capitulo 2

Un tranquilo pueblo

En la habitación de Rei se encontraban ataviadas en pijama un par de jovencitas mientras charlaban sobre las aventuras del día. No podían evitar reír sobre la sorpresa del rubio al saber que Makoto si hablaba Inglés.

- La cara de mi hermano no tuvo precio. ¿verdad, Mako?- Se reía aun a carcajadas la chica de ojos rasgados.

- No. La verdad, no lo tuvo. Fue muy divertido- Apoyó Makoto.

- ¡cállense ya!-Se escuchó el grito de Andrew del otro lado de la pared que golpeaba ésta con fuerzas.

- creo que si está molesto- Dedujo la pelinegra.

- Creo que si...Rei.- cambió a tono serio de voz la de ojos verdes.

- ¿qué pasa?-Respondió con la misma seriedad la de ojos amatista.

- Oye. Te vi muy animada con Jeditte.-Sacó a colación el tema la castaña.

- Si. Es divertido, me habló de Viena, de sus museos, de sus palacios.- Explicó Rei sonriente.

- Pues...Yo creo que a el le interesa mostrarte algo más que Viena- Lanza la muchacha de ojos jade.

- Pues...no sería mala idea- Responde Rei mientras se asoma por la ventana al lado de su cama. Para su sorpresa se encuentra con que su vecino pelinegro se encuentra observando hacia su ventana con gesto nostálgico. Ella frunce el ceño y cierra las cortinas.- En absoluto es una mala idea...

- No se, Rei...Jeditte tiene algo que no me acaba de convencer- Explica Makoto.

- Descuida...Tal vez solo no tenga empatía, necesitas conocerlo mejor- Informa la anfitriona.

- Si tu lo dices...-Dice de mala gana la chica mitad francesa- Rei, Iré a tomar algo de agua, la carne me dio sed.

- Está bien. Yo iré a dormir, si ocupas algo estoy en la habitación contigua- Ofrece Rei.

- Bien, y gracias por cederme tu habitación para quedarme- Agradece la chica de ojos verdes.

- No te preocupes. Lo hago con gusto- Explica la muchacha de ojos violeta caminando hacia la puerta.- Buena noches.

- Buenas noches, Rei- Se despide Makoto viendo salir de su habitación a la chica y haciendo ella lo mismo.

-000-

En la Habitación del único hijo varón de los Shields se encuentra pensativo mirando a través de la ventana un melancólico Darien, su silencio es interrumpido por una mujer de cabello turquesa.

- Darien, Hijo. ¿estás bien?- Pregunta preocupada la señora Shields.

- Claro que lo estoy, mamá ¿por qué no habría de estarlo?- Pregunta él fingiendo una sonrisa.

- No lo se...Tal vez por Rei, ¿no?-Comenta inquisitiva la mujer sentándose al lado de su hijo- Pude ver que no se hablaron durante toda la tarde, ¿pasó algo?

- Nada, nada...es solo que...Sabes cómo son las mujeres- Minimiza Darien.

- Sensibles, es la palabra, ¿qué le hiciste a esa chica?- Acusa la señora Shields.

- Nada, mamá. tu sabes, berrinches de adolescente- Reta él.

- Rei ya no es una adolescente, hijo-comenta cariñosa la hermosa señora Shields- Ten cuidado, no vayas a perder a una gran mujer por orgullos tontos.

La señora Shields caminó hacia la puerta de la habitación mientras su hijo volteó a verla extrañado.

- Mamá, entre Rei y yo solo hay una amistad, nada más. Nunca podría verla como algo más que una hermana pequeña- Se defendió Darien.

- ¿ahh, no?...

Fueron las últimas palabras de la señora Shields antes de Salir de la habitación de su hijo. A Darien no le causó gracia que su madre llegase a decirle tan terribles cosas, pero era indudable que lo había dejado pensando.

-000-

Un nuevo día llegó con la mañana. El joven de cabello negro pudo escuchar perfectamente a alguien trepar por su ventana. No pudo evitar sonreír, no podía ser nadie más que "ella". Seguro se le había bajado el coraje o tal vez venía a reclamarle su estupidez, fuese cual fuese la realidad no le importaba; Prefería mil veces escuchar gruñir a su vecina a ser ignorado por ella, eso sí que era algo doloroso para él.

Sintió un par de pies tocar su alfombra y sonrió. Éste día la asustaría. Fingió dormir y se cubrió el rostro.

Unas manos se posaron en su cabello ébano, tal vez Rei planeaba usar de nueva cuenta el viejo truco de llenarlo de miel y plumas de ganso; cuando sintió la mano en su cabello se apresuró a lanzar las sábanas sobre su visitante y lanzársele encima cubriéndole totalmente.

- ¡Te tengo, pequeña embustera!- Se burló él.

- Bueno, Darien. Tanto como "pequeña"...pues no...-rió divertido su rubio vecino. - Pero si pensaba jugarte una broma.

- Lo lamento, Andrew. Creí que eras alguien más- Se apresuró Darien a liberar a su prisionero que para éstas alturas había perdido totalmente su interés.

- ¿quién?-Cuestiona interesado el inoportuno rubio.

- Nadie...¿qué ocurre, Hansford? - Pregunta Darien- Tu nunca entras por la ventana...

- Vengo a invitarte a nadar. Mi hermanita desea ir y papá quiere que yo las lleve a ella y a Mako, así que pensé que te gustaría refrescarte. -Explica en rubio mientras abre los cajones del buró de su amigo.

- ¿qué demonios buscas?-Reclama el pelinegro.

- Busco comida. Tu siempre tienes golosinas y tengo hambre. No he desayunado nada- Se queja el rubio.

- ¿y cómo sabes que guardo comida en mis cajones?-Bufa Darien.

- Por que Rei siempre te los roba- Explicó el vecino mientras devoraba con la boca abierta una barra de chocolate.

- Debí suponerlo.- Acepta resignado el joven Spencer mientras se cruza de brazos.

A veces Darien se sorprendía cuando veía esos gestos en Andrew. Sabía perfectamente que ni él ni Rei compartían la misma sangre, pero a veces parecía que eran hijos de los mismos padres.

- ¿Entonces, qué? -Rompió el silencio el rubio- ¿vas con nosotros?

- Creo que tu hermana no quiere verme ahí. Si no me habría invitado-Explica Darien mientras se tumba de espaldas en su cama ignorando a la visita.

- Tal vez. Pero yo si iré. No me queda de otra, tengo que cuidar a mi hermana y a su amiga de todos los patanes que intenten acercarse. ¡deberías de ver los mini bikinis que han traído esas chicas de París! No, no, no. Yo no pienso dejar a estas niñas a merced de los lobos- Asegura el rubio.

- ¿bikinis?-Se sorprende el joven Spencer- Pero Rei odia esas cosas. Dice que es muy de "niñas"

- Creo que ya no piensa igual. -Explica Andrew- Pero en fin. Si tu no vas...

- Cuenta conmigo- Se apresura el pelinegro a salir de la cama y comenzar a buscar sus ropas.

- Perfecto. Ahora debo irme. -Fueron las palabras de Andrew mientras caminaba hacia la puerta de la habitación de su amigo.

- Espera...¿por qué no te vas por la ventana?-Se extraña Darien, sabía perfectamente que Andrew pagaba por no caminar.

- Mmmhhm. La verdad es que...Prefiero caminar...-Rió nervioso el visitante.

- Andrew...-Miró incrédulo el joven Shields a su amigo.

- Bueeeno. Es que tu tienes la culpa amigo. ¿por qué tienes una enredadera tan frágil? Además, no te preocupes. Tendrás todo el verano para arreglar ese detallito- Bromea Andrew mientras desaparece por la puerta de la habitación de su amigo, corriendo.

- ¿qué le pasa a éste?

Darien se extrañó del comentario más que raro de su compañero de juegos de la infancia. Caminó a la ventana y sus dudas quedaron aclaradas: La perfecta enredadera de su madre yacía en el suelo pisoteada y las bases de madera donde éstas reposaban eran ahora solo un centenar de tablas rotas, definitivamente Andrew había comido demasiadas golosinas ese semestre.

-000-

El rubio de ojos azules desapareció de la casa Shields para aparecer en la cocina de su casa. Pudo ver a la hermosa chica francesa parada tras la estufa. Algo en su zona sur se endureció al verla tararear una canción en francés. La chica estaba sola, el momento ideal para aclarar las cosas.

- Bonjour, Andrew- Saludó la alta muchacha con una sonrisa.

- Nada de Bonjour, Makoto. ¿vas a explicarme por qué nunca me dijiste que entendías perfectamente lo que decía?-Se queja el rubio cruzándose de brazos.

- Andrew. Buenos días -Saluda Risa Hansford a su hijo apareciendo por la puerta de la cocina.

- Madre. Buen día- Responde con un sonrojo el rubio ojiazul.

- Mako. ¿de nuevo en la cocina?-Regañó la señora Hansford- no, no, no. Vienes de vacaciones.

- Para mí es un placer preparar el desayuno, Señora Hansford. En retribución a su hospitalidad- Explica sonriente la castaña mientras ofrece un poco de jugo de Naranja a la mujer de cabello negro.

- No es necesario. Nosotros estamos felices de tenerte aquí, ¿verdad Andrew?-Llama la mujer de ojos violeta a su hijastro.

- Si, mamá. Así es-Apoya él.

- Buen día- Saluda Arthur Hansford entrando a la cocina hechizado por el olor del tocino.

- Bonjour Monsieur Hansford- Respondió amable la joven de ojos verdes.

- Bonjour Makoto- Dijo el padre de Andrew

- ¿quieren dejar de hablar en francés?-Reclamó el muchacho.- Si Makoto entiende inglés, hablemos en inglés y así todos entendemos.

- Ya, ya. Deja de ser tan refunfuñón- Riñó la mujer al rubio.- Se hará como prefieres, ya que "alguien" jamás tomó sus lecciones de francés.

- Será mejor hablar en Inglés, señora Hansford. Igual me ayudará a mejorar mi vocabulario- Acepta la muchacha.

Ambas mujeres comienzan a llevar las cosas a la mesa de la cocina, donde solían tomar el primer alimento del día. Andrew y Arthur ayudaron a llevar las tazas y los platos para terminar de arreglar el lugar del desayuno y tomaron asiento.

- ¿Dónde está Rei?-Cuestiona Andrew.

- No se sentía bien ésta mañana- Responde la joven Kino.

- ¿qué le pasa a Rei?- Pregunta preocupada la señora Hansford.

- Nada de importancia.- Minimiza la confidente de la pelinegra- Es solo que le duele un poco el estomago.

- Esa niña no come sanamente. Por eso siempre se enferma- Reta la madre de la joven.

- Ya verá que se le pasa pronto. Señora.-Insiste la alta chica.

- Mako, y dinos- llamó la atención de la francesa el hombre mayor- ¿qué te pareció Londres?

- Maravilloso, Señor Hansford- Sonrió alegre la joven castaña.- Definitivamente debo regresar.

- ¿Tanto te gustó Londres? -Pregunta sonriente la mujer de ojos violeta.

- Claro, Claro- Aceptó Makoto sonriente- Andrew prometió mostrarme personalmente el "Big Ben" ¿verdad Andrew?

El rubio se atragantó tosiendo escandalosamente. Escuchar a la castaña hablar tan enfáticamente del "Big Ben" lo hizo pensar que ella no hablaba justamente del viejo reloj.

- Andrew. ¡qué te pasa!- Cuestiona mientras golpea la espalda de su hijo la señora Hansford.

- Comí muy rápido. Mamá- Se justifica el rubio mientras recuperaba el aire.

- Es que eres un verdadero glotón- Lo regañó la señora Hansford.

- Así que Andrew te mostrará el "Big Ben"-Recapitula el patriarca de la familia.

- Si. Así es-Comentó Sonriente en forma inocente la chica de ojos verdes mirando de reojo a Andrew- De hecho. No entendí muy bien, pero Andrew quiere que yo le muestre la Torre Eiffel a cambio...

- Pero Andrew. Tu ya conoces la Torre Eiffel- Recuerda la madrastra del joven de ojos azules- La conociste cuando fuimos a llevar a tu hermana a París, ¿lo olvidaste?

- Bueno Padre. Pero no es Igual, Dicen que debes conocer París en compañía de un Parisino.-Miente él.

- Su hijo es muy amable, Señor Hansford. Debe sentirse orgulloso de tener un hijo así- alaga la muchacha al joven heredero.

- Si. Mi Andrew es todo un caballero-Alaga conmovida la mujer de cabello negro.- Yo lo crié.

- Iré a sacar el auto- Se pone de pie el joven eludido con notable nerviosismo.

- Andrew...-Lo llamó Arthur.

- ¿si, papá?- Responde el joven.

- No olvides que eres el responsable de cuidar de tu hermana y de ésta bella jovencita. Ni se te ocurra tomar gota de alcohol y Menos en mi auto- Exige el padre del chico.

- Lo prometo- Acepta apenado él.- Voy a la cochea...

-000-

En la calle aguardaba un auto color verde. En su interior un joven rubio aguardaba desesperado en espera de su hermana y la alta muchacha francesa a la que aun no podía mirar directo a la cara.

Rei apareció por la puerta de la casa ensartada en un short de mezclilla corto y una blusa holgada en color amarillo con las costuras en rojo. Makoto a su lado se mostró con un vestido con pequeñas flores estampadas en rosa y rojo, ambas se veían hermosas. Pero una captó la atención del heredero Hansford.

- ¿qué tanto ves, Hansford?-Interrumpió su lasciva mirada una voz masculina desde afuera de la ventana del copiloto.

