Capítulo 8: Al Borde del Abismo

Ya era de noche y el hospital estaba en silencio. Fluttershy había conseguido permiso del doctor Stable para quedarse junto a Applejack, ya que no le habían permitido pasar la noche con Rarity.

Eso la inquietaba. Los médicos estaban seguros de que algo andaba mal con la unicornio y podía representar algún peligro. La habían internado en una habitación de la tercera planta, sin compañeros de cuarto.

Por otro lado, Applejack había ingresado en una habitación del primer piso. Quiso irse en cuanto le verificaron las heridas, pero determinaron que necesitaba descansar. Había recibido unos cuantos golpes, por lo que debía recuperarse.

Sus amigas la visitaron en cuanto supieron lo que había pasado. Ella les agradeció pero les pidió que también vean a Rarity, cosa que hicieron.

Sin embargo, Rarity no se había mostrado muy comunicativa. Se la veía cada vez más extraviada, algo que le rompió el alma a Fluttershy.

Unas horas después, entrada la noche, Rainbow Dash y Pinkie se retiraron del hospital para descansar y regresar en la mañana. Fluttershy decidió quedarse, y el doctor no tuvo problema.

Ya era de madrugada, y la habitación estaba a oscuras. Algo de luz de luna entraba por la ventana, dando sobre el rostro de Applejack que dormía profundamente. En aquella habitación dormían dos pacientes más, detrás de biombos cuyas cortinas se encontraban cerradas.

Fluttershy estaba sentada en una silla, a unos metros de la cama de Applejack, mirando hacia la ventana. Tenía los ojos cansados y de vez en cuando bostezaba, pero no podía dormirse. Una permanente sensación de intranquilidad la mantenía despierta y preguntándose qué harían los médicos con Rarity. Le daba miedo que pensaran que estaba loca o algo así, ella sabía que no era eso. Podía inferir que pasaba algo más. Siguió perdiéndose en sus pensamientos, abstrayéndose de todo lo que la rodeaba...

Hasta que inesperadamente, en el profundo silencio de la noche, escuchó un grito desde lo lejos. Inmediatamente se puso de pie, y se percató de algunos murmullos detrás de los biombos, por lo que supuso que los otros pacientes también lo escucharon.

Fluttershy salió al pasillo y vio que las luces se encendieron de forma repentina. Comenzaron a escucharse más gritos desde la distancia, eran muchas voces diferentes. La pegaso sintió un vuelco en el corazón, e impulsivamente salió corriendo hacia las escaleras.

Al cruzar un pasillo pudo ver a una enfermera que también iba velozmente hacia el piso superior. Aparentemente se había corrido algún tipo de alerta a todo el personal.

En el segundo piso ya pudo ver más enfermeras y personal de seguridad subiendo a la tercera planta. El griterío se escuchaba cada vez más fuerte, pero aún así Fluttershy siguió adelante. Lo único en lo que pensaba era en llegar a la habitación de Rarity y ver qué estaba pasando.

Ni bien puso un casco en el tercer piso, un pony pasó ladrando a su lado. El paciente comenzó a bajar las escaleras pero fue retenido por un miembro de seguridad.

Se encontraba en el ala psiquiátrica. El pasillo era un caos, lleno de pacientes corriendo de un lado a otro. Varias enfermeras, médicos y ponies de seguridad estaban frenando a todos los que podían, regresándolos a sus habitaciones y calmándolos.

Fluttershy pasó entre ellos y llegó hasta la habitación de Rarity, pero entonces el guardia Vigilance le salió al paso.

-¿Qué haces aquí? ¡No es seguro!-

-Señor, mi amiga está ahí dentro...-

De pronto el doctor Stable junto a la enfermera Redheart apareció empujando una camilla donde Rarity iba inmóvil.

-¡A un lado! ¡Rápido!-Exclamó el médico, haciendo que Fluttershy y Vigilance se hagan a un costado.

Al ver pasar la camilla, Fluttershy miró a Rarity que tenía los ojos abiertos de par en par. Un hilo de sangre le caía por una de las comisuras. La imagen le resultó tan chocante que no pudo discernir si estaba viva o...

Miró hacia el interior de la habitación y vio la cama revuelta, una lámpara titilando en el suelo, y sangre... manchas por el techo, sobre las sábanas y algunas en el piso. Una enfermera estaba dentro, mirando incrédula el estado de la habitación.


Fluttershy empezó a correr hacia los que llevaban a Rarity. Los pacientes de aquel sector aún estaban fuera de control, y tuvo que esquivar a varios de ellos así como miembros de seguridad. Pudo escuchar a uno gritarle a otro que corra la voz de cerrar todas las puertas del segundo piso hacia abajo.

La pegaso alcanzó a Rarity, que era llevada hacia el final del pasillo donde había una puerta doble. Mientras la enfermera empujaba la camilla, el doctor unicornio usó su magia para preparar un tranquilizante.

-Muy bien.-Murmuró mientras aplicaba la inyección a Rarity.

-¿Qué pasó?-Preguntó Fluttershy, exaltada.

-¡Ahora no!-Exclamó el doctor tratando de apartarla.

Los ojos de Rarity se cerraron lentamente. El medicamento estaba haciendo efecto. Así llegaron hasta un cuarto de azulejos donde había equipamiento médico de diverso tipo y algo que parecía un puesto de seguridad, que se encontraba vacío.

-En serio, pequeña, necesito que me des un momento.-El doctor usó su magia para ponerse un barbijo. Redheart hizo lo mismo.

Fluttershy asintió nerviosamente y salió. Escuchó correrse unas cortinas a sus espaldas y se quedó en el puesto de seguridad.

Los gritos del pasillo habían disminuido considerablemente, lo que significaba que poco a poco el personal del hospital recuperaba el control del ala de pacientes psiquiátricos.

Pasó una hora allí. La tercera planta volvía a estar en silencio. Un par de ponies de seguridad y una enfermera regresaron al puesto, donde se encontraron a Fluttershy. Ella les contó por qué estaba allí, a lo que la enfermera le permitió quedarse pese a la negativa de los sujetos de seguridad.

La pegaso preguntó qué había sucedido. Nadie estaba muy seguro, los guardias simplemente dijeron que de un momento a otro escucharon un grito y acto seguido los pacientes se descontrolaron. Parecía como si algo los hubiese perturbado demasiado.

La enfermera no agregó mucho más, salvo que fue una de las primeras en llegar a la habitación de Rarity, donde había sangre desparramada de forma poco natural y la unicornio seguía expulsando más por la boca. Fluttershy se estremeció y sintió un leve mareo al escuchar eso. No podía hacerse más que una imagen horrible, mientras sentía una creciente angustia llenándole el pecho.

Otra hora más. El doctor Stable salió corriendo las cortinas y quitándose el barbijo. La enfermera Redheart se quedó junto a Rarity, aplicándole otra inyección.

Antes de que Fluttershy dijera nada, el doctor le pidió que lo acompañe a su oficina. Ella accedió, por lo que salieron de la tercera planta y fueron hasta el primer piso. Todo el recorrido fue en silencio, con sólo sus cascos resonando al caminar. La calma reinaba en el hospital después de toda la locura que se había desatado unas horas atrás.

Entraron en la oficina, el doctor encendió la luz y se ubicó detrás de su escritorio. A sus espaldas tenía una biblioteca llena de libros y un mapa de anatomía equina. Fluttershy se sentó en una silla frente a él y lo observó sin decir nada. Stable tomó la iniciativa de romper el silencio.

-Rarity va a pasar el resto de la noche en el centro de tratamiento intensivo. No encontré ninguna causa natural para tal pérdida de sangre, pero después de eso quedó en un estado muy delicado. En una primera vista no parece tener daños en los órganos, pero el asunto es tan extraño que le haré una revisión más minuciosa.-

-¿Ella está... en peligro?-Preguntó Fluttershy en un hilo de voz.

El doctor carraspeó e hizo un gesto de preocupación.

-No sacaré conclusiones precipitadas, pero sí está muy delicada. Francamente no entiendo lo que pasó. Lo siento.-

Una expresión de congoja se manifestó en el rostro de Fluttershy mientras sollozaba. Cerró los ojos y tomó aire, sintiendo que se desvanecía. El doctor se levantó inmediatamente y la sostuvo antes de que cayera al suelo. Con su casco libre le dio un golpe a un interruptor que tenía sobre su escritorio.

Pocos segundos después llegó la enfermera Snowheart velozmente. El doctor le indicó que Fluttershy se había desmayado, que la lleve a alguna habitación.


En ese preciso instante un carruaje de la Guardia Real aterrizaba en las cercanías del ayuntamiento de Ponyville bajo la luz de las estrellas. El cielo nocturno estaba despejado, y una brisa recibió a Twilight, Celestia y Spike cuando bajaron.

El pequeño dragón aún estaba muy somnoliento, pero sabía que lo necesitaban, por lo que hacía su mejor esfuerzo por permanecer despierto.

Durante el viaje Twilight y Celestia habían compartido todo lo que sabían. Habían llegado a la conclusión de que Luna obtuvo la clave en su incursión en los sueños de Rarity al descubrir el diamante esmeralda. Le preguntaron a Spike si recordaba ese día, y concretamente esa piedra preciosa, a lo que el dragón respondió afirmativamente. Ahora la misión consistía en tratar de localizar ese objeto y destruirlo.

Sin embargo, algo daba vueltas en la mente de Celestia. No estaba muy segura de qué estaban enfrentando, pero creía que se relacionaba con un antiguo mal que había estudiado hacía muchísimo tiempo. No quería adelantarse a nada ni alertar a Twilight, por lo que se guardó esas sospechas.

Los pegasos de la Guardia Real agitaron sus alas. Celestia les pidió que se queden allí y esperen nuevas instrucciones. A continuación siguió a Twilight y Spike hasta la boutique de Rarity.

El pueblo estaba silencioso, todos dormían. Apenas se oía el silbido del viento y el crujir de las ramas de los árboles, junto a los cascos avanzando sobre la tierra. Twilight lideraba el camino, acercándose cada vez más a la lúgubre boutique.

Llegó hasta la puerta principal y golpeó, esperando respuesta. Ninguna de ellas sabía que Rarity estaba en el hospital, y que Sweetie Belle seguía en la casa de la familia Apple. A Luna se le había pasado el detalle cuando reportó la información a su hermana.

Volvió a golpear, sin obtener respuesta. Miró a la Princesa con una expresión inquisitiva, a lo que ella le hizo un gesto afirmativo.

La joven estudiante usó su magia para destrabar la puerta, pero al hacerlo se dio cuenta que en realidad no tenía echada la llave. Simplemente estaba cerrada. Al pasar, Opalescence se acercó a ellas maullando.

Twilight encendió las luces mientras Celestia echaba una mirada a su alrededor. La gata blanca siguió maullando y dando vueltas.

-Debe tener hambre.-Observó Spike.

-Sí, es probable.-Twilight avanzó y entró en la cocina, buscando algo para darle.

Celestia se acercó hasta las escaleras y miró hacia arriba. Escudriñó la oscuridad y trató de escuchar algo, pero no parecía haber nadie más en el lugar.

Una vez que Twilight le dio de comer a Opal, regresó al salón y todos subieron hasta las habitaciones. Chequearon ambas y no se encontraron a nadie.

-Esto es extraño... a no ser que Rarity aún esté con Fluttershy... pero Opal...-Mascullaba Twilight.

-Busquemos la fuente de este mal. Spike, ven.-Dijo Celestia.

Ingresaron en la habitación de Rarity, que aunque estaba destrozada Twilight la reconoció. Habían muebles destruidos, paneles de la pared arrancados y un espejo hecho pedazos en el piso. La preocupación aumentó al descubrir algunas manchas de sangre en el suelo.

-¿Qué pasó aquí?-Se preguntó la joven en voz alta.

