Aligera el paso y disfruta de la vida, pero toma riendas y corre cuando sea necesario. Puertas se abren, puertas se cierran; pero otra puerta quedara entre abierta para que puedas echar un vistazo. ¿Por qué esa puerta está entre abierta? Esa puerta es tu vida. Son todas las cosas que has hecho. Cada caída, cada recuerdo, cada cosa que te ha hecho fuerte. Los buenos y malos momentos comprimidos en una sola metáfora. Nunca olvides lo que has recorrido en tu vida, recuérdalo cada vez que aligeres el paso y después corre hacia las puertas cerradas, puede que estas ya estén abiertas para ti.
Oscuridad en la Luz. (No todo lo que brilla es oro.) Parte I.
Aun soy la misma Darcy Lewis. Siempre lo he sido y siempre lo seré. ¿Por qué las personas esfuerzan en cambiar radicalmente para sentirse adultas? Los cambios son necesarios, siempre lo serán. Un cambio puede ser generado por muchas cosas, pero una de las principales razones de cambio personal son las caídas que nos hacen aprender de que duelen las heridas y raspones que sufres después de besar el suelo.
Sola y melodramática Darcy Lewis embarcada en un mar de recuerdos que le atormentan en medianoche.
El frío de la ciudad me entra hasta los huesos y me hace sentir viva. El viento recorre por mi piel y los suspiros de las voces del viejo señor del viento resuenan en las chosas viejas. Trata de decirle al mundo que no está solo.
Hoy me siento como una niña de quince años con una sonrisa boba en la cara y queriendo bailar cual Disney princesa al ritmo de los animales cantando a su alrededor mientras su príncipe azul aparece en escena para decirle lo cuanto que le ama. Si. Muy rosa.
Pero no. Mis reacciones son distintas a lo que creí que iba a ser….
Mr. William Tulley es el hombre perfecto que espere toda mi vida.
Es inteligente, sabe lo que dice, es extremadamente guapo y es como el resultado de todos mis enamorados literarios juntados todos en uno y dado a la vida por dios para exponer al mundo que los milagros aun existen.
Se supone que debería estar feliz. Lo supongo en mi mente, pero mi corazón me dice otra cosa…. Los recuerdos me atormentan y me hacen sentir nauseabundamente desafortunada y miedosa a las calles que mi vida me ha hecho pasar y no quiero volver a hacerlo.
Un chico lindo me persigue, vaya, no debería estar asustada. ¡Debería brincar de felicidad!
Pero no.
Algunas veces las caídas nos hacen enseñarnos que las cosas buenas pueden llegar a tener su lado negro. El ying y el yang. Y aunque la oscuridad aguarde demasiadas cosas que no nos aventuramos a saber, siempre habrá luz dentro de ella, pero eso solo demuestra que en la luz también hay maldad, sin importar que tan blanca y pura se vea.
Aunque suele haber ciertos casos en los cuales no hay ninguna de las dos en relación, si no que, más bien suelen ser caídas hoyo negro; no hay materia ni luz que pueda mostrar o escaparse de ella.
Durante mi vida escolar, cuando solía tener alrededor de dieciséis años, yo era una chica boba e ilusionada con el amor verdadero. Pobre y boba niña que prefirió ocultar sus sueños en una caja de cristal para no mostrarles a los demás que podía ser lastimada con facilidad, pero, ¿Por qué hice eso?
Cuando eres parte de los primerizos en la preparatoria, todos, pero absolutamente todos los grados mayores suelen tratarte como un bebé. Siempre hay gente que te dirán "Es que aun no conoces esas cosas. Es que aun no lo ven. ¡El pre-escolar esta por allá!". No es gracioso. Es por eso que nadie se siente totalmente a gusto en su primer año escolar, porque los mayores suelen recordarles cada día a los más pequeños que nada puede ser bonito, pero, ¿Por qué hacen eso? Una respuesta vino a mi mente en esos días… Porque se lo hicieron también a ellos y ven en eso una necesidad de expresar esa frustración de poderío que necesitaban cuando ellos eran los de abajo. Los que oprimían.
Durante el segundo semestre mis clases fueron cambiadas a un grado mayor, puesto a que había obtenido los créditos suficientes y podía avanzar a segundo año, pero grave error al pensar que sería tratada como tal; fueron unos totales dolores en la espalda. Aun me trataban como primeriza.
Suficiente tuve con lo que mi primera semana me dio, como para que me diera un cambio radical en mi forma de ser a lo que ahora soy. Me desespere demasiado a tal grado de no querer ser la misma chica que era.
