Ni la historia ni los personajes me pertenecen.
Capítulo 18
Me quedé dormida. Cuando desperté, los sonidos de gritos y risas ya se escuchaban por la casa. Otro día de trabajo en el mundo Stage Dive.
Con toda honestidad, no sabía lo que vendría después. Ya que él hizo huir a Tom, tenía que encontrar otro reemplazo de compañero/asistente. El tiempo diría si aún tengo que hacer el aprendizaje con Anko. Tal vez pensara en inscribirme en una universidad de artes o algo, de otra manera, estudiar fotografía. Por fin encontré justo lo que quería hacer con el resto de mi vida. Algo sobre lo que podría apasionarme. Hubo algo terriblemente positivo que salió de esta jodida situación.
—Hola —dije, al entrar en la cocina, mi pelo aún mojado por la ducha.
Los chicos se hallaban reunidos alrededor de la mesa, tomando café y diversas bebidas energéticas. Naruto aparentemente practicaba su discurso de boda, listo para Las Vegas. Se encontraba de pie sobre una silla mientras los otros se burlaban y le arrojaban bolas de papel. Memma estaba en la esquina, dándome un breve intento de sonrisa. Incluso Kakashi y Anko se hallaban aquí, de pie con sus brazos alrededor del otro. Otra prueba de amor eterno y felicidad en pareja.
La próxima vez, me gustaría hacer lo más inteligente y asegurarme de enamorarme de alguien que me quiera tanto como yo lo quisiera. La próxima vez.
—TenTen está de acuerdo conmigo. ¿Cierto, TenTen? —gritó Naruto a mi entrada a la habitación.
—Por supuesto, Naruto.
—¿Cómo?
Sus ojos se oscurecieron con interés.
―Hinata te prenderá en llamas ―dijo Gaara.
Negué y seguí moviéndome. De ninguna manera me involucraría más en esa discusión. Vislumbré a Neji por el rabillo de mi ojo, vestido totalmente de negro, como era habitual, apoyado en la encimera. Si no lo miraba directamente, tal vez aún podría salir de esto con la pieza pequeña y sin romper, aún intacta. Primero lo primero, café. Me dirigí a la cafetera, llené una taza hasta el borde. Olvídense del azúcar y la leche, alguien necesitaba bombear cafeína directamente en mi torrente sanguíneo antes de que cualquiera saliera herido.
—Sasuke, quita tus malditas botas de la mesa —refunfuñó Neji.
—Estás malditamente delicado hoy, Neji —dijo Sasuke— ¿Ocurrió algo para justificar el buen humor?
Su hermano no respondió. Tomé un poco de café, quemando mi lengua. No importa, era un dolor leve, nada realmente.
—Necesito esa mierda de la entrevista lista y los planes para la primera etapa de la gira, TenTen. Ahora —Neji dejó su taza vacía en el fregadero con fuerza. Me sorprendió que no se rompiera— Trata de estar a tiempo y preparada para trabajar en el futuro, ¿sí?
Poco a poco, me giré hacia él, el café aún en mi mano. Se quedó mirándome fijamente.
—No más joder por ahí. ¿De acuerdo, TenTen?
Mi taza comenzó a temblar. Su mensaje era pertinente en oh, tantos niveles. Así que esto era todo, no se puede decir que fue inesperado. Realmente, casi fue un alivio airar nuestros problemas, comunicándoselos a todo el mundo. Sin embargo, pudo haber esperado hasta que ya no tuviera su semen dentro de mí, solo por el bien de la cortesía.
—De acuerdo —concordé, mi voz plana, extraña. Sin sonar como yo en lo absoluto.
Tenía sombras bajo sus ojos claros y fríos, el corte de su boca y mejillas parecía más duro, severo de lo normal. Yo solo conseguí un poco de sueño, pero parecía que Neji no durmió nada. Cada afilada línea suya, parecía tensa, en el borde. Toda plática alrededor de la mesa se detuvo. Incluso Naruto bajó de su silla.
—Necesitas una cita para la boda de tu hermana, tendrás que encontrar a alguien más. Volaré a Los Ángeles a ver a Kin —Sus manos agarraron la encimera detrás de él, los músculos de sus brazos se flexionaron— Estaré ocupado.
Asentí.
Mis conductos lagrimales se preparaban para algo grande, pude sentirlo.
—Y cuando regreses, comienza a buscar tu propia casa.
Di un grito ahogado, mi estómago se contrajo. Realmente sentí como si me hubieran pateado y roto una o dos costillas. Tanto dolor, dentro y fuera. Tonta de mí, en verdad, este desastroso final fue escrito desde el inicio. Simplemente no te enamoras de un hombre como Neji Uchiha.
—No te necesito en mi rostro todo el maldito tiempo —dijo— Trabajas de nueve a cinco hasta que nos vayamos de gira, luego según sea necesario. ¿Entendido?
Sasuke se levantó lentamente.
—Neji...
—Mantente fuera de esto. Es entre ella y yo —Se giró hacia mí, sus labios delgados con evidente hostilidad— ¿Entendido, TenTen?
Gaara maldijo en voz baja.
—Entendido. ¿Algo más, señor Uchiha? —pregunté, colocando mi taza de café a un lado, antes de que se me cayera.
Su voz cortó a través de mí como una espada.
—Nada de tu linda mierda. Nos atendremos estrictamente a los negocios. No quiero tu opinión y de ninguna jodida manera necesito tu consejo.
Mi garganta se encontraba seca.
—Haces tu trabajo a partir de ahora y eso es todo.
—Neji —Sasuke golpeó con sus manos la mesa. En la que Neji y yo hicimos el amor. Follamos. Lo que sea— Detén esto —dijo Sasuke, su rostro lleno de furia— No le hables de esa forma.
—Ella no es de tu incumbencia, Sasuke. Nunca lo fue.
Me quedé ahí, entumecida, pero sabiendo lo que tenía que hacer.
—Despídeme.
—¿Qué?
Cada ojo en la habitación se hallaba sobre mí, pero yo solo lo miraba a él. Quería una audiencia y consiguió una. Joder si llevaría esto más lejos. La gente podría pensar lo que quisieran y no había nada que pudiera hacer al respecto, él estuvo en lo cierto. Fuimos en caída libre desde que le dije que lo amaba. Era el momento de golpear el suelo.
—Despídeme —dije— Así es como termina esto.
Sus fosas nasales se ensancharon.
―Así es como esto siempre terminaría.
Furia se mostró en sus ojos.
—Adelante.
—Eso no es lo que quieres —dijo, una sombra de duda cruzó su cara por primera vez.
—No puedo tener lo que quiero, Neji. Nunca pude. Todo lo que tienes que hacer es despedirme y me iré. No tendrás que pensar en eso nunca más. Será como si nunca hubiera pasado. Eso es lo que quieres, ¿no?
Quien dijo que el amor y el odio eran lo mismo, sabía de lo que hablaba. Porque la forma en que Neji me miraba habría quemado completamente a una mujer menos fuerte. Anoche, me amaba, o a mi cuerpo al menos. Ahora, solo habría cenizas donde me encontraba.
—Me voy y todo es fácil de nuevo, sin complicaciones —dije— Puedes volver a esconderte del mundo. No estaré aquí para detenerte.
—Cállate.
—Despídeme, Neji —Mi sonrisa debió lucir tan amarga como sabía— Aléjame.
Alguien dijo algo, pero pasó sobre mí, inaudible. Solo éramos él y yo.
—Sabes que lo quieres —dije— Sería mucho más sencillo si no estuviera aquí.
—Cierra la boca, TenTen.
—Adelante —insistí, inclinándome hacia adelante— No hay mejor tiempo que el presente, ¿cierto? Hazlo.
Un músculo se movió en la línea de su mandíbula.
—HAZLO.
Su barbilla se tensó.
Hecho.
El aliento salió de mí y cerré los ojos con fuerza. Las lágrimas escaparon de todos modos, astutas bastardas. Hablando sobre jodido drama. Suficiente.
—Prometiste que no recaerías si me iba. Te pido que cumplas eso —dije, mi voz entrecortada, las palabras salían con mucha dificultad ahora.
Otro asentimiento.
—Espera —dijo Naruto, acercándose— Neji, hombre. Vamos, es TenTen. ¡No puedes despedirla!
—TenTen, espera —Sasuke extendió una mano.
―Está bien ―le dije, limpiando mi cara, forzando mi salida más allá de la banda.
No quería ver a los demás, pero, por supuesto, mi mirada fue hacia allá, inmersos en la totalidad de la patética y fea escena. Muchos rostros traumatizados y una mirada vagamente avergonzada por parte de Memma. No es como que realmente importara, nunca más volvería a ver a ninguno de ellos. Esta parte de mi vida terminó. Una discusión inició en la parte trasera de la cocina, numerosas voces se alzaron con ira y consternación. No me detuve, ni miré atrás.
