recostado del fregadero cruzándose de brazos.

-Desde cuando sabes que eres hijo de…- éste suspiraba mientras yo cortaba unas cebollas en julianas respondiéndole antes de que terminara.

-Desde hace poco, en realidad desde hace unas semanas atrás-

Él volvía a quedarse callado mientras yo buscaba con que darle sabor al pescado escuchando de nuevo su voz.

-¿Quién te lo dijo?- Yo buscaba una olla para montar el arroz respondiéndole.

-Fue Jacob- mentí ya que no podía decir que lo había deducido porque estuve espiando su casa y los registros policíacos.

-¿Qué te dijo exactamente?- yo comenzaba a sofreír el arroz mientras le respondía.

-Jacob se enteró que... que ella estaba embarazada por un E-mail que ella le envió a este mientras estaba con aquel hombre-

-No entiendo- soltó él mientras yo le echaba el agua al arroz y tapaba la olla bajando la intensidad del fuego.

-Pues, al parecer Bella se fue huyendo de Edward y Jacob al enterarse de que eran pareja ya que si no me equivoco ella sentía atracción por los dos… imagino que se sintió muy decepcionada de que sus dos amores terminaran juntos-

Volteaba a verle y éste alzaba una ceja alegando que sin duda eso tendría que haber sido un fuerte golpe para ella.

-Entonces el día que mi hija huyó de casa, ¿fue a hablar con Jacob?-

-Pues imagino que así fue y al enterarse de que él no le iba a corresponder, prefirió callarse lo del embarazo y se fue lejos temiendo que tú la mataras o la rechazaras por haber salido en estado antes de casarse-

Éste se quedaba un buen rato pensando mientras yo colocaba el sartén en la cocina echándole aceite para que se fuese pre-calentando.

-El día que conseguimos el cadáver de Bella de regreso a Forks fui a interrogar a Jacob y el chico me dijo que no había sabido nada de ella-

-Pues de seguro sentía culpa, es lo que me dijo… dijo que si ella le hubiese dicho que estaba en estado no la hubiese dejado ir-

Estaba comenzando a odiarme a mí mismo por todas aquellas mentiras, pero no podía hacer más que inventarme algo para poder explicarle él porque resultaba ser yo su nieto después de tantos años.

-Si Bella se fue de aquí en estado esta debió tener unos tres meses aproximadamente-

Yo le asentía colocando los pescados en el sartén y verificando que el arroz estuviese en su punto.

-Así es- alegué yo y éste soltó.

-¿Entonces eso implica que eres sietemesino?-

Yo le volvía a asentir de lo más normal mientras volteaba a verlo.

-¿Y cómo Jacob dio contigo?-

-Pues como dije, cuando ella se pensó el volver a causa del maltrato de aquel hombre ella le envió un correo a Jacob informándole toda la verdad y de que yo había nacido pero este se había deshecho del bebé o sea de mi entregándome en adopción-

Él se volteaba golpeando la barra mientras yo me acercaba a él y le palmeaba la espalda.

-¿Por qué no me buscaste a mi Bella, por qué, por qué?- se preguntaba una y otra vez el anciano en frente de mi a lo que yo le tomaba del brazo para que me mirara.

-Charlie… se que quieres comprender el porqué Bella actuó como lo hizo, pero eso ya es pasado ¿Si?... no vale la pena atormentarte con eso… si no me crees podemos hacernos un examen de ADN-

Sabía que el hacer eso era completamente arriesgado pero debía de intentar el uso del factor "tengo tanta confianza en lo que digo que puedo someterme a cualquier prueba" para poder ganarme toda su confianza.

-Ya no la juzgues más, ya ella está muerta y aunque al parecer habían personas a las que no le caía ella como a mi madre Rosalie, pues… el que al fin encontrara y supiera quién era mi madre es más que suficiente para mí-

Él me observaba con los ojos vidriosos mientras yo me mordía el labio inferior y éste me soltaba acariciándome el rostro.

-Ella tenía ese hermoso gesto de morderse el labio interior dejando ver sus dientes…-

-…De Conejo- solté yo junto con él, aquellas últimas palabras mientras ambos reíamos y él simplemente se limpiaba el rostro observándome fijamente para decirme.

-Ya comprendo porque tu abuelo Billy me hablaba tanto de ti-

Yo sonreía mientras me daba cuenta de que comenzaba a oler a quemado.

-LOS PESCADOS… MALDICIÓN- yo salía corriendo y éste moría de risa al ver como trataba de voltear los filetes de merluza que se habían pasado de cocción.

-No te aflijas, ya me acostumbre a comer quemado-

Yo sonreía alegando que sin duda había que conseguirle una novia y pronto a lo que él simplemente negó con la cabeza y terminando de freír los pescados volteé a verlo y éste a su vez me observaba fijamente abriendo sus brazos con una amplia sonrisa a lo que yo no me iba a poder contener las lagrimas que comenzaron a salir como un riachuelo desbocado abrazándome fuertemente a él mientras ambos llorábamos como par de críos deseando que aquel momento fuese eterno.