Aunque mi horario de clases no había cambiado, el lonche lo compartía con mis amigas con las cuales charlaba acerca de muchas cosas. Chicos…. Chicos.
¿He dicho chicos?
Si. Más chicos.
Pero había algo en mí que no cambio en absoluto cuando trate de darme un giro a mi personalidad; seguía siendo creyente ferviente del amor verdadero y cursi.
Había un chico, un chico muy lindo al cual solo yo le encontraba cada expresión y cada movimiento que hacia como un cantico dulce que me hacia suspirar cuando lo veía.
Una hermosa luz resplandeciente que hacía sentirme opacada y con ganas de correr hacia su luz para tomar de su calor.
Un grave error.
Siempre tuve la mala manía de perseguirle y caminar lento detrás de él sin que me notara, platicaba con mis amigas pidiéndoles que no quería a llegar a clase y que prefería caminar despacio; obviamente era una mentira para verle y escuchar su voz que nunca seria para mí.
Cierto día, durante mi cambio de clase, él joven señor misteriosa luz se hallaba sentado en la misma aula a la clase que tenía. Le habían cambiado de clase.
Sonreí al verle y me senté en mi asiento respectivo, tratando de no correr a su lado y saludarle nerviosamente para que me prestara atención. Solamente me quede ahí, con mi sonrisa, sola y chiflada.
Días pasaron y cada que lo veía mi sonrisa en mi cara era resplandeciente. Me hacia querer que todas mis clases pasaran rápido para estar en el misma aula que él, aunque hubiese sido por tan solo 48 minutos, eso me hacia completa para que mi día fuese excelente.
El baile de fin de curso es algo que todos hablan. Solo los de penúltimo e último año asisten. Grados menores no, pero solo si eres invitado por alguien de esos grados se te da la oportunidad de asistir para luego presumir a tus amigos que alguien te ha invitado y cual vestido seria el que te pondrías para tal resplandeciente e importante noche.
Yo, por supuesto, no era la excepción. Me hacía sentir emocionada al pensar en el baile donde Mr. Darcy bailo con Elizabeth y se conocieron. Me hacia soñar en una escena así con aquel extraño chico luz.
Los dos bailando, la música de fondo y su mano sobre mi cadera; los dos danzando al ritmo de la suave melodía que nos hacia enamorar cada vez más….Y que al final de la noche terminaría con un suave beso fuera en los jardines.
El símbolo de que alguien te había invitado al baile eran las flores blancas. No importaba que tipo de flor fuese, solamente la flor blanca era símbolo, no solo de que te invitaban, si no que su significado era símbolo de amor joven.
Aquella hora donde compartía con el chico luz me había dejado exhausta una noche anterior. Los exámenes eran duros y mis ganas estaban por los suelos, ese día era el último día donde podían dar las flores blancas, lo que significaba que si tú no recibías una, no eras "digna" o lo suficiente bonita para ser importante para ser tomada en cuenta por un grado superior. O así era como eras vista.
Me senté donde costumbre, no sonreí, no tenía ganas y mucho menos deseaba hacerle cara fea a alguien, pero mis ánimos no eran los de siempre.
Había apoyado mi cabeza para tratar de dormir un poco mientras esperaba que mis compañeros llegaran, aunque sabía que llegarían tarde, puesto a que aun el reloj no sonaba.
-Los bailes me rompen la cabeza, patéticos, ¿No?-
Una voz fue dirigida a mí y mi atención fue a dar hacia el chico pelinegro con ojos claros que me miraba desde el banco frente a mi donde se apoyaba.
Él me estaba hablando.
-¿Por qué dices eso?-
-¿No lo ves a caso? ¿No es tan obvio porque son patéticos?
Sus palabras eran frías. No era lo que esperaba, pero una sonrisa apareció en mi rostro. Me estaba hablando, ¡Joder! Sueño de toda chica que su chico de sus sueños le dedique unas palabras. No debía de dejar la oportunidad. Mi rostro cambio completamente y sabía que mis mejillas se tornaban rosas. Mis nervios estaban a flor de piel, pero los controlaba como podía.
-El baile es hermoso, digo, ¿Quién no disfruta la buena música? Además. La emoción que las personas expresan cuando las flores rosas se les son dadas son como una de las cosas más bonitas, pues puede que sea tu primer baile, cosas así no se olvidan.
Una sonrisa sínica se dibujaba en su rostro, sus ojos me miraban con atención como si tratara de decirme algo sin palabras.
