Capítulo 13: Pactos no tan diabólicos

Tarde más de lo habitual en reponerme, una cuestión de necesidad… porque el tiempo me era escaso, diciéndolo en sentido metafórico… y claro, más valioso ya que al pasar los días Marceline podía enfadarse, pensar, o lucubrar mayores cosas sobre mí… debía actuar y pronto

-¿A dónde vas?- Preguntó una voz familiar…

Giré y busque a quien me estaba hablando… -eres tú, me asustaste viejo-…

-¿Estás huyendo una vez más?

-No lo creas, tan sólo iba a tratar de arreglar las cosas con la chica Abadeer…

-No nos metas en más problemas con su familia, ya tenemos mucho entre manos…

-¿A qué te refieres?, No pensaba hacerle nada, la amo- le decía…

-Por eso mismo lo digo, no toques a la chica Abadeer, ni a nadie de su entorno, ¿te queda claro?-… él mostraba como siempre su carácter imponente sobre el resto de nosotros… incluso a mí…

-Claro papa… lo siento… no haré nada con ella, te lo aseguró…

-¡Escúchame bien!- Me gritó agarrándome de la camisa… -esto no es una de tus ridículas bromas, ahora tienes nuevas responsabilidades con la casa real, y debes medir tus acciones, esto no es como ha pasado con tus otras mujeres… ¿te queda claro?

-Sí, por supuesto… no te preocupes- le decía intentando hacer que aflojara su mano para liberarme…

-Te hemos respaldado en muchas ocasiones, todas las insolencias y caprichos… ahora estamos por firmar una tregua con los Abadeer, y espero por tú bien que eso llegué a un buen punto- Me miraba con su mirada criptica…

-Es lo que queremos todos- le respondí inmediatamente, -¿es lo que queremos todos?- luego pregunté…

-Tenemos dos mundos, nos dividiremos, dominaremos el mundo terrenal terrícola, lo anexaremos a la nocheosfera, ahora que no hay humanos será el nuevo reino de los vampiros…

-¡Es una locura!- le grité, -¿Qué estás tramando realmente?... ¿van a abandonar miles de años de historia tan sólo porque Abadeer así lo exige?- Le pregunté

-Y una cosa más, se rumorea por ahí que estás planeando causarle daño a tú padre… ¡escucha con atención niñito!, en estos momentos no podemos enfrentarnos entre nosotros, porque o sino ya sabrías lo que es el sufrimiento…

-Nunca lo pensaría papá… jamás se me ocurriría algo semejante, es un delirio, Hunson está detrás de esas conspiraciones, no fue buena idea pactar con él, mucho menos, entregar nuestro hogar…

-Ya está dicho, ahora vete de aquí

-Ni siquiera hay gente en la tierra… no hay alimentos, nada-…

-Todavía quedan animales y plantas de las que alimentar nuestro ejército, y cultivaremos almas, la luz allá es importante…

-La luz será tú perdición, el sol sale todos los días, y no es cualquier cosa, no es joda… no hay lugar donde esconderse…

-Hasta la puesta de sol- respondió mostrando la misma seguridad que siempre…

-Comprendo, si ya tomaron una decisión, todo está dicho…

-Te quiero papá- le dije, no me respondió, salí del lugar… salí de la nocheosfera, y fui en búsqueda de Marceline…

-¡Tú!, ¡el viejo!- le grité al famosísimo Simón Petrikov…

-¿Qué quieres muchacho?- "jijjiji", -Al fin se me hizo hablar con alguien más que con la corona-… se volvió a reír

-Sí, supongo, ¿me recuerdas?- pregunté para saber si me había visto antes…

-Sí, una escultura de hielo tenía tú cara… estabas con Marceline- aseguró

-Un paso es un paso dicen… veo que estás mejor Simón…

-¿Qué?- preguntó…

-Rey helado quise decir… ¿sabes dónde está Marcy?...

-No, hace mucho tiempo que no la veo… muchos años, cientos de años…

-La viste hace pocos días, recién me dijiste que estaba junto a mí…

-¿Hablas de Marceline?-…

-Sí, ¿la has visto o no?...

