Personajes de S. Meyer. Historia mía...
Disfruten el Cap (:
4
La tardé siguió como si nada, revisé y continué revisando que todo quedara a la perfección con el proyecto. La tarde pasaba ante mí en mi escritorio, frente al ordenador. En cuanto terminé un par de cosas unos tímidos golpes tocaron a mi puerta.
- Adelante.
Joven Cullen, ya debo irme. En su habitación está el traje para la cena.
¿Qué le hace creer, Sra. Young, que iré a la cena?
Porque es de tu madre Edward. – su rostro se mostró firme y aun con esos pequeños ojos que tenía me observó de tal modo que tuve que sonreír.
- Siempre me dejas listo. Gracias.
- No te preocupes hijo. Pasaré mañana.
- Hasta pronto.
Sin duda Emily Young era una de las pocas mujeres a quién podía respetar; uno de los pocos seres humanos que merecían mi confianza. ¿Y cómo no dársela? Después de todo ha estado conmigo desde siempre, y a sus casi 60 años tenía ganado mi más sincero aprecio. Aunque era mayor no podía dejarla, ella tampoco podría dejarme, simplemente necesitaba que ella estuviese conmigo y aunque no era muy exigente con su trabajo sí esperaba de ella su presencia y eso me bastaba, además me conformaba con darle la seguridad económica a ella y su hijo, así no se iría tan fácilmente de mi lado.
Dejé pasar un par de horas más mientras me preparaba para ducharme. Llamé a Emmett y quedamos en irnos juntos. Si tendría que soportar a Caius por lo menos Emmett estaría de mi lado y soportaría al tipo conmigo. Arrugué mi frente al recordar los favores que se acumulaban gracias a Emm. Tendría que pagárselo alguna vez.
En la ducha comenzaron a brotar ideas que por el resto de la tarde había olvidado. Un perfecto cuerpo diminuto apareció en mis pensamientos invitándome a pecar, después de todo un ángel no puede estar con un mortal; aunque ese mortal sea yo, estaba prohibido y yo estaba más que dispuesto a pecar. Imaginé sus labios, tan suaves, delicados y deliciosos, recordé como los devoraba y ella me apremiaba con diminutos ronroneos que llegaban a mi ser, como sus labios lograron con mucho éxito cumplir mi demanda y como su cuerpo se apegaba a mío. ¡Por Dios! Entraron en mi mente sus pechos. Esos hermosos pechos que no pude devorarlos como quería, ya que por culpa de ella misma me obligué a negarme el placer de sentirla completamente. Pero mis manos sí que me ayudaban a recordar las dimensiones de su cuerpo, pues cada sensación nueva hacía que mi eterno compañero comenzara a despertar y exigir atención, sin embargo esta vez tendría que ser yo quien le ayudara en el trabajo, aunque mis recuerdos vividos me facilitaban tanto el trabajo que no tardé en nada en comenzar a darme placer.
La figura de Bella estaba en mis pensamientos, jugué con mi propia mente y me la imaginaba en diferentes formas y posiciones, ¿qué bragas llevaría esa noche? No recordaba siquiera haber visto algo debajo de esa tormentosa falda, pero si recordaba su humedad y lo bien que se sentía sus movimientos en mi miembro. Cerré los ojos con fuerza al pensar en Bella en la misma posición que estábamos esa noche, pero ella sin tanta ropa innecesaria puesta y yo por encima de ella, impregnando de nuevo mi nariz con ese aroma dulce que poseía.
- Oh Bella. – dejé escapar palabras a traición. Después de frotarme un par de veces más estallé como nunca creí hacerlo. – MIERDA.
Después de mi interesante sesión terminé de ducharme, no me daba placer a mi mismo desde hace tiempo ya, y es que tampoco era necesario ya que siempre se prestaba alguna que otra empleada a realizar ese trabajo. Pero esta vez tenía que hacerlo, jamás sentí la necesidad de hacerlo sólo por el recuerdo de alguien. Cada segundo que transcurría me convencía aún más que tenía que volver por Bella, yo tenía que tener a ese ángel.
