Ni la historia ni los personajes me pertenecen.
Capítulo 15
Al día siguiente, los chicos estaban de vuelta en el estudio. Fue un día largo por toda la acción, o tanta acción como fui capaz de soportar. Saku se hizo cargo de la mayor parte de correr alrededor. Neji se había destacado brillando por su ausencia el día después de nuestro febril apareamiento sobre la mesa de la cocina. En cualquier parte de la casa en la que me encontraba, él se hallaba en el punto más lejano posible, que se joda. Como si el sexo hubiera sido mi brillante idea.
Hoy, sin embargo, aparentemente había superado el episodio y estuvo a punto de reanudar su vida como de costumbre. Sí, claro, como si fuera tan simple después de la forma en la que se había comportado. Lo ignoré por la mañana. Lo ignoré por la tarde. Lo ignoré arriba y también abajo de las escaleras. Al parecer, no le gustó mucho eso porque anduvo con el ceño fruncido. Me aseguré como el infierno de no pedirle ayuda en las escaleras. Con mi bota, podía llevarlo todo bastante bien, tan lento y engorroso como era. Estúpido Neji Uchiha y su increíble boca y pene. ¿Quién lo necesitaba? Yo no, podía cuidarme sola. Por eso Dios inventó los vibradores, muchas gracias. La masturbación era mucho más segura. Mis dedos nunca me daban ese tipo de problemas.
Sí, en algún momento de las últimas veinticuatro horas; la guerra fría había descendido. Una mujer despreciada y todo eso, o una mujer con acceso negado a su polla. Cualquiera funcionaba. Si le hubiera estado prestando atención, lo habría visto darme miradas extrañas durante toda la mañana. Pero ya que ni siquiera se encontraba en mi radar, pasó desapercibido. Mayormente. Sí, había acabado tanto con él que ni siquiera lo vi acercarse una vez más por el rabillo de mi ojo.
―TenTen.
No le respondí.
―Aquí.
Un paquete se metió debajo de mi nariz.
Saku y yo habíamos estado sentadas haciendo algo de trabajo en las hermosas y cómodas sillas que había puesto fuera del estudio de grabación. Una azul turquesa brillante, que se joda él. Me aburrí de sentarme en las escaleras por un rato y tenía acceso a sus tarjetas de crédito, así que ¿por qué no? Había hecho otra compra ayer por la tarde de la que él no sabía todavía. Pero no vamos a entrar en eso.
La entrevista con su madre había encaminado bien las cosas. Con los paparazzi ahora afuera, acampando en frente, y el teléfono sonando, no había sido el día más genial en muchos aspectos. Neji tenía todas las razones para andar pisando fuerte por todos lados, todo tenso e infeliz. Puse el teléfono en modo silencioso y me concentré en trabajar a través de la última pila de correos electrónicos. Más temprano, cometí el error de abrir la puerta y fui bombardeada con cámaras. Me gritaron preguntas, presionando y empujando tan duro que mi corazón se aceleró, causándome claustrofobia. Un par de chicos de seguridad se habían precipitado, llegaron y me ayudaron a cerrar la puerta. La última vez que cometía ese error. En media hora me encontré luciendo sorprendida y con el pelo de mierda a través de Internet. Una hora después mi mamá llamó por teléfono para saber si me encontraba bien. Y estaba bien, sólo necesitaba un poco de Photoshop. Parecía un buen momento para distraerla de la historia de mi esguince de tobillo. En esta versión, accidentalmente me tropecé caminando. Sí, mentir es una cosa mala, muy mala. Pero sin importar mi edad, no podía admitirle a mi mamá que había tratado de derribar la puerta de un chico. Sin embargo, se tardó un momento avisándome de mi asistencia a la boda de mi hermana. Una bendición.
En cualquier caso, dudaba de que estuvieran haciendo una gran cantidad de trabajo en el estudio de grabación. Todo el mundo parecía distraído, actuando extrañamente alegre o gravemente moderado. Naruto acabó golpeando su batería por un tiempo y todo el mundo lo dejó hacerlo. Pero era agradable que se reunieran por el bien de Neji. Yo también habría sido un soporte de fuerza y apoyo si él no me hubiera insultado y luego abandonado en la cocina el día anterior. Por el bien de la mierda que él estaba pasando, quería ser toda dulzura y luz. Luego lo recordé apartándose de mí ni siquiera dos minutos después de tenerlo en mi interior. Aún no había dicho que lo sentía. Así que, todavía no podía perdonarlo.
