Disclaimer: Nada es mío *excepto Andrew*

Draco gruñó cuando escucho la alarma del despertador sonar una vez más. Odiaba esa jodida cosa y necesitaba cambiarla.

-Andrew…- murmuro el rubio con los ojos cerrados. Después de unos momentos sin respuesta, el rubio movió su pierna y movió a Andrew.- despierta Andrew.- el pequeño soltó un gemido y se movió, revolviéndose entre las cobijas.

-No quiero, es muy temprano.- se quejó el castaño, haciendo a Draco suspirar.

-Levántate, es tu primer día de escuela y necesito que te bañes y te vistas.- Andrew volvió a gemir.

-No quiero ir.- se quejó, haciendo al rubio rodar los ojos.

-Ayer estabas muy emocionado.- dijo Draco, recordando como Andrew había abierto sus nuevo útiles escolares y los había acomodado minuciosamente en la mochila nueva qué tenía la imagen de unos súper héroes.

-Pero ayer no tenía que levantarme en la noche. Aún está apagado afuera.- se quejo Andrew, señalando como aún no salía el sol.

-Eso es porque necesitas tiempo para poder bañarte y vestirte y desayunar y todas esas jodidas cosas que haces antes de ir al colegio.- Andrew frunció el ceño y se sentó en la cama.

-No me gusta. No quiero ir a la escuela.- Draco sonrió.

-Muy tarde. Ve a bañarte.- Andrew negó, haciendo al rubio sonreír.- Bien, no te bañes, pero todos en la escuela preguntarán: "porqué el niño nuevo huele raro?" y qué dirás? Qué es porque no te bañaste.- Andrew rodó los ojos.

-Bueno, está bien. Pero no me bañaré feliz.- Andrew se levantó y caminó hacia el baño. Cuando el rubio pudo escuchar el sonido del agua llenando la bañera, se levantó y caminó hacia la cocina, donde después de media hora de tratar de hacer una mezcla para waffles, desistió y decidió que desayunarían un cereal.

-Cosa del demonio.- dijo aventando la caja de harina al lavabo.

-Ya estoy!- Andrew apareció frente al rubio, vistiendo un pantalón de mezclilla y una playera sencilla y llevaba alrededor del cuello una corbata del rubio, mal amarrada por cierto.

-Ok… Estás seguro de que así quieres ir a tu primer día de clases?- Andrew asintió.

-Sí, creo que la corbata me hace ver más grande, no?- Draco sonrió.- Así los niños grandes no se burlarán de mi.- dijo Andrew orgulloso de su idea.

-Creo que has pensado en todo, Andrew.- dijo el rubio sonriéndole.- Ningún niño se atreverá a molestarte…y si lo haces me dices para poder patearles el trasero, ok?- Andrew soltó una risa, asintiendo.

-Desayunaremos cereal?- Draco asintió.- Ok, puedo tener de las rueditas de colores?- Draco asintió, sirviéndole un poco de un tazón. Después de desayunar, Draco fue al baño para poder orinar y darse una ducha rápida, se vistió y tomó las llaves del auto.

-Estás listo?- Andrew negó, cruzándose de brazos con lagrimas en los ojos.

-Cambie de opinión, ya no quiero ir.- Draco frunció el ceño poniéndose a la altura de Andrew y lo miro a los ojos.

-Porque cambiaste de opinión? Hace un momento estabas emocionado por ir…- Andrew negó con la cabeza y le miro de nuevo con los ojos llorosos.

-Pues ya no quiero ir. Quiero quedarme aquí contigo.- Draco se pasó una mano por el cabello, frustrado.

-Pero necesitas ir a la escuela.- Draco le miro casi rogándole con los ojos. Andrew solo negó.

-No quiero.- Cuando Andrew dio un pisotón en el suelo y su mirada de llorosa comenzó a ser de enojo el rubio casi sonrió agradecido. Lidiaba mejor con un niño molesto a uno lloroso.

