HAYMITCH

El sol comenzaba a salir y ya casi todos estaban en pie. Salvo Peeta que aún estaba en su turno de dormir. Johanna tomó su hacha y le hizo una señal con la cabeza a Finnick. El también tomó su tridente listo para arremeter.

-Katniss, toma tu arco y prepárate en caso de que tengas que cubrirnos.- dijo Finnick en un susurro. Ella asintió y miró preocupada a Peeta

-Mejor ahora que nunca. Dudo que él sea capaz de hacerlo, así que yo me encargaré del trabajo sucio.-intervino Johanna sarcásticamente

-Está a menos de 10 metros puedo clavarle una flecha sin problemas- le respondió Katniss enojada

-pero no lo harás, porque no harías nada a espaldas de Peeta- le respondió Johanna con suficiencia- Finnick estás listo?- él asintió. Johanna tomó la delantera, acercándose a la chica en silencio. Ella aún seguía en la misma posición, abrazándose a sí misma.

- Me descuartizaras o tendrás piedad y me decapitaras de un hachazo, Johanna? - hablo Leila tomando a Johanna por sorpresa- si puedo elegir prefiero la segunda opción. Estoy lista.- Leila dijo en un suspiro y cambió de posición poniéndose de rodillas. Johanna miro confundida entre Finnick y Leila de espaldas. Él se encogió de hombros también contrariado.

Matar a alguien luchando era horrible y traumático pero necesario. Pero matar a alguien que no iba a luchar y que solo estaba esperando su ejecución era aún peor, incluso ruin. Entendía porque ellos estaban dudando de sus acciones. Pero algo tenían que hacer con la chica, Plutarch tenía razón en una cosa, ella podría cambiar de parecer en cualquier momento y empezar a atacarlos. Finnick le hizo una señal a Johanna para que esperara y volvió al campamento. Katniss aún seguía lista con su arco pero estaba confundida con lo que estaba haciendo Finnick. El saco una cuerda y se acercó de nuevo a Johanna. Ella comprendió de inmediato su plan.

-Bueno creo que tomaremos una tercera opción- dijo Johanna lanzándose rápido a tomar los dos cuchillos de Leila y los tiró lejos de su alcance. Ella se veía confundida, hasta que Finnick la tomó por los dos brazos y se los amarró rápidamente en un intrincado nudo. - serás nuestra prisionera por el momento, quizás nos sirvas de carnada luego.- Leila sorprendida intentó zafarse pero Johanna la aprisionó con sus brazos mientras Finnick le amarraba los pies.

-No pueden hacer esto- dijo Leila indignada

-porque va en contra de las reglas ? - le pregunto Johanna entre risas burlonas.

No podía creer lo que veían mis ojos. Nunca en la historia de los juegos, ningún tributo había tomado a otro como prisionero. ¿Qué demonios estaban pensando estos niños? Plutarch a mi lado veía la escena entre divertido e incrédulo. Estaba seguro que este revés de los acontecimientos tendría a más de uno del Capitolio al límite de la emoción de pensar que iba a pasar después.

-Bueno Katniss al parecer vamos a seguir el ejemplo de Peeta y ser honorables dentro de nuestros límites. - dijo Johanna mientras jalaba a Leila de la cuerda que la tenía aprisionada de manos y pies. Sip, Finnick había hecho un buen trabajo, las manos las tenía casi inmovilizadas y el amarre en sus pies le permitía apenas caminar pero no correr, y el hecho de que ambos amarres estuviesen conectados le iba ser imposible a Leila huir. Leila mantuvo la cabeza abajo, no estaba seguro si por la humillación o el miedo.

-y luego que vamos a hacer con ella?- preguntó Katniss

-Johanna tuvo la idea de utilizarla como señuelo- dijo Finnick encogiéndose de hombros. Katniss miró de nuevo preocupada hacia donde estaba Peeta. Al chico no le iba a gustar para nada esa idea.

-bueno es esto o la degolló ya mismo qué crees que él va a elegir ?

-está opción obviamente- respondió Katniss frustrada.

Efectivamente, en cuanto Peeta se despertó y se dio cuenta de la brillante idea de sus aliados no le gusto, protestó, se enojó pero nada sirvió para persuadirlos y aceptó que era la única solución. Al fin y al cabo si la liberaba cabía la posibilidad de que volviera a embestir a Katniss y eso era impensable para él. Una vez solucionado el dilema con Leila, se pusieron manos a la obra en planear y empezar a ejecutar la idea de Beetee. Era una suerte que el rescate se hiciera está noche, Katniss en su extrema desconfianza, y para mí frustración, ya estaba planeando traicionar a sus aliados y por supuesto Peeta la seguiría. Lo primero que decidieron hacer fue echar un vistazo al árbol donde caía el rayo. Así que una vez levantaron el campamento se pusieron en marcha a ir colina arriba. A Leila la dejaron ir adelante escoltada por Katniss y Peeta, seguidos por Finnick, Beetee y en la retaguardia Johanna. A medio camino mientras descansaban un momento, los chicos recibieron un nuevo paracaídas, mire a Plutarch interrogandolo, esto no era parte del plan. El solo se encogió de hombros también confundido. Peeta lo tomó y vio que traía el número 8 inscrito en la caja metálica.

