Disclaimer: Los personajes de Naruto son propiedad de Kishimoto. La historia es de IIII AZEM IIII.

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—¿Dónde está ella?

—Por ahí...

—¡No juegues conmigo, Sasuke! ¿Dónde la tienes cautiva? —Naruto estaba echando humo.

—Confundes la situación. Ella no es mi prisionera —el Uchiha se apoyó en el reposabrazos de su trono.

—¿Entiendes lo que has hecho? ¿Te has molestado siquiera en echar un vistazo al mundo que tienes encima?

—Me interesa tanto el mundo de arriba como el mío.

—Neji tiene la intención de declarar la guerra... Supone que fue alguien de mi clan quien se la llevó.

—Está claro que necesita mejores informantes.

—Lo curioso es que... Le creí durante un tiempo. Destine todos mis recursos para buscarla en toda mi nación... ¡Entre mi gente! —los puños del rubio se cerraron con fuerza—. Pero luego pensé... Solo hay dos shinobi en este mundo que son capaces de secuestrar a la heredera Hyūga mientras estaba rodeada de usuarios del Byakugan y no ser vistos. Sé que yo no lo hice... Lo que solo te deja a ti.

—Estaría impresionado con tu lógica, si no hubieras tardado meses en descubrirlo. En cualquier caso... Saber algo y ser capaz de hacer algo al respecto son dos cosas diferentes.

En respuesta, el chakra de Kurama comenzó a fluir por el cuerpo de Naruto ante la burla, el Sharingan de Sasuke cobró vida.

—¿Irías tan lejos por esto?

—Por ella —no hubo ni una pizca de duda en la respuesta de Sasuke.

Los adoquines bajo los pies del Jinchūriki explotaron cuando se lanzó al ataque y una fracción de segundo después, el trono de su oponente sufrió el mismo destino. Sasuke, sin embargo, ya estaba detrás de su antiguo camarada de guerra, con la electricidad recorriendo su espada. De la capa de chakra de Naruto brotó un brazo para defenderlo del arma, pero de nuevo, su objetivo desapareció. En el otro extremo de la sala, un rayo se acumuló en la mano de Sasuke, ahogando el silencio del momento con los chillidos de mil pájaros.

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Hinata corría por los pasillos de la fortaleza Uchiha, con la respiración contenida, haciendo lo posible por no perder el equilibrio cuando las paredes temblaron bajo la tensión de los jutsus de los dos shinobi. Kakashi había sido quien le avisó de la intrusión de Naruto. Estaba cerca, tan cerca de detener la locura que estaba ocurriendo a unos metros de ella.

—¡Sasuke!

Su marido se detuvo a mitad del ataque, tomándose solo un momento para mirarla, antes de tener que esquivar el ataque de Naruto. Cuando el polvo se asentó, ella se dio cuenta de que la mitad de la sala del trono había desaparecido, dejando un enorme agujero en el costado de la fortaleza.

—Hinata.

—¿Hinata?

Los dos contrincantes se quedaron en silencio, uno preocupado y el otro sorprendido de ver a la mujer. Naruto fue el primero en avanzar hacia ella, pero Sasuke se interpuso para bloquear su camino.

—¡Suficiente! Sasuke... Tiene que venir conmigo.

—Su lugar está aquí.

—¡Su lugar es con su gente! Hinata... ¡Dile!

En lugar de responder, se acercó a Sasuke y tímidamente lo tomó de la mano. El gesto en sí fue más que suficiente para que el chakra de Kurama se disipara.

—Qué... ¿Significa esto?

—Ya te lo dije... Ella no es mi prisionera. Puedes volver a la superficie y decirle a Neji que ella está a salvo.

—No me creerá. Ya ha cortado los envíos de grano a mi nación. Mi gente se está muriendo de hambre. Neji ya no está pensando bien las cosas y lo único que arreglará esto es que ella regrese.

—Es esto... ¿Cierto? —la preocupación nubló sus rasgos.

Sobreviviremos a esto. Incluso si nuestro suministro de alimentos es cortado, hay otras rutas comerciales que podemos usar... Desde el otro lado del mar. Aunque Neji sepa dónde encontrarte, no puede ganar una guerra contra mí.

—Pero...

—Ese mundo no se preocupa por el nuestro. Compartiste tu historia conmigo, muchas veces, ¿recuerdas? Cómo te maltrataban y te consideraban débil. A su propia heredera...

—Sasuke... La gente está muriendo...

—¡No me importa!

—Pero a mí sí... —ella le acarició la mejilla— ... Y sé que a ti también te importa.

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Naruto se acercó a las puertas de la ciudad con paso firme. No había necesidad de mirar detrás para asegurarse de que los dos lo siguieran. Tampoco había necesidad de palabras. A pesar de que su comportamiento era audaz, seguía siendo lo suficientemente perspicaz como para comprender la situación. Sin embargo, para un hombre de su posición, su deber era primero para con su pueblo y luego para con sus amigos.

—Está...

—... Dejándonosss...

—¿Por qué?

—Lo siento, Aoda. Necesito estar lejos por un tiempo.

—Pero vas a...

—... ¿Regresar?

Hinata hizo un gesto afirmativo con la cabeza, mientras se acercaba a las dos cabezas que se inclinaban ante ella, la tercera permanecía atenta, chasqueando la lengua en dirección a Naruto.

—Lord Sasssuke...

—... No le cree.

—Sasuke debería saberlo —forzó una sonrisa hacia su marido, pero el gesto no le fue devuelto. Él no estaba haciendo esto más fácil. Ella sabía qué sentimientos se agitaban detrás de ese ceño fruncido, porque el mismo ya la había tentado varias veces a dar marcha atrás.

—Tenemos que ponernos en marcha. El viaje es largo y sería ideal que llegáramos al recinto Hyūga antes del anochecer —el tono de Naruto era inflexible, a pesar de su intención de no sonar tan duro.

—Nos vemos pronto, ¿de acuerdo? —sus ojos blancos parecían captar la luz a su alrededor.

—Mm —asintió, con sequedad.

—Mm —ella lo imitó con una sonrisa traviesa, como había llegado a hacer cuando su naturaleza le impedía formar palabras.

Su abrazo no duró mucho. A él no se le daban bien las despedidas y ella tenía demasiado miedo de que, si se demoraba, cambiara de opinión.

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Notas: Alaaa! Ya se me estaba olvidando que debía actualizar hoy. La universidad está absorbiendo todo mi tiempo y mi memoria, jajaja. Pero a pesar de todo, aquí estoy, subiendo un nuevo capítulo. Espero les haya gustado el capítulo, sé que estuvo algo triste por la inminente separación entre Sasuke y Hinata, pero ella tiene asuntos que solucionar allá en la superficie.

Naoko Ichigo