Resumen:

Sasuke siempre ha sabido que todos en su Clan eran naturalmente afines al fuego, algo que él mismo siempre anticipó heredar, pero jamás hubiera podido imaginar de qué otras formas, exactamente, eso podía expresarse.

Advertencias:

Sasuke es un desastre (hormonal), pensamientos oscuros (y sucios), es un idiota con todos menos Naruto, personajes mayores, era genin, desarrollo del lore del Clan Uchiha, lenguaje medianamente grosero.


Hola de nuevo! Me disculpo por la tardanza, pero estas últimas dos semanas han sido realmente intensas para mí, y es probable que las próximas tres también lo sean, así que es posible que me vuelva a tardar en subir la siguiente historia.

En esta historia todos los personajes son tres años mayores que en el canon, por lo que tienen alrededor de 15 años.


Siempre supo que una de las tantas razones por las que su Clan solía destacarse, era por su predisposición natural al uso de ninjutsu de fuego, pero jamás hubiera sido capaz de imaginar hasta dónde exactamente eso podría traducirse a otros… aspectos… en su vida.

La manera en que sucede es sencillamente ridícula. Es fulminante, caótica, explosiva y también extraordinaria en la forma en que sólo Naruto alguna vez podría ser: impetuosa, impredecible y tan ardiente, como la fuerza de la naturaleza que le ha dado su nombre. Lo deja sintiéndose tan fuera de lugar, desorientado y devastado, languideciendo por una nueva clase de agonía.


Instintivamente salta ante los cientos, tal vez miles de agujas de hielo del ataque del falso ninja cazador, y piensa: esto es todo. Esto es todo, y no podría estar más aliviado de saber que al menos le consiguió a Naruto una oportunidad de vivir.

En ese único instante durante el que genuinamente se siente morir, tan agonizantemente largo que es como si se extendiera hasta el infinito no piensa en su Clan, o en su venganza, ni en Él. En cambio, todo en lo que puede pensar es en lo mucho que realmente le hubiera gustado verla cumplir su sueño, así que se asegura de hacerle saber que tiene que lograrlo antes de finalmente ceder a lo que entonces piensa que es su final.

Luego se despierta, no tiene idea de si horas o días después, en la misma habitación en la que habían dejado a Kakashi para que pudiera recuperarse, totalmente desorientado sólo para encontrarla profundamente dormida, sentada en una silla junto a la cama en la que él está, con la mitad superior de su cuerpo tirada sobre el colchón, sus manos aferrándose a una de las cobijas, y no puede evitar preocuparse por la posición tan incómoda en la que está.

A pesar de todo lo que su cuerpo protesta por el esfuerzo, se las arregla para subirla por completo a la cama sin que se despierte, aunque esto último realmente no es un gran logro, considerando que ella siempre ha tenido el sueño ridículamente profundo. Es entonces que se toma su tiempo para revisarla en busca de heridas, y al no encontrar nada suspira aliviado. No tiene idea en ese momento, pero ha activado inconscientemente su Sharingan, quemando para siempre este instante en sus recuerdos.

La escasa luz de la luna que entra por una de las ventanas hace resplandecer su largo cabello dorado, y en una suerte de experiencia extracorpórea, incapaz de resistir a la tentación, de pronto lo está acariciando. Todo en lo que puede pensar es en que no puede creer que nunca antes hubiera notado lo suave que es.

Algún tiempo después siente que el sueño amenaza con abrumarlo, pero se aferra a la consciencia, pensando en cómo eligió sacrificar su vida por la de esta niña tonta, cuestionándose a sí mismo por esa flagrante falla en su capacidad para ordenar sus prioridades, hasta que se da cuenta de que extrañamente está en paz con su decisión. La revelación de que no se arrepiente de haberlo hecho, y que más bien lo haría de nuevo lo golpea como un puñetazo en la cara.

Sabe que por la mañana se estará retractando de estos pensamientos, porque sería como traicionar a todo su Clan, pero aquí y ahora no podría importarle menos. Entonces se acomoda para dormir, y en un acto de absoluta audacia, mucho más propia de Naruto, la abraza, diciéndose a sí mismo que no es porque quiera asegurarse de que ella estará a salvo toda la noche.


