Capítulo 9: Relaciones complicadas
No podía estar más agradecida con él, por lo visto hacíamos una pareja bastante agradable… aunque más que nada se notaba cuando nos encontrábamos en fiestas por la nocheosfera, o con amigos que se salían de allí…
Marshall Lee se tomaba enserio la relación, eso me gustaba, lo veía entusiasta en todo sentido, pese a vernos cada mucho tiempo, era la complicación mutua la que nos separaba por esos largos periodos
…
-Hola Marcy- me dijo tapando mis ojos… -¿sabes quién soy?- Preguntó…
-Pierdes todo el enigma cuando abres la boca-… comenté
-Es bueno saberlo… ¿cómo ha estado la vida?...
-¿Vida?...
-Por más que no quieras aún somos mortales, hay pocos seres que pude ver todos estos años inmortales, entre ellos tú padre- Se reía…
-¿Por qué te ríes así?...
-No lo creerías… ¿recuerdas que te mando a matarme?... es gracioso vernos así…
-…
-¿Qué pasaría si se enterará?- Me preguntó agarrando la guitarra y comenzando a tocarla…
-Desconozco lo que diría… lo debes conocer mejor que yo…
-Sí, eso imaginó, se debe tener a los enemigos cerca… se enfadaría mucho eso seguro… más al saber que te elegí como mi esposa…
-¿Esto se trata de una venganza Marshall?- Le comenté con dudas de dudar, tan sólo por pensar algo, -me usas en una de tus venganzas…
-te amo, eso no basta… ¿qué podría ser suficiente para evitar una guerra?...
-Ya entendí Marshall, soy tú salva conducto, mírate lloriqueándome…
-Piénsalo así si quieres… estoy aquí para hacerte feliz, para divertirnos nada más…
Un buen día, luego de cinco años sin vernos nos volvimos a cruzar en los caminos de la vida… él se puso frente a mí, ambos levitando dentro de la forestación de un bosque que llevaba muchos años reparándose, me miró con ojos demoníacos, sin decir ni una palabra… me sorprendí al verlo, no lo había pensado encontrar en ese lugar precisamente… una sombra oscura se acercó hacia él, lo envolvió en si misma… y repentinamente en cuestión de poco más de un segundo esa masa llegó a mí… me asuste en ese momento… intenté evitarlo, y esa oscuridad se disipo, Marshall me tenía abrazada en sus brazos, me beso ante mi asustado rostro… yo lo sujete y también lo bese… fue un lindo momento pese al susto que me había dado…
-¡Eres un tonto!- Le dije furiosa, -¡Me asustaste!, ¡No vuelvas a hacer eso!- Le grité, se sonreía, sabía que mis palabras eran más falsas que la luz del sol reflejada en la luna…
-Mira- Me dijo quitando una de sus manos de mi rostro, me tocó mi pecho, -Late, es tú corazón… podemos amar- me informó…
-Para ser alguien que tiene tan mala reputación no eres un chico tan malo…
-Hago lo que puedo, tengo mala prensa-… nos quedamos besando un rato largo… prácticamente hasta salir el sol
Pasaron las horas… la noche siguiente se acercaba, como el resto de los vampiros debía depredar a algo… estaba ansiosa, no podía dejar de pensar en él… me desvelaba desde hacía unos años pensando tan sólo en él…
Me asustaba pensar que algo malo podía pasarle… que mi padre lo encontraría, o que esa reputación lo terminará por traicionar…
-quiero hacerte un regalo de cumpleaños- Me dijo… -es difícil pensar en lo que necesitas Marcy, yo lo descubriré…
-Ni siquiera sabes cuándo es mi cumpleaños…
-eso no importa, si ni siquiera tú sabes qué día y año es hoy- comentó, podía parecer un insulto, no lo tomé justamente en ese sentido porque tenía toda la razón
-… ¿y bien?
