Disfruten el Cap (:


12

No puedo negar que volver a ver a Isabella había significado algo positivo en mí, y sin embargo no entendía por qué solo la mención de su nombre, su verdadero nombre, me hacia sonreír como un idiota y dejar esa sonrisa en mi rostro por mucho tiempo. Los días me parecían diferentes y estaba seguro que nada en sí había cambiado, pero el sol brillaba más y las personas no eran tan irritantes como siempre.

Hoy era el día en que Emmett regresaba de su viaje, un mes fuera y parecía una eternidad sin su espontanea sonrisa junto a su falta de sentido común. De alguna manera me sentía complacido por ver su gigante presencia por mis alrededores. Demonios. No sé qué mierda estaba pasando conmigo últimamente.

Decidí que lo mejor sería buscar a Emmett en el aeropuerto, pues estaba en mi despacho sin hacer absolutamente nada que no fuera pensar en Isabella y ya esas tonterías me estaban cabreando. Tomando mis cosas, salí de mi edificio y me encaminé junto a Sam a buscar al molesto de mi amigo.

Hubiera sido sencillo llegar hasta el aeropuerto en una hora cuando mucho, pero no hay nada como el terrible tráfico de NY. Toda la aburrida espera durante el montón de autos estancados no había resultado de mucha ayuda para mi alocada mente y mis paranoicos sentidos, ya que me la pasé todo el camino viendo por la ventanilla del auto en espera de ver a un diminuto cuerpo. No, debía llamar el hecho por su nombre. Estaba esperando en ver a Isabella de nuevo.

Pronto llegamos al dichoso aeropuerto, retrasados, pero a tiempo para ver a Emmett en las afueras de la estructura a punto de pedir un taxi. Se veía bastante cabreado en espera del taxi, sus ropas estaban completamente arrugadas y el enorme equipaje daba la impresión de que fuese a estallar en cualquier momento.

- Emmett. – le llamé bajando del auto y Sam se apresuraba a salir también.

- ¿Cullen? – respondió sorprendido. - ¡Joder, esto sí que es un milagro! – el rostro se le iluminó y caminó hacia nuestra dirección, mientras se burlaba de las personas que también hacían espera para el taxi.

- ¿Puedes no ser tan… tú? - tuve que recriminar ante su comportamiento.

- ¿Y qué importa? Ya no tengo que estar en fila ¡Porque me vino a buscar mi mejor amigo! – lo último lo dijo tan fuerte que tuve que desear que la tierra me tragara y rodar los ojos, hecho que no debí hacer ya que el grandulón rodeó mi cuerpo y me alzó. Un acto de "abrazo del oso" tontería que a Emmett le encantaba decir y lo que es peor, hacer.

- ¡Mierda bájame inmediatamente! – en cuanto estuve en el piso logré respirar. – En serio ¿puedes dejar de comportarte así?

- ¿Qué caso tiene si lo hago? Tiene que haber un poco de Emmett en esta vida.

- ¿Había creído que me hacían falta las tonterías del grandulón? Ya estaba cuestionándolo honestamente. Como también cuestionaba mi cordura ahora que estaba frente a él viéndolo reír y burlarse de las personas por no tener que hacer fila. ¿En qué demonios estaba pensando para venir a buscarlo?

- En serio Cullen – continuó ya cuando nos adentramos al auto en dirección a su departamento. – es raro que hayas ido por mí al aeropuerto.

- Créeme que estaba cuestionando lo mismo.

- Sólo puede haber dos explicaciones razonables para esto: O estoy en un mundo paralelo – comenzó a contar con sus dedos. – o es que unos aliens han experimentado con tu cerebro. – quedó pensativo mientras yo ponía los ojos en blanco ante sus tonterías. – creo que un meteorito impactará en la tierra. ¡Es que Dios! ¿Edward Cullen en un aeropuerto?

- Estoy comenzando a preocuparme por lo que consideras "razonable."

- De acuerdo, entonces admite que me echaste de menos.

- Te extrañaría lo mismo que a un dolor de muelas, amigo. – no pude evitar sonreír y el grandote arrugó el entrecejo.

- Definitivamente algo pasa. ¿Quebraste Cullen's Corporation?

- No seas absurdo. Mi imperio está en sus mejores años.

- Ahora si suenas como tú.

