Capítulo 8: Ahilando los mundos, ahilando pensamientos

Floté al pasar, "recorrí mundo" como en la jerga poética se dice, me busque entender y entender por ende al resto de la humanidad, "humanidad"

Busqué casa, luego de entender algunas cosas comencé a buscar un nuevo hogar donde vivir en tranquilidad… llevé conmigo mis tesoros, no podía dejarlos a la deriva ni perderlos, eso ni soñarlo

Siendo vampiro podía prescindir de muchas cosas, no tenía que atenerme a las aptitudes humanas corrientes, "sí no trabajas no comes" era una de ellas, podía estar sin trabajar, lo único que debía hacer es cazar una presa cada cierto tiempo… nada por fuera de los estigmas humanos… lo de siempre, ir, agarrar a alguien distraído y simplemente beber de su sangre, nada más ni nada menos…

Vagué hasta encontrar rincones explorados por el reino humano, sin embargo los cubiles en lo que me metía no eran lujosos ni por lejos, no quiero decir que me importara simplemente que eran poco más que cuevas y esas cosas, posiblemente ruinas y demás, cualquier cosa que fuera apto para alejarme de la luz diurna del sol… que me enfermaba cada vez que me encontraba

Así estuve viajando por unos, treinta años, no puedo calcular el tiempo, nunca lo aprendí a hacer por lo que cualquier medición temporal que haga hay muchas posibilidades de error… la astronomía no era lo mío, al igual que las ciencias, me concentraba mayoritariamente en las artes y la literatura, más bien, tenía y sentía una fuerte afición por la música desde niña… y muchas melodías que pululaban por mi mente y querían salir… mucho se me olvido conforme pasaban los años, puede que realmente tenga algo de humana… ya que en cierto modo, me reflejo en ellos

-¡Maldita seas!- Grité al ver a Simón regresar hacia mí… inmediatamente me volví invisible y salí del lugar sin intercambiar palabras con él…

-¡Marceline!- Gritaba… parecía que la corona lo llevaba de lado a lado a su antojo, no era Simón… como había dicho aquella vez, "soy el rey helado"…

Pasaron unos años, comenzaba a tener mis primeros secuaces… vasallos, gente en mi completo control, algo interesante se asomaba a mí vida, de los humanos podía hacer gente reanimada, por medio de la manipulación que hicieran lo que deseaba de ellos, incluso matarse con solo pensarlo… no quería ser como mi padre, muchos relatos leídos en la infancia chocaban con mi realidad, textos que narraban el abuso del poder, de la supremacía ficcional de unos pocos, y cosas que realmente me hicieron reír de niña, lo leía con humor, pese a que Simón me decía que en esos textos solo descubriría muerte y… por consiguiente destrucción

Al tiempo, pude animar esqueletos, eso ya lo hacía, la novedad fue que los esqueletos ya no debían pertenecer a conocidos o gente con algún tipo de cercanía, podía ser cualquiera, la gente muerta en la guerra, o incluso aquellos que tenían un comportamiento caníbal por llamarlo de algún modo, aunque con estos últimos ya que sus impulsos naturales muy fuertes los hacían más duros de "moldear"…

También, el combo se completó cuando terminé de poder controlar a mis gentes, a los vasallos completamente forzando y quebrando su voluntad, vasallos me refiero a la gente que yo mordía y de la cual me adueñaba a partir de ese momento de su vida de su existencia y de su ser… fue la parte más divertida en los años que pasaban…

En el mundo no había más caos, todo era un reino de paz, como antaño soñaban las personas, parecían no haber más caníbales y los pocos que quedaban nos los dividíamos, eran como un bien caro y difícil de encontrar, ya que la humanidad había quedado reducida a poco más que algunos ejemplares en la tierra, según relatos de notas "se habla de radiación" una columna importante en los tiempos post guerra, y quizá por eso la humanidad abandono la superficie terrestre… el mundo era mío… y de nadie más

Siempre hay quienes arruinan la fiesta… el rey vampiro me merodeaba y lo podía sentir… pónganle el nombre que quieran, ni siquiera merece la pena recordarlo…

Lo podía sentir, había abandonado como yo la nocheosfera, al parecer los vampiros nos divertía más un ámbito humano, nos atraía increíblemente, ya sea por la frescura de su sangre o por anhelos de regresar junto a ellos… o recuerdos ridículos de nuestras infancias en sus ciudades

Entre todo…

-¿Marceline?-… un punto suspensivo que delataba mi sorpresa… -Te vez hermosa Marceline, tanto tiempo sin verte- decía flotando delante de mi engreído como siempre, ya lo había visto unas cuantas veces, flotaba, comía la manzana de una forma extraña de pronto la manzana se deformaba y perdía color, perdía su esencia de vida…

-¿Tú?- Le pregunté una vez más… había quienes me frecuentaban, él y el rey helado… para el resto no existía… -¿Qué quieres aquí?...

