Navidad 2013
Capítulo 7
Andrew
Es viernes, y sólo faltan 5 días para navidad. Estoy realmente contento con la decisión de contratar a Michiru y Haruka. Sólo llevan 3 días trabajando y su pro actividad y capacidad de trabajo en equipo me ha asombrado, se han acoplado perfectamente. Y sin duda este mes ha sido especialmente difícil porque estamos llenos de trabajo. Así han adquirido un gran número de experiencias en estos cortos 3 días. Sólo espero que ambos les guste y decidan permanecer conmigo una larga temporada. Ya que pasar más tiempo con mi familia es lo que más deseo.
Mina
Las flores de nochebuena han seguido llegando, pero no he vuelto a recibir un mensaje con la intensidad del que recibí el martes. A cada rato saco la tarjeta y la leo. Tratando de imaginar que al final la firma dijese, Yaten Kou. Cuanto lo extraño.
Es mediodía, siento el ruido de la puerta al abrirse, se asoma una melena rubia con una gran sonrisa. Es serena.-¡Hola Mina! Chibi Chibi y yo estamos aquí como nos pediste. —dijo mientras terminaba de entrar y tomaba asiento. Ayer en la tarde la cité. Necesitaba hablar con alguien para sentir que no estoy enloqueciendo, con esto de las tarjetas y las flores.
-Gracias Sere, por venir.
-De nada, Mina, eres mi amiga y estoy aquí para ti. Además tenías tanto tiempo que no recurrías a mí para algo, que no me iba a negar a ayudarte en lo que me pidieses.
-¡Oh Serena!—dije mientras me levantaba de mi escritorio y me dirigía a la silla junto a ella. —Soy una tonta. —y la abrace como pude y todo el llanto que he aguantado salió sin parar, Serena se limitó a pasar su mano por mi espalda a modo de consuelo. Varios minutos después logré calmarme. Me incorporé a la silla. —discúlpame Serena, ya no podía más.
-Tranquila Mina, sabes que para eso estamos las amigas. Pero cuéntame ¿Qué ha pasado? ¿Por qué estas así? ¿Acaso es por Yaten?
-Sí Serena. Creo que lo he perdido. Él no se ha acercado a mí, no ha hecho nada por recuperarme y yo por estar de orgullosa lo he alejado más. Y entonces están estas flores que me confunden, al principio creí que podría ser un admirador secreto, pero la tarjeta del martes pensé que era él, pero ese no es su estilo, uno no cambia de la noche a la mañana, no sé qué hacer, conociéndolo si lo busco, quizás se arreglen las cosas pero jamás sabré si lo que siente por mí es fuerte, y es capaz de hacer lo que sea por no perderme. – le dije tan rápido, como latía mi corazón.
-Cálmate Minako. Vamos por partes que no te estoy entendiendo. Primero tú no eres orgullosa, simplemente eres mujer, y así como en las historias de caballería, una siempre quiere que su caballero de brillante armadura haga algo heroico para que le demuestre que es capaz de hacer lo que sea por amor a nosotras. Y segundo no sé de qué flores hablas.- me dice, yo me levanto y me dirijo a la ventana de mi oficina.
-De estas flores de nochebuena, que han estado llegándome desde el martes de la semana pasada. – le dije mientras abría la ventana, y se veían las diez flores que hasta el momento había recibido. -Todas han llegado con mensajitos. Que tengo guardados en el escritorio. Pero el que más me ha dejado en confusión fue el que recibí el martes. —dije mientras sacaba el papelito del bolsillo de mi saco. Y se lo extendía a Serena. Ella lo tomó y lo leyó. — No sabes cuantos he rogado a Dios, que sea Yaten el que me escribió esas palabras. —le dije mientras me dejaba caer en una actitud bastante derrotada en la silla junto a ella.
-Mina, no sé qué decirte. —dijo después de un breve silencio de su parte. —pero creo que Yaten se merece, como todos, el beneficio de la duda. No presiones las cosas, espera hasta el miércoles en la fiesta de Navidad. Ese día habla con él. Depende de lo que diga él entonces tomarás una decisión. El día de Navidad es mágico. Pídele al niño Dios que te conceda ese gran deseo que tienes. —me dice sonriéndome sinceramente, dándome un fuerte abrazo. Esa sonrisa ha levantado mis ánimos y sus brazos me han reconfortado. Serena tiene razón desearé el regreso de Yaten, sin orgullos, a mi vida, con todas las fuerzas de mi corazón.
Rei
Es viernes por la tarde, al fin ha llegado el día de la cita con la doctora Meioh, ya estoy en su consultorio en espera de ser anunciada.
Al principio pensé en pedirle a Serena que me acompañara, pero después pensé que ese rol le corresponde a Darien, así que decido ir sola. Escucho mi nombre, y me levanto casi como autómata, directo a la consulta de la doctora. Cuando entro una mujer madura pero muy elegante me recibe con una sonrisa en el rostro.
-¡Hola Rei Hino de Chiba! ¡Mucho gusto en conocerte! Mi nombre es Setsuna Meioh. Toma asiento. —Me indica y ella hace lo mismo. —dime que te trae por este consultorio.
