El pelinegro llegó a la casa que compartía con su ex compañera de Taka desde hace una semana, cubierto de tierra y con leves magulladuras por todo el cuerpo después de un día entero de entrenamiento sin descanso.

- La tina esta lista - avisó Karin sin levantar la vista del libro que estaba leyendo y el joven asintió dirigiéndose al baño. Después de unos minutos la Uzumaki colocó su lectura sobre la mesa seguido de sus lentes, mientras una risita pícara brotaba desde su garganta - Hehehe.

Karin apenas si podía creer su situación actual. Se encontraba viviendo bajo el mismo techo que Sasuke Uchiha y también lo había reclamado como "suyo" aquella noche cuando se besaron por primera vez. Técnicamente eran una pareja ahora. ¿Cierto?

Se dirigió a la habitación de ambos dispuesta a llevar a cabo el plan que tenía en mente, el cual consistía en seducir a Sasuke mientras este se bañaba y después continuar lo que habían "empezado" en la alcoba. Con destreza se deshizo de todas las prendas que cubrían su cuerpo, tomó una toalla de un pequeño estante de madera y la sujetó con precisión a la altura de su pecho. Respiró profundamente y dio un largo vistazo al par de futones individuales que se yacían en el suelo y chasqueó la lengua.

- Tengo que deshacerme de estas viejas colchonetas tan pronto como sea posible - farfulló para sí misma mientras las acomodaba de manera tal que ahora parecían una cama para dos. Pasó una mano por su frente y se inclinó un poco para alcanzar una pequeña bolsa que tenía guardada en el cajón de sus pertenencias.

Sacó las velas aromáticas que había comprado esa mañana (para crear el ambiente perfecto) y maldijo en voz baja al notar que no tenía fósforos a la mano. Corrió a la cocina mientras se aseguraba de que el pequeño pedazo de tela que la cubría no resbalara. Buscó por los estantes y repisas con desesperación, cubiertos, ollas y platos volando por doquier, pero no pudo encontrar un solo cerillo. En ese momento lamentó enormemente no poder dominar ningún jutsu del elemento fuego.

- ¿Que es lo que estás haciendo?

- ¿Huh?

El Uchiha que se había aseado apresuradamente (incluso ya llevaba su pijama puesta) la examinó con ese semblante confuso que siempre adopta cuando no tiene idea de lo que pasa por la cabeza de la chica, al verla cubierta tan solo por un pequeño trapo y con una vasija que misteriosamente había terminado sobre su cabeza.

- Me voy a dormir - mencionó con voz seca, evitando mirarla directamente y sin insistir en averiguar lo que planeaba en medio de aquel desastre - sera mejor que tú también hagas lo mismo, mañana temprano tienes una cita importante.


La pelirroja observaba el panorama de la ciudad desde la ventana de la oficina del Hokage esperando a que la voluptuosa mujer terminara de atender a un par de chunins que habían interrumpido su conversación. La razón de la cita era para determinar cuál sería su ocupación en aquella población que se había convertido en su hogar. Súbitamente refunfuñó al recordar la manera tan absurda en la que se había frustrado su plan "romántico" el día anterior.

- Disculpa la interrupción, intenté no tardar demasiado - se excusó Tsunade al regresar y tomó asiento mientras re-hojeaba el expediente de la chica que estaba sobre su escritorio - Mmm… de acuerdo con esto tienes cierto conocimiento sobre ninjutsu médico.

- Solo lo más básico. Cuando me encontraba con Orochimaru-sama mi entrenamiento se vio interrumpido muchas veces.

La rubia le dedicó una mirada condescendiente a la chica de anteojos. Ella mejor que nadie tenía una idea de la vida tan complicada que debió llevar viviendo bajo la tutela de alguien como Orochimaru y Kabuto.

- Entiendo - dejó las hojas en su lugar y pasó una mano sobre su barbilla, meditando unos minutos sobre las posibilidades de la chica - tus capacidades sensoriales son superiores a cualquier otra que haya conocido antes, es impresionante. Y ni hablar sobre la habilidad curativa que posees, incluso salvaste mi vida gracias a tan particular don. Sin duda alguna puedes convertirte en un miembro muy valioso de esta aldea con la preparación adecuada.

- G-gracias- carraspeó Karin mientras acariciaba el armazón de sus gafas - ¿Entonces qué es lo que sugiere?

- Continuaras tu entrenamiento como ninja médico así que probaremos por unas semanas tu desempeño. Por ahora tenemos muy pocas misiones en marcha así que tendrás como tutora a una de las mejores ninjas médicos de la aldea, Sakura Haruno.

Karin asintió con firmeza. Era una buena idea, pero a pesar de que la pelirrosa aún no se trataban mucho, dedujo que podrían trabajar de manera armoniosa. Tsunade le dio un par de indicaciones más y antes de que la chica abandonara su oficina, le pidió un favor bastante singular.

- ¿De qué se trata?

- Al ser una de las personas más cercanas a Sasuke Uchiha, confío en que lo vigiles de cerca. Vigilalo sutilmente. Eso es todo.

A decir verdad, no le extrañó en lo más mínimo escucharla decir eso. Los crímenes de su amado habían sido perdonados, pero eso no significaba que los líderes de Konoha bajaran la guardia. Después de que Sasuke y Naruto dieran finito a la guerra al trabajar en equipo, ambos chicos reanudaron sus lazos ante la latente amenaza por parte del azabache de volver a caer en la oscuridad. Afortunadamente ese no había sido el caso, sin embargo los dos tenían la firme decisión de convertirse en el próximo Hokage así que desde ese entonces se habían visto envueltos en una rivalidad que a los ojos de los demás probablemente parecía hasta cómica, pero Karin había pasado demasiado tiempo junto al Uchiha como para estar al tanto deque su determinación podía ser peligrosa. Y al parecer, Tsunade también lo sospechaba.


-¡Eh, Sakura, Karin! ¿qué es lo que pasa con ustedes? - interrogó Ino lanzando una mirada sagaz a las chicas que en lugar de estar ocupándose de sus deberes, parecían estar perdidas en sus propias reflexiones. Por supuesto Karin seguía pensando en lo que le había dicho Tsunade, pero la Haruno era quien la estaba pasando peor.

La noticia de que la muchacha de cabellos rojos y el chico del que Sakura había estado enamorada desde los 12 años, estaban viviendo juntos se había esparcido como espuma por toda la aldea. A decir verdad apenas si se sorprendió. Ya se había dado cuenta por la forma en que interactuaban y por lo sucedido en la guerra, que algo sucedía entre esos dos, sin embargo eso no lo hacía menos difícil de digerir. Era un manojo de contradicciones en aquel momento. Por un lado sentía sosiego, ya que el Uchiha había escogido a alguien leal y vivaz como Karin Uzumaki para estar a su lado pero al mismo tiempo trataba de ignorar la inevitable envidia que la carcomía por dentro.

- Oye Sakura - llamó Karin mientras la sacudía por los hombros - Ino ya se marchó, así que deberíamos empezar ahora mismo a practicar.

- Ah… si claro - contestó con voz tenue mientras se incorporaba y trataba de juntar valor para lo que estaba a punto de decir. La pelirroja empezó a caminar - ¡E-espera un minuto!

- ¿Mmm? ¿Sucede algo? - inquirió la joven cuando imprevistamente, Sakura se encontraba haciendo una ligera reverencia. Un poco abochornada, levantó su rostro y Karin percibió un par de lágrimas amenazando escaparse por sus ojos verdes.

- ¡¿E-estas bien?! - vociferó alarmada.

- Gracias por cuidar de Sasuke-kun. Espero que sean muy felices juntos.

