Personajes de S. Meyer, historia mía.

Advertencia... material explicito para menores de edad.

Disfruten el Cap.


8

De igual modo que mi primera estancia allí, Bella dejó que entrara primero que ella y me invitaba a ponerme cómodo mientras cerraba la puerta. Me posicioné detrás de ella y la envolví con mis brazos mientras mis labios buscaron su cuello el cual comencé a besar delicadamente logrando una reacción tímida por parte de Bella. Me dediqué por un segundo en besar tiernamente toda porción de su cuello y subía mis besos hasta su oído el cual no solo besaba sino que dediqué un tiempo en sentirla con mis labios.

- Estaba muy ansioso por verte. – admití en su oído. Pero Bella no dijo nada. – Estoy ansioso por tenerte.

- Lo imagino. – Bella deshizo mi agarre y se dio vuelta mirando mi rostro. – Es una hora nada más y después te irás. ¿Cierto? – arrugue mi entrecejo ante ese comentario.

- ¿Deseas que me vaya?

- Mi trabajo no me permite ese tipo de cosas. – asentí por un momento.

- Bien.

Me separé de ella buscando ponerme un poco más cómodo. Me quité la chaqueta y la dejé en el sofá, recorrí con la vista el lugar; la misma ventana pequeña, el mismo reproductor de música, el bol que me percaté tenía innumerables sobrecitos plateados de condones dentro. Miré de nuevo a Bella que apenas y se movió un poco de donde estaba, parece que la chica profesional había desaparecido y ya que ella no hacía otra cosa que mirarme con cautela, dediqué un par de minutos en apreciarla: sus cabellos estaban sueltos como la primera vez que la vi, su piel pálida estaba un poco rosada en algunas zonas producto de alguna fuerza realizada en ella y aunque no quise imaginar qué era, mi mente no paraba de repetirme imágenes de Bella siendo poseída por otro, por aquel hombre que le viene a ver todos los miércoles y le dejó esas marcas rosadas en el brazo y en los hombros, llevaba unas pantimedias en forma de mayas negras con un par de plataformas, una minifalda a lo marinerito de color verde que dejaba ver el camino exacto entre tentación y el paraíso, estaba muy bien combinada con un brassier de encaje color verde.

Su aspecto no hacía más que tentarme con esos hilos de ropa que tenía y sentía a mi miembro reclamar por ella. Reparé un instante en su rostro, ella también me detallaba de arriba abajo y mordía ligeramente su labio inferior y aun estando consciente de que era reflejo involuntario no podía seguir intentando controlar mis instintos. Caminé hasta ella y subí mis manos hasta su rostro, logrando que de esta manera me viera a los ojos directamente, acaricié con mis pulgares lo que alcanzaba de sus mejillas y deposité un beso en sus labios. En cuanto dejé otro beso Bella reaccionaba subiendo sus manos por mi cintura y aferrándose de mi camisa. Con los mismos pulgares que una vez acariciaban su rostro, ahora exigía presionando un poco hacia abajo de su barbilla para que me diera el acceso a su boca que, en cuanto accedió, no dude en invadir con mi lengua por todo el lugar explorándola de nuevo y después descansando en su lengua que acaricié con la mía. Un ligero gemido escapó de Bella y vibró en mi boca lo que a su vez provocó que yo también me quejara por la sensación exquisita del contacto de nuestras lenguas.

Solo la falta de aire se apoderó de nosotros, apoyé mi frente en la suya y le susurré:

- No sabes cuantas veces soñé con tenerte de nuevo entre mis brazos y besar tus labios. – Bella se tensó un poco.

- No estés buscando algún tipo de sentimiento. Esto es solo mi trabajo. Nada más. – respondió alejándose de mí.

- No buscaba eso. Te estoy pagando para que me complazcas. Sé una buena puta y no digas nada. – dije molesto.

- Me alegra mucho que estás consciente de que, a pesar de la cursilería que dices, éste es mi trabo.