Excepto que esa mañana no se está retractando de cada pensamiento que tuvo por la noche porque ni siquiera tiene la capacidad de pensar en nada que no sea la absolutamente mortificante situación en la que se encuentra.

En algún momento durante la noche ella se acomodó dándole la espalda y abrazando su brazo derecho como si fuera una almohada, pero esa más bien es la parte menos incómoda de todo.

A pesar de todo lo que a Naruto le encanta burlarse de él, no es de hecho inconsciente sobre cierto tipo de temas, pero al carajo si nunca se le ocurrió que su cuerpo algún día lo traicionaría así.

Está tan intensamente sonrojado que siente que toda su sangre se le ha ido a la cara… o bien, toda la sangre que ya no está acumulada en cierta zona entre sus piernas… oh, por todos los dioses. Esto no puede estar pasando.

Como si la vida ya no lo odiara lo suficiente, ella está retorciéndose de la manera en que él sabe que lo hace cuando está a punto de despertar, pero es incapaz de hacer nada porque está totalmente paralizado por la vergüenza y el pánico de ser descubierto.

Finalmente logra reaccionar, quitándosela de encima e inmediatamente huye al baño y se encierra. Hace todo lo posible por tratar de recordar qué se supone que se debe hacer en este tipo de situaciones, pero lo único que se le ocurre es de hecho lo que menos quiere hacer, no sólo porque el motivo de su excitación está literalmente al otro lado de la puerta, probablemente ya despierta, sino porque nunca antes ha intentado tocarse a sí mismo y no tendría idea de qué diablos hacer.

De pronto se le viene a la mente algo que tal vez podría funcionar, y antes de incluso darse cuenta de lo que está haciendo, ya ha abierto toda la llave de agua fría de la regadera, metiéndose debajo del chorro helado con toda la ropa puesta, pero eso es lo que menos le importa.

Se siente absolutamente miserable y como la peor clase de persona del mundo por siquiera pensar de esa forma en Naruto, quien a veces es más como una niña de la mitad de la edad que realmente tiene… oh, dioses.

El agua helada y la ropa empapada pegándose a todo su cuerpo sólo empeoran lo terriblemente sucio y culpable que se siente, y ni siquiera cree tener la energía para incluso empezar a desnudarse…

Dioses, no cree que alguna vez podrá volver a mirar a Naruto a los ojos.

Y por supuesto, los dioses eligen ese preciso momento para mostrarle lo mucho que deben despreciarlo, porque ella está tocando la puerta.

—¡Oye, bastardo!¡Apúrate, que necesito usar el baño! —, ora en silencio por piedad, porque eso todavía está lejos de terminar de bajar, apenas dándose cuenta de que no tiene nada con qué cambiarse. Qué estúpido, absolutamente idiota, no puede dejar de recriminarse… ¡¿Cómo carajo es esta su vida?!

—¡Pues ve y usa otro baño! ¡Tonta! —, es lo único que se le ocurre decirle para tratar de hacer que se vaya, pero su voz sale tan ahogada por todo el estrés que está seguro de que más bien ella hará todo lo contrario y se quedará para burlarse de él.

—¡No soy una tonta! ¡Bastardo! —, casi puede sentir físicamente esa patada que le da a la puerta del baño, y si casi se desmaya del puro alivio cuando la oye salir de la habitación, nadie nunca tendrá por qué saberlo.


Entonces sí, ya sabía que la gran mayoría de las personas en su Clan estaban naturalmente predispuestas al uso de ninjutsu de fuego, a veces rayando en el borde de la piromanía, algo que él mismo siempre había esperado heredar con gran anticipación, pero nunca que surgiera de esta… forma...

Tampoco que sería tan arrasador que lo dejaría dudando aún más de su propia cordura, tan escasa como lo ha sido desde esa noche, al punto de cuestionarse si, en lugar de haber recibido miles de agujas de hielo, no más bien recibió un genjutsu aún más poderoso e ineludible que aquél en el que Él lo había encerrado hace tantos años.

Por mucho que esto último sea bastante improbable, aún no lo ha descartado del todo. Realmente no le parece natural la fuerza y la rapidez con que de pronto sucedió.