Probablemente hay un montón de cosas que podría decir sobre la naturaleza del amor. Exactamente lo que signifiqué o no para Neji nunca se sabría, tal vez incluso ni para él mismo. El amor verdaderamente era uno de los misterios de la vida. Podría ser tan grandioso y aún seguir siendo absolutamente desconcertante y desconocido, era algo impresionante. Supongo que todo depende de cómo se mire. En ese momento, miraba hacia el solitario y largo camino a casa. Esa, mi casa de la infancia. La casa que compartí con él se había ido.
Las lágrimas fluían rápidamente y las dejé caer sin control. Algunas cosas se encontraban destinadas a sentirse al máximo. Sácalo, termina con eso de una vez, y todo lo demás. Me gustaba pensar que me extrañaría, pero la verdad era que estaría bien una vez que me fuera. Habría otra persona que entrara en mis zapatos, alguien para responder sus correos electrónicos y lo mantuviera organizado. Lo más probable era que harían un mejor trabajo del que hice.
Fin.
Un gran arco de satén blanco se colocó en el lugar de honor en la puerta principal. Cristo, Tamaki y su mierda de "mírame". Claramente, esta boda tomó proporciones gigantescas en mi ausencia. Tal vez debí encerrarme en una habitación de hotel hasta que todo esto terminara. No. Eso era la cobardía hablando. Yo estaba hecha de un material más duro.
Después de todo, esta semana, ya me alejé de una situación altera-vida, rompe-corazón. Sobrevivir a la boda de mi hermana y un ex, no sería un gran problema. Unos femeninos chillidos de alegría rompe tímpanos se escucharon desde adentro. Era la noche antes de su boda, supongo que tenía a todas sus tres damas de honor para terminarla. La música de Britney Spears se encendió de repente, fuerte y orgullosa. Sí, no, está bien, no puedo hacerlo. Ni de jodida casualidad.
Mi cansado cuerpo y mente ya habían sido medio arrastrados para cruzar el maldito país. Dejé un montón de cosas detrás en cajas, con un mensaje para Saku para que por favor me las enviara. Lo único que importaba era conseguir salirme de su casa en una sola razonable pieza racional. Anko me llevó al aeropuerto a pesar de mis protestas de que podría conseguir un taxi. Una mujer tan encantadora, era una lástima que nunca podría ser su aprendiz. El resto de la banda y compañía, afortunadamente se mantuvo en el piso de abajo. Enfrentar a cualquiera de ellos, que presenciaron mi ruptura con Neji plagada de drama, habría sido más de lo que podía soportar. La Nikon, de diez mil dólares, se quedó atrás en el mueble antes conocido como mi mesita de noche. Neji podía hacer con ella lo que quisiera. De ninguna manera la llevaría conmigo.
Mi existencia inmediata giró en torno a borrar todo rastro suyo de mi memoria. Me olvidaré del sonido de su voz y el olor de él cubierto en sudor. Nunca pensaría de nuevo en las ciento un conversaciones algo estúpidas que tuvimos, todas las cosas sobre las que peleamos. Mi corazón roto fue encintado y pegado a la perfección. Y todas esas cosas se fueron. Tenían que quedar fuera para poder afrontar el futuro y ponerlo a él en el pasado. Sin embargo, no había forma de que pudiera enfrentar cualquier fresco infierno que sucedía dentro de mi casa de la infancia. Britney Spears. Dame fuerzas. Me sobre-enfrenté, preparándome para arrastrar mi maleta llena las dos cuadras de regreso a la ciudad ya que mi taxi se fue. Hasta donde sabía, Toni aún trabajaba en Burns Bed and Breakfast. Si le deslizaba veinte, ella guardaría en secreto mi paradero durante un par de días.
Pero no, parado directamente, bam, justo en el medio de mi planeada ruta de escape se hallaba mi padre. El tiempo no hizo mayores cambios, él continuaba luciendo tan fuerte y sólido como siempre fue. Tal vez, un poco más gris en su cabello. En cada mano tenía una bolsa llena hasta el borde con contenedores del restaurante chino Kwong. En mi opinión experta, la mejor comida que había en mi ciudad.
—¿TenTen? —Parpadeó hacia mí en la violeta y gris luz nocturna. El peso alrededor de mi corazón se elevó un poco.
—Hola, papi.
