Capítulo 7: El Camino de los Sueños.
Había caído la noche en Equestria y Luna sabía que era hora de trabajar. Iba a cumplir la petición de Twilight, por lo que se retiró a su torre y en la calma que reinaba allí se acostó para liberar su magia. A través de una forma etérea salió de Canterlot y ascendió a un plano más allá de la razón. Se adentró en una especie de nube llena de formas extrañas y colores, el portal a los sueños.
Lo atravesó como hacía siempre, dando un saltito, y vio varios caminos de diferentes colores extendiéndose a lo largo de toda Equestria. Cada camino llevaba a los sueños de algún pony en algún lugar del mundo. Allí era donde caminaba por el etéreo mundo de los sueños, protegiendo a los ponies durmientes. Siempre se mantenía alerta rastreando pesadillas para desbaratarlas y ayudar al soñador con sus problemas; y a su vez también era capaz de detectar cuando alguien estaba teniendo sueños que no debían ser interrumpidos.
Aquella noche tenía una misión diferente. Debía localizar el camino hacia los sueños de Rarity e ingresar casi a la fuerza, buscando algún tipo de anomalía o malestar. Viendo todas las vías que se abrían frente a ella, empezó a dejarse llevar por sus instintos... y dio con una línea color perla que tenía detalles celestes brillando a su alrededor. Tomó ese camino, mirando hacia los costados y viendo todos los demás allí presentes. Podía saltar a otro en cualquier momento, pero no iba a desempeñar tareas de patrullaje en aquella ocasión.
A su alrededor todo parecía ser una nebulosa de color lavanda con luces de todos los colores brillando con mayor o menor intensidad en diversos puntos. Empezó a extrañarse por el hecho de que al seguir el camino y entrar en el área de influencia de los sueños de Rarity todo parecía volverse de color celeste opaco, con tonos acercándose a la escala de grises. Algo indicaba que los sueños allí estaban siendo turbulentos.
Hacia el final del camino encontró la nube de color celeste y gris que representaba el mundo metafísico de la mente de Rarity. Ingresó atravesando aquella esponjosa superficie lentamente y se encontró en la boutique de la unicornio.
El lugar estaba a oscuras y en silencio. Los trucos de las pesadillas no podían engañarla, ella podía ver perfectamente la escena. Había muebles, maniquíes y una gata caminando por allí. Nada era relevante, por lo que empezó a rastrear el aura de Rarity para localizarla.
Emitió una luz azulada desde su cuerno e inmediatamente visualizó un aura blanca a lo lejos. Para su sorpresa, vio un aura verde en la misma dirección. Claramente algo no cuadraba...
Comenzó a caminar hacia las auras repasando todos sus conocimientos sobre el mundo de los sueños, pero aquello no parecía estar en su memoria más inmediata. Sin dudas era una anomalía poco habitual, y estaba dispuesta a averiguar qué era.
Siguiendo el rastro llegó a una puerta al otro lado del salón. La atravesó revelándose ante ella un pasillo cuya fuente de luz roja no parecía provenir de ningún lugar. Contempló la escena: Un corredor largo, casi interminable. Velas sobre el lado derecho en fila hacia el final. Y cortinas negras en las paredes blancas teñidas de rojo.
En cuanto se dio vuelta vio que la boutique ya no estaba. En su lugar veía un hall sin salida con un par de columnas. Hizo un poco de magia y convirtió el hall nuevamente en la boutique. Aquellos cambios repentinos de localización eran un indicio de ansiedad e inestabilidad en los sueños de los ponies. Ante esa pista Luna decidió prepararse, era claro que Rarity estaba en un estado de alteración.
Regresó su atención al rastro del aura y comenzó a caminar por el pasillo. Se oían susurros incomprensibles detrás de las cortinas, por lo que Luna decidió quitar la que tenía más cerca.
Al hacerlo se encontró viendo a una Rarity potrilla protestando frente a una roca enorme en medio de una montaña. Rápidamente Luna se dio cuenta de que eso era un recuerdo... pero estaba manipulado mágicamente.
El recuerdo se repetía constantemente, y los susurros no provenían del mismo. A través de la ventana veía a Rarity casi gritándole a la roca, pero no se la escuchaba. Sólo se oían esos murmullos constantes que no decían nada claro.