En los días y semanas posteriores a esa fatídica misión, no puede dejar de pensar en Naruto y dedicarle toda su atención cada vez que están cerca, ya sea durante el entrenamiento o las misiones, en los que continuamente se vuelve más… difícil para él concentrarse, lo que lo lleva a perder ante ella y luego a tener que invitarla a comer ramen, y no puede evitar descubrir cada vez algún pequeño nuevo detalle que lo deje fascinado y anhelando por más, no exactamente de una forma inocente.

Es innegable en este punto: está profundamente enamorado de su compañera de equipo, y no tiene idea de qué hacer o cómo confesarlo.

No es un enamoramiento casto o incluso dulce, como siempre imaginó que probablemente sería un primer enamoramiento, como en todos esos cuentos que solían leerle antes de dormir.

Es todo lo contrario, de hecho, (y qué avergonzada de él estaría su madre), porque al parecer todas esas hormonas por las que nunca antes tuvo que preocuparse, han elegido finalmente darse a conocer con toda la contundencia de un biju arrasando una aldea, haciéndole tener sueños húmedos casi cada noche, despertándose a veces con su ropa interior totalmente arruinada, y pensamientos tan sucios sobre todo lo que le encantaría hacerle y… oh, dioses…

Ahora se siente como un pervertido aún peor que Kakashi, quien sólo ha exacerbado todavía más su perversión al regalarle toda la colección de esos libros en cuanto se dio cuenta de su creciente dilema, y él siendo tan idiota como para leerlos…

Por supuesto, como el shinobi que se supone que es (aunque dados los más recientes acontecimientos ha comenzado a dudar de si realmente puede considerarse a sí mismo como uno), ha realizado una profunda investigación que sólo lo ha dejado todavía más desconcertado, consultando todo lo que ha podido encontrar en el muy extenso archivo de su Clan.

Ya había tenido la impresión de que la intensidad con la que siempre había percibido sus sentimientos tal vez no era del todo… ordinaria, pero no sabía cuán acertada era esta afirmación, no sólo para él sino para todos en su Clan, quienes también eran conocidos como el Clan que más profundamente ama.

Lo cual, dioses… al principio le pareció demasiado cursi y ridículo, y más como el tipo de cosas de las que las chicas de la academia hablarían, pero indagando aún más, se encontró con todo un tratado sobre etapas, nada menos, en que las distintas intensidades del amor y la manera en que uno lo siente se pueden clasificar dentro del Clan, y los riesgos que cada una implican.

Porque, por supuesto, el amor también tenía que ser un asunto aún más peligroso para todos ellos de lo que ya lo es para el resto del mundo.

Iniciando por el afecto, que por lo regular es la primera forma en que un Uchiha ama a alguien más y también la más suave, en su mayoría asociada a la simple amistad o a un enamoramiento leve o incipiente, realmente no representa un gran peligro, para la persona en cuestión o para quienes los rodean.

Continuando con el apego, que suele referirse a las relaciones entre familiares, amistades más profundas, o a un amante ya más serio. Aquí es donde empiezan los verdaderos peligros: la pérdida de la persona objetivo de este tipo de amor puede llevar a una terrible depresión, los primeros indicios de la locura, una mayor agresividad, y, por supuesto, a la maduración del Sharingan hasta su última etapa (un detalle realmente interesante, pero no en lo que se enfoca por el momento).

Escalando directamente a la devoción, regularmente asociada a familiares directos (padres, hermanos, hijos, etc.), amistades de larga data y gran profundidad, y desde luego, a la persona indicada, (que es un término del que apenas se está enterando). Los peligros son mucho peores que con el apego, además de que aquí prácticamente se vuelven un sello explosivo andante.

Y finalmente, el tipo de amor menos frecuente, que casi se cree que es un mito, está la obsesión. No se tienen muchos datos sobre a quiénes se refiere, aunque puede hacerse algunas ideas, ya que sobre eso realmente nunca se habló, pero lo que sí se sabe es que definitivamente es el tipo más peligroso y destructivo de amor.

Se dice que el repentino debilitamiento y decaimiento del Clan durante la era de los Clanes en guerra, hace unos 500 años, precisamente se debió a este tipo de amor: el entonces heredero del Clan perdió a su prometida, quien también había sido su mejor amiga de toda la vida y probablemente objetivo de una obsesión, volviéndolo loco y llevándolo a atacar a todos sin distinción.

