Ni la historia ni los personajes me pertenecen.
Capítulo 19
Estoy bastante segura de que Dante planeó hacer una boda en uno de los niveles del infierno y simplemente lo olvidó.
Me senté sola en la esquina de la gran sala de baile del Long Oak Lodge mientras la gente se mezclaba y bailaba alrededor de mí. La habitación había sido cubierta con todo plateado y blanco. Globos, cintas, flores, lo que sea. La abrumadora cantidad de flores me recordó el funeral de Kushina, las cintas de las corbatas de seda de Neji. Le dijo a todo el mundo que era un desencadenante para él cuando se trataba de la adicción. Ahora entendí lo que quiso decir. Mi heroína era de metro ochenta y tan guapo como el pecado. Me llevó más alto de lo que nunca había estado antes, corriendo como un tumulto por mis venas. Entonces, no tan sorprendentemente, me envió a lo más bajo.
Se podría decir que tenía un poco de autocompasión en mi lado de chica fiestera. Tomé otro sorbo de limonada por la pajita brillante de boda. Momentos divertidos. Las personas con el corazón roto sólo necesitaban ser dejados jodidamente solos. No somos la compañía adecuada para nadie. Luces de colores y velas proporcionaban la iluminación cambiante, mientras que en el escenario, una banda cantaba clásicos del rock y canciones pop de amor. Tomé prestado un vestido de una vieja amiga (hasta la rodilla, de satén gris plateado y encaje, bastante lindo aunque un poco apretado en el área del pecho). Brandon se acercó a mí una vez y le mostré los dientes. No, de verdad lo hice. En realidad, fue muy malditamente divertido lo rápido que huyó. No intentó hablar conmigo de nuevo. Al parecer, tenía problemas perdonando personas que me decían mierda.
Ahora, era cerca de la medianoche y la fiesta finalmente mostraba señales de acabarse. Tamaki y Brandon bailaban lento en medio de la pista de baile, dándose miradas amorosas. A pesar de su dudoso comienzo, creo que en realidad tenían la oportunidad de lograrlo y todo lo mejor para ellos. Mamá y papá bailaban junto a ellos, permitiéndose besos ocasionales. Todo el mundo parecía estar pasando un buen rato. La lambada de tío Bob había sonó y le di los dos pulgares arriba.
—Eso es genial. Ve tú, tío Bob —dije sin un solo toque de sarcasmo porque soy así de impresionante.
Me quité las gafas, frotándome el puente de la nariz. Un dolor de cabeza se había estado formando detrás de los ojos hace horas, gracias al peinado excesivamente complicado por el que opté. Se veía precioso pero jalaba como el infierno santo. Y no quería pensar en el tiempo que me tomaría sacar todas las horquillas.
Al principio no noté al tipo del traje negro. Me encontraba demasiado ocupada sintiendo lástima por mí. No era más que una sombra que se movía a través de las figuras de parejas moviéndose en la pista de baile. Sin embargo, cuando un altercado se desató por el micrófono, entonces tuvo toda mi atención.
—Vete a la mierda —dijo una voz ronca en los altavoces. Era extrañamente familiar.
Se escucharon gritos de asombro. Luego débiles voces discutían, apenas audibles sobre las ondas.
—Sí, lo entiendo es una boda —dijo, amable y claro—. Tengo la canción perfecta para la feliz pareja.
—No. No puede ser. —Me senté hacia delante, entrecerrando los ojos, tratando de ver a través de todas las velas y cuerdas de globos colgando desde el techo— Eso no es posible.
La suave voz peleó para estar al frente. La gente se acercó a la pista de baile, la creciente multitud agitada. No creo que este secuestro de boda haya sido muy bien planeado.
—Bien, ¿qué es lo que sabe tocar? —preguntó el extraño hombre en el traje. Más hablando—. Sí, está bien, haz esa.
Las primeras notas de una canción comenzaron, algunas rasgaduras de cuerdas de guitarra. Conocía la melodía. Era "She will be loved" de Maroon 5. Mientras pasaban las canciones pop, esta era malditamente buena, una de mis favoritas. Entonces el cantante entrometido abrió la boca.
—Hermosa reina de solo...
