Hey! que terrible es la tecnología para mí. Pero he podido subir el siguiente Cap :D Lamento la demora por este nuevo episodio, espero que la Universidad me permita continuar con esto. En fin les dejo el Cap, disfruntenlo.
Contenido para mayores de edad, los personajes son de Stephenie Meyer, la historia es mía.
2
Bella observó expectante cada movimiento que hacía. No podía más que reír al verla tan pensativa, buscando posiblemente una salida que en ningún momento se la daría. Ella simplemente sería mía hasta que me fastidie de ella. Detallé mejor su cuerpo, era bastante delgada con una cremosa piel blanca, sus pechos estaban cubiertos por una diminuta blusa azulada que se teñía perfectamente a la contextura de sus muy generosos pechos, prometí a mí mismo que me encargaría de ellos más tarde, en sus caderas existía una falda azulada igual de diminuta que sólo cubría lo necesario pero que dejaba muy poco a la imaginación de los hombres hambrientos por su cuerpo, y después de esa perturbadora falda había un camino largo de piernas delicadas, calzando en sus pies un par de sandalias plateadas que se cruzaban hasta su pantorrilla.
- ¿Qué es lo que desea de mí? – interrogó.
- ¿Qué me ofreces? – enderezó su postura y miró a todos lados, al parecer no encontró lo que necesitaba y bajó su mirada al piso.
- Hago bailes privados. Sí lo desea.
- Interesante. ¿Qué más?
- Yo… - arrugó ligeramente su entrecejo y sonrío nerviosa. – Puedo hacer lo que me pida. Esas son las reglas. – miró mi rostro con una expresión ausente – Los clientes tienen la última palabra.
- Te noto muy incómoda. ¿Te molesta algo?
- No Señor. – se puso de pie y se abrió paso entre mis brazos. – dígame. ¿En qué lo puedo complacer? – susurró todo y mi exaltación fue en aumento.
- Quiero que vayamos a un lugar privado. – dije mientras tomaba sus caderas y las apegaba a mí.
- Sígame.
Tomó mi mano y me guió por encima de la multitud de hombres y mujeres que había a nuestro alrededor, su figura era tan diminuta que me aseguré no perder el paso tras ella. Pasamos por la tarima donde había muchas chicas haciendo sus números y hombres, incluido Emmett, que soltaban dinero y lo metían entre las bragas de las mujeres. Llegamos hasta una escalera y subimos inmediatamente, se podían escuchar gemidos detrás de las puertas y muchos golpes en otras. Bella me condujo hasta un pequeño cuarto y al entrar me topé con una habitación completamente asfixiante; no existía en ella cama, solamente había un sofá viejo en medio de la sala, por oxigeno podíamos contar con una pequeña ventana que destilaba una quejosa noche, y una mesilla que poseía un bol junto a un pequeño reproductor de música. Bella cerró la puerta y me invitó a ponerme cómodo, tomé asiento en el asqueroso sofá y enseguida una actitud nueva en Bella, muy profesional, se me subió encima y comenzó a besar mi cuello.
Sus besos me estaban volviendo loco, esa pequeña electricidad corría por todo mi cuerpo y de puro reflejo tomé su trasero con ambas manos para saciar mi cuerpo del suyo, la apegué tanto de mis caderas que ella misma tuvo que acomodar su posición y subió por encima de mi miembro, en cuanto la sentí me quejé de placer y busqué desesperado sus labios, me los otorgó de una manera rápida, suaves y deliciosos como me los había imaginado. Batallé con sus labios y pude sentir como Bella gemía por lo bajo, dándome vibraciones que llegaron hasta mi garganta. Nos separamos cuando la necesidad de aire nos golpeó, y ella se acomodándose mejor sobre mí, susurró:
- ¿El señor desea el paquete completo?
- No. - Tomé sus caderas y la bajé de mi regazo. Sorprendiéndola en mí actuar. – No quiero acostarme contigo.
- ¿Entonces? – volvió a insistir buscando algún roce con mi cuerpo.
- Baila.
- ¿Está seguro de eso?
- Dije que bailes.
Bella se acercó hasta el reproductor y una música comenzó a sonar. Completamente absorta por la rutina de su baile miraba a la nada en mí, haciendo muecas seductoras que no servían sí ella no estaba disfrutando el baile que me presentaba. Me puse de pie y ella volvió la mirada con asombro, me dirigí hacía la puerta y prácticamente corrió para detenerme.
- ¿A dónde crees que vas?
- No me interesa tu baile si no lo disfrutas conmigo.
- ¿De qué me hablas? Querías un baile privado y eso es lo que te estoy dando.
- No. – volví todo mi cuerpo hacia ella – Quiero que disfrutes complacerme, no otro baile que tengas en tu patética rutina.
- ¿Entonces qué quieres?
La tomé por las caderas y la apegué a mi cuerpo mientras danzaba al ritmo de la música, con mis labios rocé su rostro e impregné mi nariz de su aroma, toqué su espalda con mis dedos y tracé líneas en toda su dimensión, Bella comenzó a ronronear de una manera dulce y pasó sus manos por mi cuello hasta toparse con mis cabellos acariciándolo. Cuando ella empezó a seguir mis movimientos llevé yo mismo mis manos hasta la comisura de su camisa y la levanté dejando al desnudo sus hermosos pechos que me saludaron muy atentos, pero me contuve de querer tocarlos o devorarlos, ella merecía un pequeño castigo. Me incliné hasta su hombro y exhalé todo el aire que contenía por la impotencia, pude sentir su estremecimiento y buscó mis labios el cual les negué. Tomé sus manos y le indiqué que era tiempo que se diera vuelta, Bella impactó fuerte su trasero en mí que perdí por un instante mi concentración y jadee fuerte, ella continuó con sus movimientos que agradaban a la parte de mi hombría.
Con mis manos acaricié todo su torso, siempre evitando sus pechos y volví a exhalar todo mi aliento en su cuello, por lo que un gemido brotó de sus labios. Mis manos continuaron su camino y lo llevé hasta el inicio de su corta falda y seguí para tocar un poco debajo de sus muslos, ella sólo reaccionaba subiendo sus manos por encima de su cabeza y capturó mis cabellos, apegando mi rostro a su cuello el cual decidí morder suavemente y la chica se quejó fuerte por la sorpresa. Estaba embelesado en mis sentidos y disfrutando del placentero momento que pasé una mano por entre sus piernas y me deleité con la humedad que rodeaba su intimidad. Jugueteé un poco con los contornos de su braga y Bella comenzaba a arquearse de puro placer, estiré completamente mi mano y mis dedos comenzaron a adentrarse en esa tortuosa tela que separaba su gloria de mí, pero de repente la música se detuvo y volví a mis sentidos sacando mi mano y deshaciendo el agarre que ella me tenía. Tomé tanto aire como pude y me di la vuelta para no ver a la tentación convertida en mujer, en cuanto supe que podía ser completamente dueño de mí, volví mi rostro a ella que tenía una expresión molesta, intranquila, simplemente fuera de sí. Sostenía su blusa en mano y cubría a duras penas sus pechos, me acerqué despacio a ella y mi móvil sonó.
- ¿Emmett? – dije contestando el móvil.
- ¿Edward dónde estás?
- En el paraíso. – sonreí viendo al manjar de mujer que tenía enfrente mientras se volvía a colocar la blusa.
- Trae tu trasero de vuelta a tierra. Me han llamado y hay un problema en el proyecto con los alemanes.
- Espérame en la entrada. Enseguida voy.
Colgué deprisa y busqué mi billetera para pagar la interesante sesión de baile que me ofrecieron.
- No debería darte esto. Fui yo quién montó un espectáculo aquí. Para la próxima haz bien tu trabajo y compláceme.
- Sí. Señor. – dijo secamente y sin ánimos, extendió su mano para tomar el dinero pero se lo arrebaté.
- Y será mejor que cambies tu actitud cuando estés frente a mí.
Tomé el dinero y lo dejé entre sus pechos, después de todo ella no se merecía ni un centavo de lo que ahí dejé. Abrí la puerta y la miré de nuevo.
- Volveré de nuevo a por ti, Bella. Y espero que esa actitud cambie o la haré cambiar yo. – sin más me marché del lugar, después de todo tenía otro asunto que atender.
Sé que fue terriblemente corto, prometo recompenzar este Cap. Muchas gracias a teky y Fany Cat por sus Reviews (teky me dirás que tal el drama a medida que avance la historia?), y gracias a las personas que siguen, por ahora, la historia espero no decepcionarlas ya que me han tomado de sorpresa (: Un fuerte abrazo y nos vemos pronto.