Había pasado parte del día en el estudio tomando fotografías de todo el mundo (excepto Neji) con la cámara de Anko. A todos nos encantaron las fotos y Anko me dio mucho ánimo y consejos útiles. Dijo que algunas podrían ser las ilustraciones para el próximo álbum. Lo que sucedía entre Neji y yo no había sido pasado por alto por ningún alma, ciertamente no Saku. Había tratado de abordar el tema de su hermano político conmigo. Yo le había dado una sonrisa sombría y continuamos discutiendo la logística para la próxima gira. Lo que pasaba o no entre Neji y yo era nuestro propio asunto.
Todavía no hablaba con él debido al protocolo de la guerra fría.
―TenTen, vamos, tómalo ―dijo.
Mis manos se quedaron pegadas a mi iPad.
Suspiró.
―Saku, ¿le dirías que tome la maldita cámara?
―Neji, sé que no me estás arrastrando a esta pelea con TenTen, porque eso sería un error ―Con una sonrisa mordaz, Saku cruzó las piernas― ¿No?
Un gran murmullo de maldiciones.
―¡Oh, elígeme! Seré arrastrado en esto ―Como el bribón que era, Naruto saltó por encima de la parte de atrás del sofá de gamuza gris y se sentó a mi lado― ¿Te gustaría que me comunicara con TenTen por ti, Neji?
―Olvídalo ―gruñó.
El paquete fue retraído. Cinta negra y papel de regalo blanco brillante comenzaron a llover sobre mis pies. Lo sabía porque todavía me negaba a mirarlo como la adulta que era. Una cámara se metió delante de mí, pero no cualquier cámara.
―Aquí ―dijo de nuevo.
―Neji dijo "aquí" ―informó Naruto a mi lado.
Mis ojos se desorbitaron.
―Es la misma que la de Anko.
―TenTen dijo "es la misma que la de Anko" ―dijo Naruto.
Neji lo ignoró.
―Sí, una Nikon D4. Dijo que es lo que necesitas si estás pensando en tomarlo en serio.
Naruto dio un silbido.
―Buen movimiento, Neji. Estoy impresionado. Buen trabajo en la conquista.
Lo miré, con la boca abierta de par en par. Google me había dicho exactamente cuánto costaba un bebé tan hermoso con todos los accesorios. Google casi me hizo llorar.
―Pero esos son miles y miles de dólares gastados allí. Es una cámara muy cara.
Uno de sus hombros se encogió.
―Es para ti.
―No puedo aceptarla.
―Anko dijo que si vienes de gira con nosotros puedes acompañarla una parte del tiempo. Sería como un aprendizaje.
La emoción ante las posibilidades aturdió mi mente
—¿En serio?
―Sí ―Con otro de sus suspiros patentados, Neji le entregó la cámara a Naruto. Luego, me agarró por debajo de los brazos y me levantó suavemente― Mira, necesito que dejes de estar molesta conmigo.
―Entonces discúlpate. Eso es lo que haces cuando lastimas los sentimientos de alguien, Neji. Te disculpas.
―Lo acabo de hacer.
―No, solo de trataste de comprarme. Es muy diferente. Decir lo siento y querer decirlo significaría una disculpa ―le dije― Esto es un soborno.
―Esto hace el trabajo más rápido.
Mis manos picaron a mis costados.
―No puedo aceptarlo. No puedo permitir que me compres.
―¿Pero quieres la cámara?
―Por supuesto que quiero la cámara ―le dije― Pero ese no es el punto.
―No, TenTen. Es exactamente el punto.
Susurros nos rodearon, porque por supuesto que había conjurado una multitud. Estas personas, estar excesivamente involucradas en la vida del otro no podía ser saludable. También supe que nos observaban por la forma en que se tensó el cuerpo de Neji. Debajo de la franela negra de manga larga, sus hombros se tensaron.
