Navidad 2013

Capítulo 2

Yaten.

Los primeros días de diciembre han estado colmados de trabajo, hemos tenido toques en la mayoría de los días en diferentes eventos y fiestas de trabajo de las empresas. No me quejo del trabajo, pero estoy cansado. Encima el viernes pasado discutimos con Seiya porque él no quiso que aceptáramos para dar un concierto el día de Navidad. Taiki ni yo teníamos problemas con aceptar pero el argumentó querer pasar esa fecha tan especial con Serena, su esposa, y la bebé que viene en camino.

Sé que la mayoría de las veces no expreso mis sentimientos, la llegada de ese bebé, mi primera sobrina me tiene muy ansioso y emocionado, ya quiero conocer a mi sobrinita.

Recién aparco el coche en mi edificio, subo por el elevador, las puertas se abren y me dirijo a mi apartamento, abro mis puertas y encuentro un apartamento vacío y en penumbras. He de admitirlo que envidio grandemente a Seiya que cuando llega a casa Serena está ansiosa esperándolo. Aunque el que este solo es únicamente mi culpa. Hace exactamente un mes, Minako y yo discutimos, ahora mismo ya ni recuerdo por que discutimos. Pero para mí fue una discusión como tantas otras veces. Y como tantas otras veces esperé que fuera ella la que buscará la solución al problema, que diera el primer paso, porque yo siempre cedería.

Pero esta vez no fue así. Ella no hizo nada. Y mi orgullo herido pudo más que mi amor por ella. Así que sin más, decidimos alejarnos. Aunque disimuladamente trato de entérame cómo esta ella y qué estará haciendo. Soy un testarudo lo sé. Pero ahora no sé qué hacer o decirle para acercarme a ella.

Tomo el teléfono para pedir una pizza. En treinta minutos llegará. Así que como tengo tiempo decido ducharme, me pongo mi pijamas de pantalón largo, y me siento en la sala a ver televisión.

Tocan el timbre y tomo mi cartera para pagar el pedido. Cuando abro la puerta me llevo una sorpresa al ver en mi puerta una invasión de mujeres. Que entran sin pedir permiso y por las cuales me dejo arrastrar hasta el sillón donde estaba sentado. Eran Rei, Ami, Lita y Serena.

-Haber Yaten Kou. Esto es una intervención. —dijo Rei parada frente a mí con los brazos cruzados sobre su pecho. La miré extrañado.

-Así es. —afirmó Lita que había tomado asiento en los sofás frente a mí, al igual que Ami y Serena. —No nos mires como si estuviéramos loca.

Quise decir algo pero Serena me ganó la palabra. –Queremos saber ¿Qué harás para volver con Mina?

-¿Ella las envió?—pregunté serio, pero con un rayo de esperanza en mi interior de que ella quisiera volver conmigo.

-No nos respondas con otra pregunta Yaten. Y no. Ella no nos envió. —me contestó Serena. En mi cara debió dibujarse el signo de interrogación ya que Ami habló para afirmarme lo dicho por Serena.

-Mira Yaten. Mina nos pidió que no interviniéramos en esto. Ella no quiere hablar de sus sentimientos. Pero es más que obvio que sufre por ti. Y tú estás igual que ella. Aunque no lo aceptes.

-Así es. —tomó la palabra Lita. —estamos aquí para despabilarte y para que actúes para recuperarla.

-Además es diciembre. La navidad está cerca, y es época de magia, paz, amor, pero sobre todo de perdón. –dijo Serena. Y sus palabras me llegaron el interior de mi cabeza.

-Pide de regalo de navidad que Mina vuelva contigo. Quizás santa te hecha la mano. ¿No lo crees Kou?- me dijo Rei mientras arqueaba una ceja y me sonreía pícaramente.

-bien chicas vámonos. —Ordenó Lita. —ya nuestro trabajo aquí está hecho, ahora está en tus manos Yaten.

Y así como llegaron, se marcharon.

Unos minutos después volvió a sonar el timbre. Me asomé por la mirilla, por si eran ellas nuevamente. Era un repartidor. Y recordé mi pizza. Volví al sofá a buscar la cartera. Abrí la puerta y pagué por el servicio. Me senté en la cocina, y con un pedazo de pizza en la mano. A mi mente vinieron pensamientos por Mina, y me di cuenta que estoy enamorado de ella, que este tiempo que hemos pasado lejos la amo cada día más. Fue como una revelación. Sentí en carne propia el dicho "nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde".