-Debe ser para ti Leila- le dijo Peeta acercándose para pasarle la caja.

-Pero qué putas estás haciendo?- le inquirió Johanna - quizás le están enviando un arma y tú tan ingenuo pasándoselo.- Peeta suspiró cansinamente, abrió la caja observó lo que había dentro y volvió a cerrarla.

-No es un arma, ¿ahora puedo dársela o no?- Johanna le miró mal y asintió.

En cuanto a Leila, ella se veía confundida por el hecho de recibir algo. Recordé que en sus juegos anteriores, ella no alcanzó a recibir ningún regalo antes de que el juego acabará, y en estos juegos tampoco Cecelia le había enviado nada hasta ahora. Todos estábamos curiosos con el contenido de la caja. Leila la tomó, la abrió y la cerró rápidamente con cara de horror. Todos se tensaron. Plutarch y yo estábamos al borde nuestros asientos intrigados, llevaba muchos años como mentor y sabía que los regalos eran controlados y aprobados por los organizadores de los juegos, así que siempre suponían cosas útiles para la supervivencia de los tributos, armas o comida. Me pregunto qué había en la caja para que le causará esa reacción.

-No lo quiero- dijo Leila devolviéndole la caja a Peeta. El la miro confundido

-¿Estás segura? Me parece un regalo bastante generoso y especial para desperdiciarlo

-Entonces quédatelo, te lo regalo, NO lo quiero- le respondió en tono firme, girando su rostro en la dirección contraria de Peeta.

-Esta bien- se encogió de hombros se acercó a los demás y abrió la caja- alguien quiere pastelitos de chocolate ?

-¿Eso es todo lo que hay? - preguntó Katniss con la boca abierta. Si todos estábamos igual de sorprendidos. Me esperaba otra cosa, no un postre.

-sip, eso es todo.

- porque Cecelia enviaría algo tan banal? Y porque Leila reaccionó de esa manera? -pregunto al aire Plutarch

- creo que como un intento para alentar a Leila a no atacar, quizás?- respondí. En cuanto a su reacción, bueno había visto algo parecido en su gira de la victoria cuando le sirvieron el postre. Peeta repartió a cada uno un pastelito y dejó el de Leila en la caja.

-no creo que hayamos probado de estos cuando estuvimos en tu distrito Leila, cierto Katniss? .- ninguna de las dos respondió. Todos miraban con desconfianza el postre. Entonces Peeta fue el primero en atreverse a pegarle una mordida- vaya! si que están buenos, una masa aireada y fresca y por dentro es como si estuviera frío el relleno- volvió a comentar Peeta. Esto animó al resto a comer, con el calor cualquier cosa fría era bienvenida.

-¿Crees que están envenenados?- le preguntó Johanna a Finnick, mientras observaba el postre con desconfianza.

-no, eso va contra las reglas. Si ella no lo quiere yo sí- dijo Finnick terminando su postrecito y tomando el de Leila.

-deberías comer algo- le dijo Peeta a Leila

-cual es el punto si igual voy a morir -le respondió ella quedamente.

-Bueno ella tiene razón Peeta, no desperdicies más comida en ella. - dijo Johanna. Peeta la miró serio, él no estaba nada contento con esta situación, tratar a alguien peor que un animal no era algo que el niño hiciera nunca.

Luego del descanso decidieron seguir su camino. Pasaron un par de horas mientras Beetee analizaba el árbol. Me imagino que estaba analizando la mejor manera de causar el mayor daño posible en el campo de fuerza. En la tarde el grupo volvió a la playa, se abastecieron de comida, y retomaron su camino al árbol. Era momento de poner las cosas en marcha, si querían destruir el campo de fuerza a medianoche.

Plutarch vino a buscarme finalizada la tarde. Abrió un clóset de su oficina y me pidió que me pusiera el uniforme de agente de la paz, que había ahí. La idea no me agradaba pero no había de otra. Plutarch tenía razón pase desapercibido, nadie me cuestiono. Una vez llegamos al campamento, Plutarch nos encerró en una de las oficinas previstas para los vigilantes, volvió a activar el dispositivo para entorpecer los micrófonos espías y activó el televisor. Desde nuestra salida del Capitolio al campamento de la arena, había sólo 30 minutos de distancia. Eso me ponía nervioso, no era una gran distancia de ventaja en caso de que algo saliera mal. Plutarch me había informado que el aerodeslizador estaba escondido a una hora de distancia caminando, en las montañas, en cuanto obtuvieramos la señal, iríamos a encontrarnos.

