Capítulo 5: Viejas miradas

Pudimos correr un largo trecho, tenía la sensación de que allí a lo lejos estaba la respuesta a todas nuestras preguntas, la niña Marcy descansaba fueron demasiadas horas a pie, mucho tiempo caminando sin sentido en plena aridez que el desierto podía tener

No importa si realmente era o no un desierto, eso es una estupidez discutir… lo importante es que pese a todo, pese a todo el esfuerzo, no logramos llegar a ningún lado… estaba marcado en mi vida que así fuera, por alguna razón dios se había encaprichado y le gustaba burlarme…

-¡Santo dios!, este castigo, ¿qué hice acaso para merecer esta, este tormento?- Le preguntaba por dentro para no despertar a Marcy… aún ella era mi día a día, por ella vivía… solo por ella seguía mi travesía… -Marcy, despierta, mira- Le decía cada vez que veíamos a un animal distinto… quería que conociera lo que era un venado o un ciervo… un cuervo, cualquier cosa, que estar conmigo no sea nada más que holgazanear y una absurda pérdida de tiempo… que ella conmigo pudiera aprender del mundo que nos rodea… que sepa que hay cosas más allá de las que ella puede imaginar, y que entienda lo valioso de la dicha del conocimiento…

-¿Qué hora es Simón?- Pregunto mi pequeñina…

-Eso no importa, tenemos mucho tiempo Marcy para dormir, aunque cada vez menos podremos apreciar la naturaleza en un contexto tan puro- Le dije… ella agacho su cabeza, era mucho el sueño que tenía para ese entonces, posiblemente no me escucho y estaba en un estado onírico que… no importa… son locuras que se le ocurren a un pobre viejo

"La corona, me mantiene con vida… no sé qué pasará el día que la deje tirada en un basurero, tengo miedo de pensar que puede irse, tengo la sensación de que sin ella no puedo estar, no puedo alejarme ni un milímetro de ella, santo dios… santo dios, ¿en qué lío me metí?... alguien, quien sea, que me dé una señal para continuar, y por donde hacerlo… por dios"

"La corona me corrompe, me encontré en situaciones que no pensaba tener… y en ella encuentro algunas respuesta, ¿y el resto de las preguntas?... no encuentro a estos dichosos humanos, se escabullen como ratas entre las ruinas, o seré yo quien no quiere encontrarse con ellos por algún temor… ¿temor a mí, o temor a ellos?"

"¡Santo cielo!, la corona, la corona, la corona, solo repito eso en mi mente, Marcy me habla y no puedo dejar de pensar en la corona, esta soledad me está matando lentamente… necesitó hablar con alguien, quien sea… algún adulto… conversar estupideces, y aquellas cosas que pasaron, no recuerdo bien… y tengo una extraña sensación cuando toco algo de pensar que no es real, que no está en este mundo"… "estoy mal, y Marceline se da cuenta de esto, debo protegerla de mí, de los monstruos que la guerra creo, de los humanos, del lich… demasiada responsabilidad para mí, mi cuerpo parece comenzar a flaquear"

"No creo que Marceline comprenda lo que ocurre, está inmersa en una confusión, y dudo que sepa que su padre está vivo, habla sobre él como alguien que murió… yo lo vi., aunque ahora no sabría decir si fue hace cien años o un día… estoy perdiendo la noción de tiempo… no recuerdo lo que paso, mezclo emociones y sentimientos en recuerdos del pasado con los del presente… ni siquiera sé cuando fui que perdí a mi Betty… igualmente recuerdo a Betty"…

"Marceline, is it just you & me in the wreckage of the World?. That must be so confusing for a little girl, and I know you're going to need me here with you. But I'm losing myself & I'm afraid you're going to lose me too."

"Algo me dice que pronto nos separaremos, no es culpa tuya Marceline, es mí culpa, no puedo resistir más esto… siento que me alejo de ti, y me pregunto qué puedo hacer, estoy atado a la magia, me mantiene con vida, y me enloquece… no sé qué puedo hacer, y no sé qué debo hacer por ti…"

Caminamos, sin sentido unos años más… pudimos salir de aquél lugar… la demora fue ardua y prolongada… fue mucho pedir al maldito cielo respuestas, no se podía confiar ni siquiera en él… debía, debía… haber roto la corona hace mucho tiempo… es tarde ahora, mi vida depende indudablemente de ella… Marceline puede valerse por sí misma, y yo seré una carga para ella… debo deshacerme de ella de alguna forma… y no sé… ella es grande, puede correr, pelear, no sé, ¿alguien me responda por el amor?… no, la locura no me conduce a nada… seré fuerte… enfrentaré lo que tenga que enfrentar… solo como siempre… desde que Betty, mi dulce Betty me dejo

