Capítulo 9. Nico vs Belasco . Angel contra demonio

pov Nico

Nos materializamos en medió del coliseo de Nueva Roma, una multitud de centuriones de ojos brillantes aclamaban el nombre de Belasco.

-Habíamos dicho que estaríamos solos tu y yo- repliqué.

-Oh ignóralos, no intervendrán en esto, lo prometo. Solo están aquí para darme apoyo moral.

Belasco se separó de mí dirigiéndose al centro del coliseo. Su voz sonó atronadora.

-¡Damas y caballeros! Hoy presenciaremos el combate del siglo, el lord demonio Belasco-hizo una pausa para escuchar cómo la multitud le vitoreaba- contra el aspirante a aprendiz Nico di Angelo- por supuesto los centuriones zombies de Belasco empezaron a abuchear, encantador- Las reglas son simples, hay un gran círculo en el centro de este este coliseo, quien consigua sacar a su oponente del círculo ganará. No habrá intervenciones externas y lógicamente yo no podré matar a mi oponente, no se me puede acusar de no ser justo.

La verdad es que esa declaración me dio ganas de reír ¡Claro que no podía ir a matar! Pero eso era más egoísmo suyo que otra cosa, si me mataba se quedaba sin aprendiz. En cualquier caso era una ventaja, una ventaja que pensaba aprovechar.

Nos dispusimos a ambos lados del círculo y nos preparamos para empezar el combate en el que podía salvarlos a todos o perderlo todo, sin presión.

En otro lugar.

Hazel encontró a Frank inconsciente, había sido herido de gravedad, por suerte no era nada que la magia de Calipso no pudiera arreglar, aunque la titánide estaba cansada también.

-¡Hazel!- gritó el pretor al despertarse- No se que ha pasado, lo último que recuerdo es que Nico y yo estábamos luchando contra Belasco y … ¿Dónde está Nico?

Hazel bajo la mirada, con gesto de preocupación.

-Me temo que la respuesta a esa pregunta no nos va a gustar a ninguno pero esté donde esté tiene a Belasco ocupado. Puedo sentir como el hechizo que lanzó sobre el campamento ha perdido fuerza y eso es porque la atención de Belasco está centrada en otro lugar.

-¡Tenemos que ayudarle!- dijo Leo, la magia de Calipso le había curado también después de la grave contusión que había sufrido.

-Lo haremos, pero ahora tenemos que aprovechar la oportunidad que nos ha dado. Primero vamos a liberar a Reina y a los otros centuriones de la cueva del hechizo de control mental y después… tengo que enseñaros algo.

De vuelta con Nico

Belasco hizo el primer movimiento, atacó lanzando el tridente. Atravesó todo el escenario en un suspiro pero antes de que llegara a mi lo detuve con una pared de sombras, donde lo dejé clavado. Tenía que asegurarme de que se quedaba ahí, no me gustaba ese cacharro con vida propia.

-No está mal- dijo Belasco apareciendo a mi espalda.

Mierda, mierda, mierda

Me dió un puñetazo en el estómago que me dejó sin aire un momento, por suerte antes de que me diera otro golpe pude mandarle hacia atrás creando una onda de pura oscuridad y muerte que salió de mi cuerpo. Le había dejado casi al borde del círculo.

La cosa iría bien si conseguía que no peleará conmigo cuerpo a cuerpo y terminaba rápido, no podía estar todo el día invocando sombras.

Podía acabar con todo con un buen empujón más, pero por supuesto Belasco no iba a dejarme.

Me lanzó un torbellino de llamas, apenas tuve tiempo de invocar el frío de la muerte para cubrirme. Por suerte funcionó y su fuego infernal no me quemó ni el flequillo…

Pero en ese momento me di cuenta de que ese fuego… me sonaba de algo.

-Has estado en el Inframundo- le acusé - Recuerdo este fuego

Ya se que puede parecer una tontería que me pusiera hablar de eso, pero llevaba dándole vueltas a ese incidente desde que ocurrió.

-¿De qué está hablando? - preguntó.

- No te hagas el tonto, apareciste como una bola de fuego gigante usando este mismo fuego infernal.

Belasco entrecerró un poco los ojos como sin estuviera pensando en algo.

-Espera, esa bola de fuego ¿no iría detrás de almas? Concretamente detrás de almas condenadas.

Asentí con el ceño fruncido ¿me había equivocado?

El demonio soltó una risotada que resonó por todo el coliseo.

-¡Ese no era yo! Luchaste contra el demonio Zaratos, el espíritu de la venganza. Normalmente utiliza un alma vengativa como huésped para llevar a cabo su cruzada contra aquellos que hieren a los inocentes pero por cómo lo describes parece estar solo. Supongo que nos siguió por la grieta que abrimos y su huésped se quedó al otro lado.