Definitivamente no sé en lo que pensaba cuando decidí ir a buscar al grandulón, pero no importaba ya que estaba hecho y ahora sólo me quedaba estar sentando, atrapado en un tráfico y lo que es peor, estar atrapado en un lugar tan reducido con el grandote que abarcaba todo el espacio en el auto que íbamos. Pero sin remedio y agradeciendo que no sufría de claustrofobia, tuve que escuchar a Emmett hablando de su interesante viaje a Francia. Me daba innecesariamente cada detalle sobre su aventura con millones de chicas francesas y, sin duda, lo bien que se la pasó.

- Entonces llevé a la chica a la torre Eiffel y no tienes idea de lo mucho que nos divertimos allá arriba. Te sorprendería lo que un poco de vértigo y romanticismo le hacen a una mujer. ¡Vaya que si me demostró que se puede gozar estando en la cima!

- ¡Emmett! – interrumpí antes que comenzara a explicar otro encuentro innecesariamente detallado.- no me interesa saber todo lo que pasó "en la cima."

- No sabes los consejos que te pierdes. – se rió fuertemente. – Pero es en serio amigo, tienes que visitar parís, la ciudad de amor – fingió un acento francés que le quedó de chiste.

- ¿Amor dices?

- Por supuesto Ed. Bueno creo que es así como le dicen. – quedé en silencio asimilando lo que decía - ¿sí sabes lo que es el amor, no Eddy? – preguntó al ver mi desconcierto.

- No creo en esas tonterías.

- Bueno Eddy, es lo que a las mujeres les gustan. Te daré un par de libros para que leas como se supone que es el amor. ¿Quieres algo clásico como Romeo y Julieta?

- Esos clásicos me aburren. No entiendo a ninguno de los dos.

- Bien, entonces Orgullo y Prejuicio. Es otro clásico del Amor. – repitió el fingido acento francés.

- Creo sinceramente que Darcy estaba loco.

- Entonces leerás Twilight es muy popular hoy día.

- ¿Twi- qué? – pregunté.

- Twilight habla del Amor.

- ¿Esa no es del Vampiro enamorado? – rasqué un poco mi barbilla al considerar la idea. – No he leído nada de eso. Pero quizás lo haga.

Todo el rato que Emmett estuvo hablando se pasó tan rápido que, para mi gusto, ya estábamos frente a su departamento y Sam le ayudaba a bajar su inmenso equipaje. Acompañé a Emmett por otros minutos ya que por fin estaba tocando algunas cosas que eran referentes al propósito de su viaje. Trabajo. Cosa que me alegraba no había olvidado hacer tras montones de aventuras con toda chica que se le pasara por el frente. Pero en cuanto tocamos la entrada de recepción, su tema cambió drásticamente.

- ¡Casi llego hogar, dulce holgar! – dijo tan fuerte como le fue posible.

- Debes decirlo cuando estés dentro de tu departamento.

- Solo le estoy avisando que estoy en la entrada. – no quería agobiar tanto a Emmett, después de todo los asuntos de trabajos deberían hablarse en el trabajo.

- Bien McCarty, espero que no estés tan cansado.

- ¿Tienes algo en mente?

- Vendré por ti más tarde. Cumpliré lo que te había prometido antes y disfrutarás la noche. De vuelta en NY amigo.

- ¿Te refieres a que me presentarás a Chica paraíso?

- Esta noche. Ponte algo decente y compórtate de la misma manera.

Me dirigí a la salida con la sonrisa en el rostro, se lo debía a mi amigo pero también era una perfecta excusa para ver a Isabella de nuevo. "Definitivamente creo que el fin del mundo está cerca Cullen." Gritó Emmett a mis espaldas, posiblemente era el fin del mundo y estaba dispuesto a pasar los pocos minutos que quedaban junto a las atenciones de Bella, mi paraíso.

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En esos momentos me importaba poco quebrantar mis propias reglas y salir entre semana. Un régimen que me había sido impuesto por mi padre para demostrar lo responsable que era y yo, como todo pequeño, se esmeraba en cumplir para obtener la aprobación de su padre. Nunca había faltado a esa regla impuesta y autoimpuesta, hasta esa noche en donde me bañé cuidadosamente y tomaba mi tiempo en despejar mi ansiosa mente; definitivamente el agua caliente ayudaba a relajar cada músculo de mi cuerpo y ocupaba mis sentidos en disfrutar y despejar cualquier angustia, porque sin duda esperaba que esa noche mis propias aspiraciones de volver a tener a Isabella entre mis brazos se harían realidad.

