Prohibido Enamorarte Del Enemigo.

Capítulo 2. - Mi Secreto 1era Parte.

— ¡En serio! Pues bien, por ti vas a ir Japón me supongo.

—Si ya tengo muchos años sin ir a mi país natal, aparte pedí un mes de permiso y me lo autorizaron.

—Pues tus padres han de estar muy orgullosos de ti y estarán felices de verte. —dijo aquel joven con una leve sonrisa y tomando de la mano a su amiga.

Pero la chica de ojos color chocolate bajo la mirada y algo triste —¡No! ¡Brandon! Mi padre no me habla desde hace mucho tiempo.

—¿Qué dices? —Exclamó el joven de ojos color café claro.

—Así como lo oyes.

—Pero ¿Por qué?

—Pues te contare como estuvo. Esto paso aproximadamente hace ocho años atrás.

Flash Back

Era un día de primavera en Japón y soleado en la universidad de Waseda había muchos estudiantes que estaban para inscribirse en las carreras que más le agradaba, una joven de cabello azabache miraba algunos folletos para ver cuáles eran las opciones estaba indecisa cual escoger. — ¡Rayos que debo hacer! —se decía a sí mismo con frustración y con algo de desaliento, en ese instante le hablaron.

—Si Yura ¿Qué sucede?

—Te estamos esperando Bankotsu, Koga, Ayame ya nos inscribimos a la carrera de administración de empresas solo faltas tú, nos tocó a todos en el mismo salón.

— ¡Yura! Yo…

—¿Qué pasa? ¿Kagome que tienes?

—No, nada amiga ahora mismo los alcanzo.

—Este bien te esperamos en la cafetería.

—Si ahora voy. —Yura se retira dejando a Kagome — ¿Qué hago? La decisión que tome espero sea la correcta ya se lo tengo decidido. —Se levantó de la banca donde estaba sentada y se fue a inscribir, después de un buen rato ella, llega a la cafetería donde estaban sus amigos esperándola, el joven de cabello negro y ojos color azul al verla en la puerta le grito desde su lugar

—¡Kagome! Acá estamos—ella se acercó a ellos y se sentó a un lado del chico de ojos azules.

— ¿Dónde estabas amiga? —Preguntó el chico de ojos color azul celeste.

— ¡Disculpen! Por demorarme tanto amigos, había mucha gente inscribiéndose

—Te toco con nosotros Kagome. —preguntó Bankotsu.

—Este yo…yo…—la joven miro a sus amigos sin contestar la pregunta

—¿Qué pasa contigo? —dijo Yura.

—Chicos yo me inscribí en la carrera de medicina.

— ¡Que dices! —dijeron sorprendidos y unisonó sus amigos al enterarse de lo que había hecho su amiga.

—Pues, así como lo oyen.

—Pero si tu padre se entera se molestará contigo—replicó Koga algo preocupado.

— ¡Koga! Tiene razón Kagome —comentó Bankotsu serio con su amiga

—Lo sé chicos, pero espero que ustedes no le digan nada por favor— miro a sus amigos con una mirada suplicante.

Sus amigos la miraron y aceptaron guardar el secreto, la chica de cabello pelirrojo le dice que respetaran su decisión.

Ella les agradece infinitamente, pero esa chica de ojos color chocolate sabía bien que lo hizo no fue lo correcto, pero eso era lo que a ella le gustaba y nadie la iba hacer cambiar de opinión, bueno eso era lo que ella pensaba en ese momento.

Paso el tiempo aquella chica de cabello azabache y ojos color chocolate estudiaba lo que más le apasionaba sin que su padre se diera cuenta, conforme pasaba sus semestres le tocaba ir al hospital hacer prácticas, para esto ella siempre tenía que mentirles a sus padres que tenía que ir la casa de su amiga Yura a estudiar para los exámenes.

Pero un día menos esperado ella estaba en su habitación recostada en su cama leyendo un libro, cuando entro su madre y le dice que su padre la quiere ver urgentemente se dirigió al despacho a ver a su progenitor toco la puerta una sola vez, desde adentro de aquel lugar le dieron el pase.

— ¿Pasa hija? —aquella chica de ojos color chocolate paso. —siéntate por favor.

— ¿Qué sucede padre? —Espetó la joven mirando a su padre sin entender cuál era la urgencia que quería hablar con ella.

Aquel hombre de ojos color café se levantó de su asiento y camino hacia la ventana que daba al gran jardín, Kagome lo siguió con la mirada a su padre.