Se las arregló para eliminar a varios miembros del Clan, muchos de ellos entre los más hábiles e incluso a su propio padre, hasta que finalmente lo detuvieron… de la única manera en que podían.

También se sospecha que la deserción y posterior ataque de Uchiha Madara a la aldea, al Clan y al Shodai Hokage se podría haber debido a una obsesión por su hermano.

Descubrir todo esto de hecho ha sido bastante esclarecedor, aunque no lo suficiente, y lo deja preguntándose si tal vez, sólo tal vez, Itachi no había tenido una obsesión con Shisui, pero tampoco se detiene en esto porque ahora mismo está teniendo una crisis existencial.

Realmente no quiere sugestionarse o hacerse ideas erróneas, pero cree que él podría haber saltado directamente hasta la devoción: ya agoniza sólo de pensar en Naruto, y ni siquiera él mismo sabe qué haría si algo le pasara.

De ser ese el caso, también significaría que ella es su indicada: un Uchiha sólo se enamora verdaderamente una vez, y de hecho también puede ser peligroso (vaya sorpresa) si el enamoramiento no es correspondido, ya que el simple rechazo puede llevar a una inestabilidad emocional, mental, depresión, agresión y básicamente todos los peligros de las cuatro etapas en una intensidad variable. Como si ya no tuviera suficientes problemas.

Jamás en toda su vida imaginó que llegaría el día en que estaría sufriendo por una chica, destinando cada instante de vigilia a pensar en ella, tanto que prácticamente se olvidaría de su venganza jurada hace casi una década, pero simplemente no puede evitarlo.

Pero en todo caso, piensa, se supone que todo esto es normal dentro de su Clan, ¿verdad? Nunca hubiera tenido la oportunidad de resistirse porque ya está en su naturaleza sentirse así, y además… él mismo dijo que sólo tenía dos ambiciones en la vida, ¿verdad?... simplemente nunca aclaró en qué orden las haría, y no es como si al final importara si las va a cumplir ambas.

Habiendo llegado a tal conclusión, finalmente se atreve a descartar cualquier aprensión sobre sus recién despertados… deseos… y es con renovado valor que decide dejar de preocuparse por el cómo, y simplemente hacer algo que sería más el estilo de Naruto: lanzarse sin dar oportunidad a preguntas, y por lo tanto a una negación.


Esa tarde, como ambos suelen hacer, se quedan después de que el entrenamiento en equipo haya terminado, entrenando por su cuenta. Algo que podría volverse… peligroso… para él en cualquier momento, considerando la clase de… ideas, que su mente incitada por sus impulsos más básicos suele tener cada vez que está cerca de ella.

Últimamente, por dichas razones, ha estado teniendo serios problemas con tratar de mantenerse al día con Naruto, a pesar de que debería ser todo lo contrario, dado que finalmente ha despertado su tan ansiado Sharingan.

Aunque por supuesto, ella no tiene idea de esto, por lo que siempre que logra superarlo las risas de absoluto deleite iluminan sus lindos rasgos, algo que a su vez lo distrae todavía más, y a pesar de que realmente no lo hace a propósito, muchas veces ha pensado en dejarla ganar sólo para verla sonreír.

Y otras tantas veces ha pensado en dominarla por completo, derribándola al suelo y atrapándola debajo de él con su peso mucho mayor, y… sí…

Eso siempre avanza de tantas maneras tan distintas en su mente, que desde que empezó a tener este tipo de pensamientos supo que algún día lo intentaría. Y ese día es hoy, decide.

Ella se lanza hacia él sin ningún tipo de plan, como siempre, y en un acto de destreza superior, como hace semanas no ha podido lograr, él esquiva su intento de puñetazo, engancha su tobillo con el de ella, lo que le hace perder el equilibrio, y con la palma de la mano abierta empuja su pecho para hacerla caer al suelo.

Sin darle tiempo de reaccionar, él ya está sentado encima de ella a horcajadas e inmovilizando sus dos brazos contra el suelo. La mirada de absoluta confusión en su cara le parece terriblemente encantadora; es obvio que no esperaba que él la venciera con tanta facilidad.