Me encontraba en una encrucijada de puras emociones que se aglomeraban por todo mi ser y me impedían tranquilizarme una vez fuera de la tina de baño. Ahora ese mismo encuentro de emociones me obligaban a desertar cada elección de ropa que tomaba ¡que estupidez! me estaba comportando como un idiota, sólo necesitaba una estúpida prenda para salir y estar lo antes posible camino al club en donde Bella no tendría más remedio que prestarme un poco de sus atenciones. Una vez decido que me pondría lo primero que tuviese a la mano: nada más que un sencillo jeans negro y una camisa blanca. No estaba dispuesto a perder más el tiempo en esas tonterías. Busqué las llaves de mi auto, una chaqueta y me dirigí a la salida.

Mientras iba conduciendo por las calles de NY, en dirección al departamento de Emmett, no pude más que escuchar música durante el recorrido. Una canción bastante conocida por mí comenzaba a salir por el estéreo inundando con su melodía mis oídos. Una clara definición a los sentimientos que embriagaban mis sentidos y que solo Already Over by Red podían exponer tan fuertemente. Dejé que la canción continuara profesando mis lamentos, en cuanto terminó ya me encontraba aparcando el auto frente al edificio de Emmett y veía al chico con una enorme sonrisa en el rostro. Esperé a que se sentara a mi lado y nos encaminé hacía aquel lugar tan deseado.

- ¡Estoy ansioso! – fueron las primeras palabras de Emmett.

- ¿Te comportarás decentemente?

- Por favor Ed, yo siempre he sido un caballero con las damas. – movió sus cejas sugerentes haciendo que frunciera el ceño.

- Emmett, sabes muy bien que la chica es sólo mía.

- Si, si. – continuó colocando los ojos en blanco.

Una vez cerca, dejamos el auto aparcado y caminamos el resto del camino con dirección al Fantasy Club. Había, y como era de esperarse, montones de hombres gritando y haciendo todo tipo de obscenidades con las chicas y el grandulón se emocionó tanto como a un niño que le llevan al parque. Emmett decía algo, estaba seguro porque oía su molesta voz cerca de mí pero toda mi concentración se basaba en encontrar a Isabella; miraba hacía las mesas más apartadas en donde chicas hacían sus bailes, otras estaban prácticamente teniendo sexo con los hombres en las mesas, pero ningún rastro de Isabella. "Voy a buscarnos un par de chicas" estaba seguro de que eso fue lo que dijo el grandote antes de irse.

Caminé hacia la barra con la buena suerte de que se encontraba allí la misma chica que me había servido la primera vez. Mi propósito era evidente, iba a preguntarle sobre Bella y dejar que Emm hiciera lo que mejor le viniera en gana.

- ¡Vaya guapo, tenía tiempo que no te veía por aquí! – dijo la chica en cuanto me vio.

- ¿Has visto a Bella? – pregunté saltándome el saludo.

- Sí. – respondió la chica y se tuvo que dar la vuelta para servir otra cerveza a los hombres ya ebrios que empezaban a ponerse histéricos. – Debe estar por ahí. Hoy no le toca… - se detuvo un momento mientras tomaba el dinero de un hombre por sus bebidas. – hoy no le toca ningún fans.

- ¿No tienes idea de dónde pueda estar? – la chica se quedó detenida viéndome por unos segundos.

- No me digas que te has vuelto otro fans de ella. ¿Es así?

Sonreí abiertamente frente a la castaña y le miré fijamente, su busto prominente era muy tentador y estaba muy atractiva esa noche. Pero no dejé que ninguno de sus atributos me hiciera perder mi concentración.

- Estoy disponible para cualquier otra proposición. – continué apoyando mis manos en la barra.

- ¡Por supuesto! – dijo la chica. – Pero hoy me toca cuidar la barra toda la noche. – hizo una expresión de decepción.

- Entonces no tengo más remedio que pedir dos cervezas.

- ¿Dos?

