Capítulo 2: Manzanas podridas

Entre el reportaje luego de haber expresado aquello que la corona me decía, me afirmaba y me ratificaba, les dije… "el apocalipsis puede ser cierto, hemos fantaseado mucho con el fin de la humanidad, pero hoy está más cerca de lo que imaginamos"… se interrumpió la señal de nuestra entrevista luego de la palabra "humanidad" y notificó el noticiero central del canal en una nota corta que uno de nuestra expedición había muerto en un accidente de automóvil… se me helo la sangre…

-¡La corona dijo que moriríamos!, La corona, ¡Usen la corona!- Les grité cuando oí la noticia, -¡Moriremos todos!- Exclamé… y le acerqué la corona al conductor de aquél programa, me sacaron del estudio y acusaron de loco… puede ser que haya actuado como un loco, pero cualquiera en mi situación angustiante hubiera hecho lo mismo… rápidamente el rumor recorrió el mundo… en lugar de llamarme Simón Petrikov, comencé a ser el hazme reír del mundo, un loco lindo y agradable… a diferencia de otros locos encerrados…

Sentía frío, cada vez más frío… y tener la corona cerca me abrigaba… era como si cada día la fuera a necesitar más y más… no me había enfermado en todo ese año, como si la corona me resguardaba de todo… incluso de la muerte

Pasaron dos días más… Hunson me invitó a su casa, fue gentil teniendo en cuenta los rumores que recaían sobre mí… sobre la corona… pero igual así no quiso saber nada con la corona

-Te creó- Fue lo primero que me dijo… -Dos muertos más Simón, ya no es coincidencia… está empeorando la situación nuestra… no sé si sobreviviremos, no lo sé, lo dudo, al menos lo haremos juntos, ¿verdad amigo?- Me dijo dándome un abrazo…

-Gracias por la invitación amigo… necesitaba sentirme cómodo en algún lado…

-Esta es como tú casa… ella es mi esposa- Me la presento de forma muy formal… cenamos… y él me dijo, -Tengo miedo de morir Simón, por lo que nos dijiste aquella ocasión en… no me acuerdo donde… no importa, tengo miedo, mucho miedo, como nunca antes…

-Lo sé… la corona me dice que puedo salvarnos, que tengo la posibilidad de cambiar el destino trágico del planeta- Le dije en una especie de confección…

-Debes hacerlo Simón-… Con una seriedad poco común en él, -El destino de nuestros seres queridos depende de ello… mi mujer, y yo, dependemos de eso… algún día espero tener un hijo Simón, y esto me está matando literalmente-… Ya no sabía a lo que se refería Hunson, asumí por default que era acerca de mi corona…

-Nunca la usaste Hunson, te lo pedí, te pedí que la revisaras y nunca lo hiciste, ¿ahora tengo que hacer todo por mi cuenta?, ¿tienes miedo a morir?, no le temo a la muerte Abadeer- Le dije, -Hay peores cosas que la muerte, esa corona me hace hacer y decir cosas que yo no pienso y ni recuerdo… está tomando control de mí, ¿entiendes?, yo podría estar matándonos... y no lo sabría

El silencio lo expreso todo, un manto de silencio tan grande que ya despejaba las dudas…

-Hazlo por mí- Me dijo…

-Me voy- Le respondí inmediatamente… mi mano derecha temblaba, luego comenzó a hacerlo la izquierda de la misma forma, lo ocultaba dejando mis manos delante de mi cuerpo así de esa forma no podría verme… -¡Mierda!- Grité ya bastante lejos de la casa… -¡Tengo miedo!, ¡Tengo miedo!... tengo miedo de no poder recordar nada, de no ser capaz de controlarme… esto cada día es peor-… Comencé a llorar contra una pared como si alguien muy cercano a mí acababa de morir…

Pasaron unos meses, alguien más moría, y yo me comencé a sentir culpable, la corona me continuaba hablando me la pusiera o no… -Podíamos haber evitado todo esto Simón, tenías que haber dejado el libro donde estaba, haberte retirado sin tocar nada, lo inevitable para la vida está llegando y no haces nada para remediarlo…

Agarré con fuerzas el Enchiridion con mis manos, lo había leído de hoja a hoja una infinidad de veces para el poco tiempo que lo llevaba conmigo…

-El Enchiridion puede hacer que no llegué el final a ti y a Abadeer… Simón, el Enchiridion es la clave… completa el mapa astral y así la maldición se terminará- Me dijo esa voz…

Entre oficialmente en pánico… no quería salir de mi hogar… pero no me podía alejar de la corona, no podía ver a la gente a la cara, me quitaban la mirada de encima…

-¿Por qué siento esta horrible sensación?- Pregunté… llevaba la corona puesta ese momento…

-Soledad, es el frío placer de la soledad- Me respondió… caminé unos pasos, en pleno calor de verano estaba cayendo algo que podía ser identificado como agua nieve