―Confía en mí. Nada de esto es fácil para mí ―su mirada se lanzó a ambos lados de mí. La línea dura de su mandíbula se movió por lo que vio― Todo el mundo está mirando y lo voy a hacer de todos modos.
Saku se puso de pie.
―Está bien, todo el mundo. A otro lugar, denles un momento.
―Soy el baterista de Stage Dive ―Naruto dejó la cámara locamente cara en el asiento de al lado― No puedes ir ordenándome, niña novia.
―Es tan lindo que pienses que todavía es divertido llamarme niña novia ―Alcanzando su bolsillo trasero, Saku sacó su celular― ¿Llamo a Hinata para chismear sobre ti por negarte a darle a Neji y a TenTen algo de privacidad o no?
―No te atreverías.
Su dedo se movió por la pantalla.
―Oh, creo que lo haría.
Sasuke y Gaara se rieron en su forma masculina, pero hicieron lo que ella dijo y regresaron al estudio de grabación. Claramente no jugaban con la chica. Un segundo más tarde, Naruto los siguió.
―No me gusta que todas ustedes sean amigas. Eso no está bien.
—Y deberías decirle a tu novia todo sobre eso cuando la veas esta noche. Me encantaría saber lo que dice. ―Con un movimiento final, Saku lo siguió al interior de la sala de mezclas o como se llamara.
No importaba. Neji y yo nos quedamos casi cara a cara, mirándonos con recelo.
―La compré para ti ―dijo― Si no la aceptas la voy a tirar a la basura. ¿No querrías que lo hiciera, o sí?
―Eso es chantaje.
―Sí. Entonces demándame.
Crucé los brazos.
―Di que lo sientes.
Él gimió.
―TenTen.
―Tuviste sexo conmigo y luego fuiste horrible y heriste mis sentimientos. Eso no es poca cosa. En realidad, en el esquema de las cosas, es bastante ―Mis dedos se cerraron alrededor de su fuerte muñeca― Y dos orgasmos de antemano no lo compensan. Pide disculpas y dilo en serio.
―Es sólo que... no era lo que esperaba.
―¿El sexo?
―Sí ―dijo.
―¿Qué esperabas?
―No lo sé ―Su frente se puso toda arrugada― Algo menos bueno.
―¿Sólo fue bueno? Pensé que era genial.
Se frotó la cara con la mano.
―Joder. Bien, sí, fue genial. Tu coño se siente perfecto y no puedo pensar en otra cosa, ¿de acuerdo?
Tuve que sonreír.
―Bueno, al menos estás enamorado de una parte de mí.
―¿Eso quiere decir que me perdonas?
―No, ni de cerca.
―Maldita sea, TenTen
Sus brazos me envolvieron, tirando de mí y apretándome contra él. Mi cara estaba aplastada contra su pecho. Su pecho duro, inflexible de acuerdo con el hecho de que estoy razonablemente segura de que él había dejado de respirar en algún momento durante este proceso. Gruesos brazos de acero se congelaron a mí alrededor.
―Neji, ¿estás realmente abrazándome?
Un gruñido.
—Está bien, lo estas hacienda muy bien —puse mi barbilla en su pecho y lo miré― Estoy orgullosa de ti.
―¿Vas a dejar de ignorarme ahora, y podemos volver a ser... nosotros?
―Sí.
El aire salió de él.
―Bueno. Eso es bueno.
Envolví mis brazos alrededor de él tan fuerte como pude. Era mi Romeo en vaqueros negros y esta historia tenía tanta oportunidad de morir trágicamente como la original. Y aún así, todo el amor que sentía por él en mi corazón se desbordaba, llenando cada parte de mí con esos sentimientos cálidos y familiares. Estuve "enamorada" antes, claro. La diferencia aquí era, que lo amaba, todo de él, y no sería fácil superarlo esta vez. Cada parte de mí lo quería, lo anhelaba a un nivel superior. No podía haber emociones escapando de esta magnitud. Su lado bueno y malo, su oscuridad y su luz, sus piezas bonitas y desagradables. Todo lo que era, lo amaba, y eso me dejaba totalmente indefensa. Porque, ¿si él lo sabía? ¿Si alguna vez sospechaba la totalidad de la verdad? ¿Que esto no era sólo un capricho pasajero? Bueno, tendría mi culo fuera tan rápido que ni siquiera chocaría el suelo por tres cuadras. Así que lo amaba en silencio. A cambio, me dio una palmadita en la cabeza.