- Dos. – hice la señal con mis dedos, intentando que de ese modo la chica pudiera comprender que quería dos estúpidas cervezas.

- De acuerdo. – aún con confusión la chica se dio vuelta para servir las cervezas.

Me sentía extraño, tal parecía que nada era como siempre había sido para mí ese día. Me sentía mucho más dispuesto y tolerable y aunque estaba tan ansioso por ver a Isabella quise tomar un tiempo en jugar con la chica que tenía enfrente. Tomé asiento observando con deseo su cuerpo, de verdad me parecía atractiva esa noche y ni siquiera recordaba su nombre. En fin.

- Aquí están. – dijo la chica colocando ambas botellas frente a mí.

- Muy bien. Una es para mí – tomé la que me correspondía – y ésta es para ti.- continué en señalar la otra botella.

- Oh. – se sonrojó en cuanto le guiñé un ojo al ver su expresión. – Gracias, pero… no podemos tomar en el trabajo.

- Estoy bastante seguro que una no te haría mal.

- Bueno gracias. – río y bebió un poco del espumeante liquido, acto que imité también sin apartar mis ojos de su rostro y de sus pechos.

- ¿Cómo me has dicho que te llamas? – inquirí mientras ella de nuevo se ponía manos a la obra en su trabajo.

- Jess. No recuerdo que me hayas dicho tu nombre. – reí.

- No, no te había dicho mi nombre. – sorbí un poco y Jess quedó esperando una respuesta. – Tampoco creo que sea necesario que te lo diga.

- Como prefieras, cariño. – la chica continuó riendo y jugaba con un mechón de sus cabellos.

El rato pasó entre risillas tontas y coqueteo absurdo con Jess. Detrás de ella vi como un chico de piel morena y cabellos negros entraba a la barra y se le acercaba a la chica tetona para reprenderla ya que había descuidado su puesto de trabajo. Jess se disculpó y se fue para continuar en su trabajo. Quedé observando al chico que me dedicó su mejor mirada asesina y solo sonreí ante su recuerdo.

- Si sólo vas a estar tomando, vete a otro Bar y no distraigas a nuestros empleados. – rugió el chico.

- Vaya Paul, deberías relajarte un poco.

- No hagas que te saque a patadas de este lugar. – amenazó señalándome con un dedo.

- Por favor, no hay ningún motivo por el cual debas sacarme. – incliné un poco mi postura desafiando al chico.

- No te tengo miedo. Y ni se te ocurra acercarte a Bella de nuevo ¿Me has entendido? – una fuerte ola de cólera subió por todo mi cuerpo. ¿Pero qué coño se creía?

- No me digas. ¿Qué harás tú para impedirlo? – me puse de pie retándolo un poco más.

- Te partiré la cara.

- Eso suena muy bien. Pero ahora ¿Por qué no vas a joder la paciencia de alguien más? O mejor, ve a interrumpir una sesión privada ya que te encanta meter tus narices en donde no te llaman ¿eh? Empleadito.

- ¡Te partiré el culo! – dijo con furia y de la misma manera se iba a abalanzar sobre mí tomando mi camisa en un puño, pero Jess le detuvo.

- Paul, Paul. – continuó la chica para calmarlo. – es mejor que te vayas. No querrás tener problemas con Marcus.

Respirando hondo el chico me soltó y salió del lugar, acomodé mi prenda y aún con cara seria miré a Jess que se quedaba viendo al chico que salía.

- Paul no se comporta así. ¿Le has hecho algo? – preguntó.

- Además del evidente desdén que siente por mí. No. – miré en dirección al chico que se había ido, pero logré ver a Emmett que se acercaba.

- Dame otra botella. – Jess asintió y se dispuso a servirme de nuevo.

Emmett venía hacia la barra, pero estaba acompañado por una rubia de estatura alta, con unos grandes ojos color verde y delineada bien en su cuerpo. Muy atractiva, justo del tipo que le encantaba a mi amigo. Jess tendió la cerveza y la acomodé para esperar a Emmett y a su rubia, pero en seguida noté a un diminuto cuerpo que le seguía, era tan pequeño que con la estatura y el sobrenatural cuerpo del grandote no la había podido distinguir. Isabella susurré.

- ¡Por fin te encuentro! – sonrió el grandulón dejando caer la mano en la cintura de Bella para que no se quedara atrás. La chica en cuanto me vio dio una expresión de asombro.

