PUROS

Capítulo III: Cazando al Cazador

Con la sensación del desasosiego invadiendo en sus entrañas, Erza se apresuró a subir las escaleras en busca del maestro del gremio. Gray y Levy se quedaron mirándola pasmados al ver su estado sereno ser repentinamente alterado. No entendían, pero estaba claro que había algo que Erza sabía y ellos no. Con una mirada de complicidad, siguieron a Erza a trompicones por las escaleras. Si Erza estaba perdiendo los estribos, el asunto debía ser delicado.

—Maestro —dijo Erza nada más verlo—. Necesito hablar con usted.

Makarov, que tomaba alegremente junto con Macao, uno de los pocos magos que poseían progenie y continuaban realizando trabajos, giró la cabeza. Sus mejillas ligeramente sonrojadas y una sonrisa tonta, signo de ebriedad, adornaba su rostro.

—¿Qué pasa, Erza? Deberías haberte tomado un descanso.

—Maestro, esto es importante.

—Que descanses también es importante. ¿Qué pasaría con la reputación de Fairy Tail si Titania se queda dormida en medio de una misión?

Erza negó con la cabeza.

—Tengo información vital.

Makarov pareció despejarse al escucharla decir eso. Erza era una mujer muy correcta cuando de su trabajo se trataba y si decía que la información era vital, eso significaba que de verdad era importante. Scarlet menudo anteponía sus obligaciones a su vida personal, olvidándose de que, aunque corriera la magia de las hadas por sus venas, ella también era humana y tenía necesidades que iban más allá de mantener el porte de Titania y matar vampiros a toda costa.

—Te escucho.

En el gremio no había secretos cuando se trataba de trabajo, así que Erza no se sintió invadida ni incómoda cuando Gray, Levy y Macao se sentaron junto a Makarov para escuchar lo que tenía que decir. Después de todo, lo que tenía que decir era importante para todos.

—El asesino de brujas —soltó directamente, como siempre—. Le he conocido.

Gray frunció el ceño y Levy abrió la boca como para decir algo, pero decidió mantenerse callada al final; la expresión serena de Macao se descompuso también. Solamente Makarov se mantuvo imperturbable.

—¿En qué te basas para decir eso, Erza? —increpó el anciano.

—Ayer, el hombre que interfirió con el vampiro de Radth. Estoy segura de que era él. Parecía lo suficientemente fuerte para hacerlo.

—¿Una corazonada?

—Es más que eso. Había algo extraño con él. Podía ocultar su presencia, como si no existiera. Y fue él quien se llevó el anillo de Radth. Si las brujas pueden lanzar un hechizo de rastreo, debe poderse hacer a la inversa también.

—¿Alguien interfirió con tu trabajo? —preguntó Gray, perplejo. Nadie se metía con Titania. Su poder era bastante conocido y, a menos de que se fuera un idiota como Natsu o un ignorante, nadie la plantaba cara.

—Sí. Un hombre joven. Se presentó como Jellal Fernandes. Él acabó con el vampiro antes de que yo pudiera hacer nada. Usó magia, un rayo, para acabar con él.

—¿Un mago? —inquirió Macao, perplejo.

Las brujas no poseían magia elemental o de pelea. Simplemente podían encantar objetos o personas. Lanzar fuego, crear hielo o abrir portales eran cosas que estaban fuera de su alcance, por ello utilizaban a los vampiros como sirvientes y guardaespaldas. Aun así, eran demasiado poderosas; no se les podía tomar a la ligera. Se rumoraba que algunas, incluso, tenían poder sobre el tiempo.

—Pero un mago no puede hacer hechizos, Erza —interrumpió Levy—. Realizar el rastreo a la inversa es imposible para nosotros. Sólo tenemos un pequeño don; una décima parte de la magia que poseen las hadas. No, es menos que eso. Mucho menos. Tú, por ejemplo, fuera de tu magia de reequipamiento no puedes encantar nada. Ni siquiera eres capaz de sacar un conejo de un sombrero.

—Estoy segura de que es él —gruñó la mujer de cabellos escarlatas—. Él asesinó a esos brujos.

—No podemos acusar a nadie con base a tus suposiciones y ni siquiera teníamos conocimiento de la existencia de este individuo antes de ayer —Makarov negó con la cabeza. Su expresión era severa—. Si era un mago, es imposible que haya lanzado un hechizo de rastreo. Si era un brujo, no pudo haber utilizado el rayo que dices haber visto.