-¿Qué ocurre Simón?- Me preguntó, me golpeé la cabeza con ambas manos…

-Nada mi niña, nada… solo… estaba pensando en nosotros, en este mundo… nada más…

-Me dijiste que no pensará mucho en eso- Me sonrió, parecía burlarse de mí…

-Sí, quizá yo deba hacer lo mismo pequeña Marcy… puede que deba hacer caso al consejo que te di- Me sonreí y reí de la siguiente forma "jijiji"… igual no quitó la cara de preocupación en su rostro

No podía vagar por un año más en esas condiciones, Marcy no podía ni debía soportar las locuras mías, ella tenía que regresar con el resto de los humanos, mis uñas mi nariz, mi rostro en general, mi cuerpo cambiaba a pasos agigantados, parecía ser un viejo de noventa años de edad teniendo poco más que la mitad de esa edad… y todo conducía irremediablemente a la corona…

No recuerdo hace cuánto tiempo comencé a caminar en la soledad del mundo caótico, y cuanto tiempo arrastre a Marceline en esta travesía… lo que sí recuerdo, es que no fue ayer… y yo no soporto más causarle este dolor… ella no me pertenece, puede ser devuelta a la humanidad, soy yo quien esta fuera, quien marginaron, ¡Malditos demonios!, ¡Malditos!... malditos… a mí, no a ella

En silencio y en soledad observaba una imagen de la pequeña Marcy hacia unos años… la comparaba con la fotografía de los niños humanos de una familia, "¿Marcy perteneces ahí?" me preguntaba a mí mismo… es distinta era mi respuesta, "¿perteneces a ese lugar?" y señalaba las diferencias entre ella y el resto de los hijos de esa familia que seguramente no salieron con vida de aquél lugar…

-Marcy no pertenece a la humanidad… su color de piel oscuro y opaco, sus dientes afilados y sus orejas no son humanos- Me confesaba a solas con uno de los tantos espectros… -A mí me echaran de aquél lugar… no me dejaran ingresar, divulgaron que fui yo quien causo este desastre a la humanidad, ¡Que yo soy quien llevó al mismo averno a la raza humana!... siendo ellos los que lanzaron las armas, usaron las bombas, y a mí me culpan… la humanidad debería ser erradicada… que algo más salga de este reino mortal… reino humano…

No puedo soportar más las acusaciones, me señalan… me dicen que soy yo quien trajo el caos, que soy yo quien hizo un meteorito helado para partir al mundo, que fui yo quien destruyó países… me señalan, me acusan, y yo no puedo responderles… la corona es la respuesta, ella me salvara de las armas de ellos, me protegerá… es mi destino ser el rey helado, y con su poder, resguardar al mundo entero de ellos

-¡No!- Oí el gritó de Marceline… -¡Otra vez la corona!- Me reprochó con toda autoridad, las promesas que había hecho habían quedado en el olvido hacía mucho tiempo… era una necesidad el uso de la corona, una droga muy potente a la que me tenía que aferrar para poder continuar… volando en el cielo pude ver a lo lejos algo así como un refugio… no sé cómo lo logré, pero pude pasar por alto la maldición del olvido que la corona exigía… y recordaba haberme puesto la corona y haber visto aquél lugar…

-¡Marceline!... Debemos irnos a toda prisa- Le informé agarrando las cosas, la mochila y demás objetos con mucha urgencia… ella se apresuró a agarrar su juguete y algunas cosas que ella llevaba consigo como objetos de la suerte y esas cosas de niñas…

-¡La corona!- Dije tocando mi cabeza y no encontrándola en donde debía estar…

-¡Deja esa estúpida corona!- Me gritó con furia… y retrocedí hasta encontrarla y levantarla… me faltaba el aire al estar lejos de ella… Marceline se enfadó conmigo una vez más, algún día me dará la razón, el tiempo me dará la razón

-¡No digas eso!, ¡Es lo único que nos mantiene en pie!- Le grité, una de las pocas veces que levante la voz, casi siempre era ella la que me reprendía por lo que decía o hacía, pero en esa ocasión fue diferente… ella nunca necesitó que la reprendiera de ninguna forma, siempre fue cordial y cortes y al decir "no" ella podía comprender que era no… sin nada más

-¡Esta estúpida corona nos salvó a ambos muchas veces Marceline!... maldita sea tu insensatez… maldita tú locura de querer abandonarla-…Le dije y me observaba...