-No-… Me respondió, -en ese caso no tenemos nada más que hablar viejo loco…

Me despedí y salí flotando, -Mocoso mal criado…

Un aire desolador se sentía, ni siquiera había rastro de algún ser viviente que caminará sobre la superficie terrestre, lo miraba todo desde las alturas, buscando a Marceline que se había escondido de mí de una forma muy efectiva…

Tarde en reaccionar, aunque había tomado mi decisión, debía regresar a la vida a esos inútiles humanos, por lo menos para ser perdonado por Marceline, aunque mi padre estuviese en contra, no le iba a ir preguntar, no soy estúpido…

Me puse a tocar la guitarra ya muy entrada la noche, más bien cuando está estaba a punto de terminar, mirando de frente a la salida del sol… una aptitud un tanto provocativa por mí parte, algo que entre los humanos podría ser considerado un deporte extremo… o una tentativa a la muerte

Me oculté del sol, y me acosté a dormir… me levanté y luego continué con mi búsqueda… había tenido la respuesta en los sueños, los humanos no van a volver, aunque podía ir a pedir un nuevo intercambio con la bruja celestial… la llamé, consulte por un turno e inmediatamente conjuré el portal hacia su mundo…

-Han pasado diez mil años Marshall desde que nos vimos por última vez… ¿qué te trae por aquí ahora?- comentó…

-Sí, cierto, eso creó… dímelo tú… eres vidente- le respondí…

-Los humanos siempre son tú problema, desde la época de babilonia- comentó…

-No lo sé, no lo recuerdo y lo sabes…

-Sí, tus recuerdos… atormentadores que saciaron mi hambre por muchos muchos años

-Lo que digas, vengo por los estúpidos humanos…

-Un pura sangre como tú, ¿suplicando por la vida de unos huesos?-…

-Es una vergüenza lo sé bien…

-Sí, lo es… más aun sabiendo el fin que tienen…

-¡Ayúdame!, necesitó recuperar el amor de Marceline… a cualquier costo…

Se reía "je je je je"… -¿qué puedes ofrecer a cambio?, no tienes nada que te pertenezca, todo tú ser esta embargado por demonios y ángeles… no tienes nada que ofrecer…

-Vaya, eso no lo había pensado…

-Mi tiempo es preciado Marshall…

-¡Te di mi inmortalidad!, ¿qué más puedo darte?- le reproche, -tienes todo el tiempo del mundo, nunca se te acabará, dame lo que pido

-Recuerdo cuando asistíamos a las clases de magia juntos, por tú parte engreído desperdiciaste tú vida mortal… en cambio muchos de nosotros somos quienes imponen las reglas…

-¡Eso es el pasado bruja!, te quedaste con él, déjame vivir el presente… y sentir nuevamente lo que sentía hasta hace un mes o dos

-No sentías nada Marshall… nada, no puedes sentir nada, no eres como ella, no eres un humano… eres algo más macabro…

-¿Qué puedes tener que hacer tan importante que no me puedes dar unos minutos de tú maldita inmortalidad?-… le pregunté…

-Mi familia, mis innumerables hijos, mi gente querida, no soy como tú, tengo a gente que quiero- comentó dándome donde más me dolía, -hay cosas que nunca podrás aprender por más que leas millones de libros escritos en cuanto idioma se te cruce, no tendrás humildad, no sentirás amor, una única cosa que puede parecérsele a lo que tú podrás sentir es "poder", poder para doblegar voluntades…

-Me haces ver como lo peor, ¡no soy así!

-Entregaste a millones de humanos por un capricho de tú padre… en vida serás recordado como el más grande los vampiros, "vida"- aseguró, -cuando ya no estés más por alguna razón te recordaremos como quien fue capaz de maldecir a toda la raza humana, para siempre…

-Ok, ok… buooo… buoooo, tranquila, no nos adelantemos, no me cuentes mi destino, no quiero eso, tan sólo dime como hacer para que Marceline vuelva a quererme…

-Nunca vas a comprender los sentimientos de las personas, mucho menos de esa niña llamada Marceline… ni ella los comprende…

-¡Maldita seas bruja!, dime algo que pueda serme de ayuda… al fin y al cabo fuimos amigos…

-¿amigos?, tú me mataste, me maldeciste… ¿no lo recuerdas Marshall?, deberías sentir empatía por el viejo Simón… a fin de cuentas, están más o menos con el mismo trance…

-No me compares con la locura de ese tipo, estoy en mis cabales, él ni siquiera es capaz de dialogar…

-Tú tampoco…

-escucha, estamos planeando dominar la tierra, ¿qué tal?… un decir, el día que sea el señor vampiro, te concederé parte de mí poder- le comenté con convicción que eso era más que aceptable…

-El amor de la niña no tiene un precio que puedas pagar Marshall, nunca llegarás a querer a nadie de verdad… es tú condena desde el día que decidiste acabar con mi vida…

-¡Olvídate de eso!- ella con prisa afirmó

-¿Olvidarme?, ¡Jamás!, lo pagaras lentamente sufriendo todo lo que te toque vivir…

-¿Me odias aún?...

