HAYMITCH
En cuanto Katniss sintió el cuchillo de Leila dejó escapar apenas un gemido de sorpresa. Sus ojos se llenaron de lágrimas y el miedo invadió su rostro. Ella estaba paralizada, el mínimo movimiento significaba su muerte. El resto del grupo solo tardó un par de segundos en percatarse de la situación. Todos se levantaron al tiempo con sus armas en las manos. Pero nadie se movió, no había forma de atacar a Leila sin que Katniss perdiera la cabeza. Peeta fue el primero en reaccionar.
-No Leila, por favor- le suplico Peeta- no lo hagas. Si la matas solo empezarás una matanza- el señalo al resto del grupo que estaban listos para atacar.
-No te preocupes guapo, tomaré el riesgo.-ella sonrió con diversión. La tensión era palpable en todos.
-No lo hagas, no así- volvió a suplicar Peeta- Ella está embarazada, los matarás a ambos- Leila se rio mirándolo con divertida incredulidad. Ella sabía que esto último no era cierto. Pero Peeta siguió intentándolo- Ella tiene una hermana pequeña, sabes? Este será el último recuerdo que ella tendrá de favor no lo hagas - siguió suplicando y vi un leve titubeó en Leila.
-VETE PEETA, Huye!- Katniss recuperó su voz- Leila la atrajo más contra sí misma cerrando más los cuchillos contra su cuello
-dejame tomar su lugar entonces - Peeta le ofreció
-no!- Katniss soltó un jadeo ahogado.
- Ella no te ama, ¿qué sentido tiene el sacrificarte por ella?- le respondió Leila con sorna
-No es cierto y si lo fuera no me importa. Yo solo quiero que ella sea feliz y que pueda vivir una larga vida junto a su familia. -El chico había logrado captar la atención de Leila. El continuo-Su familia la necesita Leila, es ella quien las ha cuidado desde que su padre murió. No lo hagas por favor. Tienes familia?- el rostro de la chica titubeo más- Sabes los sacrificios que somos capaces de hacer cuando amas a alguien, como Katniss lo hizo por su hermana, déjame hacerlo por Katniss, tomame en su lugar- Peeta soltó su arma y avanzó un paso lentamente.
-Peeta por favor-rogó Katniss
-Que te hace pensar que una vez que te mate, no la mataré a ella y al resto-
-Porque no creo que de verdad quieras hacerlo. Debe ser bastante difícil para ti estar luchando siempre con todo el mundo sin tener tregua. Puedes bajar tus armas y unirtenos. - ¿Qué demonios estaba pensando este chico? Leila, Finnick, Johanna y Beetee miraron a Peeta con incredulidad.
-Haymitch, que es lo que Peeta está planeando?- me inquirió Plutarch
-No tengo idea. Distraer o ganar tiempo tal vez. Pero no veo como Katniss pueda librarse de Leila sin ser degollada.- y creo que Leila pensó lo mismo, porque retrocedió arrastrando aún a Katniss con ella. Su agarre se cerró aún más en su cuello, que al más ligero movimiento de cabeza por parte de Katniss, se degollaria a sí misma. Un hilillo fino de sangre corrió por el cuello de Katniss
-por favor Leila- rogó de nuevo Peeta- No miento te lo prometo. Suelten las armas!- les ordenó a los demás. Pero ninguno movió un músculo. Sin despegar sus ojos de los de Leila, se acercó a ellos y volvió a pedir lo mismo.-Confíen en mí- les dijo en voz baja, todos soltaron sus armas.
-¿Estás haciendo tiempo para que uno de tus amiguitos me apuñale por la espalda no?- Leila habló con desprecio en su voz. Vi cada músculo de sus brazos tensarse, a Peeta se le acabó el tiempo. Ella no cayó.
-No, no no. Por favor Leila- rogó Peeta levantando sus brazos en rendición- no hay nadie más lo juro. Teníamos a dos aliados más, Wirees, Gloss la mató hace unas horas en la cornucopia. Y Mags- Peeta se detuvo al ver la reacción de Leila. Sus ojos se llenaron de lágrimas con una expresión de horror, su respiración se aceleró. Su mirada frenética empezó a buscar algo o más bien a alguien alrededor.- Mags no va a venir- respondió la pregunta no formulada de la chica.
