Sigamos.

Bueno, antes que nada, que no panda el panico, todo tiene una razon. POr ahora solo disfruten amigos.

UNA NOCHE CON EL REY

CAPITULO 18

Anochecer del lunes, situaciones al mismo tiempo, Tokio y Azura.

La noche del lunes empezaba a caer, kagome miraba por la ventana de su despacho en la enorme mansión a las orillas del lago. No se habia cambiado aun por lo que vestía unos zapatos de tacón alto negros, una falda negra, una blusa de seda blanca y la chaqueta reposaba en la enorme mesa de caoba negra. Su pelo estaba recogido en un moño alto en forma de caracol, y del cual escapaban mechones rebeldes. Sus ojos verdes trasmitían tristeza y el peso de su gran mentira. "Una semana, solo debía pasar esta semana y kikyo regresaría -pensaba la joven princesa mirando las cristalinas aguas estancadas en el pequeño lago- me lo prometió y ella nunca me ha fallado"

-¿Cuántas vueltas le darás al asunto? –escucha la joven a su espalda la voz de ese que la hacia temblar.

A estas horas ya se encontraban solos, debido a que la casa de los sirvientes se encontraba separada de la mansión. Ella no se giro, si lo hacia se perdería en esos profundidades doradas que le calentaban el alma y el cuerpo.

-Considérame débil en ese aspecto, no me acostumbro a la idea -dijo kagome con voz fría y firme- de verdad…. De un dia para otro hay química… antes no la había ¿Por qué ahora?

-Yo tampoco lo entiendo y no le buscare sentido… y te recomiendo que cuanto antes resolvamos esto, mas pronto tendremos nuestra libertad -dijo sesshomaru a su espalda.

Mientras hablaba se habia acercado hasta estar a unas pulgadas de ellas, pero lo suficiente para sentir el calor de su cuerpo y su respiración en su cuello.

-Porque será que no me siento tan segura de eso -dijo esta de manera bufona

-Y yo me pregunto porque si ahora hay química y podemos hacer esto a nuestra manera, tu insistes en que no es lo correcto -dijo deslizando la mano por su cintura mientras lentamente subía la mano hasta su pecho para tomarlo, sintiendo como este se despertaba en la palma de su mano, a través de la blusa de seda y el brassier de encajes.- dime kikyo, por que no es correcto… anda dímelo -mientras le susurraba esas palabras en el oído, lentamente levantaba con su otra mano libre levantaba la corta falda, al mismo tiempo acariciaba las piernas enfundadas en unas medias de seda color carne que terminaban a unos centímetros de esa unión entre sus piernas y que el pronto abarcaría si no lo detenía.

Kagome se encontraba temblando debajo de esa gran mano, sus piernas temblaban e inconcientemente se recostó de su pecho mientras Sesshomaru se acercaba lentamente al final de sus piernas… y cuando toco su pequeño panties se detuvo. La joven princesa lo sabia, sabia porque se habia detenido… era un rey, habia hecho una pregunta… y esperaba una respuesta para tomar lo que por derecho creía le pertenecía.

-¿Por qué… Kikyo? -susurro con la voz ronca y cargada de deseo mientras, dejaba de tocarla, quito la mano de su pecho y saco la mano debajo de su falda.

Sesshomaru se aparto para poder recuperar el control que segundos antes habia perdido, no supo en que momento se perdió dentro de ese cuerpo perfecto, pero el sentimiento de que ese cuerpo fuera de Kagome y la imagen de esta desnuda debajo de él en el suelo de un baño lo sacudió haciendo que apartara las manos del cuerpo de kikyo. Esta no se había movido, seguía inmóvil mirando el escenario del sol ocultándose, sus cabellos destilaban un reflejo azul que contrastaba con sus ojos verdes, la tomo en brazos y lentamente la giro… se quedo estático, es imagen… Kagome… deseaba esa imagen mas que respirar, el recuerdo de ella se interponía.

Pero tenía que obligar a Kikyo a ceder, después que la hiciera suya lo demás quedaba sin importancia, ella se encontraba igual que él y no sabía porque… era confuso, porque durante muchos años ninguno de los dos se había sentido asi, estaban perdiendo la batalla, si quisiera la hubiera tomado en ese mismo instante pero… tenia que oírla, tenia que escuchar de sus labios, el timbre de su voz cargado de deseo decirle que la tomara, al menos eso haría que el darle la espalda a Kagome doliera menos… vamos no seas estúpido solo no quería cargo de conciencia.

-Dímelo… Kikyo

-Yo… yo no -la joven tartamudeo mientras se perdía en esos ojos, era fácil y simple, solo tenia que decirle que ella no era kikyo, que ella era kagome y que por eso no podía hacer lo que ambos deseaban, solo… solo tenia que gritarlo y todo acabaría…

"¡YO NO SOY KIKYO! -grito Kagome dentro de su cabeza mientras miraba desesperada los ojos dorados de Sesshomaru."

-Cobardía… - le respondió segundos después en un susurro, y él sonrió

-Yo lo llamaría sensatez

Sesshomaru deposito un beso en su cuello y dando la vuelta la dejo sola, sin percatarse que esta temblaba de pies a cabeza.

/

Kikyo y archer conducían hasta el aeropuerto para tomar el avión a Azura, habían logrado romper el tratado ahora solo quedaba hablar con Sesshomaru y kagome. Después de tomarse de las manos ambos se miraron sonriendo por las buenas noticias, ya que no solo habían roto el pacto al contraer matrimonio en la primera semana de haberse activado, sino que se habían enterado de una maravillosa noticia, kikyo estaba embarazada y esto significaba que la segunda cláusula del pacto estaba cumplida.

Pero no todo era felicidad y el golpe en la parte trasera de su auto era prueba de ello.

-¡Por dios! -grito kikyo al salir disparada hacia delante por el golpe- ¡Archer!

-¡Tranquila! -grito por encima del sonido de los golpes a su coche- ¡Sujétate!

Kikyo se acomodo de tal forma que su vientre no sufriera daño alguno, mientras Archer trataba de salírseles a los atacadores, pero era imposible, el disparo de un arma a los vidrios, saco un grito de la garganta de kikyo la cual se abrazo a si misma agachando la cabeza. Y archer, trataba de esquivar sin suerte un enorme árbol, segundos después kikyo solo se perdía en la oscuridad mientras sentía sobre ella el cuerpo de archer y el brillante fuego detrás de él.

El segundo auto miraba la explosión, seguros de que nadie saldría con vida de esto, se marcho dejando el carro en sus cenizas.

Pasados los dos minutos una camioneta negra se estaciono delante del auto y salieron cuatro personas, las cuales corrieron al auto, del lado del copiloto y con mucho cuidado sacaron primero el cuerpo del joven chico y al cual le quitaron la gruesa ropa que lo cubría y que empezaba a quemarse, después sacaron a la joven con mucho cuidado para montarlos a ambos en la camioneta para salir urgentemente a la clínica.

/

En el centro especial

Las puertas del despacho de tatsuha se abrieron y se cerraron, este levanto el rostro y vio a su esposa delante de él, por cierto muy pálida.

-Kikyo esta en cuidados intensivos en nuestra clínica -dijo zuni llegando a paso lento y dejándose caer- Archer…

-¿Cómo esta? –pregunto tatsuha en voz baja

-Él… no se sabe -dijo cerrando los ojos - hacen lo que pueden, pero no dan muchas esperanza

-Zuni, ¿estas bien? -dijo levantándose y arrodillándose frente a la joven de ojos marrones claros y mechones miel enmarcando su rostro

-Si, es solo… la sorpresa -dijo aun sin abrir los ojos- tatsuha, se están burlando de nosotros

-He hablado con el Viejo Lancress -dijo para ver como zuni levantaba el rostro y miraba a tatsuha- el anciano a encontrado la ultima lista -dijo levantándose para tomar dos hojas y entregárselas a zuni- dáselas a Mary, creo que ahí esta nuestro soplón del proyecto azul

La joven tomo la lista y se levanto de su asiento para encaminarse a la puerta, pero la voz de su esposo la detuvo.