-no lo sé, déjame advertir lo que más anhelas… te sorprenderé- Me dijo…
-No te pongas en peligro…
-te amo, me encanta que pienses en mí- comentó nuevamente… me sonroje, fui a vestirme, a cambiarme de ropas… no tarde mucho, era fácil encontrar aquello que me gustaba, todo lo mío me gustaba… y de fondo se oía el sonido de su guitarra
…
-Parece que te encanta la música mucho más que a mí…
-libera emociones… me relaja, y me hace pensar… espero que no te moleste que me pase todo el día tocando mi guitarra- comentó… -No, para nada
Salimos esa noche, la idea era cena, baile, fiesta, y posiblemente algo más… una sorpresa quizá…
…
…
…
No pasó nada… cena, baile, y fiesta… nada más
Pasaron los días no nos volvimos a ver… y me encontré nuevamente con Simón
-¡Déjame vivir mi vida viejo loco!-... le recuerdo haber gritado… no oí lo que tenía para decir, no podía decirme nada importante, ni siquiera se acordaba de mí… estuve un mes triste, depresiva… me encontraba llorando en mí casa sola… una vez más la soledad
Pasaron los meses como si nada… aunque las primeras semanas se me hicieron tortuosas… y Marshall volvía a preocuparme, me había dicho que no nos separaríamos por más de un par de meses… y no me encontraba pese a estar en un lugar y de ser un lugar bastante fácil de ser encontraba…
Quería que me encontrara, esa es la verdad… me encontraba angustiada porque quería verlo…
Pasaron unos meses más… -¡Feliz cumple años!- me dijo el imbécil…
-¿Dónde estabas?, ¡Te esperaba!- Le reproche… -¡te necesitaba conmigo!...
-Lo siento Marceline, tuve problemas, graves problemas… desafortunadamente no puedo estar 100% para ti, esa es la verdad…
-Quiero hacer algo por Simón, y no sé qué hacer…
-Mátalo- Me dijo, -posiblemente de esa forma le quite el peso que lleva consigo… yo quisiera que me mataran- me comentó
-¡No digas esas cosas!-… guardé silencio por un par de segundos en los cuales él se me acercó a mí, -¿cómo puedes decirme eso luego que nosotros?... que… que… compartimos nuestro amor…
-es la verdad, lástima que te duela, deberías decirle adiós, además ese puede ser su deseo detrás de las estupideces que hace…
-¡No es él quien las hace!...
-es un no-muerto controlado Marceline… posiblemente eso es lo que te hace perderte de esa forma- me levanté y lo abrace…
-¡Te necesito!, no vuelvas a burlarte así de mí…
-no me necesitas… sin mi podrías vivir… ¿sabes?, hoy es tú cumpleaños- me dijo con una tierna seriedad…
-¿Cómo lo sabes?... si no lo sé yo-… le comenté… me sonreía…
-digámoslo así, el hijo legítimo de la oscuridad lo decreta, un día como hoy hace un año nos besamos y surgió algo que a ambos nos interesa… el rey de los vampiros así lo decreta… hoy cumples años… recuérdalo- comentó, me sujeto de la mano con un gesto de caballerosidad y me invitó a ser besada…
-Dime, has tenido mucho tiempo para pensar en lo que quiero, ¿cuál es mi regalo tan especial que prometiste?- comía una manzana, le absorbía el color, y luego la arrojo toda marchitada…
-Sígueme- él me dijo, lo seguí así tal cual estaba… un poco desprolija por llamarlo de alguna forma…
Debimos haber viajado mucho tiempo ya que el sol estaba en su punto más caliente… nos ocultamos en una cueva…
-¿Qué es lo que haces?- Le pregunté, parecía diagramar la carita sonriente… -¿vamos a la nocheosfera?
-No, me vetaron de la nocheosfera, al parecer por lo visto no soy tan genial como para andar entre los demonios… vamos a un lugar diferente… tú sígueme, confía en mí- me dijo y abrió el portal hacia algún lugar, ingresamos… recordé ese conjuro…
Me desperté en plena luz de sol que me irradiaba todo el cuerpo…
-Vamos mi perezosa, el tiempo apremia- le dije despertándola soplándole viento en su rostro
-El sol, no me quema- le dije… me llevaba en sus brazos algo por lo visto no había salido del todo bien, -¿qué me paso?, ¿me desmaye?
-al parecer el conjuro vino con algunas complicaciones, nada grave no te preocupes- Me dijo… me dejó bajar soltándome
-¿Dónde estamos?...
-En una tierra muy, muy lejana… conozco algunas personas que viven en este lugar…
-¿Qué es eso?- Apunté hacia una masa enorme de color azul…
-Es el sol… no lo veas mucho, es peligroso para nuestros ojos humanos… aunque a nuestros ojos de demonio no le hace nada… vamos, la bruja debe estar por algún lugar… debemos encontrarla…
-El sol no me daña, ¿Por qué?...
-no lo sé muy bien, quizá no sea un sol, o puede que haya cierta radiación en particular las tendentes al rojo nos causan daños… aunque no soy científico y las especulaciones son un estorbo
-Ok, comprendo, si lo dices así, no te preguntaré Marshall
Caminamos por muchos días, demasiados… conté hasta que me perdí mil días que pasaron…
-¿Qué pasa aquí?...