- Shields...-se decepcionó Andrew- Creí que no irías.

- Decidí que necesito asolearme- Explicó Darien entrando al auto de su amigo, sentándose en el copiloto, ataviado en una bermuda negra y una camisa a cuadros blanca con azul.

- Listas, hermanito-Indica Rei al entrar ambas chicas al auto.

- Creo que podemos irnos entonces-Concluye el rubio.

- ¡esperen, No me dejen!-Grita un rubio hombre de ojos de hielo saliendo de la casa Shields.

- ¡Arranca, Arranca!-Pide el joven de cabello negro a su compinche.

- No. Espera, No arranques- Ordena la hermana de Andrew. El rubio obedece de mala gana y permite que el alto joven entre al auto- Hola, Jeditte.

- Hola, Lindas.-Saluda caballeroso el rubio.

- Ahora si puedes arrancar- Indica Rei, cosa que hace de mala gana el chico al volante.

- ¿y a éste quien lo invitó?-Se quejó Andrew.

- Yo Fui, Andrew- Alcanza escuchar la chica de pupilas violeta.

- ¿pero a qué horas?- Pregunta Darien extrañado. En ningún momento escuchó que Rei entrara a su casa. En ningún momento ella pasó por su habitación.

- Por la mañana- Explica Jeditte. Quien estaba sentado al lado de la chica de ojos violeta y largo cabello negro.-Rei entró a mi habitación para despertarme e invitarme a su paseo.

Un silencio incómodo imperó en el auto. Una molesta mueca se dibujó en el rostro de Darien. Nadie lo notó, ni Andrew que miraba amenazante al chico sentado junto a su hermana, algo había en él que no le agradaba, además de conocerlo de toda la carrera y saber que era un patán.

Makoto y Rei hablaron durante el camino en voz baja con el rubio de ojos de hielo. Charlaron en inglés, salvo cuando querían hablar de algo que no deseaban que los chicos frente a ellos supieran lo habían en Japonés, que era una segunda lengua de la chica francesa y de la cual Rei tenía recuerdos y Jeditte conocimientos.

En el lago, Makoto Rei y Jeditte se divertían nadando y jugando competencias de clavados, Andrew y Darien los observaban con notoria molestia pero sin decir nada. Fue Andrew quien decidió Romper el silencio.

- Y resulta que todos en casa sabían que Makoto hablaba inglés menos yo. ¿Puedes creerlo?-Se queja mientras mira a la alta castaña salir del agua ensartada en un bikini verde jade.

- No sé por qué te molestas tanto. –Bufa Darien.

- ¡pues por que debieron decirme!- Insiste el Rubio- Pude ahorrarme muchos bochornos…

- ¿pues qué tanto le dijiste a Makoto que estás tan preocupado? ¡Ni siquiera la miras a la cara!- Se ríe el serio pelinegro ganándose el sonrojo de su amigo.

- ¡tú no entiendes nada!- Se queja de brazos el rubio.

Andrew observó que Makoto salía del Lago envolviéndose en una toalla y escabulléndose entre los arbustos, una sonrisa maliciosa invadió la mirada celeste del rubio que inventó el primer pretexto que le vino a la mente para dejar a solas a su amigo y caminar hacia donde había ido la castaña. Rei también salió del Lago cubriendo su diminuto bikini con la toalla roja y sentándose junto a Darien que la observaba con una sonrisa inocultable.

- Hola…-Dijo él con nerviosismo.

- Hola.-respondió en automático con naturalidad.

- Rei yo….-dudó él- Yo quiero disculparme por hablarte así ayer. Perdóname…

- No te preocupes. Creo que no debí tomar tu diario. Lo lamento también- Responde la chica con una sonrisa.

- Entonces…¿todo como siempre?-Ofrece él su mano a la chica.

- Como siempre- Extendió la muchacha su mano de marfil pactando la tregua.- Por eso eres mi mejor amigo. Sabes…hay algo que moría por contarte.

- ¿y qué es?-Pregunta interesado él mientras clava sus orbes zafiro en la chica de cabello negro.

- Es Jeditte…Me encanta, Darien. Es tan guapo y tan divertido- Cuenta la muchacha emocionada ganándose la tristeza de él que intenta disimular.

- ¿Te gusta Jeditte?- Se sorprende él.

- Si. Es muy divertido. Ayer estuvimos charlando y me ha caído de maravilla, Tu que lo conoces, ¿crees que le guste?-Cuestiona ella interesada.

- Pues…- Él la observa analizando su rostro su sonrisa y nada le duele más- Sería un imbécil si no fuera así. No he conocido a chica más bella que tu.

- Ay Darien- Se aferra ella al brazo de él- Eres un gran amigo, por eso te quiero tanto.-Rei besó la mejilla de Darien poniéndose de pie.- Voy al auto. Creo que necesito más bloqueador.

Rei dejó a Solas a Darien que observaba extrañado al rubio en el lago, si bien era cierto que Jedite jamás le había agradado ahora era más que oficial que lo detestaba, lo detestaba por haberse ganado en menos de veinticuatro horas el interés de aquella chica de la que él había estado enamorado desde el mismo día que la conoció una mañana de invierno al mudarse ella y su madre a la casa de enfrente con Arthur Hansford y su mejor amigo Andrew, jamás quiso ser Jeditte, jamás le envidió nada. Hasta ahora…

Entre los arbustos, Una alta joven de cabello castaño libreaba su cabellera de la liga que lo sujetaba en alto para después soltar la parte de arriba de su bikini mientras sonreía de una forma pícara era extraño ya que nadie estaba cerca.

Las ramas de los arbustos se movieron y ella fue consciente de que "alguien" estaba cerca, ella continuó revisando el top de su bikini que parecía tener algo entre las telas, mostró sorpresa cuando vio a Andrew Hansford aparecer entre los arbustos.

- ¡Andrew!-Gritó la muchacha haciendo para adelante su larga cabellera para cubrir su pecho.

El alto rubio se sonrojó al ver a la chica semidesnuda y por reflejo se dio media vuelta para no ver a Makoto aunque sus instintos le decían otra cosa.

- Lo lamento. No quise ser inoportuno- Se disculpó Andrew dando media vuelta lentamente descubriendo a la castaña con el cabello hacia el frente.

- ¿qué haces aquí?- Interrogó ella mirándolo con recriminación.

- Quiero que me expliques por qué me viste la cara de idiota- Gruñe Andrew caminando hacia la muchacha.

- ¿Yo verte la cara de Idiota?-dijo irónica ella.- ¿por qué lo dices?

- Porque en ningún momento me aclaraste que entendías lo que te decía- Reclamó el.

- Tú me preguntaste si yo entendía lo que decías y te dije "Oui"- Se burló ella.

- Me hiciste quedar como un total imbécil, Makoto Kino- Se quejó él.

- Es tu culpa por considerar que solo por ser francesa soy idiota, Andrew- Lo miró ella Retadora- Te lo tenías bien merecido.