―Me alegro de que solucionáramos esto ―dijo, sus brazos cayendo a sus costados.
Lo apreté más.
―Debería volver. Los chicos estarán esperando. Pero TenTen, ¿puedes hacerme un favor?
―¿Qué?
―Quédate con la cámara. Por favor. Quiero que la tengas.
―Pero es tan cara.
―Es sólo dinero, TenTen. Relájate. Tengo más.
―Bueno, la estoy encontrando cada vez más difícil de resistir.
―Entonces no lo hagas.
Suspiré profundo, frotando disimuladamente mis pechos contra él (no me juzguen).
―Está bien, pero sólo porque sería terriblemente grosero no aceptar un regalo tan generoso.
―No es nada, en realidad. Con mi dinero, es una gota en el océano.
Estudié su rostro y, por supuesto, su calma habitual, su comportamiento de "no me importa" había regresado.
―Oh.
―¿Todo bien? ―sus pies se movieron, la conexión entre nosotros rota de repente ― ¿Estamos bien?
―Veinte grandes ―dijo la profunda voz de bajo de Gaara desde algún lugar detrás de mí.
―No tomaré tu dinero de nuevo ―respondió Naruto― Es demasiado fácil.
―Está bien, cuarenta mil dice que para antes de Navidad.
―¿Por qué estás siempre apostando contra el verdadero amor, Gaara? ¿Qué hay con eso?
―Es pura mierda ―murmuró Gaara.
―Gaara ―dijo Neji― Cuida tu maldita boca.
―Lo siento ―Gaara gruñó― ¿No se dieron cuenta de que podían oírnos?
―Por supuesto que podemos oírte, idiota. No estamos sordos. Basta de esto. ―Neji dio un paso atrás, sus manos me apartaron suavemente pero con firmeza de él. Mis manos inquietas nunca tuvieron una oportunidad. Era demasiado fuerte, maldita sea― Es hora de volver al trabajo.
―Espera ―Me abracé, así mis manos se sentirían menos desvalidas― ¿Realmente querías decir eso, lo que has dicho antes de tratar de ser la aprendiz de Anko en la gira?
―Sí. Ella lo sugirió, habla con ella. Dijo que tenías un talento natural y que podría necesitar otro par de manos que la ayudaran.
―Pero, ¿pensaba que querías que siguiera trabajando para ti como tu asistente?
Tiró de sus labios a un lado, casi dudando.
―Me imaginé que probablemente te cansarías con el tiempo. Te aburrirías. Trabaja con Anko, todavía puedes trabajar para mí y hacer otras cosas también.
―¿Así que será como un segundo trabajo?
―Claro. ¿Por qué no?
―Voy a pensarlo y a tener una conversación con Anko.
―Hazlo, y luego toma la oportunidad. Será una gran experiencia para ti.
―Voy a pensarlo.
―¿Y qué hay con el sexo? ―preguntó.
―¿Qué pasa con eso?
—Quiero tenerlo de Nuevo. Contigo —su voz bajó— ¿Qué dices?
―Honestamente, no lo sé.
Me miró a la cara, sin decir nada durante un buen rato. Dedos agitados comenzaron a golpetear contra la parte baja de mi espalda. Al final dijo:
―Todavía no hemos conseguido sacarnos de nuestros sistemas, ¿o sí? Así que las razones originales todavía se mantienen.
Mi corazón se detuvo.
―¿Nosotros, eh?
―Sí. ―Hizo una pausa, suspiró― Es la verdad, ¿no es así?
―Supongo que sí. Es bueno escucharlo.
―Entonces, creo que deberíamos intentarlo, probar algunas posiciones diferentes, y juguetear un poco. Tal vez arregle las cosas, nunca se sabe.
―¿Realmente crees que ofreciéndome tijeras, la mariposa o el dragón retorcido se van a arreglar las cosas entre nosotros?
