Un nuevo capítulo de esta historia que comenzó siendo un Short, al meno esa era mi idea cuando comencé a escribir. Tampoco quiero alargarlo en el tiempo, así que supongo que no le quedan muchos capítulos. Espero que os guste.
Si tuviera que decir el momento exacto en el que pasó diría que fue cuando le dejó ver al hombre tras el escritor, cuando dejó salir a Richard en lugar de a Rick, Rick Castle. Ahí fue cuando sucedió, ahí fue cuando ella comenzó a imaginar lo que sería estar junto a él.
Se perdía en sus recuerdos al tiempo que le contemplaba dormir, aun se preguntaba cómo podía sentir tanta paz por el solo hecho de tenerlo a su lado, negaba con la cabeza al recordar todas y cada una de las veces que se había negado la posibilidad de estar así junto a él. Una lágrima rodaba por su rostro al recordar lo necia que había sido negando a ambos durante tanto tiempo la posibilidad de ser felices. Se aferró más a él.
-Sea lo que sea, olvídalo mi amor – se giraba hasta quedar enfrentados, limpiaba aquella furtiva lágrima – Todo ha merecido la pena, TODO – dijo remarcando esa palabra- porque ahora estamos juntos.
Sonrió, aún le sorprendía la capacidad que él tenía para saber qué era lo que ella necesitaba escuchar en cada momento. Con infinito amor acarició el rostro de él, logrando que regresase a los brazos de Morfeo.
Lentamente ella también logró quedarse dormida.
Los primeros rayos de sol comenzaban a entrar por la ventana, el escritor abrió un ojo, contemplando con una sonrisa como su acompañante aun dormía, admirando la bella imagen que se mostraba ante él, un único rayo iluminaba el cuerpo de su amada. Despacio, intentando no despertarla comenzó a salir de aquella cama, necesitaba captar con su cámara aquella imagen, que entraría a formar parte de lo que él denominaba imágenes de su vida.
Tras la foto, no regresó a la cama, se sentó en el sillón observando como ella continuaba dormida, viendo como aquella increíble sonrisa que hacía ya un mes se instauró en su rostro no se borraba de él ni cuando se entregaba a Morfeo. La vio comenzar a moverse, comprobó como una de sus manos comenzó a buscarle y cómo abrió sus ojos al comprobar que se encontraba sola.
-¿Qué haces tan lejos? – su voz sonaba aun soñolienta pero también triste. Se giraba para poder verlo bien.
-Te miraba dormir, me encanta observarte cuando duermes, transmites tanta paz – contestó sin moverse del lugar en el que estaba.
-Y ¿no me puedes mirar estando a mi lado en la cama? – Preguntó al tiempo que se sonrojaba- no me gusta tenerte tan lejos.
Castle se incorporó e inmediatamente se acostó junto a ella – Tus deseos son ordenes para mí- la abrazó, ella metió su cabeza en el hombro de él.
-Bien, me gusta cómo suena eso – con su mano comenzaba a acariciar el pecho del escritor.
-¿Qué quieres hacer hoy?
-Nada, quedémonos todo el día en la cama – dejaba besos en todo el cuello del escritor.
-¿Todo el día? Mañana regresamos a NY, ¿no prefieres ir a la playa? – su mano acariciaba la espalda de la detective perdiéndose bajo la camiseta que ésta usaba para dormir.
-No, no quiero salir de esta cama en todo el día, ¿no te ves capaz? – preguntó con una sonrisa pícara al tiempo que se sentaba sobre él.
- ¿Me estás retando? – ella no contestó prefirió comenzar a desabrochar la chaqueta del pijama de él – Me pedirás salir de esta cama detective.
-Menos hablar y más actuar – dijo ella al tiempo que metía una de sus manos bajo el pantalón de él.
Mientras él colocaba la última maleta en el maletero del coche ella miraba con tristeza aquella casa.
-¿Qué sucede mi amor? – preguntó él abrazándola por la espalda.
-No me quiero ir – apoyaba sus manos sobre las de él- Tengo miedo.
-¿Miedo? – la giró hasta que sus rostros quedaron enfrentados.
-Sí, miedo – agachó la cabeza, suspiró y volvió a mirarlo- Me da pánico regresar a la ciudad y comprobar que lo que hemos vivido ha sido un sueño – en el tono de su voz se denotaba que aquel pánico era real.
-Kate, no ha sido un sueño, esto – decía señalando a ambos con su dedo- es real, nuestro amor es real, nuestra relación es real. Nada cambiará en NY – dijo él con seguridad abrazando a Kate.
-¿Estás seguro que nada cambiará? – insistía ella aun con cierto temor.
- Estamos juntos, hemos tomado una decisión de la cual no hay regreso. Te amo Kate, y te amo estando aquí, estando en NY, o estando en el fin del mundo. Eres el amor de mi vida, lo que siempre busqué y por fin encontré y no pienso perderte por nada del mundo –Kate le escuchaba con una sonrisa en su rostro- Es cierto que habrá cosas que cambiarán, tú tienes que regresar a la 12th, yo tengo que terminar un libro, y eso hará que durante algunas horas estemos separados, pero al finalizar tu horario laboral estaré en la puerta esperándote para ir a cenar, al cine, a pasear o simplemente para regresar juntos a casa – Seriedad reflejó su cara al escuchar aquello.
-¿No vas a volver a la 12th? – realmente no habían hablado de ello.
-¿Quieres que vuelva? – Ella asintió al tiempo que se sonrojaba- entonces iré contigo, pero habrá días que faltaré porque debo escribir.
-Bien. Rick sé que es absurdo pero si no estás a mi lado es como si me faltase el aire, no me siento completa, te necesito junto a mí.
-Me tendrás a tu lado mi amor – besaba con dulzura los labios de ella- Y ahora será mejor que nos montemos en el coche y regresemos a casa.
Durante el viaje fueron hablando de todo un poco, nada serio, pero en la mente de Kate una frase se repetía "regresemos a casa".
-Rick, ¿nos vamos a separar? – Él la miró frunciendo el ceño – me refiero, tú tienes tu casa y yo la mía. No quiero que nos separemos.
-Podemos hacer una cosa mientras decidimos dónde vivir, unos días estaremos en tú piso y otros en el mío. Yo tampoco quiero pasar una sola noche sin ti, ¿te parece bien mi idea? – alargaba una mano para acariciar la de Kate.
-De momento me vale – sonreía mordiéndose el labio inferior.
-Deja de hacer eso, si no quieres que pare el coche en el arcén y te haga el amor – Kate soltó una carcajada – No se ría detective, no se imagina todo lo que pasa por mi mente y por mi cuerpo cada vez que hace eso.