- Aquí he estado. – tendí la cerveza a mi amigo y miré a Bella directamente.

- Como lo prometí. Un par de hermosas chicas para los dos. – sonrió mostrando a las chicas.

- Que conveniente. – tomé la mano de Isabella y la atraje hacia mí. Ella me veía con cara de pocos amigos pero no decía nada.

- No, no. Para el trote Ed. – miré confundido a Emmett. – ésta es mía.

- ¿Qué dices? – dije enojado. – Si a ti te encantan las rubias. – señalé a la rubia que estaba cerca de él.

- Sí pero yo quiero a ésta.

- Vaya. Qué problema amigo porque, te dije claramente, que no me gusta compartir lo que es mío.

- No me digas que. – tomé a Bella de nuevo y la atraje hacia mí y di vuelta para que Emmett pudiera apreciarla. Rodeé su cintura con mis brazos y absorbí el olor de sus cabellos, acto que ella reaccionó tensándose. – Chica Paraíso. – dijo por fin. - ¡Pero no es justo! Yo la quería. – Emm estaba a punto de armar un berrinche y le miré fijamente.

Tonterías era lo que salía de Emm y Bella tampoco disminuyó su tensión por mi agarre, demonios, estaba comenzando a perder la paciencia por eso. Respiré hondo un par de veces y me senté de nuevo atrayendo a la chica conmigo y observé las estupideces de Emmett.

- ¡Ya basta Emmett! – le corté. – te dije claramente que te comportaras.

- Pero no es justo Cullen. Yo la quería.

- ¡De acuerdo! – exploté sorprendiendo a ambos, que me miraron con evidente perplejidad. – Pero estaré presente ¿Me has entendido? – el chico sólo asintió. – Tal parece que te puedes ir. – miré a la rubia que seguía atónita por el hecho.

- ¿Qué me van a compartir? – dijo Bella deshaciendo mi agarre. - ¿Estás loco? Ya te había dicho que me dejaras en paz.

- Emmett termina de beber.

- ¿Si quiera me estas escuchando? ¡Por el amor de Dios ya déjame en paz! – estalló Bella.

- ¿De qué te preocupas? Estarás con él. – dije señalando a el grandote que pronto terminó de beber.

- ¿¡Y tú crees que soy un juguete!? ¡Vete a la mierda!

- Te pagaré por ambos – dije rápido atraiéndola de nuevo.

Isabella quedó pensativa unos segundos, debatiendo si aceptar o no la oferta. Esperé pacientemente mientras veía a Emm que no apartaba sus ojos de nosotros, extrañamente estaba serio y sus lloriqueos no se hacían notar, ni decía nada en general. Tuve que centrar mi preocupación en la respuesta de Bella y preocuparme por la repentina sequedad de Emmett luego. Otro par de segundos y Bella miró mi rostro asintiendo.

No estaba seguro por qué ella seguía aceptando por encima de no querer estar conmigo, pero supuse que necesitaba dinero ya que mi compañía era lo último que ella quería. Subimos por las escaleras, Bella abrió una pequeña habitación y nos hizo pasar; primero yo y después Emm que no decía nada. La habitación era diferente a nuestro recurrente cuarto, ya que éste tenía una cama sin colcha y había más ventanas que dejaban ver la fría noche que se encontraba en el exterior, pero el mismo diseño permanecía: paredes que daban la impresión de que en cualquier momento se vendrían abajo, un reproductor de música y el bol con sobrecitos plateados que le llenaba hasta la mitad.

- ¿Y bien? ¿Qué puedo hacer por ti?– dijo Bella con una sonrisa mirando a Emm que me miró a mí.

Di un pequeño asentimiento a Emmett para que continuara. Bella me estaba dando la espalda completamente, no quería ni verme pero yo sí que la veía a ella. Estaba exquisitamente vestida con una pequeña blusa blanca que cubría exclusivamente sus pechos dejando ver el jugoso camino de su espalda hasta llegar a su falda muy diminuta color rojo intenso y unas medias blancas que cubrían un poco más arriba de sus rodillas, sus cabellos castaños estaban sueltos cayendo en ondas en las puntas, exquisita. Desde mi posición podía apreciar espectacularmente todo su cuerpo y sentía como mi miembro comenzaba a despertar poco a poco. Parecía mucho al atuendo de caperucita y la sola idea me agradó, pues bien yo podría convertirme en un lobo feroz y hambriento.

- Emmett. – atraje la atención del chico ya que Bella ni me miró y eso me hacía enojar. – No puedes besarle en los labios. – fue mi sentencia y Emm hizo un puchero pero no dijo nada más.

Bella se acercó a Emmett y comenzó a pasar sus manos por su pecho haciendo que el grandulón hiciera muecas de deseo, un deseo que aunque me molestaba debía permitir. La castaña no dudó en recorrer el cuerpo de mi amigo con su mano, dio una pequeña vuelta alrededor y en ningún momento despegó sus ojos del chico, así como él no despegó sus ojos de mí. Hice otro asentimiento a Emmett para que disfrutara un poco y sólo en ese instante se dedicó a acercarse a Bella y besar sus hombros. La chica se perdía entre el cuerpo de Emm pero estaba muy consciente de que restregaba su cuerpo en el cuerpo de mi amigo, acto que llevaba al chico a la locura por el deseo.

Emmett se limitaba en sus acciones, dejaba que Bella hiciera con él lo que mejor se le antojase pero en ningún momento el grandulón hacia ademán de querer iniciar algo. No entendía si era por mi presencia, no entendía la actitud sumisa que seguía mostrando mi amigo, pero de algo estaba seguro: Isabella estaba haciendo todo lo posible para que Emm le besase en los labios y de esa manera desobedecerme.

- Te diré que hacer. – dije con voz cortante al chico. – manejaré el placer que le das a Bella. Pero sé un buen chico Emm y disfruta también, ya te dije que la compartiría contigo, sólo por esta vez. – quise dejar en claro.

- Es un poco incomodo Edward.

- No le hagas caso – dijo Bella – él no existe. Aquí sólo estamos tú – continuó deslizando su mano por el pecho del chico y pegaba sus caderas a las de él. – y yo. – Emmett miró mi rostro de nuevo en busca de una respuesta.

- Deja que tus manos exploren su cuerpo. Puedes tocarla en donde quieras.

Me quité la chaqueta y la dejé encima de la cama, si Isabella quería pretender que no existía pues estaba dispuesto a darle mucho trabajo que hacer. Me acerqué a ella por la parte de atrás, sólo lo suficientemente cerca para que sintiera mi presencia y, aunque su cuerpo se tensó de nuevo, no se volteó a mirarme. Emmett por el contrario estaba muy concentrado en posar sus manos sobre el diminuto cuerpo de la chica mientras se inclinaba a besar su cuello; pude apreciar el ligero gemido de Bella al sentir cómo el chico succionaba un poco de su piel y ella apegó su mejilla cerca de su rostro para besarlo, acto que Emm iba hacer y eso no lo podía permitir.

- Toca sus nalgas. – en cuanto escuchó mi voz alejó su rostro que estaba muy cerca del de ella. – masajéalas.

Emmett llevó sus manos y apretó fuertemente las nalgas de Bella, lo que hizo que la castaña emitiera un quejido un poco más audible y haciendo que deleitara mis oídos. Emm estaba acoplando su cuerpo al de la chica haciendo que ésta se inclinara lo necesario para dejar que el chico besara por encima de sus pechos, luego Bella deslizó su mano y tocó la polla de mi amigo que gruñó en su oído.

- Quita su blusa y succiona sus pezones. – ordené.

En unos segundos Bella estaba completamente inclinada sin su blusa y Emm estaba más que entretenido dándole placer, succionaba fuerte ya que yo mismo oía el hambre que tenía el chico. Estaba viviendo un mal momento en donde mi propio miembro comenzaba a despertar por los quejidos de placer de Bella y no podía hacer nada por saciarme de ella. Intenté implementar todo mi auto control, pero me dolía así que dejé que Emmett se las arreglara por un momento mientras acariciaba mi polla por encima del pantalón, observando y vigilando cada movimiento que el grandulón hacia.

El chico se restregaba contra Bella y ahora lamía un poco de su quijada, evitando rosar cerca de sus labios, pude sonreír ya que permanecía fiel a mi petición. Bella se notaba más ansiosa y metía sus manos por entre la camisa del chico sintiendo un poco de su piel, pero en cuanto subía la camisa Emm se volvió a verme.