-¿Esta nevando?- Pregunte… -Es el poder de la corona Simón, el poder de controlar el frío… servirá de mucho cuando en las mentes de sus gobernantes se cruce la idea del delirio humano, podrás salvarte Simón, aunque falta mucho, y debes acostumbrarte a usarla…

Me quité la corona, no podía estar más tiempo encerrado… debía remediar la situación, tenía que cambiar la perspectiva de las cosas, y estaba decidido a hacerlo… -El Enchiridion es la clave- Conté las gemas necesarias, y pensé en el tipo de gema que debía buscar…

Comencé mi expedición… al año siguiente fui de regreso a casa… había encontrado por encomendación directa de la corona mágica tres de las nueve gemas, está en camino a recoger la cuarta hasta que una información me embargo toda esperanza… Hunson Abadeer había desaparecido de la faz de la tierra, no daba señal de vida… la información me llegó por un diario y se argumentaba que estaba trabajando sobre criptas antiguas…

-El murió- Dije… sabiendo que como cada uno de nosotros tenía ese destino asegurado, más bien nos lo habíamos ganado…

-Igualmente estamos nosotros, tenemos que seguir adelante- Me informó la corona, -¿Con qué sentido?- Le pregunté… -Tú dulce princesa, Betty te ama- Me informó…

-Betty no me ama, ella se fue- Dije, guarde la corona… igualmente lo seguía escuchando…

Encontré otra gema más, estaba en mi ciudad, en una de las tantas alcantarillas…

-¿Sabes?, Hunson quería ser padre… él quería tener un futuro, yo, nunca me puse a pensar en eso… no es extraño que me tocará justo a mí defender el futuro, en lugar de a él- Le dije… un silencio repentino…

-Extraño no, podría haber sido cualquiera… a cualquiera le podía haber tocado custodiar al mundo…

Fui a visitar a la mujer de mi amigo desaparecido… carajos, sí que me sorprendí… estaba embarazada… pregunté por él, no sabía qué responderme… desapareció de la nada fue su explicación, y yo como un tonto ojeando su panza, quizá fue ese el único momento en mi vida que quise soñar que tenía un hijo… él me dejo un regalo aparentemente, una de las gemas que andaba buscando… ella me la entregó, pregunté el nombre del hijo, me dijo que no era niño, era niña, "Marceline"… por alguna razón recordaría ese nombre por el resto de mi vida…

Cinco de mis amigos había muerto, solo quedábamos dos, posiblemente mi advertencia ahora la tomaba más como una realidad que como otra cosa… inclusive yo, me sentía muy cambiado, ya no tenía frío, tenía una temperatura corporal muy baja, y solo habían pasado unos años…

Me encontré con mi amigo, por lo menos así se puede decir… no estaba en casa, la corona me guío, en el medio de un bosque estaba tirado, yacía muerto como el resto, extrañamente tenía una de las gemas que me faltaba… la sujetaba con fuerza junto a su pecho, a su corazón… y me hizo recordar a mi princesa Betty… a Betty, ¿cómo podía ser?, ya habían pasado años… varios años, debía haberla borrado de mi memoria, hasta soñé con no recordarla… en vano

-Gracias amigo… gracias por ayudarme- Le dije, él no tenía familiares, lo único que pude llegar a hacer fue enterrarlo en ese mismo lugar…

-Falta una- Me dijo la corona…

-Faltan dos- Le informe haciendo las cuentas pertinentes…

-Una- Respondió, y miré hacia arriba encontrando la otra gema, y solo faltaba una…

La busque durante algunos años, parecía no existir esa gema, no la podíamos rastrear… se había fugado del mismísimo mundo, por eso la llamé la manzana podrida de las gemas del Enchiridion… tenía sentido… aunque por años la busque y no la logré encontrar

Cada vez tenía más miedos de la corona, prácticamente me estaba volviendo aquello que no quería para mí, a donde yo iba comenzaba a caer agua nieve, o granizo si la zona era un área de frío… el mundo me observaba extrañado de mi apariencia, estaba muy cambiado, incluso mi pelo perdía color de forma desproporcional a mi edad…

Mis dichos quedaron registrados en más de una cinta, mis comentarios sobre la corona quedaron en las televisoras, mi anticipación de la muerte de mis amigos me hacía el principal sospechoso de sus muertes… de muchos no encontré el cuerpo… pero con los pocos era suficiente para mí… tenía miedo, mucho miedo… y a ciegas hacía lo que la corona me decía, era mi deber, tenía que hacerlo ya que nadie más quería acercarse a la corona, me había tomado como dueño… eso me parecía a mí…

Nunca más sentí los escalofríos, perdí el miedo a las bajas temperaturas, me hacía cada vez más un ser helado, como si fuese la única criatura sobrenatural en el planeta, me temían, generaba miedo, no podía volar se congelaban las turbinas, y todos me decían que en algo raro estaba metido… mis facciones cambiaban, más aún cuando me ponía la corona, mi rostro no era el mismo, mi mirar, mi decir, mi hacer era completamente otro… entre burlas me decía a mí mismo que se me congelaba el cerebro y actuaba como un autómata del destino