Me miró, su rostro congelado por el asombro
―¡Mi niña volvió a casa!
—Sí. Regresé.
Oh. Al instante, me volví un abastecedor de agua y mi cara era un desastre. Mis emociones necesitaban calmarse de una jodida vez.
Papá dio dos grandes pasos hacia adelante, dándome el mejor abrazo posible ya que cargaba comida para llevar. El delicioso aroma del Pollo Miel me hizo agua la boca y mi barriga gruñó. Aparentemente, sería mucho pedir que sea una de esas chicas que realmente pierde peso cuando su vida amorosa se va a la mierda. Me acurruqué contra él, tomando la comodidad.
—Es bueno tenerte en casa, cariño —dijo.
—Es bueno estar en casa. —Y así era.
Por un momento, solo nos miramos el uno al otro, sonriendo con asombro. Era lindo saber que hay cosas que no se podían perder. El vínculo entre mi padre y yo era una de esas cosas.
—Fue un mal asunto, lo que hizo tu hermana —dijo— Tu madre y yo tuvimos unas firmes palabras con ella sobre eso.
—¿Lo hicieron? —Guau, siempre pensé que Tamaki, la Niña Maravilla, no podía equivocarse. Ahí lo tienes.
—Bueno, por supuesto que sí. Aunque siempre fuiste demasiado para manejar para ese idiota de Brandon. Nunca te habría hecho feliz. —Papá me miró por encima del borde de sus gafas— Y aún no eres feliz. ¿Qué sucede, cariño?
—Tengo mi corazón roto de nuevo —Reí, me encogí de hombros— Soy estúpida, ¿eh?
—Él es estúpido, más como eso. Mi chica es una reina. Cualquier chico que no pueda ver eso, no merece poder acercarse ni a la distancia de un escupitajo. —El hombre debería ser presidente. Dijo las más lindas condenadas cosas.
—Gracias, papá.
Solo me miró, esperando conseguir más información.
—Realmente es una historia muy larga —dije.
Un grito ensordecedor, particularmente agudo, comunicando lo que supuse era una delicia extrema, vino de dentro de la casa. Hice una mueca.
—Será una larga noche —suspiró papá— ¿Qué te parece si entramos, quitamos los saludos del camino y luego nos escondemos en el sótano con mi nevera de cerveza?
―Suena como un plan.
—Tu madre te extrañó, TenTen. —Metió la mano en el bolsillo de su abrigo por las llaves. Un proceso imposible debido a sus varias cargas sabrosas.
—Dame, déjame ayudarte —Tomé una de las bolsas de sus manos— También la extrañé. Solo tenía que alejarme por un tiempo, encontrarme a mí misma y esas cosas.
—¿Y qué encontraste?
—Comprendí que continúo sin criterio cuando se trata de elegir hombres. Pero, ¿sabes qué, papá?
—¿Qué, TenTen? —preguntó con una sonrisa.
—Estoy bien por mi cuenta.
Sus llaves tintinearon mientras se las arreglaba para buscar la correcta.
—Por supuesto que sí, siempre fuiste la más fuerte de mis niñas. Tu hermana siempre estuvo celosa de ti, ¿sabes?
—Claro que no. —Reí. La idea era ridícula— ¿La brillante, perfecta Tamaki?
—Trata con brillante, atrevida TenTen. Siempre lista con una réplica inteligente y capaz de hablar con cualquiera. —Papá sonrió y abrió la puerta delantera.
La luz y el ruido nos asaltaron junto con muchas chicas gritando mi nombre con sorpresa.
—Hola. —Saludé ondeando un dedo.
Tamaki me dio una sonrisa trémula. Un metro con setenta, delgada, con una brillante cascada de cabello caoba.
—TenTen. Hola.
—Hola —repetí, simplemente demostrando exactamente lo excelente que era conversando.
Papá pasó junto a mí, llevando la comida a la cocina. Las damas de honor miraban con grandes ojos curiosos, las malditas chismosas. La noticia de mi regreso, sin duda se enviaría por mensaje de texto por toda la ciudad en cuestión de minutos.
—Gracias por volver —dijo mi hermana, luciendo toda tímida e insegura. Su mirada vagó por todo el lugar, sin poder permanecer en mí por mucho tiempo.
—No es problema.
Entonces, mi pequeño huracán de madre salió de la cocina y me abordó- abrazó. Nuestros amplios pechos se estrellaron juntos con un ¡oomph! Los luchadores de rock-and-roll habrían estado sobre sus culos. Mis gafas se encontraban definitivamente torcidas.
