Había veces en que ella misma se sorprendía de su propia capacidad para amar a Sasuke. Y de su capacidad para perdonar, claro está. Durante el tiempo que permaneció enclaustrada en aquella jaula en la prisión de Konoha, tuvo horas de sobra para recapacitar sobre el rumbo de su vida y sus acciones, pero de antemano sabía que el poderoso sentimiento que albergaba por el Uchiha no desaparecería tan fácilmente. De hecho, era tan inmenso que ya formaba parte de ella misma, de su organismo y de su esencia. A pesar de no aparentarlo, la traición del joven había lastimado las fibras más sensibles de su corazón pero ella era una chica ruda que jamás dejaba sus vulnerabilidades al descubierto y en eso, ambos eran bastante parecidos.

Pero ese panorama cubierto de tinieblas se vio inesperadamente despejado por una espléndida luz de esperanza. Ahora que recapacitaba en ello, el giro que las circunstancias tomaron resultaba extraordinario. La misma persona que por poco y le obsequiaba la muerte, ahora le ofrecía la promesa de crear vida.

"Por supuesto que quiero ser parte de tu plan"

Esa había sido la respuesta de Karin.

La chica soltó un suspiro y tomó asiento en la mesa de madera del cuarto que compartía con el pelinegro. Sujetó un lápiz y escribió con suavidad sobre la pequeña libreta donde solia anotar algunas ideas y tareas pendientes.

- Karin Uchiha… - pronunció mientras plasmaba los trazos de su excelente caligrafía con precisión.

Después de aquella conversación el día del festival, su relación tomó sin duda un matiz -mucho más- serio así que era bastante factible que ese se convirtiera en su futuro nombre. Karin Uchiha. Con tan solo pensarlo, sintió sus orejas hervir. Aceleradamente, dobló las páginas y las guardo en un cajón con brusquedad.

- ¡D-debería apurarme! Tengo que encontrarme con Sakura en el hospital - balbuceó para si misma con apuro mientras amoldaba sus gafas.

Cuando salió rumbo a su destino se tropezó con Sasuke que estaba a punto de llegar a casa.

- ¿Karin?

- ¡Llevo prisa!

El chico contempló con interrogación a la kunoichi alejarse en la distancia.


- ¡Feliz cumpleaños Kakashi-sensei!

Confeti de colores termino esparcido sobre el grisáceo cabello del hombre de ojos adormilados. Una perceptible sonrisa se asomó por debajo de su máscara.

Era el quince de septiembre. Naruto y Sakura en conjunto decidieron hacer una fiesta sorpresa para su maestro y amigo. Gai, Kurenai y sus respectivos equipos también se encontraban celebrándolo esa tarde fría.

- ¿Sabes dónde está Sasuke-kun? ¿Karin viene con él, cierto? - consultó la pelirrosa.

- Deberían estar aquí pronto. Tal vez el retraso se deba a que están localizando a Suigetsu - contestó un apacible Juugo que permanecía en una mesa a parte por decisión propia. En ausencia de Sasuke para calmarlo, si repentinamente empezaba a transformarse, podía alejarse antes de causar algún problema.

- Ya veo. La habilidad de Karin-chan para rastrear chakra es asombrosa - comentó Sakura en respuesta.

Minutos después el trío llegó al festejo. Suigetsu y Karin discutían sonoramente como todos estaban acostumbrados a presenciar mientras que Sasuke tan solo se limitaba a restablecer la paz entre ellos, pero favoreciendo a la pelirroja. Siempre ha sido de esa manera.

La Haruno sirvió a los invitados, los platillos que con diligencia se había dedicado a preparar desde temprano, pero cuando ella misma dio una probada, un terrible gesto de decepción se dibujó en su cara.

- Eres una pésima cocinera, Sakura - dijo Ino, tratando de no reír a carcajadas.

- Naruto tenía razón. Debimos haber encargado ramen para todos - replicó deprimida.

- ¡No te preocupes, Sakura-chan! Si los demás no lo quieren, yo comeré su parte. ¡Yo me lo comeré todo! - exclamó Naruto con seguridad, intentando animarla.

- Naruto …

Sakura se ruborizó y le regaló una sonrisa confidente a su compañero, ante la atenta mirada de la Uzumaki. Karin observó de reojo a Sasuke pero este ni siquiera se dio cuenta de la singular interacción entre sus amigos ya que parecía muy concentrado examinando la dudosa apariencia de su plato.