- Disfrutaste mucho escuchándome decir esas cosas, ¿no es así?-Cuestiona él acercándose a la alta muchacha Como un cazador se acerca a su presa.

- Disfruté más tu rostro al enterarte que hablo Inglés-Rió la chica de ojos verdes.

- De mi nadie se Burla, Makoto Kino- Murmuró él aprisionando a la bella chica contra un árbol.

- Creo que ya lo hice yo…"Andrew Hansford"- Respondió ella enfatizando el nombre del joven con un cierto tono de maldad en su voz.

- ¿Me estás retando?-Inquiere el alto rubio acercando sus labios peligrosamente a los de ella.

- A…Andrew….-Llamó ella con dificultad al joven.

- ¿Si?-responde él en un susurro.

- ¿me ayudas a atarme el bañador?- Cuestiona Maliciosa la muchacha mientras Se da media vuelta y acomodándose el top para que lo atara el rubio.

- Cla…claro- Respondió confundido el rubio.

Era definitivo, Makoto Kino no era como cualquiera de las chica que había conocido.

El alto pelinegro había estado observando con mirada recriminante al Rubio que seguía sumergido en el lago. En un momento dado aquél rubio de ojos de hielo se hartó de estar solo y salió del agua caminando hacia donde Darien estaba y se sentó a su lado.

- ¿y Dónde están todos, Shields?-Intentó llamar la atención el rubio.

- Rei fue al auto. Andew y Makoto,…no lo sé. Deben andar por ahí- Explicó seco el ojiazúl.

- Ya veo…¿sabes?-Cambió de tema Jedite- Rei es una chica hermosa.

- Aja…- Aceptó de mala gana el vecino de la chica.

- Me agrada, ¿sabes qué le gusta?-Inquiere Jedite interesado.

- ¿qué?- Darien no podía creer lo que le estaba preguntando aquél hombre que tanto detestaba.

- Si, tu sabes…comida, libros, música…no sé, "algo"- Insiste el Rubio.

Darien analizó a Jedite. Si, era cierto, aquél tipo jamás le había agradado, pero también era verdad que ver feliz a Rei era lo que más le gustaba en el mundo, que no soportaba cuando ella estaba triste y que por más que quisiera, ella solo lo vería como un "amigo"…

- Pues…Puedo decirte que ella tiene los ojos más expresivos del mundo, con una mirada ella puede demostrarte si está feliz o triste, contenta o enfurecida. Que cuando sonríe el mundo se detiene. Que puede parecer muy ruda, pero en el fondo, cuando la conoces descubres que no hay mujer más maravillosa sobre la faz de la tierra…

- Vaya. Interesante- Responde el rubio- Lo tomaré en cuenta.

- ¿de qué hablan?- Aparece Rei sentándose entre ambos jóvenes.

- ¿ehh?- Fingió inocencia el de ojos azules- Comentábamos que tenemos hambre, ¿dónde está el bobo de Andrew y tu amiga?

- ¿alguien me buscaba?- Aparece Andrew sonriente acompañado de la alta castaña.

- ¿dónde estaban, Mako?-Interroga Rei a su amiga.

- Fui a dar una vuelta pero Andrew me alcanzó- Explica la castaña mientras se sienta al lado de sus amigos.

- ¿y para qué la alcanzaste?- Inquiere la hermana menor de Andrew.

- Bueno…Es que se fue para el área donde hay hiedra venenosa. Me preocupó que algo le pasara- Afirmó el joven Hansford.

- Oye Andrew- Interviene Darien- Pero la hiedra venenosa está del lado opuesto de donde salieron ustedes.

- ¿de verdad?- Mira amenazante Andrew a su vecino- Lo había olvidado…

Los jóvenes comenzaron a comer el almuerzo que Makoto había preparado. Todos alabaron el talento de la muchacha y continuaron charlando y bromeando hasta poco antes del atardecer, cuando fue momento de regresar a casa.

Durante el camino de regreso todos estaban demasiado cansados y Rei se quedó dormida sin darse cuenta, recargó su cabeza en el hombro de Jedite, cosa que no pasó desapercibida por Darien que no pudo menos que sentir un pinchazo en el corazón al ver esa escena, tal vez estaba condenado a ser por siempre el "mejor amigo" de la mujer de su vida…

En la casa Hansford, Rei y Makoto charlaban divertidas sobre el día en el lago, solo se encontraban los jóvenes y que al llegar habían encontrado una nota donde Risa y Arthur Hansford informaban que saldrían a cenar y volverían muy tarde, eso era algo común en el matrimonio Hansford, la pasión jamás se terminaba.

Rei se arreglaba el esmalte de las uñas mientras Makoto se aplicaba tratamientos exfoliantes en la piel.

- Oye, Rei...-Llamó la invitada.

- ¿qué?- Respondió la bella pelinegra sin retirar la vista de las uñas de sus pies.

- Me da gusto saber que te has reconciliado con Darien- Explica la de ojos color jade.

- Si. La verdad no me gusta estar peleada con él- Acepta la chica de cabello negro- Me hacía falta mi amigo.

- ¿solo tu amigo?-Bromea Makoto.

- ¡Claro que solo mi amigo!, ¿qué pensabas?-Responde sorprendida la hermana de Andrew Hansford.

- Pues no lo se...por cómo se ven...como hablan...como se tratan...imaginé que entre ustedes...-Intenta explicar la joven Kino.

- Pues te equivocas. ¡Darien es como mi hermano!-Se queja Rei.

- Bien...bien...no dije nada- Bufa la ojiverde.-Mentirosa...

- ¿qué?-Cuestionó la anfitriona molesta.

- Nada...nada.- Ríe Makoto.

A las afueras de la casa Hansford un par de piedritas golpeaban la ventana de Rei. Ambas muchachas se asomaron a la ventana encontrándose con el visitante de la casa Shields, aquél rubio de ojos de hielo que tanto odiaban Andrew Darien. Rei sonrió divertida y le indicó a Makoto que bajaría a hablar con el rubio, la ojiverde intentó persuadirla de lo contrario, pero nada podía hacer cambiar de opinión a Rei. A fin de cuentas a pesar de ser legalmente una Hansford, era tan testaruda como los Hino.

- ¿qué ocurre, Jedite?- Preguntó la muchacha japonesa mientras se encontraba frente al rubio

- Rei. Hay algo que quería decirte- Dice seguro el rubio.

- ¿y qué es?- cuestiona ella interesada- ¿qué es tan importante que no puede esperar a mañana, o que no pudieras decirme en todo el día que estuvimos juntos con los chicos.

- Es algo que no pueden escuchar los demás- cuenta Jedite.

- Suena interesante- Se interesa Rei- Dime qué es...