Los chicos, habían llegado al árbol de nuevo. Beetee estaba dando instrucciones a Finnick y a la "esclava" Leila para enlazar el cable en el árbol. Los demás montaban guardia alrededor de ellos. Inesperadamente Leila se detuvo en lo que estaba haciendo sosteniendo aún el cable de Beetee en las manos.

-vamos Leila, no pierdas el tiempo y pásame el cable. - le dijo Finnick. Leila aún seguía distraída observando el cable, de pronto miro a Beetee, el árbol y donde se suponía estaba la falla en el campo de fuerza. Se tensó y empezó a negar con la cabeza en horror y lentamente empezó a retroceder.

-No, yo no tengo nada que ver con esto- dijo Leila al aire. Joder! Se había dado cuenta de las verdaderas intenciones de Beetee. Finnick se acercó rápidamente sobre Leila, ella le tiró el cable distrayendolo y retrocedió a tropezones. Beetee se acercó a ella rápidamente, pero Leila fue a un más rápida y lo noqueó con su codo, teniendo el tiempo de quitarle el cuchillo que él traía y rompiendo las ataduras de sus pies y poniéndose en marcha.

-Se escapa- gritó Finnick a todos, que acudieron a su llamado. Finnick tomó su tridente y empezó la cacería.

Johanna, Katniss y Finnick lanzaron ataques contra la chica pero no le dieron, ella esquivó con relativa facilidad las flechas, hachas y tridentes. La estuvieron persiguiendo durante 15 minutos pero la chica era demasiado rápida aún con las manos atadas.

-basta, nos preocupamos por ella después, Beetee y Peeta están solos, tenemos que volver.- dijo Finnick agitado por la carrera

- pero qué demonios Finnick, cómo permitiste que la mocosa se escapara ?

- ya lo sé Johanna, me tomó por sorpresa, estaba demasiado concentrado siguiendo el plan de Beetee.

-Ahora ella sabe nuestro plan y va a tener cuidado de no acercarse a la playa- dijo Katniss furiosa.

-de nada sirve lamentarnos ,volvamos-

-nos vamos Haymitch.- sentenció Plutarch

-pensé que estábamos esperando la señal.

-no es mejor actuar ahora, no sé qué piensa hacer Leila y si decide abrir la boca y advertir a las cámaras estamos jodidos.- ¡maldita sea! Cuando creíamos que el problema con Leila estaba resuelto, sucede esto. Lo peor es que nos tenía a todos en sus manos, quizás si hablaba Snow le perdonaría su desliz con Katniss.

Sin ser vistos salimos del campamento y nos dirigimos camino a la montaña. Como Plutarch había predicho el aerodeslizador estaba a una hora de distancia. Nos reunimos con el equipo que había enviado el trece, todos estaban listos para intervenir en cualquier momento.

Cuando por fin pudimos volver a ver la transmisión de los juegos, las cosas no habían cambiado mucho. Al parecer Leila no había dicho nada aún. La chica se encontraba en la sección contigua a la del árbol. Se había liberado las manos y aún tenía el cuchillo, no tenía ni idea cuál iba a ser su plan. Pero me ponía ansioso el saber que no estaba muy lejos del grupo de Katniss. En las pantallas volvió a aparecer Chaff, él no estaba muy lejos de la chica, con suerte él podría hacerse cargo de ella, alcanzar al grupo y salvarse con los demás.

A las once las cosas empezaron a descontrolarse. Los insectos gigantes empezaron su ataque y Chaff estaba en esa sección. Estos insectos de la talla de una cabra, tenían unas tenazas puntiagudas tan grandes como su cuerpo. Se asemejaban a un escorpión aunque no del todo. Plutarch me había explicado que el objetivo de las tenazas era apuñalar a sus víctimas, haciendo la muerte más lenta. Chaff empezó a huir de estos animales, matando algunos pero eran demasiados, calculaba una veintena. Por su parte Leila estaba en la misma situación que él, esquivando y corriendo. En un momento ella decidió subirse a un árbol, dudaba que Chaff pudiera trepar a uno con una sola mano. Al parecer estos mutos no podían escalar como el otro. Chaff venía corriendo y esquivando los ataques, en la dirección en que estaba la chica, ella podría fácilmente lanzarle su cuchillo y matarlo pero no lo hizo.