Terminé de arreglarme, desistiendo de mis cabellos y Emmett llamaba a la puerta, no tardé nada en abrirla y ver la silueta de mi corpulento amigo. Nos encaminamos hacia mi auto y continuamos el recorrido hasta la casa de mi madre. Esme sin duda era buena madre, sin embargo ninguna decisión que tomaba parecía la correcta, desde que quedó por error embarazada de Carlisle Cullen; mi padre que ya rondaba cerca de los 65 años junto a su odiosa esposa formal, Leah. Tuvo que tenerme. El segundo error de Esme fue decirle a Carlisle que yo era su hijo, aunque la noticia impactó, Carlisle se portó como un caballero aunque su esposa no sentía compasión contra un mocoso que no pidió nacer, Leah me odiaba y no mostraba cuidado en no demostrarlo, y era mejor así ya que podía negarle mi piedad cuando quisiese. Y el tercer error de Esme fue contraer nupcias con Caius.
- Ya llegamos. – dijo Emmett. – por el bien de tu madre, Edward, procura no insultar más de lo necesario a ese hombre.
- No prometo nada.
Bajamos del auto y nos encaminamos, después de un par de toques la puerta se abrió y la figura de una Esme muy feliz y sonriente salió de detrás de la puerta. Me abrazó muy cariñosa y dejo un tierno beso en mi mejilla, entregué el vino que llevé por obligación y después saludó a Emmett con un fuerte abrazo por parte del grandulón. Todo estaba en orden hasta que al entrar noté la figura de Caius hablando con un invitado de espalda hacia mí.
- Cariño, Edward y Emmett acaban de llegar. – comentó mi madre atrayendo su atención.
- ¿No puedes esperar a que termine de conversar, Esme? Después de todo, no hay nadie quién merezca mi atención en estos momentos.
- Pero amor, no seas así y saluda a nuestro hijo.
- No es mi hijo. Yo sólo tengo una hija.
- Gracias a dios que no es mi padre. – dije con odio al tiempo que me volví a Esme. – Déjalo que converse Esme, así podrá estar en paz consigo mismo. Ya que estando solo dudo que lo haga.
Tomé el brazo de Emmett y lo guié fuera del salón principal. Un joven nos entregó un par de bebidas y conversé con mi amigo, cualquier cosa era válida para mí si lograba alejar la figura de de Caius.
- ¿Dónde está tu hermana Edward? – preguntó Emmett.
- No lo sé. Te puedo asegurar que no la tengo en mis bolsillos.
- Vamos Ed. Relájate.
- Lo único que puede relajarme es no estar en esta puta cena.
- ¿Y si vamos a ese club del viernes? –sonreí ante la idea.
- Es domingo. Pero igual necesitaré la dirección exacta.
Impresionantemente me relajé con comentarios sobre el club y los cuentos de Emmett. Todo marchaba bien hasta que alguien se nos acercó.
- Así que viniste.
- No puedo creerme Caius, que seas tan ciego como para no verme.
- Por favor Edward, me dirás que no te alegras un poco en verme.
- Ciertamente no me alegro de verte Caius. Pero imaginé que Italia se cansó de ti y decidió enviarte de vuelta.
- Los mocosos no deberían estar hablando así. – su expresión se tensó un poco. – Será mejor que te mantengas al margen Edward. No querrás ver a Esme triste por perderme.
- Ahora que lo mencionas, no sé que sería mejor para mi madre. Si estar con un caballero como tú o estar sin ti. – sorbí un poco de mi bebida y sonreí.
- ¡Esme! – gritó y las personas se volvieron para ver al escandaloso que obviamente ya estaba ebrio – ya es hora de cenar.
Mi sangre hervía de la rabia ¿cómo ese insolente se le ocurría hablarle así a mi madre? Sin embargo, Esme llegó al instante y nos guió a todos al comedor principal. Mi madre se estaba esforzando para que todo estuviese perfecto, y así marcha la velada, con la excepción de Caius todo estaba en orden. Caius no insistió en joder mi paciencia y fue el único gesto que compartí con él. Me dirigí a la cocina y vi a mi madre arreglar una bebida algo entristecida.
- ¿Qué pasa Esme? – pregunté.
- Caius ha estado algo molesto. Creo que la cena no es de su agrado.
- No creo que ese sea el problema de él. – sonreí.
- ¡Oh Edward, acaba de llegar y está completamente molesto! No sé qué hacer.
- No preocuparte sería una gran opción.
- Mi niño, no creo que entiendas bien esto que siento. Yo no podría estar sin él, no podría simplemente ignorarlo.
Ciertamente no comprendía lo que demandaba mi madre, pero no podía dejarla en esa postura. Lo único que atravesó mi mente fue abrazarla y depositar en su mejilla un tierno beso. En ese instante Caius entró a la cocina armando un escándalo.
- ¡Esme! No te quedes allí. Hay invitados afuera.
- Deja de hablarle así a mi madre. – dije con rabia.