Luna intentó disiparlos con su magia y lo había conseguido por un momento, pero regresaron. Miró fijamente la escena. Empezó a darse cuenta que aquello estaba en el sueño pero no pertenecía a él. Era algo ajeno que estaba allí... ¿pero con qué propósito?
La Princesa tenía una gran experiencia en este tipo de cosas. Muchas veces se había encontrado unicornios que mediante magia manipulaban sus propios sueños, pero aquello parecía involuntario. Sintió un escalofrío, como si una brisa hubiese pasado repentinamente a sus espaldas, y decidió continuar.
Se imaginó que detrás de cada cortina se encontraría algo similar. Los susurros no cesaban, y por más que lo intentaba, no podía descifrar qué decían. Eran varias voces hablando una encima de la otra, pero por los sonidos algo indicaba que en algún punto repetían lo mismo varias veces.
Tras avanzar un poco más, Luna notó que el aura verde desaparecía misteriosamente, como si se desvaneciera en el aire. Sin embargo, todas aquellas anomalías de los susurros y el escenario seguían presentes.
Llegó a una puerta con un pequeño espejo encima. Al verse en el reflejo no notó nada fuera de lo normal, por lo que procedió y entró en la habitación de Rarity. Allí habían varios muebles, un espejo de pie y una cama. Sobre la misma estaba la unicornio acostada mirando hacia el techo.
Al escuchar los pasos, la pony se giró hacia la Princesa y se incorporó.
-¿Princesa Luna?-
-Rarity, ¿cómo están tus sueños?-Preguntó ella directamente.
-¿Esto es un sueño?-
-Te lo garantizo. Estás dormida en el hospital de Ponyville, lo supe al llegar.-
-Hice algo terrible... no sé qué pasó... -Expresó Rarity atropelladamente levantándose y acercándose a la Princesa.
Sin embargo, una barrera invisible las separaba.
-Cuéntame.-Pidió Luna amablemente.
-Ataqué... a una de mis mejores amigas... sin poder controlarme. Pero no era ella... era...-Rarity hizo una brusca pausa y retrocedió hasta la cama.
Luna empezó a sentir una corriente mágica en ese instante. Dudaba que sea Rarity, por lo que se puso en alerta.
-¿Quién era, Rarity?-Preguntó Luna usando su potente voz Real.
En ese instante notó que se producía un destello a sus espaldas. Volteó y se encontró viendo un salón blanco con una mesa en el centro donde habían joyas y piedras preciosas de todo tipo. Emanando un aura verde se encontraba Rarity del otro lado de la mesa.
Sus ojos parecían apagados, pero la miraban fijamente. No tenía expresión alguna, casi parecía una inquietante marioneta idéntica a la unicornio. Luna pudo escuchar a Rarity detrás de ella moviéndose y emitiendo un gritito, por lo que se dispuso a intervenir.
La doble seguía inmóvil, mirándola. La Princesa se acercó y usó su magia para alterar la escena, pero apenas pudo hacer desaparecer algunas joyas. Todo lo demás permaneció allí, lo que le hizo darse cuenta de que aquello era completamente ajeno a Rarity.
-¡Revela tu naturaleza!-Ordenó la Princesa y lanzó un rayo mágico contra la réplica.
El impacto hizo que el ser se desvaneciera en el aire, pero a pesar de eso la Princesa podía percibir su presencia. Aún rondaba en los sueños de Rarity...
Sintió un casco sobre su lomo. El contacto era frío y real, aquello no pertenecía al etéreo mundo de los sueños. Luna giró la cabeza y se encontró frente a frente con un rostro alargado, de ojos blancos y brillantes, y facciones hundidas. Parecía un cadáver momificado. Su cuerpo lucía igual, decrépito y repulsivo, como si estuviese a punto de desarmarse por completo. Pero Luna sabía que a pesar de su aspecto, ese ser no era para nada débil. Había resistido un ataque directo de ella, la Princesa de la Noche.
-¿Qué eres?-Preguntó Luna casi en un susurro.
-Un mito, algo que cuentas a los potrillos para asustarlos por las noches. No tienes nada que hacer aquí, alicornio.-La voz era ronca y arrastraba las palabras. El tono era claramente amenazante, e irrespetuoso para con una Princesa.
-¿Cómo te atreves?-Masculló Luna, iracunda.-¡Te ordeno que te retires y dejes de atormentar a ésta pony!-
Luna quitó el casco del otro de un golpe y trató de hacerlo desaparecer con su magia, pero fue imposible. El extraño ser seguía allí, observándola fijamente sin expresar ninguna emoción.
La frustración crecía en la Princesa. Mientras lo miraba pensando qué hacer, el misterioso intruso se desvaneció en el aire y ,como si fuera un espectro, se acercó a Rarity. Al ver esto, la Princesa se teletransportó hacia el aura de la unicornio y apareció a su lado. El extraño invasor estaba allí, del otro lado.
La habitación cambió a un cuarto circular lleno de cortinas negras en las paredes. Todo tenía una curiosa iluminación verde que no parecía provenir de ninguna fuente allí presente. Rarity estaba en el suelo con los cascos sobre la cabeza y los ojos abiertos, mirando hacia la nada.
A un lado se encontraba el extraño, y frente a él la Princesa Luna. En medio de ambos Rarity temblaba y murmuraba cosas que parecían incomprensibles, pero Luna las entendía. Podía descifrar lo que estaba sucediendo, aquel balbuceo era una repetición de frases sin sentido dirigidas a nadie.
-Déjala, por favor.-Pidió Luna sin quitar la vista de la unicornio.
Los ojos del extraño brillaban intensamente.
-No puedes hacer nada, ¿verdad, alicornio?-
Tras un silencio en el que la Princesa y el ser frente a ella se fulminaron con la mirada, Luna suspiró con pesar.
-¿Quién eres?-
-No lo entenderías.-
Luna se dio vuelta y miró hacia las cortinas. Algo en toda la situación no le cuadraba para nada. ¿Cuáles eran las intenciones de ese extraño ser? Ella podía sentir una magia muy fuerte, más allá de la que emanaría un simple espectro. Pero si él había estado conviviendo con Rarity por todos estos días, ¿qué buscaba? Era como si la torturara lentamente, un poco cada día...
Luna decidió hacer algo que era completamente ilegal. Su hermana estaría terriblemente enfurecida si se enterase, pero la situación ameritaba medidas fuera del protocolo. Por lo que se dio vuelta de forma desafiante y se acercó a Rarity.
Usó todo su poder para crear una barrera que las envolvió a ambas y separó al extraño, enviándolo hacia la pared. Las ondas mágicas lo mantenían inmovilizado, pero no duraría más que unos pocos minutos...
Entonces Luna acercó su cuerno a Rarity y entró directamente en sus recuerdos. Comenzó a buscar patrones similares a los de aquella noche en pesadillas pasadas. Vio al ser extraño presente en todos los recuerdos de Rarity, incluso en situaciones donde había otros ponies presentes pero nadie parecía poder verlo. Y entonces el fulgor esmeralda...
Aquella luz particular estaba presente en todos los sueños variando su notoriedad, pero también en un momento previo a todo eso. Pudo ver, a través de los ojos de Rarity, una zona de tierra y rocas repleta de gemas. Spike estaba con ella llevando una carretilla y excavando. Ya tenían unas cuantas piedras preciosas de diversos colores, pero entonces Rarity se acercó a un punto donde Spike había excavado antes y apuntó su cuerno al suelo. Podía darse cuenta que Rarity percibía algo particular allí abajo.
Spike empezó a cavar velozmente mientras Rarity mantenía su mirada allí. El dragón levantó sus garras, sosteniendo un diamante esmeralda que brilló bajo la luz del sol y deslumbró a Rarity con un destello verde muy intenso. Tenía el tamaño de un casco y algo anaranjado resplandecía desde el interior. Luna pudo notar que Spike hacía una disimulada expresión de extrañamiento mientras Rarity se acercaba y tomaba el diamante con su magia. La Princesa pudo sacar en claro que Rarity había sido atraída por el hipnótico brillo que se distinguía dentro del diamante. Luego un momento de claridad, regresando a casa y agradeciendo a Spike.
Las noches siguientes llenas de visiones y pesadillas...
En eso, la barrera cedió y una oleada de aire helado golpeó a Luna directamente y la arrojó a varios metros. Al alzar la vista se encontró frente al rostro del extraño, que pronto asumió la forma de la mismísima Luna.
-No hay nada que puedas hacer.-Murmuró su réplica y se dirigió a Rarity.
Una fuerte corriente de viento se movía en círculos dentro de la habitación, creando una especie de tornado. Las cortinas se rasgaron, revelando cientos de recuerdos distorsionados.
Luna intentó acercarse pero aquello desafiaba sus poderes mágicos. Vio que la réplica se aproximaba a Rarity y se paraba frente a ella.
-¡Levántate!-Ordenó, elevando la voz.
Rarity se incorporó y la miró. En ese instante la réplica le dio un golpe en el rostro con uno de sus cascos y la hizo caer al suelo.
-¡Rarity!-Exclamó la Princesa, pero parecía no poder escucharla. La iluminación de la sala se iba volviendo progresivamente de color rojo, y a la vez parecía oscurecerse.
Mientras la réplica seguía atacando a Rarity, Luna comprendió que la oscuridad que inundaba al sueño se enrarecía con algunos destellos y formas abstractas. Todo empezaba a ponerse confuso.
Rarity retrocedía con el cuerpo pegado al suelo y cubriéndose la cabeza. Al levantar la vista vio a la Princesa Luna atacándola nuevamente. Esta vez la hizo quedar boca arriba y se colocó frente a ella.
La réplica echó una mirada a la Princesa que estaba inmóvil a varios metros detrás del muro de viento y perdiéndose en la oscuridad.
-Adiós.-
El extraño ser en la forma de Luna volvió a mirar a Rarity que temblaba y tenía los ojos cerrados. La réplica se apoyó en sus patas traseras y levantó las delanteras, y a continuación cayó con fuerza sobre el abdomen de la unicornio.
Lo último que Luna llegó a escuchar fue un grito agudo y desgarrador. La habitación completa desapareció bruscamente y se encontró de vuelta en su torre, donde todo estaba en calma.
Miró hacia todos los rincones, alterada. Tenía la respiración acelerada y un nudo en la garganta. Supo que en ese último instante Rarity había despertado, por eso no pudo permanecer en su sueño.
Había sido testigo de algo horrible e irreverente. Pudo concluir que la amenaza era externa y estaba ligada al diamante esmeralda, como si el objeto fuera un emisor. Pero no le quedaba en claro la conexión, ¿cómo es que atrapó a Rarity y para qué?
Luna se levantó y salió trotando de su torre. Pasó por los pasillos iluminados por antorchas y la luz del luna hacia el otro lado del castillo, donde llegó finalmente a una puerta doble de aspecto imponente y custodiada por un par de guardias.
-¿Está mi hermana?-
-Sí, Princesa. Está aquí desde que cayó la noche.-Informó el guardia.
-Bien, necesito pasar.-Dijo Luna abriendo la puerta.
-La Princesa sabe que Twilight...-Estaba reportando el guardia pero Luna cerró la puerta tras ingresar.
La habitación era espaciosa, tenía una cama grande, un escritorio con pergaminos, varias bibliotecas llenas de libros y una chimenea. Frente al fuego se encontraba Celestia, oyendo el crepitar de las llamas.
-¿Qué te perturba tanto, hermana?-Preguntó la Princesa del día girando su cabeza hacia Luna.
-Algo terrible. ¿Sabes que Twilight está aquí, verdad?-Luna se acostó junto al fuego, frente a ella, mientras hablaba.
-Sí, me informaron. ¿Qué pasó?-Celestia sonaba intrigada, probablemente por el hecho de que si estaba sucediendo algo grave, ¿por qué Twilight no le había escrito?
-Una de sus amigas, Rarity...-
-Sí, el Elemento de la Generosidad.-Dijo Celestia haciendo un gesto afirmativo.
-Ella misma.-Confirmó Luna.-Bueno, Twilight llegó diciendo que Rarity estaba teniendo pesadillas muy vívidas y se comportaba de forma inusual, como errática y alucinando. Me llamó la atención, así que acepté entrar en sus sueños...-
-¿Y qué pasó, Luna?-
-Desde que entré en sus sueños noté algo fuera de lugar. Una magia que no pertenecía a Rarity, y sin embargo estaba allí presente. Esa misma magia manipulaba el sueño, y llegó a enfrentarme.-
-¿Pudiste identificar si era un espíritu?-Inquirió Celestia con serenidad.
-Es... algo más que eso. No tenía el comportamiento normal de un espíritu ni nada parecido, se mostraba consistente y a la vez enigmático. Los seres etéreos son fáciles de comprender porque no piensan, siempre expresan lo que quieren. Éste no dejó nada en claro.-
-Podría ser una proyección...-
-No, hermana. Sea lo que sea no encaja en nada de ésto, tenía aura propia. Era como si él y Rarity estuviesen soñando lo mismo... en el mismo sueño. Y poco pude hacer contra él, era bastante poderoso.-
Celestia se mantuvo en silencio, pensativa. Evidentemente estaban ante un caso bastante particular.
-Lo del aura derriba cualquier teoría. El invasor estaba físicamente ahí mismo.-Expresó Celestia.
-Sí. Pero descubrí algo que parece estar vinculado a él... un diamante esmeralda que Rarity debe tener...-
-¿Cómo sabes eso?-Interrumpió Celestia.
Luna sabía que su hermana se daría cuenta. Mientras se preparaba para responderle, iba pensando en justificarse. Tenía un motivo real para hacerlo.
-Entré directamente en los recuerdos de Rarity.-Contestó la Princesa de la noche, agachando un poco la cabeza.
-Sabes que eso es peligroso. Si llegabas a borrarle un recuerdo o alterar algo...-
-¡Tenía que hacerlo! ¡El otro estaba frente a mí, burlándose! ¡Atormentándola!-Exclamó Luna defendiéndose.
-Cálmate, Luna.-Dijo Celestia con severidad.-No voy a cuestionar eso, sólo espero que hayas tenido cuidado.-
-Lo tuve.-Puntualizó Luna.
Hubo unos pocos segundos de silencio incómodo. Celestia carraspeó.
-¿Y qué descubriste?-
-Un diamante esmeralda. Por alguna razón llamó especialmente la atención de Rarity, fue como algo hipnótico. En los recuerdos y pesadillas siguientes apenas se lo ve físicamente, sin embargo su resplandor esmeralda es casi permanente.-
-Debe ser el vínculo. ¿Y qué pasa con Rarity, exactamente?-
-Twilight sabe más que yo. Los recuerdos son confusos, ella ve a ese extraño... pony aberrante... en todos lados. Incluso estando despierta. Noté comportamientos muy raros, ideas vagas de cosas horribles... ¿qué más puedo decirte, hermana? Básicamente está sometida a una tortura psicológica constantemente.-
-Me refiero al sueño, ¿qué hace ella?-
-Ah. No mucho, me di cuenta que le tiene miedo. Se comporta de manera pasiva, perdió el control total de su mundo metafísico personal.-
Todo aquello impresionó a Celestia, la situación no hacía más que ponerse peor con cada nuevo detalle.
-Tenemos que actuar rápido. Iré a despertar a Twilight para regresar a Ponyville. Quiero que te quedes custodiando los sueños, especialmente los de Rarity, por si sucede algo.-
-Ella se despertó durante la pesadilla, pero bueno, veré si volvió a dormirse.-
-Por favor.-
Las dos se levantaron y salieron de la habitación. Los guardias, extrañados por lo inusual del horario, las siguieron como hacían siempre.
Luna se desvió a su torre, y Celestia tomó un pasillo hacia la habitación donde descansaba su joven aprendiz.
-Pueden esperar aquí.-Dijo la Princesa a los guardias, quienes se detuvieron inmediatamente.
Celestia dio unos golpecitos a la puerta y abrió. Vio a Twilight durmiendo tranquilamente en su cama, y a Spike en un pequeño catre a su lado.
La Princesa se acercó a su estudiante y la movió suavemente usando uno de sus cascos. Twilight abrió los ojos lentamente y parpadeó, confundida. Gracias a la luz que entraba del pasillo por la puerta abierta distinguió el rostro de Celestia.
-¿Princesa?-Preguntó la unicornio, regresando al mundo real.
-Arriba, Twilight. Necesito que Spike y tu estén listos en diez minutos.-
La joven unicornio empezó a espabilar e hizo un gesto dubitativo.
-¿Qué sucede?-
-Nos vamos a Ponyville. Tu amiga necesita ayuda.-