Mis rodillas temblaron y toda duda se esfumó. ¿Qué hacía aquí el siempre jodido encantador? Debido a la magia de un micrófono inalámbrico, Neji saltó escenario y comenzó a buscar a través de la multitud. Tal vez era una bizarre coincidencia y él había decidido comenzar a cantar en pequeños eventos. Se abrió paso entre el mar de globos de helio, girando la cabeza de un lado a otro. Todavía cantando. No sabía qué hacer. Había esta extraña sensación de calidez expandiéndose en mi pecho. Sólo podía suponer que tenía un ataque al corazón de algún tipo. Las letras no eran pertinentes. En lo más mínimo. Tendré que señalar, mi sonrisa no estaba rota, sólo un poco temblorosa de emoción. Además, él sólo me había tenido tres veces, no "tantas" veces, y cuando me caí después de tratar de patear su puerta, aterrizando de culo en el suelo, él no me atrapó. Todo esto me llevó a la convicción de que el hombre era un maldito cantante pop mentiroso.
Neji Uchiha serpenteó a través de la multitud, aún buscando. Su voz era tan sugerente y suave, la cosa más dulce que había oído nunca. Varias mujeres se sonrojaron y abanicaron sus rostros cuando él pasaba, la edad no era discriminadora. Mi propia madre parecía a punto de desmayarse ante su diabólica buena apariencia. En el borde de la pista de baile se detuvo y estiró el cuello. Luego, finalmente, encontró su objetivo. Me miró directamente, ya no molestándose en cantar la canción. Un murmullo de decepción pasó a través de la multitud.
—¿TenTen? —Su voz llegaba a todos los rincones a través del sistema de sonido— ¿Qué demonios estás haciendo sentada en la esquina?
Mi corazón latía con fuerza. Me quedé allí sentada aturdida. Honestamente, no tenía respuesta.
Neji le entregó el micrófono a un camarero que pasaba mientras la banda tocaba, de todas formas. Sus pasos a mi mesa fueron calculados, sin prisas. De cierta forma quería matarlo por eso. Obviamente él se dio cuenta que tenía un verdadero colapso mientras pavoneaba sus cosas lentamente. El hombre se puso uno de sus trajes a la medida para la ocasión. Supongo que debería estar agradecida porque hiciera tal esfuerzo. Lamentablemente, debido a que estaba enloqueciendo, me encontraba un poco demasiado ocupada en ese momento.
—Hola —dijo cuando por fin se acercó.
Levanté una mano en señal de saludo.
—Estás preciosa.
—Gracias.
Uh, podía hablar entonces. Alisé mi mano sobre la falda del vestido, arreglando el dobladillo. ¿Por qué diablos me sentía nerviosa? Él debería estar nervioso. Mierda, el bastardo debería estar temiendo por su vida.
―Supongo que te estás preguntando qué estoy hacienda aquí.
Tomé una respiración profunda.
—Sólo un poco, sí.
—Yo... —Su mirada recorrió mi rostro, inquieto.
—¿Qué? ¿Tú qué? —espeté finalmente, perdiendo toda paciencia.
Entonces me senté sobre mis manos porque esto era incómodo como el infierno. Mis dedos picaban por agarrarlo, herirlo o colgarlo, aún me sentía indecisa. Pero sería malo que lo matara en público. Demasiados testigos. Agarró el asiento más cercano y lo atrajo, sentándose. Moví mi trasero hacia atrás uno o dos centímetros, necesitando todo el espacio que pudiera conseguir. Era realmente él. Las líneas de su rostro oh-tan-familiares y mirada cautelosa en sus ojos me hicieron anhelar. No podía dejar de mirarlo, bebí ante la vista de él como si hubiera estado vagando perdida durante años.
—Pensé un poco después de que te fuiste —dijo, inclinándose hacia delante con los codos en las rodillas— Acerca de las cosas.
El detector de mierda sonaba ruidoso y orgulloso dentro de mi cabeza.
—No, no lo hiciste. Fuiste a una fiesta con Kin Anders, no me mientas.
—Pero…
—No.
—No pasó nada, TenTen. Lo juro. Por favor, permíteme explicar —Se frotó la muy preocupada cara con una mano— No sabía cómo manejar lo que dijiste. Es que... si tú sentías eso por mí, entonces las posibilidades de que yo te follaría y tú te irías para siempre eran demasiado altas.