- Ya entiendo. – sonreí. – lo que quieres es que me vaya de una vez y no vuelva por acá. ¿Cierto? Pues déjame decirte algo – me acerqué a paso decidido de nuevo hacia ella que retrocediendo un poco pegó su espalda a la pared. -mientras pueda pagar por ti serás completamente mía. Y en cuanto iniciemos te garantizo que me suplicarás por más.

Bella iba a decir algo pero la puerta se abrió y por reflejo me separé de ella para observar a Paul que nos encontró con la mirada ya que estábamos detrás de la puerta al abrirse. Este chico sin duda estaba comenzando a ganarse mi desprecio total ¿Cómo se le ocurría interrumpirnos? ¿Quién demonios se creía éste para entrar?

- Bella – dijo en tono inquieto. – quería asegurarme que estás bien. - ¿De nuevo con lo de "bien"? pero que mierda era este hombre. Pensé.

- Está bien Paul. Gracias.

- Ella está más que bien. Deja de molestar y lárgate o haré que te despidan por entrometido. – escupí con molestia.

- No es necesario a que llegues a esos extremos. – suplicó Bella con cara pálida ¿eso quería decir que éste hombre es, sin duda, importante para ella?

- Entonces dile a tu amiguito que ya nos deje en paz Bella. Es mejor que se vaya a hacer su trabajo y no esté fisgoneando lo que hacemos, que por eso no le pagan. – Bella me miró arrugando ligeramente el entrecejo y después asintió.

- Paul, todo está bien.

- Bien. – respondió un no muy convencido pelinegro.

Al momento en que Paul estaba cerrando la puerta me apresuré a asegurarme de que el chico se había evaporado del lugar y aún con mi molestia y creciente rencor por sui insistente intromisión y el evidente aprecio que Bella le tenía, no podía dejar escapar el acontecimiento, mejor dicho, la preocupación o necesidad que ese muchacho tenía de saber que Bella se encontraba bien, ni tampoco sabía si esa insistente necesidad era cuando Bella estaba conmigo o cuando estaba con alguien en general. ¿Será que Bella tiene algún problema con alguien o el desdén que tanto el chico como Bella sentían era solo por mí? Miré a Bella que buscaba alguna palabra pero que al no encontrar nada se limitó a mirar al suelo.

- Quiero que estés consciente de que ese tiempo que perdimos por culpa de tu amiguito no cuenta en absoluto en la hora que te pagué.

- De acuerdo. Aunque no me hayas pagado nada todavía.

- Lo haré en cuanto crea que ya no nos interrumpirán más. – volví a su lado en un par de pasos. – Bella ¿Por qué ese chico te pregunta tanto si estás bien? ¿Es que de verdad te pasa algo o solo está celoso?

- ¿Celoso? – repitió y negó con la cabeza – Paul está haciendo su trabajo. Eso es todo.

- ¿Te pasa algo para que sea tan insistente?

- Si pasara algo de igual forma no es tu asunto. Me limitaré a mi trabajo.

- Bien entonces haz tu trabajo.

La tomé de los hombros y le di vuelta, removí sus cabellos para besar con urgencia su cuello y con la otra mano abracé sus caderas apegándolas a mí para poder sentirla completamente desde atrás. Mi lengua comenzó a buscar su propio protagonismo en su cuello y escuché un ligero suspiro de Bella indicándome que le agradaba lo que hacía. Mi lengua viajó hasta el lóbulo de su oreja que decidí atrapar con mis labios mientras comencé mi propio movimiento de caderas para que mi miembro sintiera la plenitud de su trasero, Bella se quejó un poco al sentir como mi miembro comenzaba a despertar. Mi mano viajó hasta sus pechos y comencé a apretarlos sin tener mayor cuidado, la necesitaba y necesitaba tenerla rápido. Bella se arqueaba y me daba todo el acceso que quería de ella, buscando sus labios los ataqué al instante dejando que mi lengua se encontrara con la suya. Separé nuestros labios solo para poder hablar un momento.

