Capítulo 15: el duro deber de un hijo

Habían pasado cien años de aquellos hechos, el tiempo corría para todos, incluso para mí… mi padre, mis padres, mis allegados, incluso para nuestros enemigos, aunque como era de esperarse de todos nosotros o la gran mayoría, no nos afectaba…

-Ya lo decidí, voy a traer de vuelta a los humanos-…

-¿Con qué finalidad?- preguntó un fantasma de las viejas infancias…

-Marceline sigue distanciada de mí, y quiero, no… ¡Debo recuperarla!

-Déjalo ya, eso es cuento pasado, hace cinco centurias que han acabado las cosas, piensa en las chicas con las que andarás, eso es mejor…

-Tú no entiendes, ¿qué puedes entender si eres un fantasma?...

-Has pasado de leal a delirante… aún sigues conservando tu pescuezo, pese a las advertencias de tu padre…

-No me hará nada, ya sabes cómo es él, puro bla bla, nada más… no le haría daño a su legítimo hijo…

-Como digas- respondió disipándose…

-¡Quédate aquí que no he terminado de hablarte!

-Como digas- respondió reapareciendo

-Verás, voy a necesitar mucha voluntad, y… ya… sabemos… que… no… tengo… mucha… más bien, carezco de iniciativas propias… vamos a jugar un juego- le comenté… -ordéname que lo haga, muéstrame tú temperamento, y hazme que deba ir a buscar a la muerte, deba ir a visitar estos lugares que me dio la bruja… ¡Hazlo!

-Señor, esas no son mis funciones…

-¡Sólo hazlo!

-¡Bien!- dijo desapareciendo frente a mi mirada… -¡Niñito medio demonio levanta tú maldito trasero condenado por la eternidad de ese absurdo sillón y camina hacia la puerta para cumplir con tus obligaciones o verás como el martirio de mil años de soledad caerá sobre tus hombros hasta que no sepas más que hacer!- Me gritó haciéndose enorme comparándolo con lo diminuto que era, tomó una forma humanoide similar a la mía aunque con una tonalidad muscular muy superior…

-¡ok!, ok, lo haré, sólo deja de molestarme- le respondí y salí del lugar…

-¡No te vas nada!- Se puso enfrente a mí, -¡Tú humanidad me enferma!, ¡No puedes jamás volver a sufrir por un asqueroso amor no correspondido!- Me gritó…

-no lo haré, dalo por hecho… ahora, deja ya de mandonearme que no eres nadie para hacerlo- le comenté… se enfadó y se reveló

-¡Ja j aja ja ja ja!, Me has liberado de mis ataduras Marshall Lee, ahora deberán pagar por enjaular mi alma por estos años de condena… ¡Juajajajaja!- se me reía…

-tú trabajo está hecho… puedes irte, no te queremos más aquí- le respondí… por lo visto no era suficiente con dejarlo ir, y quería poseer mi cuerpo o esas cosas que suelen hacer los fantasmas con lo no incorpóreo…

-¡Buscaré venganza!- me dijo apuntándome…

-Has lo que quieras, ni me importas, veté de aquí… tú no me puedes dañar ni yo a ti- le respondí… -al final puedes intentar lo que tú quieras, me da lo mismo… vete maldito pusilánime

-¡jajajajaja!, te arrepentirás de todos tus crímenes, de habernos matado a tantos…

-sí, todos me dicen lo mismo, quisiera creerlo por una puta vez, vaya, estos siervos no son lo que eran, antes ni siquiera se sublevaban… todo era mejor antes… ¡caramba!

Se marchó y luego de él me marche yo… no le di importancia al asunto, era algo inferior, tan sólo uno más del montón

Salí y fui de visita a la casa de campo de Marceline…

-Veo que estas arreglando la casa, quizá pueda ayudarte en algo…

-No, déjalo, puedo con todo sola… en realidad…

-¿cómo has estado?, mucho tiempo y aún no me aceptas salir, no creo merecer esto- le decía, ella parecía evadirme la mirada…

-Verás, hubo algunos cambios Marshall, sé muy bien que intentas ser un mejor chico, pero ya sabes, hay cosas que pasaron entre nosotros que no me gustaron, y como te había dicho aquella vez, no te perdonaré nunca… más bien, no seremos pareja nunca más…

-¡Marceline!- le dije con asombro, asombro de qué me pregunte… en realidad no debí asombrarse de esa forma… -comprendo, algo muy grave habré hecho para que estés tanto tiempo enojada conmigo…

-¡Oye!, vamos que no estoy enojada, es sólo que prefiero no tener ningún tipo de vínculos con gente… que… vamos… no sé cómo decirlo…

-¿No logró recordar lo que hizo?- le pregunté…

-No, alguien que no tiene remordimientos- comentó…

-¿eso es lo que no te gusta de mí?, ¿qué puedo vivir sabiendo las atrocidades que dices que hice?...