- Deja que ella haga lo que quiera.

Me acerqué un poco más y Bella le quitó la camisa a Emmett y besaba su pecho, el acto me estaba más que excitando y deseaba saciarme pronto. Distinguía como ella estaba disfrutando y eso me complacía, al igual que me complacía ver la cara de goce que el chico tenía y que no volvería a tener por parte de Isabella. Un acto nuevo me tomó por sorpresa mandando al diablo toda mi cordura, Emmett sujetó tan fuerte las nalgas de Bella que alzó la diminuta falda que tenía y me dejó ver toda la porción de piel que existía en esa área. Mientras Emm restregaba a Bella en su polla me acerqué a ella por detrás y rocé con mis labios su oreja, logrando captar la atención de una excitada mujer que respondió con un fuerte gemido, el chico por el contrario estaba muy concentrado en otra cosa.

Llevé el torso de Bella al mío y besé su hombro derecho mientras Emmett hacía lo mismo con el otro hombro, pude sentir como el chico estaba comenzando a tomar iniciativa y deslizaba su mano por las caderas de Bella y bajaba acariciando toda la zona, por el contrario yo me dediqué a apreciar la humedad que tenía la chica; mis manos estaban en su intimidad acariciando por encima de la tela haciendo que su delicioso trasero se apegara a mi polla. Todas estas sensaciones estaban colmando a Bella de puro placer y gimió aún más fuerte.

- Emmett agáchate y quítale las medias.

Inmediatamente el chico se agachó y desabrochó una sandalia para continuar con la otra y empezar a deslizar las medias muy lentamente.

- Quita sus bragas. – Bella se recostó de mí para apoyarse mientras sus bragas comenzaban a descender. – Puedes lamer su coño. Quiero oírla gemir.

Alcé una pierna de ella y la coloqué en el hombro del chico. Mis manos subieron hasta sus pechos y apreté fuerte esa zona, en cuanto Bella comenzó a gemir supe que el grandulón había comenzado a hacer su trabajo. Isabella se arqueaba mucho más y verla morderse el labio me encantaba, me encantaba ver todas esas expresiones que hacía mientras disfrutaba. Tomé su rostro y lo dirigí hacia el mío, la besé con hambre, devorando su boca mientras pellizcaba con mi otra mano sus pezones que estaban duros de tanto placer. Dejé que respirara un poco y me concentré en pasar mi lengua por el laberinto que tenía en su oreja, al tiempo que atraje sus caderas para poder restregarme y calmar un poco el dolor que se había intensificado.

Podía notar que ella estaba próxima así que le avisé a mi amigo que se detuviera. Emm se puso de pie con una expresión bastante intensa, quería más de Bella y ella se lo daría.

- Con condón Emmett.

No había abandonado esa zona, Bella continuaba recibiendo placer por mis dedos que masajeaban todo su coño y extendía su humedad, muy despacio para que la chica no alcanzara el climax antes de que se lo permitiera. Ya para estas alturas a ella no le importaba en absoluto que era yo quien la estaba tocando y Emmett se terminaba de poner el condón. Dirigí a Bella a la cama muy lentamente y el chico nos seguía, Emmett se acostó primero en ella y después dejé que Bella le acompañase.

- Emmett penétrale el coño por detrás.

Bella estaba muy quejosa y se dejó hacer, el chico tomando sus caderas la posicionó de frente a él y se introdujo en ella lentamente. Dejándome ver toda su expresión de placer. No podía perderme este show en primera fila, así que permanecí frente a Bella mientras veía como ella se sujetaba de las piernas de Emmett para poder cabalgarlo mejor. Los quejidos de Isabella me agobiaban y mi polla ya no podía más así que bajé la cremallera del pantalón y acaricié para opacar el dolor que sentía.

En algún momento los gemidos de Bella se hicieron más fuertes y se mezclaban con los gruñidos de Emmett, yo necesitaba de ella también. Observé su rostro y ella aún cabalgando a Emmett me miró a los ojos y después desvió su mirada a mi polla mordiendo su labio inferior ligeramente. Todo ese acto hizo que doliera aún más mi miembro y saqué yo mismo un condón.