- Quiero que te inclines. – decía mientras la inclinaba yo mismo con mi mano. – apoya las manos de la pared. – lo hizo de inmediato.

Con ambas manos tomé sus caderas e inclinando todo mi cuerpo sobre su espalda, comencé de nuevo a besar su hombro mientras dedicaba acariciar su trasero con mi miembro, indicándole con las manos el modo que debía seguir mi baile. Pero ya no podía seguir resistiendo más y dejé que mi mano buscara su propio camino debajo de su minifalda, sentí la diminuta braga que tenía pero ya no deseaba más juegos así que por entre sus bragas metí mi mano y apreté fuerte toda su intimidad logrando que Bella se quejara un poco más fuerte. Seguí deslizando mi mano hasta toparme con su húmedo centro el cual no quise saludar e introduje un dedo y luego casi al instante otro. Bella comenzó a mover sus caderas producto de las sensaciones que le ocasionaba cada vez que mis dedos entraban y salía sus caderas acompañaban ese movimiento haciendo que impactara más sutilmente todo su trasero en mi miembro, me quejé también e introduje un tercer dedo para su deleite. Bella había agachado la cabeza por tanto placer y se quejaba levemente dándome la certeza de que le gustaba.

- Te gusta. – comenté en su hombro, no fue una pregunta fue una completa afirmación.

- Síi…- alargó un poco la "i" al hablar y eso hizo que me esmerara un poco más.

- Es mejor cuando no estás refutando lo que digo.

- Hummm…

- Me está gustando mucho verte así. Dispuesta para mí.

Bella no respondía, sólo lanzaba pequeños y guturales quejidos de placer. Aumenté mis movimientos y sentía como Bella comenzaba apretarse por dentro, seguí con esmero penetrándola con mis dedos y sus quejidos fueron más fuertes, sabía que era cuestión de segundos para que Bella estallara para mí.

- Vamos preciosa… - susurré. – vente para mí.

- No puede ser…. – se quejó ella a su vez – ooooh.

- Déjame escucharte. Deja que pueda sentir tu orgasmo.

- Ohhh…Creo que ya….

- Sí preciosa. Vente para mí. - continué jugando con sus pliegues.

- Ohhh… ¡Por Dios! … - Un poco más y Bella se tensó para dejarse correr. – ¡M-mierdaaa!

Saqué mis dedos que estaban aún húmedos por la experiencia, no quería esperar para saborear un poco así que introduje un dedo y lo saboreé con mi lengua. Exquisito y dulce. No podía esperar menos del sabor de Bella. Mientras volví a saborear otro poco Bella decidió darse vuelta y al verme quedó pasmada pero no dijo nada, con nerviosismo miró a otro lado y pasó una mano por sus cabellos para despejar su hermoso rostro y volvió a verme.

- ¿Sabías que tu sabor es exquisito?- comenté y ella negó con la cabeza. – Deberías probar.

Llevé el único dedo que tenía todavía su esencia a sus labios, dejando el líquido por su labio inferior. Bella aún viendo mi rostro succionó su propio labio y yo aún ansioso introduje mi dedo en su boca el cual ella no dudó en aceptar y sentía como su lengua acariciaba mi dedo. Bella chupaba mi dedo y acercándome a ella reemplacé mi dedo por mi lengua en su boca. Sus manos viajaron hasta mis cabellos y acarició un poco.

- No he terminado contigo.

Tomé su trasero con mis manos y comencé a masajearlo y al mismo tiempo la acercaba a mí y a mi muy hinchada polla que pedía su atención.

- ¿Quieres que te la chupe? – dijo Bella.

- No. Todo a su momento. – deshice su agarre y la miré a los ojos. – Quítate el brassier y las bragas. Sólo quiero ver tus tetas.