Agarré mi celular dispuesto a llamar a Mina. Pero recordé que había borrado el número para casualmente no caer en la tentación de marcarle. Maldije mi suerte. Debía actuar y debía hacerlo bien quizás sería mi última oportunidad. La amo. Y estoy decidido a no perderla.

Volvió a sonar el timbre. "otra vez las chicas" pensé. Volví a asomarme por la mirilla. Pero esta vez era Serena y venía sola.

-Discúlpame, se me olvidó entregarte esto. —y me extendió un sobre rojo. —espero que para ese entonces Mina y tú nos tengan buenas noticias. Y ni se te ocurra faltar. —agregó y se fue.

Abrí el sobre, aun estando parado en la puerta, era un papel rodeado de flores de noche buena. Para un intercambio de regalos en casa de Serena el día de navidad.

-Esto es perfecto. —Me dije a mi mismo. — ¡Gracias Serena!—grité justo antes que el elevador se cerrar. -Allí estaré.

Tenía una idea. Y objetivo: reconciliarme con Minako.

Ami

Al fin he acabado mi turno en el hospital. Diciembre es un mes muy pesado. Me atrevo a decir que la gente se enferma más para este mes que en cualquiera otro.

Llego a mi auto y enciendo mi celular. Tengo un mensaje: "¿En tu casa o en la mía? Estoy libre después de las nueve". Ojeo mi reloj, son las ocho. Sólo tengo una hora. Hoy quiero sorprenderlo ya son tres meses de esta relación secreta, así que por respuesta tecleo un "en mi casa". Paso por el supermercado y compro una botella de vino, su favorita. Y quesos surtidos para acompañar, y velas aromáticas para ambientar.

Llego a casa, primero tomo una ducha y luego me visto con el camisón rojo de seda que él me regalo y aún no había estrenado me coloco una bata encima. Voy a la cocina corto los quesos lo pongo en la mesa de centro en la sala, saco dos copas y el vino y también los coloco en la mesa de centro. Escucho el choque de las llaves en la puerta. Ha llegado.

-Ami, nena. —Dice mientras me besa en la boca. —te he extrañado tremendamente. El fin de semana estuve ocupado con presentaciones, y ayer tú te reuniste con tus amigas. —me decía mientras se desabrochaba la corbata y se quitaba el saco. Se sentó junto a mí y sirvió las copas con vino.

-Yo también te he extrañado, Taiki. – le dije mientras agarraba la copa de vino que me extendía. —ayer las chichas y yo intervenimos a Yaten para que haga algo por solucionar sus problemas con Mina.

-Mira tú, el enano no mencionó nada hoy, pero si estaba algo raro. —Decía mientras tomaba un queso y se lo metía a la boca. —Seiya me invitó a una fiesta el día de Navidad

-A mí me invitó Serena, y amenazó con que ni se nos ocurriera faltar. —Le dije

Sonrió y agregó—Propongo un brindis—mientras acercaba su copa a la mía. —Porque la noche es joven y estoy al lado de la mujer más linda del planeta.

-¡Salud!- dijimos ambos mientras chocábamos nuestras copas.

El vino calentó nuestros cuerpos, y los besos tiernos se volvieron pasionales, todo terminó en la cama. Un rato después de haber terminado de hacer el amor, mi cabeza estaba recostada en su pecho, sentí que su respiración era acompasada. Él estaba dormido. Así que alce mi rostro y lo contemplé.

-Me gustaría confesarte mi amor, Taiki. Pero los términos de esta relación no involucraban este sentimiento. Muero porque tú me correspondieras. Y juntos gritarles al mundo que nos amamos. —susurré mientras una lágrima resbalaba por mi mejilla. Sentí que él se removió y me abrazó.

En esta navidad sólo tengo un deseo: tu amor, Taiki.

Nota de autora.

dedicado a mi amiga Rogue85. gracias por motivarme a escribir.

han surgido nuevos personajes. nuevos conflictos. que todos deseamos que la magia de la navidad solucione.

les deseo una linda semana. El martes les prometo nuevo capitulo.

muchas gracias por leer. y gracias por los reviews.

besos y saludos