CAPÍTULO 2

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Una vez que el español los calló, llegó el camión de la flecha escarlata donde iba su hija. Evidentemente fue la última en bajar de aquel transporte.

-Hola Alfredo, ¿Sigues leyendo esos libros amarillos?

-It's Alfred and yes, tengo el librero lleno de ellos.

-Guten Morgen schöne Fräulein.

-¡Ludwig, qué me cuentas!

-No mucho, mi hermano es candidato para presidente municipal.

-¿Y tú, Iván?

-También- sonreía.

-No me refería a eso, pero me alegro por ti.

-Ciao María, come vai?

-Muy bien Feliciano.

-Io sono molto felice per te... voy a preparar una pasta con pomodoro.

-What?

-Tomatos, Alfred.

-¿No querrás decir tomates?

-Jitomates, papá, jitomates... los tomates son verdes, envueltos y NO se comen crudos.

-Well... ya vámonos, luego platican.

-Vámonos hija.

Una vez que regresaron de la central de autobuses llegaron a la "casa Carriedo" para desayunar, no sin antes dar una vuelta por todo el pueblo.

-Buenos días María Inés, al fin regresó de su viaje, este lugar no ha cambiado nada, aru.

-¡Yao, qué gusto verte! ¿Cómo sigue la escuela?

-Va muy bien, aru... aunque Peter y los otros niños han hecho muchas travesuras pero siguen siendo buenos alumnos... ya encontraron a los tres "desaparecidos", aru.

-Ya están aquí.

-Muy bien Antonio, sólo espero que no peleen entre ellos... primero son empujones, luego golpes y alguien los debe detener si no queremos que terminen en balazos.

-Espero que no. Te veremos después.

-Hasta luego, aru.

Y en la hora del desayuno los tres no dejaban de platicar con la mexicana.

-Y es por eso que Emil sigue enojado porque dice que le robé la historia de la Valkiria. Desde entonces no puedo dormir por tal acusación.

-¿Y si tomas una taza de chocolate caliente para dormir?

-Ja, es muy buena idea.

-Gringo, ya suelta ese libro- reía.

-No he logrado llegar hasta donde estoy gracias a estos libros y no voy a soltarlo por nada en el mundo.

-Se va a ensuciar.

-Ok.

-¿y quienes integrarán el gabinete si ganaras las elecciones?

-Veamos... el trío miedoso, mis hermanas, Vlad...

-¿Vas a incluir a Natalia? Debes estar bloody loco... ¡Ella quiere casarse contigo!

-Pero no deja de ser mi hermana, da. Ella no me quiere así: resulta que Toris la quiso conquistar con la ayuda de Feliks, pero Feliks en el intento la hacía enojar y en uno de esos pleitos dijo que prefería casarse conmigo a casarse con Toris y soportar a Feliks... al menos hasta que Toris se case con otra ella me dejará en paz.

-¿Y si no es así?- en eso el ruso no dice más y se pone a llorar.

-Ya déjelo... ya hicieron que se deprimiera, ve~ su hermana peca de orgullosa y Toris se va a hartar... ver a su hermana así te...

-Nosotros no somos incestuosos y por culpa de un capricho de ella mi carrera se viene abajo... Mi carrera en la política...

-¡Bloody ruso, estás loco al pensar en tu carrera primero!

-Bonjour mes amis, ¿que es eso que huele en el aire?

-Pasta...?

-Non "hermanito", huele a un perfume... y ese perfume se llama "Sept Garçons"

-"Seven Gents"?... "Odoro" ignorant, "Odoro"- reprochaba el inglés.

-Pero no vine para molestar a Arthur... claro que uso "Cristian Piotr" pero no es el caso- se acercaba a la mexicana- vine a saludar a un hermoso retoño que floreció en el jardín... ¿nos conocemos, mademoiselle?

-...¿te resulta familiar que te conteste "cinco de mayo"?- decía con una sonrisa tiernamente tétrica mientras un aura roja emanaba de ella.

-Está bien... creo que no nos hemos visto. Salut Antoine.

-Hola Francis, ¿cómo te ha ido?

-Très bien! mañana daré una fiesta para celebrar a las familias y no olviden aportar algo para ese día, Ludwig tienes un deber muy importante en la fiesta... Au revoir.

Así fue cómo los tres debían asistir y aportar algo para la fiesta.

-Muy bien, ahora de pie para la foto.

-Te dije que olía a frutas, da.

-Huele a vainilla.

-Huele a flowers.

-¡Ya basta! su cabello huele a frutas, su perfume huele a vainilla y su ropa huele a flores. Punto.

-Sí, Arthur.