Capítulo 14: lo que dura la eternidad
-Te estuve buscando por más de cincuenta años para decirte que me perdones-…
-No te perdonaré niño idiota… nunca te perdonaré…
-¡Por favor!, tan sólo hice lo que me dijeron que haga, es tan difícil de comprender…
-Pudiste haber matado a mis últimos familiares Marshall, esa podía haber sido mi familia…
-Lo resolveremos, tan sólo necesitamos un poco más de tiempo, mientras tanto vamos a tomar algo de rojo en la plaza, como antes…
-Ni lo sueñes, ¿crees que el conjuro de una vieja bruja me podrá hacer que te vuelva a amar?...
-¿Cómo supiste?- pregunté sin recibir respuestas…
-Te amé, traicionaste mi confianza, y al no poder fuiste corriendo a tú Fionna… ¿acaso estás loco Marshall?, ¿vender tú inmunda alma?...
-¿Fionna?, ¿ella es Fionna?- pregunté…
-Tú deberías saberlo, ¡imbécil!...
-¿Fionna será mi destino?, ¿ella es Fionna?...
-Ve y pregúntaselo a ella…
-No, sólo habla cuando se tienen cosas de valor para intercambiar- me senté en el escalón de su casa en la puerta… -por lo visto, siempre fracaso en todo, en cada cosa que hago, no me extraña que ella sea una bruja inmortal con poderes fuera de mi imaginación y yo, siga suplicando tú amor… es la diferencia entre las personas… los más grandes y los más pequeños…
-¿Realmente piensas eso?...
-Le vendí mi alma al mismo diablo, y una vez más me traicionó, no pedí tú amor, tan sólo… dejémoslo ahí-…
-¿Estás llorando?- me preguntó, -No, un demonio nunca llora Marceline, debe ser un poco de polvo que está causando una reacción alérgica o algo así…
-¡Ey!... ¿qué haces ahora?...
-Me tengo que ir, por lo visto tengo cuentas pendientes con esa bruja… Fionna…
-No vayas a enfrentarla, ¡no seas más estúpido de lo que eres!...
-Descuida, si pierdo nadie llorará por mí… eso es lo que coseche durante toda mi estadía en el mundo físico… ¡uhhh!, sí que será duró
Salí de la nocheosfera… sin rumbo, hasta que me encontré con el humano…
-¡Oye chamaco!, ¿qué andas haciendo aquí tan solito?- me preguntó…
-esperando- respondí, la noche se acabó, el dolor curará mis heridas- le afirmé…
Creó un cuerpo de hielo a nuestro alrededor, en verdad parecía ser algo así como un domo…
-Sabes, cuando me siento triste empiezo a cantar viejas canciones, de cuando era un niñito… a escribir algunos artículos que jamás serán publicados, e intentó sonreír cuando me siento mal- me dijo, ironía era qué él tenía ideas de como ver el otro lado del día y aunque no existiera más nadie en el mundo, pensaba que en el mundo había habitantes…
-Dígame, ¿qué año estamos?- le pregunté…
-Año trescientos luego de mi nacimiento- me respondió… no sabía si creer en las coincidencia o qué, hacia exactamente o aproximadamente ese tiempo había comenzado a transcurrir la guerra…
-Debe ser complicado continuar, ¿Dónde está su familia?...
-No lo sé, aún sigo buscando… a mí Betty- comentó, se largó a llorar…
-Ya, ya, tranquilo, no estás solo viejo… si los dos dejáramos salir lágrimas y sangre por nuestro sufrimiento este iglú se llenaría y nos ahogaría…
Pasaron unos cuantos meses que me decidí a acompañar en su rumbo sin sentido al viejo, parecía poca cosa, aunque teniéndolo enfrente sabiendo de su mortalidad, y de su locura, comenzaba a comprender mejor a Marceline, tenía un aura particular, no era oscura, tampoco era buena, simplemente me llamaba la atención…
Él en el mundo sin humanos buscaba a su mujer, que había muerto hacía mucho tiempo y no estaba enterado, buscaba compañía en su soledad, posiblemente soledad que yo había creado… cazaba comía, vivía, pescaba, todo como si realmente tuviera un proyecto, no como yo, que no tenía uno…
Me parecía ver la ironía en carne viva, cada vez que lo veía caminar a Simón…
-Preguntaba y me respondía, cada vez con mayor afabilidad, no podía creer que realmente no recordará lo que pasaba, porque tenía argumentos, tenía una lógica en su hablar, un sentido, no era una conversación de uno a otro, sino uno con el otro…
Y sí, cada vez que preguntaba algo de lo que él no recordaba, por ejemplo por Marceline… me sentía identificado, cuando mucha gente me decía conocer y yo no podía ni sabía quiénes eran
-¿Qué hacen aquí?- pregunté a un grupo de fantasmas…
-Somos exploradores de la legión de los vampiros, eternos y ambiciosos vampiros- aseguró…
-Ustedes son los eternos- le ratifiqué
-Ustedes son nuestros dueños- "buuuuu" "buuuuuu" repetía…
-Sigan con su trabajo…
-Muchacho, tus amigos son raros- me dijo, -quizá deberías enseñarles esto, mira, un libro- comentó
-Si tú no puedes leer libros, ¿o sí?...
"Jejejejijiji", -¿Quién te ha dicho eso?-... y se seguía riendo
-Alguien por ahí, bhag, no importa-… levanté el libro, era un texto antiguo que narraba cuento de fantasmas creado para asustar niños nada más… lo guardé ya que tenía curiosidad de saber que era lo que Simón me quería decir…
Pasaron los días, vivía en la sombra de Simón, ¡sí!, vivía en la ridícula sombra de un mortal llamado Simón… todos los caminos llevaban hacia él, indiscutiblemente, lo ayudaba en lo más que podía, aunque de a ratos me decía "puedo solo" y quería atacarme, nada grave… leía ese libro con cierto grado de ensañamiento ya que me había absorbido la lectura… no era solo un cuento, eran los mitos y verdades sobre los seres de la nocheosfera, un relato hecho a cal y canto sobre imágenes que realmente éramos nosotros…
-¿de dónde sacaste esto?- le cuestioné mientras comía…
-¿Eso?, lo habré encontrado por las ruinas, hay muchas cosas tiradas amigo…
-¿Amigo?, ¿desde cuándo somos amigos?
-No lo recuerdo… debe haber sido la época en la que me dedicaba a tocar "rap"- comentó
… -sí, puede que así sea- le respondí, hablaba de mí, de Fionna, de un tal cake, de Abadeer, de Marceline, y otros tantos personajes llamativos, un recuento de muchos relatos de ficción o eso pretendía ser… mencionaba esporádicamente a mí padre, a Betty, a una Bonnibel a la que veía a veces… contaba los secretos de los fantasmas, de los ejércitos no-muertos, de las batallas en la nocheosfera, y en la literatura también se hablaba de su relación con la pequeña "Marcy"… que era Marceline…
…
-¿Bonnibel?- pregunté, -¿Quién es Fionna?- pregunté… leía y no podía comprender, esos relatos no parecían ser una ficción, parecían narrar las vivencias de Simón Petrikov alias el rey helado…
Decidí quemarlo, había información que no podía ni debía ser difundida por ningún medio, y hacerlo cenizas era la cosa más fácil de hacer…
-Sigue así, continua avivando las llamas con esos papeles- comentó Simón…
-no te preocupes, esto hará que tú rata sea la más crujiente de todas…
-¡Genial!, ya la estoy saboreando- comentó… y decidí dejarlo, ya era hora de volver a huir…
No podía permanecer más con el viejo, tenía cosas que hacer, debí volver al mundo de la maldita bruja celestial… no hice llamado de solicitud de turno, y viaje sin su consentimiento… abrí el portal y llegué a su tierra, muy lejos de donde esperaba…
Floté por ahí y por allá… las encontré, a ella y a Marceline…
-¿Qué está pasando aquí?- pregunté… me sorprendí de ver como Marceline había encontrado la forma de llegar hasta ese lugar
-Debiste haber avisado que vendrías Marshall Lee… no ves que estoy con posibles clientes- me dijo…
-Así es… veté ser molesto- comentó Marceline…
-¿Ustedes dos?, Me jugaron una mala pasada-… les dije…
-¡No sueñes!, ¡ni me interesas!- comentó con vos fuerte Marceline…
-¿Te llamas Fionna?- le pregunté a la bruja…
-Ten más respeto, retírate, luego hablamos…
-¡No!, ¡ustedes están haciéndome algo a mí!...
-Y tú no podrías hacer nada aunque lo quisieras, ¡ya vete!...
