Capítulo 3: Ni un paso atrás
Tenía sueños extraños, gente rara, cosas extraordinarias que me advertían de cosas, manchas negras en las paredes de los cuartos que me hablaban, seres mitológicos por decirlo de un modo que puedan entender, un sinfín de rarezas, y eso debía ser producto de la corona, mi mente estaba empeorando, ni siquiera en sueños podía descansar mi mente, mi cuerpo se estaba agotando, al no poder descansar bien, al no poder dormir como debía, me tenía acorralado el futuro de la humanidad
-Falta una gema- Me dijo la corona, como cada día, como cada hora, como cada segundo, varias veces la quise dejar a la corona abandonada, por alguna razón o por otra volvía a mí… por más que la tirará regresaba, la regalaba y volvía… sólo a mí, tengo mucho miedo, esto está acabando con mi vida…
Ya no tenía idea de en donde buscar, por lo visto la corona tampoco… por alguna razón esa gema no existía…
Pasaron unos años, el mundo entro en crisis, una crisis económica muy grande, o la crisis que teníamos se había vuelto tanto peor que ahora realmente se mencionaba la palabra crisis en los noticieros…
Ya no era yo, lo veía cuando me miraba en los espejos, mis gestos en la cara cambiaron mucho, incluso mi voz, esta transformación me preocupa, no sé en donde terminaré, ni en qué me convertiré pero temó… tengo mucho temor… no hay palabras para describir mi sensación… me siento horrorizado por mí, por la corona, por el Enchiridion, y por esas cosas que veo al ponerme la corona… estoy asustado
En sueños veía seres raros, diferentes a los entes que veía, gente extraña, me decían ser amigos míos, y yo no los recordaba… temó no recordar lo que sucede conmigo, la corona me está enloqueciendo… me siento peor de lo que podría recordar… y yo, necesitó hablar con alguien, alguien que me devuelva a la realidad…
Pasaron unos meses, y seguía empeorando con las pesadillas, a la corona decidí no usarla más, me estaba matando lentamente y nadie sabría nada de mí, el miedo me petrificaba, la visiones me enloquecían podía matar a alguien sin saber qué hacía y eso para mí no lo desearía nunca… sueños, sueños, sueños, en sueños vino una imagen… un talismán, "malevolencia concentrada" o algo así leí en algún rotulo en mi propio sueño, una imagen oscura se me aproximaba, amorfa sin estructuras aparentes que sostuvieran su masa su forma, me hablaba y no le entendía… "cuida a Marceline, a Marceline" repetía… una y otra vez… extrañamente pese a la pesadilla no desperté exaltado en el mal sentido, por el contrario me sentía con cierta paz, estando a la par de un amigo, de un fiel amigo… me invitaba a pasar… pero por extraño que pareciera no quería, no era mi lugar… y me pedía que cuidará a "Marceline", "Marceline"… una sola vez había oído ese nombre… y lo asocie… me desperté…
-Hunson Abadeer ha sido encontrado en una cripta antigua enfrente a lo que parece ser una extraña anomalía de las rocas- Comenzaron a mostrar el lugar de esa cripta, y sin pensarlo tome la corona y salí a ver los restos de mi amigo… tarde unas horas nada más, estaba cerca, al llegar me encontré con los medios, la prensa, y observadores curiosos…
-Vamos- Me decía la voz, -Abramos camino- Me puse la corona y con fuertes vientos me abrí camino, era la primera vez que dominaba el viento de esa forma para un beneficio personal, inmediatamente me quité la corona… y corrí hacia el lugar… sin pensarlo ni un segundo agarré la gema que faltaba, y me despedí tan sólo con un adiós… vi antes de marchar esa fisura en la pared que tanto llamó la atención, parecía no tener un fin… cerré mis ojos, y le dije a mi amigo, "si mueres, que sea con dignidad", y lo dejé caer al otro lado, un brillo oscuro desde el lado de adentro cerró esa abertura en las rocas…
…
-¡Vamos!, Abre el Enchiridion con las gemas-… Me apuraba esa voz…
-Antes que nada, quiero que cumplas tu palabra-… Las gemas comenzaron a vibrar por si solas, y a lanzar un brillo de esa misma forma por sus propias cuentas… el Enchiridion respondió… como un engranaje todo comenzó a cuadrar…