Bella obedeció y comenzó a desabrochar su brassier, sus pezones estaban rosados y muy erguidos, las manos me picaban por tocarlos, se inclinó y dejó caer unas bragas negras al piso. No podía ocultar mi evidente entusiasmo, me abalancé sobre ella besando su cuello e inclinándola para llevarme su pezón izquierdo a mi boca para disfrutarla. No iba a perder más tiempo así que la alcé y cargué su peso junto con la pared y dediqué mi atención en besarla.

- Espera… - susurró. No, no quiero esperar. Pensé – Señor…- decía en cada espacio que mis labios dejaban libre. – Debes ponerte un condón. – detuve mis movimientos y le miré fijamente.

- Tienes razón.

- Puedes tomar uno del bol – sugirió acariciando mi rostro.

- No utilizaré ninguno de esos.

- ¿Qué harás entonces? Debes utilizar protección. Son reglas. – dijo más seria.

La dejé con delicadeza en el suelo y rebusqué en mis bolsillos, ahí estaba el dichoso envoltorio plateado y lo alcé para que Bella lo viera. Bajé mi cremallera junto con mis pantalones y dejé libre a mi polla que dolió terriblemente.

- ¡Dios mío! – exclamó la chica y me carcajeé por un momento.

- Sí. La tengo grande.

Rompí el envoltorio y comencé a ponerme ese dichoso plástico. Como odiaba tener que utilizar esas cosas, pero por ahora debía utilizarlo. Como dijo Bella "son reglas" que necesitaba cumplir para poseerla.

- Listo. Ahora te voy hacer mía y créeme, lo vas a disfrutar.

Tomé a Bella por el trasero y la alcé de nuevo, después de un par de besos comencé a introducirme y ella muy gustosa me estaba recibiendo. Me quejaba del placer y a su vez Bella también se tomaba su tiempo en quejarse, fue tan sencillo introducirse en ella que comencé a embestirla rápidamente, no podía seguir esperando, la necesitaba y por fin. ¡Por fin era mía!

- ¡Eres tan deliciosa! – me quejé. - Por dios Bella.

- Uhhh. Eres….- gemía aferrándose a mi cuello. – eres muy grande y estás tan duro.

- Eres mía. ¿Puedes sentir cómo te poseo?- embestí aún más fuerte y rápido. – me perteneces Bella.

Cualquier idea de cómo sería poseer a Bella quedó reducido a nada ya que nada se comparaba con la realidad, tan dulce, suave y al mismo tiempo malditamente exquisita que no podía controlarme. Mi respiración ya se estaba volviendo errática y sentí como Bella cansada del primer orgasmo me envolvía rápidamente por su segundo orgasmo el cual aferrándome de ella comencé a embestir con más ahínco y me sentía muy próximo también.

- ¡Di que eres mía! – exigí.

- Lo soy… - gemía Bella fuerte. – Lo soy.

- Di que me perteneces. – continué exigiendo. - ¡Vamos quiero escucharte decirlo!

- ¡Te pertenezco!- gritó y dejó correrse. – ¡Ohhh Dios!

- ¡Mierda! – después de escuchar esas palabras seguida de su gemido al llegar también me corrí fuerte y me tensé aferrándome a ella. – ¡Mierda! …. Oh Isabella.

- ¿Qué? – inquirió ella entrecortadamente. Mierda, no puede ser. pensé.


Hey!

¿Cómo han estado? Estuve ausente por un largo tiempo y aquí dejo ambos Caps por mi ausencia xD sorry espero no desaparecer de nuevo. Awm muchas gracias a las nuevas personas que me leen y gracias en general por tomarse el tiempo en leerme se los aprecio aunque, ultimamente no estoy atrayendo a más personas no importa escribiré para las que me siguen por ahora xD asi que se los agradezco...

Espero muy ansiosa sus comentarios, de verdad aprecio sus reviews Flexer, teky (muy oportuna gracias) janalez... Yani gracias...

Sin más me despido y hasta la próxima...