Personajes de S. Meyer. Historia mía..
Disfruten el Cap (:
5
No podía creerlo. Ella estaba frente a mí tan sorprendida como lo estaba yo. No dije nada, solo le vi un par de segundos más mientras ella hecha un manojo de nervios repetía la mirada constantemente hacia otro lado, podía sentir como mi ansiedad subía y mi corazón volvía a su ritmo habitual. ¿Será que el ángel sabía de mi estado?
- ¿Qué… qué le pasó? – dijo con un tímido tono de voz.
- Nada. – negué con la cabeza –Nada que puedas entender.
- De acuerdo – arrugó su entrecejo y miró de nuevo hacia la misma dirección, después de un segundo miró mi rostro y continuó con la misma entonación de antes - ¿Puedo ayudarle en algo?
- Si eso quieres, no me negaré.
- Muy bien, quizás pueda llamarle una ambulancia.
- Para algo como eso bien puedo hacerlo solo. ¿No tienes algo más que proponer?– sonreí incitando un poco más. Bella abrió los ojos y su mandíbula calló.
- Escuche, sé que en las condiciones que nos conocimos fueron…- buscó las palabras un momento y continuó- un tanto diferentes. Pero no se equivoque conmigo, que trabaje como una puta no quiere decir que me quiera acostar con todos.
Quedé encantado con esa respuesta, eso solo demostraba que tenía algún carácter fuerte que me encargaría de trabajar.
- Lo siento señorita. – sonreí aun más si eso era posible, el dolor había mermado y solo el placer me deleitaba en ese momento. Qué efectos tan asombrosos ocasionaba Bella en mí.
- Está sangrando de nuevo. – dijo seria y llevé mi mano para detener esa molesta gota que escaba de mi nariz. - ¿Por qué no entra a la tienda y le ayudo?
Entré de nuevo a ese mugriento lugar, pero esta vez acompañado por Bella que fue directo hasta el mostrador en donde la atendió un joven moreno de piel que le sonreía plácidamente, mientras me dirigía a una mesa que se encontraba en ese vacío lugar. El chico asintió con la cabeza viendo a mi dirección y se separó del mostrador con un rostro más serio que el de antes. Una punzada molesta me recordaba mi estado actual y volví mi rostro tratando de simular el dolor. Ese Caius me las pagaría, no sé cuándo pero me tomaría todo el tiempo necesario para pensar el cómo.
- Listo. – miré a Bella que llevaba un pequeño botiquín de primeros auxilios en las manos – me prestaron esto. – subió la caja para dar mayor énfasis a lo que se refería. La dejó en la mesa y abrió la tapa.
Llevé de nuevo mi mano hacia mi nariz tratando de detener otro camino de sangre que estaba comenzando a salir, arrugué mi entrecejo por la molestia que sentía y que ya no podía seguir disimulando.
- Coloque los dedos de esta manera en su tabique – indicó mientras tomó mi nariz con el dedo índice y pulgar – y deje caer la cabeza hacia atrás para detener un poco la sangre.
- ¿Así? – comenté haciendo lo que me había sugerido.
- Así.
Continuó sacando lo que necesitaba y le observé atentamente. Iba vestida muy casual; una chaqueta que era muy grande a las proporciones de su cuerpo y caía a sus jeans desgastado, aunque estaba maquillada se podía apreciar que esa pintura comenzaba a abandonar su hermoso rostro, sus cabellos estaban sueltos y despeinados y sin embargo era el ser más bello del lugar.
- ¿Me dirá que le pasó? – mientras habló colocó algo en mis orificios nasales – Porque es evidente que te dieron una buena paliza.
- Sí, bueno, una pelea. – dije serio mientras recordaba todo lo que pasé con Caius. Pero el sonido de mi voz era patético debido a lo que sea que me puso en mi nariz.
- ¿Cómo quedó el marcador? – dijo sonriendo - ¿O sólo fuiste tú el que perdió?
- Sólo diré que fue un penoso empate. – bajé la cabeza y me sentí ridículo.
- Ya veo. – se inclinó un poco a mi rostro para limpiar mi labio inferior. - ¿Y por qué inició la pelea?
- No es necesario que conozca todos los detalles señorita Bella. – deslizó fuerte la gasa que utilizaba en mi labio que dolió al sentir como me quemaba por el roce, no pude contener un quejido y Bella se rió. - ¿De qué te ríes?