—¿Qué hay de que fuera un hada? Ellas podían usar magia elemental y estoy seguro de que un simple hechizo de rastreo es una cosa simple para ellas —aportó Gray a la conversación.

Erza comenzó a perder los estribos.

—Esto no es una broma, Gray. Con el asesinato de esos brujos, su línea de sangre también pereció. Han muerto cientos de personas por culpa de Jellal Fernandes.

—No estoy bromeando. Que no se haya visto un hada en los siglos pasados no significa que ya no existen. Además, nadie sabe de lo que son capaces. Las brujas no hablan sobre sus enemigos naturales y no podemos confiar en archivos incompletos de hace cientos de años.

—Pudo haber sido un gremio oscuro —terció Macao, tratando de calmar la situación. Las cosas se estaban caldeando allí—. Una bruja, incluso un humano, pudo haber pagado una gran cantidad de dinero para que asesinaran a esos brujos. No es algo popular, pero se ha visto de vez en cuando a lo largo de las décadas.

—Eso no explica la aparición de Jellal Fernandes frente a mí el día de ayer.

—Quizás eso no tiene conexión con la muerte de las brujas —dijo Levy, bajito y con timidez. No quería estar en contra de Erza, pero esta vez parecía a todas luces equivocada—. Solamente fue una coincidencia.

—Es cierto, Erza. Tal vez estamos tratando de buscar una conexión con algo que no está enlazado.

—Deberías descansar más —secundó Macao sintiéndose un poco empequeñecido. A diferencia de Gray y Levy, él no era tan valiente para hacer comentarios directos a Titania—. Luces demacrada.

—Ve a casa. Duerme —ordenó Makarov sin dar lugar a una refutación—. Ven mañana, si quieres. O quédate en casa. No te sentarían mal unas vacaciones.

Scarlet apretó los puños en sus costados. La estaban tratando como a una mujer frágil que se estaba rompiendo sólo por no haber dormido correctamente los últimos días. Lo peor de todo no era siquiera eso, sino que todos habían hecho caso omiso de sus advertencias, como si no les importara lo que dijera.

Pero ella estaba segura. Jellal Fernandes era el asesino de brujas y ella iba a pararle.

OoOoOoOoOoO

Lucy observó a Erza bajar las escaleras con expresión tensa. Abandonó su lugar en la barra junto a Cana y se acercó a su amiga íntima con el sentimiento de la preocupación instalándose en la boca de su estó apreciaba muchísimo a Scarlet. Ella había sido su principal apoyo, junto a Levy y Gray, cuando su relación con Natsu se había venido abajo. Además, de todos, Erza había sido la única que no le había acosado con preguntas de por qué había terminado en un hospital en coma por un mes entero. Sabía que se moría por saberlo, pero aun así respetó su decisión (no, la decisión que Natsu había tomado) de mantenerse en silencio.

—Erza, ¿estás bien?

Titania sacudió la cabeza de forma negativa. No solía externar sus problemas. Prefería ser ella sola quien cargaba con sus penas, pero sabía que con Lucy podía confiar. En ella más que en ninguna otra.

—No —respondió con sinceridad. Sentía su sangre hervir, pero no había nada ni nadie contra lo que pudiera desquitarse limpiamente. Ningún maldito vampiro fugitivo que requiriera de sus servicios—. Me han mandado a la cama.

Lucy sonrió suavemente. Sabía lo mucho que su amiga odiaba ser enviada a descansar en contra de su voluntad. En algunas ocasiones ni sus propias heridas la habían detenido para ir a la caza de algún chupasangre problemático que se le hubiera encomendado.

—Míralo por el lado bueno: tienes un colchón king size.

—Sí, supongo que eso es bueno —respondió con un humor amargo.

Erza no podía quitarse de la cabeza que por su culpa, por no haber tomado el anillo de Jellal hacía veinticuatro horas, habían muerto no sólo su más fiel contratista, sino un sinnúmero de personas ligadas a su línea de sangre. Aunque no hubiese habido manera de predecir que ese sería el resultado de ese pequeño encuentro, ella no lograba perdonarse a sí misma. Se suponía que era una maga de Fairy Tail para proteger a aquellos que no podían valerse por sí mismos y ahora parecía que el resultado de sus muchos años de servicio se veía traducido en más muertes. Se sentía inútil y patética. Una tonta también. ¿Por qué estaba luchando si un hombre podía destruir todo aquello por lo que había peleado en cuestión de una noche?

Heartfilia le dio una palmadita en la espalda a su amiga. Sabía que había algo más aparte de que la hubiesen mandado a descansar, pero si Erza quería contárselo, ella escucharía. No sería de otra manera. No iba a ser Lucy presionando a Erza cuando ella misma tenía sus propios secretos encerrados bajo llave.

—Al parecer Fairy Tail estará desempleado por un tiempo —comentó la rubia—. Por lo menos unos tres días. Quizá menos. Los vampiros siguen deseando su libertad incluso a través de los riesgos que supone intentarlo. Pero nosotras vamos a aprovechar eso. ¿Qué tal salir de compras a París mañana, Erza? Sé que Milán es la capital de la moda, pero París no es una mala opción.

—¿Abrirás un portal solamente para vacacionar un día?

—Ya sabes, si no puedo usar mi magia para cumplirme algunos de mis caprichos entonces no sé para qué soy maga —se encogió de hombros.

—No estoy segura de que quiera ir, Lucy. Tal vez el Consejo Mágico dé órdenes respecto al asesino de brujas en lugar de mantenerse callado como lo está haciendo hasta ahora.

El Consejo Mágico estaba compuesto de magos poderosos y nunca había hecho la gran cosa, solamente eran mediadores entre los problemas surgidos entre brujas, humanos deudores y magos. Su principal tarea era, aparentemente, proteger los intereses de las personas corrientes y los afiliados a los gremios, pero de última instancia solamente celebraban juicios cuando alguno de su protegidos presentaba una demanda. Si había una bruja involucrada, como en el noventa por ciento de los casos, el Consejo Mágico fallaba a su favor. No se sabía si era por el temor que les ocasionaban o porque los rumores que corrían de gremio a gremio fueran reales. Estos chismes, principalmente, hablaban sobre brujas haciéndoles favores gratuitos a los miembros del consejo a cambio de entregarles ciertos privilegios y caprichos a ellas. Lo cierto es que la organización se había corrompido a lo largo de los años, principalmente por la desaparición de las hadas.

—Nadie hace caso al Consejo Mágico. Y, Erza, existen los celulares. Si estás conmigo, podrían avisarnos y saltar de un sitio del planeta a otro tan pronto como recibamos noticias.

—Sigo pensando que no es buena idea tomarme un descanso en temporada alta.

—Oh, no. No me plantarás, Erza. Además, necesitas despejarte. ¡Un día no te matará! ¿Cuánto hace que no te tomas un día de descanso?

Titania suspiró, sopesando la idea de unas mini vacaciones con la maga estelar. Tal vez de verdad se estaba tomando su trabajo demasiado a pecho y olvidándose de sus propias necesidades. Además, seguramente solo pasearían durante el día y, como todas las noches, regresaría a Verona para que pudiera ir al gremio. Con o sin horas de sueño encima.

—Debería avisarle a Meredy primero —cedió.

—Paso a recogerte a las nueve de la mañana.

—Pero, por favor, Lucy, toca la puerta.

Lucy soltó una carcajada. En una ocasión, ella había aparecido en casa de Erza de la nada, sin avisar siquiera de que estaría allí. Apareció de la nada en la habitación de su amiga y se la encontró desnuda, mirándose al espejo de cuerpo completo que poseía usando nada más que ropa interior provocativa, del tipo que solamente Lucy o Cana usarían, y posando sugerentemente. La maga clase S nunca había estado avergonzada de su cuerpo, pero que la hubieran pillado intentando ser algo que definitivamente no podía —una mujer seductora— la había hecho sonrojar hasta el cuero cabelludo.

—Claro, me aseguraré de tocar la puerta en esta ocasión.

OoOoOoOoOoOoOoO

Ultear Milkovich era una bruja conocida más por las leyendas que giraban a su alrededor que porque se le hubiera visto arrojando los hechizos temporales que se le adjudicaban. Durante los últimos doscientos años, la bruja había mantenido un perfil bajo, manteniéndose en el anonimato en lo que se refería al mundo mágico. Ella no necesitaba ni la fama ni la fortuna, ni siquiera el poder, a diferencia de otros de su misma especie. No realizaba contratos con humanos ni tenía una legión de vampiros cuidándole las espaldas. Simplemente viajaba por el mundo, ocultando su presencia de brujas y magos bajo un fuerte hechizo aprendido directamente del que se creía el brujo más fuerte de todos: Purehito, también conocido como Hades.

Hacía más de cuatro siglos, Purehito había sido un brujo como cualquier otro. Viviendo entre humanos, aprovechándose de ellos y participando en la guerra contra las hadas hasta que encontró aquello y se obsesionó con el uso de la magia libre. Entonces había cambiado para mal y luego de la catástrofe que borró a las hadas de la faz de la Tierra no se le había vuelto a ver. Se creía que había muerto, sin embargo, Ultear era una de las pocas brujas que sabía con certeza lo que había pasado con él y, aunque ahora se mantenía en el anonimato, ella sabía con certeza que se encontraba vivo.

La razón por la que la bruja estaba recordando a su antiguo mentor era porque las noticias que había recibido esa mañana confirmando así su temor la habían alertado. Un grupo de brujas había sido asesinado con total precisión recientemente y esa situación le inquietaba. No es que ella temiera por su vida, pero había tenido una visión sobre ese hecho y ella sabía que no había sido un simple problema entre brujas. De otra manera, esas imágenes no hubieran aparecido en su cabeza, pues aparte de su vida y el asunto de Hades, ella no se mantenía vigilando el destino de nadie más, así que la masacre de los hechiceros debía estar relacionado en algún nivel con alguno de esos hechos, pero no podía decifrar el porqué había tenido esa visión tardíamente o con cual de los destinos de los cuales se mantenía al pendiente se relacionaba. Alguien estaba bloqueando su magia.

Con una simple llamada telefónica desde su rancho en Australia, Ultear consiguió que sus dos sirvientes se presentaran ante ella apurados y deseosos de servirle a su ama. El chico y la joven con sangre de hadas que había adoptado cuando eran niños y a quienes había cuidado como si fueran sus propios hijos se marcharon tras la única orden que Ultear les había dado:

Capturar a Jellal Fernandes vivo.

OoOoOoOoOoOoO

Tras salir de una gran tienda de lencería, Lucy Heartfilia se notaba seriamente más relajada que cuando había comenzado su pequeña expedición al centro comercial más importante de París, el Quatre Temps. Su anterior humor se debía a que, a pesar de que Erza había aceptado su pequeño plan de escape de Italia, su ánimo no daba señales de mejora. Se mantenía mirando al celular, esperando una llamada que no llegaría y paseando la vista desinteresadamente por los escaparates, viendo sin ver. Pero después de entrar al imponente almacén de Victoria's Secret y tras ciertos comentarios comprometedores de Lucy, Titania había abandonado su estado de vigilia y se mostró realmente entusiasmada por las compras.

—¿Quieres comer algo, Erza?

—Caracoles, tal vez —bromeó en respuesta.

La rubia hizo una mueca de asco. Recordaba la primera vez que había comido semejante manjar y los problemas estomacales que obtuvo gracias a ello.

—Paso. Pero el foie gras no me molestaría para nada —dijo Lucy, saboreando ya el platillo hecho a base de hígado de ganso—. Y después tal vez podamos ir al Museo Dalí. Un poco de cultura nunca está de más.

—Suena interesante, sí.

Las chicas caminaron por las atestadas calles de la capital francesa con sus bolsas de compras de diversos colores en ambas manos. Habían gastado el sueldo de unas cuantas semanas y apenas eran las tres de la tarde. Pero ambas estaban obsesionadas con la ropa y el sacrificio monetario que habían hecho parecía poco, además, trabajo siempre había y tenían un tanto más de efectivo en el banco. Erza, principalmente, era una mujer precavida. Después de lo que le había pasado a Lucy se dio cuenta de que la muerte no era el único riesgo de su trabajo. Podría perder un miembro o alguna capacidad, ya sea visual o auditiva y, si ella misma no se preocupaba por su futuro, nadie más lo haría. Así que fundó una cuenta de ahorros que pensaba tocar hasta que fuera momento de retirarse, cuando sus brazos y sus piernas ya no pudieran más y tuviera que vivir lejos del gremio.

Después de comer, Lucy abrió un pequeño portal a su para lanzar sus bolsas repletas de ropa hasta su departamento en Verona y evitarse la fatiga de cargarlas el resto del día. Depositó las de la pelirroja en su propio hogar y anduvieron el resto de la tarde haciéndola de turistas. Las dos habían utilizado sus mejores galas para su pequeña excursión. Tristemente ninguna hablaba francés, así que, cuando un par de hombres atractivos se acercaron a ellas para invitarlas a pasear junto a ellos no pudieron acordar nada. Aunque Lucy no tenía problema de salir por ahí con ellos (podía cuidarse perfectamente sola en caso de que quisieran aprovecharse de ella), a Erza le fastidiaba sobremanera que no pudiera comunicarse con ellos y viceversa, así que lo dejaron.

—Deberías, Erza —dijo Lucy despidiéndose con un gesto de Alix y Thierry, los hombres que las habían abordado hacía unos cuantos minutos—, pedirle a algún brujo que te haga políglota por realizar un trabajo en lugar de dinero. Así nos evitaríamos estas situaciones.

—Lo pensaré —asintió la aludida, considerando seriamente esa opción—. Pero también necesitaría concederte el don a ti. No quiero hacerla de traductora en tus citas amorosas.

—Sí, yo tampoco te querría haciendo de mal tercio —Lucy bajó la vista hacia su reloj de pulsera y observó la hora—. No creo que sea lo suficientemente tarde como para preocuparme, pero tengo un compromiso nocturno con Levy y otros compañeros de la universidad, así que creo que lo más sensato es regresar ya a casa.

—¿Irán a cazar chicos?

—Iré a cazar chicos, sí —sonrió de medio lado, una sonrisa amarga.

Todos en el gremio, por lo menos la mayoría de las personas no despistadas, sabían que Lucy Heartfilia estaba profundamente enamorada de Natsu Dragneel. La manera en que lo miraba era una señal obvia y, si eso no bastaba, el simple hecho que ella permaneciera fiel a su promesa de solamente hacer equipo con él lo hacía todo más evidente, eso sin contar el nivel de acoso sexual que había soportado por parte del mago sin frenarle realmente. Como siempre, Natsu era el único que no se había dado cuenta y eso probablemente era una de las cosas que más le dolían a la maga estelar.

Ambas mujeres se alejaron de las calles más atestadas de la ciudad del amor en busca de un buen lugar donde cruzar países. Esa era una tarea relativamente complicada. La magia estaba oculta para la mayoría de los humanos y no querían causar revuelo como las chicas que se teletransportaban de un lugar a otro.

—¿Qué tal ese rincón? —señaló Erza a un callejón luego de media hora de búsqueda. Lucy asintió cansadamente. Los tacones la estaban matando.

—Por mí, perfecto.

Se dirigieron a la callejuela y Lucy sacó una de sus llaves plateadas, la que había destinado exclusivamente a su departamento. Era hora de volver a casa.

—Vigila.

Erza echó un vistazo por encima del hombro. No parecía haber nadie mirando hacia donde se encontraban. Es más, parecía que no había gente en las calles.

—Despeja… —las palabras se quedaron atrapadas en su garganta. Erza no se pudo creer lo que veía. Sin decir una sola palabra, la maga se echó a correr dejando a su amiga sola, con el portal a medio abrir frente a ella.

—¡Erza! ¿Adónde vas?

Pero Erza no la había alcanzado a escuchar. Desplazándose con rapidez, cruzó la calle sin fijarse en el tráfico y entró a una pequeña panadería en la esquina. Nada más entrar, el olor penetró en sus fosas nasales y, a pesar de que había comido hasta saciarse apenas unas horas atrás, Erza sintió hambre. Pero ese no era momento de pensar en comida. No había abandonado a Lucy por algo tan nimio como alimentarse.

—Jellal —llamó al hombre que perseguía.

OoOoOoOoOoOoOoO

Jellal miraba a Wendy dormir plácidamente en el sofá de la sala. Ya le había dicho varias veces que, si tenía sueño, debía ir a su cama, pero la niña de trece años seguía sin acatar sus instrucciones y siempre acababa durmiéndose en cualquier parte menos en su recámara. Jellal suspiró un poco y acomodó el brazo colgante de la durmiente en una posición más cómoda. Estuvo tentado a cargar al infante en brazos y llevarla hasta su cama, pero sabía por experiencias anteriores que, si hacía eso, Wendy se ofendería con él. Que ya era una niña grande. Pero, después de haberla visto crecer desde que era un bebé, a Jellal le era difícil dejar de pensar en ella que en poco más que una niña indefensa a la que debía atarle los cordones de los zapatos porque ella no podía.

—Si la sigues mirando así vas a hacerle un hoyo en la cara.

El hombre apartó la vista de la niña y la dirigió a la mujer que había hablado. Yukino se encontraba en el umbral de la sala vistiendo ropa para sus clases de yoga. Jellal supuso que ya eran cerca de las seis de la tarde.

—No puedes culparme por preocuparme por ella.

—No, no puedo hacer eso —concordó con su voz llena de su usual calidez—. Pero sí puedo regañarte por sobreprotegerla. Es Wendy, tú mejor que nadie sabes de lo que es capaz.

Jellal recordó fugazmente la noche de dos días atrás, lo fiera que había estado la niña en contra de las brujas, atacándolas sin piedad, sin tregua ni descanso. A pesar de que su especialidad era la magia curativa, Wendy poseía una gran capacidad de ataque. Era difícil conciliar a la Wendy guerrera con la niña que asistía todas las mañanas al colegio y a la que le revisaba las tareas antes de ir a dormir.

Wendy era una Dragon Slayer, una maga con un tipo especial de magia pues la había heredado de las hadas amorfas, aquellas que los seres humanos habían llamado erróneamente 'dragones'. Ella podía recuperar sus poderes y energía perdida tragando aire, el elemento en el que se basaba su magia. Por esta característica en particular, los Dragon Slayers se creían invencibles, pero, aunque pudieran reponer sus reservas mágicas y energías, su cuerpo seguía siendo humano a diferencia de los fundadores de su línea de sangre, y combatir por largos periodos de tiempo desgastaba su cuerpo en general. Además, aunque Wendy era capaz de curar a los demás, estaba imposibilitada para curarse a sí misma.

—Sigo sin estar de acuerdo en llevarla las próximas noches.

—No diré nada sobre eso —dijo la joven de diecinueve años de corto cabello azul claro—. Da igual lo que opine o si ella quiere o no. La necesitamos.

—Es solo que es muy pequeña.

Yukino sonrió con indulgencia. Jellal nunca pararía de preocuparse por aquellos que se encontraban a su alrededor justo como el caballero que era. La mujer se despidió de él con la mano y abrió la puerta que daba al pasillo del bloque de departamentos. Ella era una maga estelar y, como tal, podía crear portales a cualquier parte del mundo, pero utilizaba sus poderes solamente en caso de emergencia. Prefería, en la medida de lo posible, pasar como una persona normal y no una maga.

Al quedarse en silencio nuevamente, Jellal recostó la cabeza en el respaldo de sillón perezosamente y miró con fijeza el blanco techo de la sala. Se preguntó si lo que estaba haciendo junto a Wendy y Yukino era en realidad lo correcto. Si asesinar a aquellos brujos en realidad era el camino para la paz que tanto deseaban. Sacudió la cabeza para evitar seguir cuestionando sus propias decisiones. Ella había dicho que era la única y mejor opción. No podía dudar a estas alturas.

Cansado por su línea de pensamiento, el hombre decidió salir por la cena para esa noche. A Yukino y a Wendy les gustaban las cosas dulces, principalmente las donas glaseadas de la panadería de la esquina, así que tomó su cartera y salió de su hogar en busca de la comida.

OoOoOoOoOoO

Juvia Lockser observaba desde la acera opuesta de la calle la acogedora panadería de grandes ventanas que se encontraba delante de ella. Su cabello corto a la altura de los hombros se encontraba atado en una coleta baja, como lo ponía siempre que debía cumplir algún recado que Ultear le encomendaba. Su usual ropa en tonalidades blancas se cambió por unos pantalones de chándal negros y una camisa azul turquesa con mangas hasta los codos. Miró hacia el horizonte, donde el sol que se ocultaba creando preciosas tonalidades rojas y naranjas en el cielo, deseando que la noche se comiera el día lo más rápido posible. El trabajo sería más sencillo bajo el cielo nocturno.

—¿Todavía no ha llegado?

—Juvia no ha visto a nadie con la descripción que Ultear nos ha dado —dijo la maga con su extraña manía de hablar en tercera persona cuando estaba emocionada, pues le excitaba saber que estaría siendo útil para su madre adoptiva.

