Capitulo 26
La loca pero muy apasionada luna de miel
A ojos de EdwJake
Todo se había acabado, no sabía si alegrarme o sentirme aún más asustado de lo que ya me encontraba.
Nos encontrábamos en el muelle despidiéndolos a todos ya que tía Alice había hecho reservaciones en uno de los hoteles de Brasil.
-Ustedes solo dejen todo tal cual que yo vendré mañana después del medio día a limpiar todo con Rosalie y Emmett ¿Está bien?-
Ambos le asentíamos mientras escuchábamos decir a Frances.
-Espero que no vengan a levantar los escombros del desastre…-
Pero mi padre Jacob se aclaraba la garganta señalando a Charlie con disimulo el cual se estaba subiendo al yate.
-Pppffsh…- bufaba ésta por la nariz alegando que no entendía el porqué los Cullen nos empeñábamos en hacer vida social con el ganado.
Al fin habían abordado y todos se despedían de nosotros echándonos bromas de que no fuésemos a destrozarles la casita a los abuelos haciendo que aquello me hiciera sentir aún peor.
Entramos a la casa y lo primero que Klaus hizo fue abrazarse a mí con fuerza mientras yo le respondía sonriéndole para que no se diera cuenta de mis intenciones.
-¿Klaus?... ¿Por qué no limpiamos nosotros y le mandamos un mensaje a tía Alice para que no vengan mañana?-
Éste se separaba de mí mientras me miraba extrañado a lo que yo alegaba.
-Es que así es mejor, ¿no te parece?-
Él asentía comenzando a limpiar y mientras yo lo hacía como humano el limpiaba a velocidad vampírica terminando todo en menos de media hora.
"¡Maldita sea!" soltaba yo mentalmente mientras veía la mesa de los regalos.
-¡Aaammm!... ¿Por qué no nos disponemos a abrir los regalos?-
Éste asentía encantado pasando todos los obsequios de la mesa al sofá y al suelo, donde comenzamos por uno grande de moño rojo.
-No creas que no sé lo que tratas de hacer, pero… te daré gusto-
Soltaba él sin tan siquiera mirarme a la cara pasándome el obsequio que le había señalado.
Yo sonreía y me hacía el tonto buscándole la tarjeta para ver de quien era.
-Este es de la abuela Esme- soltaba yo mientras Klaus alegaba que ya era mucho con habernos prestado la casa para pasar la luna de miel.
Yo abría el paquete y me encontraba con un par de suéteres de lana, al parecer hechos por la misma abuela, ya que uno era en blanco y rojo con las iníciales E.C. y otro en azul con las iníciales K.T.
-¡Vaya!... creo que eso de tejer y hacer suéteres cursis es de abuelas jajajaja…-
Yo me quitaba mi chaqueta y camisa militar para ponerme el suéter observando que Klaus hacía lo mismo.
-Veamos este- soltó el muchacho tomando uno pequeño el cual decía.
-Para EdwJake y Klaus de Emmett- Klaus lo abría y se asomaba al interior de la pequeña bolsa de regalo soltando la carcajada imaginándome que el muy desgraciado había hecho nuevamente de las suyas.
Yo me tapaba la cara preguntando que era a lo que este sacaba de la bolsa un tubo de lubricante anal y un spray anestésico.
Yo tomaba el cojín del sofá tapándome la cara muerto de risa ante aquello.
-De seguro mi suegra se los compra por cantidades industriales-
Yo seguía muerto de risa mientras trataba de controlarme tomando otro obsequio.
-Ahí, Dios mío… no puedo con este tío mío tan coño de su madre-
Observé de quien era aquel paquete leyendo en la tarjeta que decía Frances.
Yo alzaba una ceja y le mostraba la tarjeta a Klaus el cual sonreía alegando que ya sabía que era, yo lo sacaba… aquello no sabía qué demonios era hasta que el chico alegó.
-Es un anillo retardante, esto se coloca acá y esto en los testículos…-
Me comenzaba a explicar él mientras yo le preguntaba que le agradaba de aquel juguete a lo que respondió.
