Bacchanale
Personaje: Milo de Escorpio
Canción: "Bacchanale", dentro de "Samson and Dalilah", Camille Saint-Saëns.
Una vez más tenía una misión entre manos. Últimamente el Patriarca no cesaba de enviar a los caballeros de oro a lugares remotos para exterminar a aquellos contrarios a sus designios.
El caballero de Escorpio dejó caer los párpados y repasó mentalmente la estrategia a seguir. Una tarea sencilla. Demasiado para él.
Exhaló aire por la boca y se mesó la cabellera, preguntándose el por qué de esta actitud.
Hacía días que su mente hervía con fuerza, al percatarse de las incongruencias en el comportamiento del Patriarca, llevándole a preguntarse si realmente estaba en sus cabales o qué demonios le sucedía.
Sabía de sobra que ir contra los designios del Patriarca era penado con la muerte. Por lo tanto, Milo sopesó sobre una balanza lo que debía hacer o no.
Quizás era un pensamiento cruel y egoísta, pero prefería obedecer antes que su cabeza rodara por el suelo. Aunque no tenía la certeza de cuánto tiempo aguantaría la cuerda sin romperse.
Siguió caminando por el polvoriento camino de tierra.
A su pasó escuchó el bufido de una víbora, enroscada sobre su largo cuerpo y con la cabeza alta desafiándole. Milo la observó unos segundos con indulgencia. Podía matarla de un pisotón, pero no tenía ganas de aplastar a un reptil que tan sólo estaba defendiéndose de una invasión en su territorio.
Eso justificaría la actitud del Patriarca. Se sentía amenazado y la única manera que conocía para defenderse era atacando. Igual que aquella víbora.
El sofocante calor del estío le hacía sudar más de la cuenta y se abanicó con la carta que aún llevaba en las manos.
Paseó por el pueblo, observando el trasiego de los campesinos, las correrías de los pequeños y las madres gritando a sus criaturas que tuvieran cuidado. Mezclados entre la muchedumbre, divisó a antiguos compañeros del Santuario, portando aún armaduras de bronce y plata. Sus objetivos.
Volvió a suspirar, pensando en lo estúpido que se veía. Sólo de pensar que debía exterminar a aquellos compañeros le llenaba de desasosiego. Sentía que estaba perdiendo el tiempo. Que era una misión para súbditos de menor rango que él.
—Está claro que quiere que permanezcamos el mayor tiempo posible lejos del Santuario.
Meditando si iría o no a cumplir la misión que le habían encomendado, el caballero de Escorpio atravesó la puerta de una cantina y pidió que le sirvieran una cerveza bien fría.
Lo que ocurriera aquella noche lo decidirían sus adversarios. Si claudicaban ante sus ataques, les perdonaría la vida. Si no…no habría piedad.
Al fin y al cabo, ya conocían de sobra al caballero de Escorpio.
Nota:
Como ya dije en anteriores ocasiones, algunas de las escenas son inventadas. Aunque muchos puedan pensar en el ataque a la isla de Andrómeda, nada más lejos de mi intención, ya que, personalmente, no me agradó nada que hicieran eso en el anime. Primero porque no tendría sentido que Shun se cabreara sólo con Afrodita (osea...Milo arrasa con la isla ¿y sólo te encabronas con Afrodita que le dio el toque de gracia?) y segundo porque Milo queda a la altura del betún -_-U y me molesta que se diga que es el más débil SÓLO por esta escena que ni siquiera aparece en el manga, obviando que Hyoga no logra vencerle (la victoria de Hyoga es moral, ya que Milo admite estar equivocado) y que si no le hubiera parado la hemorragia, el caballero del cisne no hubiera pasado del octavo templo. Además, me gusta más Daidalos que Albiore.
