Capitulo 4

"Sinceridad"

Luego de que Arthur Hansford sacara de casa a "la plaga" que consistía en un pequeño ratón blanco que se le había salido al hijo de la señora White y que había terminado en la casa de los Hansford.
Rei subió las escaleras para entrar a su habitación. Se encontró con su amiga francesa haciendo maletas, lo que la sorprendió de sobremanera.

- Mako- chan, ¿qué ocurre?-Se inquieta la de ojos amatista.

- Iré a Tokio con mi familia, Rei.

- Pero ¿qué pasó? Dijiste que pasarías todo el verano aquí. ¿qué ocurre? ¿hice algo que te molestó? ¿o alguien en casa? ¿no te hemos tratado bien?

- No, no, no...no es eso-Aclara la castaña- Es que los veo tan unidos, tan felices que... Me dieron ganas de ir con mi familia.

- ¿segura que solo es eso?- Enfrenta Rei.

- Claro que si- Desvía la castaña su mirada- ¿qué más podría ser?

Rei analizó el rostro de su amiga y luego sonrió.

- Si...tienes razón ¿qué más podría ser? Solo te pido una cosa.

- La que tú quieras...

- Al menos quédate hasta pasado mañana ¿sí? - Pide la pelinegra.

- Bien. Pero ni un día más, Rei...Extraño mucho a mi familia. Quiero verlos.

- Gracias...

La joven de ojos verdes observó una hoja de papel arrugado en el cesto de la basura. Algo le decía que ese papel era importante y lo tomó para leerlo.

- Rei...¿qué es esto?- Se interesa Makoto.

- Una carta- Responde con sencillez la de ojos amatista

- ¿De Jeditte? Vaya que ese muchacho salió poeta...Aunque algo en él no me cuadra...no me parece el tipo de muchacho que escribe poemas y ya te lo he dicho.

- Si. Lo sé. Así es él: Diferente...-Responde Rei.-Anda, mejor arréglate y vamos a comprar algunas cosas, me gustaría que hicieras esa tarta de queso con zarzamoras que tan bien te queda.

- ¿Segura que quieres que me quede por mi compañía y no por mis postres?-Se burla la castaña.

- Bueno...tal vez un poco de todo- Acepta Rei- Pero más que tus postres que me encantan prefiero tu compañía, ya te lo dije: Eres como la hermana que nunca tuve...Te tengo tanto cariño, tanta confianza, Mako- chan. Sé que tú no me defraudarías jamás.

- Sí...tienes Razón...yo no te fallaría, amiga...-Regresa con tristeza la muchacha francesa...-Voy a ducharme.

- Yo iré a buscar a Jeditte.

- ¿para qué?-Se extraña la de ojos jade.

- para que nos lleve a hacer las compras, claro está.

- ¿No se lo pedirás a Darien?- Se sorprende la chica japonesa.

- No. Darien está de mal humor ésta mañana, además...me gustaría pasar más tiempo con Jeditte- Explica Rei.

- Claro...claro. Entonces tú ve con él -Acepta la señorita Kino.-Yo me daré una ducha.

- Date prisa, no tardo.-Indicó Rei tras salir de la habitación.

- Rei, Rei...Algo me dice que Jeditte no es el hombre indicado para ti. Aunque también creo que al indicado lo tienes muy, muy cerca y no lo quieres ver.

La castaña abrió de nueva cuenta su maleta para regresar su ropa a los cajones. Había intentado escapar de Andrew, pero parecía que el destino se empeñaba en mantenerla en Egham...

-000-

El centro de Egham lucía pintoresco, Tranquilo cual siempre lo era. Rei había pedido a Jeditte que las llevara a hacer unas compras pero apenas llegaron al lugar, él se desapareció con pretexto de ir a hacer unas llamadas por que la recepción de los celulares era bastante mala.

Makoto quería comprarse un vestido para poder soportar el calor de aquél lugar por lo cual fueron a la tienda de la señora Silver donde la alta castaña se probaba infinidad de vestidos mientras Rei la veía descansando en un cómodo sofá cerca de los probadores.

- Rei…-La llamó la castaña.

- ¿qué?

- Oye…no lo tomes a mal pero…-Duda un poco la muchacha francesa.

- ¿Pero qué?- Se extraña la pelinegra- Vamos, Mako- chan, ¿desde cuándo nos ocultamos cosas?

- ¿De verdad crees que Jeditte es el chico indicado para ti?- Pregunta la ojiverde.

- ¿por qué me lo preguntas de nuevo? ¿hay algo malo respecto a él que sepas?

- Bueno…

- Seguro Andrew y Darien te metieron ideas en la cabeza. Me enfurece que hagan eso ¡siempre lo hacen!- Gruñe la pelinegra.

- No, no. Claro que no es por eso, Rei.

- ¿Entonces?

- Solo creo que no es sincero. Se ve a leguas que no es un buen tipo. Me preocupa que…

- Se defenderme sola, Makoto. – Se indigna Rei.- No sabía que me subestimabas de ese modo

- ¡claro que no es por eso!

La muchacha de pelo negro se puso de pie y caminó hacia la puerta.

- Iré por un helado Te veo allá.

- Pero, Rei…

La joven de cabello castaño se quedó a solas mirando a su amiga desvanecerse por la calle. En el tiempo que había vivido con ella en París se había percatado que Rei era una chica a la que era bastante difícil dar un consejo, la terquedad era su principal virtud y también su principal defecto.

-000—

A esas horas del día la nevería del señor West estaba llena debido al calor que hacía parecía que todo el pueblo había pensado igual que ella y había ido por un helado.

Se sentó en la única mesa libre en el área del jardín esperando a que le tomaran la orden cuando una copa con helado de queso y zarzamora apareció ante sus ojos.

