Personajes de S. Meyer historia mía

Disfruten el cap (:


7

Conduje como loco por toda la calle, no puedo asegurar si me pasé algún aviso de "alto" ya que mi mente solo estaba enfocada en aquel mugriento lugar en el cual podía encontrarla, verla y muy pronto poseerla. Debía calmarme, sentí como mi miembro dolió ante el recuerdo de Bella en aquel baile y mi eterno compañero se retorció aún más cuando mi mente comenzó a jugar y me mostraba imágenes que prometían una exquisita velada con ella, las sensaciones que podría producirle y todo aquel placer que, estaba muy seguro, Bella podría proporcionarme. ¡Por Dios cuan ansioso estaba!

Ya era de noche y las calles de NY estaban un poco solitarias, en cuanto vi las primeras señales de Brooklyn aceleré aún más, impaciente por verla. No tardé nada en aparcar y caminar con paso muy decidido a Fantasy club, debía tomar ciertas precauciones que no había tomado la primera vez. Aunque el club no pintara más que otro burdo lugar para beber y ver mujeres bailando, estaba seguro que se desconocían ciertos propósitos que el Club como tal poseía.

Cada vez estaba más cerca, ya vislumbraba el nombre con aquellas luces desgastadas de neón y varios hombres entrando con alboroto. Entré sin ningún problema, observé todo a mi alrededor con la esperanza de toparme con ella de inmediato pero debí suponer que no iba a ocurrir eso, pues ella es tan diminuta como para poder distinguir bien su presencia entre todas esas personas que se encontraban ahí; bebiendo, bailando, teniendo sexo. Distinguí a Vicky, la pelirroja molesta, haciendo un numero frente a un par de hombres que no se molestaban en dejar viajar sus manos por todo su cuerpo, la simple idea de que Bella esté haciendo eso o que estuviese teniendo sexo con alguien en ese momento me irritaba, pero debía ser consciente de que su espectáculo no iba a durar mucho.

- ¿Deseas compañía? – murmuró alguien.

- No. – respondí aún sin saber quién era.

- ¿Y puedo ayudarte en algo? – insistió aquella voz.

- Ya que lo mencionas – observé a una chica baja de cabellos castaños con un aire de superioridad que me encantó. – estoy buscando a Bella.

- Humm.. – pude distinguir una pequeña molestia en su expresión. – Bella está ocupada en estos momentos. Si quieres puedes estar conmigo.

- No me interesa tu compañía. – la chica probablemente se sintió un poco ofendida pero no dijo más.

Tenía que aceptar por ahora que Bella se encontraba ahí pero por desgracia no estaba disponible para mí. Busqué algo para beber, necesitaba distraerme pero nada parecía lograr la calma que tanto buscaba. Una cerveza siguió a otra, y un segundo se transformó en eternos minutos mientras estaba sentado en ese lugar sin señales de Bella. Intenté dedicar mi mente en otras cosas, no quería pensar en lo que estuviese haciendo en ese momento ya que tendría mi oportunidad para descargar cosas en ella y aun consciente de que nada estaba resultando, busqué mi distracción en la chica que servía las bebidas. Contextura mediana, cabellos largos y ondulados de color castaño, con una camisa blanca (diría transparente) ceñida al cuerpo en combinación de mini falda igual de blanca/ transparente, se limitaba a asentir cada vez que le decían algo y no prestaba mayor atención a los ebrios.

- ¿Deseas otra? – preguntó mientras tomaba el vaso aún cuando no había dado mi respuesta.

- Sí. – dije finalmente a pesar de que ya estaba sirviendo la próxima bebida.

- ¡Aquí está! – comentó muy alegre colocando el vaso frente a mi. - ¿Puedo hacerle una pregunta? – asentí sin tomar importancia de lo que esa chica posiblemente quisiera saber. Después de todo era muy sencillo negar cualquier propuesta de sexo si no era la mujer que debía ser mía. - ¿Te pasa algo?

- ¿Por qué supes que algo me ocurre?

- Lo único que has hecho es beber. Y beber es solo una de las actividades que se hacen aquí. Diría que la más pequeña. – sonrió un momento pero al ver que no devolví el gesto continuó. – Mi nombre es Jess. ¿El tuyo? - ¿Jess? ¿En dónde había escuchado eso antes?

- No tienes por qué saberlo. – a pesar de mi ironía la chica no dejó de sonreír. – Estoy esperando a alguien.

- ¿Ese "alguien" es alguna chica?

- Estoy esperando a Bella. – presionó por un momento los labios y después continuó.

- Bella está con el cliente de los miércoles. Ese chico no la suelta hasta que el dinero se le acabe. Y eso lleva más tiempo de lo que te imaginas.

Me quedé paralizado en donde estaba. Después de todo ella si estaba con alguien y esa persona pretendía quedarse con ella por lo que restaba de noche, toda idea simplemente me resultaba muy dura de digerir y aunque intenté controlar una posible descarga, mi cuerpo comenzó a reaccionar lentamente dejando que mis manos temblaran como si un ataque de ansiedad me recorriera por todos lados.