-Algo así, olvida lo que dije…

-¡Al morir pagaré todo eso!, ¿no es ese suficiente consuelo?- pregunté…

-Para mí no lo es- directa y precisa, justo al punto, -nada de lo que hagas o llegarás a imaginar hacer me devolverá lo que tenía…

-Lo único que tenías era tú estúpido Hamboo…

-Más respeto, él en mi vida es mucho más de lo que pudiste ser vos… por lo visto tampoco pudiste sentir un poco de empatía por mí, en relación a mí Hamboo-… y no podía seguir escuchando más las cosas que me decía...

-Entiendo bien que no me porte como debía, te traté mal… es mi cultura, y la quiero cambiar, tal vez, si me ayudarás… ¿Qué tanto te puede costar?- nos pregunté…

-No, busca ayuda en otro lado… estem… estoy saliendo con alguien… supongo que ya lo conoces, aunque no importa en realidad es una relación sin importancia-…

-¡Hola que hay!- le dije a la sombra que estaba a lo lejos… -Jajajaja, sí, todo un personaje- comenté…

-¡No te burles de mí novio!- me gritó con un raro estilo de grito ya que ella misma procuraba no usar una voz fuerte para no advertir a su novio casualmente…

-¿Así?, entonces yo… yo… también tengo novia… y… y… no te lo ando reprochando en la cara…

-¿Así?, ¿Cómo es que se llama?- preguntó con un tono burlón…

-Ok, no importa Marceline, veo que ya te están dando una mano con la casa… aunque tengo una duda, cuando sea el rey vampiro, ¿quién se quedará con la herencia maléfica del trono?...

-Eso… no lo sé- respondió con dudas…

-No lo había pensado…

-Se soluciona muy fácil… ya lo hiciste muchas veces, ¿verdad?- preguntó con un rostro burlón…

-¿Insinúas que podría desear matarte?- pregunté asombrado…

-Según lo que me contaron no sería la primera vez que ocurre…

-No, ni soñando, no podría hacerte daño Marcy- comenté, -fueron otras instancias, otros momentos… en verdad… a esas mujeres no las amaba…

-¿Entonces estoy a salvo mientras me ames?- preguntó como si adivinará mi pensamiento

Largue un suspiro contenido, inhalé profundamente… -no, no quise decir eso… es que… "¿somos amigos?"- pregunté con cierta cosa de preguntar… como si no quisiera hacer esa clase de pregunta…

-¡Oh!, Vale… igual debes saber que estuve practicando algunas cosas de karate y todo eso… me estoy aprendiendo a defender más… por cualquier cosa…

Me reí a carcajadas cuando lo dijo… ¡Ja jajajaja!... –Sí claro… y tú podrás vencerme… sigue soñando pequeña Marcy…

-No me llames así… no soy una niña…

-Claro, claro, ahora porque tienes un novio de verdad… nos vemos reina vampiro- le comenté…

-¿Has asesinado a tú padre?- preguntó sorprendida flotando hasta donde yo iba caminando luego de irme de aquél lugar…

-Todavía no… lo haré en los próximos años Marceline… así que vete preparando para lo que nos tocará… seremos los dueños de la nocheosfera…

-Marshall Lee en ocasiones pienso que tú cerebro ya está completamente podrido, deja de decir esas boludeces por favor… nunca podrás vencer a tú padre… menos en estas condiciones desventajosas en las que te encuentras…

-¿Qué tengo de malo?- le pregunté ya que no podía ver lo que ella sí…

-Eres mortal, cada día estás perdiendo tú lustre sangre demoniaca, te estás debilitando como hace mucho tiempo atrás, no eres rival para tú padre…

Me quería detener en el tiempo para llorar, no podía hacerlo, aunque quisiera, levanté mi mirada para enfrentarla con la suya… -eso lo veremos Marceline… recuerda que te amo…

-No puedo volver a corresponder ese amor Marshall…

-Lo sé… créeme que lo sé- Le dije…

-¿Y cómo piensas enfrentarlo?- preguntó, no había planeado más que la base, tan sólo asesinarlo

-Eso no importa, ya se verá…

-No juegues con cosas como estás Marshall, alguien podría oírte y estos disparates que dicen terminarían por ser tú condena…

-gracias por preocuparte… Marceline

Improvisado o no había cosas que ella no sabía que iba a hacer, debía traer de vuelta a la gente, a esa gente que Marceline extrañaba, a la que acosaba durante las oscuras noches y vigilaba… admiraba diría yo… esos humanos presentaban un encanto particular para ella y se lo había arrebatado…

Conjuré el primero de los hechizos que la bruja celestial me había entregado… el portal de color rosa me llevó a otra dimensión, un lugar extrañamente familiar, no encontré rastro de gente viví, ni de gente muerta, ni de gente… y volví a insultar con todos los insultos que recordaba desde la edad de piedra en adelante… en todos los idiomas que conocía… y volvía a maldecirla…

Regresé fue una enorme pérdida de tiempo… segundo conjuro de no sabría decir cuántos… fui, revisé el lugar, recorrí el mundo al que me llevó, busqué la dichosa vida y la reputamadre que lo pario… tampoco encontré, más tiempo perdido pensar que podría haber estado con las señoritas que aquél estúpido e inconsciente fantasma me decía…

-¡Mierda!, no puedo estar yendo y viniendo, esto no es efectivo… no hay alimentos, no hay nada… esa bruja… si pudiese eliminarla, me podría quedar con todo lo que me quitó… con mis recuerdos, con mi ser… con las almas de quienes se hizo custodia… ¿pero qué estoy pensando?, sí, soy un muchacho ridículo, no podría ni sabría por dónde empezar… ¡santos cielos, santos y venerados infiernos!

-No te preocupes, has de cuentas que no estoy aquí-…

-¡Santo cielos!, ¿Qué haces aquí rey helado?...

-¡El lich me persigue!, ¡Necesitó refugió!- me decía…

-Yo no puedo ayudarte, ni siquiera sabría que hacer contra él… debes irte de aquí de inmediato- le respondí…

-¡Tú deberías irte antes que el frío te hiele la sangre!- Me gritó y comenzó a desencadenar una tormenta imponente, no me había dado cuenta pero el rey helado había conseguido mucho poder, y lo había sacado de algún lugar desconocido… debí huir ya que en mi estado podían ser graves los ataques de esa corona… -¿esa corona?- me pregunté… si me podía hacer con la corona tendría el poder de destronar a mí padre, de ser quien tomará las decisiones en un futuro no muy lejano…

Esperé a que se durmiera para tomar "prestada" la corona…

-Tan bajo has caído- me comentó Marceline…

-No es lo que parece- comenté, -tan sólo quería probar del poder de esta cosa…

-Yo que vos no haría eso Marshall, míralo a Simón, a lo que quedó de él, tan sólo míralo y verás que no conviene pagar ese precio-… ella parecía acongojada

-solo-…me detuve mirando la corona, -por cierto, ¿qué haces aquí?- pregunté… ella entre evasivas respondió… -vine y me encontré con él… el mundo es demasiado pequeño para ambos…

-Déjate de tonterías Marshall, búscate una vida de una vez por todas- Me dijo entre enfadada y molesta

-Esa no es una opción para mí, y lo sabes Marceline- le respondí y me marche…

Me quedé viendo a Simón, parecía vivir en un sueño profundo o en una pesadilla más que nada, si hubiese tenido la idea de ver sus pensamientos posiblemente la historia habría sido distinta… por alguna razón, no sabría qué decir, siempre terminábamos en el mismo lugar, no un lugar físico más bien ambos en el mismo lugar…

-Simón, lo siento, perdóname- le comenté por lo bajo, -No pude hacer más por ti, debí haberte hecho ver la realidad, que la corona te llevaría a esto, y no lo hice…

-Sin la corona, estaríamos muertos, todos muertos- balbuceó…

-¿Simón?, ¿Me escuchas?- pregunté…

-No soy Simón soy el rey helado, anda vete, me estás molestando, chamaca… perra-… le oí decir… -debes esconderte, huye, puede ser peligroso para ambos

-¿Qué ocurre contigo?, ¿no me oyes la voz?, ¿no me reconoces?...