- Emmett – mi voz salió ronca por la anticipación. – Te daré la oportunidad de… De disfrutar de su culo. Así que hazlo.

El chico comenzaba a lanzar maldiciones y salió de Bella para adentrarse en su culo, seguía siendo testigo de todas las expresiones de Isabella quién también lanzaba quejosas maldiciones y disfrutaba de Emmett, quien atrajo el cuerpo de Bella y dejó que la espalda de la chica reposara en su pecho, dándome una vista fenomenal de todo el acto. Ya con el condón puesto, me acerqué lentamente y podía ver el deseo en los ojos de la chica, sonreí ante el acto pero jamás esperé a que ella estuviese dispuesta a aceptarme. Subió una mano y con dificultad estiró la otra dándome la bienvenida a su cuerpo.

Me incliné sobre ella ya lujurioso y besé sus labios mientras me acomodaba para penetrarla, Isabella llevó sus manos hasta mis cabellos y correspondió a duras penas mi beso ya que Emm estaba demasiado ansioso, me adentré en ella rápido y su gemido no tardó en aparecer. Comencé a poseerla entrando y saliendo fuertemente mientras Emmett hacía lo mismo, tengo que admitir que Bella tuvo que establecer un ritmo entre ambos para que pudiésemos disfrutar mejor.

Sentía como Bella no podía más pero Emmett llegó primero clavando sus uñas en las caderas de Bella quien profirió un fuerte quejido mientras el chico descargaba en ella. Aferré mi agarre al de ella y di estocadas tan fuertes como me fue posible, se sentía tan putamente bien y estaba disfrutando tanto que sin darme cuenta logré que Bella llegara a su climax aumentando su agarre en mí, produciéndome una sensación tan exquisita que pude llegar a mi propio orgasmo, proferí una fuerte maldición pero mi instinto me llevó hacia el hombro de Bella el cual mordí muy fuerte mientras que dejaba descargar en ella.

La respiración se volvió errática y el aliento de Isabella pegaba contra mi hombro, una pesada respiración abarcaba sus sentidos. Me separé de ella tirando del puto condón y después la tomé en brazos, sacándola de Emmett quien estaba agotado por la intensa sesión. Sostuve el peso de Bella por unos instantes mientras el chico se ponía de pie. Dejé que su agotado cuerpo descansara en la cama por unos instantes.

- Me quedaré con ella un rato más. – le dije a Emm. – Una hora más estará bien. Te llamaré en cuanto termine.

- Muy bien Cullen. Estaré jugando por ahí. – sonrió. – Quizás llame a la rubia, es hermosa y me dio pena como la trataste.

- Entonces anda a redimirte, pero te advierto que no volverás a tocar a Bella.

- Lo sé, lo sé. – poniendo los ojos en blanco terminó de colocarse su camisa y se fue.

Miré hacia donde estaba ella encima de la cama, semidesnuda porque lo único que no quitamos de ella fue esa falda tentadora. Me acerqué tomando la chaqueta y dejé caer mi peso a su lado, Bella estaba dormida. Cuidadosamente aparté un par de mechones que estaban en su hermoso rostro, parecía un precioso ángel con esa respiración profunda y estando acurrucada por el frío que se sentía en la habitación. Tomé la chaqueta y cubrí su desnudo torso, reparando en su hombro el cual había mordido para marcarla como mía, ahora ese hombro estaba muy rojo acaricié por un instante y deposité un ligero beso en él, con mucho cuidado para no despertar a mi Bella durmiente y terminé cubriendo su cuerpo. Logré que descansara su cabeza en mi brazo y me dediqué a observarla dormir, todo un precioso ángel y era mía sólo mía me repetía. Aunque había dicho una hora, iba a dejar que ella descansara todo lo que quisiese y yo me quedaría a vigilar sus sueños, después de todo debía estar agotada.

- Dulces sueños Isabella – susurré su nombre y deposité un tierno beso en su frente.


Hey!

Creo que me he inspirado un poco xD aaawm... gracias gracias por leerme, recomendarme y bienvenidos a las personas nuevas xD me encantan sus comentarios y apropósito de la canción, podrán escucharla en Youtube y entenderán un poco que pasa por los pensamientos de Edward quieren un especial de Bella?

Sin más me despido y nos leemos pronto xD Bye bye!