Capítulo 5: Buscando la Verdad.

Twilight regresó a su casa y lo primero que hizo fue dirigirse a la biblioteca para leer sobre maldiciones y uso de magia negra. Se puso a separar los libros por autor y temática, y empezó a buscar algo que arroje luz sobre el asunto.

Lamentablemente no encontró suficiente información sobre magia negra, sabía que para eso tendría que ir a la sección restringida de la biblioteca de Canterlot. Pero mientras revisaba tomos sobre maleficios y cosas por el estilo se encontraba algunos patrones... aunque no todo le parecía encajar perfectamente en la situación.

Pasó toda la noche despierta leyendo, hasta que salió el sol y Spike apareció buscándola.

-Twilight, ¿qué haces aquí? ¿cómo estuvo la fiesta?-

-No la disfruté mucho, estuve tratando de ayudar a Rarity.-Respondió ella sin quitar la vista de las páginas amarillentas de un libro sobre maldiciones ancestrales.

-¿Qué le pasa?-

-Creo que está bajo algún tipo de maleficio.-Dijo Twilight y cerró el libro.-Al menos las alucinaciones y el comportamiento inusual indican eso, pero no es suficiente. Y ella habla de esas... visiones, como si fueran demasiado vívidas...-

-¿Pero ella está bien?-Preguntó Spike preocupado.

-La verdad no. Actúa de forma errática, hace cosas sin sentido, y todo el tiempo habla de que ve a alguien con ella. Tengo que ir a hablar con la Princesa Luna para que investigue sus sueños, y ya que estaremos en Canterlot, le daré una visita a la biblioteca.-

-¿Nos vamos... a Canterlot?-

-Sí, Spike. Ahora mismo.-

Mientras Spike se iba a preparar una pequeña mochila con cosas útiles, Twilight bostezó y sintió cómo le pesaban los párpados. Iba a aprovechar el viaje en tren para dormir un poco, ya tenía tal agotamiento que su concentración era cada vez menor.

Spike regresó listo, y salieron hacia la estación de trenes. El pueblo recién despertaba, por lo que había pocos ponies caminando por las calles. Por un momento Twilight quiso ir a la casa de Fluttershy a preguntar si estaba todo bien, pero desistió. Ya casi no le quedaban energías.


La estación estaba desierta, por lo que se sentaron en un banquito y esperaron. El guardia leía un periódico con aburrimiento y escupía hacía las vías de vez en cuando. Spike estaba atento y despierto, mirando el paisaje, mientras Twilight veía cada vez más desenfocado y se le cerraban los ojos.

Se sobresaltó con la sirena del tren que se acercaba desde lo lejos. Los dos se levantaron y esperaron hasta que se detuvo frente a ellos. Unos pocos pasajeros se bajaron llevando maletas, y Twilight con Spike subieron y se acomodaron en un compartimento.

Apenas se puso en marcha el tren, Twilight dio una cabeceada y se durmió. Spike se puso a mirar por la ventanilla, aburrido por no tener a nadie con quien hablar y preocupado por lo que Twilight le había contado. Estaba pensando en que hacía apenas una semana Rarity se veía muy feliz, no podía imaginarse en qué se habría metido como para que le caiga encima algún tipo de maldición...

El viaje se hizo un poco largo, hasta que Spike pudo divisar Canterlot a lo lejos y lanzar un suspiro de alivio. Mientras se aproximaban a la estación, Spike movió a Twilight para despertarla. Su amiga se incorporó un poco perdida primero pero reconoció inmediatamente donde estaba. Se estiró y sacudió la cabeza, y miró por la ventanilla. Estar en Canterlot siempre le dibujaba una sonrisa.


El tren se detuvo y ambos bajaron. Twilight dijo de ponerse en marcha hacia el castillo, por lo que enfilaron hacia el lugar por las tumultuosas calles de la ciudad capital.

-Sabes, hace una semana cuando estuve con Rarity cosechando gemas ella se veía tan normal y feliz como siempre... ¿qué le habrá pasado?-Expresó Spike en voz alta, casi como un pensamiento para sí mismo pero esperaba que Twilight le cuente más.

-¿Cosechando gemas?-

-Sí, en la parte baja de las montañas. Había muchas.-

-Como te dije, Spike, no sé exactamente qué le sucede. Pero pienso resolver esto a cualquier precio.-

-¡Y yo te ayudaré!-Agregó el dragón.

-Por supuesto que sí.-

Llegaron hasta las escalinatas del castillo y subieron hasta entrar en el hall donde se encontraban un par de guardias. Twilight se acercó y preguntó por alguna de las Princesas, pero le contestaron que Celestia estaba atendiendo un problema en Las Pegasus. Por otra parte, Luna estaba trabajando en la torre de astronomía.

Twilight insistió en ver a Luna, hasta que uno de los guardias cedió y mandó a llamarla. Los recién llegados se quedaron allí esperando, necesitaban verla cuanto antes y estaba tomando demasiado tiempo. Los guardias miraban a Twilight seriamente, como si les molestase el hecho de haber pedido una audiencia sin cita.

Finalmente llegó Luna preguntándose qué pasaba. En cuanto vio a Twilight y Spike los invitó a pasar a un salón contiguo donde habían varias mesitas y las ventanas estaban cubiertas por gruesas cortinas. Era un lugar que no se usaba con mucha frecuencia.

-Me alegro de verlos aquí, ¿qué sucede?-

-Princesa Luna, necesitamos su ayuda. Rarity, nuestra amiga, está atravesando una situación extraña y aparentemente sus sueños tienen mucho que ver con ésto. Me preguntaba si...-

-¿Puedo entrar a sus sueños?-Se adelantó Luna.

-Sí... así es.-

-No es que me guste mucho hacer eso... pero, ¿cuál es la gravedad real de todo ésto?-

-Se comporta de forma extraña, habla de presencias que sólo ve ella, alucina... anoche asustó a su hermana al encerrarse en su casa sin motivo alguno... -

-Ya veo. Bueno, ésta noche intentaré ver si sucede algo con sus sueños.-

-Y si la Princesa Celestia vuelve, ¿le dirías que quiero hablar con ella? Me quedaré en Canterlot hasta mañana.-

-Claro, Twilight. ¿Algo más?-

-No, Princesa. Gracias.-

-Eres bienvenida en el castillo. Disfruta la estadía.-Dijo Luna y procedió a retirarse.


Hecho esto, Spike y Twilight salieron del castillo en dirección a la biblioteca más grande de Equestria. Era enorme, llena de libros de toda clase. Reunía prácticamente todo el conocimiento mágico de diversos principados, reinos e imperios. Incluso había libros antiguos en otras lenguas.

El edificio tenía un techo elevado e inalcanzable. Estaba repleto de estanterías con libros ordenados por temática y autor. Y hacía el final había una sección apartada, cerrada bajo llave, donde se alojaban todas aquellas obras restringidas que podrían ser peligrosas en los cascos equivocados.

Twilight se acercó a la recepcionista y pidió entrar a la sección restringida junto a Spike. Se aplicaron todas las medidas de seguridad, les tomaron sus datos, los hicieron registrarse y como prevención, les colocaron a cada uno un amuleto contra magia negra y energías nocivas.

Luego, la recepcionista los llevó hasta la puerta bloqueada y la abrió. Les preguntó cuánto tiempo se quedarían, Twilight respondió que hasta la hora de cerrar. La recepcionista hizo un gesto afirmativo y se retiró, bloqueando la puerta y dejándolos en un largo cuarto iluminado por candelabros, donde había unas cuantas estanterías con libros sospechosos, un par de mesas y algunos pergaminos con indicaciones.

Twilight se acercó a la mesa seguida por Spike que miraba inquieto hacia las estanterías. Se oía un sonido como una respiración pesada y algunos libros encadenados se sacudían en sus lugares.

La unicornio leyó las indicaciones en el pergamino. Indicaban dónde estaban los libros de magia negra, dioses muertos, fuerzas del más allá, control de bestias y mucho más. Rápidamente Twilight se dirigió a tomar varios libros sobre maldiciones, tortura mágica, control mental, ilusionismo, invasión de sueños y magia negra pura.

Spike se sentó a su lado, dejó la mochila y sacó material para escribir. Twilight le recomendó que por las dudas no se acerque a ningún libro y se dedique a transcribir pasajes o apuntes que ella le dicte. El pequeño dragón aceptó realizar esa tarea y se preparó rápidamente.

Durante las horas siguientes, Twilight leyó toda clase de atrocidades y cosas espantosas, buscando algo que la ayude a descubrir qué le pasaba a Rarity.

Intentaba identificar algún tipo de maldición específica, luego se puso a pensar en alguna posible combinación de conjuros. Buscó pistas sobre alucinaciones, presencias fantasmales, pesadillas inducidas...