-¿Marceline sos vos?- me preguntó…

-Sí, soy yo Simón- le dije… sujete su helada mano… -Dime como te puedo ayudar, tan sólo dímelo y lo haré…

-No soy Simón- volvió a repetirme, parecía tener un sueño muy profundo, -Solo- agregó, despernándose bruscamente gritó, -¡El lich se liberará!- y salió corriendo…

-¡Simón espera!- le grité,-Tranquilo "rey helado"- le dije calmando la situación

-¿Quién rayos eres tú?- preguntó ya que según él había invadido su habitad…

-Parecías muerto, estaba viendo que no te haya ocurrido nada, tan sólo eso, quédate tranquilo

-¡Sí!, ¡Sí!, ¡Quédate todo lo que quieras!- Afirmó, -¡No más no te vayas a robar nada!- me quedé mirando a los alrededores de aquella cueva hecha íntegramente de hielo, no había nada que robar, la montaña completa era una roca en donde lo poco que había era nada más que hielo en cada rincón

-Simón- dije en voz baja quebrándome una vez más…

Pude ver su imagen destruida, no así como recordaba, aunque similar, -Vamos Marcy, podría ser peor, él podría encontrarse en un estado más calamitoso, por lo menos puedes hablarle- le dije… ella quitó su mano de su cara, precisamente de su ojo, se secó las lágrimas con un pañuelo que le había regalado hacia una eternidad…

-Es verdad, aunque sea, tengo eso… y sabes lo peor, que no recuerdo haberle dicho cuanto lo amaba, en todos los años que vivía con cordura no le mencioné que lo amaba…

-Marcy posiblemente no lo recuerdes, lo hiciste, en más de una ocasión- le informé

-¿Cómo lo sabes?, Si tú tampoco recuerdas nada Marshall, aunque lo tuyo no es tan grave solo son recuerdos, en él cambia su personalidad, todo, te hubiera gustado conocerlo como humano, con su cordura…

-Lo sé Marcy… vamos arriba el ánimo- le comenté sonriente, sin pensarlo ni quererlo había hecho algo bueno, Marceline había dejado de llorar, y también estaba sonriendo, me lleno de una sensación que pocas veces había conocido, y lo peor de todo es que delataba mi debilidad, mi propia debilidad, porque podía sentir empatía… el sufrimiento de Marcy se trasladaba a mí aunque no lo quería

-Terminé con mi novio, por lo visto debo ser yo el problema- comentó…

-Sí… eso creó, bha, ¿qué estoy diciendo?, ese tipo era una planta Marceline- aseguré, -un potus o algo así, ni merecía la pena, por lo menos te ayudó a construir la casa algunos días- le dije…

-Puede que tengas razón, y le esté dando una importancia que no tiene… ¿no me vas a decir nada?- preguntó

-¿Cómo qué?- pregunté ya que no tenía intención alguna de realizarle alguna pregunta

-¿Salgamos y esas cosas que siempre me dices?...

-No, ¿por qué?...

-Es extraño que no lo hagas, luego de estas horas juntos, ¿quién sabe?, puede que te hayas recuperado- me comentó…

-Sigo enamorado de ti- le advertí, -haré lo imposible por conquistar nuevamente tú amor, aunque de seguro si te dijera cualquier cosa ahora, volvería a arruinarlo- le di un beso en la frente… -¡Chao baby!- fue lo último que recuerdo haberle dicho esa noche

En la nocheosfera, -Tú sangre humana pesa muchachito- me comentó el padre de Marceline…

-Sí señor Abadeer, más de lo que quisiera, aunque me haga llamar demonio puro o me llamen de esa forma ambos sabemos que soy una sabandija…

-Comprendo tú inquietud, saberse por fuera de la regla es algo complicado, como verás, este mundo sin mí no era nada, hasta que un día llegué, lo armé, lo levanté de las cenizas, muchas eternidades de guerras y caos, están siendo arreglados, incluso más que nada por los demonios que terminan aquí…

-Claro, esa debe ser una tarea ardua, su hija no la debe valorar mucho- comenté… a las apuradas dijo…

-Ella no sabe nada, es sólo una niña, ¿a qué has venido en definitiva?, por alguna razón te han traído hasta aquí, ¿tú padre necesita algo de nosotros?- preguntó…

-Verá, no quiero parecer un tipo desagradecido ni nada, antes que nada gracias por aceptarme así tan livianamente en su casa, en su hogar, aun sabiendo lo que había pasado con Marceline…

-¡Pamplinas nene!, como dije, es solo una niña… habrá mucho tiempo para que se ponga al mando de este lugar… aunque no me respondes a nada…

-Sí, abreviándolo todo… mí padre está sobrando en el asunto, quiero apoyo para eliminarlo, su apoyo para llevar a cabo este magnicidio

-Pides demasiado y no ofreces nada a cambio- comentó… -es muy arriesgado hacerle caso al propio hijo de tú enemigo- afirmó