- Aquí todas tienen fans. – prosiguió la chica sin notar mi reacción. – Bells por lo menos tiene dos chicos que la buscan a días diferentes para evitar problemas.

- ¿Sabes el nombre de este… hombre? – mi voz salió ronca.

- No puedo mencionar nada sobre los clientes. Política de seguridad.

- Entiendo eso. – me puse de pie y dejé dinero. – Adiós.

Mi mente seguía en otro lugar, caminé entre las personas con la mirada fija enfrente sin distinguir nada más que las escaleras. Esas escaleras que conducían a las pequeñas habitaciones escondidas para el placer exclusivo de un cliente dispuesto a dar más dinero y obtener mucho más que un simple baile. Seguí ese trayecto hasta que vi su hermoso rostro aparecer, mi corazón volvió a latir con fuerza y mis pasos se volvieron decididos y firmes hasta su dirección y, siendo honesto, no detalle si existía algún hombre siguiéndole solo me enfocaba en su presencia y por ahora eso bastaba. Mis pasos apresurados lograron llevarme hasta ella antes de que terminara de bajar las escaleras.

- ¡Bella! – dije pronto para obtener su atención. Ella reaccionó mirando a mi dirección y quedándose quieta donde se encontraba.

- Tú. – dijo después de una pausa pero no existía alguna expresión en su rostro solo, quizás, un desconcierto que logró simular perfectamente. - ¿Qué haces aquí?

- La respuesta es más que obvia. – mis labios hicieron una mueca de sonrisa involuntaria. A pesar de que consideré que la respuesta era evidente, para Bella quizás no lo era tanto. – Quiero que estemos a solas.

Bella pareció reflexionar mis palabras por un instante pero no dijo nada mientras yo seguía esperando alguna reacción por su parte. De entre las personas apareció un chico moreno de piel con fornidos brazos y una cara muy seria. Paul identifiqué instantáneamente mientras le veía acercarse a donde nos encontrábamos.

- ¿Está todo bien Bella? – comentó el hombre con expresión molesta.

- ¿Por qué supones que no estaría bien? – respondí antes que ella.

- No hablaba contigo. – mi sangre hirvió por un instante e iba a replicar pero Bella fue más rápida.

- Todo en orden Paul. – le respondió al joven con una sonrisa.

- Bella – atraje de nuevo su atención. - ¿Vamos? – Bella miró por un instante mi rostro y pasó su mirada a la de Paul para después verme de nuevo. Con un gesto extraño arrugó el entrecejo y asintió.

- Si no quieres ir Bella dime. – comentó el chico.

- Es su trabajo después de todo. – intervine al tiempo que me colocaba a su lado y pasaba una mano por su cintura. - ¿Tienes alguna oferta mejor para ella? Di el monto que quieras por su tiempo. Duplicaré tu cantidad. – el pelinegro se irritó ante mi comentario, lo supe porque no se molestó en disimular.

- Paul es de seguridad. – respondió la chica a mi lado. – no podemos tener relación entre los trabajadores.

- ¿De seguridad? – reí ampliamente logrando el asombro de Bella y aumentar la cólera del chico. – Si no eres más nada que otro empleado entonces largo. Haces perder nuestro valioso tiempo.

- Paul tranquilo. – Paul se iba a abalanzar sobre mi, pero Bella le detuvo colocando una mano en su pecho, haciéndolo retroceder. Después me miró con el entrecejo fruncido y continuó – No tienes por qué decir esas cosas. De seguro no tienes a nadie que te soporte. – tomó la mano del chico y estuvo dispuesta a irse.

- ¡Bella! – le llamé de nuevo dando un paso hacia ella. - ¿Podemos olvidar lo sucedido e ir a una sala privada?

- Ella no quiere estar contigo. ¿No entiendes la indirecta? – respondió Paul.

- Una hora. – le pedí. – sólo dame una hora de tu completa atención y me iré. – la chica vaciló un instante y mirando mi rostro asintió volviendo a mi dirección.

La envolví con mi agarre, me molestó el hecho de que se alejara de mí pero ya que estaba de regreso no importaba. Vi la cara de enojo que Paul tenía, puedo asegurar que hasta sus mejillas se tornaron de un color rojo intenso por el malestar que le causaba verme. Dedicándole mi mejor sonrisa de triunfo a Paul comencé a seguir a Bella escaleras arriba, perdiéndonos del bullicio de personas que se encontraban en el Club nocturno.

Bella no tomó mi mano como la primera vez que me condujo hasta este pequeño pasillo con puertas cerradas que dejaban oír ciertos ruidos dejando a la mente divagar un poco sobre lo que podía acontecer, pero que sin embargo escondía los más profundos secretos de ese Club. Tomé la mano de Bella, no quería perderme de ningún tipo de contacto con ella y apretando mi mano me condujo a la misma habitación que nos acobijó la primera vez.


Continua...