—¡Bastardo! ¡¿Qué... —, no la deja terminar, más bien haciéndola callar con un profundo beso. Aunque es obvio que ninguno de los dos tiene experiencia alguna en esto, él no retrocede, incluso en los primeros segundos en que ella lucha contra él, hasta que finalmente se rinde.

Se permite disfrutarlo, porque literalmente ha agonizado por este momento durante semanas, pero finalmente se aleja antes de que su mente y su cuerpo puedan traicionarlo frente a ella. Por supuesto, ella aprovecha la ventana de una oportunidad para invertir sus posiciones, con todo y la restricción de los brazos… lo que definitivamente no debería permitir porque también ha tenido tantas fantasías sobre esta posición exacta...

—¡¿QUÉ DIABLOS FUE ESO, BASTARDO?! —, activa su Sharingan para poder recordar cada detalle de ella en este momento: la furia que irradia su mirada, el bonito sonrojo que la cubre hasta donde puede ver, y probablemente más allá, la manera en que su cabello resplandece contra la luz del atardecer, todo se suma para reafirmarle que ella es su indicada, potenciando aún más su resolución para seducirla.

—¡¿Qué crees tú que fue, idiota?! —, la falta de negación de lo que acaba de pasar evidentemente la deja aturdida, lo suficiente para que él pueda volver a superarla, dejándolo una vez más encima de ella. La mira directamente a los ojos, y desafiando a todo lo que alguna vez imaginó que sería capaz de pensar, no puede evitar estar agradecido de que ella no tenga idea de lo que su dojutsu puede ser capaz, de que no aparte inmediatamente la mirada.

—¡¿Tienes alguna idea de lo que me has hecho?! —, ahora ella está más confundida que enojada, y él se permite finalmente expresar toda la frustración por el desorden que ahora es su vida, todo por culpa de esta chica, tan brillante y ardiente que se ha preguntado si tal vez no ha sido bendecida por Amaterasu. La confusión da paso a la incredulidad, y con gran indignación ella le responde:

—¡Yo no te hice nada! —, ella trata de forcejear con él, pero su agarre nuevamente es demasiado firme y se rinde de inmediato, dejándose caer derrotada contra el suelo, declarando su enojo al voltear la cabeza, exponiendo por completo su cuello, lo que pinta una imagen realmente… encantadora (incitante) para él… dioses, necesita un respiro o terminará arruinando esto. Se le ocurre entonces, que no tiene por qué ser el único afectado por la cercanía del otro.

—Sí, lo hiciste, Na-ru-to —, deletrea su nombre, como si estuviera probando cada letra. Inmediatamente la siente tensarse debajo de él, y sonriendo engreído, se inclina lo suficiente para hablarle suavemente al oído, e inspirándose en las tonterías que ha leído en todos esos libros, usa el tono de voz más grave que puede lograr y lentamente le dice: —¿Qué más esperabas que pasara, si cada momento desde que nos conocimos no has hecho nada más que acaparar toda mi atención? —, sabe que la manera en que su respiración se ha entrecortado y sus pupilas se ha dilatado será material para muchas futuras ensoñaciones…

—¿D-de qué estás hablando? —, pregunta vacilante mientras un nuevo tipo de sonrojo se apodera de ella. Él se aleja apenas para poder ver correctamente su reacción, pero ella, tan audaz como siempre, vuelve a mirarlo a los ojos, como si lo desafiara a retractarse o a mentirle: es evidente que ambos saben exactamente de qué está hablando.

—De lo que crees que estoy hablando. Entonces, ¿cuál será tu respuesta? —, sostiene su mirada e intenta trasmitirle con ella toda la seriedad y profundidad de sus sentimientos, como si fuera una situación de vida o muerte porque para él podría volverse muy literal en cualquier instante.

Ella jadea tan suavemente que probablemente no lo hubiera notado si no estuviera usando su Sharingan, y decide que esta razón para usarlo podría volverse fácilmente su favorita. Puede ver cada detalle de ella con perfecta claridad, por lo que es testigo del instante en que ella ha tomado su decisión, mucho antes de que lo diga en voz alta:

—Sí—, finalmente libera sus manos, y de inmediato ella lo atrae hacia sí. Él, por supuesto, cumple con su demanda felizmente y piensa:

Esta es la mejor idea que ha tenido en años.


Dos días después sucede una confrontación por su nueva relación con su compañera de equipo (y pronto su compañera de vida, si tiene algo que decir al respecto), y aunque ya sabía que sería algo inminente, viene de la última persona que hubiera imaginado. Es decir, ¡él mismo fue quien lo alentó para empezar!

Esa mañana, por primera vez desde que se volvieron un equipo, sintió un miedo mortal por su sensei. Nunca hubiera imaginado que el jonin perpetuamente impuntual que lee porno en público alguna vez pudiera llegar a ser tan aterrador, pero él simplemente no lo entiende: ¿qué le dio la impresión de que estaba interesado en Sakura?... ¡Dioses, es Sakura!

Sólo cuando le asegura que no, todavía no han hecho nada más allá de besarse (piensa rectificar eso lo antes posible), y que sus intenciones son totalmente genuinas (si acaso no tan inocentes), finalmente lo deja ir, pero no sin antes amenazarlo con arruinar todas sus posibilidades de tener descendencia si alguna vez se atreve a lastimar a Naruto. Lo cual nunca pensaría en hacer, porque ella lo haría mermelada de Sasuke primero, pero lo deja realmente desconcertado: no tiene ningún sentido que se altere así por el mismo escenario por una de sus alumnas, pero que por la otra lo apruebe.

Supone que tal vez podría deberse a que Naruto, a diferencia de Sakura, realmente no tiene a nadie a quién preguntarle sobre este tipo de cosas, pero tampoco es como si Kakashi estuviera siendo un gran ejemplo a seguir para él. Es decir, ¡literalmente le regaló una colección de libros de porno! ¡¿Qué más esperaba que pasara?!

Lo cual sería un absoluto error de mencionar, pero al final no lo puede evitar. Tal vez ha pasado demasiado tiempo cerca de Naruto, porque por una vez puede apreciar la efectividad de los comentarios repartidos como ataques: inmediatamente lo deja sin palabras, y en medio de la euforia que siente por esta victoria, lo remata amenazándolo con decirle a Naruto que fue él quien le dio todas esas ideas.

Él lo mira incrédulo, incapaz de formar ninguna palabra y ni siquiera trata de impedir que se vaya, lo que lo deja sintiéndose realmente presumido. ¿Quién diría que derrotar a un jonin sería tan fácil?


La tan esperada confrontación con Sakura, por otra parte, es mil veces peor.

Para antes del final de esa misma semana, ella de alguna manera se las ha arreglado para sumar 2 y 2, y no obtener un 5, y darse cuenta de que realmente nunca tuvo alguna oportunidad con él.

A él simplemente no le habla durante otra semana entera, pero a Naruto la hace llorar esa misma tarde, enfrentándola a solas, diciéndole sólo los dioses y ellas saben qué clase de estupideces. Lo deja ansiando prenderle fuego a todo ese insípido cabello rosa del que siempre ha estado tan obviamente orgullosa, pero no lo hace. Si ni siquiera logra controlar sus impulsos más violentos ahora que su relación apenas ha empezado, quién sabe de qué tipo de cosas sería capaz después. No precisamente por el bien del resto del mundo, pero no quiere asustar a Naruto.

Al final de esa semana, Sakura finalmente se disculpa, lo que debe implicar una gran cantidad de nueva madurez de su parte, pero sigue dejando la dinámica del equipo un tanto arruinada durante casi otras dos semanas, hasta que Naruto se harta y se la lleva para una tarde de unión de equipo, lo que sería una idea brillante si no se hubiera olvidado literalmente de la mitad del equipo.

Kakashi entonces lo voltea a mirar expectante, y él simplemente le dice que ni siquiera lo piense.


Casi dos meses después, durante la segunda etapa de los exámenes chunin, su equipo es atacado por una supuesta kunoichi de Kusagakure, que luego se revela como Orochimaru, uno de los shinobi más peligrosos en la actualidad, según Sakura. Esto por sí mismo habría llamado su atención, probablemente no de una forma tan negativa, pero en el instante en el que se atreve a lastimar a Naruto lo suficiente como para dejarla inconsciente, se ha ganado su absoluto odio. Es un sentimiento tan crudo y oscuro, que en conjunto con la desesperación que siente por saber si su devoción (tal vez incluso ya su obsesión, pero no está muy seguro) está a salvo, lo lleva a la total maduración de su Sharingan.