-Pues aunque no quieras. Recoge tus cosas y vámonos.- Andrew negó y se volvió a cruzar de brazos, haciendo que el rubio rodara los ojos.- Andrew, tienes diez segundos para poder recoger tus cosas e irnos a la escuela, sin tus dramas.- Andrew negó.

-No quiero, no puedes obligarme!- Draco respiro hondo y tomó a Andrew con un brazo, colocándolo sobre su cadera y con la otra tomo la mochila del niño. Sin decir nada, solo con un Andrew soltando gritos y patadas, lo subió al auto y lo amarró como pudo. Encendió el auto y avanzó hacia el colegio.

-Ahora, esta será la última vez que haces tus dramas, de acuerdo?- Andrew solo tenía loa brazos cruzados, frunció el ceño y miro hacia la ventana. Draco rodó los ojos. Qué se supone que se hacía en este tipo de situaciones? Después de 3 minutos de camino, Draco pudo ver como todas las mamás estaban en la puerta principal, dejando a sus niños. El rubio detuvo el auto y se volteo a ver a Andrew por uno momentos, ambos sin decir nada y el pequeño castaño mantenía su posición.

-No me bajaré.- susurró Andrew, sin mirar al rubio, haciendo a Draco suspirar.

-Tienes que bajarte, Andrew. Es tu primer día de clases, no puedes faltar.- Andrew negó.

-No quiero.- Draco se pasó una mano por el cabello, frustrado.

-Necesito que dejes la actitud y te bajes a tu maldita escuela.- dijo el rubio, levantando la voz confirme iban saliendo las palabras de su boca.

-NO!- Andrew gritó, haciendo que el rubio perdiera la paciencia y e volteara, presionando el puente de su nariz.

-Andrew, qué se supone que debo hacer? Necesitas ir a la escuela, todos los niños deben ir a la escuela.- Andrew negó.- dime que necesito hacer para que dejes tu actitud?

-No me escuchas ni te importa lo que digo.- Draco rodó los ojos.

-Qué no me importa? Está escuela la elegiste tu! Sabes lo complicado que es inscribir a alguien a mitad de clases? NO! Te compramos los malditos útiles que tú querías, al ropa que tú querías e incluso comes lo que tú quieres! Te pido tu maldita opinión para todo! Se supone que yo soy el adulto y que tú me debes de obedecer en todo.- Draco tomó aire y le devolvió la mirada al niño, quien seguía con los brazos cruzados y el ceño fruncido.

-Quiero a Hermione.- murmuro el pequeño, haciendo a el rubio rodar los ojos.

-No le hablaremos a Hermione.- Andrew frunció aun más el ceño.

-Quiero a Hermione!- dijo levantando la voz.

-No. No le hablaremos a Hermione para todo. Ella tiene una vida, sabes?

-Pues no tendríamos que hablarle si le dijeras que la amas y ella viviera con nosotros.- Draco se paso la mano por el cabello frustrado.

-El detalle es, Andrew, que no la amo. Ni siquiera somos amigos, tenemos una relación muy extraña.- Andrew rodó los ojos.

-Todos los adultos dicen eso.- Andrew tomó su mochila y suspiró.

-Andrew…- el pequeño le miró.- Hermione y yo no somos nada más que amigos, se puede decir. Nos ha estado ayudando mucho en esto pero no podemos recurrir a ella siempre que tengamos una duda o un problema.- Andrew asintió, mirando sus zapatos.

-Es por mi culpa? El que no quiera venir?- Draco negó.- A veces mi tío decía que cuando le hacía muchas preguntas a la gente, las personas no les gustaba y ya no quería estar cerca de mi.- Draco volvió a suspirar, removiéndose el cinturón de seguridad y bajándose del vehículo, abriendo la puerta trasera y sentándose junto a Andrew.