-¡No Fionna!, no lo haré…
-No soy Fionna, deja de crearte falsas expectativas- aseguró…
-¿Y qué hacen si no es contra mí?, ¿van a revivir al resto de los humanos de sus cenizas?- comenté con ironía
-No se puede, la única fuerza capaz de hacer eso es la mismísima muerte, y no queremos problemas con ella o el- aseguró la bruja celestial
-¿Quién es Cake?- pregunté ante la mirada sorprendida de ambas…
-Nadie, ¡déjalo ahí!- Me respondió Marceline…
-Descubriré sus secretos, y a ti bruja, te juró que las pagarás todas las que me has hecho…
-¡Tú debes pagarme todo lo que me debes!, ¡Hace muchísimo tiempo tus cuentas no cuadran!, ¿me pagaras hoy?- preguntó con cinismo…
-Sabes que lo haré cuando este… ¿muerto?- pregunté sabiendo a lo que se refería, me debía ir o podían ponerse las cosas rojas y no precisamente con la sangre de la bruja… -bien, pero el alma es mía, no hubo acuerdo, así que te quedas con el resto, el alma sigue perteneciéndome…
-Eso no lo decides tú… aunque te parezca pronto…
-¿Realmente le vendiste tú alma?- preguntó Marseline…
Asentí y afirmé, -lo hice, aunque no sirvió de nada, nunca me perdonaste- comenté…
-Lo hice hace mucho tiempo Marshall, no era necesario que hicieras ese tipo de pactos con los demonios, menos por mí culpa…
-Eso lo dices ahora, antes no pensabas así, al parecer la bruja realmente cumplió con su parte- les dije volviéndome vampiro para salir volando
-¡Espera!, lo que ella dice es cierto Marshall Lee, su ira se apagó hace mucho tiempo atrás, mucho antes que tú vinieras con tus absurdas peticiones, y sí… no hubo trato- me comentó la bruja…
-¿puedo morir en paz?- le pregunté…
-Siempre y cuando no quieras hacer un trato- Me comentó la bruja…
-Entiendo… en ese caso, ¡chau!, amiga-… le dije a Marceline y me fui, no sé qué planeaban no sé qué buscaban aunque era raro verlas
Lo que había pasado me había dado animo… hacía mucho tiempo no me había sentido de esa forma como si hubiera recuperado algo que estaba perdido hacía mucho tiempo… tenía voluntad y coraje, fuerzas para luchar, ánimos para cambiar ciertas cosas… y opte por hacerlo…
-¡Hola vieja bruja!- le dije…
-Has vuelto antes de lo esperado Marshall, tan pronto has venido a mí a entregarme tú alma…
-¡Al grano!-, -mi alma no vale una mierda, aunque tú la quieres, ¿para qué?- pregunté…
-Son secretos de una bruja milenaria… déjalo pasar
-No me gustan los misterios- le comenté
-Te metiste tú solito en esos misterios Marshall Lee… ¿no lo recuerdas acaso?
-Te ofrezco tres cosas, mi inútil e inapetente alma, la suprema alma de mi padre, y el trono de los vampiros, todo a cambio de que Marceline sea feliz- le comenté…
-Por más que tu oferta es tentadora, no puedo jugar con la felicidad de otra gente que no seas tú… propuesta, misma oferta, salvo que tú seas feliz…
-Eso no me importa, nunca necesité ser feliz, el sufrimiento me alimenta como a ti…
-No hay trato…
-En ese caso, mi alma por algo que a ella le haga feliz… alguna de esas estupideces que sueña, como tener a su familia, o que los estúpidos humanos vuelvan a caminar, algo así, simple…
-Tú no sabes lo que es simple… haces lo difícil complicado, y lo fácil lo vuelves muy difícil-…
-Escúchame, es muy difícil hablar contigo, no sé ni quien eres y no me importa saberlo, tan sólo has algo… lo que sea por Marceline…
-¿Me dejas un contrato con la línea en blanco?- preguntó…
-Bueno… yo… yo-… lo debí pensar unos segundos tartamudeando mientras tanto… -Sí… así es… reclama lo que quieras, me da lo mismo-…
-En ese caso te ayudaré, toma- me dijo arrojándome desde las alturas un pergamino…
-¿Y esto qué es?...
-Léelo, puede resultarte interesante los mundos que verás a partir de aquí…
-Hasta siempre- le dije aludiendo que por siempre sería su perrito faldero caminando en aquél mágico lugar, -una cosa más, ¿por casualidad fuimos amigos anteriormente?, siento una extraña sensación de amistad…
-No seas torpe, eso que sientes es por Marceline, vino a dar la cara por ti, otra persona más que viene a pagar tus cuentas Marshall Lee, aprovéchalo mientras duré…
-¿Qué hizo?...
-Nada que pueda contarte… es un pacto de silencio el que hicimos, vete y busca tú nueva gente…
-Lo haré, ¡Marceline se sentirá orgullosa de mí!...
-Sí lo hará- comentó la bruja… -aunque más que ella, tú podrás sentirte orgulloso de hacer algo por ella-… me dijo al final