-Me gustaba sentí el deseo de querer y no poder, no sé… era algo que me agradaba demasiado-
Yo negaba con la cabeza imaginándome a este mal nacido aguantándose las ganas de acabar mientras mi pobre trasero era taladrado hasta el cansancio.
Traté de ignorar aquella imagen visual de mi cabeza mientras veía que él tomaba otro.
-Este es de Charlie- yo abría grande los ojos y se lo quitaba de las manos sintiendo que era algo blando.
Comencé a romper toda la bolsa contemplando que era un cobertor hecho con todas las camisetas de los equipos de Beisbol nacional.
-Wooow… esto no lo hizo él, tuvo que haber sido ella-
Contemplé que había una nota dentro que decía.
"Esto lo hizo la madre de Bella para ella, lo usó poco… ahora es tuyo, cuídalo por favor… ella siempre decía que se lo obsequiaría al primer hijo que tuviera, así que me encargué de cumplir sus deseos, te quiero mucho… Charlie Swan"
Observando la cobija me di cuenta que lloraba, mis lagrimas caían sobre la tela mientras Klaus me quitaba la nota y leyéndola rápidamente se sentó detrás de mi haciendo que yo me recostara de su pecho.
-Es hermoso rey, no llores… al contrario, debes de estar feliz de que ahora tienes más de ella para atesorar-
Yo le asentía mientras él me limpiaba las lágrimas y yo me arropaba las piernas con el cobertor mientras Klaus tomaba otro regalo.
-Este es del Sr. Carlisle- yo dejaba que este lo abriera observando que se trataba de unos boletos de avión para el Cairo.
-¡Siii!... visitaremos a Benjamín-
Éste ponía cara de pocos amigos mientras yo lo abrazaba con fuerza soltándole que no debía de ponerse celoso y que aquello había sido solo una jugarreta mía.
Yo observaba una cajita pequeña como de joyería en la mesa y estirando mi mano la tomaba para ver que decía.
"De Edward y Jacob" yo sonreía pensando que podía haber en aquella diminuta caja abriéndola para encontrarme con unas llaves de auto y una nota dentro que decía.
"El obsequio está en casa, es un Lamborghini, espero les guste"
Yo comenzaba a dar salto en el sofá como loco mostrándole las llaves a Klaus el cual las observaba sin poder creer aquello.
-Madre mía que regalo ¿eh?-
Yo me le tiraba encima encantado comiéndomelo a besos mientras el comenzaba a apretarme las nalgas.
-¡KLAUS!- yo le daba un zape y él sonreía alegando que estábamos solos y que podía hacerlo porque era mi marido.
-No me vengas con esas estupideces, compórtate que aún no terminamos-
Éste sonreía mientras yo me acomodaba en sus piernas alegando que pasara otro… éste tomaba una pequeña bolsa rosa con un lazo en blanco y decía leyendo la tarjeta.
-Esta es de mi madre-
Yo le arrancaba rápidamente el obsequio escondiéndolo debajo del cobertor que nos había obsequiado Charlie.
-Aaamm… lo… lo veremos luego- Pero Klaus exigía verlo ahora a lo que yo le soltaba.
-Es… es que ya Alice me… me había dicho que era y que no te lo dejara ver-
Seguimos destapando regalos tras regalos contemplando que había uno elegantemente envuelto, Klaus lo tomaba y leía asombrado que decía "Cayo Vulturi" ambos nos mirábamos fijamente sin poder creer aquello.
Comencé a destapar el obsequio admirando que eran un par de pulseras con el escudo Vulturi y el Cullen unidos... Era en oro macizo y pedrería y en la tapa de la caja una nota que decía.
"Felicidades Edwjake y Klaus, esto, mas que un obsequio de bodas es un agradecimiento por haber traído de vuelta a mis dos hijos Jane y Alec... Mientras mantengan las leyes siempre serán bienvenidos... Cayo Vulturi"
Nos quedamos un buen rato admirando las joyas, dejándolas en el estuche colocándolas en la mesa aún asombrados.