- Su helado, Señorita- Murmuró una voz masculina

- Que buen servicio. – Agradeció la chica- pero…¿y si no es un helado de zarzamora lo que me apetece hoy?

- Reiko…-Gruñó el joven de cabello negro y ojos azules.- ¿Me puedo sentar?

- Los meseros no se sientan con los clientes.- Se burla la chica.

- Tampoco te invitan una copa de helado- Arquea una ceja el pelinegro.

- Bien…-acepta la muchacha permitiendo a su compinche sentarse a su lado en la mesa. Tan pronto como él se sentó ella tomó una buena proporción de la copa de triple chocolate del chico.

- No entiendo por qué dices que prefieres el queso con zarzamora cuándo siempre te robas la mitad de mi helado de chocolate- bufa él.

- Porque de tu copa siempre me sabe mejor- Explica ella con simpleza dejándolo anonadado.- ¿qué?

- Nada…Creí que estarías aquí con tu novio…-Supone él con cierta amargura.

- Él nos trajo. Pero fue a atender unas cosas- cuenta la muchacha disfrutando de su helado.

- ¿y te dejó sola?- Se molesta el joven Shields.

- Crecí aquí. No voy a perderme, Darien- Reclama la chica- No soy una niña y tampoco sufro de retraso mental.

- No estoy diciendo eso- Aclara el joven- Es solo que creo que eres una persona demasiado valiosa para mí como para arriesgarme a que te pase algo…

- Nada me pasará, Darien- Responde menos a la defensiva la chica.

- Aun así. Si tú fueras mi novia no te dejaría sola ni un solo instante…-Asegura él clavando sus brillantes pupilas color zafiro en la muchacha, causando un sonrojo en ella.

- Qué cosas dices…-Se apena la chica.

Darien fue consciente de sus palabras. Y se sonrojó al verse descubierto. Tosió un poco y desvió la mirada.

- Ehmm….Dijiste que Jeditte les había traído. ¿Con quién más has venido?- Cambia la conversación el pelinegro.

- Con Makoto. Makoto nos acompañó- Cuenta Rei volviendo a robar helado de la copa de su amigo.

- ¿y dónde está ella?- Se extraña el chico.

- En la boutique de la señora Silver.- Explica Rei.

- ¿sola?

- Si.

- Rei…-Llama con voz seria el muchacho a su amiga.

- Le dije que estaría aquí. El lugar no es tan grande. –Se defiende ella.

- ¿por qué discutiste con ella?

- ¿por qué siempre piensas que yo soy la que tiene la culpa?- Se indigna ella, él por toda respuesta arqueó una ceja y la siguió observando- Cosas de mujeres….no te importa.

- Bien. No me meteré. Solo no seas tan orgullosa ¿quieres? Lo que sea que haya pasado entre ustedes, no dejes que se haga más grande por tu orgullo…-Aconseja el chico.

- ¿por qué me dices eso?

- Porque te conozco de toda la vida y sé que eres terca y orgullosa. No es tan fácil encontrarse con personas que toleren tu genio de los mil demonios, Rei.- Explica el joven.- Makoto te quiere como a una hermana, no pierdas eso por uno de tus berrinches.

- ¿berrinche yo?-Se indigna Rei.

- Si. Tú- Insiste el joven.

- Termina tu helado. Necesito que me acompañes a buscar un libro- Bufa la de ojos amatista.

Darien observó a la mujer ante él fruncir el ceño. Tenía tanto tiempo de conocerla que sabía leer su expresión facial sin necesidad de palabras. Sabía que con su silencio le daba la razón y la había puesto a reflexionar.

La muchacha francesa de cabello castaño cargaba un par de bolsas con sus compras. No había sido tan buena idea discutir con Rei cuando había comprado tanto, ahora tendría que cargar sola sus compras hasta la nevería del señor West. No dejaba de meditar si había sido o no buena idea hablarle francamente a su amiga y sobre todo, haber salido de compras sin cargadores.

Al dar vuelta a la esquina pudo ver al motivo de la discordia con su compañera de cuarto. Decidió que no era tan mala idea que el patán la ayudara con sus compras, al menos en lo que llegaban a la nevería.

Justo estaba por hablarle al rubio de ojos de hielo que estaba de espaldas cuando lo escuchó hablar con alguien por su celular y se detuvo en su misiva.

"Si…Te dije que estoy en Egham. No…Nadie sospecha nada. Bueno, Shields y Hansford siguen sin confiar en mí. Pero la hermana de Hansford sí. Así que cumpliré mi apuesta"- Explica el rubio a la persona con la que habla por teléfono- "No…aun no. Pero tiene que caer, Bruto. ¡Claro que caerá! Prometí que me acostaría con la hermana de Hansford y lo cumpliré. Además….Creo que mataré dos pájaros de un solo tiro. Me desquitaré de las bromas de Andrew y le robaré a Shields a su amor platónico. Si, ese idiota está enamoradísimo de Rei y no se atreve a hablarle- Explica el joven rubio mientras suelta una carcajada- Te dejo. Debo regresar por mi "Noviecita".

Makoto se quedó sorprendida ante tal revelación. Pensó en ir a reclamarle al cínico chico. Pero optó por no hacerlo y se escondió tras un puesto de revistas para esperar a que aquel hombre se alejase pero sin perderle de vista pero una mano sobre su hombro la hicieron saltar del susto encontrándose con alguien bastante conocido.

- ¡Andrew!- Gritó la chica fran-esa.

- Vaya. Creí que los franceses no eran curiosos- Se burla el rubio.- No se si te lo han dicho. Pero no es bueno espiar a las personas

- ¡No estaba espiando!-Se enoja la castaña.

- ¿ahh no?- Arquea una ceja con incredulidad el ojiazúl.

- No es lo que tú crees- Se defiende ella.

- ¿entonces?

- No te lo diré. No te incumbe- Se cruza de brazos la chica.

- Bien…Como tú quieras-eleva los hombros resignado el joven Hansford- ¿qué haces aquí sola? ¿y Rei, y Jeditte?

- Pues…

- ¡No me digas que te dejaron sola!- Tendré que hablar muy seriamente con mi hermana.

- No, no…- Toma ella la mano del rubio- Por favor, no le digas nada. Es solo que se adelantó a ir por un helado, quedé de verla en la nevería del señor West.

- ¿Y Jeditte?-Interroga el hermano- ¿fue con ella?

- No. Jeditte fue a hacer unas compras- Miente ella.

- Vamos a la nevería entonces- Dice Andrew.- Te ayudaré con tus bolsos.

El rubio tomó todas las bolsas de las compras de la muchacha y dio un par de pasos. Ella detuvo su brazo con delicadeza.

- Andrew…

- ¿Sí?- Se voltea él.

- ¿Me acompañarías a comprar unas cosas? Quiero hacer unas galletas- Explica la chica.

- Si, Claro…Vamos- cede el joven.- ¿pero qué te parece si primero te invito un helado? Después iremos a donde tú quieras…

- Me parece perfecto- Acepta la castaña.

El rubio ofreció galantemente su brazo libre a la muchacha de ojos verdes. Ambos caminaron en silencio, una extraña sensación de bienestar se respiraba entre ellos.

En la nevería del señor West se encontraban riendo a carcajadas un par de viejos amigos. Rei ya se encontraba apoderada totalmente de la copa de helado de su antiguo compañero de aventuras y había dejado a Darien la suya que hacía ya varias cucharadas estaba resignado.

- ¡Claro que no te espantábamos los novios, Rei!- Se defiende él.

- ¡Claro que sí!. ¿ya lo olvidaste? –Le recuerda la chica- ¿Y Nicholas Kumada?

- Era un vago bueno para nada - Responde con seriedad el pelinegro.

- ¿Y Josh White?

- Demasiado arrogante-Explica el chico.

- ¿y Patrick Wood?

- ¡Es Gay!

- ¡claro que no!- Defiende entre risas la chica de ojos violeta.

- ¡claro que sí! Lo que pasa es que tú no lo veías. Además, Andrew y yo no te los corríamos a todos…

- ¿y a quién no me corrieron?- Arquea una ceja con incredulidad la muchacha.

- ¿a Frank Leblanc?

- ¡Tenía piojos y era muy feo!-Le recuerda ella.

- ¿No eres tú la que siempre dice que hay que ver en el interior de las personas?

- Pero no soy paleontóloga

- Además, De él no desconfiábamos. Sabíamos que ni en sueños te conquistaría- Se le escapa a él.

- ¡Lo sabía!

- Teníamos que protegerte.- Se defiende el chico- Siempre tomabas malas elecciones, como ahora…

- Lo dices por Jeditte ¿no es así?-Arquea una ceja la chica.

- No es un buen tipo, Rei…-Le explica él.

- Y ahí vas de nuevo…

- Rei. ¡No es el tipo adecuado para ti!

- ¿Y quién lo es según tú?- Se desespera ella. Él guardó silencio y agachó la cabeza.- Darien...ya No soy una niña, puedo tomar mis propias decisiones. Además, Jeditte es un buen chico: Divertido, guapo, siempre tiene mil cosas que contar..

Los ojos Zafiro del pelinegro se encendieron con cada palabra de ella, al tercer acierto la interrumpió.

- ¡pero seguro él solo quiere propasarse contigo!- Explota Darien

- ¿Propasarse?- Sonríe maliciosa ella.- ¿Temes que Jeditte intente "propasarse" conmigo? ¡Por dios, Darien. Ya no soy una niña!

- ¡Pero Jeditte es un imbécil!-Reniega Darien.

- ¡Pero ese imbécil es mi novio!- Le recuerda ella.

- ¡Pero apenas y lo conoces!- Grita él.

- ¿Y qué esperas? ¿Qué aguarde hasta tener quince años de conocerlo?- Interroga la chica.

Él se calla mordiéndose los labios en un intento por controlar disimular su ataque de celos.

¿hay algún otro motivo además de tu desconfianza por la cual yo no deba de seguir con Jeditte o ir al siguiente nivel?- Interroga ella.

Otro silencio más

- Lo supuse- Bufó la chica pelinegra cruzándose de brazos y conteniendo un gesto extraño en su rostro.

- ¡Linda, hasta que te encuentro!- Se escucha la voz del individuo en discordia.

- Jeditte…Hola-Saludó sonriente la chica de ojos amatista.

-Lamento la tardanza, pero al menos no has estado sola- Explica el rubio.

- No. No ha estado sola, Jeditte- Aclara con voz seria el pelinegro.-Valiente novio…

- ¿Decías algo?-Enfrenta el rubio

- No. No dice nada. ¿verdad, Darien?- Pregunta con ojos de lanceta la chica.

- Si. Lo que quiero decir es…

- ¡Chicos!- Saludó Makoto que llegaba con Andrew- ¡por fin los encontramos.

- Hermana, no es correcto dejar a tu visita sola- La regaña el rubio mientras toma asiento colocando un helado de limón para él y uno de chocolate con menta para la castaña.

- Ya le dije que no es para tanto. Pero tu hermano es muy terco- Explica la castaña.

- Casi parecen hermanos de sangre- Murmura Darien a tal volumen que solo Rei pueda escuchar.

- Jeditte. Quiero regresar a casa- Pide la pelinegra al rubio tomando su mano.

- Claro…vamos…-Cede él.

- Mako-chan ¿nos vamos?- Pregunta Rei.

- No….Tengo que comprar unas cosas aun- se apena la francesa.

- Bueno. Si ustedes quieren Darien y yo podemos acompañar a Makoto a hacer sus compras y tu puedes volver a casa, hermanita- Soluciona el chico Hansford.

- La verdad, Andrew- Interrumpe el pelinegro.- Es que yo también preferiría ir a casa. Mejor te dejo las llaves del auto y me voy con Rei y Jeditte. Espero no estorbarles.

- Claro que no, Shields. Ven con nosotros- Acepta de mala gana el rubio de ojos de hielo mientras Darien sacaba las llaves de su auto y se las entregaba al ansioso Andrew.

- Makoto, Por favor. Que Andrew no tome ni jugo de uva ¿quieres?-Se burla Darien.

- Ja-Ja. Muy gracioso, Shields- Responde Andrew.

- ¿Nos vamos?- Cuestiona el pelinegro colocándose entre su vecina y el rubio que se hospedaba en su casa.

- Claro- Confirma Rei sin dejar de mirar recriminatoriamente a su vecino. Sí. Ese no era el regreso que Rei esperaba a casa, pero tendría que conformarse.

- La señora White era una mujer muy comprometida con la calidad de los insumos que vendía. Nadie más en todo Egham vendía tantas y tan buenas cosas para preparar pasteles o galletas y Andrew había escuchado a Risa y Gea comentarlo alguna vez.

¡- Andrew, querido!- La saludó una cariñosa anciana- Que bueno que vienes a visitarme, pasa, pasa.

- Aghatha. Buen día- Saluda educado el rubio.-¿cómo estás?

- Haciéndome más vieja, niño ¿qué más va a ser? Pero me da mucho gusto verte, ¿cómo te ha ido en Oxford?

- Muy bien, Agatha. – Responde el rubio- te extrañé mucho.

- Mentiroso, Sé por tu madre que tienes muchos días aquí y no habías venido a visitarme- Se queja la rubia mujer- Pero bueno pero si has estado ocupado por atender a tu linda novia, puedo perdonarte.

-Solo somos amigos- Corrige prontamente la chica francesa.

- Qué lástima- Se apena Agatha- Andrew es un gran chico.

- Agatha. Ella es Makoto Kino, amiga de la familia- Presenta con educación el rubio joven Hansford- Es una gran cocinera y le he dicho que solo tú vendes los mejores insumos de todo reino unido para hacer las galletas más deliciosas.

- Andrew, eres un adulador- Se apena la anciana.

- ¡Andrew!- Llegaron corriendo un par de chicos corriendo a abrazar al muchacho rubio.- ¡vamos a Jugar soccer!

- Solo un instante, chicos. Traigo compañía- Les dice el joven Hansford acariciando la cabeza de los chicos- Mako, estaré en el patio, Agatha, por favor dale lo que necesite.

El rubio muchacho salió de la tienda con los dos pequeños y un balón. Agatha ayudó a Makoto a elegir los ingredientes que necesitaba para sus famosas galletas mientras le contaba la historia de aquél pintoresco pueblo.

La atención de Makoto fue perdida por Agatha cuando la castaña pudo ver al hermano de su amiga jugando con los dos chicos al igual que un niño, algo en él le daba demasiada ternura.

- ¿Sabes? Andrew es un gran chico- Interrumpe la dueña del negocio a la castaña.- Cuando mi querida hija Elizabeth y su esposo murieron, los pequeños Jacob y Josh se pusieron muy tristes, Andrew siempre venía por ellos para llevarlos a jugar, los chicos lo quieren mucho.

- Se ve que le gustan mucho los niños- Se enternece la chica francesa.

- Si. Le encantan, debiste ver cómo fue de paciente con Rei cuando ella y su madre llegaron a Egham. Andrew tiene un gran corazón- alaga la mujer.

- ¿en serio?

Los niños aparecieron corriendo por la puerta de la casa abrazándose a su abuela y mirándola con ojos de ternura.

- ¡Abuela, abuela!

- Conozco esa cara, Josh- Recriminó la mujer- ¿qué planean?

- ¿Nos dejarías ir con Andrew a nadar al lago? ¡hace mucho calor!- Pide el pequeño Jacob.

- Seguro Andrew tiene planes, chicos- Supone la anciana.

- Por favor…-Suplican los pequeños.

- Vamos, Agatha. Prometo cuidarlos bien. – asegura el rubio.

- Bien, si van contigo me quedo tranquila- Acepta la mujer mientras Andrew le extiende un billete para pagar las compras de la muchacha castaña.

- ¡Sí!

Los niños entraron corriendo a la casa por su traje de baño y algunas toallas mientras los adultos continuaban charlando sobre los niños, Mako interrumpió la conversación pidiendo a Agatha que le cobrara.

- Yo pago, Andrew- Dice la chica.

- Claro que no. Eres nuestra invitada- Se niega Andrew negociando con Agatha.- Agatha, no le aceptes ni un centavo.

- Gracias…-Responde con timidez la chica mientras los chicos salen corriendo y suben al carro que conducía Andrew.

El rubio muchacho y la chica castaña salieron de la tienda de suministros. Andrew metió las compras en la cajuela del carro y acompañó a la muchacha hasta la puerta del copiloto, ayudándola a subir.

- Makoto, me encantaría que nos acompañaras al lago, pero no te obligo, si no lo deseas puedo llevarte a casa- Explica el rubio.

- Creo que no me caería mal refrescarme un poco- Responde la chica castaña al piloto- Además, dudo de tus capacidades para cuidar de estos chicos.

Una carcajada divertida salió de labios del rubio muchacho, parece que le había causado gracia el comentario de ella.

- ¡claro que no! Soy el mejor niñero de Egham- Asegura Andrew.

- Y Yo la mejor nana de París- Reta Makoto.

- Bien. Entonces haremos buena mancuerna. Vamos a comprar algunas sodas y golosinas para los chicos y nos vamos al lago.- Explica Andrew.

- Me parece muy bien.-Apoya ella.