-Tu tío es un imbécil.- Andrew soltó una risita.- Y Hermione no está aquí porque ella tiene un trabajo, ella necesita trabajar para que puedan existir los animales sanos.- Andrew asintió. Después de un momento de silencio, Andrew pregunto.

-Podemos tener un perrito?- Draco sonrió pero negó, escuchando como en el fondo se escuchaba la campana anunciando la entrada de los alumnos a clases.

-No ahora, necesitamos bajarnos antes de que llegues tarde.- Andrew asintió, tomando su mochila y bajando del vehículo, seguido por Draco. Ambos caminaron por el mar de mamás con lágrimas en los ojos y viendo la puerta de la entrada con tristeza. Cerca de la puerta, había una señora abrazando a su hijo como si su vida dependiera de ello, llorando dramáticamente mientras el niño la miraba también llorando. Andrew se pegó a la pierna del rubio, mirando confundido a los demás.

-Porque esa señora está llorando?- Draco miró la escena también un poco confundido. Porque estaba llorando la mujer? El rubio miró alrededor y notó como la mayoría de las madres tenían los ojos llorosos y algunas lo miraban extrañadas. Porque estaban llorando? Se supone que debía de llorar también él? Porqué? Que les hacían a los niños en ese maldito lugar como para que estuvieran así?

-No lo sé…- susurró el rubio, mirando confundido a su alrededor.

-Tengo miedo.- susurró Andrew, haciendo que el rubio asintiera. Llegando hacia la puerta juntos, vieron a una mujer con uniforme, mirándolos duramente.

-Señor …?- Draco la miró confundido.

-Malfoy, Draco Malfoy, un gusto.- dijo extendiéndole la mano, a lo que la mujer solo le miró severa.

-Señor Malfoy, la entrada es a las ocho de la mañana, no a las…- la mujer miró su reloj.-…ocho con tres minutos.

-Ok…- dijo el rubio lentamente, claro que sabia a que jodida hora entraban los niños.

-Los niños necesitan disciplina y necesitan reglas.- Draco frunció el ceño.- Sin ellas, los niños serian salvajes. Niño…- la mujer tomó el hombro de Andrew, haciendo al pequeño mirarle temeroso.

-Wow, quite las manos de mi hijo.- dijo el rubio, removiéndole la mano de la mujer lejos de Andrew.

-Señor Malfoy…- El rubio tomó la mano de Andrew y levanto su otra mano en señal de silencio.

-Mire, señora. Los niños necesitan disciplina y reglas y millones de cosas más pero su escuela necesita mi dinero y mi nombre en su lista de padres para poder sobrevivir.- La mujer frunció el ceño. – Esta no es la mejor escuela de la ciudad y si estamos aquí es porque mi hijo la eligió, así que yo en su lugar empezaría a hablarle con más amabilidad y a dejar de tocarlo. No se deben de tocar a los hijos de los demás.

-Señor…

-Sabe qué? No sé si quiero que mi hijo este en esta escuela. Creo que debería de pensarlo mejor. Porque no va y le dice a su directora o jefe lo ocurrido y nos vemos mañana, de acuerdo? No pienso a dejar a mi hijo rodeado de salvajes.- Draco se dio la media vuelta seguido por Andrew y lo volvió a subir al auto.

-Entonces…no iré a la escuela?- dijo el pequeño con una mirada confundida, haciendo a Draco negar, tratando de amarrar correctamente el cinturón de seguridad del pequeño.- Pero…no entiendo. Hace un momento dijiste que todos los niños íbamos a la escuela…- Draco asintió.- Entonces porque nos vamos?- El rubio detuvo su intento de colocar correctamente el cinturón de seguridad y miró a Andrew.

-Me enojé y ya no iremos a la escuela hoy, de acuerdo?- Andrew frunció el ceño.

-Entonces si me enojó puedo hacer lo que yo quiera?- el rubio entrecerró los ojos.