-Sin duda al abuelo le complacerá ver eso-
Klaus asentía mientras seguíamos abriendo regalos contemplando que ya se habían acabado viendo que quedaba una caja en el suelo.
-Mmm… por mi conteo creo que eran todos los regalos, ¿hay uno demás?-
Yo me encogía de hombros esperando a que él tomara el regalo observando como leía de quien era observándome fijamente.
-Es de Idalí- yo me quedaba asombrado ante aquello imaginado que habían sido las tías Rachel y Rebecca las que se habían encargado de que eso llegara a nuestras manos.
Klaus me lo entregaba y sentándose en la mesa de enfrente sacándose el suéter, espero a que yo lo abriera.
Saqué el listón y abrí la caja, en esta había una enorme toalla de baño en la cual habían pintado un hermoso cuadro… éramos Klaus y yo sobre el pico de un enorme árbol y detrás de este haciéndonos fondo se encontraba la luna.
Yo me tapaba la boca asombrado mientras Klaus soltaba.
-¡Vaya!... no sé ni que decir-
Había una nota dentro que decía.
"Cuando sabes que llega la persona indicada a tu vida, esta siempre aparece o te reencuentras con esta en los momentos más inolvidables de tu vida, se que se conocen desde hace tiempo… pero cuando los vi, supe que ese era su momento inolvidable… les deseo lo mejor a ambos… Idalí"
Yo le pasaba la nota observando los detalles de la prenda mientras él me soltaba después de leer.
-Supongo que eso es una tregua- yo asentía sonriendo mientras recordaba el día que me había insinuado que habían sido los chicos que nos habían visto y no ella.
Yo trataba de no ponerme a llorar en ese momento estirándome en el sofá recostándome y bostezando alegando que me encontraba completamente agotado.
Klaus me miraba de soslayo mientras me soltaba a modo de reproche.
-Pudimos haber visto los regalos luego-
Yo le sonreía tomando el cobertor de mi madre junto al obsequio de Alice soltándole mientras me encaminaba hacia la habitación.
-Pues creí que soportaría el sueño, pero estoy muy agotado, puedes ir a cazar si quieres mientras yo duermo un rato, ¿te parece?-
Pero Klaus corría veloz hacia la puerta de la habitación obstruyéndome el paso.
-No juegues conmigo Rajky, llevo años esperando por esto y aunque no es por lo que quiero vivir contigo sabes lo mucho que lo deseo, así que no me vengas con que estas cansado y que te vas a ir a dormir, porque si me haces aguantarme hasta mañana te va a ir peor-
Yo abría grande los ojos sintiendo como el cobertor se me corría de un lado observando como él caminaba hacia donde me encontraba yo y me soltaba tomándome del mentón.
-Así que vas, te aseas y me esperas en la cama… voy a darme un chapuzón para tratar de calmarme porque sino juro que te voy a dejar inservible esta noche-
Yo me quedaba inerte en medio de la sala mientras él me daba un beso y se retiraba sacándose el pantalón dejándolo en el suelo mientras se iba en bóxer hasta las afueras de la casa mientras yo seguía viéndolo como bobo hasta que la pequeña bolsa cayó de mis manos haciéndome despabilar tomándola rápidamente y metiéndome en la habitación observando que allí había otra ventana panorámica.
-Maldita sea- cerré las puertas y corrí las cortinas, metiéndome en el baño llenando la tina mientras dejaba la bolsita de regalo en la repisa paseándome de un lado a otro tratando de pensar qué demonios hacer.
"¿Lo quieres?... claro que lo quieres Edji, sino no estarías así"
Yo me miraba la entrepierna y esta se encontraba algo tensa.
-Maldito, no me ayudas- le decía yo a mi sexo como si este pudiese entenderme.
Yo suspiraba sacándome toda la ropa y metiéndome en la tina sumergiendo la cabeza acostándome dentro con los ojos abiertos contemplando el techo que se movía a causa del agua.