Los chicos compraron algunos suministros para su día de campo "express" para su suerte, Makoto llevaba entre sus compras un traje de baño nuevo y algunos otros accesorios veraniegos, parecía que el destino había conspirado para aquél día de campo, ¿o se trataba de una cita?

-000-

El camino de regreso a casa solo podía compararse con un funeral. Ninguno de los tres jóvenes habló. Jeditte manejaba pero por el espejo retrovisor podía ver a la mirada zafiro de Darien que pretendía matarlo.

Al llegar a la zona habitacional donde vivían los Hansford y los Shields, el rubio colocó su mano sobre la pierna de la chica de mirada amatista.

- En vista de que nuestra última cena juntos no salió muy bien, me gustaría invitarte a salir en la noche- Ofreció el rubio besando el cuello de la chica.

- Ey, ey ey. –Regaña Darien- Regresa tus manos al volante, Flint.

- ¡Darien!- gruñe la muchacha.

- Además, no creo que Rei tenga ganas de volver a salir contigo, ¿o sí, Rei?- Pregunta el chico Shields

- ¿Por qué supones eso?- Arquea una ceja la chica de rasgos orientales.- Claro que me encantará, Jeditte. Solo no vuelvas a llevarme a algún lugar como el de hace unas noches ¿quieres?

- Lo prometo, será una cena que nunca olvidarás- Ofrece con solemnidad el rubio.

- Te veo a las ocho entonces.

Rei besó fugazmente los labios del invitado de los Shields y bajó del auto sin despedirse de su vecino que la miraba desconsolado desde el asiento trasero del auto.

- ¿Sabes, Shields?- Llamó Jeditte.-Ésta será una noche que Rei jamás olvidará…

- ¿Por qué lo dices?- Pregunta con desconfianza el pelinegro.

- Ya lo verás, Darien…ya lo verás….-Asegura el rubio al bajar del auto.

Darien hizo lo mismo, pero no entró a su casa. Observó al rubio entrar riendo con una risa que él conocía muy bien: Era esa risa que escuchaba cada que estaba a punto de hacer algo terrible…

-000-

El día de campo había sido más lejos de lo que Makoto había imaginado. Andrew tuvo que conducir más de una hora para llegar a su destino.

Entraron a una casa a las afueras de Egham, una muy bella que era propiedad de los Hansford, contaba con su propio lago y los pequeños la conocían de sobra ya que eran invitados frecuentes.

Andrew jugaba pelota con los chicos dentro del lago mientras la muchacha castaña observaba divertida como los niños apaleaban prácticamente a Andrew.

- ¡Makoto, ven a ayudarme!-Suplicó el rubio.

- Si, Mako- Apoyó el pequeño Jacob- ¡Ven con nosotros!

- ¡Si, ven por que le estamos dando una paliza a Andrew!- Apoyó Josh.

La muchacha de ojos verdes accedió a unirse al juego en el lago, un partido de voleibol sanguinario en el cual los ganadores indiscutibles fueron Jacob y Josh. Cuando estuvieron agotados terminaron por salir del agua y comer unos emparedados que la chica castaña preparó, sin darse cuenta había caído la tarde por lo que entraron para darse una ducha antes de partir.

El destino volvió a conspirar contra ellos ya que después de haber hecho un clima perfecto una tormenta casi apocalíptica se desató en aquel lugar tan hermoso.

Andrew tuvo que avisar a sus padres y a Agatha, la abuela de los niños para explicarles que pasarían la noche en la casa de descanso debido al mal clima. Ni loco manejaría con lluvia.

Makoto preparó un poco de cocoa caliente para cenar y llevó a los pequeños Jacob y Josh a la cama.

La bella chica francesa les contaba a los niños una vieja historia que su madre solía contarle antes de ir a la cama; De cuando en cuando los niños interrumpían a la chica de ojos verdes para hacerle algunas preguntas, ya resuelta la duda se continuaba con la historia de la cual los niños no llegaron a escuchar el final ya que se quedaron dormidos.

La alta castaña sonrió al ver dormidos a los pequeños rubios y se puso de pie para salir, en la puerta del cuarto se encontró con Andrew que la observaba con una sonrisa muy diferente a aquella con la que la veía siempre. Ella hizo una señal de que guardara silencio y salió de la habitación cerrando la puerta con cuidado.

-Andrew, ¿cuánto tiempo llevabas aquí?- Se apena Makoto.

- El suficiente. Solo lamento no haber terminado de escuchar el relato…-Se entristece el rubio.

- ¿te estás burlando?- Frunce el ceño la chica de la coleta alta.

- No. Hablo en serio, Mako- Explica el alto- Vine a hacer las paces. Creo que mi comportamiento contigo no ha sido para nada decoroso desde que te conocí. ¿Me aceptarías una copa?

La muchacha de ojos verdes lo miró con recelo y él no pudo evitar sonreír de lado.

- No pretendo proponerte nada malo. Solo creo que sería bueno matar el tiempo. ¿no lo crees?

- Está bien. Acepto

Los dos jóvenes bajaron a la sala donde los esperaba una botella de vino tinto y algunos canapés. Ambos tomaron asiento él en cómodo sofá y la chica francesa encendió el televisor jugando con el control Remoto.

- Makoto…-La llamó él.

- ¿sí?

Era en serio lo que te dije arriba. Lo lamento.

- ¿Lamentas qué?- Pregunta ella.

- Todo: La forma en que nos conocimos, todo lo que te dije y…

- Ahh ¿en serio?- Frunce el ceño la chica Kino- No te preocupes, no pasa nada.

- No. Si pasa, Mako. Perdóname- Se disculpa el rubio- Te traté como un objeto y eso es totalmente inapropiado, tú eres mucho más que eso, Mako…

La alta castaña se quedó en silencio observando a Andrew, jamás esperó que ese chico bromista le hablase de esa forma.