Sus ojos brillaron.
―TenTen... ah, hombre.
―¿Qué?
Con el movimiento de su mano, dirigió mi atención hacia abajo. Huh, definitivamente había cosas sucediendo en sus pantalones.
―No es mi culpa si no puedes controlarlo. No es como si estuviera unido a mí.
Él gimió.
―Bueno, que tengamos sexo definitivamente arreglará una cosa.
―Cierto ―Guau, realmente había un infierno de bulto detrás de su bragueta. Y eso humedeció mi ropa interior. Pensamientos fríos. Pensamientos aburridos― Pero no reaccionaste bien al buen sexo conmigo la última vez.
―Eso no sucederá de nuevo. Lo prometo.
―¿Lo haces, eh?
―Por supuesto ―Se acercó más― Promesa de Boy Scout y todo eso.
―No me pareces alguien que estuvo en los Boy Scouts.
―No estuve. Pero todavía puedo atar un maldito nudo.
Mi boca se abrió, pero sí... nada. Oh, pensamientos malos y sucios bailaban detrás de sus ojos. Tenía ganas de escuchar todo sobre ellos con detalle.
Él sonrió.
―Esta es la primera vez que te he visto sin palabras.
―Cállate ―Mi rostro se sentía caliente. Me aclaré la garganta una docena de veces― De todos modos, me gustaría aprovechar esta oportunidad para decir lo mal que me siento personalmente de que hayas disfrutado de tener relaciones sexuales conmigo. No, en serio Neji. Estoy pidiendo disculpas sinceramente en nombre de mi vagina, aquí.
―Sí, está bien ―Volvió la cara, tratando de reprimir una sonrisa― Ahora estás disfrutando demasiado de esto.
―Imposible.
―Y sé sobre las flores que le enviaste a Kin de mi parte.
―¿En serio? ―mi éxtasis volvió a caer a algo más tenue.
―Ella llamó, sonaba malditamente contenta. ¿Cuánto gastaste exactamente?
Me obligué a soltar unas risitas.
―Dijiste que el dinero no era un gran problema, que tienes mucho más.
Agarró mis hombros. La línea dura de su boca sugería mucho mal humor en un futuro inmediato.
―Oye, hice algo bueno por otro ser humano para ayudarla a que se sintiera bien consigo misma. Solo que lo hice con tu dinero. Pero, Neji, no fuiste amable con ella cuando se fue, y me sentí... ya sabes, la invitaste aquí y luego...
Él sólo me miró.
―¿Podemos volver a la parte en la que yo estoy en lo correcto y tú estás mal? Personalmente, eso era más divertido para mí.
Sonaron pasos, bajando las escaleras detrás de mí. Compañía podría salvarme, ¡hurra! Pero a Neji no pareció importarle si había una audiencia para estrangularme o no. En su lugar, envolvió su mano alrededor de mi cola de caballo, tirando suavemente hasta que incline mi cabeza hacia atrás.
―No me importan las flores ―dijo, inclinándose y presionando su mejilla contra mi frente.
Maldición eso se sentía bien, no tenía idea alguna de que las frentes fueran tan receptivas a la sensación. Mi cuerpo se volvió débil, inundado de buenas vibraciones. Básicamente era como tener una gran mancha feliz en la cara, ligeramente embarazosa, pero siempre tan gratificante. Imagina si me hubiera besado ahí, probablemente me hubiera venido.
―Fue una buena idea ―dijo― Hiciste lo correcto. Gracias.
―De nada.
―No me importan las sillas tampoco, en caso de que te lo estés preguntando.
Sonreí y me mantuve inmóvil mientras acariciaba mi mejilla con sus nudillos. Era tan agradable ser tocada por él de nuevo, llegar a estar así de cerca. Su mirada se elevó, yendo directamente sobre mi cabeza a quien estaba situado atrás de mí.
―Hola, Memma.
―Neji ―respondió Memma, con voz cortante.
Me detuve. Al momento en que me tocó me había olvidado por completo de que había alguien ahí, tal era su poder. Y ahí se hallaba él, utilizándome para hacer un punto, mostrándole a Memma que había ganado o alguna otra mierda de hombres.
