Nuevamente, espero que les guste y cualquier cosa que quieran decirme, estaré atenta a los comentarios.

Muchos saludos y por favor, manténganse saludables.


Capítulo 3: Términos y condiciones II

Apretaba sus manos una contra la otra y a pesar de que la comida casera de la señora Weasley nunca decepcionaba, encontraba difícil ingerir un solo bocado sin dejar de darle vueltas a las palabras de Snape.

Pero Ginny tenía razón. El Sombrero Seleccionador no la había puesto en Gryffindor por nada y si quería una guerra, pues guerra tendría.

— Todavía no puedo creer que ese hombre haya sido capaz de semejante locura. — su mejor amiga decía entre bocados, masticando furiosamente cada vez que mencionaba su nombre. — me habría gustado estar ahí, solo para ver su estúpida sonrisa sarcástica y mostrarle mis no tan buenos modales como jugadora de Quidditch. Tenemos muchas expresiones para jugadas despreciables y anti deportivas, que definitivamente podría aplicar con él. — continúo tras dar un largo sorbo de cola negra, alzando su puño al aire furiosamente.

— Me pregunto si sus verdaderas intenciones tienen que ver con la Ley Matrimonial y en verdad no quiere tener un hijo y solo busca intimidarme hasta que no tenga otra opción que decirle que sí.

— O tal vez sigue enfadado porque la profesora McGonagall encontró su cuerpo moribundo, salvándole la vida, por lo que se está desquitando contigo por simplemente ser amiga de Harry Potter, el niño que detesta y detestará de por vida.

— ¡Pero yo no tengo la culpa! — de pronto había comenzado a sentirse tal cual su mejor amiga. Enfado como no creía haber sentido antes, ni siquiera durante su época escolar y todos los insultos que había tenido que soportar de su parte y del resto de Slytherin. — sus problemas con el pasado son sus problemas y ello no me incumbe en lo más mínimo. — dió un sorbo a su vaso con cola negra, un par de gotas se escurrieron por su barbilla mientras intentaba tragar rápido y continuar hablando. — ¡Estoy tan cansada de que siempre me esté humillando y mirando por encima del hombro como si fuese poca cosa!

— Y así pretende casarse. Como si alguna mujer querría ser rebajada a un simple trapo, llorando en cada esquina y atrapada entre cuatro paredes con la cabeza rascando el techo. — Ginny suspiró ante mucho de lo que no había podido notar durante su infancia en Hogwarts, debido al miedo que sentía durante sus clases. — como si las mazmorras fuesen un grandioso lugar para vivir.

No podía ni imaginarlo, se le erizaba la piel de solo pensarlo. Solo había visto su pequeña casa en las memorias que Harry había compartido con ella y con Ron, pero sabía que solo iba allí para esconderse o para planificar cualquier cosa con el resto de sus desagradables compañeros de lucha.

O ex compañeros en aquellos tiempos, pues dudaba que aún quedara alguno lo suficientemente estúpido como para continuar creyéndose un Mortífago.

Aunque después de todo, aquellos que habían seguido a Voldemort en el pasado, no parecían ser unas lumbreras.

— Me alegra de que ahora tengas tu actitud de siempre. Lógica por sobre el pánico. — escuchó decir a Ginny mientras recogía la vajilla. Apenas si tocaba la comida antes de que regresara a los contenedores plásticos y los platos al fregadero para lavarse con ayuda de la magia en la varita de su mejor amiga. — tal vez deberías llevarme contigo a la próxima reunión si llegara a suceder. De todos modos ambos necesitan un testigo que certifique la unión. Es decir, alguien que de fé de que ambos desean casarse bajo mutuo acuerdo. Nuestras firmas deben estar en ese pergamino, así que no sé cómo conseguirá que alguien como yo acepte semejante tontería.

— Entonces no seré yo la única a la que tendrá que convencer. — respondió Hermione con mayor decisión, buscando aquella nefasta carta y arrugándola aún más entre sus manos al encontrarla, arrojándola al sofá de su sala de estar. — me gustaría oír qué tipo de amenazas podría decir en tu nombre. Aunque me imagino que él ya sabe eso y supongo que esperara que una vez que me convenza de hacerlo, que yo los convenza a ustedes de ser mis testigos.

— Pero tú no harías eso, ¿no es así?

— Ron lo mataría primero, si es que tiene la oportunidad.

Sintiéndose mejor al darse cuenta de que su amiga mostraba el mismo coraje de siempre, Ginny Weasley sonrió convencida.

— Entonces tomaré un baño y al terminar, escribiremos una carta que le haga saber a ese hombre con quién se está metiendo.

Había tomado pergamino y pluma, para esperar por la pelirroja y tan pronto saliera del baño.

Comenzar la carta respetuosamente, parecía demasiado en aquellas circunstancias en las que estaba. Pero jamás había escrito para insultar o denigrar a alguien.

— Si ésto no pone fín a sus ridículos planes, nada lo hará. — se dijo a sí misma. — Y queremos minimizar los daños colaterales, así que nada de duelos.

No estaba tan convencida de que Severus Snape fuese a escucharla a través de la carta, pero al menos dejaba en claro sus intenciones.

— Profesor Snape. — comenzó el borrador y su mano tembló por un momento. — ¡Vamos, Hermione! Ginny tiene razón. ¡Debes ser fuerte, enfrentar tus miedos!

De pronto sus manos habían comenzado a escribir y como si de magia se tratase.


Apenas si había podido dormir, pero se sentía extrañamente más ligera y luego de haber escrito aquella carta de rechazo, con Ginny Weasley.

— Todavía no puedo creer que ésto esté sucediendo. — fué lo que dijo la pelirroja, contemplando lo que habían escrito. — "Es un no rotundo y ni siquiera esperamos que lo entienda. Se lo reafirmamos."

— He escrito mejores ensayos que eso, te lo aseguro. — rió fríamente. — Pero al profesor nunca le gustaron mis ensayos, por lo que es básicamente lo mismo.

Y no mentía. Por lo que no terminaba de entender qué veía ese despreciable hombre en ella.

— Nunca lo comprendí. A pesar de que el profesor Dumbledore dijera que estaba de nuestro lado, una y otra vez. Nadie que está de nuestro lado, nos trató de la misma manera que él lo hizo. — Ginny Weasley caminaba por su cocina, en busca de sartenes y platos. — Si se supone que estábamos en el mismo bando, ¿no se supone que debemos apoyarnos y respetarnos entre nosotros mismos?

— De todos modos nunca nos consideró miembros oficiales de la Orden del Fénix. — Hermione se encogió de hombros mientras miraba en su refrigerador por un par de huevos y bacon. — Para él era como si ni existiésemos.

— Y habría seguido así, de no ser porque Harry derrotó a Voldemort y salvó su trasero de pudrirse en Azkaban.

Hermione sintió cómo una brisa helada recorría su espalda por algún motivo y antes de poder siquiera hacer el comentario, notó que Ginny Weasley tenía la boca abierta en un rostro de sorpresa y que dos de sus huevos habían caído al suelo, aparentemente sin que la joven lo notara siquiera.

— Y Potter no habría podido salvar mi trasero, de no ser por mí salvando el suyo primero. — escuchó una gruesa voz que arrastraba las palabras y se encontró con la imponente figura del profesor Snape en medio de su sala de estar.

Encantar su chimenea contra apariciones indeseadas, ahora estaba en su lista de pendientes.