—pero dijiste que la conocías de cerca —preguntó Otoya a Yuki
—Si, pero no "tan de cerca" como tuvo el gusto Karasu —afirmó con su calma de siempre el modelo.
Yo sonreí en silencio porque, incluso de solo reafirmar que aquello sucedió me hacía feliz.
—pero eso sale totalmente del modus operandi de Kanae-san, es decir, ella no suele buscar a chicos, no le da su número a nadie, no suele acostarse con ellos apenas conocerlos, no es de las chicas que cree en los clics magicos.—
—Maldito suertudo de mierda —refutó Otoya por lo bajo, haciéndome reir.
Definitivamente había salido y estado con la modelo por el simple hecho de que me llamó la atención y me terminó atrayendo de alguna manera, pero no podía dejar de regodearse en la envidia que le tenía el albino. Porque de nuevo sabia de sobra que ambos chicos estaban ahí solo para molestar porque asi se habían acostumbrado a estar dentro de Blue Lock.
—muy mi amigo y se fue sin mi cuando quedamos que ambos íbamos a ligar a la par —siguió quejándose el ninja.
De nuevo con eso, pensé, sin despegar la vista de la pantalla y de toquetear los botones del mando.
—jajaja enserio que te carcome la envidia —le dijo Yukimiya entre risas al menor del grupo.
—igual, a ninguno de los dos le interesa en lo más mínimo lo que haga o deje de hacer—intervine
Faltaría poco para el atardecer y no sabía nada de ella, a honra de no molestarle me había enpesimismado en no hablarle pues no sabía nada acerca de modelaje pero debía ser cansado posar y sonreír todo el tiempo.
2 días habían pasado donde había entrenado por la mañana para no perder el ritmo y por la tarde estudiaba una que otra materia para no aburrirse antes de ver un partido de fútbol europeo o jugar en la play con Otoya y Yukimiya, como ahora, que esos dos seguían hablando de él y Kanae en medio del FIFA 23 por alguna razón del mundo, como si no hubiera otro tema del que hablar, como si no fuera suficiente que en cada respiración que daba al día la recordaba sin siquiera preverlo ¿Qué ellos no podían hablar de?... no se, el último partido del Real, el último video nopor viral, no lo sé, cualquier cosa menos de su vida.
—Yukkey ¿tú sí vendrás a la reta de mañana —cuestionó el albino. —apenas es viernes, tenemos una semana de vacaciones —
—lamentó decirte que a menos que sea por trabajo o Blue Lock no puedo ir a la capital—
Suponía que era por lo caro del billete de avión, pensé notando mi movil vibrar.
Yukimiya volvió a hablar —ósea que estaré en la capital el sábado o domingo de la otra semana antes de la convocatoria—
—cierto, ya nos llegó el correo del cuatro ojos —dijo Otoya, con su voz monotona —llega el sabado para irnos de juerga, Aiku conoce de bares buenos en tokyo —
—eres menor de edad, ninja de mierda —amable recordatorio de mi parte.
—oye, Aiku es un tipo confiable —
—en cualquier caso nos iríamos Karasu y yo de fiesta —intervino Yukkey para molestar al albino.
Eita chasqueo la lengua, de seguro odiando ser un año menor que nosotros —¿si viste el correo, Cuervo de pacotilla o no será que estabas muy ocupado mientras? —
Reí levemente, ese bastardo era increíble —viendo que te importa mucho te responderé que si, efectivamente estaba deliciosamente ocupado cuando llegó el correo el día de los bolos —
Las expresiones de desaliento y odio llegaron por igual de ambos maldiciéndome en alto.
Y hablando de la reina de roma...
—... ¿eh? ¿Qué pasa cuervo de mierda? ¿Por qué no juegas? —
—anota, anota —incentivo Yukkey y el menor no perdió la ocasión de anotar en el juegoo
Pero yo solo podía ver mi móvil con una leve sonrisa.
Kanae: ¿adivina donde estoy?
Decía el mensaje, abrí la imagen adjunta divisándole con un kimono rojo y posando en el jardín del castillo de Osaka con el mismo tras de ella.
Sonreí al apreciarle tan hermosa con su cabello suelto y con el sol del atardecer brillando sobre ella.
—¿Karasu?—preguntó Yukimiya algo preocupado del tiempo ausente.
—¿cuánto apostamos a que está escribiéndose con la chica modelo? —retó el albino aprovechando a seguir metiendo goles en mi ausencia.
Karasu: Conozco bien ese lugar.
—o se la debe de estar jalando —seguía hablando Otoya entre risas con Yukkey.
¿Cual era el chiste? Ya no logré escucharlo pero eso último si. —¿Serán imbéciles? —
Kanae: ¿a que si? Creo que me agrada la ciudad. En 1 hora termino por aquí, ¿tienes tiempo para que te invite de fiesta?
Leí el mensaje viendo sus stickers de gatos que solía usar. Sonreí ladinamente ante la idea de verle.
Karasu: En 1 hora? No se si pueda.
Kanae: enserio? Qué lástima. Y yo que quería un tour nocturno de lo mejor qué hay en Osaka~
Bufé en silencio, no iba a poder hacerme el desinteresado, no cuando moría de ganas por volver a oler su perfume y ver sus ojos verdes.
Karasu: Entonces estaré ahí para ti
Kanae: Estacion Hachinken'ya, te espero.
—me voy, váyanse a la mierda, ineptos —anuncie entre protestas, no las escuché ni las repliqué.
Los insultos los ignoraría. Al fin y al cabo no sería el primer hombre que deja a sus amigos por un par de tetas, porque las mujeres podrían dominar al mundo con facilidad a mi parecer.
Desde hoy no podría refutarle ningún comportamiento a Otoya
————-
Kanae POV
—deprisa Arusawa-chan, unas cuántas fotos más con este hermoso atardecer y habremos terminado —
Deje mi móvil de lado ocultándolo dentro del kimono. Corrí hacía donde me indicaban dejando que la maquilladora terminara de retocar mi rostro tratando de borrar la sonrisa que me provocaba escribirle a aquel cuervo.
La anticipación de verlo corría por su cuerpo como electricidad.
El flash apareció luego, con aquel paraguas tradicional en mis manos algunas veces, otras no, de lado de perfil, sonriendo, señalando, posando. Estaba bastante feliz con aquel kimono que le hacía ver radiante sin enseñar tanto.
—dos más, por favor levanta la barbilla un poco —pidió el fotógrafo, con su asistente al lado moviendo aquel reflector con energía.
Luego del flash vibró mi móvil, lo ignoré mientras el segundo flash llegó luego de levantar mis brazos a mi cintura.
—esplendido, Arusawa-chan, ¡como siempre tan deslumbrante! —
—muchas gracias por tu trabajo —comenté, alejando a la vez de él para responder la llamada. Viendo el identificador reí levemente antes de tomar la llamada.
—te haz robado a mi amigo —
—él ha accedido por voluntad, Yukimiya-san —
—no lo dudo, pero estábamos en medio de un partido de FIFA 23–
—¿Qué es eso? —
—cómo jugar al fútbol pero en una consola —
—no jodas que también lo juegan virtual —era el colmo.
—es inevitable —confesó el ojirojo sin sorprenderse —como sea, ¿Qué tramas con el pobre de Karasu? —
—nada que él no quiera ¿por qué? ¿Qué te ha dicho? —
—no soy su mejor amigo, te tocará hablar con el ninja para saber eso—
—¿con el chico peli blanco? —interrogué, tratando de recordar a la persona en cuestión con algo de dificultad.
—exactamente —
—ah, ese chico me odia, como sea, tal vez me lo lleve de fiesta y nos perdamos un rato ¿a ti qué más te da? —
—no me concierne, claramente, pero tenía curiosidad de qué llevo al serio Karasu a abandonar a sus amigos cuando siempre es el que está pendiente de que todos estén bien—
—¿no soy razón suficiente? —pregunté, curiosa.