―TenTen ―dijo Memma.
Con ambas manos, presioné contra el estómago de Neji, obligándolo a retroceder.
―Hola, Memma.
Su cara era estoica, su expresión cerrada.
―¿Qué le pasó a tu pie?
―Trató de derribar mi puerta a patadas ―dijo Neji, bendito su pequeño corazón servicial. Estoy segura de que no había rastro de petulancia en su voz en absoluto, que solo era mi imaginación.
Memma vagó hacia el estudio.
―Mejor me iré a trabajar.
La puerta se cerró silenciosamente.
―¿Qué fue eso? ―pregunté, sonando engañosamente calmada.
―¿Qué? ―preguntó, alzando los hombros objetando por su inocencia.
―Lo has hecho a propósito para fastidiar a Memma.
―Espera, ¿quieres o no quieres que te toque?
―¿Crees que no le diría que no podía verlo más?
Rodó los ojos, y me dio su mirada aburrida.
―Sólo estaba molestándolo.
―No, estabas siendo un imbécil celoso ―Le avisé con la mayor calma posible― Y fue un insulto para mí y una grosería hacia Memma. El chico ha trabajado contigo durante años. Se merece algo mejor.
Tomó mi mano.
―¿Estás enojada conmigo otra vez?
―Oh, ¿lo entendiste verdad?
―Vamos, TenTen.
Tiré mi mano de su agarre.
―Arréglalo.
—¿Qué?¿Cómo?
—Te voy a dar una pista. No comprando nada. Lo descubrirás.
Mi cuenta privada de correo electrónico repentinamente había sido bombardeada por todo tipo de mensajes. Sobre todo consistían en sentimientos como: "Oye, conoces a alguien famoso, ¿quieres pasar el rato?". Supongo que la gente que fácil viene fácil se va en la escena social de los veintitantos años. La mayoría de mis amigos no parecían haber notado mucho mi ausencia después de escaparme de casa al saber del anuncio de compromiso de mi hermana y mi ex. Este repentino y renovado interés en mi cuenta debía estar asociado con uno de los hermanos Uchiha, podía vivir sin eso.
―Hola.
Levanté la vista de la computadora portátil para encontrar a Sasuke Uchiha inmóvil en la puerta de la oficina. No era alguien que esperaría que viniera a llamar.
―Hola, Sasuke.
―¿Podemos hablar un segundo? ―preguntó, con la cara seria.
―Claro.
Dio dos pasos, escudriñando la habitación. Había solo un escritorio y un par de sillas, algunos estantes que sostenían diversos premios musicales y cosas como esas. Era probablemente la habitación más sencilla en toda la casa, la más útil. Probablemente nunca había estado en ella antes.
―Neji está ocupado en la cabina, pero vamos a terminar pronto ―dijo, los labios tensos en una especie de sonrisa incómoda.
―Correcto. ¿Hay algo en lo que pueda ayudarte?
―Quería hablar contigo acerca de él.
Mi guardia se elevó un poco. Otra vez, todos involucrados en la vida del otro. Mantuve la boca cerrada.
―Me alegro de que los dos se hayan arreglado. Pero, TenTen, él seguirá jodiéndolo. No puede evitarlo.
―Creo que no deberíamos...
―En la escuela secundaria, él podía tener a cualquier chica que quisiera con una mirada. Te lo juro, eso es todo lo que hacía, y ellas venían corriendo.
Apuesto que lo hacían.
―Ha sido lo mismo desde entonces. Nunca ha sido el tipo de volver por unas segundas oportunidades. Ninguna de ellas siquiera le interesaba.
Enterré mis manos en mi regazo, mirando hacia otro lado. Dondequiera que fuera con esto, no me gustaba. Además, no importaba que tan revueltas estuvieran las cosas entre Neji y yo. No iba a hablar de él con su hermano a sus espaldas.
―Eso he oído. Sasuke, no estoy cómoda con esto.
―Está realmente interesado en ti. Entras a una habitación y él está por todas partes, TenTen. Viéndote a escondidas, escuchando todo lo que dices. No sé si te das cuenta...
Parpadeé.
