Alice pov.

Despierta—escuche una voz dulce—me estas asustando querida.

Abrí los ojos para toparme con el hombre más apuesto que he visto en toda mi vida, el me sostenía es sus brazos con mucho cuidado procurando no hacerme daño.

Concéntrate—me ordeno mi conciencia.

¿Quién eres?—pregunte sin dejar de mirarlo separándome de él.

Que graciosa eres Alice—sonrió pensando que era una broma pero al notar mi expresión supo que hablaba en serio— ¿en serio no te acuerdas de nada?

Lo último que recuerdo es que estaba en un Stripper con… -lo mire sorprendida—de seguro usted debe de ser un Stripper.

De hecho…—trato de hablar pero yo lo interrumpí.

¿Dónde están Rosalie y Bella?—pregunte un poco asustadas.

¿Te refieres a la chica rubia y las castaña que te acompañaban anoche? Las deje en sus casa junto contigo, estaban bastante ebrias—me contesto sonriendo.

Note que a un el seguí desnudo y lo peor de todo es que yo también estaba desnuda, me apresure a tomar mi ropa para vestirme rápidamente, la cabeza me daba vuelta.

¿Segura de que estas bien?—me pregunto tomando su ropa que se encontraba en el suelo.

Estoy perfectamente—le respondí sin verlo a la cara.

Bonito sujetador—me comento levantando del suelo mi sujetador negro con encajes.

Debes irte—le quite mi sujetador guiándolo hasta la puerta—fue un gusto conocerte.

Le cerré la puerta a la cara sin decir nada mas, tome mi celular marcándoles a las chicas pero ninguna contestaba, tome asiento en el gran sofá de mi sala tratando de recordar pero nada venia a mí. Mi celular empezó a sonar, era una llamada de mi padre.

Alice ¿estás bien?—me pregunto mi padre preocupado—estuve marcándote varias veces pero no contestaste.

Lo siento padre—trate de que mi voz sonara lo más tranquila posible pero me costaría demasiado esfuerzo—apenas acabo de levantarme.

El motivo de mi llamada también es para que vengas a cenar con nosotros—me informo mi padre—vendrá a cenar un amigo mio con toda su familia y queremos que estas aquí con nosotros.

Está bien padre—me pase una de mis manos a mis cabellos— ¿a qué hora ser la cena?

A las 8:00 p.m—me respondió mi padre—te estaremos esperando mi princesa.

Allí estaré padre, cuídate mucho nos vemos—colgué soltando un suspiro.

No podía sacarme de la cabeza aquel apuesto hombre, cuando llego la noche me prepare para ir a casa, me mire una vez más al espejo para verificar si era yo en realidad.

Al llegar a casa me encontré con el mismo hombre de aquella mañana.

Hija te presento a Edward Anthony Masen, hijo de Elisa y Jackson Masen—nos presento mi madre acercándome a el.

Mucho gusto—Edward beso mi mejilla—es bueno verte.

Esto no podía sucederme a mí, ¿Qué había hecho mal para merecer esto?