—eso no está a discusión —
—entonces deja a Karasu en paz, no es un niño, créeme, ya lo comprobé—
—bien, pero te advierto porque te conozco de años y hemos trabajado juntos —comenzó a decir — todos los chicos de Blue Lock solo pensamos en una sola cosa. Y no es fama, fortuna o chicas... no te ilusiones con él, Kanae-san. Lo digo por el bien de ambos... diviértanse. —
Y colgó.
Aquello me impactó tanto que guardé mi móvil de manera zombie, caminé en silencio hacia el equipo de fotografía que seguía reunido discutiendo qué hacer mañana junto a mi jefe y sonreí vacía frente a una que otra foto de los presentes.
¿Qué quería decir con eso? ¿Por qué me advertía? ¿Era tan obvia?... o al contrario, ¿lucía desesperada?
Negué rápidamente recordando que todo era calentura y que lo único que quería era satisfacer su libido con el cuervo, que no necesitaría más que encontrarse hoy y que en unos días mas todo habría vuelto a la normalidad. No era nada serio, no era importante. Más que dos amantes encontrándose.
Si. Eso era. Y se lo seguía repitiendo mentalmente incluso luego de cambiarse de ropa con recelo sin dejar que nadie le ayudase a desvestirse.
Ahora tenía unos vaqueros ajustados, botas bajas rosado pálido, sueter de lana blanco con cuello de tortuga y para resguardarse del frío su abrigo blanco favorito, sin contar la sorpresa por debajo...
—vayamos a cenar entonces —me invitó Inou queriendo abrazarme, yo negué rápidamente de manera educada conociendo lo mano larga que era.
—muchas gracias, Inou-san, pero estoy algo cansada —
—oh, tienes razón, has trabajado desde la mañana que llegamos, pero no puedes irte sin cenar —
—lo se, pediré algo en el hostal y dormiré tranquilamente. —
—comprendo, Kanae-chan, pero desayunaremos juntos antes del viaje a tren, ¿prometido? —
—prometido —aseguré, viéndole alejarse y sin perder tiempo tomé un taxi hacia el lugar que había predispuesto como punto de encuentro.
Era discreto, lindo, en un área no tan transitable y con una vista esplendida al parque Nakanoshima y el río.
El cielo se pintaba de azul y morado con leves toques naranjas, un vistazo normal viendo como la noche le ganaba una vez más al sol en el cielo.
Esos colores... por alguna razón le recordaron a Karasu, sus ojos azules, su cabello oscuro... su sonrisa altanera, aquel sexy lunar en la mejilla.
Sus piernas temblaron y tuvo que apoyarse en la baranda con ambas manos, bajando la mirada al rio.
De nuevo estaba perdiendo la compostura de tan solo anticipar que lo vería. Que me había maquillado y arreglado esperando estar linda para él pero ¿para qué? Si al final lo que deseaba era que le quitase la ropa con los dientes.
En eso estaba cuando divisó al chico de sus pensamientos a unos metros antes de bajar la escaleras hablando con un grupo de personas, entre fotos y saludos de mano.
No le pareció extraño, al fin y al cabo él era parte de algo grande. Un proyecto que aún no comprendía del todo pero que no paraban de ser mencionado en las noticias e internet.
Millares de artículos seguían alabando aquel partido de hace unos días, no solo en Japón si no del mundo entero.
Sonreí al mirar como bajaba al fin las escaleras, barriendo de arriba hacia abajo con la mirada, haciéndome temblar.
Apreté las piernas inconscientemente, viéndole tan guapo con una chaqueta de borrego azul y camisa blanca por debajo, y pantalones holgados a juego, combinaba tanto con sus ojos aquel look casual.
—Hola —me dijo tras pararse a mi lado en la baranda con las manos dentro de su abrigo y dándole la espalda al mar.
Sonreí feliz elevando la mirada hacia el ojiazul, oliendo su deliciosa colonia. —Hola —parecía que hace años no le veía, era extraño aquel sentimiento.
—te sienta bien el aire de Osaka —
—que halagador~ —
Había escogido como punto de encuentro la Estación Fluvial Hachinken'ya, en la prefectura de Osaka, porque, aparte de tener un hermosa vista al río, contaba con un restaurante que sabia de antemano su jefe no asomaría las narices por no ser de 5 estrellas.