—Me follaste y me fui.
—Sí, lo hiciste.
Abrí los ojos dolorosamente amplios.
—Entonces, ¿qué?
—Entonces, necesito que vuelvas. Reaccioné mal. Vuelve y lo resolveremos.
—¿Qué es exactamente lo que piensas que resolveremos, Neji?
Su frente se frunció. La expresión de su rostro perfecto era tan sincera, y sin embargo, tan completa y desgarradoramente despistada.
—Bueno, no me importa que te sientas así. Todo está bien. Vuelve conmigo y trabaja para mí otra vez, y podemos seguir follando. Incluso podemos ser exclusivos, si eso es lo que quieres, ¿está bien?
—No, no está bien —Traté de sonreír, como si hubiera alguna manera de suavizar el golpe para cualquiera de nosotros. Mis manos se retorcían y giraban, tendidas en mi regazo— Tienes que irte, Neji.
―¿Qué?
Dolía mirarlo. Dolía amarlo aún más.
—Tienes que irte. No voy a volver. Eso no sucederá.
—TenTen —Me agarró de la muñeca, sosteniéndola con fuerza— No quieres decir eso, tú me amas.
—Sí, de verdad lo sabes. —Me dolía la garganta y mis ojos picaban.
—Entonces, ¿por qué no volverás? —preguntó, manteniendo su control sobre mí.
—Auto-respeto, auto-preservación, ambas cosas. Y el que estés dispuesto a aguantar mi amor no es lo suficientemente bueno. Ni siquiera remotamente. No seré tu compañera habitual para follar, Neji, exclusiva o no. Tu oferta es la destrucción de toda alma.
Sus ojos se oscurecieron.
—Pensé que te haría feliz.
—Bueno, no es así.
—Estoy tratando de darte lo que quieres, TenTen.
—No, estás tratando de darme lo que tú quieres. No es así como funcionan las relaciones. No has aprendido nada —le dije, mi barbilla se volvió tensa y temblorosa por la emoción. Malditamente molesto— Incluso preguntarte qué podría querer yo nunca ha cruzado tu mente.
—Por el amor de Dios, qué es lo que quieres, entonces, ¿eh? —espetó.
—Quiero que me ames.
Alejé sus dedos. Esta vez, me dejó ir. Frustración llenó su rostro.
—Pide otra cosa... cualquier cosa.
Habíamos terminado. Poco a poco, me levanté, la frente en alto. Neji me miró, su mandíbula inflexible.
—No puedo.
—Entonces no deberías haber venido aquí. Deberías haberme dejado ir.
Se levantó, empujando violentamente su silla hacia atrás.
—Espera.
—¿Qué?
—Ella dijo que nunca nadie me amaría.
Ella era su perra madre, por supuesto. Negué con la cabeza tristemente.
—Estaba equivocada.
La habitación flotó en mis ojos llenos de lágrimas.
Jodido amor.
Dios, me sentía tan cansada de esta mierda. No sé cuántas veces una chica podría tener su corazón roto por un chico, pero en serio, hablo de estar cansada. Necesitaba ver si mamá tenía un pañuelo de papel. Además, ¿por qué la banda sigue tocando esa canción estúpida? A partir de ahora oficialmente la odiaba. Caminaba con determinación hacia mi designación, ¡si hay vida hay esperanza! y todo eso. Papá me llevaría a casa. El único hombre del que una chica podría depender era su padre.
—TenTen.
Me detuve. Rostros miraban, pero ninguno de ellos importaba.
—Lo siento —dijo, la voz cercana detrás de mí.
—Neji…
—Sólo escucha. Por favor. Déjame sacar esto.
Mi barbilla se sacudió.
—Necesito que vuelvas conmigo, por favor —Su aliento calentaba mi oído. El calor de su cuerpo atraía mi espalda— No puedo soportar no tenerte allí, sin saber lo que estás pensando, lo que estás haciendo, no ser capaz de decirte las cosas y compartirlas contigo. Es sólo que... nada es lo mismo. Odio despertar sin ti y me preocupa constantemente que estés bien, que tengas todo lo que necesitas. Mira, la verdad es que estoy todo sobre ti, TenTen. Eres mi mejor amiga. Eres mi chica.
Cerré los ojos, sólo escuchando sus palabras.
—Nadie más ha significado lo que tú significas para mí. Por favor, solo... solo, vuelve conmigo y quédate. Para siempre.
Mis hombros empezaron a temblar en este momento, mis rodillas aparentemente están agotadas. Estrellas de rock hijos de putas. En serio. Unas manos fuertes se deslizaron sobre mis hombros, girándome.
—Siento haber jodido las cosas. Pensé que si podíamos seguir igual, entonces todo estaría bien y nunca querrías irte. Pero no te di lo que necesitabas y todo se fue a la mierda —Sus hermosos ojos lilas brillaban sospechosamente brillantes— Lo siento. No quiero a nadie más. Eres todo para mí, TenTen. Nunca me he sentido esto por nadie. Necesito que lo sepas. Tienes que entender eso, ¿de acuerdo?
Yo sólo lo miraba fijamente, paralizada.
—Di algo —instó.
—Neji, eso es el amor.
Su boca se abrió y se cerró de nuevo. La mirada de sorpresa habría sido hilarante si mi corazón, alma y futura felicidad no estuvieran en juego. No estaba asimilando que él realmente había dicho todas esas cosas. Existía una oportunidad de un final feliz, tenía que haberlo. Porque no sentías tan condenadamente mucho por alguien y luego simplemente te alejas de nuevo. No de esta manera.
—Amor —dijo, como si estuviera probando las palabras, tratándolas por tamaño. Las manos se posaron a ambos lados de mi cuello, su pulgar acariciando mi mandíbula— Mierda. Bueno. De acuerdo.
Esperé. Sus ojos parecían increíblemente amplios.
—Sí, tienes razón. Te amo.
—¿Está seguro? —Tuve que preguntar.
Poco a poco, asintió.
—Sí. Lo estoy. No creí que pudiera hacerlo, pero...
Agarré dos puñados de la camisa blanca obligada -a-ser-increíblemente cara y enterré mi cara en su pecho. Todo era demasiado. Sus brazos alrededor de mí, sosteniéndome con fuerza. Honestamente, me sentía medio tentada a patearlo en la espinilla por hacerme pasar por esto.
—Lo siento —dijo, con el rostro enterrado en mi cabello— Estoy tan jodidamente arrepentido de lastimarte. Te amo, TenTen. Tan malditamente mucho.
—Yo también te amo —Inhalé, cualquier posibilidad de decoro era cosa del pasado.
Él negó y yo sacudí la cabeza, y ni siquiera estoy segura de cómo nos quedamos de pie e intactos. Nos mantuvimos juntos, balanceándonos en la pista de baile mientras la banda cantaba una canción de amor clásica de nada menos que... ¿adivinen qué banda?
—Cristo —murmuró— Tenemos que salir de aquí. Ese tipo no puede hacerme una mierda.
En ese momento lo perdí, riéndome demasiado. Vida. ¿Qué podía hacer?
Neji encajó su boca a la mía y todo el humor huyó, sustituido por hambre cruda. Dios, lo había extrañado. Podría haber sido sólo un par de días, pero se sentía como siempre. El sabor y la sensación de él, el olor de su piel. Todas y cada cosa sobre él, tanto lo bueno como lo malo. Su lengua se deslizó en mi boca y mis ojos básicamente rodaron atrás en mi cabeza. Cielo. Nos besamos como si estuviéramos solos y no siendo pervertidos para un centenar de invitados en una boda. Lo besé bien y duro hasta que mis labios perdieron toda sensibilidad y mi cerebro se mareó por la escasez de oxígeno circulando dentro de mi cabeza.
—¿De verdad me amas? —le pregunté de nuevo, cuando descansó su frente contra la mía.
Él gruñó.
—Dilo.
Una extraña sonrisa.
—Te amo, TenTen.
—Ya era hora, Neji. —Sonreí.
Se echó a reír, y luego me besó un poco más. Y esa es la historia de cómo mi hermana se casó con el idiota de mi ex novio mientras yo fui a casa con el hombre más hermoso del planeta, Neji Uchiha, el cantante principal de Stage Dive.