―Um, no. No lo hice.
―Neji siempre ha sido un caso difícil, cerrado.
―No lo es. Solo es complicado.
Salté en su defensa, sin pensarlo. Esas fueron las mismas malditas cosas que el idiota de mi ex me había acusado de ser. Cualquier cosa acerca de esas líneas era aún un gran botón rojo en mí, a punto de estallar.
―TenTen ―dijo Sasuke― Sólo déjame explicarte. Por favor.
Asentí.
Su mirada pasó por encima de los brillantes trofeos. Realmente era un hombre muy atractivo, pero todo lo que yo veía eran las partes de Neji en él, la genética compartida. O tal vez eso era el amor, buscando rastros de lo que tu corazón anhelaba en todas partes. Tal vez siempre estaría tratando de verlo a partir de ahora.
―¿Sabías que fue su idea comenzar la banda? ―preguntó Sasuke.
―No, no lo sabía.
Sasuke asintió, sonriendo a medias.
―Sí, le gusta hacer parecer que fue mi idea, pero no fue así. Neji dijo que si gastábamos tanto tiempo jodiendo con guitarras y mierda, también podríamos tratar de hacer algo de dinero de eso. Pero no se trataba de eso para él, no realmente.
A mi pesar me incliné hacia delante en mi silla, con ganas de saber más.
―¿Entonces, por qué?
―Familia, TenTen. Quería que todos nos mantuviéramos unidos. Creo que... bueno, lo sé, incluso en aquel entonces, él empezaba a desmoronarse. Ya bebía y fumaba marihuana. No solo casualmente, en exceso. Luego, cuando la banda se hizo más grande, lo hicieron sus problemas. ―Su mandíbula se movió De lado a lado― Fue como si sintiera que no se merecía el éxito, así que cuanto más llegaba a su camino, más rápido corría.
―¿Por qué me dices esto?
―Porque en este momento está huyendo de ti. Está aterrorizado de ti, TenTen.
Parpadeé.
―Siempre mantiene un ojo en ti, y luego al momento en que estás en su espacio se agita y todo termina. Es como si fueras su nueva droga de elección. Sólo que tú eres realmente buena para él ―entrecerró los ojos, arrugando la frente― El problema es que no sabe cómo tratar contigo. No se siente digno de la clase de amor que tengo con Saku, o del que Naruto tiene con Hinata.
―No estoy segura de qué hacer con eso ―le dije, cambiando mi dolorida pierna en una posición más cómoda. Mi mente daba vueltas en círculos pesados. Había sido un largo día― ¿Qué estás diciendo aquí, Sasuke? ¿Qué quieres de mí?
―Ah, no lo sé ―Se echó a reír― Creo que te estoy pidiendo que tengas paciencia, y no renuncies a él.
Me quedé mirando.
―No rompas su corazón, TenTen. Joder, apenas si sabe que tiene uno, pero lo hace. Y en realidad es uno muy bueno. Sólo dale una oportunidad de poder averiguar qué hacer con él, ¿por favor?
―Sasuke...
Levantó la mano, anticipándose a mis palabras, si hubiera tenido alguna.
―Sólo piénsalo.
―Hay algo en lo que necesito que pienses tú también ―le dije― Por favor.
―¿Qué es?
Respiré profundo, eligiendo mis palabras con cuidado.
―Después de Idaho, cuando tu madre apareció y dijo esas cosas. Eso le dolió. Mucho.
Su mirada se ensombreció.
―TenTen.
―Te protegió de ella, mucho más de lo que sabes. No puedo decirte... ―Me encogí de hombros, con las manos entrelazadas en mi regazo― No está bien que diga más. Pero él necesita que estés de su lado cuando se trata de ella. Y lo que es más, se lo merece.
Sasuke miró al suelo, y luego asintió lentamente.
―Lo sé. Y lo haré.
―Gracias.
Me dio una Mirada reflexiva desde debajo sus cejas
―Creo que los dos lo amamos, ¿verdad?
Mis labios se abrieron para confirmarlo, pero no podía decirlo. Las palabras desaparecieron. Él sonrió y se fue.
Me senté ahí por mucho tiempo, mirándolo, pensando.