-No, es solo que…

-Porque si me dijiste que todos los niños deberíamos ir a la escuela pero yo no voy a ir y luego llegamos y te enojaste y nos fuimos…- El rubio se pasó una mano por el cabello, frustrado.- Creo que es el enojo, porque el llanto obviamente no les funcionó a ellos.- dijo refiriéndose a los niños que estaban llorando en la entrada antes.

-No Andrew, es solo que esa persona me hizo enojar.- Andrew asintió lentamente.

-Porqué?

-Porque te tocó.- Andrew volvió a asentir lentamente, tratando de entender lo que el rubio le decía.

-Pero…mucha gente me toca. Hermione me toca.- Draco asintió.

-Sí, pero esa señora te toco de una manera que no me gustó. Fue agresiva y completamente fuera de lugar. Nadie debe tocarte así, nadie, me entiendes?- Andrew asintió con una pequeña sonrisa en la boca.

-De acuerdo. Pero… mañana si vamos a venir, verdad?- Draco asintió.- Sabes que deberíamos hacer?!- gritó emocionado Andrew.- deberíamos ir al parque y cavar un pozo en la caja de arena.-Andrew comenzó a reír histéricamente y el rubio iba a mencionar algo cuando alguien le tocó el hombro.

-Señor Malfoy?- Draco miró a la pequeña mujer vestida de uniforme.- buenos días, soy la directora de la escuela…

-Sé quien es.- dijo el rubio secamente, haciendo que la mujer asintiera un poco apenada.

-Me informaron del penoso mal entendido de hace un momento y…- Draco levantó la mano, haciendo que la mujer callará de inmediato.

-Ese "penoso mal entendido"- dijo el rubio, haciendo las comillas con las manos.- dejo a mi hijo severamente dañado.- dijo señalando al pequeño Andrew que seguía riendo histéricamente en el asiento trasero del auto, el rubio cerró la puerta.- No sé si necesitará terapia o tendrá un daño permanente en su vida.- dijo el rubio cruzándose de brazos, haciendo a la mujer pasar saliva nerviosamente.

-Señor Malfoy, le pido una disculpa por lo ocurrido, de verdad estamos en toda la intención de corregirlo ya que ese no es el trato que le damos a nuestros alumnos. Podemos hablar de cómo arreglarlo, un descuento algún tipo de remuneración quizá…- El rubio le miro ofendido.

-Señora, sabe quién soy?- la mujer asintió.- Soy un padre consternado con el trato que le dieron a mi hijo.- dijo el rubio haciendo el ofendido. Él sabía que no le habían hecho nada a Andrew pero quería dejar en claro que no iba a tolerar ningún tipo de maltrato hacia su hijo.- Además…soy un exitoso empresario conocido internacionalmente así que no necesito su maldito descuento o remuneración. Quiero estar seguro que esa mujer no conviva con mi hijo y que esto no va a volver a suceder.- La mujer asintió, aun nerviosa.- Bien, entonces, dejando claro eso…me retiro. Espero no ver en la entrada a esa mujer el día de mañana.

-Claro señor Malfoy.- Draco asintió, dándose media vuelta y entrando de nuevo a su auto, viendo como Andrew seguía riendo.

-Wow, fue un hermoso pozo el de ese día.- dijo tocándose la barriga después de tanto reír.

-No sé como un pozo te da tanta risa.- dijo el rubio, encendiendo el auto y acelerando rápidamente, haciendo un estrenduoso ruido, solo para probar su punto a la directora que seguía de pié en el mismo lugar.

-Era un pozo magnifico.- dijo el pequeño, suspirando.

-Magnifico?- susurró el rubio hacia el mismo. Donde jodidos aprendió esa palabra?

-A donde vamos?- dijo Andrew, sonriendo y buscando dentro de su mochila.

-Vamos a trabajar.- Andrew frunció el ceño.

-A trabajar? Tu trabajas?- Draco rodó los ojos.

-Claro que trabajo. De donde crees que salió todo eso?- dijo el rubio, señalando las cosas que Andrew iba sacando de su mochila.