-El doctor Tomoe me refirió a usted ya que estoy embarazada.
-¡Oh felicidades! Un bebé que cuidaremos hasta que nazca. Y ¿el papá porque no vino?
-Él está de viaje. Vendrá para la próxima cita. —le dije aseguré, pero lo dije para convencerme a misma de que así será.
-Bueno antes de conocer al bebé debo conocer a la mamá. Necesito hacerte algunas preguntas acerca de tu historial médico.
-Está bien doctora.
Luego de un gran interrogatorio, ella me asigna un juego de bata limpio para que pase al baño a cambiarme para hacer el examen físico.
Me emocionó cuando me preguntó si quería ver a mi bebé, y sin dudarlo le dije que sí. Puso un gel muy frío en mi vientre y luego pasó un aparatito y eso refleja una imagen en el monitor. Que emocionada me siento. Me dice que mi bebé es del tamaño de un frijol. Me emociono demasiado al borde de lágrimas de felicidad. Ella me da una fotito con la ecografía de mi bebé. Por el momento todo marcha bien. Me receta algunos medicamentos para las náuseas, ya que no desaparecerán hasta dentro de un par de semanas.
Completamente agradecida con Dios por permitirme el milagro de ser madre me retiro del consultorio de la doctora Meioh, debo practicarme algunos exámenes para la próxima cita en enero.
Darien.
He hecho todo lo posible para adelantar todas mis charlas y terminar un par de días antes mi gira para comunicar los resultados de mi investigación. Estoy exhausto, y extraño a mi esposa. Hablar con ella por teléfono no es lo mismo. Por eso estoy esperándola para darle la sorpresa que regresé un par de días antes de lo previsto.
Veo el reloj y me parece un poco tarde, que ella no haya llegado, a lo mejor estará con las chicas. Para no arruinar la sorpresa, pero a la vez salir de la duda, decido llamar a Serena para preguntarle por Rei.
-¡Hola Darien! ¿Cómo estás?—me contesta el teléfono.
- ¡Hola Serena! Estoy muy bien ¿y tú? ¿Quisiera saber si Rei está contigo o con otra de las chicas?
-No ella hoy tenía…- de repente hubo un silencio
-¿Serena? ¿Estás allí?
-¡Oh sí! Discúlpame Darien, ella tenía que comprar los regalos para la fiesta de navidad, ¡Claro! eso tenía que hacer. ¡Ah! por cierto la invitación también va para ti. Seiya y yo te esperamos el día de navidad con Rei, te tenemos un hermoso regalo.
-Muchas gracias Serena por la invitación. Cuenta conmigo allí estaré. Te dejo, esperaré que llegue Rei de hacer sus compras.
-¡Hasta Navidad Darien!—y colgó.
Desempaco una de mis maletas y cuando iba a comenzar con la siguiente escucho el ruido de las llaves. Es Rei, ha llegado.
-¡Oh estoy exhausta! Necesitamos un baño de espuma. —la escucho decir cuando decido salir de mi escondite.
-¿Permites que te acompañe?—le dije y se sorprendió pero no como otras veces que sale corriendo para llenarme de besos.
-¡Oh Darien! Regresaste. – y me dedicó una sonrisa. Parecía nerviosa.
-No piensas saludarme con un beso, después de tantos días fuera de casa es lo que al menos esperaba. —ella se movió lentamente hacia donde mí, se acercó y me besó tiernamente, quise subir el tono del beso pero ella no me dejó.
-Discúlpame Darien, en verdad hoy estoy cansada sólo quiero dormir. —Me dio un beso en los labios—y Bienvenido a casa. —me regaló una de sus sonrisas.
-Gracias, amor. —atiné a decir.
Mientras ella se duchaba yo terminé de desempacar. Y pensaba que tantos viajes están enfriando nuestra relación. Debo tomar una decisión, no puedo obtener el éxito profesional a costa de sacrificar el amor de mi esposa. Este recibimiento tan simple lo he sentido como una bofetada en la mejilla, un balde de agua fría, un grito silencioso que dice necesito de tu atención y cariño.
Cuando Rei sale del baño, la observo en su pijama de seda, no sé qué tiene pero la veo más hermosa. Su piel y sus cabellos brillan más incluso se nota con más caderas. Soy un estúpido si por andar buscando fama pierdo a una mujer tan increíble como ella.
Nota de autora.
Ya estamos en la recta final. El próximo capítulo será la fiesta. Veremos qué pasa.
Espero que tengan una excelente noche buena. Que el Niño Dios les conceda muchas bendiciones, sobre todo la salud, el amor y la paz.
Agradezco a cada una de las personas que se han tomado la molestia de leer esta humilde y loca historia, nada profesional sólo por diversión. Y a los que se han animado a dejar sus reviews les mando un gran beso y abrazo.
Disfruten estos días en familia, y si están como yo que nos toca trabajar, pues tenemos la otra familia, nuestros compañeros del trabajo. Lo principal es llevar el sentido de la navidad en el corazón. No son los regalos ni las ricas comidas, es ser agradecido con Dios por los hermosos o a veces pequeños regalos que nos da diariamente.
Como regalo les prometo el capítulo final para el miércoles 25.
