-¿Te imaginas si jugásemos en el mismo equipo? -dijo Oliver girando su cabeza hacía Tom que parecía absorto en sus pensamientos mirando hacía el frente.

-¿Bromeas? Mi equipo es formidable. No lo cambiaría por nada del mundo.

Oliver rió.

-Me esperaba ese tipo de respuesta.

Ya en la casa de Tom, y cuando este estaba a punto de despedirse Oliver posicionó su mano encima de su hombro.

-Descansa y no te olvides todo lo que hemos hablado -quiso recordarle -Mañana nos veremos en el partido y no como rivales. Jugaré y daré lo mejor de mi y espero que tú también para que al final, sea de quién sea la victoria, podamos sentirnos orgullosos de como hemos jugado.

Tom asintió y dejando de lado su orgullo por primera vez quiso dejarse llevar por sus impulsos. Se acercó hasta Oliver y este lo acogió entre sus brazos en un abrazo cálido.

-Gracias.

-Sabes que puedes contar conmigo para lo que quieras. Y no me des las gracias.

-He sido muy duro contigo -anunció Tom ahora viendo las cosas desde otro prisma.

-Solo fuiste sincero en cómo te sentías – se separaron sutilmente -Está bien. No hay rencores de mi parte.

-Hasta mañana.

En ese momento Oliver quiso rechistar. Ese abrazo por descontado le supo a poco pero tampoco quería forzar las cosas ahora que parecía que Tom se estaba ablandando. Lo mejor era ir poco a poco pero aunque lo sabía no dejaba de ser difícil contenerse y no abalanzarse sobre él.

-Hasta mañana Tom.

· · ·

El sonido del móvil hizo que ambos chicos reaccionasen y apartasen su vista el uno del otro.

-Es el mío -comentó Julian.

-Cógelo, quizás es algo importante.

Julian alargó su mano hasta la mesita que tenían delante donde antes había dejado su teléfono.

Philip suspiró pesadamente y fue consciente de lo acelerado que se había puesto. ¿Qué acaso había perdido de vista la realidad? Julian era su amigo, su mejor amigo y estaba actuado sin pensar. Lo único que quería era estar en paz, que su cerebro dejase de darle vueltas a Tom, y a todo lo que tuviese que ver con él y con Oliver. Por supuesto, en su cabeza por culpa de Oliver todo se había ido al garete y no dejaba de atormentarse.

Después de colgar y volver a dejar el teléfono donde estaba fue el teléfono de Philip el que sonó. Ambos se fijaron en el nombre que salía reflejado en la pantalla.

-Es Tom – dijo Julian en alto y seguidamente Philip le dio un empujón a la mesa que casi hace que se caiga su móvil.

-Tsk...¡Qué pesado!

Julian le observó entre descolocado y algo triste porque sabía que no solo era la furia, en el fondo lo que provocaba ese tipo de reacciones era que le importaba.

-¿De verdad pensáis seguir así? No es prudente que a horas del partido estéis de malas.

-¡Esto no tiene nada que ver con el partido! -contestó abruptamente y agitado Philip, y Julian enseguida pensó que no debía haber dicho aquello -¡Yo voy a jugar igual, porque quiero ganar! ¡Me da igual Tom, Oliver o quién sea que se ponga por delante!

-Solo quise decir que sería mejor si pudieseis dejar vuestras diferencias antes del partido. Y eso no lo vas a conseguir si constantemente le evitas.

Philip recapacitó por las últimas palabras que le había dicho su compañero y contestó un poco más calmado.

-Mira Julian...Me ha traicionado. Y no puedo perdonarle así como así. De verdad que agradezco tus palabras pero yo no soy como tú...No puedo simplemente olvidarlo todo…

-Lo sé...

-Me alegro mucho de que estés esta noche aquí conmigo.

Aquellas palabras fueron como melodía celestial para los oídos de Julian, el cual no pudo más que sonreír y sentirse lleno. No quería hacerse ilusiones porque sabía la posición en la que estaba Philip.

La noche la pasaron charlando animados, viendo las noticias deportivas, incluso jugando algún videojuego hasta que los ojos de Julian ya no podían más y empezaban a cerrarse. Por su parte Philip no tenía sueño pero Julian le obligó a irse a la cama y que como mínimo tratase de descansar un rato.

El despertador fue puntual y no tardaron en estar en pie. Ambos un poco nerviosos pero con la cabeza centrada en que era el día decisivo y el más importante en mucho tiempo.

-Buenos días ¿Qué tal has dormido? -le preguntó Julian nada más ver aparecer a Philip.

-Puf Buenos días Julian. Para haber dormido solo 3 horas estoy mejor de lo que esperaba. Algo nervioso.

Julian sonrió.

-Es normal, pero no va a pasar nada. Ya sabemos cómo hay que jugar. ¡Solo necesitamos darlo todo!

Julian siempre le motivaba y esa ocasión no había sido diferente.

-¡Por supuesto! Quiero llegar temprano ¿Te parece si vamos juntos y entrenamos antes de que todos lleguen?

-Pues claro. -pasaron a la cocina y Philip empezó a preparar y a sacar las cosas para desayunar -Todavía no te han dicho nada…

-Ah...No -contestó sintiéndose frustrado porque aún no sabía si podría jugar el partido o no – Es una mierda, porque estoy de los nervios y quizás ni siquiera pueda jugar.

-Vamos….seguro que sí -quiso reconfortarle -Ya que iremos temprano pásate por la oficina y diles que necesitas una respuesta ya. No pueden hacerte esperar hasta el último momento, tienen que entenderlo.

-¡Buena idea! ¡Tienes razón! Les diré que es prioritario. No voy a poder quedarme quieto sin hacer nada. Además que les costaba haberme llamado o enviado un mensaje. ¡Yo que sé! Lo que no es normal es haberme hecho esperar hasta el último día.

-¿Será que lo están meditando?

-Es una estupidez...¡Vale sí! Le dí un puñetazo pero todo lo demás fue exagerado por los titulares y los idiotas comentando cosas.

-Ya sabes como es la gente. Pasa algo y de boca en boca todo acaba distorsionado.

Después de varios minutos desayunando tranquilos, partieron juntos hacía el estadio y como aún era muy temprano apenas y había gente, cosa que agradeció mucho Philip que no quería verse expuesto o sentirse observado.

-Hemos hecho bien en venir pronto – dijo Philip – ¡Qué calmado está todo!

-Pues ya verás dentro de unas horas….Se va a poner a tope. Mira cuanta seguridad. Está claro que es un partido que va a dar mucho que hablar.

-Yo si puedo pasar desapercibido mejor que mejor.

-Para ti es difícil pasar desapercibido -le echo en cara Julian a modo de cumplido e hizo que Philip bajase la guardia.

-¡Julian!

Julian se hecho a reír mientras seguían caminando hacía la oficina donde sabía que se reunían cuando tenían que dar alguna noticia importante.

-¿Te acompaño? -le preguntó Julian a medio camino.

-Claro. Si van a darme una mala noticia mejor que estés y sino, necesitaré a alguien a mi lado para celebrarlo -Philip le guiño un ojo y Julian se adelantó.

-¡Entonces vamos!

Cuando estuvieron a unos metros de la entrada la figura que estaba enfrente de la puerta les hizo reaccionar.

-Philip… - la voz de Tom se escuchó calmada pero a la vez en su cara se evidenciaba su sorpresa.

Julian ladeo su cabeza hacía Philip para ver su expresión.

-¿Cómo estás Julian? -preguntó Tom poco después.

-Capitán...Me alegro de verte bien. ¿Cómo va tu pierna? -Julian se acercó un poco más hacía Tom mientras Philip parecía haberse quedado anclado en el espacio ya que no se movió un milímetro.

-La verdad que muy bien. Ya no me duele y puedo caminar sin sentir que vaya a flaquear. El médico me dio el visto bueno y solo necesito ir con cuidado.

-¡Qué suerte! ¡Podremos jugar todo el equipo! -acabó diciendo sin darse cuenta que había sido una frase mal hecha.

Tom se quedó callado quedando su mirada anclada con la de Philip que seguía sin moverse ni decir nada.

-¿Y tú cómo estás Philip? -quiso preguntar aunque sabía por descontado que no quería comunicarse con él y eso ya se había encargado de dejárselo muy claro.

No respondió. Su mirada afilada y su porte tenso evidenciaban su estado de ánimo. No esperaba encontrarse a Tom allí, no tan pronto, no de repente. Y como no estaba en su cabeza, y había sido sin esperarlo no sabía cómo actuar.

-Bueno, espero que sí, que al final podamos jugar todos -murmuro un poco por lo bajo Tom después de convencerse de que Philip no iba a dirigirle la palabra.

-Julian, nos vamos -habló Philip seco.

-¿Eh? Pero tenías que...

-¡Da igual! -exclamó contundente y sin querer estar más tiempo en esa situación que le hacía estar muy incómodo.

-No tenéis porque iros. Yo me iré -finalizó un Tom disgustado pero a la vez comprensivo porque sabía que yendo de malas no iba a solucionar nada.

-Pero capitán...-Julian al ver la situación y a pesar de estar del lado de Philip se sentía mal por Tom.

Cuando la puerta se abrió y el dueño de las peores pesadillas de Philip apareció la tormenta empezó a estallar.

Oliver salió y al verlos a todos de repente callados y con mala cara no puedo evitar echar una sonrisa.

-Cualquiera diría que se ha muerto alguien. ¿Malas noticias?

No era el momento de hacer ningún comentario burlón pero en el fondo Oliver quería hacer rabiar a Philip y por supuesto lo consiguió.

-Si lo estuvieses tú nadie te echaría en falta -se atrevió a decir un Philip más que colérico y cabreado quién interpreto la sonrisa de Oliver como una incitación.

-¿Hablas por ti? -le provoco.

-Philip...-quiso calmarle Julian al ver que el ambiente se estaba calentando -Déjalo, será mejor que nos vayamos.

-¿Ya os vais? -volvió a provocarle Oliver -Hasta dentro de un rato que nos veamos en el campo...o no...quién sabe...

-Serás... -Philip se contuvo porque sabía que acabaría perdiendo los nervios si no se calmaba, porque volvía a tener ganas de pegarle.

-Oliver -Tom le llamó la atención y basto con eso para que se mantuviese sereno.

-Tengo que ir con mi equipo -dijo calmado y empezó a caminar dejando a Julian y Tom atrás y al pasar al lado de Philip murmuro -Lo que he hecho por ti, tú no lo hubieses hecho por mi.

Se alejó y Philip a pesar de quedarse dándole vueltas a esa frase no consiguió entenderla en ese momento ya que estaba demasiado fastidiado y tocado como para pensar con claridad.

Philip dio media vuelta y se fue corriendo de repente sin mediar palabra. Tom suspiró y Julian aunque sin saber muy bien que decir quiso romper el silencio.

-Se está rompiendo el equipo...

-No digas eso Julian.

-Esos dos acabarían a golpes otra vez si no fuese porque tenemos partido -añadió convencido.

-Confío en que Philip sea lo suficientemente maduro como para no cagarla dos veces. Ya lo hizo una vez...

-Últimamente está que no puede ni consigo mismo -comentó afligido Julian de que así fuese -Esa rabia que le tiene...

-A Oliver y a mi...

-¿A ti?

Tom dio un par de pasos.

-Sí, a mi...Por haberle fallado, pero créeme cuando te digo que siempre he hecho lo mejor que estaba en mi mano por el equipo, por él. Sobre todo por él...Quiero que siga jugando, es su pasión, es su mundo...Y lo único que quiero es que siga siendo así.

-¿Le quieres? -aquella pregunta salida de la boca de Julian hizo estremecer a Tom que sin esperarla sonó directa hacía lo más hondo.

Tom se quedó mirando a Julian y tragó un par de veces antes de volver a hablar.

-Yo...

-No hace falta que me contestes -se adelantó a decir Julian al ver que le costaba -Ha sido una imprudencia de mi parte preguntarte algo así, lo siento. Creo que será mejor que vaya a ver dónde se ha metido.

Tom asintió y Julian se fue dejando a Tom solo.

Poco después un señor se asomó y le hizo entrar en la oficina. La conclusión de si Philip podría jugar la final no se haría más de rogar.