Eso era interesante, así que esa cosa contra la que luché necesitaba un huésped…

No pude pensar mucho en ello porque una sensación extraña me sacó de mis pensamientos. Hablar con Belasco me había distraído y había dejado de estar atento al muro de sombras que tenía sujeto el tridente. ¿Lo había sentido romperse? Según me giraba obtuve mi respuesta porque el tridente de Belasco me atravesó el estómago.

Mi mente se quedó en blanco, no sentí dolor, supongo que por el shock solo pude mirar hacia abajo asombrado viendo cómo el extremo del tridente sobresalía por mi estómago.

Pero no se quedó quieto, la misma magia que impulsaba el tridente me levantó del suelo y me hizo salir disparado fuera del círculo hasta estamparse contra la pared del coliseo.

-¡TENEMOS UN GANADOR!

El tridente de Belasco se desvaneció de mi pecho y empecé a toser sangre.

-Tranquilo, te curaré en un momento, mi nuevo aprendiz-dijo el demonio con sorna.

Me habría gustado contestarle, realmente me habría gustado pero la oscuridad se fue acumulando en torno a mi visión y caí en la inconsciencia.

En otro lugar

Frank Zhang había visto la pelea convertido en paloma, sobrevolando el coliseo y no era el único. Calipso había lanzado un hechizo de visión compartida, gracias a eso ella y el resto del grupo que se escondía en las cuevas podía ver lo mismo que Frank veía reflejado en una de las paredes.

-¡Mierda!- Maldijo Hazel- Tenemos que ir a por Nico… cuando os enseño lo que quería que vierais. Frank, llevanos al templo de Júpiter.

El mismo conjuro que proyectaba la visión de Frank permitía que los escuchara así que se puso en marcha para ir donde le había indicado su novia.

-Ya veo a lo que te referías- dijo Calipso cuando vieron una imagen del suelo del templo de Júpiter.

Había sido totalmente destrozado, y ahora estaba cubierto de símbolos que tenían un resplandor rojo como la sangre.

-Creo que Belasco lanzó el hechizo de control desde ese templo- explicó Hazel- Llevo notando esa cosa desde que todo esto empezó, sabía dónde estaba pero es la primera vez que la veo, tiene mala pinta ¿verdad?- preguntó mirando a Calipso.

Leo Valdez no sabía qué pensar del hecho de que la chica que antes le gustaba y su actual novia hubieran hecho buenas migas tan rápido. Hazel enseguida había empezado a mirar a Calipso con cierta admiración por sus conocimientos de magia. Decidió no darle mucha importancia, si Hazel había visto lo increíble que era Calipso es porque tenía buen gusto.

-Peor, se que Belasco es de otro mundo pero asumiendo que las bases de la magia y los lenguajes antiguos se parecen esto tienen toda la pinta de ser un hechizo de drenado.

-Y que está drenando? - preguntó Leo.

-Creo que lo sé - murmuró Hazel con los ojos muy abiertos- Es el propio poder del campamento. Tanto el campamento Mestizo como el campamento de Júpiter alberga una cantidad importante del poder de los dioses, no de su poder puro como los tronos pero si de sus formas griegas y romanas respectivamente.

- ¿Entonces Belasco está absorbiendo el poder de las formas romanas de los dioses? - preguntó Frank con su voz resonando por la caverna.

- No- respondió Calipso- No lo está absorbiendo ¿Veis estos símbolos de aquí? El hechizo le está drenando también a él , muchísimo menos eso sí. Si lo estoy leyendo bien el hechizo coge el poder romano , lo mezcla con unas gotas del poder de Belasco y lo envía a otra parte.

- ¿Que sentido tiene eso? - preguntó Hazel.

-Todo, Belasco es un demonio, su propio poder es pura corrupción. Está corrompiendo el poder romano antes de enviarselo a su aliado.

-¿Su aliado?- preguntó Frank

-¡Shuma Gorath!- exclamó Leo- Tiene que ser él ¿verdad? Belasco no es más que una distracción, solo está ganando tiempo para un plan mayor.

-Distracción o no tenemos que acabar con él, ¡tiene a Nico! y a todo el campamento- dijo Hazel decidida.

- No podemos- dijo Calipso- Va siendo hora de que lo aceptemos,no podemos matarlo, es demasiado poderoso. Pero empiezo a pensar que se como podemos volver el hechizo que él mismo ha lanzado contra él. Hazel, tienes que llamar a Reyna y a los centuriones que se están recuperando, vamos a salvar a Nico y a acabar con esta locura de una vez.

De vuelta con Nico

Desperté atrapado en la jaula de Belasco, seguíamos en el coliseo pero ahora estaba vacío. Me sorprendí de no sentir dolor, es lo esperable después de que te atraviesen con un tridente, pero Belasco debía de haberme curado mis heridas con su magia.

-Buenos días mi nuevo aprendiz, despiertas en el momento idóneo - saludó Belasco mientras jugueteaba con unos hierros en unas brasas- Mi hechizo de lealtad está casi listo.