-los días pasan rápido en este lugar, apurémonos antes que se acabe tú cumpleaños- respondí "sí" simplemente… tenía muchas dudas… y no podía responderme ninguna pregunta, tal vez las preguntas comenzaban a estar demás… y debía conformarme con la realidad… Marshall lo respondía todo, tenía respuesta a todo, sin embargo como mis respuestas no eran del todo fiables…
-¡Hola!, ¿hay alguien ahí?- preguntó gritando ya que la casa en donde la bruja estaba radicada tenía unas dimensiones sobrenaturales… entramos volando a la casa de esa bruja
-¡Os esperaba Marshall!, bienvenida Fionna- comentó…
-¿Eh?, mi nombre es Marceline- comenté…
-Como sea… no tengo tiempo para aprender nombres, los enigmas del universo son tan intrincados que-… le detuvo el parlamento Marshall…
-Lo siento, estamos apurados… el tiempo se agota- le dijo…
-¡Sí, sí!, lo mío- le dijo ella estirando su mano…
-ten- le dio algún objeto… no pude verlo… -lo que acordamos, ahora hágalo…
La risa de la bruja me recordó a la del rey helado, "jijiji"… me asusto…
-¡Espera!- Les grité, -¿qué están por hacer?...
-¡Jajaja, demasiado tarde Marceline!- me dijo con la mirada demoniaca Marshall… y se reía "muajajajaja, muajajajajajaja" y obviamente me asusto también…
El hechizo me impacto, lo sentí en la garganta… como si me asfixiara…
Desperté… -¿te encuentras bien?... a mí también me paso lo mismo que a ti… te vi aquella noche hace precisamente un año, como te dolía lastimar a esa gente, y espero no estés enojada conmigo
-¡Eres un niño tonto!, ¡Un estúpido!- le grité mirándolo desde la perspectiva del suelo, él con su carota sobre la mía… -lo soy…
-…
-¿La bruja?- Le pregunté a Marshall luego de levantarme…
-Se fue, como ya dijo, bla, bla, blablablá… tenía cosas que hacer… y nosotros le hacíamos perder su "precioso" tiempo…
-¿Qué le diste?...
-Eso no importa, un regalo de mí madre… cosas del pasado
…
-Ahora no sufrirás más cuándo debas alimentarte, mira- mostró una manzana roja…
-¿Crees que yo ahora pueda?- pregunté, lo miré, tomé la manzana, y luego la ingerí de la misma forma que él lo hacía…
-hay algunos "inconvenientes" pequeñitos con respecto a esto- me dijo, simulando no tener interés en esas pequeñas cositas… -somos vampiros, tenemos que alimentarnos, si no nos alimentamos morimos-…
-Obviedad- le respondí tirando la manzana, -¿cuál es la diferencia?
-los humanos pueden morirse de hambre, son estúpidos, nosotros no… cada vez que tenemos hambre sufrimos un ansia de sangre… que explota y en ocasiones perdemos noción de "amigo o enemigo"- me dijo sonriente haciendo un gesto de comillas…
-¿Por eso siempre con manzanas?- le pregunté…
-es lo más practico que conseguí… sí por eso mismo…
-¿Y cómo funciona?- Le pregunté ya que no encontraba una lógica para poder sobrevivir comiendo sólo un color…
-¿Cómo funciona dices?, ¡oh!, verás, el sol emite una ráfaga de colores concentrados en el blanco, por lo general es blanco… ese haz se divide, y… ¿qué sé yo?, mira la pregunta que me haces… no todo tiene respuesta Marceline… es magia- le dije…
Me reí por dentro, compartiendo momentáneamente un sonrisa con él… el regalo fue encantador porque él se había percatado de algo muy profundo, un problema que llevaba conmigo siempre, y me había quitado mucho peso de encima
-¡Gracias Marshall!- Le dije, lo bese efusivamente para sorpresa de él, quien siempre tomaba esa iniciativa de formas extravagantes… y así regresamos a casa…
…
Parecía no ser suficiente para el niñito perfecto de más de trescientos años… planifico una fiesta con mis amigos, con mi gente conocida en la nocheosfera… aunque claro no precisamente la gente que me encontré en la nocheosfera quienes estaban al comando de mí padre… más bien, solos conocimos de ambos… estuvo espectacular, y yo que pensaba que tener novio era una carga pesada, mira lo equivocada que me encontraba
La noche fue genial, el día fue genial, los tres días siguientes fueron magistralmente espectaculares, tenía un hogar