- No me creo que puedas sentir.
- ¿A qué te refieres Bella? – dije molesto, sin duda sabía a la perfección lo que quería decir pero esperaba una confirmación.
- "Nada que pueda entender, señor"- repitió mi frase.
Quedé callado, no quería decir nada de lo que después me arrepintiera. Bella continuó en lo suyo, no tardó en nada untar un poco de crema en mis mejillas y parte de mis brazos, además limpió la sangre que había en mis nudillos y que sólo en ese momento me percaté de su existencia, vendando después mi mano. Retiró la gasa que obstruía mi respiración y hacia que sonara ridículo y limpió cualquier rastro de sangre que quedara, por último tomó un par de aspirinas y me las tendió.
- No tomaré eso. No tengo idea de qué sea en verdad.
- ¿Por qué desconfías tanto? Sólo tómalo.
- No me aseguras que sea cualquier cosa menos aspirinas. No tomaré eso.
- Inspecciónalo entonces. – dejó las pastillas en la mesa y se retiró a devolver el botiquín. Observé esas pastillas con atención, pues si aparentaban ser aspirinas.
Bella regresó y sentándose frente a mí apoyó su codo en la mesa y dejó descansar su rostro en la mano, un evidente signo de fastidio. Le miré aún dudoso, no quería tomar eso y ella no decía nada, me veía con esos hermosos ojos chocolates y después desviaba la mirada a las pastillas que no abandonaron el lugar en donde ella las había dejado, repitió la acción un par de veces más.
- ¿Qué esperas? – dijo con desgana.
- No me las tomaré.
- Hagamos un trato. Ya que te gusta los tratos absurdos. Sí te tomas las aspirinas te compro un dulce.
- Lo único dulce que quiero me lo puedes dar sin necesidad de comprarlo. – sonreí y ella, automáticamente, enderezó su postura.
- Entonces no tomes una mierda. – escupió con rabia y se puso de pie.
- Tranquila. Lo siento. – dije rápidamente, no quería que se fuera. – Por favor siéntate. Lo lamento. – dudó un momento, mirando hacia la salida del lugar, insistí y se volvió a sentar, sin decir nada. En ese momento llegó la chica de mantenimiento que hace tan solo unos minutos me ofreció ayuda.
- Aquí tienen un poco de té. – dijo la chica con una amplia sonrisa.
- Pero no hemos pedido nada. – intervine observando a la rubia que se sonrojaba.
- Cortesía de la casa por su estado. Sí necesita algo más, cualquier cosa que desee no dude en llamarme. – sonrió aún más tocando las puntas de sus cabellos recogidos en una coleta.
- Eso haré. – le devolví la sonrisa, estaba seguro de lo que esa chica necesitaba. Cuando estaba dispuesta a irse Bella la interrumpió.
- ¡Espera! ¿Puedes decirle a este chico que son aspirinas las píldoras que están en la mesa?
- Son aspirinas señor. – dijo ignorando a Bella. – Le aseguro que no es nada malo.
Vi de nuevo a Bella que miraba a la rubia atentamente, agradecí a la chica que se fue con gesto celebre y volví mi rostro a las píldoras.
- Si tanto desconfías de ellas no lo tomes. Ya me tienes fastidiada.
- ¿Me das tu palabra de que no es nada más que aspirinas?
- Te aseguro, por la rubia chiflada que coqueteó contigo, que son aspirinas.
Me reí del comentario, tomé el par de pastillas y las coloqué en mi boca, ayudé a deslizarla con el té que la chica había traído. Bella colocó otra vez esa postura de aburrimiento y con un "Estas con vida todavía" comenzó a beber el té. No dije nada más aún cuando mi costado reclamaba por atención, simplemente no se la daría ya que mi total atención estaba puesta sobre Bella.
- Gracias. – dije al cabo de un rato tomándola por sorpresa que se ahogó un poco con el té.
- ¿Qué dices? – dijo después de toser varias veces.
- Ya lo dije. No pretenderás que lo repita de nuevo.
- Uhm. Ya se me hacía extraño.