-Tantas veces que le dije a Billy que lo envidiaba por tener una familia tan extensa y resultó que compartíamos el mismo nieto-

Aquello era más que suficiente para mí… las lágrimas inundaban mi rostro el cual estaba pegado al pecho de Charlie y este me acariciaba el cabello dándome un beso en la frente escuchando como este lloraba conmigo.

Sabía que él tenía muchas preguntas y yo le daría todas las respuestas pero ahora simplemente deseaba quedarme así un buen rato abrazado a él.


Después de un largo rato de conversación y haber terminado de cenar éste alegaba.

-Debo admitir que te traeré a pasar unos días conmigo, cocinas mucho mejor que yo-

Yo soltaba la carcajada alegando que si le había parecido rico a pesar de la pasada de cocción sin duda el cocinaba carbón.

Reímos a todas las burlas que se le podía hacer a una comida quemada para luego quedarnos callados a lo que yo alegaba tratando de que el silencio no nos consumiera.

-Lo que odio de cocinar es lavar los trastos-

Charlie sonreía alegando que él lo haría, levantándose de la mesa mientras yo le ayudaba a recoger los platos.

Podía sonar estúpido pero cada momento con él me hacia atesorar mi semi-humanidad, si bien eran cosas cotidianas y hasta fastidiosas para los mortales, para mí el hacer esas cosas con mi abuelo era en verdad todo un deleite.

Él comenzó a lavar la loza mientras me pasaba lo ya había lavado para que lo secara.

-¿Abuelo?- soltaba yo esperando su reacción a lo que él respondió con una amplia sonrisa.

-Jefe Swan para ti muchacho-

Ambos soltamos una carcajada recordando el día en que él y yo nos habíamos conocido.

-Disculpe usted Jefe "amargado" Swan- éste me lanzaba un chorro de agua mientras yo comenzaba a golpearlo con el trapo de secar la loza, ambos muertos de risa mientras escuchábamos llegar una moto a la casa.

Los dos nos mirábamos la cara, deteniendo el juego y Charlie preguntaba que quien podía ser a lo que yo alegaba.

-Es Klaus-

Yo comenzaba a caminar hacia la puerta abriéndola para encontrarme con el chico que me abraza con fuerza.

-¿Qué sucede?... te dije que estaría con Charlie-

A lo que éste alegó.

-Pues creí que con lo cascarrabias no te había creído nada y te había pegado un tiro-

Éste se separaba de mí dejándome ver que ambos se miraban sonriendo a lo que Charlie alegó como respuesta.

-Pues el tiro se lo debería pegar a otro por hacer que mi nieto le guste el chorizo en vez de las almejas-

Yo trataba de aguantarme la risa mientras Klaus fruncía el ceño.

-¿Por qué siempre creen que soy yo el culpable de tu desviación?-

Yo ponía mi cara de "yo no fui" alegando que era libre de toda culpa.

Klaus entraba a la casa de Charlie cerrando la puerta mientras me trataba de hacer una llave comenzando a forcejear conmigo.

-Bueno, bueno… contrólense o les daré unos buenos puñetazos para que se calmen-

Aquello si iba a ser difícil, apenas le quisiera lanzar uno a Klaus y se le fracturaría la mano, aunque me encantaba escucharle hablarle de esa manera a mi chico.

-Mmm… ¿Puedo comenzar a llamarle abuelo?- soltaba Klaus tratando de no reír mientras yo soltaba la carcajada al verle la cara a Charlie el cual le respondía sentándose en el sofá.

-Primero vas a tener que ganarte mi cariño muchacho, mira que cada vez que nos vemos tienes esa cara de perro con mal de rabia y a mí eso no me agrada-

Klaus se sentaba a su lado mientras Charlie encendía el televisor colocando el partido de fútbol americano mientras este respondía a su agravio.

-Pues usted tampoco es un dulce perrito que movía la colita al vernos, casi que nos ladraba a Rajky y a mi cada vez que nos veía-

Éste alegaba que era precisamente por nuestra actitud soberbia que el actuaba de esa manera y que ahora le tocaba a él, el cambiar su actitud para con su persona.

Sin duda que aquella noche la guardaría entre mis favoritas, mi abuelo Charlie, Mi hermoso vampiro alemán y yo en una noche de partido de fin de temporada conversando y pasándola como jamás creí que nos llevaríamos los tres.

Aquello sería aún más perfecto si mis padres estuviesen con nosotros, pero sin duda era pedir mucho para una noche… todo se iba a dar poco a poco prometiéndome a mí mismo que ese momento que tanto anhelaba junto a toda mi familia se diera como yo lo imaginaba… aquello era una promesa que yo mismo me hacia internamente.