- Bueno, Rei. Yo quería decirte que...-Hace un pequeño silencio e rubio- Creerás que es adelantado, pero no me puedo callar más, eres hermosa, me gustas, pude ver que tienes los ojos más expresivos del mundo. Que cuando sonríes el mundo se detiene. Que puedes parecer muy ruda, pero en el fondo, no puedes ocultar que eres única, que no hay mujer más maravillosa sobre la faz de la tierra…Rei...¿aceptarías ser mi novia?

- Jedite. Pero nos acabamos de conocer- Responde por reflejo la muchacha.

- Yo no necesito tiempo para saber todo esto, Rei-Comenta decidido el rubio.-Se lo que quiero y a quien quiero es a ti...

La Muchacha analizó el rostro de Jedite. Miró de reojo hacia su casa y después hacia la casa Shields. Respiró profundamente y regaló una sonrisa al rubio ante ella.

- Creo que podríamos intentarlo...-Lanzó ella.

- No te arrepentirás...

Jedite se acercó a la chica japonesa y la besó cuidadosamente esperando la reacción de Rei que dudó por un segundo pero después se abrazó al cuello del muchacho correspondiendo a su beso.

Andrew Se encontraba en su habitación leyendo uno de sus libros de negocios. Alguien tocó a la puerta y él se levantó para abrirla, encontrándose con una alta jovencita castaña envuelta en una toalla.

- Makoto...¿qué pasa?-Cuestionó Andrew.

- Es el baño de la habitación de Rei, algo le pasa...no sale agua y estaba a punto de darme una ducha.- Explica la castaña con rostro preocupado.

- No te preocupes. Iré a ver qué pasa...-Ofrece el rubio.

- Gracias...

Andrew caminó hacia la habitación de su hermana, entrando al baño y revisando la ducha. Las llaves estaban extremadamente apretadas pero después de un gran esfuerzo, el rubio consiguió abrir las llaves y conseguir que el líquido fluyera, sonrió triunfalmente y volteó a ver a Makoto que lo observaba sorprendida.

- Listo, señorita. Solo estaban muy ajustadas las llaves, tal vez por falta de uso ya que mi hermana tenía bastante sin usar su ducha. Generalmente se adueña de la de mi baño por que tiene tina- Bromea el rubio ojiazúl.

- Gracias, Andrew. Creo que entonces me ducharé.

La joven soltó su toalla para dejarla caer al suelo, revelando su desnudez al rubio ante ella que la miraba sorprendido, ella caminó a un lado suyo y lo miró de reojo.

- Creí que querías conocer mis "Torres Eiffel". Servido...

El rubio se quedó boquiabierto mirando como la muchacha ante él entraba a la ducha y se jabonaba ante él.

- Yo...yo iré a mi habitación- Tartamudeó Andrew.

- Creí que me mostrarías al "Big Ben"- Cuestionó pícara la alta castaña.

Andrew regresó la sonrisa a la muchacha y entró a la regadera empujándola contra la pared y besándola apasionadamente, sintiendo como el agua los mojaba a ambos, ella correspondió a su beso mientras se deshacía de la camisa de él y perdía sus manos dentro del pantalón de él, encontrándose con su glande endurecido por la excitación.

Una sonrisa lujuriosa se escapó del rostro de Makoto al sentir el miembro palpitante de él y ella tiró del pantalón para que cayera al suelo, dejando a Andrew tan desnudo como ella, quedando ambos en igualdad de circunstancias.

Ellos volvieron a besarse apasionadamente, ella enredó sus brazos en el cuello de él, mientras Andrew la levantó en peso para que ella enredara sus piernas en el grueso torso del rubio. Andrew besó los senos de Makoto, que estaban mojados por el agua que caía sobre ellos, succionó, mordió sus pezones convocándole a ella unos gemidos que no pudo contener, él disfrutaba con esto y continuaba su misiva.

Makoto tiraba del cabello de Andrew a cada mordida de sus filosos dientes y encajó sus largas uñas en la espalda de él cuando sintió el duro falo de su amante perderse en su intimidad, llenarla por completo.

El rubio entró lentamente en las tierras de la joven francesa, pero cuándo logró invadir por completo las húmedas tierras de su amante arremetió con fuerza en su interior, hasta que ambos tocaron la cúspide del placer...

-000-

En la casa Shields, un joven de ojos azules y cabello del color de la noche regresaba a su habitación con un vaso de leche, se topó con Jedite en las escaleras, el rubio portaba una sonrisa maliciosa.

- Jedite...-Llamó con algo de molestia el chico de pelo negro.

- ¡amigo!-Saludó con fingida alegría el rubio.- No te he agradecido por tu hospitalidad.

- Sabes que no fue mi idea. Fue idea de mi madre, lo sabes ¿verdad?-Bufó Darien.

- De igual manera, gracias...Creo que serán unas MUY BUENAS vacaciones.

- ¿por qué lo dices? Siempre dijiste que Andrew y yo éramos unos pueblerinos.

- Si. y lo son. Pero creo que en Egham puedo encontrar bastantes cosas interesantes en qué divertirme...-Respondió en voz baja el rubio.

- ¿por qué lo dices?-Cuestiona el chico Shields preocupado. Algo le decía la diversión que tenía en mente el rubio y no le gustaba nada.

- Por nada...Yo solo me entiendo, mejor iré a dormir...Buenas noches Shields...

- Buenas noche...

Darien observó desaparecer en el pasillo a su compañero de escuela. El pelinegro tal vez no era un hombre sociable, pero definitivamente no era alguien que odiara con facilidad, aun así, en su interior tenía un sentimiento parecido al odio incubándose...

El día había pasado con tranquilidad en Egham. Darien no había visto a su amiga de la infancia en todo el día, algo extraño para él, ya que para Darien era lo más natural pasar los días charlando con su vecina de todo y de nada a la vez.

La chica de ojos violeta se encontraba esa tarde en su habitación, a solas. Pudo sentir a alguien subir por la ventana, no necesitaba preguntarse de quien se trataba, lo sabía.

- Pasa, Darien- Invitó ella.

- ¿cómo supiste que era yo?- Se indignó él apareciendo por la ventana y entrando a la habitación de la chica.

- ¿quién más?-Ríe la chica divertida ayudando a entrar al alto pelinegro amigo que se tumba sobre la cama.

- Tienes razón, ¿por qué estás sola?-Inquiere él.-¿dónde está Makoto?

- ¿Venías a buscarla a ella o a mi?-Se cruza de brazos la chica mientras camina a su closet.

- Sabes que a ti…-Contesta con dulzura el muchacho.

- Makoto acompañó a mamá a comprar las cosas para la cena. Risa Hansford insiste en cenar paté Foie Grass. ¿me invitas a cenar?- Pide ella.

- Podría venir a cenar a tu casa. Seguro será una cena deliciosa- Se saborea el joven.

- Ni lo sueñes. Yo no comeré eso, si quieres ven tú. ¿sabes lo que le hacen a esos pobres animales para obtener el paté? –Se entristece la muchacha.

- Bien, bien…No vendré a cenar- Comenta él resignado- ¿a dónde quieres que te lleve a cenar?