"Pensaste tantas veces como seria tu primera vez y siempre pensaste ser sutil con ella, dulce y muy gentil…" salía del agua bruscamente mientras seguía sumergido en mis pensamientos, como deseando que mis temores se quedaran dentro del agua. "…y ahora va a ser tú el que ruegue gentileza, porque lo que es Klaus presiento que me va a dejar en silla de ruedas"
Salí de la tina y me sequé poco a poco con la toalla que Idalí nos había obsequiado mientras seguía observando la pequeña bolsa de regalo como si aquello fuera una bomba C-4.
Suspiré tratando de pensar mientras daba gracias a dios que era lampiño y no debía afeitarme.
Tomé la bolsa con determinación sacando lo que había dentro… me senté en el excusado mientras trataba de ver cómo iba aquel montón de tiras.
"No puedo creer que estés haciendo esto EdwJake" me decía a mi mismo metiendo entre mis piernas la tanga de encajes sintiendo como esta se me metía entre las nalgas.
-Maldita sea, ya con esto estoy violado- me decía a mi mismo volteando para verme por el espejo como me quedaban las nalgas fueras de la prenda.
-¡Dios, no, no!... Que haces maldita sea- me preguntaba a mi mismo como tratando de auto convencerme de aquello paseándome de un lado a otro como león enjaulado.
Me senté de nuevo en el excusado tomando las medias pantys tratando de ponerme aquella cosa que se estiraba cada vez que alaba para metérmela.
-Maldita sea como hacen las mujeres para colocarse esta porquería-
Yo pateaba la tina completamente molesto halando aquella cosa mientras escuchaba del otro lado de la puerta.
-¿Rajky?... ¿Te encuentras bien?-
A lo que yo tratando de sacarme las medias rápidamente termine resbalándome cayendo al suelo en un estruendoso golpe.
-ME LLEVA LA PUTA MADRE-
Solté molesto mientras escuchaba como este forzaba la puerta y yo me arrojaba rápidamente la enorme toalla encima.
-¿Te cuesta mucho tocar la puerta Klaus?-
Éste me miraba desde la puerta observando que me encontraba en el suelo.
-Escuché un ruido y tus maldiciones, pensé que te había ocurrido algo-
-Pues solo me resbalé ¿ya?-
Él alzaba una ceja mientras alegaba.
-Es la primera vez que veo a un vampiro con problemas de equilibrio-
-Pues soy Semi-Vampiro Klaus, y de paso según me han dicho mi madre poseía dos pies izquierdos así que CHU, CHU… fuera de aquí-
Le hacía yo un ademán con la mano como si estuviese echando a un gato fuera de la habitación.
Éste reía divertido alegando que iría a la cocina a buscar lo que había quedado de la fiesta a ver con que podíamos jugar.
-¡Genial!... me salió creativo y sexy el coño de su madre este-
Alegaba yo después de que él había cerrado la puerta levantándome rápidamente contemplando que había dañado la cerradura.
Me volvía a dar uno de mis ataques de rabia puteando, golpeando y maldiciendo mientras Klaus gritaba desde la cocina.
-¿TODO BIEN?- a lo que yo le respondía.
-TODO BIEN REY- Pero en realidad puteaba y maldecía cada cinco minutos a lo que me estaba sucediendo.
Seguí tratando de colocarme al fin las medias y ahora venía aquella maraña de tiras que era el liguero… todo iba bien al ponérmelo en la cintura hasta que comencé a ver las tiras que guindaban con unos brochecitos metálicos de pedrería.
-Ppppssfh…- suspiraba y bufaba por la nariz a cada tanto mientras trataba de abrir los broches que terminaron rotos en mis manos.
-ME LLEVAN LOS MIL DEMONIOS DEL APOCALIPSIS-
Me miré en el espejo y parecía el propio marica que se prostituye en el peor barrio de Brooklyn.
Yo me tiraba en el suelo rindiéndome a todo aquello metiendo mi cabeza entre mis rodillas y meciéndome como si fuese autista.