-¿no?- Le dije para romper la tención.
Él me sonrió de nuevo, una sonrisa sencilla, ya sin la sínica de repuesto sobre sus labios, una sonrisa de las que había visto en su cara antes.
-¿Flor blanca para símbolo de amor? ¡Patético! ¿Sabes qué es para mí? Oh querida, el baile no es nada más que una buena noche, claro que sí. Las chicas corren tras de ti y te sonríen todo el tiempo, tratan de que les notes y que les digas un "Hola" para que se sientan especiales y se crean las elegidas, pero, ¿Sabes qué es para mí? Es un banquete de chicas que puedo tener conmigo esa noche. Es como si ellas mismas fueran hacia mí, sin importarles como soy, solo me ven como un trofeo, o más bien, aquella flor es un trofeo dramático y material para presumir que eres notada. Pero, ¡Qué va! No es malo para mi, una noche, sabes a lo que me refiero, no les quiero, la diversión es primero y como dije, un banquete de donde escoger y que cuerpo hermoso se presenta y hasta es mejor, no cobran como una puta, o más bien, solo cobran una rosa, hasta las putas tienen más clase..-
Sus palabras no daban rienda a lo que él demostraba al sonreír. Aquella sonrisa solo era una máscara a sus intenciones detrás de ella. Era una trampa para su víctima.
No conteste. Ni siquiera trate de seguirle la conversación. Solo asentí y su sínica sonrisa volvía a mí; como si tratara de buscar una réplica a lo que había dicho.
Él sin darle importancia a que no respondía, se retiro al escuchar el timbre resonar en el aula. Las personas llenaban la sala y la clase iniciaba. Todo era demasiado extravagante. Era como si supieras que alguien ha matado a otra persona, y esa persona sabe que lo sabes y no puedes decirle a nadie porque ninguna persona sabía acerca de ello.
Cuando la clase había terminado los percances durante la clase me habían hecho llegar tarde a la siguiente. Me había apresurado para tomar mis cosas y correr a mi siguiente clase. Solo quería correr de la tela de la araña que me había tratado de tomar momentos atrás. Correr de aquel chico para no salir lastimada.
El pasillo se encontraba solo, corría a través de los pasillos para no llegar tarde, pero una voz me alcanzo al detenerme en la esquina cuando tomaba aire.
-¿Ya ha sido invitada al baile?-
-No.- Respondí cortante al conocer la voz.
Una mano blanca pasó por mi cabello y coloco con cuidado una flor blanca entre mis edras de cabello que caían como cascada.
-No…-
-Samuel. Mi nombre es Samuel.- me dijo con voz autoritaria mientras su mano tomaba mi mejilla y la alejaba para dejar una leve y ligera sensación de cosquilleo en ella.
-Samuel, yo…no…-
-No. Tú no. Te he visto, te he visto lo que haces, ¿Lo pedías? Lo he hecho. Ganaste.-
-¡No!- Grite, pero él volvió a reír.
-No. Esa es la respuesta que no recibiré de ti.
-No soy una muñeca, no soy….no soy tu puta.-
Tape mi boca con miedo, las palabras obscenas nunca habían sido parte de mi vocabulario.
-Tssh. ¿A caso quieres ser la chica que será tratada de fea por ser de primero solo porque no fue invitada al baile?-
MI mente había caído en la conclusión de que no quería serlo. Quería ser como las demás. Quería ser otra. No una desterrada.
Mis pensamientos no estaban siendo sinceros conmigo misma, mi juventud y mis hormonas me estaban jugando una gran mala pasada, pero no pude hacer nada al respecto. Fui una tonta.
-¿Hora?- dije a la deriva, como si mi mente hubiese olvidado lo que dijo, como si hubiese sido tomada por la araña. Por Samuel.
Nota: ¿Qué? Pues que llegue al quinto capítulo. Algo pesado, pues explico porque Darcy está feliz, pero a la vez consternada por su felicidad. Gracias por sus reviews agradables que me hacen seguir con ganas de escribir esto. Disculpen si mi Darcy no es la típica chica loca y desquiciada del taser. Bueno, sí lo es, pero trato de darle un giro de re-encuentro a su pasado para que pueda llegar a las penurias que le hará pasar Loki. O sea, me gustan las cosas dramáticas al estilo Jane Eyre, ahaha. Gracias a mi último review: ClaryAbgrund y tu respuesta es… créeme que la entrada de Loki no será fácil, hablando como le va a caer pesado sobre espalda a la pobre chica.