Después de un rato de charlas y risas, justo antes del anochecer un decidido Gai pidió gentilmente a las damas que se retiraran a sus hogares ya que era hora de continuar la celebración en un bar y solo los hombres debían embriagarse esa noche.

- ¿¡Huh!? ¿Y que pasa si yo también quiero tomar? - inquirió Karin visiblemente molesta y de brazos cruzados.

- Pfft! Olvídalos, Karin. Nosotras tendremos nuestra propia "noche de chicas" muy pronto - añadió la Yamanaka.

Un renuente Sasuke se vio arrastrado por el entusiasmo de sus acompañantes, pero vaso de sake tras otro, su impávido semblante fue relajándose poco a poco. Con un par de copas encima, Naruto resultaba ser el típico individuo cariñoso que se encargaba de repartir abrazos y clamar al aire cuanto quería a todo el mundo. Shikamaru con su perezosa actitud de siempre, era del tipo de los que tras unos cuantos tragos ya había caído rendido y de hecho ahora se encontraba durmiendo pacíficamente. Kakashi y Sai siguieron su ejemplo mientras que un hiperactivo Rock Lee se enfrentaba a su maestro jugando a las vencidas.

Los únicos que actuaban con normalidad eran Juugo y Suigetsu aunque la actitud sarcástica de este último aparentemente era la misma, ebrio o sobrio.

- Oye Sasuke … - el rubio pasó su brazo por el hombro de su mejor amigo - Dime ¿te sirvió el libro que te regalé?

La coherencia del Uchiha aún no se desvanecía por completo, así que obviamente no respondió al imprudente cuestionamiento de Naruto.

A decir verdad, Karin se encontró con la novela sin querer unos días antes y la leyó con avidez. Ella lo cuestionó sobre sus conocimientos en materia sexual y como él permaneció callado, la chica le recomendó echarle un vistazo (antes de proceder a enseñarle ella misma) mientras le daba un beso en la mejilla.

Por supuesto que Sasuke no era tan ingenuo. Incluso ya conocía el cuerpo desnudo de la pelirroja. Pero al final, por mera curiosidad decidió hojear algunos pasajes del dichoso libro. Muy para sorpresa del azabache, resultó ser bastante útil.

- Oh vamos Sasukeeee, eres el único de nosotros que tiene novia. ¡Cuéntanos algo!

- Cierra la boca, Naruto- murmuró.

- Jeje, de alguna manera yo siempre supe que la estúpida de Karin iba a arreglárselas para que Sasuke sucumbiera a ella. Y no me equivoqué, la prueba es que ahora están juntos. - admitió un inexplicablemente contento Suigetsu. Tomó una botella y sirvió una ronda nueva en los vasos de los chicos - Pero si he de ser sincero, por una parte lo entiendo. Incluso si no soporto a esa mujer, admito que esos pequeños shorts la hacen lucir endemoniadamente sexy.

Juugo miró boquiabierto al peliblanco y acto seguido a su ex-líder, esperando una reacción de su parte. Sasuke bebió de un solo jalón su trago y clavó sus pupilas oscuras y profundas en el techo. El peli-anaranjado comprendió entonces, que él muchacho no reparó en lo que Suigetsu había dicho y que - ahora si- se encontraba ebrio.


Eran pasadas de la medianoche. El canto de los grillos se escuchaba y las luces de los hogares iban apagándose de poco, revelando que casi todos en la aldea estaban dormidos o a punto de irse a dormir.

Karin había terminado de ducharse y llevaba puesto un escotado camisón violeta. Secó su cabello con esmero y situándose frente a su espejo, untó sobre su piel una crema aromatizante que había comprado el otro día. El crujir de la puerta le indicó que Sasuke por fin había llegado, pero el estrepitoso ruido que hizo el joven al tropezar y tirar varios objetos a su paso, la hizo sobresaltarse. Se puso de pie y salió a averiguar lo que sucedía.

- ¿Sasuke, estas bien?

La visión del chico tumbando en suelo con una expresión ausente, la hizo parpadear con rapidez. Cautelosamente se acercó al Uchiha pero el inconfundible olor a licor que emanaba de él causó un cosquilleo en su nariz.

- ¿¡Estas borracho!?- profirió la pelirroja visiblemente atónita y un poco entretenida también, ya que era la primera vez que lo presenciaba. Si se lo hubieran contando, no lo hubiera creido. Se arrodilló a su lado e intentó ayudarlo a incorporarse pero él no cooperó en lo absoluto y parecía estar a punto de quedarse dormido en cualquier momento- Esto va provocarte una terrible resaca mañana.