Gajeel, su compañero de misión y Dragon Slayer de Metal, se acomodó a su lado para hacer vigilia junto a ella. La información que Ultear les había dado para realizar el trabajo era realmente vaga. La bruja, después de haber confirmado su visión con sus mensajeros, había destinado sus esfuerzos en descubrir la identidad del sujeto de cabellos azules, pero todo lo que había conseguido era un nombre y un lugar, esa panadería, sin tiempo exacto, solamente sabían que era antes del anochecer.

El Dragon Slayer odió al jodido bastardo que estaba interfiriendo con la magia de Ultear a la vez que estaba ligeramente atemorizado por él. Ultear era demasiado fuerte; el poder de una bruja normal no se podía comparar con el de ella, así que, quien se atreviera a plantarle cara debía ser inmensamente fuerte. Tanto como su ama o incluso más. El simple pensamiento le provocó escalofríos.

Los dos protegidos de la bruja del tiempo esperaron otros quince minutos más hasta que Jellal Fernandes se apareció doblando la esquina. Lo reconocieron por el cabello azul y el tatuaje mágico, invisible a ojos humanos, en su rostro. Sus cuerpos se tensaron automáticamente. Era hora de ponerse en guardia.

—No podemos atacarlo frente a la gente.

—A la mierda con la gente —siseó Gajeel, pero no hizo ademán de saltar en contra de Jellal. Ultear se molestaría con él, además, no era tan descuidado, solo le aburría esperar.

—Espera, Juvia ha visto algo —señaló Juvia con la mirada a una mujer de cabellos rojos que corría desesperadamente hacia la panadería—. Es una maga.

Gajeel concentró su visión en la invitada inesperada. Masculló una maldición por lo bajo.

—¿Su amiga?

—Juvia no lo cree. Él puede ocultar su presencia de una forma antinatural. Ella no.

El mago paseó la vista por el cuerpo de la mujer extraña en busca de algún tatuaje mágico. Encontró la marca que buscaba en el brazo de la muchacha. Cuando la encontró, la reconoció al instante. Era bastante famosa después de todo.

—Una maga de Fairy Tail.

—Juvia está confundida. ¿Qué hacemos con ella? ¿Matarla?

Su compañero chasqueó la lengua.

—Déjate de dramatismos, Juvia. Si se interpone, la hacemos a un lado, si no lo hace, la dejamos ser.

Juvia asintió.

OoOoOoOoOoOoO

—Jellal —llamó Erza al hombre que estaba persiguiendo.

Fernandes volteó en seguida y, debido a que su memoria era buena, la reconoció con facilidad.

—Señorita, un placer encontrarla aquí —contestó en un inglés fluido, pues su última conversación había sido en ese idioma. Si había que ser sinceros, se encontraba sorprendido, no esperaba encontrar a ningún mago cerca de su barrio y menos a la joven que había conocido aquella noche.

Erza apretó los puños en sus costados. ¿Cómo podía lucir tan sereno, tan tranquilo, después de lo que había hecho? Una amarga bilis comenzó a subir por su garganta.

—Necesito hablar contigo —exigió, su tono no daba lugar a réplica, pero aun así él se atrevió a rechazarle.

—Lo cierto es que me encuentro un poco ocupado aquí —respondió Jellal tomando una charola para elegir pan; sus pensamientos junto a una dormida Wendy en el sofá. Siempre que se despertaba de sus siestas moría de hambre y en el refrigerador no había más que comida precalentada o sobras de los días anteriores y ella odiaba la comida fría.

—Vamos a hablar.

Jellal le miró contrariado. Dejó la charola en su lugar y se apresuró a salir del establecimiento, sosteniendo la puerta para que Erza saliera primero. Ella se desconcertó ante semejante acto de caballerosidad. ¿Quién era él? ¿Por qué hacía lo que hacía? No podía conciliar su personalidad actual con la imagen de asesino despiadado que se había creado de él en su cabeza durante las últimas horas. Era descolocante. Como dos personas diferentes. Pero ella iba a descubrir su personalidad real costara lo que costara.

—¿De qué necesitas hablar? —cedió Jellal. No tenían nada en común excepto aquel vampiro que él había despachado en su lugar.

Erza no se anduvo con rodeos. Necesitaba respuestas lo más rápido posible para actuar en consecuencia. Si confirmaba sus sospechas de que él era el asesino de brujas, no dudaría en levantar su espada en su contra.

—Mataste a Radth y a las otras brujas, ¿cierto?