Nadie volvió a hablar después de eso. Un par de segundos era lo más probable que transcurría pero lo sentía eternos ¿qué podía decir? Me sentía extraño al estar frente a Bella sin encontrar palabras, aunque era más extraño que no encontrara palabras. Todo el rato pasaba mientras yo miraba a Bella y ella miraba su taza de té y después observaba la salida. Oh cariño, si piensas que te irás estás equivocada. – pensé.
- Será mejor que me vaya.
- ¿Tienes hambre?
- No. – dijo pausadamente. – me debo ir.
- ¿Segura que no deseas algo de comer?
- Estoy segura. – decía mientras se colocaba de pie. – Debo irme.
- ¿Quieres que te lleve? – propuse colocándome de pie instantáneamente.
- No es necesario. Estoy esperando a alguien.
- ¿A quién? – mi voz cambió y eso ella también lo notó.
- No es tu asunto.
- Sí lo es. – di un paso hacia ella pero Bella retrocedió.
- No debí ayudarte. Eres sólo un cliente más y ya. – sus palabras causaron un ligero malestar en mi pecho, di un paso más y Bella retrocedió otro poco; en ese momento me tensé y le tomé del brazo, ella no puede estar huyendo de mí. No podía estar diciendo lo que dijo.
- ¡Bella! – una voz gruesa se escuchó detrás.
Volví mi rostro para toparme con un corpulento chico de cabellos cortos y negros, llevaba una camisa blanca y ajustada que dejaba ver un trabajado cuerpo, estaba bastante serio y miraba hacia nuestra dirección.
- Paul. – dijo Bella soltándose de mi agarre.
- Vamos. – indicó el chico con un movimiento de cabeza y Bella le siguió.
Quedé sólo de nuevo en ese lugar. ¿Quién demonios era ese sujeto? ¿Un cliente? ¿Su jefe? O quizás ¿Su novio? Ninguno de mis pensamientos me agradó en absoluto. Debía comenzar a tomar cartas en el asunto, pues Bella tendría que ser solo mía. Me disponía a salir pero la chica rubia del personal me detuvo por un momento entregándome un papel, lo tomé y agradecí todo gesto que tuvo conmigo. Salí del lugar, dirigiéndome hacia mi auto al tiempo que sacaba el móvil de mi bolsillo y marqué un número que utilizaba reiteradas veces.
- ¿Sr. Cullen? – contestaron al otro lado de la línea.
- Riley. Despierta de una vez, y presta atención. – abrí mi auto y me tomé asiento.
- Diga señor.
- Necesito que investigues sobre una chica. Su seudónimo es Bella y trabaja en un Club de Manhattan. Necesito saber todo lo que puedas conseguir sobre ella. Te transcribiré la dirección del club y una vez tenga la información, no importa la hora, no importa cuando. Me la entregarás inmediatamente y procura tener todo. ¿De acuerdo?
- Sí Sr. Cullen.
- Ya sabes Riley que quiero la mayor discreción en todo. En cuanto tengas la información pasa por mi oficina y te entregaré el dinero. – mi voz sonaba pausada pero con la carga de seriedad que necesitaba.
Aunque Riley trabajaba como mi investigador personal desde hace tiempo, y es que es bueno y necesario tener a un investigador que me indique quienes son las personas con las que estoy trabajando, siempre era preciso recordarle para quien estaba trabajando y la seriedad del asunto. No podía arriesgar nada de lo que estaba en juego aunque esta vez no se tratase de alguna compañía o incluso un empleado. Esta vez era más grande que eso.
Hey!
Espero que haya sido de su agrado. No les mentiré me ha costado encontrar inspiración para realizar este cap ): pero bueno, aquí está. Muchísimas gracias Teky por tu siempre oportuno Reviews que debo admitir que me encanta leer al igual que lejana Cullen. Gracias por tomarse el tiempo de leerme y dejar un comentario, no saben cuanto lo aprecio. Y mil gracias a las personas que siguen esta descabellada historia. Yani gracias especialmente por todo!
A las personitas que silenciosamente me leen me encantaría que dejasen un comentario y me digan cualquier cosa (con respeto) que opinen de la historia. ¿Qué les pareció el Cap? Díganme ¿De verdad les gusta este Edward y qué les gusta de él? me encantaría saber :D. Y lejana Cullen ¿por qué dices que "este Edward es todo un caso"?
Teky gracias gracias, ya me tienes mal acostumbrada a tus comentarios xD.
Sin más me despido y hasta la próxima bye bye (:
