Capítulo 9: Reuniones.

Tras unos minutos procesando lo que acababa de suceder, Twilight volvió la vista a la boutique y vio a Spike parado bajo el umbral con una mirada confusa. Ella le hizo un gesto para que se acerque, mientras los curiosos que habían rodeado el lugar se alejaban.

-¿Qué hemos hecho, Twilight? ¿Está Rarity a salvo ahora?-

-No lo sé, tendremos que buscarla. Deberíamos ir a la casa de Fluttershy.-

El pequeño dragón hizo un gesto afirmativo y se puso a su lado cuando enfilaban hacia la vivienda de la pegaso. Poco a poco comenzó a salir el sol, disipando las sombras y arrojando sus rayos tibios sobre el silencioso pueblo. Parecía como si una sensación de malestar se hubiese propagado por todo Ponyville. Twilight lo veía en los rostros de los demás ponies, que se veían molestos o preocupados. El haber destruido aquél diamante no le daba ninguna tranquilidad, podía notar algo en el ambiente…

Tras caminar durante varios minutos llegaron a la casa de Fluttershy. Los animales iban de un lado a otro como siempre, pero la joven se dio cuenta de que no había alimento en ningún recipiente de los alrededores. El día recién comenzaba, Fluttershy acostumbraba a levantarse temprano para atender a las mascotas. Pero aquella mañana no parecía estar allí.

Twilight golpeó la puerta varias veces, sin obtener respuesta. Spike estaba silencioso, probablemente inmerso en sus pensamientos. Ella no quería asustarlo ni preocuparlo, pero no podía evitar mantener una constante expresión de sospecha y no soltar ni una palabra. Sin que nadie se asome, Twilight decidió entonces ir a la granja de los Apple.

-¿Pero Fluttershy…?-Comenzó Spike en voz baja.

-No está. A lo mejor está en el bosque… buscando algún animal.-Dijo Twilight, interrumpiendo. Sus palabras no fueron tranquilizadoras para Spike.

Caminaron un buen rato más, ya con el sol en alto, hasta la granja. Al llegar vieron a la abuela Smith sentada en una mecedora, y a Big Mac trabajando en unas plantaciones. Decidieron acercarse al hermano mayor de Applejack para preguntar si sabía algo.

-Buenos días, Big Macintosh.-Saludó Twilight tratando de sonar cálida.

-Buenas.-Contestó el otro sin dejar de trabajar.

-Queríamos saber… si sabes dónde está Applejack, o dónde está Fluttershy…-

Big Mac dejó de hacer lo que estaba haciendo y miró a Twilight con seriedad.

-Mi hermana está en el hospital. Tus amigas también estuvieron allí. No sé mucho más.-

-¿Qué?-Fue lo primero que salió de Twilight.- ¿Pero… están bien? ¿Qué pasó?-

-AJ está bien, fue algo leve. Tus otras amigas estaban preocupadas, una más fue internada.-

-No lo puedo creer…-

-Deberías ir.-Agregó Big Mac.

-Sí, lo haré inmediatamente. Gracias.-

El hermano de Applejack hizo un gesto de asentimiento y volvió a sus tareas. Twilight subió a Spike a su lomo y echó a correr a toda velocidad hacia el hospital de Ponyville. Por el camino escuchó fragmentos de conversaciones entre ponies donde hablaban de que algo inusual había sucedido en aquél lugar. Eso hizo que aumentasen la preocupación e incertidumbre de Twilight. Empezó a exigirle aún más a su cuerpo, para llegar lo antes posible.

A medida que se acercaba al hospital, vio un par de carretas y varios guardias de seguridad. Algunos estaban subiendo pacientes, por lo visto para trasladarlos a otro lugar.


Ella pasó al lado de los presentes y entró en el hall. La sala estaba algo concurrida, con vecinos de Ponyville, pacientes, guardias y enfermeras. Algunos parecían estar sacando a sus parientes de allí, otros "pedían explicaciones". El ambiente estaba muy caldeado, todos gritaban, y Twilight miró hacia todas las direcciones, hasta ver a Rainbow Dash y Pinkie ubicadas en un par de sillas cerca de uno de los mostradores.

Se aproximó junto a Spike y les llamó la atención. Ellas los vieron y se levantaron, luego caminaron hasta donde estaban.

-Twilight, Spike; cuánto nos alegra verlos.-Dijo Pinkie y les dio un abrazo a cada uno. Se correspondieron los saludos, y entonces Twilight se vio en la necesidad de obtener respuestas.