-¡Esa cosa es más importante que yo!- Me recriminó… acariciaba mi corona, la extrañaba con un sentimiento familiar… inconfundible… la quería cerca, como cerca tenía a Marceline… mis dos cosas útiles en el mundo… que me tenían atado a la existencia

-¡Cierra tu maldita boca!... ¡Calla!, ¡Calla!, ¡Calla!, ¡Cállate!- Le grité… maldición, sabía que no estaba 100% en mis cabales, pero eso me destruyó aún más, una ridícula discusión por la corona, una vez más… como tantas

Marceline se adelantó enfadada conmigo… con toda razón

Marceline se detuvo… y yo me preguntaba el por qué…

Me detuve a la distancia, como evadiéndola, no queriendo acercarme a ella…

Levanté mi vista, un complejo militar… esa cosa se erguía en una especie de depresión en la tierra, yo pensaba que una leve lluvia hundiría ese lugar, que ingenuo

Caminé a mayor prisa, me acerqué a Marceline, por más que tenga mayor edad no podía sino que acatar mis órdenes… me acerque tirando en esa travesía todo el equipaje excepto la corona que llevaba colgando atada a mi cintura

-¡Marceline!- Le dije corriendo hasta ella, sujetando su mano… la sujete muy fuerte como pocas veces en cada paso un poco más fuerte… tenía miedo no lo puedo negar… y caminamos hacia los militares que custodiaban la entrada a ese lugar

Les dije: -Somos "Simón y Marcy"- Así mostrándome simpático con ellos, más simpático de lo que debía… -estuvimos perdidos muchos años, y la niña necesita refugio- Me miraban de reojo, miraban las planillas, uno se fue de manera sospechosa hasta más allá de lo que podía ver

-Simón… mmm… déjame ver Simón… por lo pronto, ¿niña?- Preguntó mirándome… no respondí no entendí la sugerencia que me hizo, -La "niña" puede quedarse, espere un momento señor "Simón"- Me respondió… sujete el brazo de la pequeña Marcy con fuerza… esperamos…

… un momento después…

-Simón, tu querías que perteneciera a ellos- Me dijo agarrando mi larga barba… -¿Me dejaras aquí Simón?, ¿hice algo malo?- Me preguntó…

-Niña, ellos cuidaran de ti-… Le comenté confidente alejados de los guardas… -Allí podrán curar a Hamboo y tendrás una vida… a mí lado no puedes permanecer… Hamboo quiere quedarse aquí… yo cometí muchos errores, esta buena gente hará conmigo lo que crea conveniente…

-¡No Simón!... ¡No me trates como una niña Simón!- Me gritó… -Esa gente no te quiere Simón… te hará daño… ¡vámonos de aquí!, ¡Ahora!- Me volvió a gritar

-Junto a mí no tendrás seguridad Marcy, no puedo continuar más, la corona me mantiene con vida y no sé cuánto tiempo más… ni siquiera sé si recordaré tú nombre y es tan triste…

-¿Es por mí?... Simón, lo siento… perdóname- Me dijo y le solté la carita y camino junto a uno de los uniformados

-Señor Simón Petrikov, arqueólogo, ¿cierto?- Preguntó…

-No lo recuerdo, no sé quién soy… solo sé que esa niñita necesitara cuidados… que yo no podré darle… ¿entienden?... cuídenla por mí…

-¿No desea ingresar?- Preguntó sor prendidamente shoqueado con la respuesta mía…

-No es mi lugar… mi lugar es la oscuridad de la soledad… la soledad es mi castigo- Le advertí…

-¿Castigo?- Preguntó… -¡Usted de aquí no se va señor Petrikov!- Me dijo, un click se me hizo en la cabeza… como algo que broto sin pensarlo jamás… la corona la llevaba puesta en ese entonces…

-¡Soy el rey helado!, ¡Si saben lo que les conviene dejaran esto en la nada!- Dije congelando los pies y las manos del militar que estaba a pocos centímetros de mí…

-¡Soy el rey helado!... ¡Ahora sé quién soy!... ¡El mismísimo rey helado!- Grité con énfasis