—que interesante lugar escogiste —
—uhm, siento que no te gustó —
El futbolista asintió lentamente, elevando los hombros —no me gusta el agua —
Abrí los ojos en sorpresa —ósea que el waterpolo se te daría mal —
—muy mal —respondió, sonriendo de mi ocurrencia
—y que no te gusta la playa —
—no, no tengo problemas con la arena, el asunto es entrar al mar —
—ay, precioso, lo lamento mucho —me excusé, dándole palmadas en su hombro —solo escogí este lugar por el restaurante —
—esta bien, no te preocupes —me dijo, sopesando la situación, parecía en verdad afectado —era imposible que lo supieras —
—bueno, a mi no me gustan las inyecciones —respondí, pues sentía que era justo intercambiar información. —ni la sangre, me pongo muy mal viendo aunque sea una gota. —
—¿así de grave? —
Hice mueca de asco —si, pero cambiando de tema, tengo una duda, Maestro ¿Cómo se dice cuando en un partido de fútbol un jugador comete una falta grave? —
Karasu elevó las cejas, viéndome con interés —¿muy grave? —preguntó, yo asentí —si es muy grave se le muestra tarjeta roja y se le expulsa del resto del partido automaticamente—
—Uh, entonces no tan grave —
—entonces sería tarjeta amarilla, de advertencia, dos amarillas equivalen a una roja —
Asentí al comprender —bien, entonces tienes una tarjeta amarilla —
Karasu echó a reír abiertamente, girando su cuerpo hacia mi —¿Qué hice, árbitro? —
—ahora tengo que modelar sandalias por tu culpa. —
Le vi elevar una ceja y mirarme con diversión —No te estoy comprendiendo, Kanae —
—resulta que, mi jefe es un celoso, y cree que soy virgen y--
Hasta ahí llegué cuando Karasu volvió a reír a viva voz, agarrándose el estómago por inercia.
Yo solo sonreí mirando alrededor, porque, como caía la noche el lugar estaba siendo poco transitado por lo que teníamos el espacio para conversar todo lo que quisiésemos, al fin y al cabo no molestaríamos a nadie.
—te dije que te ibas a reír —le comenté, recostando mi cuerpo al barandal en dirección a él. —y por cuestión de las fotos no puedo salir en ellas con chupetes en el cuello, por lo que tuve que darle una excusa extraña sobre qué quería expandir mis horizontes a nuevas cosas que modelar —
El ojo azul alzó las cejas, asintiendo lentamente —Uhn, ¿te dejé muchas? —preguntó. Yo asentí sin dejar de mirarle directo a los ojos —¿puedo comprobar? —
Sin saber bien su objetivo, elevé mi rostro al cielo dándole permiso.
Primer error, porque el chico se acercó hacia mi llevando sus manos a mi cuello, con una agarraba mi rostro y con la otra mano bajaba el cuello del suéter de lana, comprobando las marcas en mi clavícula y hombros con su dedo, recorriendo como un mapa la piel.
Yo levanté mis manos hacia la cintura del chico, para, según yo, no caerme hacia atrás.
Cerré los ojos inconscientemente, sintiendo escalofríos al sentir sus manos cálidas en mi cuerpo. Recuerdos volvieron a mi mente sin preverlo, su cercanía me ponía más nerviosa de lo que pudiera aceptar a viva voz.
—tenemos un problema entonces —le escuché decir en mi oído —porque pienso dejarte más —
Mordí mi labio inferior, tratando de controlar el gemido que acallé en mi boca.
Solo es un chico menor, solo es un chico menor, me repetía como mantra aguardando las cosquillas en mi vientre bajo.
Estaba condenada.
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Notas finales: si llegan hasta aquí gracias por tomarse el tiempo de leer y votar, me motiva mucho a seguir escribiendo.
Los siguientes dos capítulos ya están escritos y el que le sigue a este será mas18 pero primero tengo unas preguntas que me ayudarían mucho si contestasen.
¿Creen que estos chicos tienen chance de enamorarse o solo serán pura pasión?
¿qué piensan de Kanae, les cae bien o mal?