—Ya era hora —susurró— Bienvenida de nuevo, cariño.
—Gracias, mamá.
La abracé de nuevo hasta que mis brazos dolieron. Esto fue lo correcto a hacer, volver a casa. Ya me sentía mejor, más ligera. Podía recomponerme en paz aquí. Olvidarme de las estrellas de rock, trajes elegantes y todo lo demás.
Mamá, papá, y yo amontonamos nuestros platos con montones de Cerdo Agridulce, y así sucesivamente, luego nos retiramos de la planta baja. La manada salvaje de damas de honor femeninas podían volverse locas con sus chillidos en el nivel inferior. Parecía incluso que mamá se hallaba lista para un descanso de estrógeno. Rápidamente, ganamos más votos que papá y el juego se cambió en favor de una película en blanco y negro que estaba en la televisión. Era agradable estar en casa, estar con mis padres, todo esto. Muy agradable.
—¿Otra cerveza, TenTen? —preguntó papá, desde su asiento en la esquina.
—¿Lo tomo como tu manera sutil de pedirme que vaya a buscarte una?
—Soy un hombre mayor. Debes cuidar a tu padre.
—Claaaaro.
Mamá solo rió entre dientes. El Señor sabía cuántos vinos blancos ella había bebido antes que regresáramos a casa. No la envidio, los planes de boda de Tamaki obviamente dejaron su huella.
El sótano era el palacio de hombre de papá. Una enorme televisión de pantalla plana, sofás cómodos, y por supuesto, la mencionada nevera de cerveza en la esquina. Fotos enmarcadas de camisetas de fútbol se alineaban en las paredes. A veces me preguntaba si papá lamentaba no tener hijos, pero nunca dijo o indicó algo por el estilo. Mis padres eran gente buena. Cualquier problema que tuviera respecto al cuerpo o lo que fuera eran míos. Y mientras era en serio genial estar de vuelta en casa, yo no pertenecía aquí por mucho tiempo. Olvida el pasado, iba a hacer lo mío (cualquier cosa que fuera) y ser feliz. Decisión tomada.
Agarré la cerveza de mi padre, no obstante, al segundo, dudé. No tenía un problema con la bebida. No beber fue algo que hice en apoyo de Neji.
—Que se joda —murmuré, arrebatando otra fría de la nevera.
Podría relajarme con mi gente y disfrutar de una bebida sin que sea un problema. Neji Uchiha no me gobernaba de ninguna manera, forma o modo. Nunca lo hizo y nunca lo haría. No es que él hubiera sentido alguna vez que yo no tenía que beber, había sido mi muestra de solidaridad y ¿hasta dónde eso me llevó? Lo que sea. Era el momento de descansar y relajarse. Estaba bebiendo una cerveza.
—¿No es ese el hombre para el que te encontrabas trabajando? —preguntó mamá.
Me di la vuelta y allí se hallaban, difundidos a todo color vibrante, viniendo hacia mí en vivo desde Hollywood. Neji y Kin en la alfombra roja en algún evento. Él se veía tan malditamente bien con su cabello oscuro echado para atrás y un traje negro puesto. Era como un cuchillo girando dentro de mi pecho. Todo mi cuerpo entró en shock. Las botellas de cerveza se deslizaron de mis dedos, golpeando el suelo de baldosas. El cristal brillaba y la cerveza espumante se salpicó por todas partes. Subí la mirada y se había ido, el anuncio terminó, las noticias siguieron adelante. Nuestra dulce película antigua en blanco y negro volvió a la pantalla.
Mamá y papá ya estaban fuera de sus sillas y apresurándose hacia mí.
—Lo siento mucho —dije, mirando inútilmente el desastre que creé. Mi cerebro se había estancado. Sin embargo, Neji ciertamente no perdió el ritmo. Destrozó mi corazón, me botó, y siguió adelante siendo el chico malo del rock 'n' roll.
—Que se joda —susurré.
Mi hermana se precipitó por las escaleras.
—¿Qué fue eso?
—Tu hermana tuvo un accidente —dijo mamá, agarrando una toalla de la pila de ropa al lado de la secadora.
—Cometí un error —concordé— Uno muy grande.
Papá me parpadeó como un búho detrás de sus gafas.
—Oh, cariño.
Las lágrimas comenzaron y no se detuvieron por un largo, largo tiempo. Creo que finalmente lloré hasta secarme.