-No es odio "amigo", es justicia, los crímenes se pagan… por algo aún sigues caminando…

-Sabes una cosa, ¿qué tal mi alma?, algo debe valer- aseguré con convicción que ese era el articulo más importante que podía poseer…

-Tú alma está absolutamente corrupta, no vale nada… ¡nada!...

-¿el alma de mi padre?- pregunté por curiosidad…

-No le harías ningún daño chiquillo estúpido, piensa en lo que dices… es el señor vampiro, dueño de las horas de vampiros y tú solo eres su hijo…

-¡Soy el príncipe vampiro!, quien quitará la cabeza de mi padre y…

-Sigue soñándolo niño… deberías dejar las cosas como están… aunque-… dijo con una extraña sonrisa…

-¿Hay posibilidad de un trato?- comenté…

-Está conversación me hizo recordar algunas cosas Marshall, tú alma no vale nada en el mercado, aunque podemos negociarla- me comentó…

-¿Qué ofreces a cambio?

-Sufrimiento, eso es lo que quiero, que sigas sufriendo después de muerto, después de vivo… y por siempre, ya que a diferencia tuya esa alma será eterna y eso no puedes negociar…

-¿Sufrimiento?, ¿sufrimiento?, He vivido en sufrimiento mujer, toda mi vida la padecí, incluso ahora que soy un vampiro… ¿qué puedes hacerme para que siga sufriendo?...

-En lugar de preocuparte por eso piénsate, sé ingenioso alguna vez, no sólo es destruir Marshall… lo difícil es crear nuevas cosas…

-¿Por el amor incondicional de Marceline?- pregunté acercándome a ella…

-Nada de eso… si esa niña viniera aquí y ofreciera el amor que tiene por dar… eso sería un negocio… tú no lo vales…

-¡No me insultes más!...

-En ese caso, los platos de mi cocina están para ser lavados…

-¡No te vayas!...

-Piénsatelo, tienes todo el tiempo del mundo- comentó y se marchó…

-¿Cómo se atreve a hablarme así?, la tendría que volver a matar-… me dije murmurando

Pasaron unos años en aquél lugar…

-¡Está bien!, ¡está bien!, Tú, ganas… pagó con sufrimiento, todo el que tú quieras, te entregó mi alga inmortal, y a cambio, haz que Marceline me perdoné…

-¿En lugar de eso no querrías vivos a los muertos?

-¡Los humanos no me importan!, sólo has eso… y perdóname por lo que nos hice hace tiempo…

"Je je je je" fue su riza, -Eso no se perdona Marshall… nunca recibirás mi perdón, y cuando mueras te usaré de adorno… así que cuídate, tú cuerpo no es inmortal como lo era, el sol te puede matar, las balas de los humanos también pueden hacerlo, fuiste un idiota al fingir tú deceso, pudo haber sido más certero el ataque de Marceline…

-Que me perdoné, nada más- comenté y me marché…

Regresé al mundo humano en busca de Marceline, supuse que me estaría buscando ella también por el hechizo de la bruja, la magia de esa bruja era potente, mucho más que la mía o la de mi padre, y quería que ya estuvieran los resultado…

Pase cerca de cincuenta años buscando a Marceline, de rincón a rincón… y no la podía localizar… comencé a desesperar, hasta que pensé que podía encontrarse en la nocheosfera, en su casa paterna…

Regresé a la nocheosfera a la casa de mis padres, como era de esperar mi regreso puso en alerta a la guardia… no me acerque más que lo necesario a mí hogar, lo evité, y marche directamente a la casa Abadeer…

-¡Señor Abadeer!- grité ante la puerta… esperando que la maleficencia encarnada en un demonio se hiciera presente… -¿Marceline?, ¿eres tú?...

-Sí, sí, ¿qué quieres?- me dijo…

-Te extrañé tanto… ¿amor?- y me quedé en suspenso unos momentos…