-No se.- dijo encogiéndose de hombros. Después de varios minutos, llegaron a un enorme edificio, Draco estacionándose justo enfrente, siendo recibido inmediatamente por un hombre en uniforme.

-Buenos días, señor Malfoy.- Draco asintió, dándole las llaves al hombre y abriéndole la puerta al pequeño Andrew, tomándole la mano.

-Buenos días.

-Wow, él tiene uniforme. Hola!- dijo Andrew, saludando al hombre. Avanzaron y ambos entraron por la puerta principal.- como se llama el hombre de afuera?

-Cual hombre?- dijo el rubio, avanzando hacia el elevador, presionando el piso correcto.

-Al que le regalaste tu carro.- dijo Andrew frunciendo el ceño.- Vamos a comprar otro?- El rubio le miro confundido.

-No le regale nada a nadie.- Andrew asintió.

-A que sí, le diste las llaves al hombre de afuera. Como se llama?- Draco se encogió de hombros.- No sabes?

-No, él se encarga de estacionar los carros en la parte de abajo. Le das tu llave, él lo estaciona y cuando te vayas él va por él y te lo da. Es un trabajo importante- Andrew frunció el ceño.

-Y porque eso no lo haces tú?- El rubio le miró confundido.

-Porque es su trabajo. Se le paga para hacerlo.- Andrew se cruzó de hombros, mirándole aun con el ceño fruncido.

-Pero porque? Si eso lo puede hacer tú.

-Estás insinuando que despida al hombre?- Andrew frunció la boca.

-Que es insinuar?- El rubio rodo los ojos.

-Nada, pregúntale a Hermione.- Andrew asintió, quedándose callado mientras el rubio agradecía silenciosamente que ya no le hiciera más preguntas.

-No me dijiste como se llamaba el señor.- Draco rodo los ojos.

-No sé cómo se llama, Andrew, el solo estaciona el auto siempre.- Andrew volvió a fruncir el ceño, no contento con la respuesta.

-Y si siempre lo hace y es un trabajo importante porque no te sabes su nombre?- el rubio suspiró, derrotado. En ese momento se abrió la puerta del elevador y ambos fueron recibidos por una enorme pila de gente, viendo curiosamente al rubio.

-Señor Malfoy, los rusos están en el teléfono esperando respuesta sobre la propuesta que hicieron hace varios meses. Estos caballeros también están esperando respuesta sobre la compañía en Canadá, al parecer tienen la solución para la demanda.- Draco asintió, tomando los papeles que su secretaria Emma le estaba ofreciendo.

-Gracias, pásalos a la sala de juntas, lidiaré en un momento con ellos.- Emma asintió.

-Hola, soy Andrew, cómo te llamas?- Emma sonrió ante el saludo del pequeño.- Yo ya te conozco.- Emma asintió.

-Soy Emma, te acuerdas?- Andrew asintió, sonriéndole.

-Hola, tu sabes cómo se llama el señor de abajo? El del uniforme que estaciona los autos.- Emma asintió.- Magnifico!- dijo el pequeño, haciendo que el rubio rodará los ojos. De donde jodidos sacó esa palabra.

-Emma puedes traer café?- Emma asintió.

-Oh, oh!- dijo Andrew dando saltitos.- Puedo pedir algo yo?- Draco rodó los ojos, asintiendo.- Puedo pedir un pastel?

-Ya desayunaste cereal.

-Pero quiero pastel.- se quejó el niño.

-Una rebanada solamente, por favor Emma.- la mujer asintió, haciendo que el rubio pusiera los ojos en blanco y caminará hacia la sala de juntas. Andrew le siguió un poco confundido. El rubio entró a la sala llena de persona con traje, se sentó en una silla al final de la enorme mesa, seguido de cerca por Andrew y se quedó callado un momento.

-Señor Malfoy…- Draco levantó la mano, haciendo callar al hombre de inmediato.