- Puedes sorprenderme- Afirma la muchacha- Ahora, ¿me ayudarías?

Rei sonríe con esos ojos que le impedían decirle que no al muchacho ante ella. Ella saca un par de vestidos de verano y sonríe al joven ante ella.

- ¿quieres que te de mi opinión sobre cuál vestido te queda mejor?- Pregunta malicioso el alto muchacho de ojos zafiro.

- Algo así…

En la casa de los Shields, un alto joven de ojos color de hielo y cabello rubio irrumpía en la habitación del único hijo varón de los Shields. Entró de puntillas buscando no hacer ruido alguno, encontrándose con un fino cuaderno en la cómoda del joven estudiante de Oxford y lo tomó entre sus manos "Interesante" murmuró para sí llevándose consigo el atesorado cuaderno consigo.

En el centro de Egham. Risa Hansford acompañada de una alta joven castaña, la bella mujer japonesa le explicaba a la muchacha la historia de la ciudad y qué podía encontrar en cada uno de los negocios por los que pasaban, entraron a una tienda gourmet donde la señora Hansford pidió al encargado un pan especial para después recorrer el lugar con su joven invitada.

- Makoto, ¿cómo la estás pasando en Egham?-Pregunta La mujer de ojos violeta.

- Muy bien, Señora Hansford. Todos son muy amables conmigo- Comentó la chica.

- Me alegra, ¿sabes? Creo que eres la primer amiga que mi Rei trae e casa- Confiesa la madre de la joven.

- ¿en verdad?-Se sorprende la castaña- ¿por qué?

- Cuando llegamos aquí, Rei era la niña rara por ser japonesa. Siempre jugaba solo con Darien y Andrew, cuando creció las chicas la buscaban para hacer amistad, pero desgraciadamente siempre su objetivo era llegar a Andrew- Explica la señora- Eso le molestaba mucho a Rei, decía que detestaba eso, no confiaba en la amistad, hasta que te conoció a ti en París. Me hace muy feliz que mi hija por fin tenga una amiga.

La castaña guardó silencio con las palabras de la madre de Rei, por algún motivo sentía un nudo en la boca del estómago al haber escuchado semejante confesión de la señora Hansford.

- Makoto. ¿qué te pasa?- Se preocupó la pelinegra.

- Nada, Señora Hansford, es que imagino que debió de ser difícil para Rei una infancia así- Miente Makoto.

- Tal vez si lo ves así. Pero mi hija creció feliz trepando árboles y jugando canicas con mi hijo y Darien. Jamás la vi triste por tal situación- Explica la madre de la joven.

- Tiene razón. Al menos no creció sola. Como yo…-Melancólica la francesa.

- ¿No tienes hermanos?

- No. Fui hija única. Pero veo a Rei como a una hermana- Afirma Makoto.

- Entonces creo que ya son dos, Rei siempre se refiere a ti como su hermana- cuenta emocionada la de ojos violeta.

- Si…es verdad…-Apoya la de ojos verdes con melancolía- ¿elegimos el paté?

- Claro…

La chica de ojos amatista se encontraba sentada sobre su cama intentando contener un ataque de risa, algo extraño en ella mientras ante sus ojo, un joven de ojos azules se cruzaba de brazos molesto, portando un vestido floreado sobre él a juego con un sombrero de paja encima de sus ropas.

- No me parece gracioso, Rei…-Refunfuñó él.

- Jajajajaja. ¿por qué no? Si es divertidísimo- Dice la muchacha haciendo un esfuerzo sobrehumano por dejar de reírse.- Creo que un labial coral quedaría perfecto con ese vestido.

Rei camina hacia su tocador sacando uno de sus labiales y caminando hacia el alto joven con mirada malévola

- Ey,ey, ey. Aleja esa cosa de mi. No abuses, Reiko Impide el joven- Para empezar no sé por qué te dejé servirte de perchero.

- Porque me quieres mucho- Dijo cínica la muchacha posando sus ojos violeta en los azules de él- ¿ o no?

- ¿Y cuál usarás esta noche?-pregunta él intentando cambiar el tema.

- El mismo que me ponga para salir ahorita-Explica Rei quitándole de encima las prendas a su vecino.

- ¿saldrás? –Pregunta Darien caminando tras de la muchacha japonesa que se pone encima el vestido floreado.

- Si. Jedite me invitó a salir, iremos por un helado- Explica ella sin mirar a Darien.

- ¿solos?-Cuestiona con tristeza el serio joven.

- Si. Solos…Anoche me pidió que fuera su novia-Responde la muchacha lanzando el vestido sobre la cama- Creo que mejor me pondré unos Jeans…

- ¿Novia?- Repite tembloroso el pelinegro- Creo que será lo mejor que te pongas los jeans, eres más tú cuando vistes así.

- Si. Me siento más cómoda, Makoto me insistió en que usara uno de sus vestidos pero no soy así- Se ríe Rei mientras escarba en su closet sacando una blusa roja y poniéndola encima .- ¿qué dices?

- Hermosa…-Murmura Darien observando embelesado a la chica.

- Adulador…

A las afueras de la casa se escuchó un par de golpecitos de piedritas en la ventana. Rei se asomó y brincó emocionada, dándose cuenta quién estaba afuera.

- ¡es Jedite!-Se alegró la muchacha.-Me voy, Darien. Te veo en la noche para ir a cenar, ¿quieres?

- Claro…-Lanzo con tristeza el muchacho observando cómo su amiga desaparecía por la ventana, quedándose solo.

Rei subió al auto del rubio que se hospedaba en casa de los Shields.
Jedite la saludó besándola fugazmente y arrancó el auto. Ambos jóvenes habían acordado ir a tomar un helado a la nevería favorita de Rei.

Al llegar, Rei saludó al dueño del la nevería a la que había ido desde pequeña. La chica japonesa tomó asiento mientras el rubio pedía el helado de la muchacha que miraba sonriente hacia afuera, los mejores recuerdos de su infancia podían contarlos los muros de aquel lugar donde ella, Andrew y Darien devoraron cientos de helados de pequeños. Jedite se acercó a la mesa sacando a Rei de su concentración.

- ¿en qué piensas?- Pregunta el rubio sentándose frente a ella.

- Nada...Es que me encanta éste lugar. Aquí nos traía mamá o Gea a comer helado cuando éramos pequeños.

- Ahora te traigo yo- Sonríe el muchacho de los ojos de hielo depositando un barquillo de helado de vainilla frente a Rei.

- ¿Vainilla?-Arquea una ceja la pelinegra.

- Si. ¿qué tiene? Es un sabor común, ¿no? A todo mundo le gusta la vainilla...

- Pues... A mí no- Confiesa Rei.

- ¿Alguien pidió un helado de queso con zarzamora?- Se acercó el encargado del lugar. Un hombre rubio de ojos azules.

- Señor West - Miró emocionada la chica al dueño del lugar viendo su helado.

- Le dije a tu amigo que la Vainilla no era para ti. Pero no me hizo caso...Cortesía de la casa- Ofrece la copa de helado a la chica y se aleja.

- ¿Ni siquiera te gustan los barquillos?- Se sorprende Jedite.

- No es que no me gusten. Es que tardo tanto en comer mi helado que cuando como un barquillo siempre termino haciendo un caos. Por eso el Señor West me lo sirve en copa. El nos vio crecer. Sabe todo de nosotros- Contenta platica la chica.

- "¿Nosotros?"-cuestiona el rubio.

- Así es. A Andrew, Darien y a mí. Éramos como los tres mosqueteros- Cuenta emocionada la delgada joven de cabello negro.

- Bueno. No hablemos de esas cosas- Pide Jedite.- Quiero darte algo.

- ¿ah,sí? ¿qué es?- Pregunta interesada la bella muchacha de ojos violeta.

- Tal vez lo consideres tonto, pero...- él sacó de su bolsillo una hoja de papel entregándoselo a Rei.- Te hice un poema...

- ¿un poema?-Arqueó su ceja sorprendida la chica de ojos amatista mientras abría la hoja- No creí que fueras ese tipo de hombres...

- No lo soy. Pero es imposible no querer escribir las más hermosas cosas posibles teniéndote enfrente...-Explica seductor el rubio.

- Oh. Jedite...- Se emociona Rei mientras lee en voz alta:

siempre he sido mi casa
el lugar al que vuelvo cuando todo oscurece
me encierro y miro por la ventana la noche,
mi corazón desnudo,
te dibujas en el cielo como tormenta que se acerca
viene el viento devorando distancia,
calándome hasta los huesos, rugiendo porque no contesto...
no vuelo por no saber que el cielo me tiene un lugar preparado
me dedico a ver como arrancas suspiros y árboles a tu paso
desde mi casa, mi ventana te admira
yo solo soy un espectador,
alguien que ha aprendido a corear tu pasión gritando miedo
esperando
siempre he sido mi casa
y a puertas abiertas te espero...

En una de las habitaciones de la casa Hansford dos jovencitas charlaban divertidas mientras una de ellas se terminaba de maquillar sentada ante su tocador. Una de ellas, la de cabello castaño se encontraba recostada en la cama observando incrédula a su amiga y con una hoja entre sus manos que miraba extrañada.

- ¿Jedite te escribió esto?

- Si. ¿No es hermoso?- Contestó la de cabello negro mientras terminaba de ponerse Rimel

- Si. El punto es que no se ve que Jedite sea del tipo de hombres.- Dudosa explica la castaña.

- Pues ya ves que sí, Makoto. No debes juzgar a un libro por su portada, tú misma lo has dicho mil veces ¿no?-Recuerda la chica japonesa a su amiga.

- Pues si….Pero hay algo en Jedite que no termina de agradarme- confiesa la muchacha de ojos verdes- Además...este poema parece como si fuera escrito por un admirador de años, no de uno que acaba de conocerte. Si me preguntaras suena más como si lo hubiera escrito Darien y no ese tipo nefasto y pedante. Algo en él no me agrada, aunque sea amable.

- Andrew y Darien piensan igual, pero es un buen tipo. En serio- Cuenta Rei.

- ¿De verdad no te quedarás a cenar?

- No. No voy a comer paté Foie gras. Lo sabes- Explica la chica de ojos violeta a su amiga.

- Bien, bien…Lo entiendo.- Acepta Resignada la castaña- Oye, Rei….

- ¿Sí?

- Hablé con tu mamá…-Inicia la alta.

- ¿sobre qué?- Extrañada dice Rei.

- Me contó que no tienes muchas amigas por aquí…

- No las necesitaba. Tengo a Andrew y a Darien. Además, las chicas de por aquí siempre se fingían mis amigas para poder acercarse a Andrew- Confiesa apenada la pelinegra- Eres mi primer amiga verdadera, Mako-chan.

- Si…¿verdad?- Sonríe apenada la de ojos verdes.

- Si. Eres como la hermana que nunca tuve

Rei se levanta y abraza a su amiga francesa, un acto raro en ella. En la puerta se escucha que alguien toca y la señora Hansford asoma su cabeza sonriendo.

- Chicas…Darien ya llegó- Informa la bella mujer de cabello negro.

- Entonces ya me voy. Nos vemos más tarde

Rei da un beso a su madre y abraza a Makoto para tomar su bolso y salir corriendo de la habitación dejando solas a la señora Hansford y a la bella castaña.

- Se ve muy contenta, ¿verdad?- Rompe el silencio la ojiverde.

- Si. Esos dos son inseparables- Enternecida se asoma por la ventana la bella mujer asiática observando como su hija corría a abrazar al alto joven de ojos azules que le abría la puerta del auto para que subiera.

- Se llevan muy bien. ¿Verdad?- Comenta la alta chica francesa.

- Si. ¿Sabes? Gea y yo siempre soñamos con que nuestros hijos se enamoraran- Confiesa con rostro soñador la bella mujer.

- ¿Y nunca ha habido nada entre ellos?-Cuestiona Makoto intrigada.

- No. Nunca. Por que estoy segura que Rei es la chispa que Darien necesita y él la calma que le hace falta al torbellino de mi hija, lástima que siempre se han visto como solo amigos…

- Si, es una lástima. Harían una hermosa pareja…

Ambas mujeres observaban como el carro del joven Shields se alejaba de ahí. Risa Hansford observaba emocionada aquel auto imaginando que su hija y ese muchacho que había visto crecer se empataban, mientras en la cabeza de Makoto un mar de dudas la torturaban.

Lejos del área residencial de Egham una pareja de jóvenes de cabello negro llegaban a un Restaurante de comida Italiana que estaba al aire libre. Fueron conducidos a una mesa apartada del bullicio y el mesero se llevó la orden de ambos jóvenes para dejarlos solos.

- ¿Te gusta el lugar?- Pregunta él.

- Es hermoso.- Emocionada explica ella.- ¿Sabes? En Nápoles, Makoto y yo fuimos a un restaurante así, es bellísimo. Cuándo te dignes a visitar a tu amiga a París nos daremos una escapada a Italia para que conozcas.

- Eso sonó a Chantaje, Rei Hansford. Suenas como Andrew..-Fingió molestia el muchacho.

- Si con eso consigo hacerte salir de Reino unido, lo es- Divertida comentó ella.

- No me gustaría que "Tu novio" se molestara contigo por recibirme de visita- Explica entristecido el muchacho.

- ¡Cómo crees! – Ríe la pelinegra- él debe de comprender que tú y yo somos amigos.

- Si, claro….amigos…

- Por cierto. Hablando de Jedite. Tengo algo que contarte- Cuenta sonriente la pelinegra.

- ¿Descubriste el Patán que es?-Sonríe emocionado el joven de ojos azules.

- ¡No! ¡Darien, hablo en serio!- Regañó la muchacha.

- Bueno. Si no es eso…¿qué es?- Pregunta intrigado el joven de ojos azules.

- Es que…Es un romántico empedernido…deberías de verlo. Me encanta- Confiesa emocionada la de ojos violeta- Me escribió un poema que te morirías, Darien. Créeme…

- ¿Ah, sí?-Arquea una ceja el pelinegro.

- Si. No estaba del todo convencida, pero alguien que te escribe cosas tan bellas como esas merece una segunda oportunidad, ¿no lo crees?- Cuestiona ella.

Darien observó a Rei. La vio tan feliz, tan emocionada, tan contenta que le dolía, le dolía ver a esa niña con la que compartió aventuras interminables, a la que enseñó junto a Andrew a andar en bicicleta estar ahora tan feliz y enamorada de otro que no era él que lo único que pudo hacer fue sonreír, sonreír con un dolor que le destrozaba el alma…

- Si. Sí lo creo…

- Pero Darien, No te veo feliz- Dice apenada la muchacha de ojos amatista.

- Claro que no. No es eso, pequeña. Yo lo único que quiero en éste mundo es verte feliz. Si tu eres feliz, créeme que yo seré feliz.- Confiesa sincero él.

La muchacha de ojos amatista sonrió emocionada y se levantó a abrazar al serio muchacho sentada ante ella llenándolo de besos en las mejillas.

- Por eso eres mi mejor amigo. No sé qué haría sin ti.-Explica ella sin soltar a Darien.

- Yo tampoco sé que haría sin ti…-Confesó él- Anda, come tu Pizza, se enfría

- Si..

La muchacha de ojos amatista y cabello negro se volvió a sentar en su silla, charlaron de infinidad de cosas durante el resto de la cena como cuando eran pequeños. Para ella el tiempo se detenía estando con él, sabía que podía hablarle de lo que quisiera.

-000-

En Casa de los Hansford la cena transcurrió sin mayor novedad. Todos en la mesa elogiaron la comida de Makoto. De última hora Endymion y Gea Shields fueron a cenar con Arthur y Risa.

Durante la velada, los ojos azules de Andrew se posaron múltiples veces en los jade de la chica francesa que rehuía la mirada celeste de alguna u otra forma ignorándolo categóricamente.

Risa y Gea alababan las infinitas cualidades de la Señorita Kino. Gea bromeaba sobre la buena pareja que haría la chica francesa con el hijo de Arthur Hansford provocando en Makoto una risa nerviosa y en Andrew un sonrojo imposible de ocultar.

Terminada la cena las tres mujeres se dirigieron a la cocina donde charlaron mientras lavaban y guardaban la loza de la cena. Su charla se extendió por un par de horas más, ahí Makoto conoció la historia de Risa y Arthur Hansford.

La mujer de cabello negro le contó a Makoto que ella y Rei tuvieron que mudarse a Inglaterra después de su separación con el señor Takahashi Hino debido a que éste se negaba a darle el divorcio a la japonesa. La simpática mujer se mudó Inglaterra y acudió a un bufete Jurídico que la auxiliara a tramitar su divorcio. Éste resulto ser el Bufete Shields propiedad del padre de Darien.

En una de sus múltiples citas con Endymion para ver los pormenores de su divorcio conoció a Arthur, el mejor amigo de Endymion que quedó prendado de la belleza de la misteriosa mujer, no pudo evitar el invitarla a salir. Ahí Risa supo que Arthur tenía un hijo y que era viudo, Risa le contó que tenía una pequeña llamada Rei que era un poco revoltosa. Fue amor a primera vista y fue cuestión de tiempo para que Arthur le pidiera matrimonio a la hermosa mujer y ésta aceptara.

Cuando Rei y Risa se mudaron a casa de los Hansford conocieron al resto de la familia Shields, Risa se hizo amiga inseparable de Gea, la esposa de Endymion y Rei formó junto con Andrew y Darien un trío inseparable.

Cuando Makoto sintió sus ojos arenosos se despidió de ambas mujeres para subir a su habitación; al subir las escaleras se encontró en la puerta de la recamara a un rubio ojiazúl que la esperaba con evidente ansiedad. La tomó de la cintura y recargó en la pared para besarla apasionadamente mientras abría la puerta de la habitación de su hermana para ingresar ambos al cuarto. Makoto colocó sus brazos alrededor del cuello de él, perdiéndose en su aliento. Él cerró la puerta para después volver a enredar sus manos en la pequeña cintura de la francesa para arremangar el vestido de ella y apretujar sus glúteos. Al sentir ella los dedos juguetones de Andrew tirar de sus bragas lo apartó de su lado.

- Espera...-Murmuró.

- ¿qué ocurre?- Extrañado comenta el rubio- creí que te gustaba.

- No quiero.- Mintió la castaña tratando de tranquilizarse.

- No veo que tu cuerpo diga lo mismo- Malicioso comentó Andrew.

- Solo sal de aquí. ¿quieres?- Pide la alta abriendo la puerta de la habitación.

- Creí que querías que la pasáramos bien...- Gruñe el rubio.

- Ya la pasamos bien y la verdad, no me gustó tanto- Se burla la de ojos verdes.

- Podríamos volver a probar...puedo hacerte cambiar de opinión...- Ofrece seductor el rubio.

- Largo de aquí, Hansford. Ya probé, se me quitó la curiosidad y tan tan- dice aburrida la muchacha francesa.

- Hoy no insistiré más pero mañana hablaremos...-Se rinde Andrew.

- Mañana será la misma respuesta-Murmura Makoto.

- Ya lo veremos...

El rubio salió de la habitación de la alta muchacha que casi cerró la puerta en sus narices. Al cerrar la puerta puso el seguro y se tiró sobre su cama. Si, de verdad le gustaba ese chico, Andrew podía despertar los sentimientos más desenfrenados en su cuerpo, pero ella no podía fallarle a su mejor amiga…no podía ¿o si?...

¡Hola!

Pues como lo prometí les dejo el capitulo dos de esta pequeña historia. No es tan larga como las anteriores pero si muy divertida (al menos lo fue para mi el escribirla) Manejo a mis dos parejas favoritas y no se las pongo tan fácil.

Gracias a Sir Charles que luego luego dejó su Review, a cherry, a Irais, a la lectora de walmart...ahh no, perdón. A Gaby que si se aplicó y dejó Reviews :P a Clararina que entre su tesis y sus muchos niños, terapias y proyectos propios se da el espacio de leer y junto con ella a todos los que hacen un espacio de su tiempo para leer las locuras que pasan por mi mente.

Como les dije ya, no tengo el mismo tiempo libre de antes, pero aunque sea en ratitos, en cachitos y cuando puedo me doy tiempo de escribir y por ello no publico con tanta frecuencia (no tengo tanto colchón) Pero los proyectos siguen, lento pero seguro :)

Gracias por todo y nos vemos en dos semanas :D

La maga