-Como sabe entre nosotros hay tradiciones Abadeer, una de ellas es que lo hijos son ejecutados para prevenir un ascenso lineal… no hay más nada más que mi cabeza o la de él… es simple, no me interesa el trono, no me importa la nocheosfera, tan sólo quiero seguir viviendo…

-Un típico sentimiento humano, temes a lo inevitable…

-Sí, creó… aunque si muero por lo menos lo intenté… hay un listado enorme de gente que quiere pedazos de mí, muchos más de los que te quieren ver muerto… en realidad no sabía a quién recurrir, y sin dudas parecerá raro… entre otras personas llegué a pensar que podía interesarte…

-Estas equivocado si piensas que nosotros caeremos en una emboscada de este estilo Marshall Lee, aunque me sorprende que arriesgaran a su príncipe en un intento tan patético como este…

-En ese caso: tenga coraje, dígale a mí padre que estoy planeando derrotarlo, que de ahora en adelante será él o yo, no puedo volver a vivir pensando que un día dejaré de vivir… en manos de él

-Lo haré no tengas dudas, aunque tú rostro parece acabado Marshall, por más que suscite una tentación enorme no tienes ni siquiera sangre en tus venas, mírate, estás más muerto muerto que vivo- comentó riéndose…

-Sí, no sé qué más hacer, esta enfermedad la tengo desde aquél día que Marceline me mordió, se ramificó, ahora estoy pendiendo de un hilo… esto es como la peor de las torturas que recibí en vida

-Vamos, hay mucha gente que puede darte ese apoyo que necesitas, me refiero a la enfermedad, muchos magos y brujas, gente que le interesan esas cosas… así no puedes enfrentarte ni siquiera a mí hija Marceline-aseguraba burlándose de mí

-Lo tengo presente señor Abadeer, haga lo que crea conveniente, si usted no está dispuesto a ayudarme alguien más lo hará- me marché por la misma puerta por la que entre, no flotaba tan sólo caminaba… no tenía ganas de flotar como tampoco de volverme murciélago

En el mundo terrícola miraba la salida del sol, comenzando a sentir ese calor que nos devastaba lentamente, me sentí cocinar, hasta que alguien se me aceró, no sé cuánto tiempo paso de aquél día que visite al señor Abadeer… esa imagen se interpuso entre el sol y yo…

-¿Qué haces aquí?- Me preguntó…

-Intentando recordar cómo era ver una salida del sol, hace muchos años no la veo, y me la has arruinado- le comenté mirando su silueta

-Eres un vampiro, no puedes ver la salida del sol, ni siquiera la puesta- aseguró…

-¿Y tú qué sabes?... hago lo que quiero…

-Te veo decaído, pareces no recordarme- aseguró…

-No te recuerdo, ¿nos conocemos?- le pregunté…

-Emm, no… posiblemente no me recuerdes, nos conocimos en una situación extraña-… me informó…

-No, no te tengo, no te recuerdo… si pudieras decirme algo más- le comenté ella me dio un abrigo para ocultarme del sol… parecía ser chiche de color rosa

Luego de revisar mucho tiempo en mis recuerdos podía observar imágenes de esa sustancia por el mundo, estaba desperdigado por muchos lados aunque hacía tiempo no se veía

-¿Qué eres?- pregunté… -acaso tú… eres… ¿de chicle?- me observaba

-Algo así, es larga la historia, y no tengo intenciones de perder mi tiempo relatándola- me decía… caminó a mí lado

-¿Estás planeando luchar contra el rey vampiro?- me preguntó interesado…

-Sí, es mi padre… tengo la intención de hacerme con la corona, ¿tú sabes quién puede estar interesado en darme apoyo?- le pregunté… me miró

-Quizá, quizá hayas encontrado un aliado- afirmó…

-¿Quién?- pregunté…

-El rey del chicle- respondió… -O dulce rey si lo prefieres- afirmó…

-¿Usted?- cambie mi apreciación inmediatamente… -¿De dónde salieron?...

-Básicamente somos los restos humanos, gente que no se resignó a morir como el resto, y al ver a nuestra gente cruelmente asesinados, buscamos aliados para hacerle frente al rey vampiro… aunque no sabía que eras su hijo…

-Créame, soy el primero con deseos de matar a esa lacra…

-¿Qué me puedes decir de él?...

-Antes que nada dice ser inmortal, aunque no lo es… se lo puede matar… se lo puede envenenar, es como el resto de los vampiros, el sol lo puede matar… nada fuera de lo normal… quiero suplicar su ayuda… el legado de mi padre debe llegar a su fin…