Iris carmesíes la contemplaron con diligencia ante sus inesperadas palabras "Ah es verdad ... esta chica está enamorada de Sasuke…"

- Yo …

- ¡Bien! ¡Manos a la obra! - exclamó la pelirrosa con decisión mientras se alejaba ante el desconcierto de la Uzumaki por su cambio tan repentino de actitud. Ella comprendió como debía sentirse así que no menciono nada al respecto.


Esa noche Sasuke no encontró a Karin en casa así que opto por tomar su baño nocturno habitual mientras la esperaba. Después de una larga jornada entrenando al lado de Suigetsu quien al parecer no congeniaba muy bien con Naruto, tuvo que soportar sus estúpidas discusiones, hasta que le provocaron una jaqueca. Ahora era su turno de relajarse dentro de su bañera, disfrutando de su momentánea soledad cuando inadvertidamente escuchó el crujir de la puerta de la entrada y el silencio reinó el lugar unos largos segundos hasta que estrepitosamente su compañera se adentró en el pequeño y húmedo cuarto.

- ¿Karin?

El azabache no parecía haberse intimidado ante la presencia de la joven, quien lo miraba intensamente a través de sus anteojos. Con lentitud se deshizo de ellos y procedió desprendiéndose de su saco color lavanda y de sus pequeños shorts. Los ojos del Uchiha fueron abriéndose desmesuradamente a la par que Karin iba arrojando sus indumentarias al piso hasta que tan solo quedo cubierta por su ropa interior. Cuando sus ágiles manos se posaron detrás de su sostén con la intención de desatarlo, Sasuke no pudo evitar pronunciar su nombre nuevamente, esta vez un poco alarmado.

- ¡Karin!

La oportunidad se había presentado sola y la chica no planeaba desperdiciarla. Las prendas de encaje aterrizaron en alguna parte y en menos de un parpadeo, quedó desnuda frente a él.

Fuertes dedos se aferraron a la orilla de la tina y sin estar seguro de que hacer o decir, tan solo se limitó a observarla. Las cicatrices en sus hombros y brazos contrastaban sublimemente con el aspecto delicado de sus insinuantes senos y de su estrecha cintura. Oscuras pupilas se ubicaron sobre las femeninas caderas, navegando hasta sus blancos muslos y situándose finalmente sobre las finas hebras rojizas que cubrían su parte más íntima. Era la primera que vez que contemplaba el cuerpo de una mujer de esta manera y lo único que su mente procesó en aquel segundo era lo hermosa que era y que siempre había sido (aunque antes no había reflexionado formalmente en ello). Ante su escrutinio, Karin se introdujo dentro de la tina, elevando la superficie del agua. De repente se sentía sumamente nerviosa y eso no lo tenía calculado, así que gentilmente se colocó entre las piernas del pelinegro, dándole la espalda para que no notara su gesto intranquilo. El contacto con su cálida piel provocó un estremecimiento que se acumuló en la parte baja del vientre del azabache. ¿Qué es lo que se suponía que tenía que pasar ahora?

- Permanezcamos así un rato, Sasuke - murmuró mientras se recargaba con suavidad contra el muchacho.

Asombrosamente, el joven no sintió disgusto alguno ante la proximidad que compartían en ese instante, así que accedió a su petición de buena gana. Era sumamente extraño, ya que un escenario como ese jamás había cruzado por la cabeza de Sasuke. El caso de Karin era distinto, ya que ella fantaseaba con escenas parecidas continuamente (incluso con cosas aún más pervertidas) pero por ahora esto era más que suficiente. No había necesidad de hacer nada más, se sentía correcto de esta manera. Se sentía perfecto. Los masculinos brazos del Uchiha la sorprendieron gratamente cuando gentilmente la envolvieron por el torso y la pelirroja no pudo evitar sonreír abiertamente.

El único sonido perceptible eran las gotas de agua que resbalaban por las grietas de las paredes y chocaban contra el piso de madera, acompañandose del ritmo de sus compasadas respiraciones.


- Sobre la parte en que menciono que Karin salva a Tsunade, !eso es si es legitimo! viene en los mas recientes capitulos del manga.