- No me arrepiento de lo que pasó, porque fue maravilloso- Aclara él- me arrepiento de haberte dicho todas esas estupideces, es que desde que te vi me encantaste, me volviste loco…

- A…Andrew…-Se sonroja la chica francesa.

- No. No te incomodes. ¿lo ves? Siempre digo estupideces. No pretendo molestarte. Ya me di cuenta que tú no deseas nada más y yo no voy a insistirte. ¿amigos?

El joven Hansford extendió su mano a la chica ante él que lucía anonadada. Ella dudó un segundo y luego sonrió extendiendo la de ella.

- Amigos…

- Salud entonces, por nuestra amistad- Brinda Andrew.

- Por nuestra amistad…

- No sabía que fueras tan buena con los niños- Cambia el tema el ojiazul.

- Me gustan mucho- Respondió Makoto- Fui hija única y siempre quise tener hermanos.

- Ya veo- Se alegra el rubio.

- Y me doy cuenta que a ti también te encantan- Recuerda ella.

- Si. Darien dice que es porque jamás he madurado- Rió Andrew- Pero la verdad que es que me encantan. Yo tampoco tuve más hermanos; mamá murió cuando yo era muy pequeño pero cuando Rei llegó a casa fui muy feliz.

- Ella te quiere mucho- comenta Makoto.

- Y yo a ella. No me importa que no llevemos la misma sangre, para mi ella es mi hermanita- Sonríe él. Aunque hace mucho que dejó de ser una niña.

- Es verdad, no es una niña.

- Lo sé. Y a menudo se molesta porque la sigo tratando como si aun lo fuera.

- Tienes que dejarla decidir, Andrew. –Aconseja ella.

- Si. Es verdad, aunque no es fácil. Siempre quiero protegerla y ella no hace nada fácil la tarea.

- Creo que tendrás que guardarte ese comportamiento protector para cuando tengas tus propios hijos…

- Si. Solo tengo que esperar que su futura madre acepte…-Responde por inercia el rubio.

Los ojos azules de Andrew se clavaron el los jade de Makoto, ese silencio hizo electrizante. Pese a que ninguno dijo nada, ella podía sentir su piel erizarse, sentía el deseo de él en su mirada y el de ella brotar por sus poros.

- Creo que mejor me iré a dormir- Se apena la muchacha poniéndose de pie.

- No, Mako- Tomó el su mano impidiendo que se fuera- Espera…

- ¿qué ocurre?- Preguntó ella con nerviosismo.

- No…nada. Que descanses…

- Gracias…igual tu.

La muchacha francesa salió con un mal sabor de boca y una rara sensación en el estómago ¿qué era eso que le hacía sentir aquel muchacho de ojos azules? No, esa no era la causa…

-000-

El que lloviera en casa de los Hansford no impidió que Rei continuara con sus planes de salir, por más que su madre le pidió que no saliera la muchacha no hizo caso alguno.

Un corto y ajustado vestido negro con formas rojas fue el atuendo de esa noche. "vestida para matar" decía implícitamente.

Escuchó trepara a alguien por su ventana. Sonrió, sabía de quien se trataba, así que fingió no percatarse y siguió arreglándose.

- Luces hermosa esta noche- Dijo una voz masculina.

- ¿De verdad te lo parezco?- Responde la muchacha dándose media vuelta y empujando sobre la cama al alto pelinegro recién llegado, haciéndolo sentarse.

- Él Respiró hondo sin poder emitir palabra alguna. La joven lo miró divertida, inclinándose ante el chico y subiendo la pierna a la cama, muy cerca de él para ajustarse las zapatillas.

- ¿E…entonces si saldrás hoy?- Articula con dificultad.

- Si. Tengo una cita ¿lo olvidaste?

- Pero llueve

- Nos iremos en auto.- Responde la chica sacando de su cajón un paquete de condones.

- Rei, ¿qué es eso?-Pregunta preocupado el pelinegrp

- pues son condones ¿qué más va a ser?

- No pretenderás…- Intenta murmurar el de ojos azules.

- ¿qué tiene de malo?. Tanto él como yo somos adultos- Dice Rei mientras se coloca un poco de perfume.

- No es el hombre adecuado.

- No tiene que serlo

- ¡Pero no lo amas!- Se queja el pelinegro.

- ¿y? ¿qué más da?- Responde Rei- él es libre, yo también ¿por qué no, Darien?

- Pues...

- Dame una razón para no hacerlo-Encara la joven.

- ¡Jeditte es un mentiroso! – Acusa él- ¡No es quien dice ser!

- ¿y entonces, quién es?- Pregunta Rei acercando sus pupilas amatista a las zafiro de Darien.

- Es un patán, Rei-Explica él- Te hará sufrir y te lastimará y…

- ¿y por qué es que te importa tanto?- Interroga la de ojos amatista acercándose más al joven ante ella.

- Porque…

- ¿sí?- Interroga Rei

- Porque…-Duda él por un segundo.

- Dime, ¿por qué?-Interroga ella acortando más la distancia.

- Porque te quiero como a una hermana, Rei. –Responde el pelinegro con nerviosismo alejándose de la muchacha.

- Ahh. Ya veo- Murmura Rei tomando su bolso- Entonces deja de preocuparte, Darien. "Tu hermana" sabe cuidarse sola.

La muchacha camina hacia la puerta hasta que un grito de él la detiene.

- ¡Rei, Espera!-Pide el pelinegro.

- Adiós, Darien…

El joven de ojos color zafiro vio como ella se le escapaba entre las manos. Se recriminaba una y otra vez su cobardía. Solo algo superaba el dolor de verla alejarse y era el miedo a que ella le dijera que no, el miedo a perderla…

-000-

La habitación de Darien Shields no era el mejor lugar del mundo para estar en esos momentos. Su malhumorado habitante se había encerrado a piedra y lodo luego de musitar algunas maldiciones y golpear un par de veces la pared de su cuarto.

Cuándo Gea Calculó que la furia del muchacho había bajado se atrevió a entrar. Era una mujer temeraria.

- Darien…- Lo llama la mujer de cabello turquesa.

- Mamá.- Dice seco el muchacho.

- ¿de verdad vas a dejarla ir?- Interroga la madre.

- ¿de quién hablas?

- ¿de quién más va a ser? De Rei- Explica la mujer.

El joven pelinegro observó a la mujer sentada a su lado con suma sorpresa. Sus pupilas zafiro se dilataron y el rostro de él palideció.

- No me mires así. Para nadie es un Secreto que estás enamorado de esa chica desde que eran unos niños- Dice la Señora Shields

- ¿cómo?

- Creo que ella merece saberlo- Sugiere ella.

- Son inventos tuyos, mamá. Entre Rei y yo solo hay una amistad. Nada más.- Asegura él.

- No intentes engañarme, muchachito- Habla en tono serio la mujer de ojos azules- No a tu madre. Puedes engañarte tú pero no puedes engañar a tu madre. Has estado loco por ella desde el primer día que Risa y ella llegaron a Egham y mi sexto sentido me dice que a ella no le eres indiferente.

- ¡Claro que le soy indiferente! ¿no ves que se ha ido con ese patán de Jeditte?- Responde desesperado el muchacho.

- Has tardado demasiado tiempo en sincerarte con ella, hijo- Reprocha con voz suave la mujer- Cualquier mujer se cansa de esperar tanto.

No podría decirle la verdad, madre ¿y si me rechaza? ¿y si no siente lo mismo por mi?- Interroga él.

- No lo sabrás hasta no decirle la verdad.

- No quiero perderla- Confiesa el muchacho.

- La perderás de todos modos si no le dices lo que sientes, y tal vez ésta vez la pierdas para siempre…-Dice Gea.

Darien agacha la cabeza. Un nudo corta las palabras en su garganta. Ya no se sintió capaz de decirle nada más a aquella mujer que le había dado la vida. Gea lo comprendió y se puso de pie caminando a la puerta.

- Piénsalo hijo. Tal vez por no arriesgarte pierdas al amor de tu vida para siempre.

Gea salió de aquella habitación dejando a Darien con sus pensamientos.

El joven se quedó en silencio mirando a la pared. Luego se puso de pié y caminó a su ventana. Cuántas veces corrió por esas calles con esa niña de ojos amatista, cuántas subieron a la casa del árbol en la propiedad de los Shields, cuántas aventuras, cuantos secretos y ahora, ahora ella estaba más lejos que nunca.

No le fue fácil sobreponerse a la noticia de que Rei se mudaría a París a estudiar la universidad, no podía con la idea de no tenerla cerca aun cuando charlaban casi todos los días por la computadora. ¿Podría vivir con el hecho de saber que ya no estaría nunca más en su corazón?

No lo creía. Se puso de pie y buscó su teléfono marcando el número de su vecina, no contestó.

Sabía que estaba mal, pero caminó a la habitación de su nada apreciado huésped para buscar alguna pista de dónde encontrarlos y justo como si alguien lo estuviera ayudando le encontró; Sobre la cama de Jeditte se encontraba una tarjeta con el nombre de un restaurante " Heaven" en Londres. si, seguramente ahí fue a donde Jeditte había llevado a Rei. No lo pensó dos veces y tomó el papel y las llaves de su auto, no la dejaría ir de nuevo.

-000-

La casa de campo de los Hasford era un lugar bastante grande y aterrador para la bella muchacha francesa.
Makoto podría patear a diez hombres a la vez y levantar un árbol si se lo propusiera, pero los truenos…los truenos no eran lo suyo.

La chica de ojos verdes se revolcaba en la cama cada que escuchaba un trueno y pretendió soportarlo, pero al quinto rayo salió con su cobija y almohada colgando a cuestas, en el pasillo se encontró con Andrew en la misma situación que ella. Caminando con su cobija a cuestas y la almohada colgando de la mano derecha.

- ¿Andrew?- Se extrañó Makoto.

- Ma…Makoto ¿qué haces aquí?

- Pues….¿qué haces tú aquí?

- Le tengo miedo a los rayos…- confiesa apenado el rubio

- ¿tú también?- se divierte la muchacha

- desde pequeño. Por eso Rei siempre se burlaba de mi oso de peluche.

- claro, escuché hablar de él. "El rehén"

- Si. Ese mismo, Rei era muy cruel.

- Y solo era una niña pequeña.- se divierte la castaña

- Una niña pequeña muy cruel. Muy muy cruel.

- eres un llorón.

La muchacha de ojos verdes rió divertida cuando el rubio hizo una mueca de sufrimiento pero sus gestos desaparecieron cuando un nuevo rayo cayó e hizo retumbar la casa.

-Si sigue haciendo este clima no podremos dormir nada.

- Entonces mejor veamos películas en la sala.

- Hecho. Yo prepararé algunos refrigerios.- Se anima la castaña- será una gran noche.

- Excelente idea, amiga- se anima el rubio.

- Puedo ser una amiga muy lista.

- Luego de Rei serás mi mejor amiga.

- Y luego de..bueno, tu puedes ser mi mejor amigo.

- ¿no tienes amigos?

- La gente puede llegar a sentirse atemorizada por una chica que sabe artes marciales ¿sabes?

- No entiendo porqué. A mi no me detuvo perder mi fecundidad al 80% con ese golpe que me diste.

- Eres un exagerado, ni siquiera te pegué tan fuerte.

- Eso lo agradezco de verdad. Creo que no podrí caminar

- Entonces no vuelvas a hacerme enojar.

- No me gustaría volverte a ver molesta nunca.

- Entonces no me molestes más y busca una buena película mientras yo preparo algo de comer. Estoy hambrienta.

- no irás a envenenarme.

- Si me pones Crepúsculo si. Te mataré

- Oh pero si tenía toda la colección en la sala.

Makoto lo observó con cara de sorpresa y el rubio se sonrojó mientras bajaban las escaleras.

- Son de…Rei

- No mientas. Rei detesta esas películas y lo sabes.

- Bueno… me gustan las castañas.

- Si te gusta la necrofilia

- ¡oye, Bella es humana!

- No. Es más cadáver que el resto del elenco. El helecho de mi departamento tiene más vida que ella.

- Estas celosa.

- Para nada, ya te lo dije. Tú no me importas y no podría estar celosa de un personaje de ficción. Es como si tú te encelaras del Sexy Chris Evans.

- ¿el tonto que salía en "no es otra tonta película de adolescentes" ¡por favor!

- ¡estás hablando de MI CRIS! No eres el único rubio Sexy, Hansford.

- Te parezco Sexy.

- ¡claro que no!

- Claro que sí, Kino. ¡te parezco sexy!

- ¡por supuesto que no!

El rubio bajó las escaleras corriendo mientras la castaña corría tras de él, en la cocina no tuvo otro lugar al cual escapar, estaba atrapado.

- ¿vasa a golpearme?- interroga el rubio cuando se ve acorralado.

- lo mereces, insultaste a mi Chris- apenas y puede decir la castaña mientras recupera el aliento.

- Lo merece. Es un idiota

- ¿puedo saber porqué? Interroga la castaña mientras acerca su rostro al de él

- Porque no soporto que ningún otro hombre te guste, Makoto.

- ¿de verdad?

- Como…amigos, quiero decir- Se corrige el rubio.

- Claro…amigos

Un trueno retumbó en toda la casa y la castaña brincó a los brazos del rubio, ambos corazones latían acelerados por la lluvia? quizás no.

La fuerza de gravedad entre ambos cuerpos fue incontrolable. Quizás fue por la fuerza con la que latían sus corazones, tal vez por el miedo a los rayos, quizás por el sentimiento que se desbordaba por sus poros.

Las manos de Makoto se enredaron en el cuello del rubio, los fuertes Brazos de Andrew se aferraron a la estrecha cintura de la castaña. El choque era inminente…

Ambas bocas se estrellaron con pasión arrebatada. El deseo brotaba por sus poros y no lo pudieron negar más. Ese beso los dejó sin aliento.

- ¿beso de amigos?- susurra él cuando consiguen recuperar el aliento.

- ¡al diablo la amistad!- gruñe ella mordiendo el cuello del rubio.

- ¡si, al diablo!- Apoya emocionado el joven inglés. que tira de la coleta alta de la castaña para apoderarse de sus labios con desesperación.

- Parece que ya hablamos el mismo idioma, querido.- Se emociona ella empujando a Andrew contra la pared, luego mordió su cuello.

- He aprendido mucho este verano…incluso algo de francés.

Una carcajada divertida se escapó de boca de la joven.

- Eso tendré que juzgarlo yo…

Y Makoto hizo un examen exhaustivo de los conocimientos del joven Inglés en lenguaje francés. Más de un "Oui, Oui" fue pronunciado sobre aquella barra. No fue lo único que se escuchó entre los rayos y los truenos. En un susurro, mientras la calma llegaba junto con el amanecer, dos palabras que Andrew jamás imaginó pronunciar salieron de sus labios "te amo" El silencio llegó después…

-000-

El camino de Egham a Londres jamás le había resultado tan largo aun cuando manejó arriba del límite de velocidad permitido. Se dirigió al restaurante señalado en aquella tarjeta "Heaven" pero era demasiado tarde, la pareja a la que buscaba según le dijeron los meseros ya se había retirado hacía ya un buen rato, había llegado tarde.

Triste y derrotado salió el pelinegro del aquél restaurante. Nada le podía doler más que saberla en ese momento entre los brazos de Jeditte y saber que nada más podría hacer, la guerra estaba perdida.

Tomó su auto y manejó de regreso a Egham hasta llegar a casa. No entró a su casa como lo había hecho otras veces. Se fue al patio trasero y subió a aquella vieja casa del árbol. Lo último que quería era escuchar las preguntas de su madre.

Caminó buscando una colchoneta y un cobertor que guardaba en una esquina. Los extendió y se tumbó sobre ellos, observando el cielo estrellado, después de todo aquella idea de su padre de poner un acrílico transparente en lugar de un techo de madera fue excelente, aunque al mirar las estrellas no podía dejar de pensar en los aretes de rubí con forma de estrellas que regalase a Rei para su cumpleaños número doce.

Rei…-murmura él con nostalgia.

Él intentó conciliar el sueño, pero definitivamente esa noche no podría pegar un ojo, las imágenes continuas de aquella chica de ojos amatista le venían una y otra vez a la mente, pero ahora a diferencia de siempre le causaba mucho dolor…

¡Hola!

Aquí yo, reportandome luego de una corta, cooooorta ausencia :P
Les dejo el penultimo capítulo de "aquel verano" Hagan sus apuestas, chicos y chicas ¿qué pasará? ¿cómo terminará? ¿encontrará Andrew a su osito?

Lo leeremos en el siguiente capitulo.

Quiero agradecer a tooodos los que me animan con sus Reviews.

Este fic nació hace ya rato ¿hace cuánto, Made?

Lo fui escribiendo poco a poco, sin mayores aspiraciones que divertirme y hacer pasar un buen rato a quien lo leyera. Espero que esté cumpliendo con su cometido.

Mil gracias a Irais, A made, a Cherry, a Sir charles, a Lady Eboli y a todos los que se dan su tiempo para leerme y animarme.

Ahora estoy en una ciudad lejana a la mía y aprovecho mi soledad para compartirla con ustedes :D Gracias por leer

La maga