-Chaff dame la mano- gritó Leila. Más por instinto de supervivencia que por confianza él obedeció y la chica lo ayudó a subir a la rama. Aunque no iba a aguantar el peso de los dos. Ella saltó hacia otra rama. El pobre Chaff estaba agitado y agotado por la carrera que aún no se percataba de quién estaba a un metro suyo. ¿Por qué ella lo ayudó? Por fin él se volvió hacia ella con su arma en mano. -Haz lo que quieras, yo me rindo, no puedo luchar más.- dijo ella cansinamente.

- ¿Cual es la trampa, Leila?- le dijo el desconfiado

-mierda!-soltó Leila mirando abajo. Los insectos estaban formando una especie de pirámide de insectos para alcanzarlos.

-¡Definitivamente esto es una mierda!- Chaff miró alrededor buscando una salida, pero saltar a otro árbol no era una opción, él era muy pesado y no tan ágil, y la rama en la que estaba iba a ceder en cualquier momento.

-Yo voy primero, corro rápido. Eso les atraerá a mí y tú tendrás tiempo de escapar.

-te mataran

-Dudo que salga de esta con vida de todas maneras así que ya no importa- dijo Leila calmadamente.-¿Estás listo?-Él asintió y la chica saltó del árbol corriendo a toda velocidad. Tenía razón la mayor parte de los insectos la siguió. Chaff no perdió el tiempo, saltó también y corrió en la dirección opuesta. Justo en ese momento varias cosas sucedieron casi al mismo tiempo. Enobaria y Brutus habían encontrado el cable que llevaban Katniss y Johanna. Esta última golpeó a Katniss y le quitó el chip de rastreo y corrió intentando llamar la atención de los profesionales. Los profesionales se dividieron, Enobaria se encontró con el grupo de Finnick, atacó a Beetee dejándolo inconsciente, Brutus estaba persiguiendo a Peeta que había ido en busca de Katniss.

Brutus estuvo a punto de matar a Peeta cuando Chaff apareció y lo salvó a costa de propia vida. No pude evitar sentir una opresión en mi pecho al ver la escena, 25 años de amistad y apoyo mutuo acabados por las manos de Brutus. Peeta reaccionó de una manera que jamás pensé ver, con violencia y furia desatada, mató a Brutus brutalmente. El aerodeslizador empezó a ascender en el aire. Era hora de intervenir y sacar a Katniss y al resto de la arena. Ahora las pantallas seguían a Leila que aún zigzagueaba escapando de los insectos. Ella ya casi estaba fuera de la sección de ellos y entrando a la sección del árbol cuando sorpresivamente uno de esos animales expulsó una de sus tenazas como un proyectil y le atravesó la rodilla, haciéndola caer al piso. Sin embargo Leila se levantó como pudo y continuó corriendo, podía ver que su pierna sangraba profusamente, sino hacía algo iba a morir desangrada.

Los momentos que siguieron fueron aún más confusos. Katniss había comprendido el plan de Beetee y destruido la arena. Nosotros estábamos apenas a tiempo en el punto de encuentro, la primera en salir de la arena fue Katniss, seguida por Beetee y para mi sorpresa Finnick con una Leila en brazos. Cuando quisimos movernos para recuperar a Johanna y Peeta el aerodeslizador del Capitolio apareció atacandonos, no había tiempo que perder, teníamos que irnos ya y abandonar al resto o morir con ellos.

Todos habían sido atendidos en sus heridas. Katniss salía y entraba de la inconsciencia, Beetee, tenía lesiones graves que tenían que ser atendidas pronto por un equipo especializado y a Leila habían logrado pararle la hemorragia aunque iba a necesitar cirugía. Que ironía, uno de los mayores peligros de la arena estaba a salvo y siendo atendido aquí, mientras Peeta lo había tenido que abandonar en las garras del presidente Snow.

-no, se porque la traje, en cuanto el campo de fuerza explotó ella aprecio de la nada y se desplomó a mis pies.- dijo contrariado Finnick- Haymitch, lo siento de verdad intenté encontrar a los otros pero no pude- se excuso compungido. Sabía que no era su culpa pero no pude responderle nada. Me odiaba en estos momentos, había condenado a un muchacho inocente, juré protegerlo a toda costa y no pude. No sabía si nada de esto había valido la pena, porque no lo parecía. Katniss me mataría y no la culpaba. Sin embargo por qué demonios lo dejo solo, porque se separó de él si quería protegerlo, porque diablos lo permitió?!. Sentía rabia, dolor contra el mundo y algo más aplastante, culpa. Porque yo debía estar en el lugar de Peeta y no él. Yo había vivido una vida, la de él apenas comenzaba y ahora acababa por mis acciones, si tan solo hubiera confiado en ellos, quizás nada de esto habría pasado.