— ¡Kagome! Ya han pasado dos meses y no me has traído tus calificaciones eres la única, ayer precisamente Takeshi me dijo que a Yura le entregaron sus calificaciones.

La muchacha al escuchar esto por parte de su padre se puso nerviosa —Papá pronto te las traeré. —contestó con una leve sonrisa.

— ¿Esta bien hija? —Dijo aquel hombre con una sonrisa a su hija y acercándose a ella la miro a los ojos —Sabes hija no me preocupo por tus calificaciones yo sé que eres muy inteligente y que te está yendo bien en la universidad yo confió en ti plenamente.

— ¡Padre! —exclamó la azabache. —Después de que hablo con él, ella en su habitación estaba sumamente preocupada y pensando en lo que iba hacer ya que su padre le estaba exigiendo las calificaciones, no quería imaginarse si se enterara que no tomo la carrera que él le había impuesto. Estaba tan sumergida en sus pensamientos que no escucha que le hablaban

— ¡Hija! ¡Hija!

—Pasa Mamá discúlpame no te escuche.

— ¿Qué te pasa estos días te he visto algo preocupada?

—No pasa nada, estoy bien. —respondió a su madre con una leve sonrisa para no preocuparla.

Los días seguían pasando y Kagome en ese tiempo no le entregaba aun a su papá las calificaciones que le pedía, trataba de no sacar la plática de las notas, pero sabía bien que no podía engañar fácilmente a su padre, ella seguía con sus estudios y su práctica en el hospital, la chica de ojos color chocolate estaba a cargo de la doctora Kaoru Ishida.

Esa noche ella tuvo mucho trabajo en el servicio de urgencias tenía muchos pacientes atendía uno tras otro, pero eso era lo que le gustaba y satisfacía ayudar a la gente que necesita de una atención. La doctora Ishida miraba con mucho detenimiento a la joven y le auguraba como un buen médico y que iba hacer de las mejores ella se sentía orgullosa al tener una buena discípula. Pero un día menos inesperado para Kagome todo iba a cambiar.

— ¡Papá! ¡Mamá! Tengo que irme iré a estudiar a la casa de Yura

— ¿Esta bien hija? Yo te llevo a su casa.

—No, no padre me iré yo sola no te preocupes.

—Bien hija te cuidas.

La joven salió de su casa muy apresurada, al estar afuera se recargo en la pared y dejo escapar un suspiro.

—No puede ser, hasta cuando podre ocultarle esto a mis padres, pero tarde o temprano tendré que decírselos, pero por el momento no diré nada. —Se encamino hacia el hospital.

En la casa de los Higurashi aquel hombre de ojos café estaba sentado en el sofá mirando la televisión, mientras la señora Higurashi lavaba la bajilla, cuando aquel hombre miro hacia su mujer.

—¡Naomi! últimamente he visto a nuestra hija algo distraída. —acotó el, con algo de preocupación.

Aquella mujer de ojos café dejo de hacer lo que estaba haciendo y se acercó a su esposo y sentó a un lado de él y lo tomo de la mano. — Reiji nuestra hija se encuentra bien además ya platique con ella y no hay nada de qué preocuparse además eres un padre muy sobre protector con ella, si no te has dado cuenta Kagome ya es una adolescente y sabe cuidarse sola, así que vamos a descansar.

Aquel hombre miro a su esposa—No sé, pero, para estar seguros hablaré a la casa de los Himura.

—Pero cariño mira la hora que es ya casi van hacer las once de la noche y no es momento de molestar a la gente, además debes aprender en confiar en tu hija y sé que ella sabe cuidarse bien—dijo aquella mujer con una sonrisa a su esposo.

—Lo sé, pero aun así hablare con ella. —él se levantó del sofá y tomo el teléfono y hablo a casa de los Himura, esto sonó por lo menos una vez.

— ¡Diga!

—Buenas noches Takeshi soy Reiji

— ¡Hola! Reiji ¿Qué pasa?

— ¡Oyes disculpa la molestia! pero me podrías pasar a Kagome fue con Yura a estudiar.

—Amigo aquí no está Kagome.

— ¿Cómo? —Algo desconcertado.

—Así es ella no ha venido por acá.

—Takeshi si no es mucha la molestia podría hablar con tu hija.

—Pues no se encuentra ahora, pero si gustas cuando llegue te hablo

—Si me harías ese favor y gracias amigo pues nos vemos. —Se despiden ambos hombres al colgar el teléfono la señora Higurashi miro a su esposo molesto.

— ¿Qué pasa Reiji? —expresó la mujer al verlo molesto.

— ¡Kagome! No está con Yura a ¿dónde fue esta niña?

— ¿Cómo dices? ¿Dónde está mi hija? ¿A dónde fue? —dijo con preocupación la señora Higurashi.

—No sé, pero pronto sabré donde está. —Después de un buen rato Reiji recibe la llamada de su amigo notificándole que Yura había llegado a casa.

Los Higurashi se dirigen a la mansión de los Himura. Cuando llegan Yura estaba sentada en el sillón de la sala, no sabía qué hacer ella en ese momento no quería que descubrieran a su amiga era incondicional hacia ella.

—Hija ¿Dónde está Kagome? —musitó el señor Higurashi.

—Pues yo… no se señora y señor Higurashi. —respondió la chica de ojos negro tímidamente.

En ese instante rompió en llanto la señora Higurashi, la chica de cabello negro y ojos negros al ver así a la madre de su mejor amiga decide, decirle la verdad.

Los padres de la chica de cabello negro no podían creer lo que Yura les decía que su hija estaba trabajando en el hospital Asan Medical Center y que tenía bastante tiempo ahí, esto hizo molestar al señor Higurashi.

— ¿Qué estás diciendo Yura? —grito aquel hombre.

— ¿Así es señor Higurashi? — dijo Yura con aquella timidez.

— Discúlpame Hija no quise gritarte, ahora mismo iré por ella el hospital. — Los Higurashi después de salir de la casa de los Himura van rumbó al hospital, cuando la madre de Kagome le dice a su esposo que detenga el auto.

— ¿Qué pasa? Naomi.

—Reiji dejemos las cosas como están mañana hablas con ella, estamos algo alterados en este momento.

— ¿Está bien?

Paso el día siguiente la azabache del hospital se fue a la escuela, pero como tenía mucho trabajo no tuvo tiempo de ir a desayunar con sus amigos y no se enteró de lo que había pasado ayer en la noche en su casa, ya por la tarde llega a la casa.

— ¡Mamá! ya llegué.

— ¿Cómo te fue? —La señora Higurashi quien estaba en la cocina salió a recibir a su hija pero se miraba algo diferente con ella.

— Bien Mamá. —ella se sentó en el sofá ya que venía bastante cansada por el trabajo que tuvo en el hospital y más la escuela, la joven no dejo de pasar desapercibido que su madre se veía molesta— ¿Sucede algo madre?

— Tú dime que está pasando contigo.

La muchacha no comprendía que estaba pasando— ¡Mamá! A qué viene esto. —Ella se levantó del sillón mirando a su madre.

Pero en ese momento sale su padre del despacho algo molesto— ¡Kagome! puedes venir un momento tenemos que platicar.

— Si padre ahora voy — que raro papá hoy no fue a trabajar porque— pensó para sí misma la azabache.

Ella entra al despacho de su padre — Si padre ¿Qué pasa? —dice la joven.

— ¿Qué significa esto Kagome? — él le avienta sobre el escritorio las calificaciones de medicina muy molesto hacia su hija.

— Padre yo...yo… pensaba decirte.

— Si cuando ¿Cómo te atreviste a engañarnos a tu madre y a mi todo este tiempo?

— Papá yo estudio lo que me gusta.

— Pues, mientras vivas en esta casa tendrás que acatar mis órdenes así por esta semana no iras a la escuela ya hable con los maestros y tendrás que estudiar estos dos meses que perdiste de clases me dijeron que te iban a dar la oportunidad y te reincorporaras a clases Administración el lunes por la mañana y espero pases ese examen confío en ti hija.

Kagome no podía creer lo que estaba escuchando lo que su padre le decía, no tuvo más remedio que aceptar la petición de su padre ella empuñaba su mano de impotencia al no poder contradecir a su padre. Ella corre a su habitación a llorar y su mamá la mira angustiada y va tras su hija.

— ¡Kagome? ¿Qué pasa?

— Madre quiero estar sola, déjenme en paz—Decía ella llorando, pero esto angustiaba a su mamá al no poder ayudarla.

— ¿Esta bien hija? —contestó ella triste y ya no insistió más.

Así pasaron unos días ella empezó a estudiar para poder pasar esos exámenes, mientras tanto los chicos se habían preocupado por ella, ¿Por qué no la han visto varios días?

Ellos estaban en la cafetería platicando de su amiga ya que no contestaba a las llamadas que le hacían o mensajes que le mandaban a su móvil.

Continuara…