Esto, por supuesto, no pasa desapercibido para el bastardo serpiente, quien con renovado fervor intenta… ¿morderlo? ¿Es en serio?, pero claramente ignora por completo la historia de su Clan y su relación tan volátil con el amor, considerando que Naruto literalmente está usando su símbolo, lo que es toda una declaración a los ojos del mundo.

En un acto desesperado, trata de imitar lo poco que ha visto del chidori de Kakashi, y contra todo pronóstico funciona, logrando perforar parte de su cráneo antes de que se retire.

Entonces sucede algo realmente repulsivo: es como si se vomitara a sí mismo ¡¿qué diablos?!, y procede a compararlo con Itachi, diciéndole que está mucho más avanzado de lo que esperaba, que muy pronto podría alcanzarlo y que él podría ayudarlo con eso, lo que sólo le gana un mayor odio de su parte.

Por supuesto que todavía tiene toda la intención de matar a Itachi, no sólo por vengar a su Clan, sino también como una misericordia. Habiendo revisado más extensamente los registros de su Clan, ha llegado a la conclusión de que la locura los persigue, y que esto es aún más cierto entre la familia principal, por lo que no debería haber sido una sorpresa que Itachi (y probablemente él también, en algún punto) hubiera resultado como lo hizo. Seguro que debe ser un infierno tener que estar en un mundo en el que ya no está tu obsesión. Sólo será una cortesía de su parte reunirlos de nuevo, piensa.

El bastardo serpiente, por una vez, parece realmente aturdido, probablemente por su falta de correspondencia, pero antes de que pueda aprovecharse de su distracción, ya se ha ido.

Es probable que nunca se dé cuenta, pero su inmediato odio por este individuo ha cambiado irreversiblemente el curso de la historia.


Efectivamente, nuestro muy confundido Sasuke ha sido víctima de la terrible, horrible combinación de hormonas adolescentes, la naturaleza obsesiva de su Clan, y una predisposición inherente hacia su otra mitad espiritual, por lo que ha resultado en un desastre absoluto que nunca más se separará de Naruto, pobre e inocente Naruto (sal de ahí en cuanto puedas, sus intenciones no son nada inocentes, quiere hacerte cosas…)

Que los dioses se apiaden de cualquier idiota que se atreva a hacerle daño, porque Sasuke seguro que no lo hará XD

Pero ya hablando en serio, a mí me ha encantado escribir esto, incluso si la idea original no tiene nada que ver con lo que resultó (a veces cuando planeas una cosa, te sale otra completamente diferente XD). Ha sido realmente emocionante crearle todo un trasfondo a los sentimientos del Clan con el mayor historial de locura en la historia, y también quería darle una razón realmente poderosa a Sasuke para que no intentara negar sus propios sentimientos, aunque ni siquiera yo me esperaba que más bien los abrazara, esta cosa se escribió sola. Y así resultó en las cuatro etapas del amor, que me saqué de la manga XD

Por cierto, no es que la familia principal sea más susceptible a caer en la obsesión, más bien es que las distintas encarnaciones de Indra lo son. Sasuke no tiene idea de los verdaderos motivos de Itachi, pero sus acciones le han dado la impresión incorrecta. Y también me gusta pensar que entre Indra y Asura, y Madara y Hashirama, hubieron varias encarnaciones. No sé, me parece mucho más interesante que pensar que sólo han sido 3 iteraciones.

Esta ha sido la primera vez que me atreví a escribir algo no tan general audiences, y creo que no lo hice tan mal, no? Tal vez algún día me atreva a escribir algo más... intenso XD

Creo que esto es todo por ahora, espero que tengan un gran día, tarde o noche donde sea que estén, hasta luego!

PD: Una diculpa por responder hasta ahora, Genesis, no había visto tu comentario en Dulzura, pero muchas gracias, realmente lo aprecio (insertar corazoncito aquí, que FFN no me deja XD)