- Esme dije que vengas. – mi malestar aumentó ya que el insolente había ignorado mis palabras. – Tú mujer haces lo que yo te diga. – se acercó y tomó la mano de mi madre con mucha fuerza y halando de ella pretendía llevársela.
Mi reacción no fue otra que detener a Caius y propinarle un puñetazo que atestó en su rostro. El hombre se volvió a mí con rabia y dando un empujón a Esme me golpeó también en el rostro. Sentí como la adrenalina estaba aumentando y mi cólera junto a ella; me abalancé sobre Caius y ambos chocamos contra una estantería de cristal. Los vidrios estallaron en pedazos, pero mi concentración estaba dirigida al rostro del hombre, un golpe alcanzó mi costado derecho y un nuevo golpe a mi estómago, el dolor fue intenso y fue lo necesario para que Caius tomara ventaja y golpeara mi rostro con brusquedad. En cuanto me volví a incorporar tenía al tipo encima de mí golpeando por todos lados. Alguien gritaba de lejos y lo siguiente que supe fue que la figura de Emmett apareció para retirar a Caius de encima de mí.
En cuanto me puse de pie aún sintiendo dolor un hombre se colocó frente impidiendo un movimiento más.
- Suficiente hijo. – decía el hombre.
- Esto no se va a quedar así Caius.
- TE PONDRÉ EN EL HOSPITAL HIJO DE PUTA. – gritó.
- ENTONCES VEN AQUÍ Y HAZLO. – reté.
Caius se movió contra Emmett y al mismo tiempo intenté abalanzarme sobre él, pero consiguiendo el mismo efecto de antes, no pude por los brazos del hombre ejerciendo presión en mi costado.
- ¡Edward, será mejor que te vayas ahora! – dijo Esme.
Volví mi rostro atónito hacia mi madre y la complací, me fui del lugar. Sí ella quería a ese hombre antes que su propio hijo entonces que haga lo que le venga en gana. A ver quién se cansa primero, si ella por estar con ese hijo de puta o Caius al no tener su principal fuente de ingreso. Sea cual fuese la primera decisión Caius en definitiva iba a suplicar mi piedad y el cómo iba hacer para que me suplicara era el menor de mis problemas.
Me monté en mi auto y conduje lo más rápido que pude. No quería estar en casa, allí sólo alimentaria mi odio y la soledad que me atormentaba cada vez que llegaba a ese departamento. Lo menos que quería era sentir lástima. Conduje como un loco, sólo cuando sentí un líquido caliente descendiendo de mis labios decidí detenerme. Podía tener una idea de que me encontraba cerca de Manhattan, sin tomar importancia entré a una tienda de comida rápida y fui directo al baño. Mi rostro estaba patético; tenía varios moretones en mis mejillas, mi labio sangraba al igual que mi nariz. Cada movimiento que daba dolía un poco más, desabroché mi camisa y vislumbré un naciente moretón en mi costado, dolía como mil demonios pero no iba a dejar que eso me inquietase. Lavé mi rostro y salí, no iba a demostrar mi debilidad, por ahora debía permanecer tranquilo. Salí y una chica del personal me miró con asombro, la ignoré y seguí de largo.
- ¿Señor se encuentra bien? – preguntó a mi espalda – ¿Le puedo ayudar en algo?
Continué caminando hasta la entrada, en cuanto abrí la puerta tropecé con una persona, maldije todo pues estaba demasiado enojado y mi costado pedía una atención que no obtendría de mí.
- ¡Por Dios! ¿Está usted bien? – miré a la persona ya que esa voz se me hizo familiar.
- ¿Bella?
- Tú.
Bella me miró con mayor asombro, sus ojos estuvieron a punto de salir de su lugar y se quedó sorprendida. Mi cuerpo reaccionó ante ella, sentí como toda la sangre escapa de mí y sólo podía presentarme de una manera penosa frente a un ángel.
Hey!
Un nuevo Cap más en la historia. Muchas gracias teky por tu comentario. Me encantó leerte. Y me extraña que creas que Edward es pedante xD (mentira, sí lo es)
Ahora que les parece este nuevo Cap? Espero sus comentarios y agradezco a las nuevas personas que siguen la historia, por ahora. Espero que nos sigan muchos más :D A esas lectores silenciosos díganme que tal les va pareciendo, qué creen que pasará? Háganme saber cómo les está pareciendo la historia xD Y muchisisisimas gracias por tomarse el tiempo y leerme no saben cuanto lo aprecio. Sin más me despido y hasta el próximo Cap...
bye bye... (:
