Marín se rio- Que es lo gracioso joven caballero?-preguntó Aioria .
-Tu-se río la chica- Cuando tu mirada arde hasta te ves tierno de alguna manera-abrió la boca y comió- Bien?-dijo con comida en la boca.
El Santo de leo se rio- Ah, entonces sólo lo hacías para que me enojara?.
La pelirroja se volvió a reír- Un poco si.
-Cuidado Marín- soltó el caballero serio .
-Porque? Que me harías sino? -lo amedrento la muchacha.
-Me estás intentando desafiar, Marín?- la miró sonriendo de lado y le dio otro bocado.
-No lo sé, dímelo tú. No te tengo miedo-dijo suficiente.
-Pues deberías- se puso serio mas luego se río y empezó a hacerle cosquillas en su estómago.
-No, no, no, por favor que todavía me duelen las costillas- se reía la caballero al sentir los dedos de Aioria escurrirse en su cuerpo. El contacto de su piel con la de ella la hacia erizar aunque la risa le resultaba incontenible también. Comenzó a torcerse y su cuerpo aunque estaba recuperado se resentía ante el caballero de leo. Tensó un poco su cuerpo la caballero del águila y el leonino se detuvo en seco y la observó- Te encuentras bien, Marín?.
Marín se mordió los labios medio sonriendo, le había llamado la atención que el caballero hubiera frenado tan de repente, hasta sintió que había cambiado su mirada hacia ella. La caballero acerco su rostro al de Aioria, sus ojos celestes se posaron en sus expectantes ojos miel. Apretó sus finos labios como reprimiendo algún pensamiento que decidió no expresar- Te gané- dijo Marín por lo bajo .
-Disculpa?-dijo por fin el León .
-Te gané- reafirmó la muchacha más alto arreglándoselas para hacerle cosquillas en las costillas al caballero.
Aioria se río, no por las cosquillas en si sino por la perspicacia de la muchacha-Y yo que creía que no te habías recuperado-sostuvo ambas manos de la caballero sólo con una de él y con un suave movimiento las posó en el abdomen del águila.
-La fuerza de los mas débiles es aprovecharse que el otro los subestime- elevó sus cejas y frunció los labios la pelirroja
- Jamás te subestimaría Marín, de hecho para mi eres una de las caballero mas fuertes .
-Estoy jugando - se río la chica-se que me respetas como yo a ti .
-No imaginas cuanto -Aseguró el leonino.
-Ah no, tu no imaginas cuanto te quiero- soltó la chica sin pensar.
-Me quieres?-Sonrió Aioria.
Así es, como a Seiya, y los demás hasta a Shaina aunque ella aún no se entere y quiera matarme.
Aioria se sonrió- Aja...bueno ya que hablamos con sinceridad y sin nadie alrededor yo también te quiero aunque no de la manera que expresas-dijo seriamente el Santo de leo.
-De que manera entonces , Aioria?.
-Te vas a tener que conformar con eso nada mas . Ya he dicho demasiado hasta para estas paredes de "cartón "-hizo unas comillas y se acomodo en la silla el caballero.
Marín entrecerró los ojos- Cierra los ojos que voy a levantarme y no llevo nada puesto.
El caballero hizo caso, Marín se levantó un poco enredada en las sábanas y las acomodó en su abdomen. Cerró la puerta con traba, movió un mueble sacando fuerza desde su interior y obstaculizo la entrada. No quería que nadie molestara en este momento. Aioria escuchó el ruido y se levantó moviéndose hacia ella-Que haces, Marín?.
-Haciendo un hueco en las paredes de cartón para que podamos hablar.
Aioria miró el cuerpo de la caballero detenidamente, sus pechos marcados en lo que restaba del top, su torso al desnudo, y sus muslos formando la curvatura de su cintura la hacían ver de repente más adulta. Apartó la mirada - Si no fueras quien eres ni yo quien soy, tal vez pero dado el caso...
-Dado el caso que? Te invito a que olvidemos quienes somos y donde estamos al menos unos minutos.
El león se aclaró la garganta y la miró a los ojos miel- No sé si sería correcto Marín .
-Quien es Marín? - se sonrió la caballero.
El Santo de oro río y la chica no las arrugas que se formaban en sus ojos. Se mojó los labios y se acerco a él- Creo que es muy parecida a ti.
-Me debes estar confundiendo - le siguió el juego- También hay una chica, Seika y me confunden todo el tiempo con ella. Se ve que mi rostro es bastante normal.
-De normal nada-la miró a los ojos- sabías que tu mirada es lo más hermoso que he visto?.
Marín se sorprendió aunque le gustó lo que escuchó, que la sedujera era algo nuevo y excitante a la vez- No crees que este espacio es muy lúgubre? Habría que cambiarle los muebles o algo- lo miró a los ojos
-Tienes razón- corrió otro mueble delante del que había puesto ella- Hay demasiado espacio- se acerco a la chica y la atrajo hacia él- y mal utilizado ahora creo que tienes que recostarte ya que no eres Marín ... acabas de recuperarte de una pelea que fue fuerte. Creo que ya te lo dije anteriormente- la tomó de la cintura con sus brazos alrededor haciendo que la caballero sintiera los músculos del cuerpo del León sobre ella , la chica aprovechó para tocar el pecho marcado del muchacho. Y se sonrió al rozar sus labios con los suyos- Va a tener que ayudarme porque no me puedo mover bien-fingió estar débil soltándose en sus brazos.
-Yo la ayudo pero no me mire así porque voy a tener que besarla la próxima vez-respiro el león en sus labios
-Así dices?- se acercó a su rostro para respirar en sus labios y mirarlo a los ojos.
Aioria apoyó una mano en ma pared mientras que con la otra tomaba su cintura para que no se moviera, sus labios superiores pasaron a los inferiores varias veces con dulzura para luego mezclar su lengua con la de la chica besándola apasionadamente. Sus pechos se inflaron con ansiedad del otro y sus cuerpos se refregaban en frenesí. Marín no dejaba ningún espacio del Santo de oro sin acariciar por encima y por debajo de su ropa. Le gustaba la piel suave del León, y el calor que emanaba hacia ella haciendo que sus pezones se erizaran. Aunque un poco había olvidado el lugar donde estaba no podía olvidar que Aioria era quien estaba provocando esos estímulos en ella. Suspiraban y sus salivas se mezclaban en sus bocas. Un beso profundo, apasionado que no tenía vuelta atrás. La caballero se apartó un poco tomando la barbilla del caballero corriendo su rostro a un lado, para besar la comisura de sus labios, su mejilla y luego su cuello.
... continuará...