Spike tomaba nota de algunos apuntes que le mencionaba Twilight. En un momento, su amiga cerró un libro de cubierta negra que parecía tener la cara de un pony emergiendo de ella en un gesto agónico.

-Ya es suficiente.-Dijo Twilight y suspiró.

-¿Nos vamos?-Inquirió Spike.

-Sí, éste lugar me está poniendo los pelos de punta.-

Ya hasta le parecía estar escuchando voces susurrantes y un tenue silbido de viento. Dejó todo en su lugar y golpeó la puerta bloqueada, esperando que la escuchen del otro lado.

Pasaron unos minutos donde nadie parecía responder, hasta la puerta se abrió y salieron. La recepcionista alzó una ceja.

-Todavía quedan dos horas.-

-Ya vimos suficiente, gracias.-Contestó Twilight amablemente.

-Muy bien. Hasta luego.-

Se despidieron y salieron de la biblioteca. De acuerdo a las pistas sobre el comportamiento de Rarity y todo aquello que leyó en los libros, Twilight elaboró algunas conjeturas.


Según lo que había descubierto, parecía ser que Rarity estaba siendo sometida a algún tipo de control mental. Una fuerza mágica que además le permitía a su atacante meterse en sus sueños y proyectar ilusiones. Pero seguía teniendo dudas... en primer lugar, ¿quién en Ponyville tendría el poder para hacer eso? No se le ocurría nadie, y aquellos libros malditos detallaban que se necesitaba un contacto cercano con la víctima.

Por otro lado, los libros describían las ilusiones y manipulaciones como cosas muy etéreas. El caso de Rarity planteaba alucinaciones muy vívidas. Ella cree ver algo que realmente está ahí comportándose de forma 'natural', sin desvanecerse ni mostrarse como una proyección. Eso le generaba dudas a Twilight, ya que un comportamiento así apuntaba más bien a fantasmas o espíritus. Sin embargo, los fantasmas no son capaces de invadir una mente de forma tan directa. Los libros detallaban que sí podían provocar paranoia, delirios de persecución y cosas por el estilo, pero no tenían la costumbre de mostrarse frente a su víctima de forma amenazante, interactuar ni mucho menos someter a un pony a ese tormento sin un motivo. Los fantasmas siempre declaran qué es lo que quieren.

A no ser que se trate de un espíritu maldito o vengativo, pero eso se relacionaba con maldiciones ancestrales. Por lo que en ese caso, Rarity podría estar siendo atacada por un antepasado... aunque esa teoría no le cerraba para nada a Twilight.

Dio vueltas sobre toda la información pero nada parecía acercarse al caso real. Sólo le quedaba la esperanza de que Luna pudiese averiguar algo más concreto esa noche.

Twilight regresó al castillo junto a Spike y pidieron ver a Luna una vez más. Ésta vez la Princesa estaba en el salón de los Elementos leyendo un libro, por lo que la atención fue más rápida.

-Princesa Luna, estuvimos en la biblioteca intentando averiguar algo sobre el caso pero nada parece ser lo suficientemente concreto...-Comenzó Twilight.

-¿Visitaron la sección restringida?-Preguntó la Princesa de la noche.

-Sí, y había toneladas de información. Pero nada se ajustaba a ésto. No parece ser una maldición, ni un ataque mágico, ni una venganza ancestral, ni un acecho fantasmal ni un desorden mental, y sin embargo tiene algo de cada uno...-Explicó Twilight sintiéndose abatida.

-Esta noche veré qué puedo hacer. Mi hermana llegará mañana por la tarde, así que entonces podrás hablar con ella.-Dijo Luna.

-Gracias, Princesa.-

-Ya está por anochecer. Hay una habitación preparada en la torre norte.-Les informó la Princesa, y le agradecieron.

Twilight decidió llevar a Spike a cenar algo a la tienda de Joe. El empleado se alegró de verlos y pudieron conversar un rato, hasta que el sueño invadió nuevamente a la joven Sparkle. Spike se comió unos cuantos donuts con café, Twilight prefirió un pastel de chocolate.

Joe dijo que les invitaba todo, así que no tuvieron que pagar. Se despidieron y los visitantes regresaron al castillo para descansar.

Aquella noche Twilight se acostó sumergida en un mar de dudas. Todo le daba vueltas pero no podía hilarlo de ninguna forma. Esperaba que Luna consiga alguna respuesta...