Como si de una bombilla eléctrica se tratase, una idea iluminó la cabeza de la Karin. "Tal vez el fluir de mi chakra recorriendo su torrente sanguíneo inhiba el efecto del alcohol en su sistema" - pensó con determinación. Despacio, tomó la quijada del azabache y lo acercó a su clavícula descubierta.

- Muérdeme Sasuke- enunció, pero el intentó fue en vano. La cercanía de la singular voz de la joven provocó que abriera sus ojos lentamente aunque sin poder vislumbrar con claridad lo que sucedía a su alrededor. Karin insistió otra vez en que la mordiera. Con que absorbiera un poco de su chakra sería suficiente. Esta vez, Sasuke comprendió lo que decía y logró hundir sus dientes con firmeza sobre su lacerada piel mientras la tomaba por la cintura.

La palpitante impresión de sus chrakras entremezclándose y el grito que ella lanzó en ese instante, lo hicieron sentir despierto y extrañamente agitado. Sin titubear un segundo, quiso morderla otra vez, pero en lugar de eso, pasó gentilmente su lengua sobre la marca que acababa de hacer.

- ¿S-sasuke? - titubeó estremeciéndose ante el inesperado contacto.

Sintió como los brazos de Sasuke la rodeaban en silencio. Su aliento se proyectaba sobre su cuello. Recuperando el control de sus sentidos, el chico se incorporó y la observó con ojos intensos, como si dos corrientes mudas agitaran las aguas más profundas y turbulentas de ese par de pozos negros.

Karin adivinó inmediatamente de lo que se trataba.

Con apremiante necesidad los dos juntaron sus bocas, la calidez de sus respiraciones parecían a punto derretir sus labios hambrientos. La chica se situó encima de él, una súbita excitación empezando a mellar su autocontrol. Sasuke la atrajo hacia su cuerpo y la besó con vehemencia, bajando sus manos hacia el bien formado trasero de la pelirroja, primero acariciándolo con delicadeza y después apretándolo con efusividad.

Era la primera vez que el Uchiha manifestaba su propio deseo sexual de una manera tan abierta, y Karin sabía que seguramente se debía a su aun latente embriaguez, pero simplemente no podía ni quería parar. Además, gracias a la usual pasividad del pelinegro ella tenía ciertas dudas, pero esto le demostraba que en efecto, el la deseaba. Se inclinó sobre él apoyándose sobre sus anchos hombros, abrazándole y comprimiendo el espacio entre ellos hasta que desapareció por completo.

De manera experta aflojó sus pantalones y el audaz brazo de la chica halló su camino hacia la ingle del azabache, por debajo de su ropa interior. Lo sintió endurecerse como una roca y definitivamente planeaba hacer algo al respecto. En ese momento lo único que Karin quería era hacerlo sentir bien.

Cuanto más se acercaba a su entrepierna, más tenso y ofuscado se ponía, pero no tenía ninguna intención de detenerla. Sin poder evitarlo, empezó a respirar irregularmente cuando después de transitar unos segundos por su vello púbico, por fin Karin tomó su enorme miembro entre sus hábiles dedos, notando las lentas pero firmes caricias que le proporcionaba. Dejó escapar un gruñido cuando sintió la palma entera de la chica envolverlo totalmente.

La pelirroja se mordió los labios al apreciar su dureza y el calor que desprendía. Masajeó verticalmente su longitud de manera constante, aumentando la velocidad y la presión con la que lo masturbaba, regocijándose en la visión de Sasuke disfrutando del placer que le suministraba. Deleitándose con los varoniles sonidos que escalaban desde su garganta.

- Ahhhh …

Sasuke cerró los ojos rindiéndose ante la potente e indescriptible sensación que lo hizo convulsionar con fuerza perdiendo vista del mundo real y eyaculó sin detenerse, sumergido en una abrasadora ola de éxtasis de la que nunca hubiera querido salir.

Tardó más de lo esperado en recuperar los pensamientos racionales.

La Uzumaki lo soltó con cuidado, ignorando momentáneamente el líquido caliente que escurría de su mano y juntó su frente con la suya, rozando con suavidad sus labios. Débilmente, él intentó corresponder su muestra de afecto pero Karin se separó antes de pudiera hacerlo. Sonrió orgullosa, antes de hablar.

- ¿ Ya no estas ebrio, verdad?


- Como pueden ver, Sasuke borracho se pone horny :3

- Gracias por sus reviews, las amo.