-Chicas, ¿qué está pasando?-

-No lo sabemos, llegamos hoy temprano y el lugar era… esto.-Señaló Rainbow Dash. Las discusiones de los ponies allí presentes iban subiendo de tono.

-¿Pero y las demás?-Inquirió Twilight.

-Applejack está en una habitación del primer piso, heridas leves.-Contestó Pinkie en voz baja.

-Y Rarity… en la tercera planta. Ayer tenía muy mal aspecto.-Al decir esto, Rainbow Dash advirtió que Spike bajó la mirada al suelo. Tarde se dio cuenta de lo que había dicho, se movió nerviosamente.

-¿Dónde está Fluttershy?-

-Ayer dijo que iba a quedarse toda la noche. Hoy no la encontramos, llegamos aquí y vemos éste desastre… no sabemos dónde está. Pensamos que está en este lugar, en algún lado.-Rainbow habló en voz baja, como si quisiera que nadie más la escuchase.

Twilight meneó la cabeza, sin saber qué hacer. Las discusiones que los demás ponies estaban teniendo en ese hall le crispaban los nervios. Hizo un gesto a sus amigas para acercarse al mostrador.

Al verlas, la enfermera Redheart se adelantó y les informó que no iban a permitirse visitas ese día.

-Pero es urgente, de verdad. Nuestra amiga es Rarity, necesitamos verla.-Pidió Twilight de forma insistente.

-No. Hoy no se puede, hay muchos problemas.-

Sin poder contenerse, Twilight golpeó el mostrador con su casco y se dio vuelta. Rainbow, Pinkie y Spike estaban ahí, sin poder hacer nada. Todos sentían una mezcla de frustración e impotencia que les carcomía las entrañas, mientras las discusiones cada vez más acaloradas resonaban a su alrededor.

Varios médicos y enfermeras llegaron empujando camillas con pacientes que se fueron acompañados por sus familiares. Los guardias hacían que se retirasen más rápido, para tratar de establecer un poco de orden. En una de esas camillas estaba Applejack, que se levantó rápidamente y se alejó de las enfermeras.

Rainbow Dash la vio y le hizo una seña. En un principio su amiga no la vio, pero luego sí pudo distinguirla y se acercó trotando. Les dio un fuerte abrazo a todas, aún tenía algunos vendajes en las patas y el lomo.

-Applejack, ¿qué te pasó?-Quiso saber Twilight.


La respuesta no fue fácil de digerir para nadie. Les contó que había decidido ir a visitar a Rarity luego de haber tenido una charla con Fluttershy en su granja. Agregó que la pegaso estaba muy afligida con toda la situación, en el estado más vulnerable que podría imaginarse. A continuación, unas horas después de ese encuentro, ella había ido a la boutique. Pero a pesar de haber golpeado la puerta nadie le abrió. Dudó si quedarse o no, pero algo le daba mala espina. Decidió dar una vuelta y entrar por la parte trasera, el acceso de la cocina. Allí se encontró que la puerta estaba cerrada, pero sin traba, por lo que pudo ingresar.

Todo estaba en silencio, excepto por unos atenuados quejidos que parecían provenir de algún rincón del lugar. Extrañada, se adentró en la casa y buscó el origen de aquellos lamentos. Eran susurros que llegaban y se disipaban en el aire, cosa que le provocó escalofríos. Decidió subir y buscar a su amiga en el piso superior, y al entrar en la habitación de Rarity fue donde todo comenzó.

Les describió que la unicornio estaba allí, de pie y con una expresión angustiosa en el rostro. Tenía los ojos abiertos con rastros de lágrimas por toda la cara, y al verla dio un paso atrás. Antes de que pudiese decirle algo, Rarity dio un salto hacia la cama y con su magia le lanzó un mueble encima. El golpe había sido contundente y doloroso, pero pudo salir y gritar su nombre. Sin embargo, Rarity continuaba haciendo flotar cosas en el aire, aparentemente fuera de control. Tuvo que abrirse paso hacia ella, esquivando objetos lo mejor que pudo, y darle un golpe en el rostro.

Rarity cayó y cerró los ojos. Ella le dio un segundo golpe cuando estuvo encima, y entonces pudo ver en su mirada que había recobrado la conciencia. Tras esto salieron de la boutique y unos ponies las llevaron hasta el hospital.


Una vez concluida su historia, Twilight se quedó sin palabras. Spike estaba en silencio y no miraba a nadie, cualquiera que lo viera podía darse cuenta de que se sentía destrozado.

Cuando se recuperó, Twilight les contó a las demás lo que había hecho en su fugaz viaje, y algunos descubrimientos gracias a las Princesas. El diamante esmeralda ya no existía, y por eso necesitaban ver a Rarity lo antes posible, para saber si estaba bien o no. Cuando preguntó por lo que estaba pasando en el hospital, Applejack respondió que no sabía nada.

-Según comentó una enfermera hubo un problema en el ala psiquiátrica, pero no dijeron mucho más.-Rememoró Applejack.

-Sea como sea tenemos que llegar hasta Rarity…-Dijo Twilight, justo cuando varios guardias entraban en el hall.

-Muy bien, todo el mundo fuera. El hospital está cerrado.-Informó uno de ellos.

Hubo protestas, pero tuvieron que irse. Las cuatro amigas y Spike se retiraron, no iban a desatar una pelea en un hospital.

Ni bien salieron las puertas se cerraron. Los demás ponies comenzaron a dispersarse en tanto que Twilight y sus amigas se quedaron allí. La joven lavanda miró hacia el imponente hospital, la altura de la estructura y su aspecto misterioso y silencioso. Todas las cortinas estaban corridas, y ahora las puertas habían sido cerradas. Aquello no auguraba nada bueno.


Afuera nadie lo sabía, pero el hospital acababa de entrar en estado de alerta. El doctor Stable había reunido a algunas enfermeras y guardias en el pasillo del segundo piso para informarles sobre la nueva situación.

-Alguien está rondando por los pasillos. Con todo lo que pasó anoche no podemos permitirnos esto. Busquen a una pegaso de color crema y crin rosada, debe estar por aquí en alguna parte… pero refuercen la tercera planta. Probablemente vaya hacia allí.-

Todos hicieron gestos afirmativos y se pusieron a registrar el hospital. Se había corrido la orden de prohibir las visitas, y luego de cerrar el lugar. Nadie entendía muy bien qué estaba sucediendo, pero no podían correr riesgos.


Fluttershy pudo esquivar con éxito algunos grupos del personal, hasta que se refugió en una oficina del tercer piso. Vio que el pasillo estaba cada vez más concurrido, principalmente por guardias. Ella se arrastró hasta un armario y se metió dentro, conteniendo la respiración.

Dos guardias ingresaron en la oficina, miraban superficialmente esperando encontrarse algo.

-Maldito Vigilance, poniendo a correr rumores por el pueblo.-Dijo uno.

-Sí, ahora muchos están asustados.-Contestó el otro mientras miraba un mueble por encima.

-No puedo creer que estemos haciendo este trabajo. Estas últimas horas han sido las más extrañas de mi vida.-

-Lo mismo digo.-Tras alejarse del mueble que inspeccionaba, agregó.-Deberíamos ir a la sala de calderas.-

Los dos ponies se fueron cerrando de un portazo, y cuando Fluttershy pensaba que ya era seguro salir, alguien más entró.

Era la enfermera Snowheart, que encendió un par de lámparas y se puso a revisar planillas. Parecía ser su lugar de trabajo, y la joven pegaso no podía saber cuándo tendría vía libre para salir de su escondite.

Snowheart revisó un montón de planillas mientras murmuraba números. Estaba controlando si faltaba algún paciente del ala psiquiátrica, y corroborando los cambios de habitaciones.

En un momento dado, la enfermera fue hasta el armario mientras a Fluttershy se le encogía el corazón, y entonces la descubrió. En un momento de perplejidad, la enfermera habló en voz baja.

-¿Qué haces…?-

-Por favor, no me eche. Sólo quiero ver a mi amiga, y asegurarme de que está bien.-Suplicó Fluttershy, tratando de apelar a la compasión de la enfermera.

Snowheart se quedó en silencio, miró hacia la puerta y luego hacia Fluttershy.

-Hablas… de la paciente Rarity, ¿verdad?-

-Sí, ella misma.-

-Esta mañana la llevamos a una habitación nueva, en ésta planta…-

-Pero necesito verla… por favor.-

La enfermera dudó. Prácticamente se estaba jugando su trabajo. Pero entonces consideró las extrañas circunstancias en que se encontraba el hospital. Cosas muy raras habían pasado en las últimas horas, por lo que decidió ayudarla.

Fue hasta uno de los muebles de la oficina y sacó un uniforme de enfermera. Se lo acercó a Fluttershy.

-Vamos a ir rápido. No te detengas ante nadie, pase lo que pase.-

Fluttershy se vistió entre agradecimientos y se alistó para salir. La enfermera abrió la puerta y lideró el paso.

El pasillo estaba en silencio. Caminaron hacia la izquierda, como en dirección a una escalera pero doblaron para tomar un largo corredor que parecía ir directo a las entrañas del hospital.