Spike estaba revisando los objetos que estaban dispersos por el suelo como resultado de la destrucción de los muebles. Habían joyas, cuadernos, libros y más cosas desparramadas por toda la habitación.

Celestia y Twilight miraron bajo la cama y en uno de los muebles. Buscaron sin éxito durante unos cuantos minutos, hasta que Twilight se encontró un diamante esmeralda en el fondo de un cajón.

Lo levantó con su magia y se lo acercó a Spike.

-¿Será éste?-

El dragón lo miró un momento y comenzó a negar.

-No, no es ese. El que encontró Rarity era un poco más grande y tenía algo naranja dentro.-

En efecto, el diamante que encontró Twilight era relativamente pequeño y no tenía ningún fulgor particular. Reanudaron la búsqueda pero no encontraron nada.

-Deberíamos mirar abajo, en la parte del taller.-Sugirió Twilight, y Celestia asintió.

Salieron de la habitación y fueron hasta la planta baja, donde estaban los maniquíes, roperos y demás.


Empezaron a revisar cajones, compartimientos, cofres... hasta que Twilight se encontró otra vez algo llamativo. Un diamante esmeralda del tamaño de un casco... con un débil brillo anaranjado en el interior.

-¡Spike, Spike!-Llamó Twilight con tono apremiante.

El dragón llegó corriendo y al verlo confirmó que era ese. Celestia se acercó y lo levantó con su magia. Lo llevó frente a sus ojos y lo inspeccionó detenidamente.

-Esto... me lo temía.-Murmuró la Princesa.

-¿Qué...?-Preguntó Twilight, sorprendida.

-Creo saber qué es esto. No hay tiempo que perder, debemos destruirlo.-

-Pero Princesa...-

-Te lo contaré luego, Twilight. Ahora terminemos con ésto.-

La Princesa colocó el diamante en el suelo y retrocedió. Los demás hicieron lo mismo, incluso Opal que los observaba desde la distancia.

-Cuando te diga, atácalo con lo más potente que tu magia te permita.-

-Sí, Princesa.-

Ambas se prepararon, y a continuación lanzaron cada una un rayo mágico que llegó hasta el diamante, rodeándolo en una estela púrpura y amarilla. Fuertes destellos llenaron la habitación, iluminando incluso los alrededores de la boutique.

La madrugada se acercaba a su fin, por lo que algunos ponies que empezaban a levantarse sintieron curiosidad por lo que estaba sucediendo y se acercaron a ver.

Fue entonces que el misterioso diamante comenzó a emitir un fulgor verde. El naranja se había apagado, hasta que en una fracción de segundo se intensificó poderosamente y produjo un estallido.

El diamante reventó en pedazos, haciendo que los vidrios y espejos de la boutique también estallen. Un fuerte resplandor verde y naranja iluminó Ponyville por un momento, y luego se apagó.

Celestia se acercó a los restos y los observó fijamente. Estaban inmóviles, completamente devastados. Spike llegó desde la cocina con una escoba.

-Bárrelos, Spike.-Pidió Twilight mientras Celestia se alejaba.


Al salir se encontraron con una multitud que miraba en silencio hacia la boutique. En cuanto vieron a la Princesa hicieron una reverencia. La sorpresa iba en aumento, todos se preguntaban qué estaba pasando.

Celestia hizo un gesto con su ala izquierda y los invitó a prepararse para un día espléndido. Hecho ésto se volvió a Twilight y le dijo que tenía que ir a cumplir con su trabajo.

-Pero Princesa, el diamante...-

-Ya está destruido. Un mal ancestral vivía ahí, nunca pensé que me encontraría uno de esos objetos.-

Twilight estaba confundida, no entendía de qué hablaba la Princesa.

-No comprendo...-

-Te enviaré el libro que detalla cosas como ésta. Existe una sola copia, y está en mi biblioteca. Ahora debo irme.-

Se despidió de su estudiante y regresó al carro de la Guardia Real. Twilight estaba extrañada por el comportamiento de la Princesa, era como si... como si estuviese asustada o alarmada por algo...

Pero lo más importante... ¿se habrían terminado las pesadillas y visiones?