-¿Como que hechizo de lealtad…?

-Nada solo una pequeña salvaguarda para estar seguro de que cumples con el trato que hemos hecho- respondió sacando un hierro que tenía la marca de unos cuernos en el interior de un círculo- Solo te dolerá un momento, será como hacerse un tatuaje, a los niños os encantan.

No me siento orgulloso de decir que en ese momento entré en pánico. Estaba atrapado en una jaula, con mis poderes anulados y me iban a marcar como una vaca con un sello demoníaco.

Por suerte nunca llegó a marcarme.

¿Me creeríais si dijera que un camión entró en el Coliseo y arrolló a Belasco? A lo mejor si os dijera que Leo Valdez saltó del camión un momento después y dejó que siguiera su ruta( que no era otra que estrellarse contra una de las paredes del coliseo) os cuadra más

Leo aterrizó junto a mi jaula con una sonrisa diabólica en su cara de gremlin.

-¡Tu turno Frank! -gritó.

Una paloma le pasó volando al lado del hombro en dirección al camión estrellado… y a Belasco.

Cuando estaba encima de los retos aplastados del cambio las convirtió en una ballena aplastando estos restos ( y a todo lo que estuviera dentro aún más si cabe).

La ballena se convirtió en un colibrí que salió volando de allí a toda velocidad.

-Comete esto cabrón- dijo Leo entre dientes.

Lanzó una botella de cristal que al romperse sobre los restos el camión estalló en llamas.

Pero las llamas no se dispersaron , Leo las estaba conteniendo, aumentando aún más su capacidad de destrucción en ese punto concreto . Podía ver el esfuerzo en su cara.

Pasados unos minutos su rostro se relajó y las llamas se extinguieron. Mientras atento Fran había logrado abrir mi jaula.

-Un consejo de amigo- me dijo Frank- La próxima vez no actúes por tu cuenta y no tendremos que venir a salvarte.

-Tenía que ganar tiempo y al final todo ha salido bien- me quejé- Está muerto.

-No creo que lo esté- respondió Frank- De todas formas nuestra misión aquí era salvarte a ti, no matarlo. De eso ya se van a encargar las chicas.

-Por favor no hay manera de nada haya podido sobrevivir a eso- empezó a decir Leo- ¡Dioses del olimpo!

Una mano había salido de los restos calcinados, seguida de otra más. Un cuerpo maltrecho se empezó a arrastrar hacia nosotros. Curiosamente la cara de Belasco era la único que no parecía especialmente dañado, el resto de su cuerpo estaba tan calcinado y destrozado que casi parecía un esqueleto andante. Pero ahora tenía dos cuernos largos y claramente visibles que salían de su frente.

-Niñatos- dijo arrastrando las palabras- Vais a lamentar esto. Se acabó el jugar, se acabaron los tratos, ¡voy a partirlos por la mitad y a jugar con vuestras tripas críos del demonio!

Se incorporó haciendo aparecer su tridente en su maltrecha mano.

-Vamos a morir- dije para mi, no había manera de sobrevivir si Belasco iba en serio.

-No de eso nada- me tranquilizó Frank- El que la va a palmar es él, en tres, dos , uno..

Belasco se paró en seco y su rostro perdió el color. Dobló las rodillas y calló al suelo mientras su cara se llenaba de arrugas.

-¿Que me habéis hecho? - dijo con voz ahogada.

-Las chicas encontraron tu hechizo de drenaje- explicó Frank- Algo muy complicado para mi pero ellas lo entendieron a las perfección.

-¡Si capullo!- continuó Leo- Mi novia es un cerebrito de la magia y mientras te distraíamos y salvabamos a Nico han cambiado el hechizo para que en vez de drenar mucho al campamento y drenarte un poco a ti, te drene solo a ti y deje en paz al campamento. Solo teníamos que hacerte usar mucha magia e una vez ¿cómo podíamos hacerlo? ¿Puede que echandote un camión encima?- esto último lo dijo haciendo una pequeña reverencia ante un público imaginario.

Madre mia, si no fuera porque Frank es como de la familia y Leo siempre me ha dado algo de grimilla los besaría ahora mismo.

Avancé hacia Belasco que ahora estaba tendido en el suelo.

-Parece que al final hemos ganado ¿quien lo iba a decir?

Él me sonrió con su rostro arrugado.

-Puede que hayáis vencido ahora pequeño Nico, pero robé suficiente poder de este lugar para que el gran plan siga en marcha y créeme cuando llegue la hora me aseguraré de que sufras más que nadie.

He tenido una pausa mucho más larga de lo que me habría gustado por motivos laborales pero aquí esyá la conclusión de la pelea entre Nico y Belasco.

Por suerte el siguiente capitulo lo tenía escrito hace tiempo. Preparaos para volver con el tortolito de Nico y Annabeth. Nos leemos