El hombre se sorprendió. Sí, él era el asesino de brujas, pero no esperaba que alguien hiciera la conexión con él tan rápidamente y menos que supiera donde residía. Ese era un problema. Se pateó mentalmente por haber sido tan descuidado. Yukino le reprendería con toda seguridad. Pero en el momento en que vio a la mujer a punto de ser superada por el vampiro, corrió inexorablemente en su ayuda. Había sabido que, si había algún mago cerca, lo mejor era cambiar de blanco, después de todo, vampiros existían en todas partes, pero simplemente no podía ver cómo el esclavo de las brujas atacaba a esa mujer. No era un vampiro ordinario y un mago promedio no podría haber acabado con él sin salir indemne de la escaramuza. Entonces, si ella hubiese muerto allí, por culpa de su omisión, dejando a su familia y amigos a la deriva, no tendría cara con la cual enfrentarse a Wendy, quien había perdido a sus padres por causa del ataque de un vampiro hambriento.

—Tomaré tu silencio como un 'sí'.

La siguiente palabra que pronunció Erza, fue la que utilizaba siempre antes de entrar a una batalla:

Reequipar.


Bueno. Espero no haber metido mucho la pata. Como dije en el primer capítulo, este fanfic nació de un plot bunny por mi necesidad de leer un Jerza atormentado y, joder, los plot bunny tienen pies, pero no cabeza, y estoy trabajando en pulir la idea sin que haya demasiadas incoherencias. Eso no quiere decir que mi trabajo sea perfecto y les pido que, si encuentran algún hueco de trama en la historia me lo hagan saber, para que yo no esté metiendo la pata cada vez más al fondo.

Ahora declaro que, aunque yo tristemente no soy de las autoras que responde cada comentario que les llega (si conocen el número de historias que poseo y en cuanto tiempo las he logrado entenderían por qué) a partir de este capítulo, responderé sus reviews de forma personal en este espacio de abajo que siempre dedico a las notas de autor. Comencemos por el ordene n que me llegaron ^^

Sore-chan: Hola, gracias por tu comentario. Siempre me anima a seguir escribiendo rápido saber que las personas están entusiasmadas con lo que publico.

Boogieman13: Yo… no sé qué decir. Me has dejado completamente sin palabras. Con sinceridad, yo no creo que sea tan buena (me esfuerzo, sí), así que tu comentario me ha emocionado un montón porque estoy desarrollando un tipo de historia que no estoy acostumbrada a escribir y temía que no gustara, y también me has puesto nerviosa. No quiero decepcionarte.

Sabaku no Sandra: ¡Jo! Ya los he juntado nuevamente. No puedo mantenerlos alejados mucho tiempo a estos dos bebés xD aunque sea porque Erza quiere matarle D:

Pepper Blueberry: Estoy tratando de darle más dimensiones a los personajes que las que vemos en Fairy Tail (pelear por el gremio), de manera que la cosa se vea más realista y mis personajes no se vean planos. Espero seguir desarrollándolo todo de manera que sea de tu agrado :D

nansteph14: Oh, sí. El cameo de Winry me hizo tan feliz xD Y sí habrá NaLu, pero ahora mismo no necesito a Natsu en la historia (más adelante), así que su participación estará siendo relegada, además de que el muchacho se encuentra en un conflicto consigo mismo, así que, si Erza es mejor amiga de Lucy, no puede estar muy cerca de ninguna de las dos.

karylandero3: También es la primera vez que escribo algo así (bueno, estoy haciendo cuatro intentos simultáneos con Paradoja, Prosternación y Relancer), así que también me emociona saber hasta donde puedo llegar con estas ideas.

ItzelMtzing:¡Oh! Gracias pro darme el honor de ser tu motivo para usar Facebook. Gracias por pensar que es un buen Jerza a pesar que aún no hay mucho Jerza (desgraciadamente, como hay otras cosas por en medio, el desarrollo será lento). Y, bueno, ahora estamos conociendo un poquito más a Jellal, aunque todavía hay misterios sobre él y su trío D:. Estoy aliviada de saber que no estoy metiendo la pata con Erza. Temía convertirla en un personaje que no es porque, bueno, su personalidad es difícil para mí (¿por qué será que siempre me es difícil acabar de entender las personalidades de mis OTP?). Y no habrá triángulo amoroso, beibi. Respira.

¡Besos embarrados de Nutella para todos!