· · ·

-¡Mark! -le saludo Julian con la mano -Has llegado temprano.

-Julian. ¿Tú por aquí? ¿Estás solo?

Mark acababa de entrar en los vestidores y se encontró a Julian resposando en uno de los bancos.

-Sí, aún es un poco pronto ¿eh?

-No para ti. ¿Has madrugado?

-He venido con Philip pero él….bueno -hizo una breve pausa pensando en como iba a explicárselo -..está por ahí…

-¿Tom?

Julian asintió y Mark comprendió por donde iban los tiros.

-Siempre están igual esos dos tortolitos -dijo dejando su mochila en el suelo -De bronca en bronca.

-He estado un rato hablando con él pero he pensado que seguramente querría estar solo.

-Es así de rarito.

Julian le miró sin entender.

-¿Philip rarito?

La puerta se abrió y varios chicos más entraron saludando. Julian prefirió dejar la conversación y aunque le podían las ganas de volver a ir a por Philip no lo hizo.

-¿Y el capitán? -comentó uno de los jugadores al ver que no estaba.

Todos se encogieron de hombros y Julian se mantuvo callado.

· · ·

Philip se había alejado del estadio, al menos del centro en donde se estaba empezando a acercar la gente y varios jugadores de ambos equipos. Necesitaba reflexionar, pensar….¿Pero pensar en qué? Ya que siempre acababa dándole vueltas a lo mismo. Y ahora encima con la angustia de aún no saber si podría competir.

"Lo que he hecho por ti, tú no lo hubieses hecho por mi".

De pronto recordó aquella frase.

-Así que era eso… -susurro para si mismo.

Después de un buen rato dando vueltas se fue también hacía los vestuarios en donde el ambiente cuando abrió la puerta era de lo más animado. Estaban hablando de algunas estrategias y tácticas y sobre los adversarios del equipo contrario. Los chicos le saludaron nada más entrar y Philip rápido se incorporó a la charla.

Tom hizo acto de presencia media hora después. Todos se quedaron en silencio cuando le vieron entrar y se hizo la calma sin pretenderlo. Tom se dio cuenta y apenas entró, dejó sus pertenencias encima de un banco y se fijo en los jugadores.

-Estamos todos.

-¡Sí! -gritaron varios al unísono.

Tom estaba visiblemente serio y Philip aunque trató de descifrarle no pudo. Se quedó un buen rato mirándole fijamente hasta que la vista de Tom se topó con la suya y desvió la mirada.

-¿Ocurre algo? -se atrevió a preguntar Julian después de sentir que el semblante de Tom parecía preocupado.

-Quiero que sepáis que haber llegado hasta aquí ya es una victoria. Que el haber luchado y ganado tantos partidos ya nos han hecho vencedores. Nadie podría estar más orgulloso de un equipo como lo estoy yo, vuestro capitán -Tom se emocionó al pronunciar aquellas palabras porque de verdad las sentía y era un orgullo para él formar parte de tan maravilloso equipo.

Philip tragó saliva y por un momento sus fuerzas flaquearon. Se levantó a duras penas y emprendió la marcha ante la atenta mirada de todos.

-¡Philip! -le llamó Julian.

-Solo necesito tomar un poco el aire… -pronunció en voz baja y pasó por el lado de Tom que seguía cerca de la puerta de salida. Ambos intercambiaron miradas.

-¿Qué le pasa? - preguntó Benji.

-Quedaos aquí -ordenó Tom saliendo detrás de Philip.

El pasillo estaba desierto a pesar de que a lo lejos se escuchaban chillidos, risas y gente hablando.

-No voy a poder jugar… -comentó Philip que estaba dándole la espalda a Tom -¿Verdad?

Tom se quedó callado y eso no hizo más que confirmar lo que Callahan suponía.

-¡Maldita sea! -gruño -¡¿Por qué demonios tenía que terminar todo así?! !Joder! -se sentía tan ofuscado que solo tenía ganas de gritar y mandarlo todo a la mierda.

Tom se acercó hasta él y le puso una mano en el hombro. Philip se giró y la expresión que le mostró hizo sobrecogerse a Tom, el cual no pudo más que en un impulso abrazarle con fuerza.

.

.

.