Iban a paso levemente acelerado, hasta que se acercaron a una zona donde había cinco guardias custodiando una puerta. Fluttershy bajó la vista mientras Snowheart se adelantaba.

-Venimos a ver a la paciente.-Dijo Snowheart con firmeza.

-Sabes lo que ordenó Stable…-Contestó uno de los guardias.

-Soy la jefa de enfermería, ¿vas a cuestionarme? Tenemos que ver a la paciente.-

El guardia se mostró un poco dudoso. Sus compañeros hicieron gestos afirmativos de forma disimulada.

-Bien, pero no se tomen mucho tiempo.-

Los guardias se hicieron a un lado y pusieron caras de hacerse los distraídos. Snowheart pasó seguida por Fluttershy que no levantó la mirada y llevaba el corazón apretujado. Una vez que ingresó y la puerta se cerró a sus espaldas, respiró hondo y se relajó un poco.

La habitación era espaciosa y estaba prácticamente vacía. Las persianas se encontraban entreabiertas, dejando que entren pocos rayos de luz sobre unos biombos que rodeaban una camilla.

Las dos se acercaron, Snowheart corrió las cortinas y se alejó dejando a Fluttershy con Rarity. La pegaso se arrimó a la camilla y cerró las cortinas, para luego mirar a su amiga que estaba despierta pero en silencio.

La tocó con un casco, tratando de llamar su atención. Pero Rarity seguía mirando al techo, completamente inexpresiva. Fluttershy empezó a temblar y sollozar, agachando un poco la cabeza.

Rarity se giró lentamente hacia su amiga. Levantó un casco y le tocó el rostro, como haría un ciego para identificar a quien está delante suyo. Temblando con nerviosismo, Fluttershy esbozó una débil sonrisa.

-¿Cómo te sientes, Rarity?-Preguntó la pegaso en un susurro.

Rarity retiró su pata y volvió la mirada al techo. Pestañeó un par de veces.

-Me siento perdida.-Contestó finalmente en un hilo de voz. Hizo una pausa.-Así es como me siento.-

La voz sonaba débil y quebrada. La pequeña sonrisa de Fluttershy se había borrado y ahora se contenía un llanto. Apretaba con fuerza los labios mientras se humedecían sus ojos, viendo a su amiga sucumbiendo ante la adversidad. Respiró hondo y abrió la boca, ahogando un sollozo. Un sonido breve y agudo salió de su garganta.

-Estoy contigo, Rarity, no estás sola.-Las palabras de Fluttershy provocaron un pequeño brillo en los ojos de Rarity. Eran de una calidez que no sentía desde hacía días.

-Hace frío.-Murmuró Rarity.

Fluttershy le acomodó las sábanas y frazadas lo mejor que pudo. Pero a sus espaldas escuchó el ruido de la puerta al abrirse bruscamente.

-¡Snowheart! ¿Qué es esto?-Exclamó la inconfundible voz del doctor Stable.

-Puedo explicarlo…-

Las cortinas se corrieron y el doctor descubrió a Fluttershy. Le arrebató el gorro de enfermera y se lo paso a una de las que lo flanqueaban.

-Sabes que no puedes estar aquí. ¡Vamos!-

Un par de guardias tomaron a la asustada Fluttershy y comenzaron a arrastrarla fuera de la habitación. La joven giró su cabeza justo cuando pasaba bajo el umbral, y se encontró con los ojos de Rarity que la miraban fijamente. Se le hizo un nudo en la garganta, pero no opuso resistencia hasta que la echaron fuera del hospital.

Una vez en la calle, Fluttershy comenzó a caminar cabizbaja hacia su casa arrastrando los cascos. Bajo aquella apariencia triste y silenciosa, por dentro iba gritando y desgarrándose.


Habían pasado varias horas, Twilight estaba en la biblioteca pensando cómo acceder al hospital. Rainbow Dash ya había propuesto infiltrarse, pero no era lo más seguro.

Y además seguía intrigada por las palabras de Celestia. ¿Qué era lo que no le estaba contando? ¿Por qué le daba la sensación de que el tormento aún no había terminado?

Se sentía dando vueltas en círculos, con libros desparramados por todos lados y la presión del tiempo corriendo en contra. La aparición de Spike la hizo volver a la realidad.

El pequeño dragón había llegado desde la habitación con un pergamino en su mano.

-¿Qué es eso, Spike?-

El dragón extendió la garra con la carta. Tenía una expresión de horror que preocupó a Twilight, que tomó el pergamino con su magia.

Nada la había preparado para lo que leería en esa carta de la Princesa.