-Avisen a anaiz, no le gustara que la hayan sorprendido -dijo tatsuha sentándose en su asiento de nuevo- en cuanto al príncipe Archer, mantenme informado

-Si, señor -dijo y salio

/

En el despacho de Onigumo este miraba atento el rostro impaciente del molesto viejo que le habia vendido al información del proyecto Azul, esperaban noticias de la verdadera localización de ese niñas entrometidas, ambas hijas de dos venerados científicos creadores y descubridores del mayor yacimiento debajo de Azura, de ese tesoro azul que cambiara la forma de vida en todos los países. "Él tenia el mayor yacimiento descubierto y gracias a esto controlaría el mayor mercado cuando terminaran la excavación y extracción de esa preciosa joya" una sonrisa surgió en su interior, pero se borro al recordar a esas aprendices de laboratorio, hermosas pero peligrosas.

En ese mismo momento su espía entro con la información deseada, la localización de ambas niñas, ahora solo faltaba su orden y ambas estarían en sus manos.

-Entonces señor esperamos sus órdenes -dijo el subordinado

-Adelante, cuando la tengan a ambas avísenme -dijo sonriendo de forma lasciva onigumo- le daremos a la princesa Mary y la condesa Anaiz un merecido trato de la realeza

El hombre hizo una reverencia y salio pro la puerta, el anciano lo miro con furia.

-Solo mátalas, no le des tiempo de que hagan sus movimientos -dijo el viejo- no permitas que tus enfermas hormonas te hagan cometer una estupidez

-Tu limítate terminar lo pactado -dijo para levantarse y encaminarse hasta la puerta- yo me encargare de que esas niñas no lleguen hasta ti

El viejo se quedo parado, Onigumo lo miro "Estupido anciano, en cuanto pueda deshacerme de ti serás basura olvidada" pensó sonriendo mientras le daba la espalda para salir.

/

Rei se habia tomado sus medicamentos que para su desgracia y para fortuna de otros la inducía a dormir.

Mientras en la habitación del pasillo, en el mismo apartamento, el sueño de dos se habia disipado debido al calor… o, si debido a la calurosa noche que se aproximaba.

Darien se encontraba deleitándose con los pechos de Anaiz, cuando colocando las manos en la cintura de ella y de un rápido movimiento se sentó quedando ella sobre él. Ambos se encontraban desnudos, cuando Darien sintió los pechos apretados contra su propio pecho, este olvido sus pacientes intenciones de hacerlo con calma y deslizando sus manos hasta abarcar su cintura y espalda con sus dos anchos brazos, la estrecho fuertemente.

-Ven aquí -le ordeno antes de tomar posesión de su boca.

Anaiz dio un suspiro al sentirse presionada contra ese duro y ancho pecho que le erizaba la piel, sus pezones chocaban contra el caliente y bien marcado pecho de su hombre y enseguida se derritió contra él, deslizando sus manos y brazos por la cintura y el cuello de él. "Por kami, darien tiene el cuerpo duro como el acero, sus manos me abrazan la espalda, y su boca… su boca era deliciosa"

-Plus… (mas) -gemía anaiz entre francés y español cuando darien dejo su boca libre para respirar.

Para ambos era una necesidad palpitante y avasalladora. Con los brazos en el cuello anaiz tiro de darien hacia ella quedando recostados, el sobre ella, pecho contra pecho, caderas contra caderas, él entre sus muslos y frotando la dureza que pugnaba por salir para reclamar lo que debajo del panties, pieza única que aun los separaba de la perdición de ambos.

-¡Poupée! -gimió darien como pidiendo permiso

-Amour… je meurs par le (amor, muero por el) -le susurro en francés

-Nena… -dijo perdiendo la ultima capacidad de razonamiento y rompiendo la única barrera que quedaba entre ellos (el pantie), Darien le amoldo sus glúteos con una mano, con la otra la agarraba de la cintura mientras con una pierna mientras se afincaba en la otra, separaba las de ella para situarse en su calida entrada sin entrar.

Anaiz deliraba de deseo, tanto que no podía abrirlos ojos, para no salir de ese mundo que la tenia atrapada, pero al ver que darien no la habia poseído, con fastidio abrió los ojos y lo vio mirándola. La forma en que la miraba, con tanto amor, cariño le llego al corazón, anaiz se sonrojo y agarrándole el rostro entre las manos tiro de darien hasta tenerlo boca con boca, lo miro a los ojos y sonrió de manera dulce, mostrándole la sonrisa y la mirada de una mujer enamorada.

-Je t' aime (Te amo) -le dijo en francés y darien sonrió

-Yo también te amo, muñeca -dijo para besarla dulce y suavemente

-Te je ai Besoin à l'intérieur (te necesito dentro) -le susurro anaiz al oído y darien sonrió.

No tuvo que repetirlo, su miembro erecto y palpitante empujo los resbaladizos pliegues de su abertura, llegando al lugar donde solo ella podía llevarlo y donde solo el quería estar. Su ardiente cuerpo lo recibió, abrazándolo de tal manera que pensó que perdería la cordura.

Anaiz soltó un gemido de satisfacción propia de una mujer que hubiera recibido todo lo que deseaba, con las piernas rodeo la cintura de darien para que se quedara ahí, pero luego el deseo irracional prevaleció y ambos empezaron a moverse frenéticamente, la joven elevo las caderas para recibir las fuertes acometidas del joven. La cama crujía bajo ellos al recibir cada embestida. El cabecero golpeaba la pared, la lámpara se balanceaba sobre la mesa de noche. Pero eso no importaba, ellos seguían enlazados en su lucha por alcanzar el punto maximo de su encuentro.

Entonces todos los músculos de Anaiz se estremecieron. Fue un espasmo rápido y violento. Imparable e inevitable, que se extendió por todo el cuerpo y su vientre, haciéndola tensar la piernas alrededor de la cintura de él, arqueándose sobre la cama, como un fino lazo.

Con dos penetraciones más profundas y poderosas, darien la llevo hasta el limite, alargando su orgasmo haciéndola temblar de pies a cabeza mientras respiraba profundamente sintiendo que su corazón quería salírsele del pecho. Fue entonces que segundos después Darien se contrajo contra ella y apretándola contra el se vació en ella.

El clímax empezó entre las piernas y luego se extendió por todo sus cuerpo nublándole la vista, cayendo sobre el sudoroso cuerpo de Anaiz que lo recibió y lo apretó contra ella, mientras el trataba de recuperar el aliento sobre sus pechos desnudos.

/

En el claro cielo azul oscuro, la luna aun no brillaba, pero se reflejaba en la superficie de la piscina. Desde la puerta corrediza que daba a esta, se podían ver dentro de la piscina, unos finos brazos dar ligeras brazadas en un ritmo lento, como disfrutando de la calida temperatura del agua. El espectador se encamino hasta la orilla de la piscina y espero a la nadadora al otro lado, cuando esta salio a flote, la sorpresa que el vio reflejada en sus ojos verdes le gusto.

-¡Sessh! -dijo kagome mirando sorprendida al perfecto espécimen delante de ella, en un traje de baño negro que delineaba perfectamente todos su marcados músculos. La joven princesa trago seco.

"Kami, ayúdame" fue el ultimo pensamiento de kagome al ver como sesshomaru se lanzaba a la piscina y luego de dar unas cuantas brazadas emergía delante de ella y la acorralaba entre su húmedo, fuerte y caliente pecho y la pared de cerámica de la piscina.

-¿Puedo compartir la piscina contigo? -le pregunto el Rey a la princesa, mientras le acariciaba la mejilla y deslizaba su mano por su esbelto cuello

-Creo que te has servido -le dijo ella suspirando mientras cerraba los ojos para disfrutar la sensación que le provocaban sus manos.

-Dime que pare -le ordeno el rey

-No… no puedo -gimió la princesa tratando de respirar…

Kagome luego se perdió en la agradable sensación de los calientes y carnosos labios de sesshomaru, sabia que flotaba en el agua, pero por si acaso, hecho sus brazos al firme cuello de sesshomaru, deslizo los dedos por sus largos cabellos y apretó su cuerpo contra el de él.

Sesshomaru al sentir el cuerpo de ella apretarse al de él, perdió toda cordura, quería sentirla completa, así que de un rápido movimiento quito la parte de arriba del bikini negro, tomando de inmediato los pechos de ella en sus manos y apretándolos para luego acariciarlos. Los gemidos de ella, lo estaban desequilibrando ya que parecía un adolescente con su primera novia y su primera vez, pero quería estar dentro de ella, saber que sentiría cuando ella lo rodeara con su calidez.

Ambos flotaban en la piscina, mientras se besaban, cada uno exploraba el cuerpo del otro dando el mismo placer recibido. Él besaba su pecho y ella enteraba sus uñas en su cabello mientras depositaba un beso en la coronilla de este, él besaba sus hombros ella pasaba la lengua por su cuello, él la volvía loca mientras deslizaba sus dedos en su caliente y ansiosa intimidad y ella solo podía acariciar, besar su pecho mientras se sostenía de su cuello y brazos para no hundirse. El deseo seguía aumentado y el agua tibia de la piscina sensibilizaba los sentidos y la piel de ambos y también hacia mas erótico el momento, Sesshomaru besando aun los labios de kagome, separo sus piernas, las cuales fueron a descansar a su cintura, dejo su boca y bajo a sus pechos los cuales empezó a acariciar con fervor usando dientes y lengua, kagome solo podía gemir, no podía hablar, con sumo cuidado Sesshomaru comenzó su intrusión dentro del cuerpo de ella, durante unos segundos este puso objeción a ser explorado pero un pequeño empujón por parte de kagome termino de decidir el momento.

Kagome grito al sentir la intrusión, sesshomaru gimió al sentirse rodeado de esa calidez y temió terminar antes de lo previsto, pero las manos de Kagome en su barbilla jalándolo para que la besara hizo que se olvidar de todo, la beso hasta saciarse, hasta que el aire fue necesario.

-Tómame… sessh

La joven princesa contuvo el aliento, mientras su rey tomaba ritmo dentro de ella, pero no pudo resistir a arquearse hacia él, apretó las piernas en su cintura atrayéndolo para que la embistiera con fuerza.

Sesshomaru con el rostro hundido en el cuello de ella respiraba forzadamente debido al placer que lo arropaba, kagome sintió el ritmo de sus embestidas, el agua moviéndose alrededor de ellos los acariciaba sensibilizando sus cuerpos, haciendo que las penetraciones fueran mas rápidas y fuertes. Ambos cuerpos y corazones cantaban, y ríos de lava corrían por las venas de ambos.

Finalmente, él la lleno por completo, ella lo apretó dentro y un grito ronco salio de la garganta de él, ella era pequeña y lo apretaba llevándolo hasta el precipicio. Kagome lo rodeo con los brazos, apretándolo contra si misma. Sesshomaru levanto la cabeza y ambos se miraron, escucho los latidos de ambos corazones, y cuando sus miradas se encontraron, sesshomaru creyó ver algo en los ojos de ella, un destello de algo que no sabría explicar, pero que hizo que una oleada de calidez invadiera su corazón.

Sesshomaru la embistió otra vez… Y aquella vez, se precipito por el precipicio del placer… Kagome lo acompaño.

-¡Kikyo!...

Pero él no lo sabía…

/

Mary acaba de salir del centro especial, las noticias sobre kikyo y Archer no eran nada agradable ya que significaba que todos estaban vigilados. Su pecho latía rápidamente mientras se motaba en su Jeep, tenia la ultima parte de la lista y un nombre se le hizo familiar. La última conversación con zuni no la tranquilizaba pero era lo menos que podían hacer para ir un paso adelante de ellos.

Camino a casa su móvil sonó y mirando al pantalla sonrió.

-Dime algo interesante -contesto muy coqueta y con voz sensual

-¡mmm! No lo se pero tu vos es mi inspiración -dijo Yue sonriendo

Mary sonrió, y dando un cambio de luces tomo la vía más rápida para llegar a casa.

-Aja, y ¿Que te esta inspirando mi voz ahora? -dijo acelerando un poco

-¿Te respondo o te lo demuestro? -dijo con voz ronca el pobre de yue mientras termina de organizar unos papeles y sostenía el auricular con los hombros

-Déjame pensarlo -dijo entrando minutos después a la marquesina, estacionando el Jeep para salir y mirar a la segunda planta de la gran casa, en la cual se podía ver por el gran ventanal a su guapo y sexy marido sonreírle con una ardiente promesa en los ojos. Mary le sonrió de igual forma.

Estaba oscureciendo, por lo que Yue no pudo percatarse del auto que se detuvo frente a la entrada de la marquesina, pero lo que siguiente que paso fue cuestión de segundos.

Yue solo pudo ver a los dos hombres saliendo del coche y corriendo hacia mary, el disparo a la ventana que rompió los cristales y lo mando hacia atrás.

Mary solo pudo ver como el cuerpo de Yue salía disparado hacia atrás luego de escuchar el sonido de un disparo, luego el cristal romperse y caer hacia ella.

-¡YUEEEEE…...!

CONTINUA...