-Sólo venía a ver a mí chica favorita en todo el universo… ¿Cómo has estado?- Preguntó, se acercó, agarró mi cabello y lo olió… -¡Me encanta tú aroma!...

-¡Vete de aquí niño tonto!- Le grité empujándolo primero con mi mano y luego en ese mismo giro haciendo medio circulo con mi bajo "hacha"… -¡No me molestes!...

-Acaso no te gusta ver a tú marido… te extrañe todo este tiempo… deberías volver a casa…

-¡Eso es ridículo!, ¡No me agradas!-... En un estado de ira le respondí, -Acaso no comprendes que nunca nos casamos, que nunca te conocí, ¡que te quería matar!

-Todos cometemos errores querida, ¡somos humanos!- Dijo… y me pregunté cómo podía saber que yo como él proveníamos del reino humano

-…

-Ni lo pienses… yo también tengo un legado querida, tú tienes un bajo, yo tengo mi guitarra… hasta podríamos ser los reyes del susto, del pánico, o del miedo, cualquier cosa… ¡somos geniales!

-Oficialmente me irritas…

-Tienes más de setenta años y aún te sigues comportando como una niña de papa- Me dijo, y ahí sí que exploté

-¡Y tú!, ¿Qué edad tienes niñito tonto?-... Me le acerqué amenazante, le clave mi dedo índice sobre su pecho… "tuk tuk tuk" se escuchaba con la fuerza que le golpeé

-Muchos, aunque la edad no quiere decir nada "Marcy"- Él dijo, pocas personas en el universo podían decirme así… -Muchos más años que tú, igualmente aún conservo mi juventud, acaso no te gusto así…

Me convertí en un vampiro gigante e intente agarrarlo bajo el peso de mi fuerza bruta, él hizo lo mismo doblemente fabuloso, me sujeto con una voltereta y quedé de un segundo al otro de espaldas a él, sujetada por sus brazos en mí pecho… desistí la aptitud, volví a mi forma de pseudo humana…

-Puedes intentar matarme todas las veces que quieras Marcy, aun así te amo… no elegí mal lo sé, eres la mujer perfecta con quien compartir la eternidad, ambos deseamos lo mismo, y podemos gobernar el mundo en la más absoluta oscuridad

Lo que me decía era tentador, pero algo me hacía vacilar, quizá haber leído tantos cuentos de amor, tantas historias de pasión, esas cursilerías que me llenaban, si algo me habían enseñado era a amar y ser amada…

-Lo siento Marshall, no puede ser, hay personas que amo… no puedo tener ninguna relación con ningún chico…

-Marceline, puedes intentar matarme cuantas veces quieras, podría volverte mi esclava por el resto de la eternidad, y aun así no quiero eso para ti

-¿Es por eso que me dejaste marchar aquella vez?- Pregunté…

-Posiblemente… quería conversar así entre nosotros… ¡mírame Marceline!, somos iguales, él uno para el otro, ambos tenemos un origen parecido tú por tú padre, y yo, no importa lo que me haya pasado a mí…

-Yo soy tu vasallo- Le dije tocando las dos marcas que tenía en mi cuello…

-No mientras yo sea el rey de los vampiros Marceline, mientras sea quien gobierne al resto de los vampiros tú serás la reina de todos ellos… si no quieres eso… dame la tan ansiada muerte, por más que seas tú, me defenderé… y como viste, no soy un chico bien…

-…

-Aparte la esclavitud es algo malo-… Me dijo riéndose y volando hacia lo alto hacia la oscuridad de las nubes a punto de llover…

-¿Algo malo?, ¿De qué estás hablando?- Pregunté… lo intenté seguir, lo perdí, luego lo volví a encontrar en medio de una nube…

-Tienes aptitud, eso me gusta de ti- Me dijo, su voz tenía otro tono, más bajo, mucho más armónico…

-¿A qué te refieres con que la esclavitud es algo malo?- Le pregunté, su mirada era otra, no era la misma de hacia un tiempo atrás, como que sus ojos estaban más grandes o tenía otro brillo otra tonalidad…

-¿Marceline a eso has venido hasta aquí?... y yo que pensaba que te había ganado con mis encantos-… Se puso a reír de nuevo… me sonreí por lo gracioso del momento… no lo había comprendido hasta ese momento, realmente me estaba "cortejando"

-… Sí- dije, ruborizada

-Verás chica con cierta devoción por el conocimiento, hay cosas que el ser humano se impuso para mejorar como raza, fueron miles de años de evolución la que determinaron estas "reglas"- Me dijo, había perdido aquellas características que resaltaban el coqueteo

-Una de ellas, es la esclavitud, o mejor dicho la abolición de la esclavitud… ni tú ni yo ni nadie puede ser dueño de la voluntad de nadie más… mucho menos de una dama como tú- Me apunto… flotaba por los alrededores, se lo notaba un tanto nervioso…

-¿Estás incómodo con la pregunta?, o… ¿conmigo?...