"Así te vas a quedar maldito estúpido, para lo que te va a durar la maldita prenda encima"
Sin duda aquellos alientos que me daba yo mismo no me ayudaban y me atormentaba aun más de lo que ya estaba.
Me levanté y colocándome la toalla de baño encima salí de la habitación corriendo hasta la cama metiéndome de cabeza en esta lanzándome las sabanas encima.
Klaus volvía a la habitación con una bandeja de pequeños entremeses y frutillas con chocolate posándolas sobre la cama.
-Mmm…. Que rico- alegaba yo tratando de sonar tranquilo aunque ya se notaba que mi pierna volvía a sufrir aquel maldito tic nervioso.
"Maldita humanidad cálmate, deja que mi lado vampiro aflore o me dará un colapso nervioso"
El chico tomaba unas frutas y las bañaba en chocolate ofreciéndomelas a lo que yo le decía.
-Tu primero- él me fruncía el ceño y yo reía abriendo la boca haciendo sonidos de deguste ante el sabor.
Así duramos un buen rato, él se recostaba del espaldar de la cama y yo me recostaba de él, el cual me daba pequeños trozos de comida en la boca llenándome de besos el cuello.
Debía de admitirlo, Klaus sabía como tratar a un joven como yo, aquellas atenciones me gustaban y mucho, eso era sin duda algo de admirar en él.
-¿Te sientes más calmado?- yo no decía nada sintiendo como las medias hacían que me rodara entre las sabanas… trataba de acomodarme y le asentía sin decir nada.
-¿Qué demonios traes puesto que te ruedas a cada rato?-
Yo abría grande los ojos alegando que no traía nada a lo que este respondió.
-¿En serio?... deja ver- pero yo negaba con la cabeza apartándome de él apretando las sabanas con fuerzas.
Klaus reía divertido alegando que cual era la vergüenza que él ya me había visto desnudo, a lo que yo alegué.
-Ese día estaba la habitación a obscuras y de paso deliraba de la fiebre, así que no es lo mismo-
Pero éste seguía insistiendo en querer quitarme las sabanas halándolas hacia él mientras yo las halaba hacia mí, comenzando a pelearnos por las malditas sabanas que a la final cedieron rompiéndose en dos haciendo que del jalón me cayera de la cama directo al suelo quedándome completamente expuesto con las piernas abiertas delante de él.
-Verdammt… wie konntest du so göttlich, sinnlich?- [Maldito seas… ¿cómo puedes ser tan divinamente sexy?]
Soltaba Klaus en alemán en un tono de voz como si estuviese siendo poseído por el mismísimo Satán, yo cerraba las piernas comenzando a echarme hacia atrás mientras el comenzaba a caminar en cuatro patas desde la cama hasta el suelo como su fuese un felino y yo una presa.
-¿Klaus?… ¿Rey?... cálmate, yo… yo solo quise complacerte- a lo que él alegaba.
-Y no sabes cuan complacido estoy teniente- éste se colocaba de rodillas apretándose el bóxer para que viera lo excitado que este se encontraba, colocándose nuevamente en cuatro patas rugiéndome como bestia salvaje a lo que yo le soltaba.
-¿Sargento?... detente, es una orden- pero el vampiro negaba con la cabeza disponiéndose a lanzarse sobre mí a lo que yo salía como alma que lleva al diablo o por lo menos a lo que me dejaban las jodidas panty medias que me hacían resbalar lanzándome detrás del sofá y Klaus caía sobre este observándome desde arriba.
-De gracias a Dios que su organismo consume todo lo que come, porque le voy a dejar el culo inservible, ¿me está escuchando?-
Yo le arrojaba adornos de la casa que eran de metal pero éste se volvía a lanzar como bestia sobre mí a lo que yo me escabullía por un costado corriendo de vuelta a la habitación cerrando la puerta con mi don pero al voltear ya el coño de su madre estaba dentro por la ventana panorámica.
Yo tomaba una vara de bambú que tenía mi abuela de adorno y le gritaba.
-¿Klaus?... échate o te voy a dar de azotes maldito perro alemán… ÉCHATE-
Éste sonreía divertido sentándose en el suelo mientras me decía.
-¿Jugaremos al amo?- yo sonreía y tomando la toalla que nos había dado Idalí me la colocaba encima de un lado como las capas de los soldados medievales mientras le asentía a lo que el sonreía tratando de aguantarse la tensión entre las piernas.
-Mmm… vamos a jugar a que yo te lanzo la varita y tú la traes-
Éste negaba con la cabeza alegando que la única varita que quería en su boca era la que yo poseía entre las piernas. Yo abría grande los ojos mientras le soltaba que era un asqueroso a lo que le respondía.
-Sabes que lo soy y ya que no vamos a jugar al amo y al esclavo, porque que sé que eso no te gusta-
Soltaba éste levantándose del suelo mientras yo trataba de escaparme por la ventana panorámica sin éxito sintiendo como me arrancaba la toalla y me tomaba entre sus brazos lanzándome hacia la cama de manera violenta mientras yo me pensaba escabullir gateando pero este me tomaba por el pie rugiéndome como poseído alegando que me veía demasiado cogible con aquel atuendo.
-Klaus, rey debes se dulce conmigo ¿sí?... es mi primera vez-
El muy maldito se reía y abriéndome las piernas pasó todo su rostro por mi sexo de forma descarada olfateándome como un sucio animal olfatea a otro para reconocerlo.
-MALDITO SEAS KLAUS, CONTROLATE-
Pero el chico echaba a un lado aquella ropa interior de encajes dejando mi sexo completamente al descubierto y completamente erecto llevándoselo a la boca sin ningún vestigio de culpa ni pudor chupándolo como si aquello fuese la paleta del dulce más delicioso del planeta.
-NOOO… MALDITA BESTIA…. AAAAHHH… SANTO CRISTO… Ten… ten piedad… Uummmh… hijo de la puta que te parió Klaus, como logras hacerme sentir de esa manera-
Soltaba yo comenzando a ceder ante aquella felación tan bestial que me daba el bastardo al punto de sentir que me iba a arrancar la verga.
Yo gemía como poseso tomando su cabello y halándoselo casi al punto de arrancárselo apretando mis piernas sintiendo como el chico comenzaba a romperme las medias ante el arrebato y yo me estremecía al escuchar como la tela se rompía moviendo mi pelvis como si le follara la boca al desgraciado.
No había sido hasta ahora que me había dado cuenta que Klaus se masturbaba sin dejar de chuparme la verga sintiendo escalofríos por todo mi cuerpo.
Yo trataba de incorporarme y él me tomaba de las muñecas halándome para caer sobre sus piernas que se encontraban arrodilladas en la cama sintiendo la dureza de su sexo entre mis nalgas.
-¿Lo sientes?- yo le asentía aun jadeando mientras él me soltaba a escasos centímetros de mi rostro pudiendo percibir el olor de mi propio sexo en su aliento.
-¿Lo quieres?- yo lo miraba a los ojos para luego bajar la mirada, éste me tomaba por el rostro y me besaba con intensidad introduciendo su lengua por cada recoveco de mi boca asiéndome sentir perturbado.
No sé donde se había escondido aquel tubo, pero no fue sino hasta ese preciso momento que sentí como el chico pasaba su mano completamente embadurnada de lubricante entre mis nalgas introduciendo sus dedos con total descaro.
-KLAUS NOOO…- Pero el chico no se detenía metiendo y sacando sus dedos de manera rítmica haciéndome gemir abrazándome fuertemente a él sintiendo como todo mi cuerpo se estremecía.
"Dios mío… no… no pensé que esto se sintiera tan bien"
Pensaba yo poner aun mas ruborizado mientras él acomodaba mis piernas soltándome al oído.
-Ya no puedo controlarme más Rajky… no puedo soportar tanta tensión-
Éste me acostaba en la cama mientras yo cerraba los ojos y colocando la punta de su endurecido sexo en la entrada de mi orificio anal lo empujó con fuerza hasta adentro haciéndome pegar el grito de mi vida.
-MALDITO HIJO DE TU PUTA MADRE Y TU BASTARDO PADRE CREES QUE ESE HUECO ES DE LÁTEX QUE SE VA A ABRIR COMO SI FUESE UNA PUTA FLOR-
Yo le lanzaba dos buenos puñetazos en la cara y éste sonreía sin inmutarse ante los golpes bien asentado que le daba alegando que el que lo golpeara lo excitaba aun más.
Éste me tomaba por las muñecas y comenzaba a embestirme como un semental poseso de testosterona haciéndome sentir que me iba a partir en dos.
Aunque era semi-vampiro, me hacía daño ya que él era completamente vampiro y poseía aun más fuerza que yo.
-Klaus… por… por favor controla tus embestidas, te… te lo ruego-
Éste me tomaba de nuevo por las muñecas halándome con fuerza sentándose en la cama, colocándome a mí sobre sus piernas soltándome al oído.
-Hazlo tu entonces, a tu ritmo y como lo desees, porque yo no puedo controlarme-
Yo me abrazaba a él subiendo y bajando, sacando e introduciendo yo mismo su sexo dentro de mí, sintiendo como el mío se restregaba en su abdomen haciéndome sentir un placer que jamás logré llegar a alcanzar.
Él me apartaba un poco de su cuerpo para verme el rostro.
-¿Sabes cuantas veces había imaginado este momento?- yo negaba con la cabeza sin detenerme a lo que el chico respondía
-Todos los malditos días de mi vida desde que te conozco EdwJake-
Cuando él decía mi nombre era porque estaba hablando muy en serio a lo que yo respondí.
-Pues aunque yo no lo pensaba a diario, debo de admitir que me lo plantee muchas veces-
Yo seguía subiendo y bajando cada vez más rápido completamente sacado de mis cabales soltándole palabras fuertes a lo que él las respondía con argumentos aun más obscenos que los míos.
Terminó por arrebatarse y sacando de golpe su sexo haciéndome estremecer éste me posicionaba de espaldas a él sobre la cama en cuatro patas con el rostro pegado al colchón y las piernas bien abiertas volvía a clavar su sexo dentro de mí con fuerzas dándome más y más embestidas mientras yo me masturbaba rápidamente sintiendo como entre la estimulación de su sexo en mi próstata y la masturbada en mi sexo no logré aguantar más la acabada que me hizo gritar como si me estuviesen matando a golpes.
Klaus acababa unos minutos después que yo soltando las mil y una palabrotas en alemán cayéndome encima haciendo que ambos cayéramos de medio lado en la cama a lo que éste me abrazaba con fuerzas y yo sonreía con cara de idiota.
-¿Esto no puede ser más divino?- soltaba Klaus a lo que yo le respondía volteándome para abrazarme fuertemente a él.
-Sí, sí puede ser aún mejor- sin duda el chico me había desgarrado pero el ser medio vampiro tenía sus ventajas, sanaba rápido y de seguro aquello se me iba a acostumbrar.
Sin duda todos mis temores se habían ido a la mierda yo quería mas de aquella sensación tan rica que había comenzado a experimentar y abrazándome a él montándome sobre su cuerpo le soltaba observando su amplia sonrisa.
-Yo quiero más…- le daba un beso tras otro sintiendo como este pasaba sus manos por mis nalgas mientras preguntaba entre beso y beso.
-¿Tú no y que te estabas durmiendo?- a lo que yo alegaba que el sueño se me había ido a la porra volviendo a retomar un segundo round donde era yo quien atacaba a Klaus entre felaciones masturbadas y dedeadas anales que era lo único que el desgraciado me dejaba obtener de ese trasero bien torneado.
Ya en el tercero no logré aguantar más y caí completamente rendido en la cama la cual yacía en el suelo hecha escombros sintiéndome el ser más pleno del planeta.