-¿cómo ?- preguntó con voz temblorosa
-La niebla venenosa- les respondió Peeta. Ella jadeo y una lágrima resbaló por su mejilla. Ella negó ligeramente, incrédula de lo que escuchaba. Miro a Finnick, quien asintió con lágrimas en los ojos. - Ella se sacrificó para que nosotros pudiéramos vivir, fue muy dolorosa su muerte- Leila estaba apenas conteniendo las lágrimas. Esto solo me confirma que Mags había encubierto a Leila, aquel día en las sesiones de entrenamiento, muy probablemente ella la conocía mejor que cualquiera. Ahora que recordaba, Mags fue la única que no se levantó de la mesa a ver el combate de Leila con las simulaciones. Peeta se acercó lentamente dos pasos y continuó hablándole a Leila- Tu debes de saberlo, por lo que puedo ver también pasaste por esa sección de la arena. Tenemos medicina que te puede ayudar con esas lesiones y también con las otras que aún no se han curado- Peeta se estaba refiriendo a las quemaduras aun ligeramente visibles en su cuerpo.
-No puedo- Leila negó y dijo en voz baja y temblorosa. Ella tenía miedo
-No lo hagas, no tienes que hacerlo- Veía la frustración de todos y la preocupación de Peeta al ver a Katniss atrapada y con lágrimas en los ojos suplicando por que se fuera.
-el chico tiene que seguir, está funcionando- comentó Plutarch - Solo falta un poco para que ella baje la guardia y Katniss pueda liberarse. Esto era cierto, Peeta tenía un gran talento para convencer y manipular a la gente, ya lo había hecho con la audiencia del capitolio más de una vez.
-No es solo su libertad lo que está en juego, Snow tiene amenazada a su familia, no es cierto?
-Algo así, también a otras personas importantes para ella.
-Si ella no mata a Katniss, ¿cuantas personas van a morir, Plutarch?-
-No lo sé. Solo me he prometido proteger a una sin importar el resultado de esto, se lo debo
-¿A qué te refieres? - él negó con la cabeza. Mientras hablábamos Plutarch y yo, Peeta había logrado acercarse hasta estar en medio de los dos grupo
- Leila déjame ayudarte.-la chica negó levemente con la cabeza- Finnick dame la medicina. tráeme también el agua y algo de comida. Estoy seguro que no has bebido ni comido nada Leila, no es cierto?- le preguntó suavemente Peeta como si le estuviera hablando a un crío. Leila solo lo miraba y negaba con la cabeza. Finnick le entregó todo lo que pidió Peeta y volvió a retroceder lentamente. Leila era como un animal amenazado, cualquier movimiento amenazante echaría abajo el trabajo de Peeta. No me equivoque en advertirle a él y no a Katniss.
-No puedo-Sus manos estaban temblando ahora.
-Si, puedes. Ven conmigo a la playa. Ya casi se va a poner el sol, es hermoso aquí. No recuerdo si en el distrito 8 cuentan con playas, pero he de admitir que el Capitolio nos ha ofrecido un buen paisaje desde aquí.- Peeta se acercó un poquito más. Apenas estaban a dos metros de distancia. - Ven yo te acompañaré y estarás segura, te prometo que nadie se te acercara, podrás tomar todo esto y descansar - Leila negó otra vez pero aflojo un poco su agarre - mañana podrá continuar el juego. Podrás pensar si quieres ser nuestra aliada, hoy tómalo como una tregua. -Peeta ahora estaba a un metro de distancia de ellas- Por favor Leila, dejala ir. Hazlo por su hermana Prim que debe estar sufriendo ahora por Katniss o por Mags, que no hubiera querido un enfrentamiento y ver correr la sangre de las personas que amaba. - SI! Leila bajo los brazos con cara de shock. Katniss cayó al suelo en estupefacción- Finnick te importaría ayudar a Katniss, mientras yo acompaño a Leila?- Siguió hablando con total calma Peeta, aunque sabía que debía estar muriendo por dentro por no poder consolar a Katniss en estos momentos. Lo más importante era aprovechar el momento y alejar a Leila de todos.
-No creo que… -empezó a renegar Johanna pero de una mirada Peeta la callo. Guió a Leila a la playa, ella aun con sus dos poderosos cuchillos bien sujetos en sus manos. No sabía por qué, pero estaba seguro que ella no atacaria a Peeta aunque los demás no pensaban lo mismo.
-Nunca creí que vería este día, Haymitch- dijo Plutarch aun asombrado- En ocho años que conozco a esa chica esta ha sido la primera vez que ha desobedecido a Snow. Ella es o era su perro faldero.-De pronto se paró de improvisto- creo que volveré más tarde tengo asuntos que resolver. Lo que acaba de hacer Leila va a traer repercusiones.- Plutarch salió disparado de la oficina. No era para menos, estaba seguro que en estos momentos el presidente Snow debía estar dando la orden para ejecutar a todos los seres queridos de Leila. No pude evitar sentir simpatía por la chica, el único consuelo es que ella no estaría viva para saberlo, estaba seguro que antes del amanecer Katniss, Finnick, Johanna o incluso Beetee romperían la promesa de Peeta y matarían a Leila. Nadie decente gana los juegos.
Leila y Peeta se encontraban en el borde de la playa, donde las olas no los alcanzaban. Peeta le entregó el agua y unos panes que ella rechazó. Ella bebió un poco de agua y Peeta destapó la medicina para ponerle un poco en su mano, pero ella retrocedió.
-no me toques por favor-le pidió Leila en un susurro
-está bien te daré tu espacio pero estaré cerca Leila, nadie te molestara, te lo aseguro. Aquí te dejo la medicina y el pan por si cambias de opinión- la chica solo asintió. Peeta fue a reunirse con los demás. Lo primero que hizo al llegar fue abrazar y besar a Katniss.
-¿Estás bien? - Le pregunto
-si, Peeta me salvaste la vida-le respondió Katniss con voz ahogada- , eso fue muy estupido el pedir que intercambiar lugar conmigo. ¿En qué estabas pensando?- lo regaño
-en salvar a la madre de mi hijo- ambos rieron conteniendo las lágrimas. Oh sí, este espectáculo debe estar enloqueciendo al público de Panem. Pero todo lo romántico acabo cuando Johanna con hacha en mano empezó a dirigirse a Leila. Peeta la detuvo al instante.
- Ni lo pienses, di mi palabra - le habló con voz baja pero firme
-Esta es la oportunidad para deshacernos de esa mocosa y no la voy a desperdiciar.
-Johanna tiene razón, Peeta. Da lo mismo hacerlo hoy que esperar a mañana. -intervino Finnick.
-pues a mi no me da igual, no sería honesto-Katniss le dio una mirada frustrada a Peeta. Ese muchacho es demasiado bueno para este juego.- voy a quedarme cerca de ella y cumplir mi palabra en caso de que alguno de ustedes se les ocurra hacer algo más.
-y mañana qué sucederá Peeta? cuando la tregua termine serás capaz de hacer el trabajo o esperarás hasta que ella degolle a alguno primero? - dijo mordaz Johanna
-Haré lo que sea necesario pero mientras ella no sea una amenaza no tenemos porque atacarla por la espalda!
-así fue como ella atacó a Katniss - razono Finnick
-Pero la liberó y no tenía porqué, así que voy a cumplir mi promesa y ya mañana decidiremos pero yo no seré el primero en atacar de esta forma.
- Haremos lo que dice Peeta, pero al menor signo que ella de, le clavare un flechazo, hasta ahí llega mi agradecimiento. - dijo Katniss bruscamente, finalizando la discusión.
Leila aún estaba sentada en el mismo lugar en que Peeta la dejó. Se había aplicado algo de la medicina que él le dejó, había bebido algo más de agua pero aún no había tocado la comida. Su expresión estaba distante y turbada. Luego junto sus piernas a su pecho, se abrazó a sí misma y enterró su cabeza en sus rodillas y así se quedó absolutamente quieta. Los demás continuaron con sus actividades sin despegar un ojo de ella.
Entrada la noche, Plutarch volvió a la oficina. Sabía que había enviado la señal a Beetee, para que ejecutará el plan mañana a medianoche.
-Así que ya están informados del día y hora, ahora solo nos queda esperar que va a pasar con Leila y los tributos profesionales. Has resuelto tus asuntos?- le pregunté intrigado
-Algo así, aunque surgió un imprevisto.- dijo serio encogiéndose de hombros.
- ¿Qué piensa Snow de las acciones de su mascota?
- Ya ha mandado la orden de ejecuta otros 5 están detenidos. Él está esperando ver si lo que ella hizo es un teatro o si de verdad lo desobedeció.
- y tú qué piensas ? ¿Teatro o no?
- No lo sé. Es extraño, la conozco y no haría nunca una cosa así y más cuando está en juego tantas vidas.
- Snow le prometió su libertad eso es todo, ¿no? -el asintió- y ella entendió bien que eso no era todo lo que había en juego ?
-No lo sé, yo no estuve el día que hizo el trato con Snow, pero sería muy ingenuo de ella no verlo de esa manera - el resopló- aunque no me extrañaría de ella.
-Al parecer tu la conoces bien Plutarch- él se removió incómodo en su asiento, sin negarlo ni aceptarlo.
- De todas formas no hay que confiarse, quizás le vuelva el sentido común y termine ella la tregua antes del amanecer.- finalizó Plutarch la conversación. Interesante, sospechaba que algo estaba escondiendo Plutarch con respecto a la chica, y no debía ser nada bueno.
La noche pasó sin ninguna novedad, los chicos seguían en la playa, tomando turnos para montar guardia contra los otros tributos y vigilar a Leila. Está última no había movido un solo músculo de donde estaba. Me intrigaba que iba a pasar en la mañana, quién sería el primero en atacar.