-Nada de eso querida, somos marido y mujer… por el resto de la eternidad, o al menos hasta que tú me mates…

-¿Por qué no tú?- Le pregunté…

-El femicidio también es una de esas normas Marceline y trato de hacerlas valer… aunque lamentablemente tarde mucho tiempo en comprender… lo sabes, algunos errores de mí parte… no soy de esta época y cuesta cambiar las formas de pensar… como imaginaras

-¿Por qué me cuentas esto?- Pregunté… era raro ver que el rey vampiro revelara esos secretos a quien apenas conocía…

-Si te quiero como esposa, no quiero una esposa tonta como las otras… no me gustaría que nuestras diferencias pudieran más que nuestro amor- Informó…

-No te amo- Le respondí…

-Me amaras, es cuestión de tiempo…

Se convirtió en murciélago y se marchó…

Pasaron los meses… me encontraba tocando mi bajo, componiendo las primeras canciones de verdad en el mundo que no parecía reconstruirse jamás… y apareció su deprimente imagen frente a mí…

-¡Hola!- Me dijo, me convertí en múrciela y salí de aquél lugar…

Un año después una situación similar o parecida ocurría, la diferencia es qué él estaba volando también… "hola", -¿Qué quieres?- Le pregunté… -¿Cuál es tú nombre?- me preguntó, me volví invisible y salí del lugar… había guardado muchas cosas de los restos de la humanidad, había marcado muchos lugares como mi hogar y allí donde se encontraban esos lugares los llenaba de cosas tales como ropa, muebles, discos, canciones, instrumentos, artefactos, electrodomésticos y las cosas que pudieran serme de utilidad, entre otras cosas generadores de electricidad y objetos femeninos…

-Parece que la vida le va muy bien a mi chica Marceline- Me comento… muy cerca de mí oído… susurrándome

… guardé silencio, y espere que dijera algo más

-¿No estás contenta de verme acaso?- Preguntó alejándose y poniéndose enfrente a mi mirada…

-Lo estoy, y no sé bien porqué, pero me gusta que estés aquí- Se sonreía…

-Me parece que estas siendo un poco irónica, ¿no es así?- Preguntó…

-¿irónica?... ehhh…

-No, claro que no… en realidad soy quien es él irónico… para mí también es un gusto verte… veo que has juntado mucha chatarra humana- Comento riéndose…

-¿Te burlas de mí?

-No, la ironía no es una burla… es algo así como afirmar lo contrario a lo que uno piensa, sin embargo a esa afirmación poniéndole una connotación con mucho menos poder… ironía…

-Bien, sí, es una burla- Me comentó quitándose la sonrisa…

-¿A qué has venido hasta aquí?...

-Andaba aburrido, ser eterno, ser inmortal, y recorrer las calles por las noches puede cansarte… algún día lo entenderás, si te sirve de consuelo, yo también guardó chatarra humana en mis casas… por todos lados- Comentó…

-¿Quién eres Marshall?...

-Marshall Lee puedes llamarme, o mis mujeres suelen decirme Marshall…

-¿Mujeres?

-¡No es lo que parece!, Os lo juró mi dulce damisela- Comentó

-Poesía, cuentos de ficción españoles… ¿qué más sabes hacer?...

-Casi trescientos años dando vueltas por el mundo, uno hace lo que puede para matar el aburrimiento… como tú o cualquiera de nosotros… a diferencia de los lisos humanos, a nosotros nos sobra el tiempo

-Lo comprendo…

-¿segura que no quieres con tú hacha atacarme?- Preguntó…

-¿Por qué lo haría?- Le respondí con ironía…

-¿Quién sabe?, soy quien te condeno a ser su esclava…

-Supongo- Le dije, y lo ataqué con el hacha… impacte en uno de sus brazos… salía sangre, realmente sangre, hacía mucho tiempo no veía salir de un cuerpo "vivo" sangre…

-Eso dolió-… dijo sujetando su brazo lastimado

-¡Lo siento!- Le dije… -¿estás bien?

-No ha sido nada, jijiji… ¡debiste haber visto tu cara!- se me rio a carcajadas… "jajajajaja", y luego "juajajajaja juajajajaja"… y mi mirada cambio con respecto a él… al poco tiempo comenzamos a salir… extraño ya que las historias humanas relatan algo parecido a lo nuestro… primero cortejo y luego matrimonio… algo parecido a lo que pasaba entre nosotros dos