Las noticias hablaban del meteorito… por alguna razón un pedazo del mundo desapareció de la faz de la tierra, no creía la teoría del dichoso meteorito, algo más estaba siendo ocultado, mi rostro pálido de color celeste, mi barba ya no estaba proporcional a mí edad, sentía que la corona me envejecía, me quería hacer a su manera… y yo me sentía perdido…
Empezaron los rumores de caníbales, gente rara, deforme, o mutante, rara, que se comía a otras gentes, lo asocie, provenían de aquél cráter en la tierra, ¿meteorito?, conmigo no… era algo espectacular lo que debió haber ocurrido allí…
En casa, la corona me llamaba al Enchiridion, acomodé la última cosa que faltaba y se abrió un portal, salió una mano negra desde dentro, era el tipo de fisura en la tierra que encontré junto a Hunson Abadeer… -¡Cuida a mí Marceline!- Exclamó la voz, una gran masa negra salía desde esa cosa, el Enchiridion se activó, un portal se abrió, de ahí salió mi peor pesadilla… él se autoproclamaba como el Lich… me encontraba acorralado entre ambos, no sabría decir cuál de ambos me daba más miedo… luego de salir el Lich, me dijo: "entrégame el libro, las gemas, y podrás vivir"… entre pánico, me volví remotamente valiente, pesé al miedo respondí…
-¡Nunca!- comencé a quitar a la fuerza las gemas, las guarde en mi pantalón…
-¡Todos morirán!- Me decía, -La vida debe terminar su efímera existencia…
"Yo liberé a esa cosa"… me decía, "como fui tan tonto, tan idiota… ¡santo cielo!, necesito ayuda, tan solo una vez, dame una señal", la señal no llegaba y tenía que actuar de inmediato, la masa negra, decía ser Abadeer, Hunson Abadeer… yo no lo reconocía como tal…
-¡Dame el libro, las gemas, mátalo y podrás vivir en mi mundo!- Me decía ese ser que durante todo este tiempo me hablaba… no era la corona la que me hablaba, era el lich fingiendo ser la corona… caí en la trampa desde que lo pude ver aquella primera vez junto a mí amada Betty… -Tú dulce Betty puede volver a ti, vivirán eternamente… en mi mundo- Me dijo… yo lo rechace…
-¡Betty no me ama!, y no haré nada que ella no quiera… ella me dejó, por más que la amé no puedo hacer nada, y no aceptaría su dolor por mi amor, la amo demasiado y no lo entenderías, nunca aceptaría un pacto contigo, demonio- Le dije, y salí a correr, la masa negra literalmente se comió a quien era mi amigo, Hunson dejó de existir en ese momento para mí, y posiblemente yo deje de existir para él… corrí, no sé bien que paso con el lich…
-¡No puedes escapar de mí!- Aseveró como amenaza, -Estoy en todas partes Simón, te encontraré estés donde estés, y te haré sufrir más que cualquier otra persona jamás haya sufrido, te martirizaré a tal punto que nunca más nadie se atreva a desafiarme, te encontraré Simón Petrikov, quiera que vayas a adonde vayas, voy a encontrarte… y te haré pagar de la peor forma que encuentre…
Mi final estaba sentenciado, sólo corrí como el mismísimo demonio podía correr, me alejé lo máximo que pude hasta no sentir esa presión en mi garganta, ese miedo atroz que solo el lich podía causar, mientras corría, recordaba, "Marceline", "Marceline", "Marceline", "Marceline", "Marceline", una y otra vez… por mi mente pasaba su nombre… se lo debía a Hunson, corrí hasta llegar a la casa de ella…
Me detuve en la puerta, el lugar parecía ser una zona de guerra, no encontré una respuesta para la situación en la que nos encontrábamos en el mundo, fue muy rápido de un día para el otro, fui un vasallo que hizo todo lo que le dijeron, hasta ese día, veía a lo lejos aviones, al parecer una guerra se había desencadenado, y yo ni enterado, salí di algunos pasos en los alrededores, me puse la corona del rey helado, así se llamaba esa corona, perdí el temor me enfrente a la situación, no pasó nada… corrí hasta llegar a una esquina, ya no llevaba puesta la corona, me encontré con una niñita, sin preguntar, sin gestos, sin nada que la delatará sabía que era ella a quien estaba buscando, sequé una de sus lágrimas con mi mano, le dije, "no llores Marcy"… caminé hacia un local de juguetes y tomé un osito de felpa… se lo di, y ella me sonrió…
