Lacrimosa

Personaje: Aioros de Sagitario.
Canción: "Lacrimosa", dentro de "Réquiem", Wolfgang Amadeus Mozart.

Grabado en la piedra, oculto a los ojos que no querían ver. La realidad era aquella escrita en las paredes de su templo.

"A vosotros que habéis logrado llegar hasta aquí, os confío la vida de Atenea. Aioros"

En el momento en que la agonía en la que había sucumbido y que poco a poco le iba arrastrando a las puertas del reino de Hades, recordó aquellas palabras.

Nunca supo por qué lo hizo. Por qué la tarde anterior decidió tallar esas palabras. Y por qué las cubrió con baldosas. Fue un gesto automático.

Las fuerzas se escurrían y lo único que podía escuchar era el llanto del bebé que sostenía entre los brazos.

El aliento que exhalaba vaciando sus pulmones le perforaba por dentro, al igual que tomar aire para proseguir su huida.

Las centelladas de dolor por su cuerpo doblegaron sus piernas, mientras protegía a la pequeña de cualquier daño que pudiera originar su propio deceso.

"Que venga alguien…rápido…antes de que muera…por favor…"

Lo único que podía desear era que aquel sacrificio no fuera en vano y alguien recogiera el testigo de su misión sobre la Tierra.

Como si de un rayo de sol tras una intensa tormenta, recibió los pasos y la voz de aquel hombre, quien se acercó alarmado al verle malherido y con el bebé en brazos.

Reveló el origen divino de aquella niña y ésta fue traspasada al regazo del hombre, depositando en él sus esperanzas.

El tiempo se agotaba, el borde del precipicio hacia la muerte estaba cada vez más cerca.

Permitió a su mente recordar a su hermano pequeño y las lágrimas limpiaron el dolor de su perfil griego.

Mientras la sangre seguía escurriéndose por su piel, ríos encarnados que trazaban su camino hacia el final de sus días, comprendió por qué lo hizo.

Todo encajaba a la perfección, como si de un mal augurio se tratara, sus últimas palabras grabadas en la pared de su templo, vaticinaban lo que trece años después sucedería.