-Supongo que, con toda la gente que trajeron, vienen a avisarme que la estúpida demanda que pusieron la semana pasada se va a retirar.- terminó el rubio con voz firme, haciendo que todos los presentes dejaran de respirar por un momento.

-De hecho, señor Malfoy, venimos a proponerle un acuerdo donde creo que ambas partes estarán beneficiadas y…- Draco soltó una risa sarcástica.

-A menos que vengan a retirar la demanda y pedir una disculpa, no me interesa nada de lo que tengan de que decir.- El rubio se paró y avanzó hacia la puerta de cristal.

-Señor Malfoy, creo que es prudente que nos escuche antes de tomar cualquier decisión.- el rubio la miró con desprecio.

-Yo creo que es prudente que su demanda sea retirada antes de que pierdan todo el capital de su jodida empresa. Porque a diferencia de ustedes, mi equipo de abogados ha hecho su trabajo, sabemos quiénes son, de donde vienen, las demandas que tienen encima y las demandas que han hecho en los últimos cinco años de existencia. Sabemos que esto es un intento desesperado de salvar su empresa a costa de la mía.

-Señor Malfoy…

-También sabemos que en esos papeles que traen me ofrecen retirar la demanda si les compro su empresa a un precio bastante razonable, lo cual la mayoría de las personas aceptarían sin pensar pero sabemos que si la compro, después de una semana perderé millones de la nada.- El rubio les sonrió con malicia, viendo como la mayoría de los presentes ni quiera lo miraban.

-Señor Malfoy, debería preocuparse. Si vamos a la corte, su nombre, su empresa…usted mismo puede perderlo todo.- dijo un hombre de traje, viéndole con desdén. El rubio le sonrió aun más ampliamente.

-Su demanda es lo menos que me preocupa el día de hoy o en un futuro siquiera. Podemos ir a la corte. Les llevará un mes pedir una cita, tres en que la consigan, seis meses en que aceptemos, años en el juicio con apelaciones, gastos de dinero, que francamente no tienen para que al final un juez me dé la razón a mí. Mi nombre, mi empresa y yo, podríamos estar menos preocupados sobre esto.

-Pero ahora tiene un hijo.- El rubio miró a la mujer que le había mencionado a Andrew, haciéndola temblar un poco.

-Ni se les ocurra nombrar a mi hijo porque entonces esto será personal y ya sabemos cómo acaban las cosas cuando me tomo algo personal, recuerdas la empresa donde trabajabas antes, Smith?- dijo desviando la mirada a una mujer de cabello rojizo que no había dicho ni una sola palabra.- Caballeros, señoritas, me retiro. Les recomendaría que trataran esto con la mayor rapidez e inteligencia posible ya que, una vez que lleven esto a la corte y ustedes pierdan, ninguno de ustedes tendrá empleo en los próximos seis o siete años…o hasta que se me pasé el coraje.- El rubio sonrió, saliendo por la puerta de cristal, dejando las personas de traje solos y callados, mirándose entre sí.

-Wow, no entendí mucho de lo que dijo pero mi papá sonaba enojado y siempre que mi papá está enojado, consigue lo que quiere.- dijo Andrew con una sonrisa socarrona en el rostro, viendo a todos los presentes.- yo mejor lo dejaba en paz con esa "memanda" que se traen o se las verán conmigo.- dijo acariciando su espada en la cadera, tratando de intimidar a los presentes.

-Andrew!- gritó el rubio desde recepción.

-Magnifico, caballeros y señoritas.- dijo saliendo de la sala de juntas con una sonrisa triunfante.


Wow, amo como Draco siempre estaba acostumbrado a hacer lo que quería toda su vida y ahora que Andrew tambien quiere hacer su voluntad, se está topando con la pared.

Después de un año sin actualizar, les traigo este cap, espero dejen sus opiniones y sugerencias en un review :)

Los leo después *espero que pronto*

atte: Friidaaa (a 8 de agosto del 2013 a las 6:48pm)